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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Juan C. Gonz&aacute;lez (compilador), <i>Perspectivas contempor&aacute;neas sobre la cognici&oacute;n: percepci&oacute;n, categorizaci&oacute;n, conceptualizaci&oacute;n</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Filgueiras Nodar</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Siglo XXI/Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos, M&eacute;xico, 2006, 296 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Turismo. Universidad del Mar (campus Huatulco). </i><a href="mailto:jofilg@huatulco.umar.mx">jofilg@huatulco.umar.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia cognitiva es una de las &aacute;reas m&aacute;s estimulantes del mundo intelectual contempor&aacute;neo. "Confederaci&oacute;n" (Rabossi 1995, p. 20) de diversas disciplinas, como la inteligencia artificial, la neurofisiolog&iacute;a o la filosof&iacute;a, en constante desarrollo y con m&uacute;ltiples canales de comunicaci&oacute;n abiertos entre s&iacute;, es un &aacute;rea donde todav&iacute;a es posible recibir sorpresas y sentir emociones fuertes en el d&iacute;a a d&iacute;a de la investigaci&oacute;n. Pese a ello, si nos centramos en la filosof&iacute;a escrita en nuestro idioma, veremos que todav&iacute;a hay relativamente pocos textos escritos desde la perspectiva cognitiva. Especular acerca de las causas y los efectos de tal situaci&oacute;n nos llevar&iacute;a muy lejos; s&oacute;lo voy a sugerir un factor que coadyuva a la misma, como es la falta de bibliograf&iacute;a adecuada. Sin duda, el hablar de falta de bibliograf&iacute;a en un &aacute;rea que genera cientos de art&iacute;culos mensualmente es algo que precisa ser explicado. En efecto, existe una gran cantidad de art&iacute;culos y un buen n&uacute;mero de monograf&iacute;as, pero que se hallan orientadas exclusivamente hacia los especialistas. Lo que escasea son libros que traten de ofrecernos visiones panor&aacute;micas, bien de toda el &aacute;rea o bien de las aportaciones de una disciplina concreta, como es el caso de la obra que estoy rese&ntilde;ando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta parte de una premisa establecida claramente por su editor en la "Presentaci&oacute;n": los tres grandes temas de la obra "deben ser vistos como tres cuerdas que &#91;...&#93; forman una trenza coherente en el terreno de la cognici&oacute;n" (p. 11). Esta premisa, dif&iacute;cil de rechazar, sirve de base para la organizaci&oacute;n del libro, dividido en tres secciones independientes que se corresponden con los temas enjuego: la percepci&oacute;n, la conceptualizaci&oacute;n y, como plano de contacto entre ambos, la categorizaci&oacute;n. Gonz&aacute;lez comienza su escrito introductorio tratando este &uacute;ltimo tema, y lo hace a trav&eacute;s del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico. Quiz&aacute; se eche en falta un comentario previo sobre la cognici&oacute;n, pues la noci&oacute;n est&aacute; lejos de ser intuitiva; pero el autor parece dar por supuesto que todos sus lectores tienen al menos una noci&oacute;n b&aacute;sica de ello y se lanza a un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico del verbo "categorizar". Dicho an&aacute;lisis, en el que se detecta la influencia del segundo Wittgenstein, tiene muchos puntos aprovechables. A m&iacute; me gustar&iacute;a destacar la definici&oacute;n que propone para "categorizar": "capturar (cognitivamente) entidades seg&uacute;n un criterio" (p. 13). En mi opini&oacute;n, es lo suficientemente simple como para dejarnos pensar en ejemplos cotidianos que nos aclaren las cosas, pero tambi&eacute;n tiene el grado de sofisticaci&oacute;n te&oacute;rica necesario para establecer distinciones m&aacute;s o menos sutiles, y para introducirnos en diversos debates. Gonz&aacute;lez pone a prueba su definici&oacute;n en unas interesantes p&aacute;ginas, mostrando el modo en que permite dar cuenta de los diversos procesos de categorizaci&oacute;n posibles, as&iacute; como de las diferentes ontolog&iacute;as categoriales que pueden establecerse.