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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El agua en la memoria: cambios y continuidades en la ciudad de México, 1940-2000]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a Concepci&oacute;n Mart&iacute;nez Oma&ntilde;a (coord.), <i>El agua en la memoria: cambios y continuidades en la ciudad de M&eacute;xico, 1940&#45;2000</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Graciela de Garay</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Instituto Mora, M&eacute;xico, 2009 (Historia Oral).</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Mora</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su <i>Tesis de filosof&iacute;a de la historia</i> el alem&aacute;n Walter Benjam&iacute;n sosten&iacute;a que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">articular hist&oacute;ricamente lo pasado no significa conocerlo "tal y como verdaderamente ha sido". Significa adue&ntilde;arse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro &#91;...&#93; El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradici&oacute;n como a los que lo reciben. En ambos casos es uno y el mismo: prestarse a ser instrumento de la clase dominante. &#91;...&#93; El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza s&oacute;lo es inherente al historiador que est&aacute; penetrado de lo siguiente: <i>tampoco los muertos</i> estar&aacute;n seguros ante el enemigo cuando este venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones del fil&oacute;sofo constituyen, a mi juicio, un marco referencial pertinente para ubicar el sentido del libro colectivo intitulado <i>El agua en la memoria: cambios y continuidades en la ciudad de M&eacute;xico, 1940&#45;2000,</i> que coordin&oacute; Mar&iacute;a Concepci&oacute;n Mart&iacute;nez Oma&ntilde;a y que ahora se rese&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n al texto, Mart&iacute;nez Oma&ntilde;a apunta que los cinco cap&iacute;tulos incluidos en esta obra analizan, desde una visi&oacute;n multidisciplinaria, las relaciones entre los actores con su entorno f&iacute;sico, natural y cultural y, en particular, con el recurso del agua, as&iacute; como sus pr&aacute;cticas y representaciones sociales. La investigaci&oacute;n toma como espacio de an&aacute;lisis la ciudad de M&eacute;xico entre los a&ntilde;os de 1940 a 2000, proceso ilustrado con espl&eacute;ndidas fotograf&iacute;as de &eacute;poca y elocuentes testimonios de los lugare&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio es novedoso en la medida en que buena parte de los trabajos reunidos se apoya en la metodolog&iacute;a de la historia oral. Los autores exploran, a trav&eacute;s de entrevistas en profundidad, la memoria de los habitantes de la regi&oacute;n sur y centro de la cuenca del Valle de M&eacute;xico con respecto a los significados y sentidos que atribuyen a la reproducci&oacute;n y construcci&oacute;n de sus formas de vida en relaci&oacute;n con el agua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis distingue un antes y un despu&eacute;s marcado por el proceso de urbanizaci&oacute;n acelerada de la ciudad de M&eacute;xico. En efecto, los testimonios orales registrados, a partir de entrevistas con los habitantes del lugar, muestran, por un lado, los peligros inminentes que implica el progreso y, por otro, la necesidad de valorar, desde el presente, el pasado con respecto al territorio que una vez vivieron como un manantial de agua ilimitado y ahora temen se agote por el desperdicio y la distribuci&oacute;n inequitativa del vital l&iacute;quido. Desde esta perspectiva, la idea de pensar en la memoria como avenida para acceder a la relaci&oacute;n de los individuos con el recurso h&iacute;drico parece indicada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, &iquest;qu&eacute; es la memoria? La memoria es una facultad mental o estado ps&iacute;quico que permite a los seres humanos reconstruir el pasado desde el presente. Si bien es cierto que los animales disponen de memoria esta es m&aacute;s bien corta y poco diversa. Pero la diferencia mayor entre la memoria del animal y la del hombre reside en que el primero no tiene conciencia de su memoria que se forma a partir de la experiencia, porque su memoria se limita al presente rememorado y excluye las nociones de pasado y futuro. El hombre, en cambio, adem&aacute;s de una conciencia primaria dispone de una conciencia de orden superior, con intencionalidad y provista de un lenguaje gracias al cual puede conceptualizar y comunicar su experiencia. Incluso, el hombre tiene posibilidades de reeditar su memoria y, si lo desea, liberarse de ella mediante el olvido. Esta ventaja le facilita imaginar una memoria sem&aacute;ntica y simb&oacute;lica que le permite elaborar representaciones ideales del pasado y del futuro, elementos constitutivos de las creencias y los mitos.