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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pr&oacute;logo</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El largo tiempo de violencias en Centroam&eacute;rica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#191;C&oacute;mo entender las guerras internas centroamericanas y los fen&oacute;menos de violencia que fueron la contraparte en las d&eacute;cadas de 1970 y 1980? &#191;Qu&eacute; pensar de la renovaci&oacute;n de la violencia prosaica que marca hoy en d&iacute;a, y como nunca antes, la vida cotidiana de los guatemaltecos, hondure&ntilde;os, salvadore&ntilde;os, y en menor medida, de los nicarag&uuml;enses? &#191;C&oacute;mo entender estos fen&oacute;menos en vista de las costumbres pol&iacute;ticas apenas diferentes, seg&uacute;n los pa&iacute;ses del istmo? El honrar y endurecer las pr&aacute;cticas electorales democr&aacute;ticas, tanto en El Salvador como en Guatemala, los repetidos fraudes electorales en las recientes presidencias de Daniel Ortega, el golpe de Estado en contra de Manuel Zelaya en 2009, e incluso la anulaci&oacute;n en 2014 de las penas de encarcelamiento del&#160;antiguo dictador guatemalteco R&iacute;os Montt por la Corte suprema &#150;por encontrarse en las ant&iacute;podas de las praxis democr&aacute;ticas&#150;, no se inscriben sin embargo en un retorno a los esquemas pol&iacute;ticos en vigor en los a&ntilde;os de las guerras intestinas. Ya no es tiempo para los ideales totalitarios del Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional (FSLN) ni de las guerrillas castristas de los a&ntilde;os de 1980 ni para las pr&aacute;cticas de contrainsurgencia de los reg&iacute;menes militares. El r&eacute;gimen democr&aacute;tico se convirti&oacute;, al contrario, en una forma de horizonte infranqueable aun si las pr&aacute;cticas y las instituciones no son democr&aacute;ticas ni de lejos, e incluso la cuesti&oacute;n de los cr&iacute;menes cometidos durante los a&ntilde;os de las&#160;guerras contin&uacute;an siendo un tab&uacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Guatemala, El salvador y Nicaragua no conocen las violencias o las tensiones sociopol&iacute;ticas de la misma naturaleza que estructuraron su vida pol&iacute;tica desde finales&#160;de 1970. La cuesti&oacute;n no es &uacute;nicamente aquella de la intensidad de la violencia, sino de las "puestas en sentido" que la acompa&ntilde;an. De ning&uacute;n modo se pasa por alto, tal como lo anticiparon algunos, los fen&oacute;menos de guerra de "alta intensidad" hasta las guerras de "baja intensidad". Aparte de depender s&oacute;lo del conteo de las tasas de homicidios, se deber&iacute;a hablar en sentido estricto de una renovaci&oacute;n de la guerra de&#160;alta intensidad, tanto en el caso de El Salvador como en Guatemala, los n&uacute;meros que se recuerdan sobrepasan a veces los de los a&ntilde;os de guerra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Hoy en d&iacute;a, la esencia de la violencia es ser una cosa prosaica e inmediata. Sus actores no tienen ning&uacute;n problema en volver a poner en forma lo social, a&uacute;n si la multiplicidad&#160;de sus acciones tiene efectos de composici&oacute;n que imponen sus marcas en las sociedades centroamericanas. La inseguridad se convirti&oacute; en la preocupaci&oacute;n primaria de sus habitantes y si lo prosaico nunca ha estado ausente de las guerras internas de&#160;anta&ntilde;o, no era menos considerado en las "puestas en sentido", donde el proyecto de construir sociedades, a la imagen de la cuba castrista, se opon&iacute;a a aqu&eacute;l de defender un modelo de desarrollo basado en acuerdos en la cima, y donde los militares y los sectores agroexportadores no estaban dispuestos a ceder, en el mejor de los casos, lugares subordinados a otros actores sociales. Cualquiera que haya sido a veces su prosa&iacute;smo, la violencia se articulaba siempre hacia los proyectos portados por los actores colectivos tratando de imponer una forma particular de lo social. Hoy en d&iacute;a, estos proyectos desaparecieron del horizonte pol&iacute;tico y los actores que eran sus portadores sufrieron profundas transformaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Los textos reunidos en esta entrega de <i>Trace</i> se interrogan sobre las permanencias y los cuestionamientos de los h&aacute;bitos (Marcel Mauss) forjados en parte durante estos a&ntilde;os de guerras internas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;El primer art&iacute;culo, <i>De