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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La evaluaci&oacute;n de los docentes, elemento sustantivo en la educaci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el tema de la evaluaci&oacute;n de los profesores ha estado en el inter&eacute;s de los dirigentes del sistema educativo, los directores de los establecimientos, los profesores de b&aacute;sica, media superior y superior, las organizaciones gremiales, las asociaciones civiles y los padres de familia. Llama la atenci&oacute;n que los alumnos y estudiantes, interlocutores directos de la acci&oacute;n del magisterio, no han tenido una presencia significativa en el coro de voces que clama por la valoraci&oacute;n de la labor que los docentes despliegan cotidianamente en los salones de clase.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La apreciaci&oacute;n del quehacer de los profesores se ha incrementado r&aacute;pidamente a partir de la puesta en marcha de pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n dirigidas a todos los niveles escolares del sistema, a la asociaci&oacute;n de las iniciativas de calificaci&oacute;n con est&iacute;mulos econ&oacute;micos para los profesores y catedr&aacute;ticos, a la manifestaci&oacute;n de exigencias de distintos sectores de la sociedad, al reconocimiento social a trav&eacute;s de las acciones para la acreditaci&oacute;n de programas y a los procesos implicados en la certificaci&oacute;n de los profesionales. Pero si bien actualmente se puede constatar en el sistema educativo una presencia universal de la evaluaci&oacute;n de los profesores en los niveles de b&aacute;sica, media superior y superior, no deben de soslayarse las condiciones en que estos procesos han tenido lugar, sobre todo en el contexto nacional. Una de las condiciones que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n es la rapidez con la que se han implantado las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n en cada una de las instituciones, justificada en parte por las fuertes exigencias externas a los establecimientos, misma que ha puesto en evidencia la falta de preparaci&oacute;n t&eacute;cnica de las personas en quienes ha reca&iacute;do la responsabilidad de realizarla, as&iacute; como, por lo general, la ausencia de condiciones institucionales propicias para garantizar la calidad profesional de las acciones desplegadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos que han tenido lugar en los diferentes niveles educativos han diferido considerablemente; en educaci&oacute;n b&aacute;sica han dependido fundamentalmente de los acuerdos de los representantes de la asociaci&oacute;n gremial mayoritaria del sector con los directivos del subsistema, as&iacute; como su instrumentaci&oacute;n, la cual se ha dejado tambi&eacute;n bajo la responsabilidad del mismo organismo gremial. En el caso de la educaci&oacute;n media superior y superior, la puesta en marcha de la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o docente se origin&oacute; con el impulso de acciones de compensaci&oacute;n salarial para los acad&eacute;micos y se ha ido fortaleciendo con las iniciativas derivadas de la acreditaci&oacute;n de programas y el acceso a recursos adicionales, en ambos casos con presencia de organismos externos al sistema educativo que determinan los criterios, los mecanismos y los montos econ&oacute;micos, y que lo hacen en ausencia de las respectivas organizaciones laborales. Lo anteriormente dicho es relevante, sobre todo en la perspectiva de la continuidad de los procesos de evaluaci&oacute;n vigentes y/o de las propuestas de nuevas iniciativas que tendr&aacute;n que dise&ntilde;arse a partir de la revisi&oacute;n de las circunstancias actuales de operaci&oacute;n y de tomar en cuenta los escenarios de los contextos presentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una pr&aacute;ctica reiterada en el &aacute;mbito nacional, por ejemplo, ha sido la asociaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n de los docentes con est&iacute;mulos econ&oacute;micos, pr&aacute;ctica que contradice toda la evidencia de la literatura especializada que advierte que esa situaci&oacute;n favorece la simulaci&oacute;n, respuesta t&iacute;pica de quien se advierte "controlado" por alg&uacute;n agente externo: se ha documentado que si la evaluaci&oacute;n del maestro o la escuela depende de los resultados obtenidos por los alumnos en una prueba de gran escala, las actividades programadas se reducen considerablemente para asegurar que las calificaciones sean favorables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, para que la evaluaci&oacute;n mejore la calidad de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje, una de las primeras condiciones que se debe cubrir tiene que ver con la aclaraci&oacute;n del prop&oacute;sito central de tal actividad. Si bien es cierto que regularmente se justifica la evaluaci&oacute;n de los profesores como recurso para mejorar la calidad educativa, en los hechos dichas acciones han contribuido m&aacute;s bien a compensar el nivel salarial de los evaluados o han tenido el prop&oacute;sito de cumplir con alg&uacute;n requerimiento administrativo, sin que se apuntalen evidencias de una progresi&oacute;n en la interacci&oacute;n de profesores y estudiantes a favor del aprendizaje.