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, esto nos lleva a indagar sobre el c&oacute;mo recordamos. La mayor&iacute;a de las veces lo hacemos en compa&ntilde;&iacute;a de nuestros padres, conversando con amigos o a trav&eacute;s de otras personas que nos hacen evocar el pasado con sus preguntas, aunque la operaci&oacute;n mental de recordar constituya un acto individual. Sucede que no todos pensamos lo mismo y al mismo tiempo. Sin embargo, la gente adquiere sus memorias a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n intersubjetiva que permite el lenguaje. Porque es en la sociedad donde la gente recuerda, reconoce y localiza sus memorias y desde esta perspectiva, dir&iacute;a Maurice Halbwachs, se puede hablar de una memoria colectiva y los marcos sociales que contribuyen a la reconstrucci&oacute;n de la memoria.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con apoyo en estos planteamientos, los marcos sociales de la memoria, como el lenguaje, constituyen instrumentos a trav&eacute;s de los cuales se conforma una imagen del pasado acorde con un contexto, una &eacute;poca y los pensamientos predominantes en una sociedad.<sup><a href="#nota">4</a></sup> El habla cobra sentido cuando se refiere a un contexto y a un sistema de s&iacute;mbolos que articulan las pr&aacute;cticas intersubjetivas de los actores sociales.<sup><a href="#nota">5</a></sup> La memoria no existe hasta que se narra. Finalmente, se ha aceptado que el sujeto tiene experiencia que puede recordar y comunicar a trav&eacute;s del lenguaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n es cierto que la memoria es subjetiva, falible, siempre encarnada en sociedades vivas y como tal en permanente evoluci&oacute;n, sujeta a la dial&eacute;ctica de recordar y olvidar, susceptible a las distorsiones y a las manipulaciones. Al ser la memoria un fen&oacute;meno de la emoci&oacute;n, esta se acomoda a los hechos que le convienen y gusta o&iacute;r. Por eso hay tantas memorias colectivas como grupos que la producen.<sup><a href="#nota">6</a></sup> No obstante, el contenido del recuerdo se encuentra regulado por la memoria colectiva que depende, como la memoria individual, del contexto social y de lo que se pone en juego al momento de la narraci&oacute;n en el presente.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto es que no puede existir historia sin memoria ya que el historiador se apoya en datos vinculados a la memoria. La memoria no es la historia. Ambas son representaciones del pasado, pero la segunda busca la exactitud de la representaci&oacute;n, mientras la primera anhela la verosimilitud. Sin embargo, en muchos aspectos la historia coincide o se parece a la memoria, en la medida que puede ser arbitraria, selectiva, plural, olvidadiza, falible y parcial sobre los hechos que intenta reconstruir. En suma, la historia puede convertirse en un objeto de memoria como la memoria puede convertirse en un objeto de historia.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, el cient&iacute;fico social, interesado en la memoria, debe estar consciente que los discursos no pueden suplir los huecos que cubre la explicaci&oacute;n/comprensi&oacute;n. Sucede que hay dos v&iacute;as para aproximarse a la inteligibilidad del relato hist&oacute;rico: la narrativa o la explicativa o causal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La narrativa estiliza u organiza el discurso en una l&iacute;nea argumental que aparenta evitar la dispersi&oacute;n del sentido al unificarlo, cerrarlo y estabilizarlo en una interpretaci&oacute;n congelada. Por el contrario, la explicativa, propia de la historia, no cree en el mito de los or&iacute;genes, el relato unificado, la causa &uacute;nica o la teleolog&iacute;a simple. Por tal motivo, la disciplina hist&oacute;rica rechaza interpretaciones lineales que aplanen las temporalidades y pierdan de vista las diferencias. En consecuencia, reclama la contextualizaci&oacute;n que ayude a subsanar el anacronismo hist&oacute;rico.