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalizado el an&aacute;lisis, Gonz&aacute;lez hace un resumen de los tres art&iacute;culos dedicados al tema de la categorizaci&oacute;n, poni&eacute;ndolos en relaci&oacute;n con el viejo debate entre nominalismo y realismo. &Eacute;sta es una estrategia muy interesante, que adem&aacute;s puede alertarnos acerca de lo mucho que el libro habr&iacute;a ganado concediendo mayor peso a la reflexi&oacute;n hist&oacute;rica. Por ejemplo: ya que se habla de la categorizaci&oacute;n en los t&eacute;rminos antedichos, como bisagra entre la conceptualizaci&oacute;n y la percepci&oacute;n, tal vez hubiese sido interesante dedicar un cap&iacute;tulo al esquematismo trascendental de Kant, pues los esquemas son, como sabemos, lo que hace que se pongan en relaci&oacute;n "intuiciones" y "conceptos", por usar su terminolog&iacute;a. Creo, adem&aacute;s, que la inclusi&oacute;n de Kant como autor contempor&aacute;neo podr&iacute;a justificarse sin demasiado esfuerzo. Pero no ha sido el caso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de presentar la categorizaci&oacute;n, en la que es una de las primeras introducciones en espa&ntilde;ol a esta problem&aacute;tica (coto tradicional de la filosof&iacute;a en lengua inglesa), Gonz&aacute;lez se va con los dos temas restantes, la percepci&oacute;n y la conceptualizaci&oacute;n, a los que dedica menos p&aacute;ginas. Respecto al primero, nos recuerda que todav&iacute;a no se ha desarrollado una teor&iacute;a capaz de subsumir los tres aspectos que suelen aparecer integrados en los procesos perceptivos cotidianos (el funcional, el cualitativo y el simb&oacute;lico) y trata de situar los art&iacute;culos frente a este trasfondo. En cuanto a la segunda, parece centrar sus esfuerzos en presentar el denso contenido de los art&iacute;culos. Con esto finaliza la "Presentaci&oacute;n", cuya lectura nos habr&aacute; proporcionado una gu&iacute;a para decidir libremente nuestro "itinerario de acercamiento" (p. 36) a los temas tratados en el libro, una decisi&oacute;n que no es f&aacute;cil, teniendo en cuenta la diversidad de los temas, junto con el alto nivel de los participantes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasar&eacute; ahora a comentar uno de los aspectos que m&aacute;s ha llamado mi atenci&oacute;n: la posibilidad de realizar una lectura rortiana de algunos de los art&iacute;culos del libro. Advierto desde un principio que estoy centr&aacute;ndome en mis intereses, y por tanto dejando fuera muchas consideraciones que se podr&iacute;an hacer y que quiz&aacute; resultasen tanto o m&aacute;s interesantes. El primer texto al que har&eacute; referencia es el de Paul Bach&#150;y&#150;Rita, un visionario m&eacute;dico recientemente fallecido que dise&ntilde;&oacute;, entre otras cosas, aparatos capaces de hacer que los ciegos reciban informaci&oacute;n visual a trav&eacute;s del tacto. Bach&#150;y&#150;Rita lleg&oacute; a este concepto de sustituci&oacute;n sensorial debido a su inter&eacute;s en la plasticidad del cerebro, uno de los t&oacute;picos que han guiado todo su trabajo. Este tema ha sido una noci&oacute;n un tanto at&iacute;pica en la neurociencia occidental debido a la influencia de Paul Broca, quien inici&oacute; el paradigma localizacionista en 1861, al dar a conocer un informe en el que ubicaba determinadas funciones, como el habla, en &aacute;reas definidas del cerebro. A diferencia de lo sucedido en otras tradiciones, como la escuela rusa de Pavlov y Luria, que siempre tuvo un concepto claro de la maleabilidad del cerebro, en Occidente muy pocos autores se atrevieron a cuestionar el paradigma localizacionista, como hizo Bach&#150;y&#150;Rita. Hoy en d&iacute;a, aunque el localizacionismo sigue siendo dominante, la idea de la neuroplasticidad est&aacute; mucho m&aacute;s madura: existe una Asociaci&oacute;n Internacional en Pro de la Plasticidad Cerebral, que edita una revista arbitrada sobre el tema, y los conceptos derivados de esta noci&oacute;n se usan frecuentemente en programas de rehabilitaci&oacute;n. Pero, hace cuarenta a&ntilde;os, Bach&#150;y&#150;Rita pr&aacute;cticamente se encontraba solo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, crear sistemas de sustituci&oacute;n sensorial parec&iacute;a un buen camino para estudiar la plasticidad del cerebro: una persona que, por ejemplo, haya sido invidente desde la infancia, no ha desarrollado los mecanismos necesarios para analizar la informaci&oacute;n recibida a trav&eacute;s de la vista. Estudiar c&oacute;mo esta persona aprende a utilizar un sistema de sustituci&oacute;n sensorial capaz de hacer llegar informaci&oacute;n