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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La calle de Amberes: la gay street de la ciudad de México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Rodrigo Laguarda, <i>La calle de Amberes: la gay </i>street<i> de la ciudad de M&eacute;xico</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor M. Ortiz Aguirre*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, 2011, 103 p.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* El Colegio de Michoac&aacute;n. Correo e:</i> <a href="mailto:vortiz@colmich.edu.mx">vortiz@colmich.edu.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente libro puede ser abordado desde diferentes perspectivas. Pero en cada caso, no deja de ser un trabajo que describe el surgimiento de un espacio, en el panorama urbano, caracterizado por una singularidad: se trata de una calle donde las expresiones comportamentales de la diversidad sexual son abiertamente toleradas. Simplemente por esto vale la pena leer las descripciones que conforman este boceto, hecho mediante algunas pinceladas que dan idea del surgimiento de este espacio ins&oacute;lito, en un pa&iacute;s caracterizado por la homofobia y el machismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte deja traslucir una especie de imitaci&oacute;n &#151;en tanto que fen&oacute;meno caracter&iacute;stico de muchas especies, entre ellas la nuestra&#151;, ya que sugiere la idea de que la calle de Amberes, ubicada en la colonia Ju&aacute;rez de la capital de M&eacute;xico, justo en una colecci&oacute;n de cuadras bautizadas como "La Zona Rosa", emerge como intento de estar a la par de ciudades como San Francisco (con el barrio de el Castro), Nueva York (y su Greenwich Village), Madrid (con La Chueca) o Par&iacute;s (con el Marais). Pero por otro lado, tambi&eacute;n sugiere la idea de que dicha calle se transforma en funci&oacute;n de las necesidades de las personas que forman parte de los diversos grupos pertenecientes a la llamada "diversidad sexual".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sea por uno, por otro o por ambos argumentos, el hecho es que el texto presenta una serie de debates por tener en cuenta. Por ejemplo, este de la diversidad sexual, pues hay desde quien entiende por tal concepto solamente a los grupos considerados dentro de las siglas LGBTTTIQ,<sup><a href="#nota">1</a></sup> hasta quien plantea que dentro de la diversidad sexual tambi&eacute;n est&aacute;n los sectores heterosexuales y, en consecuencia, llevan el concepto a un nivel omniabarcante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto de reflexi&oacute;n est&aacute; dado por la pregunta a la que de manera insoslayable el texto nos remite: &iquest;cu&aacute;les han sido las m&uacute;ltiples transformaciones para que el escenario urbano de la capital mexicana pueda albergar una calle con tales caracter&iacute;sticas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque es cierto, mientras hace a&ntilde;os era impensable que dos hombres o dos mujeres pudieran tener muestras sexoafectivas en plena calle, Amberes hoy d&iacute;a es un recorrido donde la polic&iacute;a misma est&aacute; para cuidar a la ciudadan&iacute;a sin importar opciones, identidades y pr&aacute;cticas sexo&#45;gen&eacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los puntos que el texto toca es la aparici&oacute;n de diversos locales donde hay desde cafeter&iacute;as hasta bares y discotecas, mezcaler&iacute;as y restaurantes, no s&oacute;lo ubicados dentro del concepto de ser espacios <i>gay friendlys</i> (tolerantes de personas con esa preferencia), sino abiertamente gays. Ac&aacute; la reflexi&oacute;n que el texto inspira es justo en t&eacute;rminos de la colonizaci&oacute;n, conquista o comercializaci&oacute;n de la diversidad sexual: su <i>happy</i> y acr&iacute;tica integraci&oacute;n a un mercado de consumo, caracterizado por la banalizaci&oacute;n de cualquier construcci&oacute;n de conocimiento, reflexi&oacute;n o mirada cr&iacute;tica. De hecho, todos estos espacios est&aacute;n concebidos como lugares para la realizaci&oacute;n del ideal gay; no olvidemos uno de los m&aacute;s comunes usos de la palabra en el ingl&eacute;s: <i>gay</i> significa ser