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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Fabianne de Pierrebourg y Mario Humberto Ruz (coords.), Nah, otoch. <i>Concepci&oacute;n, factura y atributos de la morada maya</i></b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&#160;</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Lynneth S. Lowe</b></font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Izamal: Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n del Estado de Yucat&aacute;n, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Fondo Mixto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a y Gobierno del Estado de Yucat&aacute;n, 2014, 260 pp. ISBN 978&#45;607&#45;8340&#45;07&#45;1</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&nbsp;UNAM, IIFL, Centro de Estudios Mayas</i></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Que la manera de hacer sus casas era cubrirlas de paja, que tienen    <br>
	muy buena y mucha, o con hojas de palma, que es propia para esto;    <br>
	&#8230; y que despu&eacute;s echan una pared de por medio y a lo largo, que    <br>
	divide toda la casa, y en esta pared dejan algunas puertas para la mitad    <br>
	que llaman las espaldas de la casa, donde tienen sus camas, y la    <br>
	otra mitad blanquean de muy gentil encalado y los se&ntilde;ores las tienen    <br>
	pintadas de muchas galanter&iacute;as; y esta mitad es el recibimiento y el    <br>
	aposento de los hu&eacute;spedes y no tiene puerta, sino toda es abierta    <br>
	conforme al largo de la casa&#8230;<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con estas palabras describ&iacute;a fray Diego de Landa las casas de los nativos de Yucat&aacute;n a mediados del siglo XVI, haciendo &eacute;nfasis en su distribuci&oacute;n, los materiales constructivos y algunas de sus funciones. A casi cinco siglos de distancia, la vivienda maya "tradicional" se ha conservado en cierta medida, pero tambi&eacute;n ha sufrido numerosos cambios y adaptaciones. Desde las primeras plataformas de las comunidades aldeanas que se asentaron en la pen&iacute;nsula hacia el primer milenio antes de nuestra era, pasando por los impresionantes palacios con b&oacute;vedas de piedra ocupados por las &eacute;lites prehisp&aacute;nicas, hasta llegar a la gran variedad evidente en nuestros d&iacute;as, las estructuras residenciales del &aacute;rea maya presentan numerosas vertientes para su estudio: &#191;cu&aacute;les han sido sus procesos de cambio? &#191;Qu&eacute; nos dicen de la organizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de un pueblo, de la permanencia de sus tradiciones o de sus concepciones simb&oacute;licas? &#191;Qu&eacute; se puede rescatar de sus funciones rituales o funerarias en el pasado?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son &eacute;stas algunas de las cuestiones que se abordan en el libro colectivo coordinado por Fabienne de Pierrebourg y Mario Humberto Ruz, <i>Nah, otoch. Concepci&oacute;n, factura y atributos de la morada maya.</i> Desde una perspectiva cient&iacute;fica y diacr&oacute;nica, su objetivo se centra en el estudio de la vivienda en el &aacute;rea maya, analizando sus caracter&iacute;sticas a lo largo de las &eacute;pocas prehisp&aacute;nica, colonial y contempor&aacute;nea. As&iacute;, la obra re&uacute;ne ocho textos elaborados desde diferentes disciplinas: la arqueolog&iacute;a, la epigraf&iacute;a, la historia y la antropolog&iacute;a, las cuales aportan miradas e interpretaciones diversas que confluyen en un mismo punto de inter&eacute;s: la casa maya de ayer y de hoy. Si bien el estudio del &aacute;mbito dom&eacute;stico resulta de importancia fundamental para comprender el desarrollo de la organizaci&oacute;n social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de un pueblo, as&iacute; como sus concepciones y su relaci&oacute;n con el medio ambiente, en pocas ocasiones se le ha otorgado la importancia que merece, por lo que el conjunto de trabajos aqu&iacute; reunidos resulta especialmente valioso.