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene recordar que un contexto es el espacio social y temporal donde un sujeto realiza la acci&oacute;n. En todo caso, el contexto depende de la posici&oacute;n del observador, su escala de observaci&oacute;n, el prop&oacute;sito de su observaci&oacute;n y sus teor&iacute;as del mundo social derivadas de sus datos emp&iacute;ricos. En otras palabras, contextualizar es recortar la realidad a partir de la escala de observaci&oacute;n adoptada para mirar el espacio social (micro o macrosociol&oacute;gica), del prop&oacute;sito o pregunta de investigaci&oacute;n (b&uacute;squeda u objetivo de demostraci&oacute;n de cierto aspecto de la realidad) y de la teor&iacute;a social para hacer comprensible el mundo social examinado.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la credibilidad de la historia oral, es importante subrayar que los relatos consignados en entrevista nos dicen menos acerca de los sucesos que acerca de sus significados. Esto no quiere decir que la historia oral no tenga un verdadero inter&eacute;s en los hechos, pues frecuentemente las entrevistas arrojan informaci&oacute;n insospechada. Tampoco implica que las fuentes orales sean ajenas al escrutinio y cr&iacute;tica aplicados a cualquier documento hist&oacute;rico. En todo caso, lo que interesa en la historia oral es otro tipo de verdad: la subjetividad del hablante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si la investigaci&oacute;n es lo suficientemente amplia, profunda y bien articulada ofrece la posibilidad de conocer las interconexiones de un agente con su clase o grupo social, su relaci&oacute;n con el mundo, su capacidad de representarlo simb&oacute;licamente y, desde luego, el costo social y psicol&oacute;gico de la experiencia vivida. Esto es muy evidente cuando se intenta conocer e interpretar procesos de cambio y continuidades, como, por el ejemplo, el referente al abastecimiento, la disponibilidad y el aprovechamiento del agua en la ciudad de M&eacute;xico (1940&#45;2000), tema de este libro.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, las memorias documentales y orales que se confrontan en este volumen nos permiten analizar c&oacute;mo los habitantes de la regi&oacute;n sur y centro del Valle de M&eacute;xico vivieron el inicio y final de una pol&iacute;tica p&uacute;blica relativa al abastecimiento del agua. Este cambio afect&oacute; las condiciones de vida de los pobladores propiciando la polarizaci&oacute;n social entre los asentamientos que conformaban el territorio y se hallaban interconectados por los caminos del agua, entendiendo por estos los afluentes de r&iacute;os, canales, manantiales, "piezas clave para un sistema de abastecimiento de agua". Cuando las poblaciones registran restricciones, recortes o desv&iacute;os del l&iacute;quido h&iacute;drico surgen los conflictos sociales que se manifiestan de diferentes maneras y pueden observarse desde diversos puntos de vista y, a partir de fuentes varias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al contenido del libro, conviene apuntar que los dos primeros cap&iacute;tulos se inscriben en el campo de la geograf&iacute;a y la historia. Estos textos permiten ubicar el marco espacial y temporal, as&iacute; como la problem&aacute;tica del agua en las zonas de estudio. La segunda parte investiga, a trav&eacute;s de las voces de los actores, las pr&aacute;cticas y las representaciones sociales en torno al abastecimiento, la disponibilidad y el aprovechamiento del recurso h&iacute;drico, as&iacute; como los modos de vida asociados al agua en la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo, "Distribuci&oacute;n geo&#45;hist&oacute;rica del recurso agua en la cuenca de M&eacute;xico", de C&eacute;sar Israel Baz&aacute;n P&eacute;rez, tiene el prop&oacute;sito de identificar la calidad y la cantidad de los recursos h&iacute;dricos en la cuenca del Valle de M&eacute;xico. Para el autor, las condiciones f&iacute;sicas, biol&oacute;gicas, econ&oacute;micas