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<institution><![CDATA[,Universidad de Guadalajara Centro Universitario de Ciencias Económico-Administrativas ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Universidad: pol&iacute;tica y cambio institucional</i><a href="#notas">*</a></b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Adri&aacute;n Acosta Silva**</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>HUMBERTO MU&Ntilde;OZ (COORDINADOR) M&eacute;xico, CESU&#45;UNAM/Porr&uacute;a, 2002, 264 pp.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><em>** Profesor&#45;investigador del Centro Universitario de Ciencias Econ&oacute;mico&#45;Administrativas, Universidad de Guadalajara.</em></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto que nos ocupa se refiere a uno de los temas cruciales del debate sobre la universidad contempor&aacute;nea mexicana: el de la relaci&oacute;n entre sus procesos de cambio institucional y sus procesos pol&iacute;ticos, es decir, entre la reforma y el poder, la transformaci&oacute;n y el conflicto, el viejo dilema kantiano del saber y el poder. Se trata, por supuesto, de una relaci&oacute;n que est&aacute; impregnada de polvos de viejos lodos en la UNAM y en otras universidades p&uacute;blicas, pero que vuelve una y otra vez a la arena del debate y la discusi&oacute;n acad&eacute;mica y pol&iacute;tica por aqu&iacute; y por all&aacute;. El libro que coordina Humberto Mu&ntilde;oz es un producto pertinente y agradecible ahora que vivimos tiempos relativamente tranquilos en la vida universitaria, que pueden, tal vez, presagiar tormentas, o confirmar una vez m&aacute;s que la calma chicha es un estado permanente de nuestras universidades. Estructurado en tres grandes apartados, el libro es una buena e interesante colecci&oacute;n de ventanas anal&iacute;ticas a las varias dimensiones del cambio institucional en la educaci&oacute;n superior y, en especial, de las universidades p&uacute;blicas. No voy aqu&iacute; a detenerme en el comentario puntual de los textos incluidos en este esfuerzo, sino que me voy a concentrar en lo que, a mi parecer, constituyen algunos de los puntos o ejes problem&aacute;ticos de la universidad que son tocados a lo largo del libro, de su presente y futuro, con el riesgo de dejar fuera muchos problemas, procesos y puntos de vista que implican la construcci&oacute;n de una visi&oacute;n comprehensiva de los rasgos de un animal institucional que, desde el punto de vista de los que nos dedicamos profesionalmente a tratar de entenderlo m&aacute;s o menos bien, se ejercita permanentemente en el viejo arte de la fuga.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como todo buen libro, este es uno que provoca dudas y preguntas. A continuaci&oacute;n propondr&eacute; cuatro racimos de asuntos que me parece constituyen aportaciones importantes de este texto al estudio de la educaci&oacute;n superior mexicana y, en especial, al an&aacute;lisis de los problemas de las universidades p&uacute;blicas en M&eacute;xico. El primero de ellos tiene que ver con la construcci&oacute;n de una definici&oacute;n m&iacute;nima del concepto de cambio institucional, pertinente para el caso de la educaci&oacute;n superior. El segundo racimo se relaciona con la relaci&oacute;n compleja entre pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y cambios institucionales. El tercero, con los v&iacute;nculos entre poder, burocratizaci&oacute;n y gobernabilidad en las universidades p&uacute;blicas. Y, finalmente pero no al &uacute;ltimo, est&aacute; el asunto de la confianza y la legitimidad de los procesos de cambio en las instituciones universitarias.