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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a de Lourdes Herrera Feria, <i>Estudios sociales sobre la infancia en M&eacute;xico</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Cristina V. Masferrer Le&oacute;n*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, 2007.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estudiar a la infancia siempre es un reto. No por la escasez de fuentes, como a veces se argumenta, sino porque los investigadores sociales debemos saber adecuar los m&eacute;todos, las t&eacute;cnicas y los marcos te&oacute;ricos o conceptuales para estudiar de una manera m&aacute;s apropiada a la ni&ntilde;ez. El libro coordinado por Mar&iacute;a del Lourdes Herrera nos demuestra &#8212;una vez m&aacute;s&#8212; que lo que falta no son documentos, sino historiadores, soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos, abogados, psic&oacute;logos, entre otros estudiosos, interesados por un sector de la poblaci&oacute;n siempre numeroso, y muchas veces olvidado. Esta obra pone a la vista la diversidad de aspectos relacionados con la ni&ntilde;ez, la heterogeneidad de su vida cotidiana, la relevancia de su participaci&oacute;n en los contextos en los que habitan, as&iacute; como la manera en que la realidad social del periodo matiza sus vidas. Adem&aacute;s de permitirnos echar una mirada a los ni&ntilde;os de distintos espacios, nos deja conocer la vastedad de fuentes y de recursos de los cuales los investigadores sociales disponemos para aproximarnos a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as de M&eacute;xico y del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto es un balance justo entre lo regional y lo nacional, entre lo hist&oacute;rico y lo contempor&aacute;neo; presenta informaci&oacute;n sobre los ni&ntilde;os en M&eacute;xico durante el siglo XIX, XX y los albores del XXI. Dividido en cuatro partes, nos introduce al tema mostr&aacute;ndonos dos caras de la misma moneda: el trabajo infantil y los derechos de la infancia, a partir de una <i>mirada panor&aacute;mica,</i> como lo anuncia el t&iacute;tulo de la primera parte del libro. El primer texto presenta notas sobre el trabajo de los ni&ntilde;os en M&eacute;xico; ofrece un recorrido r&aacute;pido sobre el tema, que da pie a la segunda colaboraci&oacute;n, sobre los decretos y las leyes que han pretendido proteger a la ni&ntilde;ez. No se mencionan &uacute;nicamente los Derechos del Ni&ntilde;o, sino que se analiza el tema desde una perspectiva hist&oacute;rica que permite comprender leyes protectoras anteriores, a la vez que las analiza en el marco pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, muestra impactantes &iacute;ndices actuales sobre las condiciones de vida de los ni&ntilde;os, se&ntilde;alando que sus derechos muchas veces no se respetan. Nos presenta esta <i>cruda realidad</i> &uacute;nicamente para demostrar que estudiar los derechos no es s&oacute;lo un tema que concierna a lo jur&iacute;dico, sino que debe ser un primer paso para despu&eacute;s crear las condiciones econ&oacute;micas, sociales y culturales que aseguren su efectiva protecci&oacute;n. Rivera y Tirado anuncian que "mientras esto no suceda, los derechos de la infancia seguir&aacute;n siendo un tema prioritario para los organismos internacionales, nacionales y de las organizaciones defensoras de los derechos de la infancia pero una <i>realidad inalcanzable</i> &#91;las cursivas son m&iacute;as&#93;" (p. 61). Estas palabras obligan a estudiar y promover los derechos de los ni&ntilde;os, recordando que el contexto pol&iacute;tico, social, econ&oacute;mico y cultural del espacio en que crecen, determinan el respeto &#8212;y tambi&eacute;n la violaci&oacute;n&#8212; de estas legislaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda, tercera y cuarta parte del libro se organizaron con un criterio espacial reuniendo a los cap&iacute;tulos sobre "El occidente mexicano" en la segunda parte; sobre la ciudad de M&eacute;xico en la tercera