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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Carlos Moreno&#45;Brid, Juan Carlos Rivas, Francisco G. Villarreal*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Sede subregional de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (CEPAL) en M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:JuanCarlos.MORENO@cepal.org">JuanCarlos.MORENO@cepal.org</a>&gt;<i>; BBVA Bancomer, M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:jeancarlo_riv@hotmail.com">jeancarlo_riv@hotmail.com</a>&gt;<i>, y sede subregional de la CEPAL en M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:francisco.villarreal@cepal.org">francisco.villarreal@cepal.org</a>&gt;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en marzo de 2014;    <br> 	aceptado en diciembre de 2014.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo examina, con base en regresiones de panel, la relaci&oacute;n de largo plazo entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico a partir de informaci&oacute;n para 70 pa&iacute;ses y datos anuales para 1950&#45;2010. Los resultados no encuentran evidencia de un <i>trade&#45;off</i> significativo entre inflaci&oacute;n y crecimiento de largo plazo para dicha muestra y periodo, salvo si se incluyen experiencias nacionales con inflaciones anuales promedio por encima del umbral de 65% anual. Es decir, fuera de reg&iacute;menes con tasas de inflaci&oacute;n persistentemente muy elevadas, no hay una relaci&oacute;n inversa sistem&aacute;tica ni significativa entre la inflaci&oacute;n y el ritmo de crecimiento de la actividad productiva. La ausencia de dicho <i>trade&#45;off</i> de largo plazo para el panel agregado dista de implicar que para cualquier econom&iacute;a individual la inflaci&oacute;n mina su crecimiento s&oacute;lo si &eacute;sta rebasa el 65% anual. El an&aacute;lisis por grupos de pa&iacute;ses revela que el valor del umbral de significancia es funci&oacute;n del r&eacute;gimen monetario en vigencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> <i>trade&#45;off,</i> inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico, regresiones de panel, reg&iacute;menes monetarios, econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> C23, E31, O42.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pr&aacute;ctica convencional de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica desde la segunda mitad del siglo XX ha sido moldeada en buena medida por la convicci&oacute;n de que la inflaci&oacute;n es un fen&oacute;meno monetario y que existe una relaci&oacute;n inversa entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento de la econom&iacute;a en diferentes horizontes temporales. Al respecto de esta relaci&oacute;n, en la literatura se pueden identificar tres diferentes posturas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera es que la inflaci&oacute;n moderada puede tener un efecto favorable sobre la acumulaci&oacute;n de capital debido al efecto de recomposici&oacute;n de cartera postulado por Tobin (1965). La idea b&aacute;sica de este enfoque, basada en el modelo de crecimiento de Solow (1956) y Swan (1956), es que los individuos mantienen dinero como un activo, por lo que incrementos en la inflaci&oacute;n, al erosionar m&aacute;s r&aacute;pido su valor, inducen una recomposici&oacute;n de cartera hacia la compra de activos f&iacute;sicos, maquinaria y equipo para actividades productivas. Dicha mayor acumulaci&oacute;n de capital repercute en un aumento de la tasa de crecimiento econ&oacute;mico en el corto plazo.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una conclusi&oacute;n en direcci&oacute;n similar se puede derivar de la noci&oacute;n de que el crecimiento requiere una transformaci&oacute;n de la estructura productiva. Dicha transformaci&oacute;n se acompa&ntilde;a de cambios favorables en los precios o rentabilidades relativas de diferentes industrias para atraer recursos &#151;trabajo y capital&#151; a actividades seleccionadas. Estas modificaciones en los precios relativos pueden empujar a un alza en el nivel de precios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda postura sostiene que la inflaci&oacute;n no tiene necesariamente impacto, ni favorable ni desfavorable, sobre el crecimiento econ&oacute;mico en el largo plazo. Entre los proponentes, ya de buen tiempo atr&aacute;s de esta postura, se encuentra Sidrauski (1967) que con base en un modelo de agentes optimizadores basado en el modelo de Ramsey (1928), donde la tenencia de dinero se motiva a partir del flujo de servicios provistos, sostiene que la tasa de acumulaci&oacute;n de capital, y por lo tanto el crecimiento de la econom&iacute;a, es independiente de la tasa de inflaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera postura es que la inflaci&oacute;n ineludiblemente es nociva para el crecimiento econ&oacute;mico.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Esta es la postura hoy en d&iacute;a m&aacute;s com&uacute;n, no s&oacute;lo en la prensa de negocios sino entre un conjunto considerable de funcionarios a cargo de la conducci&oacute;n de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica en m&uacute;ltiples pa&iacute;ses. De hecho, esta posici&oacute;n tiende a ser la gu&iacute;a central de la conducta de los bancos centrales en nuestra regi&oacute;n y con frecuencia se acompa&ntilde;a del supuesto expl&iacute;cito o impl&iacute;cito de que el crecimiento econ&oacute;mico elevado y sostenido requiere como condici&oacute;n necesaria &#151;y para algunos casos parecen argumentar que tambi&eacute;n suficiente&#151; una inflaci&oacute;n baja y estable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En versiones menos estrictas de esta &uacute;ltima postura se afirma que solamente cuando rebasa cierto umbral es que la inflaci&oacute;n afecta significativa y adversamente la asignaci&oacute;n eficiente de recursos, al punto de frenar la inversi&oacute;n y el ritmo de expansi&oacute;n econ&oacute;mica (Sarel, 1995). De ser as&iacute;, queda pendiente por identificar el umbral, en las comparaciones internacionales, a partir del cual la mayor inflaci&oacute;n reduce el crecimiento de la econom&iacute;a.