<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-3082</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta poética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta poét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-3082</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-30822009000100015</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[400 años del Quijote: Los frutos de un Simposio]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[400 years of the Quijote: The yields of a Symposium]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Múgica]]></surname>
<given-names><![CDATA[Cristina]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Filológicas Centro de Poética]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>30</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>357</fpage>
<lpage>371</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-30822009000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-30822009000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-30822009000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas y rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>400 a&ntilde;os del <i>Quijote.</i> Los frutos de un Simposio</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>400 years of the <i>Quijote</i>. The yields of a Symposium </b></font></p> 	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cristina M&uacute;gica</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Gustavo Illades y James Iffland (eds.), <i>El Quijote desde Am&eacute;rica,</i> M&eacute;xico, Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, El Colegio de M&eacute;xico, 2006.</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto centenario de la obra maestra de Cervantes, dos estudiosos de las literaturas hisp&aacute;nicas, Gustavo Illades y James Iffland, desde la Ciudad de M&eacute;xico y Boston, respectivamente, organizaron un Simposio que ofrece al cervantismo mundial el testimonio de investigaciones y estudios realizados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a lo largo de la Am&eacute;rica toda, con sus resonancias de Nuevo Mundo, de tierra conquistada, de lugar de inmigraci&oacute;n y de patria adoptiva y adoptada por el exilio espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patrocinada por la Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, Boston University, El Colegio de M&eacute;xico, Harvard University, la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa, la Universidad Iberoamericana&#45;Puebla y la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, esta reuni&oacute;n acad&eacute;mica tuvo lugar en Puebla de los &Aacute;ngeles y busc&oacute; recrear el esp&iacute;ritu del <i>symp&oacute;sion.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Symp&oacute;sion</i> o <i>Banquete</i> de Plat&oacute;n trata sobre la serie de elogios a Eros que, de com&uacute;n acuerdo, se proponen decir cada uno de los amigos reunidos en casa de Agat&oacute;n: Fedro, Erix&iacute;maco, Arist&oacute;fanes, Agat&oacute;n y S&oacute;crates. Si en los primeros discursos los participantes intentan dar cuenta de la naturaleza y los atributos de Eros, en el &uacute;ltimo de &eacute;stos, S&oacute;crates, luego de hablar del origen del <i>daimon</i> como hijo de la abundancia y la penuria tal como se lo revelara Di&oacute;tima, intenta preguntar por ese misterioso principio de la vida. De la misma manera, el libro al que me refiero est&aacute; tejido de discursos de elogio al <i>Quijote,</i> sostenidos a su vez por preguntas tocantes a la est&eacute;tica, la po&eacute;tica, los contextos, los personajes y los temas del libro central del cervantismo, del que abrevamos desde hace 400 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He dividido los art&iacute;culos que conforman el libro en dos grandes apartados; por una parte, los textos tocantes a la subjetividad en el <i>Quijote,</i> en los que se implica la condici&oacute;n de la obra como libro de <i>ficci&oacute;n,</i> la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica de &eacute;sta y sus implicaciones culturales; por la otra, los trabajos sobre la est&eacute;tica o po&eacute;tica de la obra. Dir&eacute;, para ser m&aacute;s precisa, que he dividido los ensayos entre aqu&eacute;llos que ponen mayor &eacute;nfasis en cuestiones relativas a la subjetividad y los tocantes a la composici&oacute;n de la obra. Dadas las limitaciones de extensi&oacute;n de la rese&ntilde;a, lamento no poder referirme a todos los materiales presentados.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Discursos sobre la subjetividad en el Quijote</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iniciar&eacute; mi recorrido con el discurso de Mercedes Alcal&aacute; (University of Wisconsin&#45;Madison), "El <i>Quijote,</i> un libro de libros", que trata de la obra maestra de Cervantes como composici&oacute;n de ficci&oacute;n en donde se plantea la interioridad y la posibilidad de habitar un mundo propio en contrapunto con la moral y la ideolog&iacute;a de su momento. El <i>Quijote</i> abre asimismo el &aacute;mbito de un universo interno en el que se juegan raz&oacute;n y locura. De esta manera, Alcal&aacute; presenta a la obra cervantina como una f&aacute;bula monumental sobre los efectos que el libro de ficci&oacute;n tuvo en su tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Chartier, la estudiosa observa que la revoluci&oacute;n de Gutenberg, lejos de limitarse a los terrenos de la erudici&oacute;n o la devoci&oacute;n, labr&oacute; la imagen de los sentimientos y model&oacute; los ensue&ntilde;os (11). De ah&iacute; la preocupaci&oacute;n por parte de las &eacute;lites culturales, religiosas y pol&iacute;ticas por la lectura privada, en voz baja o alta, dada la dificultad para controlar en ese espacio la interpretaci&oacute;n y el sentido. Sobre esto &uacute;ltimo, me parece interesante anotar aqu&iacute; que el an&aacute;lisis de James A. Parr (University of California&#45;Riverside) "La configuraci&oacute;n del personaje central en 1605: sobre la din&aacute;mica entre inter&eacute;s y distanciamiento" otorga a la obra cervantina un car&aacute;cter ejemplar; toda vez que encuentra en &eacute;sta la intenci&oacute;n de transformar un "lector vulgar" en un lector discreto en el mundo fant&aacute;stico del libro. Por el contrario, y en relaci&oacute;n con la iron&iacute;a sobre la condici&oacute;n ejemplar de la literatura, Alcal&aacute; afirma que Cervantes juega a prop&oacute;sito con la inestabilidad inherente al discurso de ficci&oacute;n: "No s&oacute;lo no intenta crear un sentido &uacute;nico, sino que hace todo lo posible para que la obra no lo tenga" (17). As&iacute;, concluye, el <i>Quijote</i> se constituye en un libro que convierte la conciencia problem&aacute;tica de su g&eacute;nero en parte de esa misma ficci&oacute;n (29).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como contrapunto a la perspectiva anterior, el texto "La revisi&oacute;n moral de la literatura pastoril en el <i>Quijote",</i> de David A. Boruchoff (McGill University), explora la filosof&iacute;a moral en el tiempo de Cervantes y en la novela misma. La noci&oacute;n de la necesaria adecuaci&oacute;n de la literatura a las verdades religiosas, afirma el estudioso, tiene ra&iacute;ces en Arist&oacute;teles y en los planteamientos tomistas adoptados por el Concilio de Trento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas nociones se juegan dentro de la novela cervantina, por ejemplo, cuando el cura y el barbero sancionan la intenci&oacute;n normativa de la obra de arte de acuerdo con los principios de la <i>m&iacute;mesis</i> cl&aacute;sica. En una actitud similar, el cura cuestiona el desempe&ntilde;o de la sabia Felicia en la <i>Diana</i> de Montemayor, ya que aparece como un agente externo que obstaculiza en los personajes el ejercicio de la raz&oacute;n y el libre albedr&iacute;o. Efectivamente, al ofrecer la maga el agua encantada como "grand&iacute;simo remedio para el mal pasado, y principio de grand&iacute;simo contento" (32) impide a la conciencia el acceso al pasado y por tanto a la posibilidad de enfrentar los conflictos internos desde la raz&oacute;n y el libre albedr&iacute;o o, al decir de Fray Luis de Granada, con el entendimiento y la voluntad (33).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con los de la <i>Diana,</i> los personajes cervantinos est&aacute;n obligados a resolver sus propios enredos y deslices sirvi&eacute;ndose de la raz&oacute;n y de su principal instrumento: la palabra. El libre albedr&iacute;o, entendido en consonancia con el tomismo como libertad de juicio, se convierte en motor del actuar. De este modo, en <i>La Galatea</i> Rosaura obliga a Grimaldo a reconocer y reparar el desorden que ha provocado con su desamor. Asimismo, el discurso de Dorotea ante don Fernando pretende mover a &eacute;ste a hacer buen uso de su libertad. Ante esto, el cura, haciendo eco a Erasmo, tal como lo apunta Boruchoff, proclama que es "suma cordura, forz&aacute;ndose y venci&eacute;ndos&eacute; a s&iacute; mismo, mostrar su generoso pecho, permitiendo que por sola su voluntad los dos gozasen el bien que el cielo ya les hab&iacute;a concedido" (39).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la l&iacute;nea de comprender al <i>Quijote</i> como obra de ficci&oacute;n, Tatiana Bubnova elabora una lectura en paralelo de las deliberaciones de Francisco Delicado en torno al <i>Amad&iacute;s</i> y al <i>Primale&oacute;n</i> as&iacute; como a ciertos pasajes del primero referentes a la vivencia de los libros de caballer&iacute;as en cuanto experiencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acorde a las ideas de Gilman y a Ortega y Gasset, la estudiosa inicia su trabajo con la consideraci&oacute;n de la lectura como fen&oacute;meno fronterizo entre la realidad y la ficci&oacute;n, entre la conciencia de un autor y un receptor; experiencia de embeleso, de transmutaci&oacute;n de la identidad propia y de la adquisici&oacute;n de una ficticia. Bubnova encuentra en los <i>Pr&oacute;logos</i> de Delicado un sabor prequijotesco puesto que presentan a los libros de caballer&iacute;as como manuales del arte de la milicia y del arte del amor (49), con lo que bordean, al igual que ocurre en el <i>Quijote,</i> la frontera entre la realidad y la ficci&oacute;n. As&iacute;, afirma la autora, la diferencia de la apreciaci&oacute;n de los libros de caballer&iacute;as en los textos de Delicado y de Cervantes es de grado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Delicado se noveliza en cierta medida como lector y se apropia de un texto escrito por otro para elaborar, con su comentario, un