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>De las palabras y las cosas: hacia una definici&oacute;n minimalista del concepto de cambio institucional en la educaci&oacute;n superior</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparto con los autores del libro una pregunta fundamental: "&iquest;C&oacute;mo entender lo que pasa en las universidades p&uacute;blicas sin tener una idea sistem&aacute;tica de lo que significa el cambio institucional?". Luego de tres d&eacute;cadas de una transici&oacute;n multiforme en las universidades, en la que a casi todo se le llam&oacute; "cambio institucional", el concepto qued&oacute; reducido a una t&iacute;pica <i>catch&#45;all word,</i> una palabra que, como en la cl&aacute;sica historia de Lewis Carroll significaba lo que cada quien quisiera entender. Esto comenz&oacute; a convertirse en un problema no s&oacute;lo sem&aacute;ntico sino anal&iacute;tico, al tratar de meter en el mismo costal de an&aacute;lisis los cambios en el financiamiento con la crisis del movimiento estudiantil; los cambios burocr&aacute;ticos y administrativos con los efectos de la evaluaci&oacute;n; los cambios en los patrones de desempe&ntilde;o acad&eacute;mico con los cambios en las relaciones con el entorno pol&iacute;tico y social; hasta el retiro, en algunos casos, de ciertos equipos de f&uacute;tbol de las finanzas universitarias con los procesos de diferenciaci&oacute;n salarial de los acad&eacute;micos. Desde cierta perspectiva, todos &eacute;stos son cambios, sin duda, pero suelen ser concebidos como "institucionales", en el lenguaje del pa&iacute;s de las maravillas conocido por Alicia, pero cada vez m&aacute;s se confirma la impresi&oacute;n de que se trata de fen&oacute;menos distintos y en algunos casos para nada relacionados. As&iacute;, el concepto de cambio institucional se volvi&oacute; demasiado d&uacute;ctil y el&aacute;stico y se le ha sobrecargado de significados que terminaron por convertirlo en un concepto anal&iacute;tico inservible para identificar novedades, continuidades, alteraciones y transformaciones relevantes en nuestras universidades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio institucional es una forma de acci&oacute;n colectiva; es, como bien se se&ntilde;ala en el libro, un concepto que hay que definir consistentemente para evitar o reducir la conocida sensaci&oacute;n de que por la noche todos los gatos sean o nos parezcan pardos. Es decir, para no confundir un ajuste marginal a los comportamientos o a los procedimientos administrativos o t&eacute;cnicos con cambios en las reglas b&aacute;sicas, estrat&eacute;gicas, de desempe&ntilde;o del sistema y de las instituciones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, esto genera problemas cuando se trata de darle una vuelta de tuerca al an&aacute;lisis del cambio en las universidades, en el que se trata de modificaciones, ajustes y reestructuras que ocurren junto a la permanencia o reformas marginales a m&aacute;s de lo mismo. Como se se&ntilde;ala en el libro, existen varias entradas al an&aacute;lisis del cambio dependiendo de los enfoques anal&iacute;ticos empleados, y ello hace que tengamos aproximaciones "relativistas" al empleo de una definici&oacute;n com&uacute;n. Pero eso no sirve para llegar a un consenso m&iacute;nimo en torno al concepto de cambio institucional y yo quisiera arriesgar uno espec&iacute;fico, animado por varias de las contribuciones del libro: el cambio institucional es una modificaci&oacute;n en las reglas de distribuci&oacute;n y mecanismos de acceso al poder institucional. Me refiero aqu&iacute; a una aproximaci&oacute;n t&iacute;picamente neoinstitucionalista, al concebir a las reglas como c&oacute;digos de orden, a los mecanismos como medios para alcanzar ciertos fines, y al poder no s&oacute;lo como poder pol&iacute;tico sino como poder acad&eacute;mico. Si partimos de ello tendr&iacute;amos varias formulaciones espec&iacute;ficas:</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Han cambiado las reglas? &iquest;Han cambiado los mecanismos? &iquest;El poder ha dejado de ser pol&iacute;tico para convertirse en poder acad&eacute;mico, en una cultura acad&eacute;mica? &iquest;Qui&eacute;nes son los actores con poder espec&iacute;fico y estrat&eacute;gico en el campo universitario? Puesto as&iacute;, tal vez podr&iacute;amos afirmar que el cambio institucional es una cuesti&oacute;n de grado, no una cuesti&oacute;n dicot&oacute;mica, y podr&iacute;amos dejar de lado muchos asuntos que hoy se arropan bajo el mismo concepto de cambio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la regla de oro del poder en la universidad hoy: la pol&iacute;tica o el conocimiento, el m&eacute;rito acad&eacute;mico o la capacidad de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es el conocimiento la "regla de oro" en la universidad? Sospecho que no; es desde hace tiempo la capacidad de bloqueo, la movilizaci&oacute;n, la resistencia y la negociaci&oacute;n la regla de oro del poder en la universidad, y ello tiene que ver no s&oacute;lo con actores internos sino tambi&eacute;n con externos, como el gobierno federal y los gobiernos locales. Asistimos entonces a la necesidad te&oacute;rica de efectuar un nueva delimitaci&oacute;n de las siempre irregulares y porosas fronteras entre conocimiento y poder, o entre saber y poder, entre la espada y la pluma en el contexto de la universidad contempor&aacute;nea.