secci&oacute;n, titulada "El entorno metropolitano", y sobre "La infancia poblana" en la &uacute;ltima. En cada una de estas secciones, se encuentra informaci&oacute;n sobre diferentes tem&aacute;ticas relacionadas con la ni&ntilde;ez, de las cuales la &uacute;ltima es la m&aacute;s vasta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ni&ntilde;ez de Sinaloa y de Jalisco se abordan en la segunda parte del libro. Al respecto de la infancia en Sinaloa se trabaja un tema crudo pero importante: la violencia sexual a finales del siglo XIX e inicios del XX. Por argucias legales, los menores afectados por estos cr&iacute;menes no siempre fueron protegidos por la ley y pocas veces se logr&oacute; imponer la justicia contra los perpetradores. Las autoridades colaboraban en disimular los delitos sexuales a partir de una catalogaci&oacute;n tramposa, por corrupci&oacute;n, o dejando al descubierto que los ni&ntilde;os hab&iacute;an nacido fuera del matrimonio, argumento con el cual se limitaba la posibilidad de exigir justicia; por si fuera poco, los adultos que no demostraran con documentos suficientes ser los tutores de los ni&ntilde;os, no pod&iacute;an denunciar, y con ello toda petici&oacute;n de justicia quedaba olvidada. De esta manera, Vidales Quintero demuestra c&oacute;mo los aspectos sociales, culturales y pol&iacute;ticos afectaban la normatividad y la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica relacionada con los abusos sexuales de ni&ntilde;as en Sinaloa, a pesar del esp&iacute;ritu liberal del periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Alberto Trujillo expone la vida de los ni&ntilde;os delincuentes de la Penitenciar&iacute;a de Jalisco durante el Porfiriato. Nos habla sobre los delitos, las instituciones de encierro, las ideas de la &eacute;poca al respecto de ellos, su vida cotidiana, sus enfermedades, entre otros aspectos que nos permiten acercarnos a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que fueron considerados un peligro moral para la &eacute;poca. A pesar de los intentos por proteger a estos ni&ntilde;os, lograr rehabilitarlos y mantenerlos separados de otros internos, hubo maltrato, hacinamiento, escasez de alimentos y vestimenta, condiciones insalubres que originaron enfermedad y muerte, adem&aacute;s de una estigmatizaci&oacute;n imborrable para los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as reclusos que sobrevivieran.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n respecto de Jalisco, &Oacute;scar Reyes expone c&oacute;mo los ni&ntilde;os se apropiaron de los espacios de la ciudad de Guadalajara a principios del siglo XX. Nos muestra la heterogeneidad de una urbe compartida por los ni&ntilde;os de la clase acomodada; los menores de clase media o de <i>medio pelo;</i> los ni&ntilde;os <i>beneficiados</i> por la caridad; los <i>chamacos de pelambre,</i> es decir, los de barrios pobres, y los <i>nenes de terciopelo,</i> esto es, los peque&ntilde;os de las nuevas colonias Francesa, Americana y Moderna. Estos ni&ntilde;os no s&oacute;lo incorporaban el modo de ser tapat&iacute;o, sino que adem&aacute;s iban construyendo desde su posici&oacute;n y desde la apropiaci&oacute;n de su espacio, una nueva forma de serlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo sobre la ciudad de Guadalajara se enlaza con la infancia del entorno metropolitano que se presenta en la tercera parte de la obra, la cual empieza con un an&aacute;lisis sobre la presencia infantil en la prensa mexicana de finales del siglo XIX, si bien regresamos un poco en t&eacute;rminos temporales, cambiamos de fuente y avanzamos en cuanto a documentos de la &eacute;poca destinada especialmente a los ni&ntilde;os. Se trata, pues, de publicaciones peri&oacute;dicas dedicadas a un p&uacute;blico infantil que implicaba educarlos e integrarlos a la ideolog&iacute;a de la &eacute;poca, mediante lo cual se observan las relaciones entre los ni&ntilde;os y los adultos, que pretend&iacute;an formarlos. As&iacute;, al tiempo que se muestran los prop&oacute;sitos de la &eacute;poca, es decir, lo que <i>pretend&iacute;an ser,</i> se reflejan las condiciones reales de los ni&ntilde;os: la <i>realidad de piedra.