meta&#45;texto que se sit&uacute;a, por tanto, en un nivel metaficcional. Por su parte, Cervantes escenifica y ficcionaliza la inmersi&oacute;n en la lectura a trav&eacute;s de diversos personajes. Las posiciones de sujeto estudiadas hablan acerca de la democratizaci&oacute;n de la lectura y la posibilidad del surgimiento de comentarios hilarantes junto con el entusiasmo por las haza&ntilde;as de los caballeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Don Quijote, Amad&iacute;s y los h&eacute;roes americanos de la palabra", Mary Malcolm Gaylord (Harvard University) explora las ra&iacute;ces de la lengua del libro cervantino y de su personaje central en textos literarios e historiogr&aacute;ficos del siglo XVI y principios del XVII relacionados con la presencia espa&ntilde;ola en las Am&eacute;ricas (87). As&iacute;, la autora se&ntilde;ala que el asunto por estudiar es la presencia de temas y motivos caballerescos provenientes de obras escritas sobre Am&eacute;rica en la g&eacute;nesis d&eacute;l <i>Quijote.</i> La trascendencia literaria de Am&eacute;rica en la <i>Historia del ingenioso hidalgo</i> se centra, en palabras de la estudiosa, "en la multifac&eacute;tica relaci&oacute;n del protagonista con su propia palabra y con la inscripci&oacute;n de &eacute;sta en el texto de la Historia" (85). Ella misma afirma que en el decir de don Quijote y en la voz de sus narradores captamos el eco de las voces americanas que el hidalgo ver&iacute;a como "h&eacute;roes de la palabra" (85).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gaylord anota tres rasgos centrales de la actuaci&oacute;n verbal del protagonista: el habla belicosa de caballero militante, la actividad narrativa que abarca la invenci&oacute;n ficticia, y la historiograf&iacute;a "verdadera" y el discurso did&aacute;ctico. De este comportamiento verbal, la estudiosa desprende una identificaci&oacute;n con las representaciones de Hern&aacute;n Cort&eacute;s en las tradiciones historiogr&aacute;ficas, literaria y oral, a fin de proponer esta figura como un posible modelo de don Quijote.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Mary Gaylord, la fuerza de las palabras es tan importante como la fuerza y la destreza del cuerpo en la constituci&oacute;n del h&eacute;roe. Por ello, los caballeros andantes "hacen cosas con palabras". En este sentido, el personaje cervantino proporciona ejemplos de cada una de las de "expresiones realizativas" o "performativas" propuestas por Austin: los <i>judicativos,</i> los <i>ejercitativos</i> o <i>directivos</i> (los cuales consisten en que algo tiene que ser de cierta manera), los <i>compromisorios</i> (que comprometen al hablante en una cierta l&iacute;nea de acci&oacute;n), los <i>comportativos</i> (comunican una reacci&oacute;n a la conducta de otro) y los <i>expositivos</i> (que constituyen actos de exposici&oacute;n). Portavoz de una voluntad e instrumento de la virtud militante, la palabra del caballero ejemplar enuncia la Ley de su mundo (89). La parodia cervantina en este nivel consiste en llamar la atenci&oacute;n sobre la pretendida colaboraci&oacute;n entre palabras y acciones ("Y en diciendo esto", "sin hacer m&aacute;s discursos", "esto diciendo") y, adem&aacute;s, en mostrar "la impotencia o desacierto ling&uuml;&iacute;stico del protagonista" a quien este mismo narrador somete "a da&ntilde;os corporales, a p&uacute;blico castigo o, en el mejor de los casos, a la ir&oacute;nica revelaci&oacute;n de que su 'triunfo' es accidental" (90).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estudiosa se refiere a la eficacia de la lengua castellana como instrumento de conquista, gobierno y conversi&oacute;n. La historiograf&iacute;a indiana y otros escritos ponen de relieve los aspectos ling&uuml;&iacute;sticos de la empresa transatl&aacute;ntica. Y si bien no se sabe si Cervantes ley&oacute; las <i>Cartas de relaci&oacute;n</i> de Hern&aacute;n Cort&eacute;s, el cap&iacute;tulo 8 del <i>Quijote</i> de 1615 hace pensar que conoc&iacute;a la <i>Historia general de las Indias y conquista de M&eacute;xico</i> de Francisco L&oacute;pez de G&oacute;mara (1552). En ambos textos, el conquistador de Tenochtitlan aparece como prototipo de "capit&aacute;n valeroso" cuya elocuencia discursiva pone de manifiesto en su trato con los ind&iacute;genas, los soldados y con su monarca. Siguiendo a Mary Gaylord, la segunda <i>Carta de relaci&oacute;n</i> narra la marcha hacia Tenochtitlan como un drama de cognici&oacute;n y de comunicaci&oacute;n (94). Ahora bien, si en sus <i>Cartas</i> Cort&eacute;s aparece como un actor que desempe&ntilde;a el papel de historiador de s&iacute; mismo, en la cr&oacute;nica de G&oacute;mara asume tambi&eacute;n otras funciones verbales, como las de fil&oacute;sofo, te&oacute;logo y profeta, y discurre sobre el &aacute;nimo heroico, el deseo de fama, la osad&iacute;a, la cobard&iacute;a y la idolatr&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La hip&oacute;tesis de la estudiosa se afirma con la consideraci&oacute;n de que, aun cuando Cervantes no hubiera conocido directamente las versiones primitivas de la historia de Cort&eacute;s, habr&iacute;a estado sin duda en contacto con romances o poemas &eacute;picos publicados en Madrid entre 1588 y 1599 relativos a los primeros conquistadores y al mito caballeresco y &eacute;pico del <i>h&eacute;roe de la palabra.