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello lleva de nuevo a analizar el viejo problema del orden institucional en nuestras universidades p&uacute;blicas. Como se&ntilde;ala Humberto Mu&ntilde;oz en uno de sus textos, el estudio del orden en las universidades va estrechamente ligado al estudio de lo pol&iacute;tico, y aqu&iacute; nos adentramos en el terreno fangoso pero fascinante de los intereses, las ideas y las creencias pol&iacute;ticas que tambi&eacute;n habitan el imaginario y las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de la rep&uacute;blica de los universitarios.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y cambios institucionales</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si algo parece quedar como saldo duro de las relaciones entre las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de educaci&oacute;n superior y los cambios en las universidades en la d&eacute;cada de los noventa es que hubo un proceso de modernizaci&oacute;n an&aacute;rquica del sistema y las instituciones de educaci&oacute;n superior. Contra la idea de que las pol&iacute;ticas determinaron puntualmente los cambios en las universidades y el sistema, lo que podemos encontrar es que las pol&iacute;ticas tuvieron efectos desiguales, asim&eacute;tricos y contradictorios, tanto en t&eacute;rminos del sistema como de las instituciones espec&iacute;ficas, como se&ntilde;alan desde diferentes perspectivas Javier Mendoza y Roberto Rodr&iacute;guez en sus textos. Esos efectos tambi&eacute;n pueden ser analizados como producto entre la tensi&oacute;n producida por dos fuerzas encontradas: la tradici&oacute;n y la modernizaci&oacute;n, como se se&ntilde;ala en el texto de &Aacute;ngel D&iacute;az Barriga. Pero esos efectos no fueron un error de dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas como de un conjunto de incapacidades institucionalizadas, tanto en el &aacute;mbito gubernamental como en las propias universidades. Las consabidas y criticad&iacute;simas pol&iacute;ticas de evaluaci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n basadas en la b&uacute;squeda de la calidad y la excelencia produjeron una nueva generaci&oacute;n de problemas sin haber resuelto el problema b&aacute;sico del sistema: su desintegraci&oacute;n y su incapacidad para generar nuevos procesos y relaciones internas y externas. una d&eacute;cada de experimentaci&oacute;n y cambios marginales produjo d&eacute;biles resultados en el sentido de la integraci&oacute;n, coherencia y complementariedad del sistema de educaci&oacute;n superior, cuyos costos m&aacute;s altos los siguen pagando las propias universidades p&uacute;blicas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quiere decir que no ocurrieran cambios notables en las instituciones. De hecho, un c&iacute;rculo importante de los acad&eacute;micos mejoraron sus salarios mediante las pol&iacute;ticas de diferenciaci&oacute;n salarial; las instituciones tuvieron acceso a fondos especiales para infraestructura y equipo; en muchos casos hubo cambios a las leyes org&aacute;nicas y a las formas de acceso a la universidad; la evaluaci&oacute;n, como se se&ntilde;ala en el texto de Alejandro Canales, se convirti&oacute; en algunas &aacute;reas en una herramienta importante de transformaci&oacute;n o consolidaci&oacute;n, aunque en muchas m&aacute;s s&oacute;lo dio lugar a procesos de simulaci&oacute;n o evaluaciones sin cambios significativos en los procesos y en los resultados; hoy tenemos m&aacute;s informaci&oacute;n del sistema y de las instituciones de educaci&oacute;n superior, pero a&uacute;n no contamos con informaci&oacute;n p&uacute;blica suficiente de lo que ocurre en nuestro sistema.