<sup><a href="#notas">3</a></sup> O bien, &iquest;es que toda inflaci&oacute;n, por baja que sea, es adversa al crecimiento? Esta es la pregunta que el presente art&iacute;culo busca responder. Para ello se recurre al an&aacute;lisis estad&iacute;stico comparativo de la relaci&oacute;n entre las tasas medias de crecimiento del producto interno bruto (PIB) y del &iacute;ndice de precios al consumidor de las seis d&eacute;cadas recientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, para un n&uacute;mero lo m&aacute;s elevado posible de econom&iacute;as, se analiza la significancia estad&iacute;stica de posibles umbrales a partir de los cuales sea v&aacute;lido concluir que, para la muestra de panel de los pa&iacute;ses considerados, hay una relaci&oacute;n inversa entre la tasa de inflaci&oacute;n y el ritmo de crecimiento econ&oacute;mico. Cabe subrayar que dicho umbral se refiere a la muestra entera de pa&iacute;ses aqu&iacute; incluidos y al periodo en cuesti&oacute;n, por lo tanto no representa el umbral individual que pueda o no tener cada econom&iacute;a en un momento dado o en la actualidad, a partir del cual si la inflaci&oacute;n lo rebasa entonces el crecimiento de la actividad productiva correspondiente necesariamente perder&aacute; impulso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este empe&ntilde;o se parte de reconocer que los canales de transmisi&oacute;n, de interacci&oacute;n &#151;o causalidad en ambos sentidos&#151; entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento de la actividad productiva son complejos y variantes (Barro, 2013; Erosa y Ventura, 2002). Consideramos que son contingentes a diversas y cambiantes condicionantes estructurales, hist&oacute;ricas e incluso a consideraciones de econom&iacute;a pol&iacute;tica expresadas, <i>inter alia,</i> en formas institucionales que inciden en los mecanismos de fijaci&oacute;n de precios y negociaciones salariales que no pueden ser articuladas o reflejadas de manera integral en un modelo anal&iacute;tico simple como el que aqu&iacute; se introduce. De igual forma, en la interacci&oacute;n entre ambas variables puede influir marcadamente la conducci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, en particular en los casos en que la autoridad monetaria &#151;o fiscal&#151; vigila estrechamente la evoluci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y act&uacute;a pronto y con firmeza con medidas de restricci&oacute;n crediticia, monetaria &#151;o de recorte al gasto&#151; para contrarrestar alzas en la inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el presente art&iacute;culo hace un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico tomando en cuenta informaci&oacute;n anual de 70 pa&iacute;ses para periodos de largo plazo de los coeficientes de correlaci&oacute;n entre la inflaci&oacute;n, medida como la mediana del &iacute;ndice de precios al consumidor de toda la muestra internacional, y del crecimiento econ&oacute;mico, medido como la mediana de la tasa de variaci&oacute;n del producto interno bruto real en d&oacute;lares constantes. Este an&aacute;lisis toma en consideraci&oacute;n diferentes rangos de inflaci&oacute;n y distintas agrupaciones de pa&iacute;ses dependiendo de la naturaleza de su r&eacute;gimen monetario. Dicho an&aacute;lisis no encuentra evidencia &#151;en la muestra conjunta de pa&iacute;ses y para el periodo seleccionado&#151; de una correlaci&oacute;n negativa (significativa generalizada) entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico, salvo cuando en la muestra se incluyen experiencias nacionales con inflaciones promedio de m&aacute;s de 65% anual. Adem&aacute;s, la evidencia aqu&iacute; sistematizada indica que el valor preciso de dicho umbral de significancia es funci&oacute;n del r&eacute;gimen monetario en vigencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento est&aacute; organizado de la siguiente manera. Despu&eacute;s de la presente introducci&oacute;n, la secci&oacute;n dos identifica la clasificaci&oacute;n de reg&iacute;menes monetarios que sirven de base para la agrupaci&oacute;n de las econom&iacute;as en diferentes bloques para fines del an&aacute;lisis estad&iacute;stico. En la secci&oacute;n tres se explora emp&iacute;ricamente, con m&eacute;todos de panel, la relaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento para la muestra de pa&iacute;ses seleccionados y agrupados en la forma descrita. La secci&oacute;n cuatro ofrece las conclusiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REG&Iacute;MENES DE POL&Iacute;TICA MONETARIA, INFLACI&Oacute;N Y CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comenzar a contrastar la hip&oacute;tesis de la existencia <i>urbi et orbi</i> de efectos significativos adversos de la inflaci&oacute;n sobre el crecimiento econ&oacute;mico es &uacute;til examinar los datos del diagrama de dispersi&oacute;n de la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>. &Eacute;sta reporta los valores de las medianas<sup><a href="#notas">4</a></sup> de la tasa anual de inflaci&oacute;n y del crecimiento anual del PIB real de un panel de 70 pa&iacute;ses, con base en datos anuales del periodo 1951&#45;2010. A simple vista, los datos del panel no indican una pauta clara de correlaci&oacute;n &#151;inversa o no&#151; entre ambas variables. En cambio, presentan una gran concentraci&oacute;n de observaciones en tasas relativamente bajas de la inflaci&oacute;n anual con proporci&oacute;n alta de la muestra con su mediana correspondiente ubicada entre 1 y 10 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ahondar en ello, en la gr&aacute;fica se incluye, asimismo, el resultado de la regresi&oacute;n lineal simple entre ambas variables estimada por m&iacute;nimos cuadrados ordinarios. Esta l&iacute;nea, en contraste, sugiere una ligera correlaci&oacute;n inversa entre las medianas de la inflaci&oacute;n y del crecimiento, as&iacute; como un incremento de 1% en la mediana de la inflaci&oacute;n anual asociado a una reducci&oacute;n de 2.1% en la mediana del crecimiento. No obstante que este resultado es estad&iacute;sticamente significativo, con un valor del estad&iacute;stico <i>t</i> igual a 7.03, el ajuste de la regresi&oacute;n es muy pobre, ya que el coeficiente de determinaci&oacute;n (R<sup>2</sup>) es de apenas 1.13%, y no pasa las pruebas convencionales de especificaci&oacute;n correcta. De hecho, tanto en los ejes de la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a> y como en su diagrama de dispersi&oacute;n se incluyen diagramas de caja que dan cuenta formal de la distribuci&oacute;n de ambas variables.