</i> "En estos textos, la osada y ambiciosa voz del que se crea a s&iacute; mismo con la pura fuerza de sus palabras, dictando a la Fama el gui&oacute;n de sus gloriosas haza&ntilde;as, ser&iacute;a irresistible, tanto para el vanaglorioso personaje como para su autor par&oacute;dico y sat&iacute;rico" (95).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Mary Gaylord se refiere a un documento, el <i>Requerimiento 1513,</i> cuya lectura en voz alta ante los naturales de tierras americanas en v&iacute;speras de una invasi&oacute;n era obligatoria hasta 1543. Este texto fue criticado como instrumento ileg&iacute;timo de la apropiaci&oacute;n territorial y de conversi&oacute;n religiosa por Francisco de Vitoria en su <i>Relectio de Indis</i> (1557). Es probable, concluye la estudiosa, que el abuso de la palabra &eacute;pica de los h&eacute;roes de la conquista americana, en consonancia con la ira de Bartolom&eacute; de las Casas, mereciera la burla de Cervantes. Siendo as&iacute;, cuando don Quijote exige a los mercaderes toledanos la confesi&oacute;n de que no hay en el mundo doncella m&aacute;s hermosa que Dulcinea e insiste en que han de creerlo sin verla, se hace eco del defensor de los indios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con la empresa de la Conquista, es posible observar en el t&oacute;pico renacentista de las Armas y las Letras, en palabras de Gaylord, el inter&eacute;s de Cervantes por las palabras y las letras como "armas problem&aacute;ticas en el campo de batalla, y sospechosos veh&iacute;culos de verdades hist&oacute;ricas y morales, revela en el seno de su proyecto par&oacute;dico&#45;burlesco una meditaci&oacute;n inquietante" (97).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un l&uacute;cido an&aacute;lisis, y en relaci&oacute;n a las resonancias de la novela cervantina dentro del &aacute;mbito de los estudios culturales, "'In un placete de la Mancha of which nombre no quiero remembrearme': anatom&iacute;a sociopol&iacute;tica de una causa c&eacute;lebre cervantina", James Iffland (Boston University) desenmascara la versi&oacute;n del <i>Quijote</i> al Spanglish realizada por el profesor Il&aacute;n Stavans, de Amherst College.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La versi&oacute;n del <i>Quijote</i> debida a Stavans, producida en el contexto de una insidiosa campa&ntilde;a ideol&oacute;gica tocante al "problema" de la supuesta falta de asimilaci&oacute;n de la cultura norteamericana por parte de la nueva inmigraci&oacute;n hispana (especialmente la mexicana), pretende presentar al Spanglish como "nueva lengua americana", representativa de estos inmigrantes sin distinci&oacute;n de clase o condici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su cr&iacute;tica, Iffland parte de la consideraci&oacute;n de que, para fortalecerse ante la compleja situaci&oacute;n sociopol&iacute;tica en la cual se halla inmersa, la poblaci&oacute;n hispana necesita conocer el desarrollo de su cultura y su lengua a lo largo de los siglos. Desde esta perspectiva, &eacute;l <i>Quijote</i> resulta fundamental, pese a que, al decir del estudioso, el establishment cultural espa&ntilde;ol ha cometido el error de invertir casi todo su capital simb&oacute;lico en esta sola obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esta versi&oacute;n del <i>Quijote</i> en Spanglish, Iffland se pregunta por la legitimidad del t&eacute;rmino "traducci&oacute;n", en la medida en que no se trata de un traslado de una lengua a otra. Por otra parte, con cuatro a&ntilde;os viviendo en Nueva York, considera que Stavans no es ni "hablante nativo" ni maestro del Spanglish. En su examen del texto referido, Iffland encuentra muy pocos t&eacute;rminos "aut&eacute;nticos" del Spanglish: "felo", "br&oacute;", "sond&aacute;u" y "son&oacute;p" y s&iacute; en cambio muchos neologismos, palabras que Stavans va acu&ntilde;ando sobre la marcha y que se parecen al espa&ntilde;ol chapucero manejado por cierto sector de la poblaci&oacute;n estudiantil estadounidense (no por los muchachos de los <i>ghettos</i> latinos).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, concluye Iffland, en su intento por acercarse al "pueblo", Stavans salpica su traducci&oacute;n con espor&aacute;dicos "toques orales". De esta manera, el autor "traduce" una obra literaria a una forma dialectal predominantemente oral, lo que da por resultado una suerte de pseudo&#45;oralidad. Por tanto, al imbricar el Spanglish con el texto can&oacute;nico, Stavans rebaja la obra maestra cervantina, trasluciendo una actitud despectiva respecto de la lengua que parad&oacute;jicamente pretende reivindicar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Charles D. Presberg (University of Missouri), en "Caballero y escudero en el <i>Quijote</i> I: el sujeto del debate entre el s&iacute;mbolo y el soma", aborda la dial&eacute;ctica caballero&#45;escudero, esto es, la dramatizaci&oacute;n de la identidad individual como un juego de contrarios y contradicciones: "proyecto po&eacute;tico siempre en obras; quehacer loco, cuerdo, in&uacute;til y esperanzado como un esfuerzo continuo por conciliar lo simb&oacute;lico con lo som&aacute;tico, persona con personaje, el 'yo' con el 'otro', y la naturaleza con la cultura" (306). Se trata de una reflexi&oacute;n sobre la condici&oacute;n subjetiva pensada desde la modernidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro de la aventura tanto de don Quijote como de Sancho constituye un significante inestable, relumbrante, vac&iacute;o: "Dulcinea" o "&iacute;nsula", promesa infinita que, en palabras del estudioso, establece la posibilidad del paso de la potencia al acto. Charles Presberg hace una consideraci&oacute;n importante en cuanto a la seriedad de este libro c&oacute;mico donde la identidad constituye "una b&uacute;squeda tan seria como risible que une a cada paso lo cruel y lo c&oacute;mico" (306).