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<journal-title><![CDATA[Investigación económica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consumo privado por origen y componente: efectos ingreso y precio para México]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana Departamento de Economía ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[consumo privado]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[efecto ingreso]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[elasticidad de la demanda]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Consumo privado por origen y componente: efectos ingreso y precio para M&eacute;xico</b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carolina Carbajal De Nova, Julio Goicoechea*</b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Departamento de Econom&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, M&eacute;xico,</i> &lt;<a href="mailto:enova@xanum.uam.mx">enova@xanum.uam.mx</a>&gt; <i>y</i> &lt;<a href="mailto:julio@xanum.uam.mx">julio@xanum.uam.mx</a>&gt;, <i>respectivamente.</i></font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido en febrero de 2013;    <br>
aceptado en noviembre de 2014.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de ocho componentes del consumo privado, <i>i.e.</i> art&iacute;culos no duraderos, semiduraderos y duraderos, as&iacute; como servicios, tanto de origen interno como for&aacute;neo, su demanda se estima en funci&oacute;n del ingreso y precios para M&eacute;xico a partir de 2003. Se utiliza al PIB como aproximaci&oacute;n del ingreso. En cuanto a precios, se incorporan sus relaciones internas o alternativamente, el tipo de cambio real bilateral M&eacute;xico&#45;EE.UU. Los art&iacute;culos y servicios de origen interno presentan una demanda inel&aacute;stica, con excepci&oacute;n del consumo duradero. Este &uacute;ltimo y la totalidad de art&iacute;culos y servicios de origen for&aacute;neo, muestran coeficientes claramente el&aacute;sticos.
Art&iacute;culos duraderos de origen interno y for&aacute;neo, as&iacute; como los no duraderos importados, responden al tipo de cambio real. La demanda del resto de componentes obedece a relaciones internas de precios. La demanda de servicios for&aacute;neos no result&oacute; estad&iacute;sticamente significativa ante cambios en los precios.</font></p>

	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">Palabras clave: </font></b><font face="verdana" size="2">consumo privado, efecto ingreso, efecto precio, elasticidad de la demanda.</font></p>
	
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Clasificaci&oacute;n JEL:</b> E2, E3, E6.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este trabajo es evaluar los determinantes del consumo privado en M&eacute;xico, a partir de la clasificaci&oacute;n establecida en 2004, cuando se aumenta a tres el desglose del consumo final de art&iacute;culos. Considerando el a&ntilde;o base prevaleciente y con periodicidad trimestral, se estiman dichos patrones por grupos de art&iacute;culos y servicios tanto de origen nacional como importado en M&eacute;xico.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda final cierra el ciclo de producci&oacute;n e intercambio, constituy&eacute;ndose en resultante de la actividad econ&oacute;mica. El consumo, en tanto privado, se define como el gasto efectuado por los propios agentes privados, sea de manera individual o por unidades familiares, exceptuando la inversi&oacute;n en vivienda nueva. En el presente trabajo, el consumo privado se analiza por la duraci&oacute;n del componente: art&iacute;culos no duraderos, semiduraderos y duraderos,<sup><a href="#nota">1</a></sup> adem&aacute;s de servicios. Por otra parte, se diferencia entre el origen de los componentes del consumo privado en interno y for&aacute;neo. La heterogeneidad de los art&iacute;culos de consumo, as&iacute; como de los servicios