</font></p>              <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">Poder, burocratizaci&oacute;n y gobernabilidad</font></b></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La multiplicaci&oacute;n espectacular de las instancias, procedimientos, reglamentos y normas, espacios acad&eacute;micos, personal y recursos financieros que se destinan a la administraci&oacute;n de una organizaci&oacute;n del tama&ntilde;o y densidad de la UNAM y otras universidades p&uacute;blicas ha sido uno de los fen&oacute;menos que han llamado m&aacute;s la atenci&oacute;n de funcionarios universitarios y analistas de la vida interior de la universidad en por lo menos las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. Ese incremento exponencial y desordenado explica en gran parte las complejidades de una administraci&oacute;n que intenta regular un vasto conjunto de procedimientos y acciones acad&eacute;micas, pero que tambi&eacute;n opera bajo un complejo y opaco dispositivo de relaciones pol&iacute;ticas altamente fragmentadas en la universidad que implica una gran discrecionalidad a la hora de la toma de decisiones en lo que respecta a la creaci&oacute;n o reforma de programas acad&eacute;micos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no s&oacute;lo eso. La burocratizaci&oacute;n an&aacute;rquica de las universidades ha provocado tambi&eacute;n un creciente malestar en muchas zonas de la comunidad universitaria, que se manifiesta c&iacute;clicamente y, a veces, ruidosamente. un reclamo y una aspiraci&oacute;n constante de los cr&iacute;ticos de la universidad y de los funcionarios de la misma es llevar a cabo una desburocratizaci&oacute;n de la universidad, como si en ello radicara la esencia de cualquier intento de reforma posible de nuestras instituciones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es sabido, la burocratizaci&oacute;n de muchas universidades no ocurri&oacute; en el vac&iacute;o contextual, ni fue producto de una deliberada estrategia de crecimiento m&aacute;s o menos ordenado dise&ntilde;ada por alguna agencia gubernamental o alg&uacute;n funcionario o grupo de funcionarios de la instituci&oacute;n. Por el contrario, la burocratizaci&oacute;n estuvo estrechamente ligada a los procesos de masificaci&oacute;n de su matr&iacute;cula y la correspondiente expansi&oacute;n de su infraestructura y de sus instalaciones. De muchas maneras, la burocratizaci&oacute;n fue un efecto, no una causa, del largo y accidentado proceso de modernizaci&oacute;n an&aacute;rquica de pr&aacute;cticamente todas las universidades p&uacute;blicas del pa&iacute;s. Pero esa expansi&oacute;n no regulada ni planificada gener&oacute; la aparici&oacute;n de diversas l&oacute;gicas de control e intentos de regulaci&oacute;n que han significado un est&iacute;mulo constante al incremento del peso burocr&aacute;tico en la universidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobiernos de las grandes universidades funcionan cada vez m&aacute;s como gobiernos burocr&aacute;ticos, dado el hecho no s&oacute;lo del tama&ntilde;o de los recursos y procedimientos de control implicados en la administraci&oacute;n de la organizaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n porque se imagina como la &uacute;nica manera racional de contener los impulsos hacia la fragmentaci&oacute;n estructural de la instituci&oacute;n. El gobierno de la burocracia se convierte entonces en la forma material de la vieja racionalidad burocr&aacute;tica weberiana, ese modo de dominaci&oacute;n que implica profesionalizaci&oacute;n, c&oacute;digos escritos, y separaci&oacute;n del puesto y la persona.