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cervantes, concluye Presberg, centrado en la constituci&oacute;n misma del sujeto humano, dramatiza las contradicciones inherentes a la identidad mediante las aventuras de sus h&eacute;roes: "Equipara, as&iacute;, el sujeto humano con un retozo errante o, si a&uacute;n gusta, un retozo carnavalesco que le da forma sensible al debate serio&#45;l&uacute;dico, interior, de cada 'yo'" (307).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros textos que se inscriben en esta l&iacute;nea son, a mi juicio, "Anselmo y sus adicciones", de Steven Hutchinson (University of Wisconsin&#45;Madison); "Las palabras y los cuerpos: la ambig&uuml;edad del deseo en la historia de Marcela y Gris&oacute;stomo", de Frank Loveland (Universidad Iberoamericana&#45;Puebla); "Maritornes y la prostituci&oacute;n rural", de Adrienne L. Mart&iacute;n (University of California&#45;Davis); "Don Quijote sale al mundo. Aprendizaje y conciencia de los otros en el <i>Quijote</i> de 1605", de Alma Mej&iacute;a (Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa); "Escritura y melancol&iacute;a en el <i>Quijote</i> de 1605", de Cristina M&uacute;gica (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico); "La configuraci&oacute;n del personaje central en 1605: sobre la din&aacute;mica entre inter&eacute;s y distanciamiento", de James A. Parr (University of California&#45;Riverside); "Alem&aacute;n y Cervantes: en torno a las fuentes del <i>Curioso impertinente",</i> de Francisco Ram&iacute;rez (Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla); "Marcela y Gris&oacute;stomo: amor, libertad, locura", de Harry Sieber (The Johns Hopkins University), y "Don Quijote, sujeto errante (I,5 y 21)", de Mar&iacute;a Stoopen (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Discursos sobre la est&eacute;tica del Quijote</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "La venta como teatro. Cervantes y el <i>Quijote",</i> Aurelio Gonz&aacute;lez (El Colegio de M&eacute;xico) se refiere a la relaci&oacute;n entre narrativa y teatro en el texto cervantino, a partir de considerarlo como la comedia que Cervantes siempre quiso escribir. El estudioso afirma adem&aacute;s que la imbricaci&oacute;n del teatro y la narrativa corresponde al momento barroco de la producci&oacute;n cervantina que conlleva una complejidad, estructural y de superficie, y una est&eacute;tica de los extremos, tal como se presenta en las comedias y entremeses derivados de los planteamientos est&eacute;ticos de la nueva comedia lopesca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, Gonz&aacute;lez interpreta la venta del episodio quijotesco como un lugar en donde la realidad deja lugar a una representaci&oacute;n; esto es, como un espacio dram&aacute;tico, en el que se escenifica algo sobre un tablado ante un p&uacute;blico espectador, ya sea por medio de una escenograf&iacute;a o mediante los parlamentos de los personajes (108). Como lectores, asistimos a la construcci&oacute;n de este &aacute;mbito de ficci&oacute;n a partir de la palabra. De esta manera, la creaci&oacute;n quijotesca opera de la misma forma que la comedia en la que, con la simple enunciaci&oacute;n, se opera la transformaci&oacute;n del escenario. As&iacute;, a don Quijote se le "representa" la venta como castillo y, por tanto, los seres venteriles han de transformarse en personajes propios del ambiente del castillo para representar el papel asignado por el protagonista de la novela y condicionado por el nuevo espacio dram&aacute;tico: la venta se convierte en un teatro y los individuos en actores que representan un papel. Por consiguiente, los sucesos de la venta constituyen una representaci&oacute;n que, al decir de Aurelio Gonz&aacute;lez, "a veces se interpreta como locura de don Quijote, siendo que habr&iacute;a de hablar m&aacute;s bien de una ficci&oacute;n teatral colectiva..." (110). Tambi&eacute;n cabr&iacute;a quiz&aacute;s hablar de don Quijote como portador de la ficci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de la novela, el estudioso encuentra cap&iacute;tulos que pudieran ser entremeses extra&iacute;dos de su realizaci&oacute;n esc&eacute;nica, como el episodio de los galeotes, el juicio burlesco del yelmo de Mambrino o el retablo de Maese Pedro. Concluye Gonz&aacute;lez hablando, con Rey Hazas, de una po&eacute;tica de la libertad cervantina en la narrativa, el teatro y la poes&iacute;a, en la que este autor se sirve de las t&eacute;cnicas de su tiempo que a su parecer resultan m&aacute;s adecuadas para sus objetivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su art&iacute;culo "Arte y pecado de maldecir en el <i>Quijote</i> de 1605", Gustavo Illades (Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa) se