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el texto de presentaci&oacute;n, acertadamente titulado "Umbral", Fabienne de Pierrebourg introduce al lector, de manera general, en el proceso de transformaci&oacute;n de la vivienda maya a partir de la Conquista hispana en la Pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, de acuerdo a lo registrado en diversas fuentes hist&oacute;ricas coloniales, como la obra de fray Diego de Landa o las <i>Relaciones hist&oacute;rico geogr&aacute;ficas</i> del siglo XVI. El proceso de Conquista transform&oacute; dr&aacute;sticamente el paisaje maya al introducir nuevos modelos que facilitaran el control de la poblaci&oacute;n, el cobro de los tributos y la conversi&oacute;n al catolicismo. De all&iacute; que la legislaci&oacute;n colonial provocase cambios radicales en lo que se refiere a la congregaci&oacute;n y la traza de los poblados; sin embargo, muchos elementos b&aacute;sicos relacionados con la forma y distribuci&oacute;n de las casas o los materiales constructivos tradicionales, como el huano o el bajareque, lograron permanecer a trav&eacute;s de los siglos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo texto, "Miradas epigr&aacute;ficas sobre la vivienda maya", nos permite adentrarnos en algunos conceptos prehisp&aacute;nicos registrados por medio de la escritura jerogl&iacute;fica. Aqu&iacute;, Jean&#45;Michel Hoppan destaca la larga duraci&oacute;n de los t&eacute;rminos utilizados en las lenguas mayances para denominar los espacios dom&eacute;sticos, como ser&iacute;a el caso del dualismo <i>nah,</i> <i>otoch,</i> que se remonta a los inicios del periodo Cl&aacute;sico<i>:</i> <i>nah,</i> para "casa" (como un edificio o elemento material) y <i>otoch/otot,</i> para "hogar" (en tanto espacio social). Asimismo, se presenta una interesante recopilaci&oacute;n de los textos jerogl&iacute;ficos utilizados en esa &eacute;poca para denominar tipos especiales de edificios &#151;por ejemplo, las "casas de coronaci&oacute;n", donde se realizaba el ascenso al trono de los gobernantes&#151;, adem&aacute;s de otros elementos rituales asociados a ellos, como las ofrendas de dedicaci&oacute;n de templos y palacios o la colocaci&oacute;n de entierros bajo sus plataformas. Sin duda, el an&aacute;lisis de las inscripciones cl&aacute;sicas podr&aacute; aportar a&uacute;n mucha informaci&oacute;n para comprender el funcionamiento y simbolismo de las viviendas de &eacute;lite durante la &eacute;poca prehisp&aacute;nica.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, en "El proyecto maya de vida y sociedad", Charlotte Arnauld aborda el an&aacute;lisis detallado de diversos aspectos, tanto arqueol&oacute;gicos como etnogr&aacute;ficos, que han caracterizado a la vivienda maya a lo largo del tiempo. Se trata de un an&aacute;lisis comparativo, muy bien documentado e ilustrado, de la casa maya, tanto como parte de un sistema agrario, perfectamente adaptado a su medio ambiente particular, pero tambi&eacute;n como expresi&oacute;n de las interacciones sociales presentes en una comunidad. Tal como lo expresa la autora:</font></p>

	    <blockquote>
		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La articulaci&oacute;n entre cultivos, &aacute;reas en barbecho y vivienda hace que nuestra dicotom&iacute;a tan fundamental en el mundo occidental entre lo "urbano" y lo "rural" no tenga el mismo sentido en tierras mayas para la &eacute;poca prehisp&aacute;nica, y hasta cierto punto tampoco para tiempos presentes. La dicotom&iacute;a que realmente determina una infinidad de aspectos de la vida social e incluso pol&iacute;tica es m&aacute;s bien la que corresponde a dos tipos de agricultura, la de proximidad en relaci&oacute;n con la casa (<i>infield</i>), y la de los campos m&aacute;s alejados en el "monte" (<i>outfield</i>) (p. 42).</font></p>