visual por medio de otro sentido hasta el cerebro podr&iacute;a verse como una oportunidad &uacute;nica para analizar el modo en que &eacute;ste es capaz de reorganizarse estructural y funcionalmente. Y esto es lo que hizo Bach&#150;y&#150;Rita, siguiendo el ritmo de los sucesivos avances tecnol&oacute;gicos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, cada vez con mejores resultados. El art&iacute;culo hace un balance de algunos de estos logros; me ahorrar&eacute; los fascinantes detalles acerca de la construcci&oacute;n y el funcionamiento de aparatos como el TVSS, y me centrar&eacute; en ciertas implicaciones de los experimentos llevados a cabo por Bach&#150;y&#150;Rita para la epistemolog&iacute;a, como las expuestas por Elisabeth Pacherie (1997). Seg&uacute;n esta autora, dichos experimentos de sustituci&oacute;n sensorial pueden entenderse como una manera de acabar con el problema de Molyneux. El &uacute;nico requisito para ello es que el problema debe traducirse a t&eacute;rminos contempor&aacute;neos, concretamente al lenguaje poskantiano, en el cual la filosof&iacute;a ha perdido ingenuidad y es capaz de separar la sensaci&oacute;n (pasiva) de la percepci&oacute;n (activa). Una vez llevada a cabo tal traducci&oacute;n, nos encontramos con que los experimentos de Bach&#150;y&#150;Rita resuelven dicho problema, al ilustrar la completa independencia de sensaci&oacute;n y percepci&oacute;n, mostrando que tanto las sensaciones visuales como las t&aacute;ctiles pueden producir percepciones visuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teniendo en cuenta las conclusiones de esta pensadora, podr&iacute;amos sentirnos tentados a asumir una posici&oacute;n crudamente rortiana, u otra m&aacute;s matizada; en mi opini&oacute;n, las dos tienen cierto inter&eacute;s y pueden ser discutidas aqu&iacute;. La primera vendr&iacute;a a decirnos algo semejante a: "dejemos en paz el problema de Molyneux y dediqu&eacute;monos a resolver problemas pr&aacute;cticos, pues es mejor aumentar la calidad de vida que perderse en los rompecabezas de la epistemolog&iacute;a". Si concedemos que esta clase de avances cient&iacute;ficos pueden considerarse como "ingenier&iacute;a social" (Rorty 1993, p. 242), o al menos como "ingenier&iacute;a para la sociedad", entonces comprenderemos en qu&eacute; medida los trabajos de Bach&#150;y&#150;Rita ser&iacute;an ejemplares para una posici&oacute;n como la citada. Esto podr&iacute;a aplicarse a otros problemas, significativamente al de si los pacientes que usan el TVSS ven o simplemente "ven" (un rortiano "de hueso colorado" propondr&iacute;a pensar en t&eacute;rminos de la descripci&oacute;n m&aacute;s &uacute;til), o incluso a la cuesti&oacute;n de si el problema de Molyneux tiene una soluci&oacute;n que no sea esencialista y que no implique su descripci&oacute;n en t&eacute;rminos de la "tradici&oacute;n plat&oacute;nico&#150;kantiana" a la que, seg&uacute;n Rorty, pertenece Locke.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unas reflexiones de Michael Williams nos sugieren una posici&oacute;n compatible con la de Rorty, pero m&aacute;s matizada. Para Williams (2000, p. 191), al contrario de lo que parece pensar y hasta desear Rorty, existen formas de finalizar el proyecto epistemol&oacute;gico que no implican el tener que eliminarlo, como "resolver sus problemas de alguna manera permanentemente satisfactoria". Si consideramos que la resoluci&oacute;n emp&iacute;rica de cuestiones que anteriormente hab&iacute;an pertenecido al terreno (aprior&iacute;stico) de la epistemolog&iacute;a puede constituir una de estas maneras satisfactorias, entonces apreciaremos en su justa medida la sugerencia de Pacherie sobre la soluci&oacute;n al problema de Molyneux que se desprende del trabajo de Bach&#150;y&#150;Rita.