refiere al maldecir y sus sin&oacute;nimos: murmurar, hablar entre dientes, susurrar, soplar y fisgar, en tanto codifican una <i>actio</i> social. Siguiendo el "Tractado muy provechoso contra el com&uacute;n &eacute; muy continuo pecado que es detraher &oacute; murmurar y decir mal de alguno en su ausencia", del fraile jer&oacute;nimo Hernando de Talavera, la murmuraci&oacute;n implica "roer al pr&oacute;jimo, morder con palabras, morder las palabras disfamando entre dientes", lo que remite a la serpiente del Antiguo Testamento, envidiosa de Dios (166). El estudioso repara en que, en la definici&oacute;n de la palabra <i>diablo</i> de Covarrubias: "acusador, calumniador, enga&ntilde;ador, sopl&oacute;n, mals&iacute;n", las cinco palabras en relaci&oacute;n sinon&iacute;mica que definen al personaje representativo del mal remiten al acto de murmurar. Apunta Illades que "en tiempos del <i>Quijote</i> hablar mal de otro era el atributo primordial del demonio, devorador universal de almas y a la vez maestro de la palabra" (166&#45;167).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <i>Coloquio de los perros,</i> el estudioso encuentra una serie de correspondencias entre maldecir y filosofar, entre maldecir y componer versos y entre maldecir y predicar, en cuanto que el predicador literalmente maldice al pecador: "Serpiente que se muerde la cola, la acci&oacute;n de maldecir parece haber sido un tema a trav&eacute;s del cual los hombres de iglesia y los hombres de letras disputaron el derecho a la palabra" (167&#45;168).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso pasa seguidamente a hablar de la costumbre medieval de murmurar "entre dientes" o de cuchichear, adaptada con fines art&iacute;sticos por los autores en la transmisi&oacute;n en voz alta de sus obras. El juglar pronunciaba "entre dientes" las partes del texto en las cuales se hablaba de manera encubierta. Tal como lo ha estudiado el propio Illades, <i>La Celestina</i> ofrece una amplia gama de "apartes entreo&iacute;dos", oralizables "entre dientes". De esta manera, el arte del cuchicheo pas&oacute; a las comedias celestinescas, a los corrales, a la picaresca. Una de las tesis importantes de este discurso es que la utilizaci&oacute;n del arte medieval de murmurar y la exhibici&oacute;n de hablas encubiertas en obras dialogadas del siglo xvi implican un proceso de apropiaci&oacute;n del discurso por los hombres de letras, y de una ampliaci&oacute;n de la tem&aacute;tica literaria frente a y en contra del monopolio eclesi&aacute;stico de la lengua. Como ejemplo de esto cabe pensar en las disciplinas human&iacute;sticas, en la cosmovisi&oacute;n renacentista, en el texto de corral y en el desarrollo de la imprenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Cervantes, murmurar y rezar resultan m&aacute;s o menos intercambiables. Ejemplo elocuente de ello es la aventura con el cuerpo muerto, donde el rezar de los encamisados que acompa&ntilde;an el funeral se identifica con la murmuraci&oacute;n, atributo primordial del demonio; as&iacute;, don Quijote ve a los encamisados y enlutados como "los mesmos satanases del infierno". Habiendo tundido a un bachiller, don Quijote es posteriormente descomulgado por &eacute;ste, momento en que el personaje es "rebautizado" como el Caballero de la Triste Figura y expulsado de la Iglesia. Parecer&iacute;a, afirma Illades, un duelo verbal del caballero con el hombre de Iglesia en el contexto del cual el cap&iacute;tulo 19 propone una disputa por el derecho a maldecir o murmurar. En su <i>Brev&iacute;sima relaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n de las Indias,</i> Bartolom&eacute; de Las Casas identifica a los cristianos en Am&eacute;rica con el demonio. De tal modo, Las Casas eleva los murmullos de los indios hasta hacerlos vociferar, como el autor an&oacute;nimo del <i>Lazarillo de Tormes</i> le presta voz a un p&iacute;caro:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta lenta entrega de la palabra a personajes populares la realizaron los hombres de letras a partir del arte de <i>mal decir,</i> un arte impl&iacute;cito en la murmuraci&oacute;n social. Y agregar&iacute;a: un arte originado en la necesidad de hablar con libertad, pues se murmura aquello que la autoridad proh&iacute;be (177).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Eufemismo del <i>Viaje del Parnaso",</i> Francisco M&aacute;rquez Villanueva (Harvard University) explica que esta obra cervantina se escribe en un momento cuando Espa&ntilde;a est&aacute; catastr&oacute;ficamente inundada de poes&iacute;a y en la que &eacute;sta parece cercana a constituir un fen&oacute;meno de masas. Siguiendo una est&eacute;tica lib&eacute;rrima, Cervantes elabora en esta obra un tratamiento burlesco del tema mitol&oacute;gico. Bajo la influencia de Luciano, con una audacia est&eacute;tica comparable a la de Vel&aacute;zquez, "Cervantes crea en un poema un in&eacute;dito entramado de discursos autobiogr&aacute;ficos indistintos de otros de orden est&eacute;tico&#45;literario bajo una fascinante fusi&oacute;n narrativa de modos par&oacute;dicos, sat&iacute;ricos y did&aacute;cticos" (193). <i>Viaje al Parnaso</i> se configura en la cauda de la locura sabia y liberadora, "jocoseriamente fundada en lo trascendental y lo carnavalesco" (194), donde la "acrobacia ir&oacute;nica" recuerda