	</blockquote>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se destacan aqu&iacute;, de manera bastante clara, las profundas diferencias existentes en el contexto arqueol&oacute;gico en cuanto a los palacios o zonas residenciales de la &eacute;lite, de gran complejidad material y simb&oacute;lica, en contraste con las habitaciones de la gente com&uacute;n o de las zonas de explotaci&oacute;n agr&iacute;cola, de car&aacute;cter perecedero y dif&iacute;ciles de identificar en superficie.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el texto de Mario &#173;Humberto Ruz, "Nombrar para habitar. La morada maya en las graf&iacute;as coloniales", constituye un minucioso recuento de los elementos que formaban las viviendas mayas a trav&eacute;s de los registros encontrados en diversas obras de naturaleza ling&uuml;&iacute;stica, &#173;especialmente gram&aacute;ticas y vocabularios elaborados por los eclesi&aacute;sticos durante la &eacute;poca colonial. Resulta impresionante la riqueza y diversidad de informaci&oacute;n que puede derivarse de tales fuentes; en este caso concreto, en relaci&oacute;n con el tema de las casas mayas, se presenta una gran variedad de t&eacute;rminos que refieren a sus diversas partes, sus materiales constructivos, el mobiliario dom&eacute;stico o las actividades cotidianas que all&iacute; se realizaban. Sobre los distintos tipos de casas, se comenta, por ejemplo:</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>
		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que <i>na</i> o <i>nah</i> era voz conveniente no s&oacute;lo a la vivienda del pueblo com&uacute;n, sino que pod&iacute;a aplicarse a la morada de principales y otros se&ntilde;ores se advierte en los t&eacute;rminos que califican a una casa se&ntilde;orial (<i>halach uinicna</i>), una casa o c&aacute;mara "real" (<i>tepalna</i>) e incluso un palacio (<i>ahaunah</i>), y aparece asimismo en uno de los vocablos que califica a una fortaleza o "castillo" (<i>uitzilna</i>) (p. 79).</font></p>
	</blockquote>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las casas de la comunidad, a su vez, aparecen consignadas como "<i>popolna</i>, en donde vemos figurar, combinado con el vocablo para casa, aqu&eacute;l que nombra al petate o estera: <i>pop</i> o <i>poop</i>", el s&iacute;mbolo del asiento del poder (p. 80).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso las concepciones asociadas a lo sobrenatural tienen un papel preponderante en tales contextos pues, como lo enfatiza el autor, "para los mayas de ayer y hoy, las viviendas eran y son espacios que los hombres comparten con entidades de naturaleza no humana, en ocasiones ben&eacute;ficas, en otras no tanto, pero cuya aparente veleidad puede ser "negociada" a trav&eacute;s de determinadas conductas entre las que priman las ofrendas rituales (p. 109).</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente trabajo, centrado en analizar el papel de "La casa en los testamentos mayas de la &eacute;poca colonial", Paola Peniche toma como punto de partida un conjunto de documentos testamentarios en maya, procedentes del pueblo de Ixil, Yucat&aacute;n. A partir del an&aacute;lisis y la comparaci&oacute;n con otras fuentes logra rescatar informaci&oacute;n de gran inter&eacute;s sobre las diferencias sociales y econ&oacute;micas en la comunidad, as&iacute; como del tipo de bienes que se heredaban, siendo el m&aacute;s com&uacute;n el "solar", que inclu&iacute;a la casa elaborada con materiales perecederos, el huerto familiar, los animales dom&eacute;sticos, pozos, albarradas, etc. En contraste, los mayas m&aacute;s adinerados se&ntilde;alaban como parte de su herencia muchos otros bienes, que pod&iacute;an incluir terrenos de "monte", ganado, muebles o joyas, marcando claramente un estatus superior al de sus contempor&aacute;neos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La vivienda en su medio, la vivienda en sus diversidades" es un texto comparativo de Fabienne de Pierrebourg dedicado a estudiar la variabilidad de la casa maya contempor&aacute;nea en dos regiones espec&iacute;ficas del estado de Yucat&aacute;n: la costa central y el cono sur. Se analizan aqu&iacute; con