<sup><a href="#notas">5</a></sup> &Eacute;stos apuntan que la distribuci&oacute;n conjunta, y la correlaci&oacute;n, entre ambas variables est&aacute; influenciada por la ocurrencia de valores extremos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, y para explorar de manera m&aacute;s sistem&aacute;tica la hip&oacute;tesis sobre la significancia y direcci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico, se procedi&oacute; a segmentar la muestra con subgrupos de econom&iacute;as, en alg&uacute;n sentido homog&eacute;neas en cuanto a la conducci&oacute;n de su pol&iacute;tica monetaria. Al respecto, y si bien, tanto los objetivos como los instrumentos de la pol&iacute;tica monetaria han evolucionado, cabe aseverar que a lo largo del periodo analizado los bancos centrales han orientado dicha pol&iacute;tica a mantener la inflaci&oacute;n al nivel m&aacute;s bajo posible. En este esfuerzo, en general su acci&oacute;n busc&oacute; proveer un ancla nominal para conformar las expectativas inflacionarias. En la adopci&oacute;n de dicha estrategia figura prominentemente la elecci&oacute;n del r&eacute;gimen de tipo de cambio (v&eacute;ase, entre otros, White, 2013).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g2.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 2</a> presenta la evoluci&oacute;n de las medianas (de la muestra seleccionada de pa&iacute;ses) del crecimiento anual del PIB real y de la inflaci&oacute;n a lo largo de 1951&#45;2010. En primer lugar se evidencia un cambio importante en la tendencia de ambas variables a principios de la d&eacute;cada de 1970, ligado al colapso del r&eacute;gimen de Bretton Woods y a los primeros choques petroleros. En efecto, el impacto de estos fen&oacute;menos se refleja en un alza en el nivel de inflaci&oacute;n, as&iacute; como en una baja en el ritmo de actividad econ&oacute;mica mundial; cambios que marcaron el fin de las llamadas d&eacute;cadas doradas del desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a que van desde la primera mitad de los a&ntilde;os de 1950 hasta 1973. La gr&aacute;fica indica, asimismo, cierta modificaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la inflaci&oacute;n y el ritmo de actividad econ&oacute;mica. &iquest;Hasta qu&eacute; grado se alter&oacute; de manera significativa la intensidad o direcci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre la inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico a nivel mundial? Es parte de las interrogantes para las cuales el presente trabajo aporta insumos para su respuesta.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La discusi&oacute;n anterior refleja en alguna medida las restricciones inherentes a lo que Fleming (1962) y Mundell (1963) llamaron la "Trinidad imposible", seg&uacute;n la cual un pa&iacute;s puede adoptar a lo m&aacute;s dos de las siguientes tres pol&iacute;ticas: 1) libre movilidad de capitales en la balanza de pagos; 2) tipo de cambio nominal fijo, y 3) autonom&iacute;a monetaria, entendida como la capacidad de fijar la tasa de inter&eacute;s nominal distinta a la que rige las transacciones en el mercado financiero internacional. De hecho, la evoluci&oacute;n del r&eacute;gimen financiero internacional puede periodizarse seg&uacute;n la ponderaci&oacute;n asignada a cada una de estas tres pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RELACI&Oacute;N ENTRE INFLACI&Oacute;N Y CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO BAJO DIFERENTES REG&Iacute;MENES DE POL&Iacute;TICA MONETARIA: EVIDENCIA EMP&Iacute;RICA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la presente secci&oacute;n se explora la naturaleza de la relaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento utilizando la taxonom&iacute;a provista por las diferentes combinaciones de pol&iacute;tica provista en cuanto al r&eacute;gimen de tipo de cambio, el grado de apertura de la cuenta de capital y la autonom&iacute;a monetaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar se explora a profundidad la relaci&oacute;n entre ambas variables a nivel agregado, tanto para la muestra global de pa&iacute;ses como la submuestra de pa&iacute;ses latinoamericanos, sin restricci&oacute;n alguna sobre el rango de las dos variables consideradas. Posteriormente, se repite el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n pero restringiendo las muestras a fin de sucesivamente excluir de ella a las observaciones cuya inflaci&oacute;n es extrema en el sentido de que rebasa ciertos rangos. Dichos rangos se van acotando a la baja de manera progresiva en cada ronda de estimaci&oacute;n de los coeficientes de correlaci&oacute;n a partir de los datos de panel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se mencion&oacute;, las observaciones extremas en el panel de datos sesgan los coeficientes de correlaci&oacute;n estimados. Una alternativa para corregir dicho sesgo es hacer el an&aacute;lisis estad&iacute;stico con base en una transformaci&oacute;n de las variables iniciales, que reduzca el efecto de las observaciones o valores extremos. Para el presente estudio se adopt&oacute; el procedimiento de sustituir la medici&oacute;n usual de la inflaci&oacute;n anual del &iacute;ndice de precios al consumidor (&#960;) por su transformaci&oacute;n no lineal que se identifica usualmente como una medici&oacute;n del <i>impuesto inflacionario</i> &#91;&#960;/(1 + &#960;)&#93;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado del procedimiento anterior se presenta en la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g3.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 3</a>. El primer elemento a destacar es que la transformaci&oacute;n propuesta aten&uacute;a el impacto de los valores extremos en la inflaci&oacute;n. No obstante que el coeficiente de la regresi&oacute;n lineal sugiere la persistencia de una relaci&oacute;n negativa entre las variables, que es estad&iacute;sticamente significativa, el ajuste de la regresi&oacute;n es incluso peor que el observado antes de realizar la transformaci&oacute;n. Para afinar el an&aacute;lisis, en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a> se ofrecen los resultados de las regresiones de panel entre las observaciones de las medianas anuales de crecimiento del PIB y del impuesto inflacionario, restringiendo la muestra a diferentes niveles de inflaci&oacute;n. El primer rengl&oacute;n reporta los resultados para el panel completo. El segundo reporta los resultados cuando la muestra se restringe a pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar el contraste con las regresiones de las <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;ficas 1</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g3.jpg" target="_blank">3</a>. En &eacute;stas la mediana de cada pa&iacute;s a lo largo del periodo representa una observaci&oacute;n, y los coeficientes son estimados utilizando m&iacute;nimos cuadrados ordinarios. En contraste, en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a> se explota la informaci&oacute;n anual y la estructura de panel, por lo que para cada pa&iacute;s y para cada a&ntilde;o se tiene una observaci&oacute;n, y los coeficientes se estiman utilizando regresiones de panel.