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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Revisi&oacute;n de la bibliograf&iacute;a internacional</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La agresi&oacute;n y la violencia. Una mirada multidisciplinaria. </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Edgar Alonso Mu&ntilde;oz&#150;Delgado</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Mar&iacute;a Elena Medina&#45;Mora. Coordinadora. El Colegio Nacional, M&eacute;xico, 2011, 211 p&aacute;gs.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la concurrencia de diversas disciplinas del saber cient&iacute;fico, se presenta esta publicaci&oacute;n en cuyas p&aacute;ginas el lector encuentra textos que abordan situaciones espec&iacute;ficas relacionadas con los alarmantes &iacute;ndices de violencia que vive la sociedad contempor&aacute;nea, como los muy ilustrados de Luciana Ramos y Moctezuma Araoz, respecto de los abusadores y homicidas de infantes, y el de Martha Romero Mendoza, M&oacute;nica Mart&iacute;nez y Gabriela Sald&iacute;var, dedicado a la violencia referida a las mujeres presas, que analizan dos casos en la din&aacute;mica de la sociedad mexicana, pero con fuertes semejanzas con otras sociedades latinoamericanas, cuando menos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destacan factores de orden social y cultural, como la identidad de g&eacute;nero, el machismo, la misoginia y la violencia dom&eacute;stica, en el texto sobre los infantes; as&iacute; como la rebeld&iacute;a e insumisi&oacute;n y ciertos tipos de marginalidad, adem&aacute;s del eficaz m&eacute;todo de control mediante el uso del miedo, en el de las mujeres presas, aunado al an&aacute;lisis de los consumos de sustancias enajenantes. Construcciones sociales &eacute;stas, conviene decir, en las que participan las convenciones edificadas y reproducidas por las religiones, la escuela, los medios de comunicaci&oacute;n masiva, por supuesto la familia, y dem&aacute;s entidades responsables de la configuraci&oacute;n de los imaginarios colectivos dominantes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apuntan las autoras a la necesidad de modificar los sistemas de creencias y discursos que estimulan los estereotipos perjudiciales para la sociedad, y a la construcci&oacute;n de un estado de bienestar como estrategia para prevenir tales conductas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo sentido la coordinadora del libro, Mar&iacute;a Elena Medina&#150;Mora, junto con Rebeca Robles y Tania Real, tambi&eacute;n desde la realidad mexicana, dedican sus p&aacute;rrafos al an&aacute;lisis epidemiol&oacute;gico de la violencia a partir de su admisi&oacute;n como un asunto de salud p&uacute;blica, dados los efectos nocivos sobre las sociedades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consonancia con la OMS distinguen tres tipos b&aacute;sicos de violencia: la autoinfligida, la ejercida por otros y la colectiva, social, pol&iacute;tica o econ&oacute;mica, que puede provenir de grupos al margen de la ley o del mismo Estado seg&uacute;n sean sus pol&iacute;ticas incluyentes o excluyentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;alan como aspecto relevante la tolerancia social hacia la violencia, hasta el punto de afirmar que &eacute;sta se ha normalizado como mecanismo de resoluci&oacute;n de los conflictos que presenta la vida, pues constituye el marco de formaci&oacute;n de ni&ntilde;os y adolescentes y coinciden en la necesidad de eliminar los estereotipos da&ntilde;inos, mediante la participaci&oacute;n de los sectores sociales involucrados, empezando por la salud, pues las nutre la convicci&oacute;n de que se puede prevenir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s estos tres cap&iacute;tulos sean &uacute;tiles al lector como buen marco para comprender las reflexiones generales que tratan los temas de la agresi&oacute;n y la violencia en esta compilaci&oacute;n multidisciplinaria; reflexiones que expresan y convocan el compromiso de la Academia, tanto como el de las instituciones gubernamentales, y de la sociedad en general, respecto de estas urgencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Jairo Mu&ntilde;oz&#150;Delgado ofrece un cap&iacute;tulo confeccionado a ocho manos en compa&ntilde;&iacute;a de S&aacute;nchez Ferrer, Santill&aacute;n&#150;Doherty y Carlos Moreno, en el que, desde una perspectiva etol&oacute;gica, analiza conductas agresivas y violentas en primates no humanos con los que compartimos caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas, moleculares y tambi&eacute;n muchas conductuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, los autores parten de establecer las diferencias entre agresi&oacute;n y violencia como conceptos desde la etolog&iacute;a para se&ntilde;alar que la primera tiene que ver con la adaptaci&oacute;n al medio y la sobrevivencia, mientras la segunda, por el contrario, pone en riesgo la vida de individuos y especie, al tiempo que llaman la atenci&oacute;n sobre la conveniencia de distinguir las conductas inter e intraespec&iacute;ficas, dado que sus consecuencias son, en general, bien distintas. Igualmente, la socioecolog&iacute;a de cada especie y los correspondientes contextos, surgen como condiciones imprescindibles para la comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los investigadores se&ntilde;alan la relevancia de la calidad de las relaciones madre&#150;infante como quiera que de ella depende, en gran medida, la capacidad de los individuos para contender con sus entornos, mientras llaman la atenci&oacute;n sobre la conveniencia de pasar de la multi a la transdisciplinariedad en la indagaci&oacute;n del tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo camino, Jos&eacute; Luis D&iacute;az y Francisco Pellicer parecieran usar "su cerebroscopio" para indicar al lector, en cap&iacute;tulos diferentes, algunos mecanismos de funcionamiento del cerebro. Para