y sociales dotan a la zona de unas caracter&iacute;sticas especiales que se traducen en un arreglo socioespacial muy sensible a los efectos de las pol&iacute;ticas hidr&aacute;ulicas pasadas y actuales. Y c&oacute;mo no habr&iacute;a de ser este el caso si la cuenca ocupa s&oacute;lo 0.03% de la superficie del pa&iacute;s y adem&aacute;s es el h&aacute;bitat de 22% de su poblaci&oacute;n, lo cual constituye, para Baz&aacute;n P&eacute;rez, un problema ambiental, social y pol&iacute;tico de inmensas proporciones, especialmente si se considera el abasto de agua potable y el desalojo de la misma. A esto se suma, de acuerdo con el experto, el problema en t&eacute;rminos ecol&oacute;gicos de que la ciudad de M&eacute;xico y su &aacute;rea conurbada son dependientes de recursos de otros ecosistemas, por ello advierte que el crecimiento de la mancha urbana representa un grave y alto costo para el resto del pa&iacute;s. "Quiz&aacute;, ha llegado la hora &#151;dice Baz&aacute;n&#151; de generar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de corte ambiental que sean aplicadas en serio, para limitar y guiar este crecimiento."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo de Antonio Padilla Arroyo, se intitula "De las aguas mansas a las aguas encrespadas: conflictos en torno a los usos y el control del l&iacute;quido vital en el sur de la ciudad de M&eacute;xico". Desde la perspectiva de la historia social, el trabajo analiza a los actores como grupos humanos que comparten pr&aacute;cticas y representaciones sociales en el marco del tr&aacute;nsito de lo rural a lo urbano. De ah&iacute; la importancia de examinar c&oacute;mo los agentes se forman y recomponen, c&oacute;mo asumen y promueven o resisten los cambios de su espacio, c&oacute;mo se lo apropian, lo transforman y lo recrean.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, desde el enfoque de la historia social y con base en su inter&eacute;s por la historia de los usos del agua, el autor estudia el conflicto que se suscit&oacute; entre los propietarios de la f&aacute;brica de hilados y tejidos La Fama Monta&ntilde;esa, los pobladores y las autoridades locales y federales, por el control del agua que flu&iacute;a de los manantiales de Fuentes Brotantes, ubicados en la delegaci&oacute;n Tlalpan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las experiencias derivadas de estos desacuerdos, seg&uacute;n Antonio Padilla, se pueden analizar a partir de diversas escalas de an&aacute;lisis: uno ser&iacute;a el nivel que ofrecen el contenido y la naturaleza de las negociaciones entre actores sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. Otro corresponde al estudio de la importancia de la legislaci&oacute;n en materia de aguas para resolver conflictos. De acuerdo con Padilla, este cambio ofreci&oacute; a las autoridades federales un decisivo poder en detrimento de la autonom&iacute;a y la capacidad de decisi&oacute;n de otras autoridades locales y estatales. Al formalizar jur&iacute;dicamente disputas y acuerdos se hizo evidente la problem&aacute;tica del agua en la regi&oacute;n. Desde luego, las controversias no desaparecieron con la expedici&oacute;n y aplicaci&oacute;n de la ley ni con la intervenci&oacute;n y conversi&oacute;n del Estado mexicano en &aacute;rbitro supremo, porque, seg&uacute;n Padilla, este se vio relativamente d&eacute;bil al momento de arreglar las pol&eacute;micas. En todo caso, la secuencia de registros del conflicto por el agua propici&oacute; la toma de conciencia por parte de los protagonistas de la historia de que su subsistencia material y social depend&iacute;a del aprovisionamiento puntual y expedito del vital l&iacute;quido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo, "Pr&aacute;cticas y representaciones sociales en torno al abastecimiento, disponibilidad y aprovechamiento del agua en la ciudad de M&eacute;xico, 1940&#45;2000", de Mar&iacute;a Concepci&oacute;n Mart&iacute;nez Oma&ntilde;a, identifica y explica las formas que los actores adoptaron para producir, apropiarse y transformar los espacios f&iacute;sicos, sociales y culturales de la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, entre uno de los objetivos de este trabajo destaca el de dar cuenta de las transformaciones alrededor de los usos y las