plantea la necesidad de efectuar estimaciones por separado, considerando que un resultado agregado pasar&iacute;a por alto las diferencias espec&iacute;ficas de los diversos componentes.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se divide en cinco secciones. En la secci&oacute;n dos se presentan los antecedentes, donde se hace una breve recapitulaci&oacute;n de elementos de la literatura relacionados con aspectos te&oacute;ricos del consumo. En la secci&oacute;n tres se exhibe el modelo econom&eacute;trico de correcci&oacute;n de error a ser estimado. En la secci&oacute;n cuatro se reportan los resultados obtenidos por duraci&oacute;n del componente y origen con relaci&oacute;n al ingreso y al precio respectivamente. En la &uacute;ltima secci&oacute;n se exponen las conclusiones.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ANTECEDENTES</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la literatura econ&oacute;mica, un trabajo pionero sobre la modelaci&oacute;n del consumo segmentado se remonta a Kalecki (1935). Aqu&iacute;, el consumo final se considera de acuerdo a la distribuci&oacute;n factorial del ingreso. El sector capitalista consume una fracci&oacute;n de las ganancias brutas. Los asalariados y empleados gastan todo su ingreso en art&iacute;culos de consumo final, asumiendo un ahorro o endeudamiento nulos.<sup><a href="#nota">2</a></sup> El inter&eacute;s de Kalecki en modelar el consumo se enmarca en el prop&oacute;sito de explicar el ciclo econ&oacute;mico. Como una versi&oacute;n del paradigma keynesiano, Klein <i>et al.</i> (1956) presentan, con base en el esquema de Kaldor (1940), un modelo no lineal donde
se estudia el consumo privado de manera indirecta, es decir, a trav&eacute;s del ahorro. Este &uacute;ltimo modelo tiene la peculiaridad de ser el primero en estimar funciones con base en observaciones trimestrales (del primer trimestre de 1947 al cuarto de 1952). En su caso, Metzler (1941) plantea el consumo final como una funci&oacute;n del ingreso, con un periodo de rezago.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su forma contempor&aacute;nea, Hicks (1937), plantea el modelo keynesiano usual en libros de texto, posteriormente popularizado por Hansen (1949). Seg&uacute;n este &uacute;ltimo, la funci&oacute;n consumo es, con mucho, el instrumento m&aacute;s poderoso que se ha a&ntilde;adido al arsenal de herramientas de los economistas en la generaci&oacute;n actual. Hansen se refiere a las implicaciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que la funci&oacute;n consumo tiene dentro de las pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n gubernamental. A partir de la &uacute;ltima mitad de los a&ntilde;os cuarenta las estimaciones emp&iacute;ricas de la funci&oacute;n consumo y del gasto gubernamental han proliferado. Entre ellas se encuentran Goldsmith (1951),
Ferber (1953), Klein y Goldberger (1955) y Zellner (1957), por mencionar algunas estimaciones realizadas en la d&eacute;cada de los cincuentas. En a&ntilde;os posteriores, destacan los trabajos de Hohenbalken y Tintner (1962), Yang (1964) y Lange (1965). A partir de la interpretaci&oacute;n de Friedman (1957), as&iacute; como la de Ando y Modigliani (1963), se iniciaron una serie de estudios sobre la funci&oacute;n consumo asoci&aacute;ndolos con la hip&oacute;tesis de ingreso permanente y con la del ciclo de vida, respectivamente. Siguiendo este esquema, Evans (1969) incorpora el efecto de variables financieras en el consumo, as&iacute; como modelos de elecci&oacute;n intertemporal con expectativas y ajuste parcial, entre otras. Sin embargo, tanto el consumo &oacute;ptimo en el ciclo de vida
como el ingreso permanente constituyen datos no observables.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, se busca incorporar las expectativas racionales a las funciones de consumo, como una forma de tomar en cuenta las caracter&iacute;sticas introspectivas del consumo a las cuales el consumidor se enfrenta, en este caso, informaci&oacute;n adicional. En este sentido la cr&iacute;tica de Lucas (1976) busca eliminar el sustento predictivo de los modelos econom&eacute;tricos y, por ende, su inferencia para fines de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Derivado de lo anterior, la modelaci&oacute;n referida a las funciones consumo, por ejemplo, quedar&iacute;a acotada como un instrumento para conocer el comportamiento <i>ex&#45;post</i> de agregados econ&oacute;micos, sin que de ellos se pudiera deducir desempe&ntilde;o posterior alguno.