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consistente con la evidencia mostrada en las <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;ficas 1</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g3.jpg" target="_blank">3</a>, con la transformaci&oacute;n de la variable inflaci&oacute;n, tanto para el panel de 70 pa&iacute;ses como para la submuestra de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, los resultados de las regresiones confirman una relaci&oacute;n inversa (es decir, un coeficiente negativo) entre el impuesto inflacionario y el crecimiento econ&oacute;mico, estad&iacute;sticamente significativa, para el conjunto completo del panel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a>, a partir de su segunda columna, ofrece el resultado del coeficiente de correlaci&oacute;n y su significancia cuando se restringe la muestra a valores del impuesto inflacionario a rangos sucesivamente m&aacute;s estrechos. Esta sucesi&oacute;n se hace al eliminar las observaciones que rebasan los topes que van acot&aacute;ndose a la baja, comenzando con 100, hasta llegar a 3 en la &uacute;ltima columna del cuadro, en el bloque inferior. Se observa que en la medida en que los rangos del impuesto inflacionario se reducen para excluir las observaciones m&aacute;s elevadas, la magnitud del coeficiente estimado en la regresi&oacute;n se modifica, y tambi&eacute;n su nivel de significancia. As&iacute;, mientras que para la muestra completa el coeficiente estimado fue de &#151;0.0786, una vez que el tope m&aacute;ximo del rango se baja a 100, el coeficiente estimado es de &#151;0.0802. Al continuar bajando el tope m&aacute;ximo, su magnitud en t&eacute;rminos absolutos se reduce, hasta dar un valor estimado positivo cuando la cota m&aacute;xima del rango de la muestra del impuesto inflacionario baja a 10 para el caso del panel completo de pa&iacute;ses, y a 3 para la muestra de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, m&aacute;s relevante que el cambio de signo del coeficiente estimado, es la modificaci&oacute;n en su grado de significancia en ambos grupos a medida que los rangos del impuesto inflacionario van restringi&eacute;ndose para excluir los valores extremos m&aacute;s elevados. En efecto, tanto en la muestra global compuesta por los 70 pa&iacute;ses como en la submuestra de pa&iacute;ses latinoamericanos, el coeficiente estimado deja de ser significativo una vez que el valor del impuesto inflacionario se restringe a un rango anual de entre &#151;5 y 40 en ambas muestras. Es decir, cuando en la muestra se excluyen las experiencias con niveles medianos de la inflaci&oacute;n superiores a 65%, deja de percibirse en el panel &#151;tanto total como el de pa&iacute;ses latinoamericanos&#151; una correlaci&oacute;n significativa inversa entre la inflaci&oacute;n y la tasa de crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puesto de otra forma, la evidencia internacional para las &uacute;ltimas seis d&eacute;cadas, excluyendo las experiencias de econom&iacute;as que registraron inflaciones anuales superiores a 65%, indica que no hay una relaci&oacute;n estad&iacute;sticamente significativa que revele que las econom&iacute;as con mayores niveles de inflaci&oacute;n tendieran a registrar menores tasas de crecimiento del PIB real. El <i>trade&#45;off</i> entre inflaci&oacute;n y crecimiento simplemente no se observa de manera significativa en la comparaci&oacute;n internacional a niveles de inflaci&oacute;n menores a 65% anual. Es decir, en este lapso econom&iacute;as con muy distintos niveles de inflaci&oacute;n pueden haber registrado muy similares ritmos de expansi&oacute;n de su actividad productiva. No est&aacute; dem&aacute;s subrayar que la ausencia de dicho <i>trade&#45;off</i> en el panel de comparaci&oacute;n internacional no implica necesariamente que en las econom&iacute;as individuales, en diferentes momentos, el alza aguda en su tasa de inflaci&oacute;n no venga acompa&ntilde;ada de una baja en su ritmo de crecimiento. Esto es un punto a investigar en el caso particular de cada econom&iacute;a en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sustituci&oacute;n aqu&iacute; adoptada del indicador de la inflaci&oacute;n por el del impuesto inflacionario reduce el sesgo provocado por las observaciones extremas, a&uacute;n as&iacute; la informaci&oacute;n contenida en 60 a&ntilde;os del panel construido es muy heterog&eacute;nea. Por su parte, el uso del panel completo para estimar las regresiones correspondiente no permite distinguir entre aquellos pa&iacute;ses que cuentan con una pol&iacute;tica monetaria aut&oacute;noma y los que no. Se procedi&oacute; a examinar la posibilidad de que la significancia, y quiz&aacute;s el signo, de la correlaci&oacute;n entre ambas variables est&eacute; determinada por el tipo de pol&iacute;tica monetaria. Despu&eacute;s de todo, es de esperar que en econom&iacute;as cuya pol&iacute;tica monetaria est&eacute; fuertemente orientada a abatir la inflaci&oacute;n, las autoridades de la banca central respondan a episodios de alza en el &iacute;ndice de precios al consumidor con medidas contractivas del cr&eacute;dito que induzcan una p&eacute;rdida de impulso en la actividad econ&oacute;mica. La primera agrupaci&oacute;n considerada en el presente estudio result&oacute; de discriminar entre, por un lado, aquellos pa&iacute;ses que mantienen autonom&iacute;a monetaria, ya sea adoptando un tipo de cambio flotante y una cuenta de capital abierta, o bien manteniendo controles en la cuenta de capital para preservar un tipo de cambio fijo; y, por otro, aquellos sin autonom&iacute;a monetaria que, en general, mantuvieron un tipo de cambio fijo y una cuenta de capital abierta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que la adopci&oacute;n de tipos de cambio flotantes se generaliz&oacute; a partir del colapso del r&eacute;gimen de Bretton Woods, en la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g4.