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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Autoevaluaci&oacute;n y autonom&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;mero 130 de <i>Perfiles Educativos </i>cierra un ciclo de actividades ininterrumpidas en su tarea de difusi&oacute;n de las labores de investigaci&oacute;n educativa correspondientes al a&ntilde;o 2010. Extendemos un agradecimiento muy sentido a todos los lectores, autores y dictaminadores, as&iacute; como al equipo directivo y administrativo que dieron un a&ntilde;o m&aacute;s de vida a esta iniciativa editorial, respaldada ampliamente por el IISUE de la UNAM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n es uno de los temas de relativamente reciente surgimiento en el campo de la educaci&oacute;n formal y de la investigaci&oacute;n vinculada al dise&ntilde;o, las pr&aacute;cticas y los efectos de la evaluaci&oacute;n educativa. Ha causado inter&eacute;s en la medida que ha sido se&ntilde;alada como recurso para valorar el estado que guardan las instituciones, los programas, los profesores y los estudiantes; adem&aacute;s, porque con frecuencia es denotada, desde la perspectiva de numerosos autores, como la &uacute;nica evaluaci&oacute;n genuina dado que quien la practica debe de comprender e interiorizar las razones y sentidos de su evaluaci&oacute;n, de tal suerte que sea posible aprovechar los resultados surgidos de ella para planificar una mejora de la instituci&oacute;n o la actividad bajo escrutinio. Constituye una herramienta que permite a los agentes del sector educativo un conocimiento sistem&aacute;tico de la situaci&oacute;n analizada, la orientaci&oacute;n de las acciones futuras y la construcci&oacute;n de sentido en la toma de decisiones sobre aquellos elementos identificados como susceptibles de un mayor desarrollo, su necesaria supresi&oacute;n o urgente presencia; todo ello, en aras de la consolidaci&oacute;n de la instituci&oacute;n, el programa o las personas. El ejercicio reflexivo desencadenado por la autoevaluaci&oacute;n debe conducir a la identificaci&oacute;n de las fortalezas y debilidades, as&iacute; como a las condiciones que les dan sustento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n, ya sea promovida por pol&iacute;ticas exteriores a las instituciones, a la iniciativa de directivos o de profesores y estudiantes, implica la participaci&oacute;n comprometida de todos los actores porque supone un compromiso e inversi&oacute;n de tiempo considerables, as&iacute; como la toma de conciencia de las propias limitaciones y el establecimiento de estrategias para superarlas y desarrollar iniciativas para alcanzar las finalidades perseguidas. En principio la autoevaluaci&oacute;n consiste en la realizaci&oacute;n de juicios acerca de la actuaci&oacute;n institucional, del programa de formaci&oacute;n profesional o de los directivos, profesores y estudiantes, con el prop&oacute;sito de lograr su desarrollo; esto supone la capacidad de involucrarse y comprometerse con los procesos que induzcan a mejorar cada una de sus pr&aacute;cticas y, en consecuencia, beneficiar la calidad educativa a partir de la propia reflexi&oacute;n y la autocr&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n, practicada como un ejercicio individual, ya se trate de un sujeto social o personal, requiere del acompa&ntilde;amiento de otros actores como estrategia para resolver las dificultades planteadas por la autocomplacencia o la exigencia desmedida; es as&iacute; como se da paso a la construcci&oacute;n de una autoevaluaci&oacute;n asistida que haga realidad los planteamientos asumidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n adquiere caracter&iacute;sticas particulares para su aplicaci&oacute;n en cada situaci&oacute;n en la que se emplea, aunque, por supuesto, se pueden identificar elementos clave compartidos. En el caso de las instituciones, es evidente el grado de complejidad que representa poner en interacci&oacute;n a un conjunto considerable de personas con intereses profesionales y personales muy diversos, en un contexto externo igualmente complejo e influyente, como lo es cuando la iniciativa de evaluar proviene de pol&iacute;ticas asociadas a recursos econ&oacute;micos o reconocimiento social y legal, o cuando se trata de orientaciones contrarias a las adoptadas por el establecimiento. En el caso de los programas de formaci&oacute;n profesional, entran en juego otros elementos, como las caracter&iacute;sticas de las disciplinas y los gremios, la din&aacute;mica institucional de operaci&oacute;n cotidiana, las demandas del entorno social respecto al campo laboral, por mencionar s&oacute;lo algunos de ellos. Cuando se trata de directivos, profesores o estudiantes, la particularidad de la evaluaci&oacute;n se expresa desde el conocimiento disponible del "c&oacute;mo hacer", ya que se cuenta con mayor informaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes de los estudiantes, se ha desarrollado todo un conjunto de estrategias para valorar la acci&oacute;n del profesorado y en menor medida se ha atendido lo correspondiente a los directivos; as&iacute; que tan solo en el aspecto de la diferencia entre el soporte de conocimiento disponible de c&oacute;mo evaluar a cada uno de estos actores, iniciar un proceso de autoevaluaci&oacute;n implicar&aacute; encarar dificultades de muy diversa magnitud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cualquiera de las situaciones de aplicaci&oacute;n de la autoevaluaci&oacute;n se debe garantizar el apoyo de otras fuentes de