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizando un m&eacute;todo bastante distinto, Antonio Padilla conoce la vida familiar y los juegos, a partir de las memorias de varios adultos que evocan sus experiencias infantiles. Trabajando la informaci&oacute;n recopilada mediante entrevistas, el autor la presenta de acuerdo con distintas tem&aacute;ticas, mostrando as&iacute; la complejidad de la vida de los ni&ntilde;os. A lo largo de la infancia hay momentos de dicha y de sufrimiento que no permiten catalogarla de manera r&iacute;gida, sino que obligan, incluso, a reconsiderar el an&aacute;lisis de las fuentes que utilizamos para acercarnos a la ni&ntilde;ez de otras &eacute;pocas. Haber elegido la familia y los juegos permite un balance entre el contexto de referencia m&aacute;s inmediato de los ni&ntilde;os y los mundos construidos entre pares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tanto distinto es el cap&iacute;tulo escrito por Lilia Isabel L&oacute;pez, quien nos muestra la manera en que la dieta infantil de principios del siglo XX se vio afectada por las ideas modernas de la &eacute;poca. M&eacute;dicos e higienistas preocupados por la vida y la salud de los ni&ntilde;os lograron iniciar un cambio fundamental en la cotidianidad de la infancia que permanecer&iacute;a hasta nuestros d&iacute;as... &iquest;qui&eacute;n no recuerda a un adulto cercano motiv&aacute;ndolo a tomar leche de vaca durante los primeros a&ntilde;os de vida? Hemos escuchado discusiones de mujeres sobre los beneficios de la leche materna, mientras que la conveniencia de la leche de vaca no se discute, casi se considera una verdad absoluta. Pues bien, en esa &eacute;poca hab&iacute;a campa&ntilde;as para promover que las madres amamantaran a sus hijos con su propia leche, pero adem&aacute;s, durante la d&eacute;cada de los veinte se promovi&oacute; la alimentaci&oacute;n mixta que se refer&iacute;a a combinar la leche materna con leche de vaca. Esta combinaci&oacute;n era compleja, pues deb&iacute;a usarse cierto n&uacute;mero de gotas por cada tanto de leche materna. Un poco m&aacute;s adelante se introdujo una variedad de formas de leche de vaca: en polvo, condensada, evaporada y fresca. La aceptaci&oacute;n de esta leche no ser&iacute;a sencilla, pues se presentaron casos de indigesti&oacute;n, intolerancia, infecciones y muerte, ocasionando que la leche se esterilizara, se hirviera y, finalmente, se pasteurizara.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La infancia de Puebla se aborda en la cuarta parte del libro, la secci&oacute;n m&aacute;s extensa, como se anunciaba con anterioridad. Los cap&iacute;tulos, organizados de manera temporal dentro de esta secci&oacute;n, muestran a los ni&ntilde;os de un colegio de infantes, de un hospicio de pobres, de instituciones de asistencia p&uacute;blica, pero tambi&eacute;n exponen la vida de ni&ntilde;os de elite, de menores durante la &eacute;poca revolucionaria, los retratos de ni&ntilde;os, los infantes en el C&iacute;rculo Infantil de la BUAP y las realidades de identidad y prejuicio de la ni&ntilde;ez chipile&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Colegio de Infantes de Santo Domingo, en Puebla, tiene sus inicios desde la &eacute;poca colonial, y bien hace Jorge Luis Morales en recordarlo y explicarlo brevemente. Su cap&iacute;tulo se centra, sin embargo, en la d&eacute;cada de 1870, mostrando las actividades que realizaban los ni&ntilde;os, la cantidad de menores que hab&iacute;a en la instituci&oacute;n, los motivos de su ingreso y su egreso, y las condiciones generales en el colegio. A la vez que se observa una cierta preocupaci&oacute;n por estos ni&ntilde;os, se denota tambi&eacute;n la dificultad para mantenerlos en condiciones &oacute;ptimas. Similar resulta el cap&iacute;tulo de S&aacute;nchez Pozos, quien expone la manera en que se buscaba integrar a los ni&ntilde;os pobres a la sociedad