la Moria erasmiana. M&aacute;rquez Villanueva habla de una risa pre&#45;bergsoniana y tambi&eacute;n de un "desquiciado torbellino de vocablos", de la imposici&oacute;n de la lengua de la locura a esa legi&oacute;n de poetas "zarabandos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eufemismo, al decir de M&aacute;rquez Villanueva, arraiga en un fen&oacute;meno psicol&oacute;gico primario y es determinante del hecho ling&uuml;&iacute;stico y producto de una mec&aacute;nica de la presi&oacute;n social. <i>Viaje del Parnaso</i> parodia el humanismo acad&eacute;micamente canonizado recurriendo c&aacute;usticamente a la locura cuerda; se despide de un petrarquismo antes exquisito, reducido a un bajo manoseo de poetastros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudioso da cuenta de unas p&aacute;ginas, a su parecer, dignas de figurar en la antolog&iacute;a carnavalesca de todos los tiempos, en el que la transgresi&oacute;n l&eacute;xica del <i>cunnus,</i> referente vedado, se convierte en eje sustentador de un epidesarrollo narrativo, extremando hasta el l&iacute;mite el principio de rentabilidad eufem&iacute;stica (210). As&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de la figura ret&oacute;rica, el eufemismo alcanza en el orden est&eacute;tico la modalidad de per&iacute;frasis y <i>circuitio,</i> lo que constituye "una palanca dieg&eacute;tica para el nuevo arte, en s&iacute; y de por s&iacute; transgresivo, de la novela" (211).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez Villanueva concluye vinculando la inexistencia del Parnaso, demostrada por Cervantes, con la caballer&iacute;a andante, pese a la parad&oacute;jica pervivencia del Amor, el Hero&iacute;smo y la Poes&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Cruzar las aguas: un indicador de lectura apof&aacute;tica", de Alicia Parodi (Universidad de Buenos Aires), apunta una lectura de la Primera parte del <i>Quijote</i> a partir del simbolismo de <i>cruzar las aguas.</i> Parodi inicia su trabajo con consideraciones tocantes al episodio del cap&iacute;tulo 20 y aventura una explicaci&oacute;n de la lectura apof&aacute;tica: se trata de atravesar el grotesco. Lo apof&aacute;tico constituye entonces un camino de la teolog&iacute;a m&iacute;stica que constituye la v&iacute;a negativa de acceso al misterio divino, a trav&eacute;s de lo feo o lo monstruoso, a partir del presupuesto de que el mundo conserva en todas sus manifestaciones las huellas de la creaci&oacute;n divina. Parodi toma asimismo como referencia la est&eacute;tica carnavalesca de algunos episodios del <i>Quijote:</i> "si el carnaval supone muerte y resurrecci&oacute;n, la lectura apof&aacute;tica insiste en la olvidada reversi&oacute;n hacia arriba, donde la negatividad adquiere sentido" (259).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parodi intenta una lectura simult&aacute;nea del cap&iacute;tulo 20 con el del capit&aacute;n cautivo: en ambos se presenta un cruce de aguas. De acuerdo con la lectura aleg&oacute;rica "de la corteza al meollo", en el trasfondo de las figuras de Torralba y Zoraida est&aacute; la figura de Mar&iacute;a Magdalena. Ahora bien, en el cruce de Lope Ruiz en el episodio de los batanes, el referente es la aparici&oacute;n de Cristo a Magdalena despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n, "porque todav&iacute;a no he subido a mi padre" (261). El lodo, que se prolonga en el episodio de Sancho en el mismo cap&iacute;tulo, implica una alegor&iacute;a del descenso al mundo de los muertos despu&eacute;s de la Crucifixi&oacute;n. A partir de estas y otras analog&iacute;as, Magdalena, la Torralba y Sancho por un lado; Lope Ruiz y don Quijote, resucitador de la antigua caballer&iacute;a, comunican con el mismo Cristo. Por otra parte, la figura de Mar&iacute;a Magdalena, a la que remiten Torralba y Zoraida, aparecer&aacute; en alg&uacute;n momento como alegor&iacute;a no de un alma, sino de la Iglesia. "Si Mar&iacute;a es el cuerpo en que se encarna Cristo para redimir como hombre a los hombres, Mar&iacute;a Magdalena es el cuerpo&#45;Iglesia del que Cristo es cabeza" (262). El texto cervantino se pliega, sin embargo, sobre el Antiguo Testamento, donde Magdalena es el signo reconocible y su movimiento se adhiere a la articulaci&oacute;n pastora / mora del <i>Cantar de los cantares.</i> De esta manera, para la estudiosa, cruzar las aguas, asociado al llanto de Magdalena, evoca el sacramento preferido de &eacute;sta: la penitencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye el discurso con una interpretaci&oacute;n del desenlace de la Primera parte. Como figura de la Iglesia, Magdalena est&aacute; asociada con el carro tirado por bueyes que lleva el Arca de la Alianza por tierras <i>resbaladizas</i> y que transporta a don Quijote. Un segundo cruce de las aguas se da cuando don Quijote baja del carro, en el contexto del episodio de Leandra y Eugenio, y el tercero, en el episodio del Caballero del Lago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Algunas notas sobre la valent&oacute;nica en la Primera parte del <i>Quijote</i> y un manuscrito americano", Margarita Pe&ntilde;a (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico) pone en relaci&oacute;n uno de los para&#45;textos del primer <i>Quijote</i> con el <i>Cartapacio po&eacute;tico</i> de Mateo Rosas de Oquendo en el que se incluyen romances fronterizos, romances del Cid y algunas composiciones de Quevedo, Lope de Vega y del propio Cervantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora parte del conocimiento que Cervantes tuvo del bajo mundo, aun antes de estar en la c&aacute;rcel de Sevilla, tal como se manifiesta en el campo l&eacute;xico de la Primera parte del <i>Quijote</i> con t&eacute;rminos como "jay&aacute;n", "blanca", "leva" y en las referencias a la topograf&iacute;a de la valent&oacute;nica en el cap&iacute;tulo 2 de esta obra: "Comp&aacute;s de Sevilla", "Potro de C&oacute;rdoba" y "Playa de Sanl&uacute;car".