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es bien sabido que la UNAM y otras universidades funcionan como una "confederaci&oacute;n de feudos", donde la burocracia y las autoridades centrales de la universidad juegan el papel de "adhesivo institucional" (Blanco, 2001, p. 51). Esto significa que una espesa y compleja red de intereses y transacciones opera en las diversas esferas del quehacer institucional, que implica un ordenamiento vertical de la instituci&oacute;n pero nunca o escasamente un ordenamiento horizontal. En la estructuraci&oacute;n de esos v&iacute;nculos discretos confluye un c&iacute;rculo amplio de actores, que van desde los propiamente acad&eacute;micos hasta los estudiantiles y los sindicalizados. De esta forma, la burocracia universitaria es un espacio atrapado por los intereses en juego, y la toma de decisiones vinculantes institucionalmente se vuelve un ejercicio que se resuelve en un estado de par&aacute;lisis conservadora o, en el mejor de los casos, una acci&oacute;n que se agota en algunos resultados aislados, dispersos y en muchos casos contradictorios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La burocratizaci&oacute;n de las instituciones es una maldici&oacute;n moderna. De ello hablaba el viejo y sabio Weber cuando se refer&iacute;a a la tendencia hacia "la burocratizaci&oacute;n de todo dominio", como una de las caracter&iacute;sticas de la expansi&oacute;n de la racionalidad en el capitalismo. Esa maldici&oacute;n alcanz&oacute; tambi&eacute;n desde hace tiempo a la UNAM y a todas las universidades contempor&aacute;neas, cuya manifestaci&oacute;n m&aacute;s evidente es la hipertrofia administrativa, y su l&oacute;gica de expansi&oacute;n y control enfrenta la tensi&oacute;n con la libertad y flexibilidad que exige normalmente la l&oacute;gica acad&eacute;mica. Pero, &iquest;existe alguna relaci&oacute;n entre grado de burocratizaci&oacute;n y grado de gobernabilidad, es decir, entre el incremento de reglas, normas y procedimientos con la capacidad institucional de ofrecer respuestas a las demandas internas y externas? No necesariamente, aunque existen varias relaciones posibles que pueden resolver la pregunta. &iquest;A mayor burocratizaci&oacute;n, mejor gobernabilidad? &iquest;A menor burocratizaci&oacute;n, peor gobernabilidad? &iquest;una mejor burocratizaci&oacute;n (lo que ello signifique) puede mejorar la gobernabilidad? O, como suele afirmarse en ciertos c&iacute;rculos universitarios, frente a la burocratizaci&oacute;n, &iquest;debe oponerse la "democratizaci&oacute;n" de la universidad, como si ello conjurara m&aacute;gicamente los problemas de la administraci&oacute;n de una organizaci&oacute;n de la envergadura y complejidad de la UNAM? Por supuesto, diversas f&oacute;rmulas pueden ser instrumentadas para conciliar los principios de la regulaci&oacute;n administrativa con los de la libertad acad&eacute;mica y la participaci&oacute;n de los universitarios en la toma de decisiones, pero todo ello depender&aacute; de los nuevos arreglos institucionales que puedan ser construidos para subordinar a la l&oacute;gica acad&eacute;mica las l&oacute;gicas burocr&aacute;tica y pol&iacute;tica, que permitan construir la posibilidad de la reforma de la UNAM a la que hace referencia el texto de Ra&uacute;l Dom&iacute;nguez.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, como lo muestran muchas experiencias nacionales e internacionales contempor&aacute;neas, la reforma de la universidad deber&aacute; pasar, m&aacute;s que por una desburocratizaci&oacute;n de la instituci&oacute;n, por la construcci&oacute;n de otra burocratizaci&oacute;n, m&aacute;s acorde con la l&oacute;gica acad&eacute;mica y con el ejercicio de una gobernabilidad leg&iacute;tima y eficaz en la instituci&oacute;n. Ello es un largo proceso, necesariamente pausado y gradual, que implica la formulaci&oacute;n de un nuevo conjunto de reglas de desempe&ntilde;o institucional donde un gobierno universitario burocr&aacute;tico se complemente con una flexible, din&aacute;mica y abierta vida acad&eacute;mica de la UNAM. Descentralizar, desconcentrar, integrar, y construir una gesti&oacute;n transparente son algunos de los desaf&iacute;os clave de cualquier reforma de la burocracia universitaria (una argumentaci&oacute;n extensa se encuentra en Mu&ntilde;oz, coord., 2002, pp. 39&#45;79).