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 4</a> se presenta la evoluci&oacute;n de la mediana de inflaci&oacute;n y crecimiento a partir de 1970, clasificando las observaciones (pa&iacute;s &#151; a&ntilde;o) en funci&oacute;n de que cuenten o no con una pol&iacute;tica monetaria independiente. Lo primero que destaca es que los pa&iacute;ses sin autonom&iacute;a monetaria tienen una inflaci&oacute;n menor y menos vol&aacute;til que los otros. Ello resulta parad&oacute;jico en tanto que el objetivo principal de la mayor&iacute;a de los bancos centrales es precisamente combatir la inflaci&oacute;n. Adem&aacute;s, y no obstante su menor nivel y menor variabilidad de la inflaci&oacute;n, el crecimiento del PIB real en los pa&iacute;ses sin autonom&iacute;a monetaria, con una mediana de 3.25%, es tres cuartos de punto porcentual menor al de los pa&iacute;ses que cuentan con ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya que durante el periodo analizado la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses sin autonom&iacute;a monetaria adoptaron tipos de cambio fijos respecto de las monedas de pa&iacute;ses desarrollados, el menor nivel de inflaci&oacute;n refleja el beneficio de "importar" la inflaci&oacute;n del pa&iacute;s al cual est&aacute; atado o referenciado su tipo de cambio nominal. Sin embargo, el menor crecimiento econ&oacute;mico podr&iacute;a ser evidencia de la p&eacute;rdida de competitividad de los pa&iacute;ses con tipo de cambio fijo ante la tendencia de apreciaci&oacute;n real provocada por el llamado efecto Balassa&#45;Samuelson (Balassa, 1964; Samuelson, 1964), en donde debido a incrementos en la productividad en el sector transable de los pa&iacute;ses en desarrollo se generan tasas de inflaci&oacute;n mayores que las observadas en los pa&iacute;ses desarrollados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el bloque superior del <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a> aparecen los coeficientes de correlaci&oacute;n estimados entre la tasa de crecimiento y el impuesto inflacionario para el panel completo, discriminando seg&uacute;n la independencia de la pol&iacute;tica monetaria; mientras que el bloque inferior ofrece los resultados utilizando solamente los datos de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Como en el caso anterior, las columnas presentan los coeficientes de correlaci&oacute;n y su significancia en diferentes rangos del impuesto inflacionario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer elemento que destaca es que, como se hab&iacute;a mencionado, la inflaci&oacute;n en los pa&iacute;ses sin autonom&iacute;a monetaria es bastante menor que la observada en el grupo con autonom&iacute;a monetaria, por lo que no es posible estimar la correlaci&oacute;n en los rangos m&aacute;s amplios. Adem&aacute;s, con excepci&oacute;n del rango m&aacute;s peque&ntilde;o de Am&eacute;rica Latina, los coeficientes no son significativamente distintos de cero. En contraste, entre los pa&iacute;ses con autonom&iacute;a monetaria se confirma la relaci&oacute;n descrita anteriormente, donde tanto la magnitud de los coeficientes como su significancia se reducen en la medida que se restringe el rango de inflaci&oacute;n, apuntando hacia la existencia de un umbral de significancia en la relaci&oacute;n entre ambas variables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparando los resultados del panel completo con los de Am&eacute;rica Latina, se puede observar que la magnitud de los coeficientes de correlaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico es mayor en el panel completo. A la vez, mientras que en el panel completo la relaci&oacute;n sigue siendo significativa en el rango de entre &#151;5 y 20, este no es el caso para Am&eacute;rica Latina. Este resultado llama la atenci&oacute;n, ya que hist&oacute;ricamente la inflaci&oacute;n ha sido considerada un tema de primera importancia en esta regi&oacute;n. Una posible explicaci&oacute;n es la presencia de otros factores que puedan estar afectando la interacci&oacute;n entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento, pero cuyo efecto no es capturado en este an&aacute;lisis.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin perjuicio de las estrategias que implican la ausencia de autonom&iacute;a monetaria, es de particular inter&eacute;s estudiar con detalle los arreglos institucionales vigentes entre los pa&iacute;ses que han decidido mantener una pol&iacute;tica monetaria independiente. En la inmensa mayor&iacute;a de estos casos, el principal objetivo de la pol&iacute;tica monetaria independiente es la b&uacute;squeda de la estabilidad de precios. Si bien, como argumentan Reinhart y Reinhart (2003), la soluci&oacute;n al llamado <i>trilema</i> de las finanzas internacionales no necesariamente implica la adopci&oacute;n de reg&iacute;menes puros. Con meros fines de exposici&oacute;n, a continuaci&oacute;n se clasifica la muestra del panel de pa&iacute;ses durante los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os de acuerdo a tres reg&iacute;menes que representan extremos en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas posibles bajo el <i>trilema.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer r&eacute;gimen se combina un tipo de cambio nominal fijo con una cuenta de capital cerrada. Esta situaci&oacute;n fue prevalente durante el r&eacute;gimen que Bretton Woods, vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1971. El segundo r&eacute;gimen es el caso polar, donde se adopta un tipo de cambio flotante y se permite la libre movilidad de capitales, situaci&oacute;n que en buena medida ha caracterizado al sistema financiero internacional desde mediados de la d&eacute;cada de 1990. Por &uacute;ltimo, se considera un tercer r&eacute;gimen, en el cual se mantiene un tipo de cambio flotante, pero se mantienen las restricciones a la libre entrada y salida de capitales. Esta situaci&oacute;n, aunque poco com&uacute;n actualmente, caracteriz&oacute; a diversos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica del Sur hasta finales de la d&eacute;cada de 1990.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer operativa esta taxonom&iacute;a, se utiliza la clasificaci&oacute;n de reg&iacute;menes de <i>facto</i> de tipo de cambio del Fondo Monetario Internacional (FMI) reportada por Ilzetzki, Reinhart y Rogoff (2008) y el &iacute;ndice de apertura de la cuenta de capital desarrollado por Chinn e Ito (2008). En particular, se clasifican como tipo flotante tanto los reg&iacute;menes puros como los de flotaci&oacute;n administrada; mientras que el &iacute;ndice de apertura de Chinn e Ito (2008) se normaliza para que sus valores se encuentren entre 0 y 1, los cuales representan una cuenta de capital totalmente cerrada y abierta respectivamente, y se clasifica como abierta para aquellos casos donde el &iacute;ndice es mayor a 0.5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico y la inflaci&oacute;n, a partir de esta taxonom&iacute;a, se ilustra en la <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1g5.