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o docente debe contribuir a la clarificaci&oacute;n del modelo adoptado sobre qu&eacute; es ense&ntilde;ar y qu&eacute; es aprender en cada uno de los escenarios escolares, marcados en gran medida por las caracter&iacute;sticas de quienes experimentan la vivencia escolar: ni&ntilde;os peque&ntilde;os </font><font face="verdana" size="2">o mayores, adolescentes, j&oacute;venes o adultos; asimismo, debe propiciar un ejercicio intelectual de definici&oacute;n de las funciones que se espera que cubran idealmente los docentes para la adquisici&oacute;n de repertorios b&aacute;sicos como el autocuidado, la lectoescritura u otros procesos como el cultivo de un pensamiento cr&iacute;tico, la consolidaci&oacute;n de un aprendizaje aut&oacute;nomo o el ejercicio de la ciudadan&iacute;a. La evaluaci&oacute;n docente tambi&eacute;n supone la revisi&oacute;n de circunstancias institucionales &#8212;tales como la infraestructura, las caracter&iacute;sticas del personal y sus condiciones laborales&#8212; en donde tendr&aacute; lugar dicha actividad para que efectivamente las expectativas de la instituci&oacute;n sobre la acci&oacute;n docente puedan ser satisfechas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regularmente todo proceso de evaluaci&oacute;n adquiere credibilidad en las comunidades en donde se aplica cuando se conoce de manera inequ&iacute;voca su prop&oacute;sito, el origen de la iniciativa, los procedimientos seguidos en su dise&ntilde;o y la respetabilidad de quienes estar&aacute;n a cargo de su puesta en marcha, y cuando se tiene la certeza de que cuenta con un grado aceptable de objetividad a partir del cumplimiento de los requerimientos t&eacute;cnicos de los recursos empleados, y de equidad en el manejo de las consecuencias que se deriven de dicho ejercicio. Adicionalmente, los elementos anteriormente enumerados adquieren sentido cuando los resultados de las evaluaciones cuentan con la previsi&oacute;n institucional de programas de actualizaci&oacute;n permanente que ofrezcan soluciones a las posibles deficiencias se&ntilde;aladas por la evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cualquiera que sea el conjunto de acciones elegidas para la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o docente, &eacute;stas deben someterse a una revisi&oacute;n continua en todas y cada una de las etapas que conforman el proceso. En cuanto al dise&ntilde;o, una revisi&oacute;n de quienes participaron en la construcci&oacute;n de la propuesta, bajo qu&eacute; condiciones laboraron, cu&aacute;les fueron las fuentes consideradas para la definici&oacute;n de las funciones o competencias docentes, c&oacute;mo se ponderaron las opciones en cuanto est&aacute;ndares o criterios de calidad, podr&iacute;an ser algunos de los elementos para iniciar el escrutinio. En cuanto a la puesta en marcha del programa, podr&iacute;a considerarse el an&aacute;lisis de c&oacute;mo se present&oacute; la evaluaci&oacute;n a cada uno de los participantes, ya se trate de las personas que fungieron como evaluadores, o de los maestros, los estudiantes y los directivos que participaron en el proceso, con el fin de verificar que todos hayan coincidido en el prop&oacute;sito de mejorar la docencia en beneficio del aprendizaje. La revisi&oacute;n de la estrategia de aplicaci&oacute;n podr&iacute;a iniciarse con el recuento de la capacitaci&oacute;n de quienes tuvieron la encomienda de aplicar los instrumentos dise&ntilde;ados para la recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n, las condiciones en que esta actividad tuvo lugar, el repaso de los incidentes cr&iacute;ticos presentes en el proceso y la pertinencia de los tiempos en que se desarroll&oacute;. Igualmente relevante resultar&aacute; el examen cuidadoso de los procesos tanto de obtenci&oacute;n como de tratamiento de la informaci&oacute;n que sirvieron de plataforma para la toma de decisiones. Otro elemento muy importante para la exploraci&oacute;n del programa de evaluaci&oacute;n ser&aacute; examinar si la comunicaci&oacute;n de los