Es decir, los agentes econ&oacute;micos forman sus expectativas racionales sobre el valor futuro que las variables relevantes pueden tomar en la determinaci&oacute;n de la relaci&oacute;n econ&oacute;mica de inter&eacute;s. Por ejemplo, cualquier modificaci&oacute;n en el consumo depender&aacute; exclusivamente de informaci&oacute;n adicional que no haya sido incorporada previamente.<sup><a href="#nota">4</a></sup> Valga agregar que los estudios sobre consumo derivados de este esquema no han encontrado sustento emp&iacute;rico, como lo sostienen Flavin (1981) y Molana (1991). Alternativamente, se han desarrollado modelos de cointegraci&oacute;n y de correcci&oacute;n de error en los que se busca incorporar toda la informaci&oacute;n de la cual dispone el consumidor, esto es, la referida al
largo y corto plazos. Estos modelos econom&eacute;tricos se desarrollaron a partir del trabajo pionero de Davidson <i>et al.</i> (1978), quienes incluyen ajustes din&aacute;micos entre consumo e ingreso. Entre estos tipos de trabajos destacan los estudios de Patterson (1985) y Drobny y Hall (1989).</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el prop&oacute;sito de remontar la indeterminaci&oacute;n precedida por una identidad en la tasa de intercambio subjetivo, Lancaster (1966) abandona el car&aacute;cter eminentemente subjetivo del valor de los bienes y les reconoce propiedades intr&iacute;nsecas atadas a las particularidades externas del bien. Adem&aacute;s, expl&iacute;citamente propone que sean las propiedades o caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de los bienes el origen de la utilidad y ya no el bien <i>per se.</i> Con esta interpretaci&oacute;n se alejar&iacute;a de los fundamentos marginalistas, al proponer que las caracter&iacute;sticas que en com&uacute;n tiene un bien con otros objetos f&iacute;sicos de consumo final es lo que hace que surja la utilidad.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el modelo del comportamiento del consumidor, Lancaster (1966: 135) realiza avances te&oacute;ricos en cuanto a la agregaci&oacute;n, por lo que se puede transitar de bienes individuales a una colecci&oacute;n de bienes, a trav&eacute;s del uso de un escalar asociado con &eacute;l o con ellos. Este escalar es representado por el nivel de actividad. Lavoie (1994: 547), por su parte, utiliza la matriz tecnol&oacute;gica de consumo de Lancaster, por lo que impl&iacute;citamente hace uso del escalar para transitar entre el nivel micro y macroecon&oacute;mico.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font>	</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente de revisar la cr&iacute;tica de Veblen (1931 &#91;1899&#93;) en lo referente al marginalismo, Lavoie (1994) aclara que la corriente poskeynesiana no acepta la presentaci&oacute;n axiom&aacute;tica del neoclasicismo de la elecci&oacute;n del consumidor, ni la forma en como se determina la integraci&oacute;n del producto al consumo. En este sentido, Lavoie cita varios autores para quienes el consumo constituye la demostraci&oacute;n de afluencia ante el pr&oacute;jimo dentro de un medio competitivo de consumo. El com&uacute;n denominador de los autores citados por &eacute;ste radica en las siguientes cuestiones, <i>i.e.</i> comparaci&oacute;n del consumo entre personas, existencia de bienes cuyo consumo est&aacute; asociado al
nivel de ingreso, relevancia del ingreso en la determinaci&oacute;n de patrones de consumo, as&iacute; como el consumo familiar con referencia al patr&oacute;n de consumo. Con lo anterior, Lavoie busca exponer el consumo como un acto circunscrito a referentes que ocurren externamente al individuo y que son determinados en un contexto social.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Realizando una revisi&oacute;n de los estudios emp&iacute;ricos sobre la funci&oacute;n consumo, se encuentra, para el caso de M&eacute;xico, el realizado por Aceituno y M&aacute;ttar (1984), quienes elaboran un compendio de modelos econom&eacute;tricos que incluyen referencias espec&iacute;ficas a la funci&oacute;n consumo. Cabe se&ntilde;alar que estos modelos analizan al consumo como una unidad, es decir, en forma agregada, sin separar en el an&aacute;lisis sus distintos componentes. Fuera del modelo de Hacienda (SHCP, 1979), los restantes<sup><a href="#nota">7</a></sup> estiman funciones sin utilizar variables estacionarias o el mecanismo de correcci&oacute;n de error. Galindo (1993) desarrolla un estudio de los determinantes del consumo