indagaci&oacute;n, como la participaci&oacute;n de cuerpos colegiados o comisiones externas, colegas y estudiantes, bajo el supuesto de que es la persona evaluada quien mejor conoce su situaci&oacute;n y necesidades y que la presencia de los otros participantes permite considerar y fundamentar las diferencias, si las hay; todo ello sobre la base de un clima de confianza y respeto. El prop&oacute;sito central es que la autoevaluaci&oacute;n promueva la autocr&iacute;tica y el desarrollo personal, ambos orientados hacia la reflexi&oacute;n y formaci&oacute;n continua. La autoevaluaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica de cada uno de estos actores es un proceso en el que se formulan opiniones valorativas sobre la adecuaci&oacute;n y efectividad de su trabajo como profesionales responsables. Este conjunto de valoraciones acerca de su propia actividad en la escuela o en las diferentes situaciones de aprendizaje constituye un elemento imprescindible para mejorar la vida escolar de forma continua. El proceso de autoevaluaci&oacute;n, individualmente o con otros, supone llevar a cabo un auto&#150;examen de la propia labor, en distintas dimensiones, empleando diferentes m&eacute;todos. Se concibe como un proceso de evaluaci&oacute;n formativa dirigido al mejoramiento continuo a trav&eacute;s de la reflexi&oacute;n permanente sobre la propia actuaci&oacute;n, que genera autonom&iacute;a y contribuye a la autorregulaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n puede apoyarse en el desarrollo logrado por la evaluaci&oacute;n educativa en general, manifiesta en los paradigmas que dan cuenta de su evoluci&oacute;n como disciplina, de los aspectos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos disponibles e inclusive de las preferencias sobre temas de investigaci&oacute;n que en distintos momentos han atra&iacute;do el inter&eacute;s de los estudiosos. As&iacute; mismo, los modelos de evaluaci&oacute;n existentes ofrecen la oportunidad de optar por distintas estrategias; algunas de ellas sugerir&aacute;n hacerlo desde las perspectivas de las personas involucradas en los procesos de evaluaci&oacute;n, ya que la confirontaci&oacute;n de puntos de vista puede conducir a una mayor comprensi&oacute;n del objeto evaluado y la ampliaci&oacute;n de los horizontes hacia el perfeccionamiento permanente. Igual consideraci&oacute;n merece el abanico de t&eacute;cnicas e instrumentos que se han desarrollado para la evaluaci&oacute;n institucional, de programas o individuos que pueden adaptarse para dar lugar a procesos de autoevaluaci&oacute;n. La retroalimentaci&oacute;n proporcionada por un cuerpo colegiado, un asesor, un experto o un colega, la comparaci&oacute;n de est&aacute;ndares, el uso de cintas de video y audio, las hojas de autoclasificaci&oacute;n, los informes, los materiales de autoestudio, el modelaje, la observaci&oacute;n, los cuestionarios, los portafolios y las r&uacute;bricas son algunos ejemplos de los cuales se podr&aacute; echar mano para iniciar un proceso exitoso de autoevaluaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cualquier circunstancia, la autoevaluaci&oacute;n debe reunir las condiciones m&iacute;nimas para el cumplimiento de su funci&oacute;n central de perfeccionamiento de la actividad valorada; puede desarrollarse desde distintas instancias, partiendo de determinados supuestos, en busca de ciertos prop&oacute;sitos, aplicando un determinado tipo de gesti&oacute;n y organizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de procedimientos y t&eacute;cnicas diversas; la informaci&oacute;n resultante deber&aacute; dirigirse de manera apropiada a las distintas audiencias: la sociedad en general, el sector gubernamental, las autoridades locales, los profesores y los estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n educativa puede cumplir con un papel protag&oacute;nico para desarrollar este recurso en beneficio del sector educativo; ella ser&aacute; clave para sistematizar las experiencias de la evaluaci&oacute;n educativa y su adaptaci&oacute;n a los diferentes procesos de autoevaluaci&oacute;n. Podr&aacute; contribuir al fomento de la sistematizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas de autoevaluaci&oacute;n para que conduzcan a la comprensi&oacute;n, la valoraci&oacute;n y la reflexi&oacute;n de las situaciones estudiadas que abonen a la construcci&oacute;n de nuevos conocimientos. Tambi&eacute;n puede alentar la explicitaci&oacute;n de marcos de referencia, la justificaci&oacute;n de los procedimientos empleados, el an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de los resultados, la pertinencia de las interpretaciones y las orientaciones que se deriven. Todo esto con el prop&oacute;sito de hacer posible el surgimiento de modelos de autoevaluaci&oacute;n que puedan ser probados y adaptados a distintos contextos y situaciones y que a mediano y largo plazo constituyan un conocimiento social compartido a favor de la calidad de los sistemas educativos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autoevaluaci&oacute;n, con las caracter&iacute;sticas arriba detalladas, aparece como el medio m&aacute;s apropiado de cimentar un desarrollo institucional y profesional acorde con la autonom&iacute;a; autonom&iacute;a que se antoja m&aacute;s dif&iacute;cil de preservar a partir de los resultados se&ntilde;alados por procesos que implican valoraciones externas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Mario Rueda Beltr&aacute;n</b></i></font></p>      ]]></body>
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