decimon&oacute;nica de provecho, para que no deambularan por las calles o vivieran en ocio, sino que se dedicaran a actividades consideradas &uacute;tiles. Por ello, no s&oacute;lo se ense&ntilde;aba a leer y escribir a los ni&ntilde;os, sino tambi&eacute;n se les instru&iacute;a en alg&uacute;n oficio. El Estado de ese momento vio en la educaci&oacute;n, la capacitaci&oacute;n y el resguardo f&iacute;sico una soluci&oacute;n para la vida de estos ni&ntilde;os, aunque advierte Christian S&aacute;nchez que "la educaci&oacute;n, por s&iacute; misma, no pod&iacute;a ni puede resolver los problemas estructurales de una sociedad que proh&iacute;ja la existencia de seres sin apellido, sin patrimonio, sin futuro" (p. 265). Coincido con el autor en la complejidad del problema, si bien elogio los intentos por dotar a estos <i>ni&ntilde;os sin apellido, sin patrimonio y sin futuro</i> de herramientas que les permitan romper las barreras que la sociedad les impone con ah&iacute;nco y despu&eacute;s los condena sin piedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herrera Feria tambi&eacute;n presenta a los ni&ntilde;os abandonados asilados, esta vez en instituciones de asistencia p&uacute;blica en Puebla. Este tema ha sido estudiado para la &eacute;poca colonial, pero pocas veces ha sido objeto de investigaci&oacute;n para periodos posteriores. La autora analiza la manera en que se percib&iacute;a a los ni&ntilde;os de estas instituciones, los registros de infantes en los orfanatorios, las causas de mortalidad y las enfermedades por las cuales eran tratados en el Hospital de Caridad, entre otros aspectos. A partir de estos datos es posible comprender mejor las condiciones en las que vivieron los ni&ntilde;os abandonados y pobres, en la segunda mitad del siglo XIX, en Puebla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto de Miguel &Aacute;ngel Cuenya tambi&eacute;n nos muestra facetas poco favorables de la ni&ntilde;ez, pues trata sobre la mortalidad infantil en Puebla, durante los a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n. Si bien no se trat&oacute; de un espacio de lucha militar, las condiciones sociales y econ&oacute;micas se vieron afectadas por las circunstancias pol&iacute;ticas del proceso revolucionario. As&iacute;, analiza la salubridad urbana, las edades de los ni&ntilde;os que murieron y las principales causas de defunci&oacute;n. Adem&aacute;s, muestra al lector la manera en que se presenta la fuente, lo cual resulta de utilidad para quienes se introducen al tema por primera vez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En oposici&oacute;n a los casos referidos por Herrera y Cuenya, el cap&iacute;tulo de Torres Bautista nos habla de los ni&ntilde;os Maurer, hijos de un inmigrante de Alsacia que formaron parte de la elite porfirista, y aunque sus vidas fueron particulares, permiten observar la diversidad que debe considerarse al estudiar la ni&ntilde;ez. De esta misma manera, Juan Manuel Blanco analiza el retrato fotogr&aacute;fico infantil entre 1930 y 1950, compar&aacute;ndolo con las pinturas del mismo estilo. Revisa elementos importantes de estas obras, como son el fondo, el atrezzo, el vestuario, la pose y la expresividad, adem&aacute;s de considerar el contexto social e hist&oacute;rico en que se producen. Permite, tambi&eacute;n, estudiar las fotograf&iacute;as de Puebla a la luz de libros sobre otros contextos, como por ejemplo la famosa obra (ya cl&aacute;sica) de Philippe Ari&egrave;s, las investigaciones de Peter Burke, as&iacute; como los trabajos de Alberto del Castillo y de Rebeca Monroy, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dando un giro interesante a los cap&iacute;tulos presentados hasta el momento, se exponen las investigaciones m&aacute;s contempor&aacute;neas, sobre el C&iacute;rculo Infantil de la BUAP y sobre los ni&ntilde;os de Chipilo. El cap&iacute;tulo escrito por Lourdes Herrera, Mariana Mar&iacute;n y Roberto P&eacute;rez permite analizar las guarder&iacute;as infantiles a partir de las ciencias sociales, analizando no