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Confianza y credibilidad: construyendo capital social en las universidades</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, quisiera se&ntilde;alar una dimensi&oacute;n insinuada en los textos de Hugo Casanova y de Humberto Mu&ntilde;oz: la cuesti&oacute;n de la confianza y la credibilidad en los procesos de cambio institucional. Esa, me parece, es una cuesti&oacute;n que cruza hoy a toda la universidad y tiene que ver con la construcci&oacute;n de certezas y legitimidad en que las cosas vayan bien en la educaci&oacute;n superior y en sus instituciones universitarias, as&iacute; como con la identificaci&oacute;n de las fuentes que generan o irradian desconfianza en los procesos de cambio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aproximarse al terreno pantanoso del an&aacute;lisis de la confianza implica reconocer de entrada el car&aacute;cter de flor ex&oacute;tica y delicada que tiene este valor en el contexto social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Sin confianza, como se sabe, las cosas no funcionan muy bien o simplemente se derrumban con el tiempo. Cualquier tipo de orden institucional se basa en umbrales m&iacute;nimos de confianza pol&iacute;tica de las comunidades en sus instituciones y en el ejercicio del poder que representan. En el caso de la universidad, esa confianza se puede traducir en legitimidad y apoyo a ciertos procesos de cambio si y s&oacute;lo si las expectativas generadas por la confianza se corresponden en el tiempo con los intereses de la comunidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La confianza puede ser entendida como una expectativa y por tanto puede fortalecer estrategias cooperativas de acci&oacute;n colectiva y cambio institucional. La confianza que no se cumple usualmente se concibe como traici&oacute;n, y ello genera desmotivaci&oacute;n y conflicto. &iquest;Conf&iacute;an los universitarios en sus instituciones? &iquest;Conf&iacute;an los universitarios en sus representantes? Pero la confianza no es un acto de fe. Como ha se&ntilde;alado en alg&uacute;n lugar Claus Offe (1996), la confianza <i>(trust)</i> y la fe <i>(confidence)</i> son cosas distintas, pues mientras que una atiende a una valoraci&oacute;n formal de medios y fines de la acci&oacute;n institucional, la segunda atiende a la racionalidad sustantiva con arreglo a valores a la que se refiri&oacute; varias veces el buen Weber. La primera se renueva o de destruye c&iacute;clicamente, mientras que la segunda simplemente se produce o no. O, para decirlo en otras palabras, mientras que la confianza es una cuesti&oacute;n de grado, la fe es una cuesti&oacute;n dicot&oacute;mica.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto me parece importante para analizar y seguir el pulso a los procesos de cambio institucional, pues la confianza pol&iacute;tica es un capital social, y en el caso de la universidad sospecho que no tenemos a&uacute;n ideas claras del estado que guarda la confianza en las universidades luego de las varias crisis que han sacudido a la universidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en particular la de la UNAM de 1999&#45;2000. Hoy tenemos un enorme campo de estudio en la cultura pol&iacute;tica de los universitarios que nos podr&iacute;a ayudar a entender cuales son las expectativas y los compromisos que puede adquirir la comunidad universitaria con sus procesos de cambio m&aacute;s all&aacute; de nuestras impresiones, nuestras creencias y nuestros propios actos de fe como investigadores.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>              <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BLANCO, Jos&eacute; (2001), "Nudos problem&aacute;ticos de la universidad", en <i>La</i> <i>UNAM. Su estructura, sus aportes, su crisis, su futuro M&eacute;xico,</i> FCE/CONACULTA/CONACYT, p. 51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5810015&pid=S0185-2698200100030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OFFE, Claus (1996), "Trust and knowledge, rules and decisions: Exploring a difficult conceptual terrain", borrador preparado para la conferencia <i>Democracy and trust,</i> Georgetown University, Washington, 7&#45;9 de noviembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5810017&pid=S0185-2698200100030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Nota</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Texto le&iacute;do en la presentaci&oacute;n del libro. CESU&#45;UNAM, 28 de mayo de 2002.</font></p>      ]]></body><back>
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<source><![CDATA[La UNAM. Su estructura, sus aportes, su crisis, su futuro México]]></source>
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