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 5</a>. El primer elemento a destacar es la heterogeneidad dentro del grupo de pa&iacute;ses con autoridad monetaria. En este grupo, la mediana del crecimiento ha sido relativamente constante entre 3.5 y 4 por ciento a lo largo del periodo, pero las trayectorias bajo los distintos reg&iacute;menes han sido bastante distintas. Por otra parte, para los tres reg&iacute;menes se observa un importante descenso en la mediana de la inflaci&oacute;n, que comenz&oacute; a observarse en la d&eacute;cada de 1980 en los pa&iacute;ses con r&eacute;gimen II, y se consolida en un nivel inferior a 10% anual en los otros dos reg&iacute;menes hacia finales de la d&eacute;cada de 1990. Empero, la experiencia previa al descenso generalizado de inflaci&oacute;n es muy distinta, lo cual explica por qu&eacute; con una mediana de 16.5% anual, la inflaci&oacute;n bajo el r&eacute;gimen III es casi cuatro veces superior al 4.4% registrado por los pa&iacute;ses del r&eacute;gimen II.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una posible explicaci&oacute;n es que, como se mencion&oacute;, hasta la segunda mitad de la d&eacute;cada de 1990 una parte significativa de los pa&iacute;ses bajo el r&eacute;gimen III son latinoamericanos, varios de los cuales sufrieron episodios de inflaci&oacute;n muy alta. Entre ellos se destacan los casos de Argentina, Brasil y M&eacute;xico durante la d&eacute;cada de 1980.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo rasgo que llama la atenci&oacute;n es que entre los diferentes reg&iacute;menes de autonom&iacute;a monetaria no parece haber una correspondencia inversa entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico. En efecto, no obstante el relativamente bajo nivel de inflaci&oacute;n que tuvieron, los pa&iacute;ses del r&eacute;gimen II registraron el menor ritmo de crecimiento econ&oacute;mico entre los pa&iacute;ses con autonom&iacute;a monetaria. Ello puede tener que ver con la volatilidad provocada por la libre movilidad de capital.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n290/a1c3.jpg" target="_blank">cuadro 3</a> se presentan los coeficientes de correlaci&oacute;n de los tres grupos. Para el panel completo se observa que en los reg&iacute;menes con cuenta de capital cerrada (I y III) se confirma una relaci&oacute;n no lineal en la cual la magnitud y significancia de la correlaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento se reduce en la medida que se excluyen los casos con niveles de inflaci&oacute;n m&aacute;s elevada. A la vez, y como se destac&oacute; anteriormente, la evidencia indica que dicha relaci&oacute;n es menos intensa para los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Es notable que bajo el r&eacute;gimen II, donde la autonom&iacute;a monetaria se logra mediante la combinaci&oacute;n de un tipo de cambio flexible y una cuenta de capital abierta, no parezca haber una relaci&oacute;n inversa significativa entre inflaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La literatura te&oacute;rica de finales de 1960 argumentaba a favor de la autonom&iacute;a monetaria en un entorno de tipos de cambio flexibles, con el argumento de que la pol&iacute;tica monetaria ser&iacute;a capaz de responder de manera adecuada ante choques heterog&eacute;neos. La conveniencia de este r&eacute;gimen estaba predicada en el mecanismo de estabilizaci&oacute;n provisto por la paridad descubierta de tasa de inter&eacute;s, seg&uacute;n la cual las oportunidades de arbitraje provocadas por diferencias en las tasas de inter&eacute;s entre pa&iacute;ses ser&iacute;an eliminadas por ajustes en el tipo de cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, la volatilidad experimentada desde finales de la d&eacute;cada de 1990, as&iacute; como la evidencia emp&iacute;rica que indica que la paridad descubierta de la tasa de inter&eacute;s s&oacute;lo se observa a lo largo de periodos muy largos, ha dado lugar a un replanteamiento de la conveniencia de adoptar posiciones extremas (soluciones de esquina) al <i>trilema</i> de las finanzas internacionales. De ah&iacute; se entiende a&uacute;n m&aacute;s la atenci&oacute;n de diversos pa&iacute;ses en la adopci&oacute;n de reg&iacute;menes intermedios de tipo de cambio flotante, pero administrado, y medidas de gesti&oacute;n de los flujos de capital para garantizar una autonom&iacute;a monetaria efectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo, la evidencia examinada en el presente art&iacute;culo, con base en regresiones de panel para una muestra de 70 pa&iacute;ses y datos anuales de 1950 a 2010, apoya la hip&oacute;tesis de que existe una relaci&oacute;n no lineal entre la inflaci&oacute;n y el crecimiento econ&oacute;mico, de manera que hay umbrales a partir de los cuales dicha relaci&oacute;n inversa es estad&iacute;sticamente significativa. Dicho umbral es relativamente alto, dada la experiencia reciente de la regi&oacute;n, y parece depender del r&eacute;gimen monetario adoptado. Esta conclusi&oacute;n merece una serie de anotaciones adicionales importantes sobre sus implicaciones tanto en t&eacute;rminos de la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica de un pa&iacute;s en particular como de car&aacute;cter metodol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, en primer lugar destaca que debido a que el presente an&aacute;lisis es un estudio de panel con una cobertura de 70 pa&iacute;ses, sus conclusiones no necesariamente se aplican a cada una de las econom&iacute;as individualmente. Para m&aacute;s precisi&oacute;n, el estudio concluye, con base en la muestra del panel mencionado de pa&iacute;ses y la informaci&oacute;n anual recabada para seis d&eacute;cadas, que no hay una relaci&oacute;n inversa significativa entre la inflaci&oacute;n de precios al consumidor y el crecimiento del PIB real, salvo cuando se incluyen experiencias con inflaci&oacute;n anual superiores a 65 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo anterior, tal conclusi&oacute;n dista de querer implicar que para cualquier econom&iacute;a &#151;dentro o fuera de la muestra&#151; la inflaci&oacute;n cobre relevancia, sea preocupante, para su crecimiento econ&oacute;mico &uacute;nicamente cuando rebase dicho nivel. Tal conclusi&oacute;n ser&iacute;a absurda. Nuestros resultados tan s&oacute;lo indican que la experiencia internacional de las &uacute;ltimas seis d&eacute;cadas revela que, fuera de econom&iacute;as con tasas de inflaci&oacute;n anual persistentemente por encima de 65%, no hay una relaci&oacute;n inversa sistem&aacute;tica ni significativa entre la inflaci&oacute;n y el ritmo de crecimiento de la actividad productiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, nuestro an&aacute;lisis revela que la evidencia