percepciones en torno al agua, del acceso y disponibilidad del recurso, as&iacute; como de la infraestructura hidr&aacute;ulica, sin perder de vista las diferencias espacio temporales registradas en la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la autora, el punto central de la investigaci&oacute;n radica en saber &iquest;qu&eacute; cambi&oacute; en las pr&aacute;cticas y representaciones en torno al agua entre los a&ntilde;os 1940 y 2000?, &iquest;c&oacute;mo se modificaron los modos de abastecimiento y usos del agua de un sector de habitantes pertenecientes a pueblos, barrios y colonias ubicados en cuatro delegaciones de la ciudad de M&eacute;xico: Tlalpan, Xochimilco, Benito Ju&aacute;rez e Iztacalco?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al abordar la relaci&oacute;n de los habitantes con el agua, Mart&iacute;nez Oma&ntilde;a puede analizar dos aspectos del problema. Por un lado, observa las percepciones, los valores y los saberes que se han formado del recurso h&iacute;drico a partir de sus experiencias y, por otro, estudia la manera en c&oacute;mo este conjunto de elementos confluye en la conformaci&oacute;n de las expectativas del colectivo con respecto al recurso h&iacute;drico en cuanto a su abastecimiento y deterioro, en el contexto de la urbanizaci&oacute;n acelerada de los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto trabajo es "El agua en La Fama: una mirada a la percepci&oacute;n cultural del agua desde sus habitantes", de Ana Abiga&iacute;l Lozano M&aacute;rquez. La autora parte de una mirada etnogr&aacute;fica para estudiar en el barrio de La Fama, localizado en la delegaci&oacute;n Tlalpan, el significado que los actores confieren a la percepci&oacute;n y apropiaci&oacute;n del espacio, los usos a los que se les destina y el lugar que ocupan en los imaginarios individuales y colectivos. Esto es crucial, si se considera que la urbanizaci&oacute;n en los a&ntilde;os setenta provoc&oacute; el crecimiento de Tlalpan y como consecuencia de esta expansi&oacute;n territorial se produjeron importantes transformaciones en los espacios y usos del agua en esta delegaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, para Lozano M&aacute;rquez, es cr&iacute;tico entender c&oacute;mo las pr&aacute;cticas expresadas en los discursos permiten poner sobre la mesa preocupaciones en torno a la posibilidad de mejorar el espacio habitado, marco de su memoria colectiva. Adem&aacute;s, para la estudiosa, la memoria contribuye a desarrollar la idea de conservaci&oacute;n y ahorro del agua, inquietud que comparten los habitantes y plasman en sus representaciones y pr&aacute;cticas sociales en torno al recurso h&iacute;drico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el quinto y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "Testimonios sobre algunas ex riberas de la ciudad de M&eacute;xico (Nativitas, Iztacalco, Tlalpan y Xochimilco)", de Mar&iacute;a Patricia Pensado Leglise y Juan Andr&eacute;s Esteva Salazar, se trata la funci&oacute;n que desempe&ntilde;a el agua con respecto a la identidad y la cultura de los actores, considerando que este es un recurso vital para la producci&oacute;n y reproducci&oacute;n material y social de las zonas investigadas. De ah&iacute; que los autores de este texto se abocaran a analizar el conjunto de actividades que generaron en la cultura local de los barrios y pueblos de Tlalpan, una serie de manifestaciones, en diferentes &aacute;mbitos de su vida p&uacute;blica y privada que incluyen hasta leyendas tan peculiares como la de La Llorona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, los especialistas se refieren a actividades laborales, l&uacute;dicas y religiosas, &eacute;ticas de conservaci&oacute;n de recursos que han desaparecido con el paso del tiempo. No obstante, los estudiosos aseguran que estas pr&aacute;cticas y representaciones sociales permanecen y se actualizan en las tradiciones orales heredadas de padres a hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Efectivamente, de acuerdo con los expertos, estas pr&aacute;cticas y representaciones sociales adem&aacute;s de reforzar los lazos identitarios de los pueblos originarios amenazados por la fragmentaci&oacute;n urbana, hacen las veces de formas de resistencia social en momentos de