<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-2760</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la educación superior]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. educ. sup]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-2760</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de la República Mexicana A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-27602013000100010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Usos del tiempo y consumo cultural de los estudiantes universitarios]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alfonso Guzmán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sergio Rommel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Baja California Facultad de Artes ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Consejo para la Acreditación de la Educación Superior de las Artes  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>42</volume>
<numero>165</numero>
<fpage>171</fpage>
<lpage>176</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-27602013000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-27602013000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-27602013000100010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Usos del tiempo y consumo cultural    de los estudiantes universitarios<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Rommel Alfonso Guzm&aacute;n**</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Profesor de la Facultad de Artes de la UABC y presidente del CAESA. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:serommel@hotmail.com">serommel@hotmail.com</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, en una IES del noroeste del pa&iacute;s cuyo nombre no viene al caso, tres j&oacute;venes acad&eacute;micos elaboraron la propuesta conceptual para un estudio de desarrollo cultural de los universitarios. La instituci&oacute;n convirti&oacute; dicha propuesta en un proyecto FOMES y realiz&oacute; una <i>Encuesta de Consumo Cultural de los Universitarios.</i> Sin embargo, los resultados fueron tan desconcertantes, que no se publicaron, quedaron sepultados en el fondo del archivero de alg&uacute;n funcionario. Por ello, quiero comenzar por destacar la decisi&oacute;n y <i>valent&iacute;a</i> de la Universidad Veracruzana no solo de realizar una encuesta sobre consumo cultural y uso del tiempo libre de sus estudiantes, sino de hacerla p&uacute;blica al grado de ponerla a disposici&oacute;n en el sitio web institucional. Y digo <i>valent&iacute;a</i> porque &#45;y esta es mi hip&oacute;tesis de interpretaci&oacute;n&#45;, lo que <i>Usos del tiempo y consumo cultural de los estudiantes universitarios</i> (ANUIES; 2012) nos muestra es que <i>el modelo universitario de difusi&oacute;n cultural est&aacute; agotado.</i> Esto, en el mejor de los casos, por no decir que fue "fallido", es decir, es escasamente pertinente para la propia comunidad universitaria. Esta es la primera hip&oacute;tesis de la investigaci&oacute;n de Molina, Casillas, Colorado y Ortega: "La relaci&oacute;n entre el consumo cultural de los estudiantes y la oferta cultural es muy endeble" (p. 13). En otras palabras: A los estudiantes universitarios les importa muy poco la oferta de bienes y servicios culturales que realiza su propia instituci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y esto que hoy sabemos de los estudiantes de la Universidad Veracruzana es similar en los alumnos de otras IES. Se han realizado (aunque sin tal exhaustividad y profundidad) estudios semejantes en la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico y en la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n &#45;entre otras&#45; y los resultados han sido similares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Me sorprende? No. Recurriendo al cl&aacute;sico, dir&eacute; que "lo sospech&eacute; desde un principio". De hecho, Adri&aacute;n de Garay S&aacute;nchez public&oacute; en 2001 <i>Los actores desconocidos. Una aproximaci&oacute;n al conocimiento de los estudiantes</i> que ya nos lo dec&iacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los estudiantes no acostumbran acudir a eventos musicales en sus instituciones: el 59.9% afirma que "nunca" o "casi nunca" asiste. Por subsistemas, en las universidades p&uacute;blicas es relativamente mayor la proporci&oacute;n de alumnos que con alguna regularidad concurren, el 42.3% afirma que lo hace "frecuentemente" o "a veces", en comparaci&oacute;n con las instituciones particulares, donde el 36.2% "nunca" asiste (p. 190).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 60.5% declaro que "nunca" o "casi nunca" acude a las funciones de cine internas, siendo especialmente patente en los tecnol&oacute;gicos p&uacute;blicos y en las instituciones particulares (p. 194). Asimismo, la asistencia a funciones de teatro al interior de sus instituciones no forma parte importante de su consumo cultural. Cuatro de cada diez j&oacute;venes "nunca" asiste al teatro en sus escuelas, lo que muestra que no hay diferencias notables entre los subsistemas (p. 198). La asistencia de los estudiantes a funciones de danza en sus instituciones es la oferta cultural de menor consumo. Del conjunto, solo el 21.5% afirma que acude con alguna regularidad (p. 201).