internacional de estos sesenta a&ntilde;os registra m&uacute;ltiples y diversas experiencias nacionales con combinaciones de tasas de inflaci&oacute;n y de ritmos de crecimiento econ&oacute;mico, de manera que no necesariamente las econom&iacute;as que menos inflaci&oacute;n registraron son las que m&aacute;s r&aacute;pido se expandieron. El punto es especialmente relevante tambi&eacute;n para los casos en que aun estando en trayectorias bajas de inflaci&oacute;n &#151;digamos cercanas a 5% anual&#151; se insiste en dedicar esfuerzos may&uacute;sculos a disminuirla m&aacute;s bajo el supuesto de que ello es indispensable &#151;necesario y suficiente&#151; para detonar una senda de elevado y sostenido crecimiento. &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;ticas macro y de transformaci&oacute;n productiva son necesarias para asegurar la estabilizaci&oacute;n de precios, as&iacute; como una expansi&oacute;n robusta y persistente de la actividad productiva? Es una pregunta relevante que a toda econom&iacute;a en Am&eacute;rica Latina le urge responder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una advertencia sobre el enfoque metodol&oacute;gico aqu&iacute; adoptado es que al restringir la muestra, seg&uacute;n reg&iacute;menes de pol&iacute;tica y en rangos de inflaci&oacute;n progresivamente m&aacute;s acotados, se excluye del an&aacute;lisis estad&iacute;stico mucha informaci&oacute;n. Ello puede resultar en errores est&aacute;ndar demasiado grandes, o en coeficientes sesgados hacia cero. Una opci&oacute;n alternativa es la de utilizar regresiones cuantiles (Koenker y Bassett, 1978) y estimar la relaci&oacute;n entre inflaci&oacute;n y crecimiento para los percentiles de la distribuci&oacute;n de inflaci&oacute;n. Dicho enfoque permitir&iacute;a tomar en cuenta toda la informaci&oacute;n, a la vez que controlar por diferentes caracter&iacute;sticas relevantes de las diferentes econom&iacute;as incluidas en el panel, como, por ejemplo, su r&eacute;gimen de pol&iacute;tica monetaria, la regi&oacute;n geogr&aacute;fica a la que pertenecen o su nivel de ingreso, explotando la variaci&oacute;n disponible en toda la muestra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, en nuestro esfuerzo por conmensurar la correlaci&oacute;n entre dos variables cruciales en el comportamiento de toda econom&iacute;a &#151;el ritmo de crecimiento y la inflaci&oacute;n&#151; se han dejado fuera del esquema muchos factores y consideraciones que seguramente inciden en los canales de interrelaci&oacute;n entre ellas. Incorporarlos implicar&iacute;a la construcci&oacute;n de un modelo macroeconom&eacute;trico amplio, lo que rebasa con mucho los objetivos del presente estudio. Abordar estos retos metodol&oacute;gicos en el an&aacute;lisis de la inflaci&oacute;n y el crecimiento ser&aacute; el objetivo de futuros trabajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algan, Y. y Ragot, X., 2010. Monetary Policy with Heterogeneous Agents and Borrowing Constraints. <i>Review of Economic Dynamics,</i> 13(2), pp. 295&#45;316.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564898&pid=S0185-1667201400040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s, J. y Hernando, I., 1999. Does Inflation Harm Economic Growth? Evidence for the OECD". En: Feldstein, M. (editor). <i>The Costs and Benefits of Price Stability.</i> Chicago IL: The University of Chicago Press, pp. 315&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564900&pid=S0185-1667201400040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balassa, B., 1964. The Purchasing&#45;Power Parity Doctrine: A Reappraisal. <i>Journal of Political Economy,</i> 72(6), 1 de diciembre, pp. 584&#45;96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564902&pid=S0185-1667201400040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barro, R.J., 2013. Inflation and Economic Growth. <i>Annals of Economics and Finance,</i> 14(1), pp. 121&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564904&pid=S0185-1667201400040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bruno, M. y Easterly, W, 1998. Inflation Crises and Long&#45;run Growth. <i>Journal of Monetary Economics,</i> 41, pp. 3&#45;26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564906&pid=S0185-1667201400040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chinn, M. e Ito, H., 2008. A New Measure of Financial Openness. <i>Journal of Comparative Policy Analysis,</i> 10(3), septiembre, pp. 309&#45;22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564908&pid=S0185-1667201400040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Erosa, A. y Ventura, G., 2002. On Inflation as a Regressive Consumption Tax. <i>Journal of Monetary Economics,</i> 49(4), pp. 761&#45;95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564910&pid=S0185-1667201400040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fleming, J.M., 1962. Domestic Financial Policies Under Fixed and Under Floating Exchange Rates. <i>Staff Papers &#45; International Monetary Fund,</i> 9(3), noviembre, pp. 369&#45;80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564912&pid=S0185-1667201400040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hausman, J.A., 1978. Specification Tests in Econometrics. <i>Econometrica,</i> 46(6), pp. 1251&#45;71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564914&pid=S0185-1667201400040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ilzetzki, E., Reinhart, C.M. y Rogoff, K.S., 2008. Exchange Rate Arrangements Entering the 21st. Century: Which Anchor Will Hold?" &#91;mimeo&#93;. Cambridge, MA: Harvard University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564916&pid=S0185-1667201400040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Koenker, R. y Bassett, G., 1978. Regression Quantiles. <i>Econometrica,</i> 46(1), pp. 33&#45;50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564918&pid=S0185-1667201400040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mallik, G. y Chowdhury, A., 2001. Inflation and Economic Growth: Evidence from Four South Asian Countries. <i>Asia Pacific Development Journal,</i> 8(1), pp. 123&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564920&pid=S0185-1667201400040000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mundell, R.A., 1963. Capital Mobility and Stabilization Policy under Fixed and Flexible Exchange Rates. <i>Canadian Journal of Economics and Political Science,</i> 29, noviembre, pp.475&#45;85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564922&pid=S0185-1667201400040000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsey, F.P., 1928. A Mathematical Theory of Saving. <i>The Economic Journal,</i> 38(152), pp. 543&#45;59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564924&pid=S0185-1667201400040000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reinhart, C.M. y Reinhart, V.R., 2003. Twin Fallacies about Exchange Rate Policy in Emerging Markets &#91;NBER Working Paper Series no. 9670&#93;. <i>National Bureau of Economic Research</i> (NBER), Cambridge, MA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564926&pid=S0185-1667201400040000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reinhart, C.M. y Rogoff, K.S., 2010. From Financial Crash to Debt Crisis &#91;NBER Working Paper Series no. 15795&#93;. NBER<i>,</i> Cambridge, MA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564928&pid=S0185-1667201400040000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sarel, M., 1995. Nonlinear Effects of Inflation on Economic Growth &#91;IMF Working Paper no. WP/95/56&#93;. International Monetary Fund (IMF), Washington DC.