privado a corto y largo plazos, utilizando informaci&oacute;n anual para el periodo 1960&#45;1988. Dicha estimaci&oacute;n emplea variables estacionarias y correcci&oacute;n de error.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Por otra parte, al igual que los modelos citados en el presente p&aacute;rrafo, Galindo presenta un alto grado de agregaci&oacute;n, lo que dificulta estimar patrones espec&iacute;ficos de consumo por naturaleza de satisfactor y origen, tanto de los bienes como de los servicios. Dentro de la agregaci&oacute;n referida a M&eacute;xico, Ruiz&#45;Galindo y Venegas&#45;Mart&iacute;nez (2007) reportan un coeficiente cercano a la unidad del consumo privado total respecto al ingreso.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a (2002) considera el consumo privado en funci&oacute;n del ingreso. Encuentra un coeficiente incluso superior a la unidad, para el primer r&eacute;gimen analizado, <i>i.e.</i> 1987&#45;1994. Este coeficiente se incrementa alrededor de un 28% para el segundo r&eacute;gimen, el cual corresponde al periodo de 1994&#45;2001. Los efectos del cambio de reg&iacute;menes se encuentran vinculados con la implementaci&oacute;n y uso del an&aacute;lisis de cointegraci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, G&oacute;mez&#45;Zaldivar y Ventosa&#45;Santaularia (2009) estiman un modelo de correcci&oacute;n de error principalmente, entre otras pruebas. Estos autores encuentran, para el caso de M&eacute;xico, que el consumo y el producto interno bruto (PIB) en forma agregada no son cointegrantes. Asimismo, aseguran que el resultado de ausencia de cointegraci&oacute;n obtenido para el caso de M&eacute;xico se encuentra vinculado con una muestra peque&ntilde;a. Concluyen que los resultados deben ser tomados con cautela.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MODELO</b></font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El consumo privado por tipo de satisfactor se expresa como:</font></p>

	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n289/a5e1.jpg"></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde <i>C</i><i><sub>ij</sub></i> se refiere al consumo privado seg&uacute;n el origen de los componentes finales, es decir, <i>i</i> = 1,2, donde 1 se refiere a los de origen interno y 2 a los de origen for&aacute;neo. Por otra parte, <i>j</i> se refiere a la naturaleza del satisfactor, esto es <i>j</i> = 1,2,3,4, donde 1 alude a art&iacute;culos de consumo no duradero, 2 a los de consumo semiduradero, 3 a los de consumo duradero y 4 a los servicios. <i>PIB</i> se refiere al producto interno bruto, como aproximaci&oacute;n del ingreso agregado, ajustado por el propio deflactor del PIB, <i>i.e., p<sub>PIB</sub>.</i> Adem&aacute;s, <i>p<sub>ij</sub></i> se refiere al &iacute;ndice de precios del componente en cuesti&oacute;n, donde <i>i</i> y
<i>j</i> toman los valores previamente descritos. Finalmente, <i>p/E<sub>o</sub>/p*</i> alude al tipo de cambio real, donde <i>p</i> es un &iacute;ndice de precios interno, <i>E<sub>o</sub></i> el tipo de cambio nominal y <i>p*</i> es un &iacute;ndice de precios for&aacute;neo. Las variables en min&uacute;scula indican la forma logar&iacute;tmica de las variables respectivas.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se asume que el coeficiente de elasticidad del consumo respecto al producto <i>(PIB/p<sub>PIB</sub>)</i> es positivo y unitario conforme a la teor&iacute;a, independientemente del origen o naturaleza de los componentes. La raz&oacute;n <i>p</i><i><sub>ij</sub></i><i>/p<sub>PIB</sub></i> se espera sea invariablemente negativa. El signo del tipo de cambio real <i>(p/E<sub>o</sub></i><i>/p*)</i> se aguarda sea negativo para los componentes de consumo interno y positivo para los provenientes del exterior.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ecuaci&oacute;n anterior representa el modelo en el cual se basa la t&eacute;cnica de correcci&oacute;n de error. El m&eacute;todo utilizado para implementar esta t&eacute;cnica utiliza dos etapas.<sup><a href="#nota">10</a></sup> La primera etapa estima la ecuaci&oacute;n cointegrante de largo plazo, ecuaci&oacute;n de la cual se obtienen los residuos de equilibrio. La segunda etapa estima la ecuaci&oacute;n a corto plazo, en la cual se incluyen los residuos de equilibrio rezagados un periodo.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n se presentan los resultados obtenidos de la estimaci&oacute;n del modelo. Se utilizaron series longitudinales reportadas por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI) a partir de 2003 con frecuencia trimestral, comprendiendo 39 observaciones.<sup><a href="#nota">12</a></sup> Estos datos, si bien se encuentran desagregados a nivel de componente del consumo privado, se encuentran geogr&aacute;ficamente agregados a nivel nacional. Inicialmente se estiman ecuaciones cointegrantes para calcular coeficientes a largo plazo. Una vez calculada la estacionalidad del residual resultante se procede a aplicar el m&eacute;todo de correcci&oacute;n de error, con el prop&oacute;sito de obtener coeficientes