tensi&oacute;n o, como dir&iacute;a Walter Benjam&iacute;n, de inminente peligro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, el trabajo de Pensado y Esteva muestra c&oacute;mo las comunidades han sido afectadas por la escasez y contaminaci&oacute;n del agua y, a partir de ello, recomiendan dise&ntilde;ar programas de desarrollo que tomen en cuenta a las personas. Pero, &iquest;c&oacute;mo conseguir este objetivo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indudablemente, el estudio de las pr&aacute;cticas y las representaciones sociales de los habitantes de una ciudad en torno al recurso h&iacute;drico, prop&oacute;sito de este libro, nos permitir&aacute; conocer los significados de este vital l&iacute;quido en el pasado y en el presente, condici&oacute;n indispensable para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con un verdadero sentido humano que respeten una diversidad de culturas sustentables del agua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciudad de M&eacute;xico, noviembre de 2009.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota">Notas</a></b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Walter Bejamin, <i>Tesis de filosof&iacute;a de la historia</i> en Revolta Global &#91;en l&iacute;nea&#93;, Chile, en &lt;<a href="http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/benjaminw/esc_frank_benjam0007.pdf" target="_blank">http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/benjaminw/esc_frank_benjam0007.pdf</a>&gt;. &#91;Consulta: 5 de noviembre de 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460299&pid=S0186-0348201000030001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->&#93;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase Jo&euml;l Candau, <i>Antropolog&iacute;a de la memoria,</i> traducci&oacute;n de Paula Mahler, Nueva Visi&oacute;n, Buenos Aires, 2006 (Claves), pp. 15&#45;16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460301&pid=S0186-0348201000030001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Maurice Halbwachs, "The Social Frameworks of Memory" en Lewis A. Coser (comp.), <i>Ou Collective Memory,</i> The University of Chicago Press, Estados Unidos, 1992, p. 38 (la. ed. en franc&eacute;s, 1941/1952), (The Heritage of Sociology).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460303&pid=S0186-0348201000030001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>4</sup> Ibid.,</i> pp. 38&#45;40.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Luis Enrique Alonso, <i>La mirada cualitativa en sociolog&iacute;a. Una aproximaci&oacute;n interpretativa,</i> Editorial Fundamentos, Madrid, 2". ed., 2003 (Colecci&oacute;n Ciencia), pp. 25&#45;26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460306&pid=S0186-0348201000030001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Halbwachs, "Social", 1992, p. 83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460308&pid=S0186-0348201000030001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Candau, <i>Antropolog&iacute;a,</i> 2006, pp. 62&#45;63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460310&pid=S0186-0348201000030001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>8</sup> Ibid,</i> pp. 57&#45;58.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> V&eacute;ase Beatriz Sarlo, <i>Tiempo pasado: cultura de la memoria y giro subjetivo,</i> Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 2006 (Sociolog&iacute;a y Pol&iacute;tica), pp. 66&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460313&pid=S0186-0348201000030001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> V&eacute;ase Bernard Lahire, "La variation des contextes en sciences sociales. Remarques &eacute;pistemologiques", <i>Anuales. Histoire Sciences Sociales,</i> a&ntilde;o 51, n&uacute;m. 2, marzo&#45;abril de 1996, pp. 381&#45;487.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460315&pid=S0186-0348201000030001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Alessandro Portelli, "Peculiaridades de la historia oral", <i>Christus,</i> a&ntilde;o 3, n&uacute;m. 616, junio de 1988, pp. 37&#45;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9460317&pid=S0186-0348201000030001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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