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirma Pe&ntilde;a que Cervantes conoc&iacute;a los itinerarios de maleantes m&aacute;s o menos pintorescos cuyas andanzas se relataban en las j&aacute;cares, composiciones que se cantaban y bailaban y que pasaron a tierra americana. Ejemplo de ello es la figura del galeote bandido Gin&eacute;s de Pasamonte, jaque o jay&aacute;n que aparece en el cap&iacute;tulo 22 de la Primera parte de la obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la estudiosa sostiene que las d&eacute;cimas "cortadas o de cabo roto" que encontramos en la Primera parte del <i>Quijote</i> y cuya invenci&oacute;n atribuye err&oacute;neamente Pellicer a Cervantes fueron inventadas por el poeta sevillano Alonso &Aacute;lvarez de Soria, al decir de Millares Carlo. De esta manera, Cervantes toma como modelo para la composici&oacute;n que abre la novela la intenci&oacute;n de un maleante al que quiz&aacute;s hubiera conocido y tratado en la c&aacute;rcel de Sevilla en 1597 o 1602. &Aacute;lvarez de Soria figura en el <i>Cartapacio</i> de mateo rosas de Oquendo, junto con los sonetos de su contrincante po&eacute;tico Alderete.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "Maritornes y otras visitas nocturnas: reflexiones sobre un motivo er&oacute;tico", Alan E. Smith (Boston University) explora la inter&#45;textualidad del episodio en dos libros sobre materia art&uacute;rica: <i>La demanda del sancto grial, con los maravillosos fechos de Langarote y de Galaz su hijo</i> (Sevilla, 1535) y el <i>Libro del esforgado cauallero don Tristan de Leon&iacute;s y de sus grandes hechos en armas</i> (Valladolid, 1501, Burgos, 1520 y Sevilla, 1528). En el caso del primero, el episodio refiere que la princesa hija del rey Bricos se ofrece a Galaz, quien se niega a poseerla. Al poner la mano encima de su camisa siente la estame&ntilde;a que viste, pues ha jurado morir virgen. La doncella amenaza con matarse y lo hace. Al ver a su hija muerta, el rey env&iacute;a a sus caballeros a matar a Galaz y a su escudero Boores. Este &uacute;ltimo se defiende cortando cabezas y brazos; el resultado es una masacre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al cotejar este episodio con los libros de caballer&iacute;as hisp&aacute;nicos, lo que se trasluce, se&ntilde;ala Smith, es la violencia que subyace al texto cervantino; esto es, el que Cervantes rehace la violencia literaria seria en violencia literaria c&oacute;mica. El autor concluye con una reflexi&oacute;n sobre la alternancia entre la armon&iacute;a del Eros, nutrida de neoplatonismo, y la disonancia de los golpes en la visi&oacute;n cervantina del mundo, alternancia en donde encuentra, a pesar de la mucha violencia del universo en que el autor del <i>Quijote</i> vivi&oacute;, "el reconocimiento, si no de la existencia, s&iacute; de la necesidad del amor" (373).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta l&iacute;nea de los estudios po&eacute;ticos y est&eacute;ticos de la obra cervantina se inscribir&iacute;an tambi&eacute;n los trabajos "No hay una Primera parte del <i>Quijote",</i> de Daniel Eisenberg, "Preludios, correspondencias, reiteraciones y engarces. Claves para una lectura estructural del <i>Quijo</i>te", de Mar&iacute;a Jos&eacute; Rodilla, y "Don Quijote en la corte: los episodios de los duques y las pr&aacute;cticas de representaci&oacute;n", de Mar&iacute;a Augusta Vieira.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad de perspectivas y enfoques de las investigaciones que conforman el libro no obsta para que algunas veces se toquen en uno o varios puntos, lo que produce amplias resonancias que constituyen, al decir de los editores, "ecos de un di&aacute;logo, desde Canad&aacute; hasta Brasil y Argentina, convocado por Cervantes y su novela".</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cristina M&uacute;gica</b>. Es maestra en Letras espa&ntilde;olas por la UNAM, investigadora del Centro de Po&eacute;tica del Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas y profesora de los Colegios de Letras Modernas y Letras Hisp&aacute;nicas de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. Dentro de la l&iacute;nea "Aplicaci&oacute;n de las disciplinas semiol&oacute;gicas en distintas &eacute;pocas literarias", su investigaci&oacute;n principal se intitula "La locura en la novela galdosiana". Es autora del libro <i>Ensayos en torno a la locura de don Quijote</i> y, recientemente, de los art&iacute;culos "El <i>Quijote</i> y encantadores", "Escritura y melancol&iacute;a en el <i>Quijote</i> de 1605", "La escritura de la memoria" y "El <i>Quijote</i> y la reversibilidad carnavalesca".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