alegre. As&iacute;, ser gay tiene ya lugares f&iacute;sicos donde la alegr&iacute;a es una estrategia de olvido y supervivencia frente a condiciones de violencia y marginaci&oacute;n; donde la alegr&iacute;a es una forma de resistencia ante la depresi&oacute;n de no contar con un entorno social que no ataque a sus miembros; ah&iacute; donde la alegr&iacute;a es la forma de construir la indiferencia frente al rechazo familiar, por no mencionar tambi&eacute;n la homofobia internalizada por los propios gays. Es interesante que el texto permita pensar en que lejos de construir la cultura gay como una cultura cr&iacute;tica de una sociedad y propositiva de nuevas formas de relaci&oacute;n, se la est&eacute; fomentando como una forma de pasar un rato alegre, mostr&aacute;ndose y mirando a otros, en el ligue como primera forma de v&iacute;nculo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta innegable la importancia de que cualquier grupo de personas cuente con espacios de encuentro y recreaci&oacute;n, donde puedan generar cultura en sus muchas formas. Pero tambi&eacute;n es innegable que los antros de Amberes son un negocio donde toda la virulencia de la diversidad sexual queda desarticulada en el medio de una "fiesta alegre", pero muy poco propositiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo mismo sucede con el comercio informal, caracterizado en esta zona por su sesgo de diversidad sexual. Las pel&iacute;culas "piratas" que se ofrecen a la venta en las banquetas versan siempre sobre tem&aacute;ticas relacionadas con dicha diversidad, por ejemplo. Igual para con los expendios de peri&oacute;dicos, cuya oferta de revistas pornogr&aacute;ficas dirigidas a este sector de la poblaci&oacute;n es mucho mayor que en otros puntos de la ciudad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasamos entonces a un siguiente punto que atraviesa todo el texto, y tiene que ver con la reproducci&oacute;n que la diversidad sexual hace de los patrones heteronormativos. Esto es, si hay una identidad que se reconoce en lo diverso, &iquest;por qu&eacute; en vez de producir lo in&eacute;dito, en vez de crear nuevas e ins&oacute;litas formas de relaci&oacute;n, termina reproduciendo los anquilosados patrones de una heteronormatividad hegem&oacute;nica? Esto reubica todo lo que simboliza la calle de Amberes en una tensi&oacute;n entre ser un espacio que reproduce todo un sistema de valores, mismo que margina y excluye a los grupos que por ella circulan; o como un espacio donde lo in&eacute;dito est&aacute; por verse.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego de la introducci&oacute;n donde el autor, previos agradecimientos, expone sucintamente el armado te&oacute;rico que avala el texto, aparecen cinco interesantes fotograf&iacute;as de la calle objeto del libro. Las im&aacute;genes dan cuenta de la transformaci&oacute;n actual, si bien algunos de los negocios se han reformado a la fecha; pero aun as&iacute;, la panor&aacute;mica en general se mantiene hasta el d&iacute;a de hoy. El resto del libro est&aacute; dividido en tres grandes apartados que no s&oacute;lo versan sobre la historia de esa calle, sino que integran tambi&eacute;n algunos elementos caracter&iacute;sticos de la cultura gay, tales como el uso de ciertas formas idiom&aacute;ticas, modas y gusto por determinados artistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, en el apartado que lleva por t&iacute;tulo "La aparici&oacute;n de la calle gay", el doctor Laguarda hace un recorrido de la historia de dicha calle, hasta llegar a los personajes centrales que promovieron su transformaci&oacute;n gay, y los avatares que surgieron incluso en t&eacute;rminos legales para poder realizar el desplazamiento simb&oacute;lico de ese espacio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Experimentar la <i>gay street</i> el lector puede enterarse de los sucesos ya espec&iacute;ficos de Amberes transformada en espacio gay, qu&eacute; sitios se inauguraron, el tipo de din&aacute;mica que se fue generando, las transformaciones y clausuras, los lugares de moda, las jerarqu&iacute;as de los sitios. Y esto &uacute;ltimo resulta de particular inter&eacute;s, pues aun siendo miembros de un mismo colectivo, la presencia de las diferencias