D&iacute;az, no obstante la fuerte intervenci&oacute;n de factores biol&oacute;gicos cerebrales y neuronales como los gen&eacute;ticos que predisponen las conductas, o como los niveles de testosterona y/o encefalinas que estimulan la agresividad y afectan los mecanismos de recompensa y dolor, o las anomal&iacute;as que afectan la am&iacute;gdala y provocan padecimientos tales como la epilepsia del l&oacute;bulo temporal no convulsiva o como los da&ntilde;os en la corteza prefrontal que inhibe y regula las emociones, mientras recuerda el c&eacute;lebre caso de Phineas Gage, ocurrido en el Estado de Vermont en 1848, la agresi&oacute;n y la violencia son tomadas en cuenta por la etolog&iacute;a en estudios que van desde las consideraciones individuales hasta su reconocimiento como interacciones situadas en contextos precisos, tanto en especies no humanas como en nosotros mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta &uacute;ltima tendencia es la que posibilita, entonces, afirmar que una y otra manifiestan un complejo de acciones compuestas no s&oacute;lo por elementos biol&oacute;gicos como los mencionados, sino por factores de tipo socio&#150;cultural y, por supuesto, psicol&oacute;gicos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asegura el autor que la definici&oacute;n de cierta conducta como agresiva o violenta deber&aacute; tomar en cuenta a los actores intervinientes, las circunstancias socioculturales, adem&aacute;s de los factores biol&oacute;gicos, en cuyo caso, se deduce, conviene observar los patrones de aprendizaje estructurados en la escuela, en el hogar, en los grupos sociales y, c&oacute;mo no, en los medios de comunicaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tanto, para Pellicer el estudio de la fisiolog&iacute;a del dolor, tanto f&iacute;sico como moral, pone de relieve que la solidaridad ante el dolor ajeno es tambi&eacute;n un asunto de funcionamiento cerebral, pues existen cuatro niveles mediante los cuales las neuronas establecen cierta identidad con lo que sucede al <i>otro, </i>como en los casos de las llamadas <i>neuronas espejo, </i>la <i>anticipaci&oacute;n, </i>la <i>empatia </i>y la <i>compasi&oacute;n. </i>Destaca tambi&eacute;n Pellicer la importancia de estudiar el dolor producido por el rechazo y la exclusi&oacute;n social, pues si bien el dolor se ha entendido como una alarma de tipo f&iacute;sico, al parecer se extiende a la conciencia y al afecto, con sus implicaciones neurofisiol&oacute;gicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ana Fres&aacute;n Orellana y Rebeca Robles entregan un l&uacute;cido cap&iacute;tulo en el que desmienten la afirmaci&oacute;n popular &#150;con or&iacute;genes en las sentencias psiqui&aacute;tricas, en el pensamiento m&aacute;gico religioso de las colectividades y en los medios masivos de comunicaci&oacute;n&#150; seg&uacute;n la cual los esquizofr&eacute;nicos son, por definici&oacute;n, violentos y peligrosos para quienes les rodean, con la consecuente estigmatizaci&oacute;n hist&oacute;rica. Alertan sobre la importancia de tomar en cuenta las circunstancias y motivaciones espec&iacute;ficas del paciente esquizofr&eacute;nico que presenta tal conducta, a la vez que recalcan la necesidad de educar al p&uacute;blico en general respecto de la relaci&oacute;n esquizofrenia&#150;violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iv&aacute;n Arango de Montis, en el cap&iacute;tulo dedicado a la Teor&iacute;a del Apego y su relaci&oacute;n con la agresividad, distingue tres tipos de apego: seguro, inseguro e inseguro evitativo, que caracterizan los v&iacute;nculos del infante con sus cuidadores y en los que puede manifestarse agresividad del ni&ntilde;o, seg&uacute;n sea que tales v&iacute;nculos generen o no ansiedad. De tal modo, la ira, en discretas proporciones, resulta &uacute;til en tanto puede ser una se&ntilde;al dada a los cuidadores acerca de la calidad de su funci&oacute;n; adem&aacute;s, &eacute;sta puede ser modelada asertivamente por los cuidadores, entendi&eacute;ndose por tales a sus preceptores y educadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo interesante de dichos conocimientos se fundamenta en la posibilidad predictiva de conductas asociales o antisociales en el adulto, de acuerdo con sus experiencias de apego infantil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cierre del libro, producto del simposio sobre el tema en el Colegio Nacional, le corresponde al psiquiatra y personaje p&uacute;blico Juan Ram&oacute;n de la Fuente, quien destaca el com&uacute;n denominador de los autores, en el sentido de contribuir al conocimiento del problema y no ser simples espectadores del hecho, mientras asegura que los an&aacute;lisis desde las comunidades cient&iacute;ficas coadyuvan a la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a la satisfacci&oacute;n social de las necesidades b&aacute;sicas, a la mejor distribuci&oacute;n de bienes y servicios y a la buena calidad educativa, como factores que previenen las conductas violentas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como suele ocurrir en este tipo de compilaciones, los editores planean un ordenamiento de los cap&iacute;tulos, pero siempre ser&aacute; el lector quien lo aborde seg&uacute;n sus intereses.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como el texto presenta los puntos de vista de diversas disciplinas cient&iacute;ficas sobre la agresi&oacute;n y la violencia, producidos por investigadores de distintas nacionalidades, puede y debe ser le&iacute;do y estudiado por personas desde muy diversos quehaceres, dentro de los cuales vale mencionar educadores, comunicadores, padres de familia, tutores y otros muchos, m&aacute;s all&aacute; de las fronteras mexicanas, pues las situaciones emp&iacute;ricas rese&ntilde;adas suelen estar muy emparentadas con las vivencias de otros pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p>      ]]></body>
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