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro de los art&iacute;culos del libro que, a mi juicio, resulta m&aacute;s interesante para la tarea de poner a dialogar a Rorty con los avances m&aacute;s actuales en el terreno epistemol&oacute;gico es el de J&eacute;r&ocirc;me Dokic. A mi modo de ver, este autor, partiendo de Frege y Wittgenstein, nos proporciona un aspecto clave para liberarnos de una de las presuposiciones rortianas que m&aacute;s comprometen su reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica de la filosof&iacute;a y, a trav&eacute;s de ella, todo su proyecto filos&oacute;fico. Se trata de la noci&oacute;n que considera a las ideas cartesianas como "cuasiim&aacute;genes" (Rorty 1996, p. 26). En su art&iacute;culo, Dokic nos muestra c&oacute;mo construir una posici&oacute;n representacionalista no "autoritaria" (en el sentido de Rorty), que tiene como uno de sus principales ejes la idea de que las representaciones, a causa de su obligatorio car&aacute;cter situado, jam&aacute;s pueden ser puramente internas. Esta sugerencia podr&iacute;a acabar tajantemente con muchos de los problemas que, en opini&oacute;n de Rorty, han estado ofuscando la epistemolog&iacute;a desde la &eacute;poca de Descartes. El &uacute;ltimo art&iacute;culo al que har&eacute; referencia, el de Kevin O'Regan y Alva No&euml;, profundiza en esta l&iacute;nea argumentativa, al ofrecernos una teor&iacute;a sensoriomotora de la percepci&oacute;n radicalmente alejada de los supuestos b&aacute;sicos de la epistemolog&iacute;a moderna. Una teor&iacute;a cuyas nociones principales parecen altamente compatibles con el pragmatismo y que tal vez pudiese ser el n&uacute;cleo de una genuina teor&iacute;a neopragmatista de la percepci&oacute;n. &Eacute;sta es una tarea que Rorty no ha tenido en cuenta y que sin duda deber&iacute;a llevarse a cabo, pues, aun en el caso de que hubi&eacute;semos abandonado por completo el <i>ethos </i>epistemol&oacute;gico, los problemas de la percepci&oacute;n seguir&iacute;an requiriendo un esclarecimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene finalizar advirtiendo una vez m&aacute;s que mi comentario ha tenido que dejar fuera muchos aspectos. He tratado de poner este libro en relaci&oacute;n con mis intereses actuales, centrados en el neopragmatismo rortiano, lo cual me ha obligado a efectuar una selecci&oacute;n. Sin embargo, personas con intereses distintos tambi&eacute;n podr&iacute;an encontrar muchas cosas &uacute;tiles: el libro puede ser muchas cosas para muchos lectores. En suma, es una obra a la que debemos dar una calurosa bienvenida.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Bach&#150;y&#150;Rita, P., 2005, "Emerging Concepts of Brain Function", <i>Journal ofInte&#150;grative Neuroscience</i>, vol. 4, no. 2, pp. 183&#150;205.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783037&pid=S0185-2450200900010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Bach&#150;y&#150;Rita, P., M.E. Tyler y K.A. Kaczmarek, 2003, "Seeing with the Brain", <i>International Journal of Human&#150;Computer Interaction</i>, vol. 15, no. 2, pp. 285&#150;295.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783038&pid=S0185-2450200900010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pacherie, E., 1997, "Du Probl&eacute;me de Molyneux au problem de Bach&#150;y&#150;Rita" en J. Proust (comp.), <i>Perception et intermodalit&eacute;. Approches actuelles du Probl&egrave;me de Molyneux</i>, Presses Universitaires de France, Par&iacute;s, pp. 255&#150;293.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783039&pid=S0185-2450200900010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Rabossi, E., 1995, "C&oacute;mo explicar lo mental: cuestiones filos&oacute;ficas y marcos cient&iacute;ficos", en E. Rabossi (comp.), <i>Filosof&iacute;a de la mente y ciencia cognitiva</i>, Paid&oacute;s, Barcelona, pp. 17&#150;39.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783040&pid=S0185-2450200900010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Rorty R., 1996, <i>Objetividad, relativismo y verdad. Escritos filos&oacute;ficos I</i>, trad. Jorge Vigil Rubio, Paid&oacute;s, Barcelona.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783041&pid=S0185-2450200900010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> &#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1993, <i>Ensayos sobre Heidegger y otros pensadores contempor&aacute;neos. Escritos filos&oacute;ficos II</i>, trad. Jorge Vigil Rubio, Paid&oacute;s, Barcelona.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783042&pid=S0185-2450200900010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Williams, M., 2000, "Epistemology and the Mirror of Nature" en R.B. Brandom, <i>Rorty and His Critics</i>, Blackwell, Oxford, pp. 191&#150;213.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2783043&pid=S0185-2450200900010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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