a largo y corto plazos. Aqu&iacute; se busca consignar la reacci&oacute;n del consumo a agrupamientos oficialmente establecidos por la oficina local de estad&iacute;stica, <i>i.e.</i> INEGI. Por otra parte, esta clasificaci&oacute;n imposibilita asociar alguno de los tres tipos de art&iacute;culos con la clasificaci&oacute;n convencional.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Componentes de origen interno</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Respecto al ingreso</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando los componentes del consumo privado de origen interno, fuera de los de consumo duradero, invariablemente registran niveles de elasticidad por debajo de la unidad respecto al ingreso (v&eacute;ase el <a href="#c1">cuadro 1</a>).<sup><a href="#nota">14</a></sup> Espec&iacute;ficamente, el coeficiente del consumo no duradero respecto al PIB es 0.71 en el largo plazo, pr&aacute;cticamente sin modificaciones en el corto plazo (0.74).<sup><a href="#nota">15</a></sup> En el caso de los art&iacute;culos semiduraderos se acent&uacute;a su inelasticidad con relaci&oacute;n al PIB, constri&ntilde;&eacute;ndose a 0.49 en el largo plazo y 0.65 en el corto plazo. El consumo de servicios registra una elasticidad de 0.53 en el largo plazo y de
0.64 en el corto plazo respecto al PIB.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>
	    <p align="center"><a name="c1"></a></p>
	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n289/a5c1.jpg"></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los coeficientes anteriores son ostensiblemente inel&aacute;sticos contrastando con los correspondientes al consumo de art&iacute;culos duraderos, que alcanzan una elasticidad de 2.16 en el largo plazo, elev&aacute;ndose a 3.14 en el corto plazo, ambos con relaci&oacute;n al PIB. En un estudio hist&oacute;rico para una serie de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, incluyendo a M&eacute;xico,<sup><a href="#nota">17</a></sup> Rom&aacute;n (2006) encuentra un coeficiente de 1.96 para los art&iacute;culos duraderos respecto al ingreso.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la pr&aacute;ctica, y para fines estad&iacute;sticos, los grupos de bienes de consumo se clasifican de acuerdo a sus caracter&iacute;sticas comunes, de tal manera que se establecen grupos prioritarios, teniendo como el grupo m&aacute;s importante a los bienes duraderos, con coeficientes de 2.16 y 3.14 para el largo y corto plazos respectivamente. Le sigue en prioridad los bienes no duraderos con valores de 0.71 y 0.74; procedidos por servicios (0.53 y 0.64 para el largo y corto plazos) y semiduraderos con coeficientes de 0.49 y 0.65. Es en este sentido, los principios (i) procedimiento racional y (iv) subordinaci&oacute;n de las necesidades de Lavoie (1994) se reflejan en la l&oacute;gica de la clasificaci&oacute;n estad&iacute;stica oficial.
En cuanto al principio (i) se tiene que los consumidores realizan su consumo en ciertos grupos establecidos por rutinas y h&aacute;bitos, en este caso atendiendo a su duraci&oacute;n. El principio (iv) se aplica al observar en los resultados de los <a href="#c1">cuadros 1</a> y <a href="#c2">2</a> un orden jer&aacute;rquico entre los grupos de bienes que responde a las prioridades que en t&eacute;rminos de coeficientes de elasticidad los consumidores establecen en referencia a los grupos de bienes, considerando los efectos ingreso y precio.</font></p>
    <p align="center"><a name="c2"></a></p>
	    <p align="center"><img src="/img/revistas/ineco/v73n289/a5c2.jpg"></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Respecto al precio</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda de componentes del consumo privado de origen interno con relaci&oacute;n a los precios considera al cociente de precios propio respecto al del PIB o alternativamente al &iacute;ndice de precios al consumidor, as&iacute; como del tipo de cambio real bilateral. La demanda de art&iacute;culos no duraderos es inel&aacute;stica respecto al precio de dichos art&iacute;culos con relaci&oacute;n al &iacute;ndice de precios impl&iacute;cito del PIB,<sup><a href="#nota">18</a></sup> presentando coeficientes de &#45;0.27 en el largo plazo y &#45;0.42 en el corto plazo.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dados los coeficientes inel&aacute;sticos de &#45;0.27 y de &#45;0.42, estos parecieran indicar que la variaci&oacute;n de los precios no afecta la demanda de consumo. Este resultado se encuentra ya considerado por Lavoie (1994), quien argumenta que cuando los precios tienen un efecto insignificante sobre la estructura de consumo se puede concluir, al igual que Pasinetti (1981: 141), que los costos de producci&oacute;n determinan los precios relativos,<sup><a href="#nota">19</a></sup> mientras que la demanda de los consumidores determinan las cantidades relativas. Es decir, los precios no afectan la demanda de los bienes, en este caso, del tipo no duradero.