Sandino a los contras. Formas y pr&aacute;cticas de la guerra en Nicaragua</i> de Gilles Bataillon (EHESS&#45;CIDE), trata sobre "la cultura pol&iacute;tica" nicarag&uuml;ense y sus complejidades respecto al car&aacute;cter guerrero. Muestra tambi&eacute;n que a lo largo del siglo XX, la violencia fue una modalidad de acci&oacute;n leg&iacute;tima y codificada que permiti&oacute; el surgimiento de nuevos actores sociopol&iacute;ticos y su leg&iacute;timo acceso a los recursos econ&oacute;micos. Mostrando tambi&eacute;n que estas acciones guerreras estructuraron la cultura pol&iacute;tica nicarag&uuml;ense, se cuestiona al final sobre los cambios que se realizaron en la &uacute;ltima etapa del enfrentamiento entre contras y sandinistas en 1987 y despu&eacute;s bajo el mandato de Violeta Barrios de Chamorro (1990&#45;1996). Como de alg&uacute;n modo han regresado al d&iacute;a de hoy las viejas pr&aacute;cticas de la &eacute;poca de los Somoza, el texto&#160;recuerda cu&aacute;nto han perdurado estas costumbres pol&iacute;ticas, en las cuales un caudillo se acapara el poder sin otro designio pol&iacute;tico que de perpetuarse en &eacute;l y de enriquecer a su clan sobre la marcha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;En <i>El</i> <i>FSLN, "el peor de los escenarios". Debates de la militancia feminista en el contexto preelectoral nicarag&uuml;ense (2004&#45;2006),</i> Delphine Lacombe (EHESS&#45;IRIS), pone otra mirada en las fidelidades a la figura de Daniel Ortega. Tomando en cuenta los medios feministas nicarag&uuml;enses, en su mayor&iacute;a surgidos del sandinismo, la autora muestra c&oacute;mo nuevos espacios de lucha de la causa de las mujeres se construyeron en oposici&oacute;n al l&iacute;der y a sus tentativas de retorno al poder en 2006. Se parte de los debates, de la toma de posici&oacute;n estrat&eacute;gica y las divisiones que estas elecciones provocaron en el seno de los dos movimientos de mujeres nicarag&uuml;enses; la autora analiza las dificultades de las militantes feministas para sobrellevar su relaci&oacute;n con el sandinismo y con el proyecto revolucionario de 1980. Tambi&eacute;n las tensiones que agitaban los medios feministas en v&iacute;speras de las elecciones del 2006 fueron reveladoras del retroceso y a la vez de las <i>colisiones</i> y de las <i>colusiones</i> que las feministas tuvieron con la Revoluci&oacute;n sandinista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;En una misma perspectiva, Ralph Sprenkels (Universidad de Utrecht), con el texto <i>Arena,</i> <i>FMLN</i> <i>y los sucesos del 5 de julio del 2006 en El Salvador: violencia e imaginarios pol&iacute;ticos</i>, aborda el asunto de Mario Belloso, un estudiante militante del FMLN, quien durante una manifestaci&oacute;n abati&oacute; a 5 polic&iacute;as con la ayuda de un f&uacute;sil&#160;de guerra, el autor evidencia las ambig&uuml;edades de los dirigentes y de los militantes de&#160;la izquierda salvadore&ntilde;a de cara a la violencia pol&iacute;tica. Muestra por ejemplo c&oacute;mo afloran a&uacute;n en sus representaciones los antiguos h&aacute;bitos <i>conspiracionistas</i> que en el pasado eran de honor. Del mismo modo analiza c&oacute;mo la violencia permanece como una capacidad de poder y un objeto de manipulaciones cupulares para los antiguos actores pol&iacute;tico&#45;militares tanto de derecha como de izquierda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;El texto de Benjamin Moallic <i>De la guerra a sus memorias: Surgimiento de una profesi&oacute;n militante y recomposici&oacute;n de los revolucionarios (Nicaragua&#45;El Salvador, 1992&#45;2009),</i> profundiza en el tema del uso de las memorias de guerra en El salvador y en Nicaragua desde el fin de los enfrentamientos armados. El autor muestra que el creciente inter&eacute;s de las sociedades civiles en la "memoria hist&oacute;rica" es la base de una reconversi&oacute;n de los antiguos cuadros revolucionarios y de la invenci&oacute;n laboriosa de una profesi&oacute;n militante en ruptura con los militantismos partidistas. Explica c&oacute;mo las memorias de las revoluciones pasadas se transforman en la apuesta de luchas posicionales entre grupos militantes, pero del mismo modo con el pretexto de renovar a los gustos de hoy las pr&aacute;cticas de negociaci&oacute;n, de clientelismo y de violencia. El art&iacute;culo concluye con el hecho de que estos militantismos memoriales expresan las tensiones que motivan m&aacute;s a los medios militantes, entre pasiones democr&aacute;ticas