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564930&pid=S0185-1667201400040000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Samuelson, P.A., 1964. Theoretical Notes on Trade Problems. <i>The Review of Economics and Statistics,</i> 46(2), 1 de mayo, pp. 145&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564932&pid=S0185-1667201400040000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sidrauski, M., 1967. Rational Choice and Patterns of Growth in a Monetary Economy. <i>The American Economic Review,</i> 57(2), 1 de mayo, pp. 534&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564934&pid=S0185-1667201400040000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solow, R.M., 1956. A Contribution to the Theory of Economic Growth. <i>Quarterly Journal of Economics,</i> 70(1), pp. 65&#45;94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564936&pid=S0185-1667201400040000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Swan, T.W., 1956. Economic Growth and Capital Accumulation. <i>Economic Record,</i> 32(2), pp. 334&#45;61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564938&pid=S0185-1667201400040000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">The Conference Board, 2011. <i>Total Economy Database.</i> The Conference Board &#91;en l&iacute;nea&#93;. Disponible en: &lt;<a href="https://www.conference&#45;board.org/data/economydatabase/" target="_blank">https://www.conference&#45;board.org/data/economydatabase/</a>&gt;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564940&pid=S0185-1667201400040000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->. Tobin, J., 1965. Money and Economic Growth. <i>Econometrica,</i> 33(4), 1 de octubre, pp. 671&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564941&pid=S0185-1667201400040000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">White, W.R., 2013. Is Monetary Policy a Science? The Interaction of Theory and Practice Over the Last 50 Years &#91;Globalization and Monetary Policy Institute Working Paper no. 155&#93;. <i>Federal Reserve Bank of Dallas,</i> Dallas, Texas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564943&pid=S0185-1667201400040000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las opiniones aqu&iacute; expresadas son de su entera responsabilidad y no necesariamente coinciden con las de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas y de BBVA Bancomer. Agradecemos los valiosos comentarios de los dictaminadores an&oacute;nimos de la revista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Algan y Ragot (2010) ilustran el efecto <i>Tobin</i> en un modelo te&oacute;rico donde las decisiones de ahorro precautorio por parte de agentes que enfrentan incertidumbre en la ausencia de mercados completos, dan lugar a una relaci&oacute;n positiva entre crecimiento e inflaci&oacute;n, para niveles moderados de inflaci&oacute;n. Por su parte, Mallik y Chowdhury (2001) encuentran evidencia emp&iacute;rica de una relaci&oacute;n positiva entre ambas variables para el caso de cuatro pa&iacute;ses del sur de Asia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase, por ejemplo, el trabajo de Andr&eacute;s y Hernando (1999), quienes concluyen que existe una relaci&oacute;n causal, de signo negativo y estad&iacute;sticamente significativa, de la inflaci&oacute;n hacia el crecimiento, que es robusta a la exclusi&oacute;n de episodios de alta inflaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En la literatura existen estimaciones bastante dispares de la magnitud de dicho umbral. Utilizando un panel de 87 pa&iacute;ses para el periodo 1970&#45;1990, Sarel (1995) ubica el umbral en torno a una inflaci&oacute;n anual de 5%. En tanto que Bruno e Easterly (1998) ubican el umbral en torno a una inflaci&oacute;n anual de 40%, analizando episodios de alta inflaci&oacute;n en un panel de 30 pa&iacute;ses a lo largo del periodo 1960&#45;1994.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Para cada pa&iacute;s se calculan las medianas del crecimiento del PIB y la inflaci&oacute;n de precios al consumidor a lo largo del periodo 1950&#45;2011. Se prefiere la mediana como medida de tendencia central, ya que esta es menos sensible que la media a la ocurrencia de observaciones extremas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Los extremos de los "rect&aacute;ngulos s&oacute;lidos" dibujados en el eje vertical y en el horizontal muestran los percentiles 25 y 75 de la variable correspondiente, mientras que la l&iacute;nea interior muestra la mediana de la distribuci&oacute;n. Por su parte, la terminaci&oacute;n de las l&iacute;neas en cada extremo de dichas cajas muestran los valores adyacentes, calculados como 3/2 veces el rango intercuartil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> En la gr&aacute;fica tambi&eacute;n se aprecia que, adem&aacute;s de los choques de oferta producidos en los a&ntilde;os de 1970 a ra&iacute;z del embargo petrolero, las diversas crisis de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os han incidido en la evoluci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y del crecimiento econ&oacute;mico, y probablemente tambi&eacute;n en su interacci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Para todos los casos se estimaron los coeficientes utilizando tanto efectos fijos como efectos aleatorios; sin embargo, s&oacute;lo se reporta el coeficiente seleccionado por el contraste de Hausman (1978). Los resultados de la selecci&oacute;n del modelo no se reportan, pero est&aacute;n disponibles para consulta a trav&eacute;s de los autores.</font></p>      ]]></body><back>
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