resultados para las distintas audiencias fue considerada y si se hizo de manera especial para los docentes, los directivos, los estudiantes, los padres de familia y los diferentes actores sociales involucrados. Con el conjunto de elementos analizados se podr&aacute; construir una valoraci&oacute;n global de los resultados obtenidos en todo el procedimiento y se podr&aacute; contar con informaci&oacute;n puntual para mejorar cada una de las etapas en la siguiente aplicaci&oacute;n del programa. La obtenci&oacute;n de evidencias de la mejora de la actividad docente, que se reflejar&aacute; en la formaci&oacute;n de los estudiantes, sin duda ser&aacute; la gu&iacute;a para identificar las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n exitosas las cuales, adem&aacute;s, habr&aacute;n de realizar una reformulaci&oacute;n constante de las iniciativas para su perfeccionamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o docente es una excelente oportunidad para aclarar las funciones que se espera que los maestros y catedr&aacute;ticos desempe&ntilde;en, y puede contribuir a destacar para la sociedad en su con&#45;junto la relevancia y complejidad de esta tarea profesional que requiere tanto de una formaci&oacute;n especializada como de condiciones apropiadas para su cabal desenvolvimiento. La valoraci&oacute;n de este quehacer tambi&eacute;n puede contribuir a dignificar dicha tarea profesional, acrecentar el acopio de elementos para orientarla, desplegar iniciativas para retroalimentarla y, en &uacute;ltima instancia, establecer la oportunidad de reflexionar de forma sistem&aacute;tica y peri&oacute;dica sobre su raz&oacute;n de ser y devenir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n educativa puede contribuir significativamente a la consolidaci&oacute;n del conocimiento sobre las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n actualmente vigentes y al dise&ntilde;o de estrategias futuras que respondan a las exigencias planteadas por los diversos actores sociales a las instituciones escolares, y en particular contribuir a la construcci&oacute;n de criterios para la definici&oacute;n del desempe&ntilde;o esperado de sus docentes. Un punto vital para mejorar las pr&aacute;cticas actuales de evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o docente ser&aacute; conocer con todo detalle los efectos que &eacute;stas tienen en cada uno de los distintos escenarios, e identificar pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n exitosas para alentar su r&eacute;plica en otras instituciones. Estudios sobre los distintos estilos de ense&ntilde;anza y sus ventajas sobre los procesos de formaci&oacute;n en cada una de las etapas de desarrollo del ser humano sin duda ayudar&aacute;n a la definici&oacute;n de las funciones y competencias del profesor de cada nivel escolar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto interesante para los investigadores educativos podr&iacute;a ser los estudios dirigidos a probar la idoneidad de los instrumentos vigentes para la valoraci&oacute;n del quehacer docente, como los cuestionarios de opini&oacute;n dirigidos a los estudiantes, los portafolios que agrupan evidencias clave de la labor de los maestros o las gu&iacute;as de observaci&oacute;n que permiten la interacci&oacute;n did&aacute;ctica entre colegas; una estrategia especial requerir&aacute; poner a prueba si los resultados del aprendizaje de los alumnos ser&aacute; el mejor indicador para valorar la labor docente y cu&aacute;les instrumentos ser&iacute;an los m&aacute;s confiables para dar cuenta de lo aprendido por los estudiantes durante un periodo escolar: el examen y otras actividades dise&ntilde;adas por el maestro de grupo, una prueba elaborada por especialistas alineada a curr&iacute;culo o por competencias, o bien un proceso de acreditaci&oacute;n por organismos externos a la instituci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El camino por recorrer para la investigaci&oacute;n es amplio y testifica los muchos temas que a&uacute;n no est&aacute;n documentados en el &aacute;mbito nacional y que urge conocer para dar cabida a nuevas propuestas o iniciativas que ayuden a mejorar las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n vigentes; as&iacute; mismo, pone al descubierto la importancia y complejidad de la actividad de los docentes y, por consecuencia, de su evaluaci&oacute;n. Todos los actores sociales deben involucrarse en ella para lograr cambios significativos en las formas de trabajo de los docentes que repercutan en el aprendizaje de los estudiantes en el corto plazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n</b></i></font></p>      ]]></body>
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