y permanencias de formas de autoritarismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Este <i>dossier</i> se termina con dos cuentos, <i>Nosedonde</i> y <i>El casi ciego,</i> de Anait&eacute; Galeotti, una escritora guatemalteca. Los dos cuentos escenifican el continuo de las violencias en Centroam&eacute;rica. El primer relato es sobre el arresto de una joven militante del EGP durante la guerra, el otro sobre las traves&iacute;as de un militar guatemalteco jubilado despu&eacute;s de la ratificaci&oacute;n de los acuerdos de paz, ambos nos hacen entrar en las vivencias de&#160;dichas violencias en la vida cotidiana y reconstituyen un ambiente que no ha dejado de permanecer tanto en tiempo de guerra como una vez llegada la paz. La autora hace aqu&iacute; aflorar los silencios, los pensamientos y las emociones que alimentan estas pr&aacute;cticas y se anclan a la vez en la vida pol&iacute;tica como en la sociabilidad m&aacute;s ordinaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Estos distintos escritos, ya sea que se ocupen de asuntos concretos, de discursos o de imaginarios, desde perspectivas sociohist&oacute;ricas o a trav&eacute;s de la literatura como intermediaria, explora las recomposiciones de las pr&aacute;cticas de guerras en las escenas pol&iacute;ticas y sociales centroamericanas. Nuestro prop&oacute;sito es tambi&eacute;n permitir pensar en la permanencia de ciertas praxis de la violencia anclada en un tiempo largo y de comprender la recomposici&oacute;n desde la perspectiva del prosa&iacute;smo tal como testimonian las formas actuales de la violencia o la renovaci&oacute;n de un cierto pactismo aparecido desde 1940.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Benjamin Moallic y Gilles Bataillon</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los primeros cuatro art&iacute;culos y los dos cuentos resumidos con anterioridad fueron coordinados por Gilles Bataillon y Benjamin Moallic, estos textos fueron presentados y publicados en <i>Trace</i> por ser pertinentes con la tem&aacute;tica principal de la revista: M&eacute;xico y Centroam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Como art&iacute;culo final y agregado oportuno presentamos el art&iacute;culo de Salvador Romero, titulado <i>Participaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral en las democracias de Am&eacute;rica Central a inicios del siglo XXI,</i> el cual presenta el tema del retorno tard&iacute;o de la democracia en Am&eacute;rica Central y c&oacute;mo este retorno plante&oacute; la necesidad de acuerdos entre fuerzas pol&iacute;ticas antag&oacute;nicas, a veces enfrentadas militarmente con un balance de centenares de miles de v&iacute;ctimas. El redise&ntilde;o de las reglas del juego se tradujo en los acuerdos de paz o en nuevas Constituciones que muestran los complejos caminos para alcanzar consensos en medio de una historia de conflictos que parec&iacute;an interminables: c&oacute;mo lograr que un consenso que permita superar el estado de guerra (en el caso centroamericano, entendido en un sentido literal), c&oacute;mo garantizar la libertad y la igualdad en sociedades altamente desiguales y fragmentadas, c&oacute;mo establecer la legitimidad de las autoridades a partir del consentimiento de todos. Enseguida, en este n&uacute;mero, presentamos un comentario que hace Jorge Murga sobre el art&iacute;culo de Romero y pone en evidencia el gran dominio que tiene el autor sobre el tema de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral en Am&eacute;rica Central; as&iacute; abrimos espacio al debate intelectual entre los especialistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;Al final presentamos una rese&ntilde;a realizada por Camille Foulard del libro <i>Estado, iglesia cat&oacute;lica y anticlericalismo en M&eacute;xico. La primera visita de Juan Pablo II en la prensa de opini&oacute;n</i>, en la cual explica el buen manejo que hace la autora de la prensa como fuente principal del an&aacute;lisis de la visita que hizo el Papa Juan Pablo II a M&eacute;xico en 1978 para participar en la III Conferencia Episcopal Latinoamericana en Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#9;As&iacute; cerramos este n&uacute;mero 66, con esfuerzos duplicados por presentar temas de su inter&eacute;s y relevancia cient&iacute;fica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>V&iacute;ctor Z&uacute;&ntilde;iga</i>    <br> 	Director de la revista <i>Trace</i></font></p>      ]]></body>
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