sociales no s&oacute;lo permanece, sino que se intensifican. Aqu&iacute; hay un s&iacute;ntoma interesante de dicho grupo: las diferencias de edad, de corporalidades, de ropa de marca o no, de color de piel, etc&eacute;tera, conforman un universo de marcadores sociales que tienen una fuerte presencia para matizar los v&iacute;nculos y las formas de ligue. Es sugestiva la paradoja con que la diversidad sexual, que lucha por la tolerancia, no deja de reproducir al interior de sus colectivos innumerables marcadores de intolerancia, diferencia y separaci&oacute;n. Y esto es lo interesante del texto, que de manera &#151;me parece&#151; involuntaria, se transforma en una denuncia de las asimetr&iacute;as al intentar enunciar los paisajes; que al describir la banalidad de un colectivo resalta sus profundas contradicciones y, por tanto, las de una sociedad que le sirve de tel&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente apartado, "Usos del lenguaje en Amberes", aparece una colecci&oacute;n de letras de canciones muy escuchadas en el colectivo, consideradas representativas o emblem&aacute;ticas de los infortunios amorosos o de las ganas de ser libres o de asumirse tal como son sin dar importancia a la cr&iacute;tica social. De nuevo, la descripci&oacute;n que hace el autor permite pensar sobre el manejo emocional que se propone para la sujeci&oacute;n&#45;construcci&oacute;n del gay: la emoci&oacute;n no aparece como camino de conocimiento, por ejemplo, sino como pasi&oacute;n desbordada. De igual manera, la influencia de modelos televisivos, las cantantes de moda (sobre todo mujeres, por eso utilizo el femenino), sus gestualidades y frases comunes, elementos todos que conforman una determinada corporalidad para poder recorrer la <i>gay street</i> y formar parte del colectivo, son atestiguadas por la palabra de los propios miembros del colectivo entrevistados por el doctor Laguarda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, en "Consideraciones finales" el autor inicia con la siguiente frase: "La conjetura inicial de esta investigaci&oacute;n fue que cualquier identidad requiere de un espacio de identificaci&oacute;n para consolidarse". La apuesta es general y muy probada, por lo que denota que el texto poco se arriesga a una mirada m&aacute;s anal&iacute;tica y mucho menos se atreve a circular por una mirada interpretativa de la informaci&oacute;n que pone en juego. &iquest;Por qu&eacute; tanta mesura?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos entonces ante un breve texto que resulta interesante para quien desconozca absolutamente lo sucedido en la calle de Amberes, las din&aacute;micas de los diferentes grupos que conforman la diversidad sexual, as&iacute; como para quien no sepa de los fen&oacute;menos variopintos que acaecen en la zona rosa. Sin embargo, para quien tenga informaci&oacute;n y experiencia al respecto, resulta un texto demasiado descriptivo, que no pasa de ah&iacute;; y uno queda a la espera de conocer cu&aacute;l es la postura del autor al respecto. Por tanto se torna en un texto parco, que si bien tiene el m&eacute;rito de tocar un tema tab&uacute; en nuestro pa&iacute;s, lo hace con mucha timidez. No obstante, hay que subrayar la importancia de que en nuestro pa&iacute;s se realicen este tipo de publicaciones. Si pensamos en lo que ocurre por ejemplo en Barcelona, donde el tema est&aacute; politizado y no s&oacute;lo se producen corrientes pol&iacute;ticas en torno a la diversidad sexual, sino importantes avances te&oacute;ricos, como la propuesta de Beatriz Preciado en su libro <i>Testoyonqui</i> (Espasa, 2008), podemos tener un marco donde ubicar en un contexto globalizado la poca y mala literatura que en M&eacute;xico todav&iacute;a est&aacute; vigente. Vayan pues las recomendaciones de leer un texto que demandar&aacute; del lector un trabajo de fertilizaci&oacute;n para que las ideas ah&iacute; expuestas adquieran mayor riqueza.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Lesbianas, gays, bisexuales, trasvestis, transg&eacute;nero, transexuales, intersexuales y queers, grupos que se autocolocan en un lugar fuera de la heterosexualidad normativa y dominante.</font></p>      ]]></body>
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