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la primera hip&oacute;tesis de la investigaci&oacute;n est&aacute; de sobra demostrada tanto en el propio estudio como en otras publicaciones: a los alumnos universitarios les importa muy poco la oferta cultural de sus universidades. Para decirlo en palabras de los autores:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocho de cada diez estudiantes no realizan actividades art&iacute;sticas de ninguna especie. Son estudiantes universitarios alejados de la expresi&oacute;n sensible y la valoraci&oacute;n est&eacute;tica que deriva de practicar un arte; desconocen el trasfondo simb&oacute;lico de las expresiones art&iacute;sticas y su formaci&oacute;n universitaria pareciera circunscribirse al trabajo acad&eacute;mico (p. 32).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, no se trata &#45;como dir&iacute;a Spinoza&#45; ni de quejarse ni de llorar sino de comprender. De preguntarnos: &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; importa tan poco a los universitarios la oferta cultural de sus instituciones? Aqu&iacute; aclaro que no quiero responsabilizar a los autores de mis conclusiones pero creo que el baj&iacute;simo impacto de la oferta cultural universitaria en los propios estudiantes universitarios se debe, principalmente, a dos hip&oacute;tesis. La primera es que dicha oferta est&aacute; entrampada en una concepci&oacute;n ilustrada (siglos XVII y XVIII) de cultura y, la segunda, que no ha sido capaz de reconocer los nuevos formatos y modalidades de consumo cultural, ese deslizamiento (como bien lo ha estudiado N&eacute;stor Garc&iacute;a Canclini) de los consumos presenciales a los consumos virtuales o no presenciales. Para decirlo en una frase: mi hijo universitario ha escuchado a sus veinte a&ntilde;os m&aacute;s m&uacute;sica que la que escucharon mis abuelos en toda su vida pero nunca ha entrado a una sala de conciertos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este no reconocimiento de los nuevos formatos de consumo cultural, formatos no presenciales, nos lleva a preguntarnos si en lugar de construir salas de concierto, no ser&iacute;a mejor dotar de Ipods a los estudiantes. Antes de decir "&iexcl;anatema!", pens&eacute;moslo un poco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regreso a mi primera hip&oacute;tesis: el concepto de cultura que subyace en los modelos universitarios de difusi&oacute;n cultural deriva de una concepci&oacute;n ilustrada de la cultura. En la mayor&iacute;a de nuestras IES entendemos cultura como un <i>legado</i> a trasmitir, fundamentalmente ligado a las bellas artes europeas. Damos por sentado que los <i>Conciertos de Brandemburgo, El Mahabharata</i> y <i>El cementerio marino</i> son, no s&oacute;lo importantes, sino indispensables. Es decir, partimos de una noci&oacute;n patrimonialista de cultura (y muse&iacute;stica, a&ntilde;adir&iacute;a) y olvidamos la dimensi&oacute;n viva de la cultura en cuanto a un conjunto de pr&aacute;cticas que ayudan al individuo y las comunidades a construirse un sentido y, por ende, un proyecto de vida. En otras palabras, damos por sentado que nuestros alumnos necesitan eso y nunca nos preguntamos qu&eacute; es lo que realmente necesitan. &iquest;Qu&eacute; les duele, qu&eacute; sue&ntilde;an, qu&eacute; gozan nuestros estudiantes? Creo que al planificar la oferta cultural universitaria no nos hacemos esas preguntas. &iquest;Debemos extra&ntilde;arnos, por tanto, que a nuestros estudiantes les importe tan poco lo que les ofertamos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regreso de nuevo a mi segunda hip&oacute;tesis, la de los nuevos formatos de consumo cultural. Los consumos culturales presenciales se encuentran cada vez en mayor desuso y son sustituidos en gran parte por consumos no presenciales. Y esto pasa en muchos &aacute;mbitos adicionales, no solo en consumo cultural sino incluso acad&eacute;mico, basta pensar en dos libros admirables publicados recientemente: <i>El proyecto Facebook y la posuniversidad</i> de Alejandro Pisticelli (2010) y <i>Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecolog&iacute;a de la educaci&oacute;n</i> (2011) de Crist&oacute;bal Cobo, ambos para descarga gratuita en la web. Hoy los estudiantes universitarios aprenden fuera de las aulas y en modalidades impensables hace medio siglo. Del mismo modo consumen cultura desde otros formatos; sin embargo, esto no lo reconocen los planificadores de cultura en las instituciones. Contra el lugar com&uacute;n "todo tiempo pasado fue mejor", sostengo que hoy los estudiantes universitarios consumen mayor cantidad de objetos culturales pero en formatos y en contenidos que la ortodoxia cultural no reconoce como tales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda hip&oacute;tesis de trabajo de los autores se&ntilde;ala que "el capital cultural original de los estudiantes resulta determinante en la adquisici&oacute;n y fortalecimiento del capital cultural universitario" (p. 13). &iquest;Qu&eacute; significa esto? Que los universitarios consumen poca oferta cultural universitaria porque proceden de hogares donde se consume poca oferta cultural; es decir, carecen del <i>capital</i> que los habilite para el consumo. Por tanto, aquellos que proceden de hogares de alto capital cultural, "los herederos", como los llaman los autores, tendr&aacute;n mayor consumo cultural, los otros, los de "riesgo" y "alto riesgo", menor, prolong&aacute;ndose de esta forma la desigualdad. Esta hip&oacute;tesis me parece fundamental para repensar los modelos universitarios de difusi&oacute;n cultural. Tradicionalmente, ofertamos bienes y servicios culturales dando por sentado que el p&uacute;blico meta, nuestro mercado potencial dir&iacute;an los mercad&oacute;logos, tienen las habilidades y los conocimientos previos necesarios para poder acceder adecuadamente a dicho consumo; pero esto no funciona as&iacute;. Perm&iacute;tanme hacer la comparaci&oacute;n con las TICs.