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda de servicios presenta una elasticidad negativa y b&aacute;sicamente unitaria del precio de los mismos con relaci&oacute;n al &iacute;ndice de precios impl&iacute;cito del PIB,<sup><a href="#nota">20</a></sup> con coeficientes de &#45;0.94 en el largo plazo y de &#45;1.24 en el corto plazo. Los art&iacute;culos de consumo semiduradero presentan una elasticidad precio superior a las dos unidades, <i>i.e.,</i> &#45;2.23 y &#45;2.55 en el largo y corto plazos respectivamente. Aqu&iacute; el numerador es el propio precio de los referidos art&iacute;culos, mientras que el denominador es el &iacute;ndice de precios al consumidor.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los bienes no duraderos, semiduraderos y servicios reportan signos negativos en sus coeficientes. Los valores de estos coeficientes son francamente inel&aacute;sticos en el caso de no duraderos; cercanos a la unidad en el caso de servicios, y muy el&aacute;sticos en el caso de semiduraderos. Considerando la desagregaci&oacute;n de los datos, estos coeficientes reflejan las reacciones del consumidor ante los precios de acuerdo al componente de consumo. Entonces, el principio (vi) de no independencia de Lavoie (1994) se puede aplicar. Dicho de otro modo, los coeficientes de elasticidad guardan un orden creciente entre ellos. Esta propiedad se debe b&aacute;sicamente a que ellos no son independientes entre s&iacute;. La diferenciaci&oacute;n en
los coeficientes de elasticidad indica la existencia de jerarqu&iacute;as en el consumo, donde las necesidades b&aacute;sicas se satisfacen en un orden prioritario hasta alcanzar un umbral de saciedad.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La demanda de art&iacute;culos duraderos de origen interno respecto al tipo de cambio real fue el&aacute;stica (1.18) en el largo plazo, descendiendo a 0.73 en el corto plazo.<sup><a href="#nota">21</a></sup> No obstante, los art&iacute;culos referidos se producen en M&eacute;xico, su componente importado podr&iacute;a tener un peso considerable en la determinaci&oacute;n de estos precios. Alternativamente, la determinaci&oacute;n de dichos precios podr&iacute;a tener como referente su valor en d&oacute;lares. En conjunto, estos dos elementos podr&iacute;an explicar la significancia estad&iacute;stica y valores positivos del tipo de cambio real en la demanda referida.<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, Rom&aacute;n (2006) reporte un alto coeficiente (&#45;2.25) para art&iacute;culos duraderos con relaci&oacute;n a los precios. Sin embargo, dicho coeficiente no es comparable con el presente trabajo, en tanto que el periodo de tiempo utilizado por la autora es de 1890 a 1913, con datos anuales. Rom&aacute;n efect&uacute;a un an&aacute;lisis de panel de datos para seis pa&iacute;ses latinoamericanos en los que incluye a M&eacute;xico.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Componentes de origen for&aacute;neo</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Respecto al ingreso</i></font></p>

    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto del PIB redunda en altas elasticidades para los diversos grupos de art&iacute;culos de consumo con relaci&oacute;n al ingreso (v&eacute;ase el <a href="#c2">cuadro 2</a>). El coeficiente a largo plazo de mayor valor (4.31) se observa en los art&iacute;culos de consumo duradero a corto plazo, disminuyendo a 2.45 en el largo plazo.<sup><a href="#nota">23</a></sup> Los art&iacute;culos semiduraderos muestran una elasticidad de 2.96 en el corto plazo y de 1.68 en el largo plazo.<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que el modelo econom&eacute;trico del cual son derivados estos coeficientes es lineal.<sup><a href="#nota">25</a></sup> Existen otros modelos de determinaci&oacute;n lineal del consumo como el Rotterdam y <i>linear expenditure</i> que, como Lavoie (1994) menciona, asumen el principio (iii) de la separaci&oacute;n de las necesidades. Lo que necesariamente deviene en la desagregaci&oacute;n de la funci&oacute;n de utilidad y del consumo en sus distintos componentes. De los resultados aqu&iacute; reportados, los coeficientes correspondientes al largo plazo expresan un orden creciente, donde el consumo de origen for&aacute;neo para los no duraderos se incrementa en una proporci&oacute;n de 2.64% por cada 1% de incremento en el ingreso.