s&oacute;lo el modelo educativo que se promov&iacute;a durante la segunda mitad del siglo XX, sino comprendiendo tambi&eacute;n el contexto social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la &eacute;poca en donde se pretend&iacute;a dar prestaciones a las mujeres &#8212;que siempre hab&iacute;an trabajado&#8212; pero que ahora buscaban espacios donde sus hijos pudiesen estar mientras ellas laboraban. Si bien en el art&iacute;culo no se profundiza en este punto, es interesante &#8212;y tambi&eacute;n tan obvio que parece natural&#8212; que estos espacios se consideraran una prestaci&oacute;n a las mujeres trabajadoras, y no a los padres (es decir padre y madre) que laboraran en la Universidad. Refleja el machismo de la &eacute;poca, el hecho de que ni siquiera en un espacio acad&eacute;mico y moderno como la Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla se eligiera un discurso m&aacute;s equitativo entre los hombres y las mujeres con hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores muestran las dificultades que pas&oacute; la guarder&iacute;a; los modelos educativos que reg&iacute;an la instituci&oacute;n; los servicios que se prestaban, e incluso los problemas que hubo entre cuidadores, ni&ntilde;os y padres, si bien sorprende que se presenten los nombres de quienes denunciaron o fueron denunciados por estos conflictos. Finalmente reconocen tres etapas institucionales: la primera, determinada por los esfuerzos de su consolidaci&oacute;n; la segunda, caracterizada por su crecimiento y desarrollo, y la tercera, marcada por la crisis que la Universidad sufre a finales del siglo. Este cap&iacute;tulo resulta de sumo inter&eacute;s no s&oacute;lo para historiadores, sino tambi&eacute;n para soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos, psic&oacute;logos, educadores y para quienes laboran en guarder&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo trata un tema sumamente interesante y proporciona informaci&oacute;n de gran utilidad para quienes desean acercarse a la compleja construcci&oacute;n social de la identidad de los ni&ntilde;os, as&iacute; como de prejuicios &eacute;tnicos, raciales o grupales, si bien la manera y el estilo en que se presenta la informaci&oacute;n no resulta, siempre, la m&aacute;s apropiada. El caso analizado por Montes Sosa y Martini Mioni representa un aporte a los estudios sobre la construcci&oacute;n de la otredad, la complejidad de la identidad nacional (que muchas veces se expresa con un simplismo que sorprende) y la convivencia entre grupos sociales. Se manifiesta la posibilidad de una convivencia positiva, a pesar de las dificultades, y los autores bien hacen en recomendar que se respeten las diferencias y se aprovechen las similitudes para generar "un clima de comprensi&oacute;n, entendimiento y respeto hacia sus or&iacute;genes y su historia" (p. 416).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro coordinado por Herrera Feria resulta de lectura obligada para quienes estudian la historia de M&eacute;xico, sobre todo quienes se especializan en los siglos XIX y XX. Pero tambi&eacute;n los cient&iacute;ficos sociales que estudian a la ni&ntilde;ez, la educaci&oacute;n, la identidad, la enfermedad, la muerte, los derechos y las legislaciones, as&iacute; como las instituciones de reclusi&oacute;n y de asistencia encontrar&aacute;n en las p&aacute;ginas de esta obra a la poblaci&oacute;n que hab&iacute;a sido relegada de otros estudios: los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que siempre han estado presentes, que siempre han participado y que siempre se han relacionado con los adultos, a pesar de que algunos se obstinen en pensar que se trata de un tema banal. Convirtamos nuestro quehacer social e hist&oacute;rico en un espacio abierto a la ni&ntilde;ez, diferenci&aacute;ndonos de los sistemas sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que los a&iacute;sla, los abandona, los violenta y despu&eacute;s los condena.</font></p>      ]]></body>
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