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes cre&iacute;amos que simplemente se trataba de dotar a las escuelas de infraestructuras tecnol&oacute;gicas y con eso ingresar&iacute;amos a la sociedad del conocimiento. Ilusos. Es claro, y para muestra el costos&iacute;simo y fallido proyecto de <i>Enciclomedia,</i> que no es as&iacute;. Las infraestructuras tecnol&oacute;gicas por s&iacute; mismas no mejoran el aprendizaje. Por ello, los especialistas hablan de la Ley Pimienta que dice que a cada d&oacute;lar invertido en infraestructura, se debe invertir uno en infoestructura y otro m&aacute;s en infocultura. Si hacemos el s&iacute;mil, es evidente que ni las infraestructuras ni las ofertas culturales van, por s&iacute; mismas y "m&aacute;gicamente", a propiciar el consumo; tambi&eacute;n es claro que debemos invertir tanto en contenidos creados a partir de las necesidades del potencial consumidor (infoestructuras) y en habilitaciones, capacitaciones para el consumo (infocultura). Sin embargo, nos quedamos usualmente en la infraestructura. No educamos para el consumo y, con ello, marginamos a los marginados, elegantemente les decimos: "Tienes la mala fortuna de venir de un hogar que no te dot&oacute; del capital que te permita el acceso al consumo y el desarrollo cultural. Mala suerte. As&iacute; seguir&aacute;s".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un momento de su estudio, los autores se&ntilde;alan la incongruencia de un enfoque de trato igualitario, dado que &#45;como se&ntilde;al&oacute; en alguna ocasi&oacute;n el ingeniero C&aacute;rdenas a prop&oacute;sitos del TLC&#45;, no hay nada m&aacute;s desigual que tratar igualitariamente a los desiguales. Precisan los autores: "Este trato igualitario enmascara una profunda condici&oacute;n de desigualdad social que impacta la experiencia escolar de los estudiantes universitarios" (p. 113). Es decir, las IES deben plantearse estrategias de <i>acci&oacute;n afirmativa</i> que permitan dotar del capital cultural a los estudiantes de "riesgo" y "alto riesgo" a fin de que puedan convertirse en "pobres exitosos", que puedan acceder al consumo cultural y romper el c&iacute;rculo de la marginaci&oacute;n.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Termino. Hay libros que uno sue&ntilde;a    con haber escrito, este es uno de ellos. Hace unos d&iacute;as escuchaba a un    funcionario de Extensi&oacute;n Cultural de la ANUIES hablar ante un grupo de    directores de Escuelas de Arte con un discurso tan anquilosado que estuve a    punto de regalarle este libro. No lo hice. Primero, porque, no lo hab&iacute;a    terminado de leer y segundo porque, ya que lo public&oacute; la ANUIES, &eacute;l    debe tener una forma r&aacute;pida de conseguirlo. Espero que lo haga. Y&eacute;sica,    una artista visual y amiga muy querida, me platicaba del proceso de <i>desarmarse</i>    que implica el an&aacute;lisis lacaniano. Creo que nuestros modelos universitarios    de difusi&oacute;n cultural necesitan, urgentemente, ser desarmados. Claro que    va a doler, pero nos permitir&aacute;n construir unos m&aacute;s pertinentes.    Lo dem&aacute;s es la indolencia, m&aacute;s de lo mismo. Considero que <i>Usos    del tiempo y consumo cultural de los estudiantes universitarios</i> es la primera    cita para ese an&aacute;lisis. Les agradezco a los autores, las provocaciones    que su libro detona.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><strong><a name="nota"></a>Nota</strong></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Molina, Ahtziri, Casillas,    Miguel Angel, Colorado, Aldo y Ortega, Juan Carlos (2012). Usos del tiempo y    consumo cultural de los estudiantes universitarios. M&eacute;xico D.F. : ANUIES,    Direcci&oacute;n de Medios Editoriales. 231 p. Colecci&oacute;n Biblioteca de    la Educaci&oacute;n Superior. ISBN 978&#45;607&#45;451&#45;051&#45;5</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6845941&pid=S0185-2760201300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Molina]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ahtziri]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Casillas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel Angel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Colorado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Aldo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ortega]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Usos del tiempo y consumo cultural de los estudiantes universitarios]]></source>
<year>2012</year>
<page-range>231</page-range><publisher-loc><![CDATA[México^eD.F. D.F.]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ANUIESDirección de Medios Editoriales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