bastante detalle las caracter&iacute;sticas de diversos conjuntos habitacionales ubicados en varios poblados, que van desde los m&aacute;s tradicionales &#151;con las t&iacute;picas casas ovales elaboradas con materiales perecederos&#151; hasta aquellas construcciones modernas de block introducidas por los programas estatales sin ninguna relaci&oacute;n con la arquitectura local o el clima peninsular. Lo que resulta notable, a pesar de todas las variaciones, es la permanencia del solar maya como punto focal de la vida familiar, puesto que adem&aacute;s de comunicar con la propia casa, aloja espacios dom&eacute;sticos fundamentales, como la cocina, el horno (<i>p&iacute;ib</i>), el huerto y la zona de cr&iacute;a de animales (gallinas, pavos, abejas); asimismo, representa frecuentemente el lugar designado para llevar a cabo los rituales asociados al ciclo agr&iacute;cola y a la protecci&oacute;n del grupo familiar. Tal como se se&ntilde;alaba en las fuentes coloniales, diversas entidades sobrenaturales, como los <i>ah kanulo"ob</i>, los <i>aluxo"ob</i> o los <i>y&ugrave;umtsilo"ob,</i> contin&uacute;an interactuando cotidianamente en el &aacute;mbito dom&eacute;stico de los mayas de hoy.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, en el siguiente trabajo "Asentamiento, sociedad y vivienda en Candelaria, Tekax", presentado por Julio C&eacute;sar Hoil, encontramos un estudio de caso muy particular, centrado en una peque&ntilde;a aldea de la regi&oacute;n Puuc, que se caracteriza por contar solamente con 17 habitantes. La comunidad, formada por un padre de familia y sus descendientes, se asienta en torno a un pozo profundo que les abastece de agua y se dedica a la ganader&iacute;a. El solar incorpora la cocina como punto focal, adem&aacute;s de la casa&#45;habitaci&oacute;n, troje, pila de agua, huerto, bodega y gallineros. El autor argumenta que la perforaci&oacute;n de pozos y la facilidad de acceso al agua han cambiado radicalmente las relaciones sociales y econ&oacute;micas de la regi&oacute;n que antes depend&iacute;an de otras fuentes de agua estacionales, como los haltunes y las pozas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra cierra con el ensayo titulado "De la casa y sus moradores", de la autor&iacute;a de Helios Figuerola, el cual se centra en un estudio comparativo en torno al &aacute;mbito dom&eacute;stico de los mayas yucatecos y los tzeltales de Cancuc, con el fin de destacar ciertos elementos culturales relevantes, tanto materiales como simb&oacute;licos; entre ellos destacan la adaptaci&oacute;n al medio, el aprovechamiento minucioso de los recursos naturales disponibles en cada regi&oacute;n (su biodiversidad) o el complejo simbolismo de la muerte de sus moradores. De especial inter&eacute;s resulta la descripci&oacute;n de diversos rituales contempor&aacute;neos en el &aacute;rea de Cancuc, estrechamente relacionados con la dedicaci&oacute;n de las casas y la protecci&oacute;n de sus habitantes ante las fuerzas sobrenaturales que la habitan; si bien en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n estas creencias no han pervivido con tanta fuerza, el autor sugiere la existencia de una ontolog&iacute;a similar a la que se mantiene entre los tzeltales.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, podemos decir que se trata de una obra acad&eacute;mica que contiene un an&aacute;lisis profundo y multidisciplinario de la vivienda en el &aacute;rea maya, tanto en sus aspectos materiales como simb&oacute;licos, que adem&aacute;s de estar magn&iacute;ficamente escrita e ilustrada, nos permite adentrarnos al complejo universo de la vida cotidiana de los pueblos mayas.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> Fray Diego de Landa, <i>Relaci&oacute;n de las cosas de Yucat&aacute;n,</i> p. 34. M&eacute;xico: Ed. Porr&uacute;a, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3411649&pid=S0185-2574201500010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
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