Estos resultados tambi&eacute;n se vinculan al principio (v) de Lavoie sobre las necesidades crecientes que, respondiendo a cambios en el ingreso, permite el incremento de las cantidades consumidas en un orden preferencial. Irremediablemente se requiere ingreso para satisfacer estas necesidades, por lo que este principio se identifica con el efecto ingreso. A largo plazo, el mayor impacto del ingreso en el consumo, en un orden decreciente, se observa en los bienes no duraderos con un coeficiente de 2.64, seguido por duraderos con un valor de 2.45, servicios con 2.25 y, finalmente, semiduraderos con 1.68.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a servicios for&aacute;neos, el coeficiente de elasticidad respecto al ingreso es de 2.66 y 2.25 en el corto y largo plazos respectivamente. Queda de manifiesto la proclividad a demandar art&iacute;culos y servicios finales importados de manera el&aacute;stica conforme aumenta el ingreso y viceversa. En este caso, las elasticidades reportadas se vinculan con el principio (ii) de Lavoie (1994) sobre necesidades saciadas. Cada uno de los componentes del consumo de origen for&aacute;neo se considera que se ajusta al ingreso de tal modo que los consumidores se proveen de bienes y servicios, en este caso for&aacute;neos, para saciar sus necesidades. Considerando s&oacute;lo el corto plazo, de acuerdo al <a href="#c2">cuadro 2</a>,
los cambios en el ingreso incrementan el consumo de acuerdo a un orden jer&aacute;rquico de necesidades. La prioridad la tienen los bienes duraderos for&aacute;neos, pues el incremento de su consumo es el mayor de entre los grupos de bienes analizados, con un coeficiente de elasticidad de 4.31. Le siguen en orden de saciedad los semiduraderos con 2.96, servicios con 2.66 y no duraderos con 1.27.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adicionalmente, los coeficientes de elasticidad detallados en el p&aacute;rrafo previo se podr&iacute;an vincular con las fluctuaciones en cuenta corriente respecto al consumo privado de manera indirecta.<sup><a href="#nota">26</a></sup> Torres Ver&aacute;stegui y Cedillo Vel&aacute;zquez (2006) encuentran un endeudamiento excesivo para fines del propio consumo, en t&eacute;rminos de los rubros de la balanza de pagos correspondiente a la cuenta corriente. Con ello queda de manifiesto la vulnerabilidad de la econom&iacute;a mexicana a <i>shocks</i> externos, cuestiones por dem&aacute;s preocupantes para los hacedores de pol&iacute;tica p&uacute;blica. De esta manera, estos autores plantean que las restricciones externas podr&iacute;an afectar
el crecimiento de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente trabajo los coeficientes reportados para los diversos tipos de art&iacute;culos y servicios finales de origen for&aacute;neo muestran elasticidades invariablemente superiores a la unidad.<sup><a href="#nota">27</a></sup> Estos coeficientes podr&iacute;an tambi&eacute;n explicar en forma indirecta la din&aacute;mica analizada por Thirlwall (2011), quien encuentra en su an&aacute;lisis una presi&oacute;n sobre las cuentas del exterior dado un aumento del ingreso.<sup><a href="#nota">28</a></sup> As&iacute;, los coeficientes reportados en el <a href="#c2">cuadro 2</a> manifiestan la relaci&oacute;n directa entre el consumo de bienes y servicios de origen for&aacute;neo respecto al ingreso, por lo que se podr&iacute;a intuir que un
incremento en el ingreso redundar&iacute;a en un incremento del d&eacute;ficit en cuenta corriente.<sup><a href="#nota">29</a></sup> Llevando esta intuici&oacute;n un paso m&aacute;s all&aacute;, se podr&iacute;a vincular el deterioro de la balanza comercial con la sustentabilidad del crecimiento econ&oacute;mico</font><font face="verdana" size="2">.</font></p>

	    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Respecto al precio</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la demanda de art&iacute;culos for&aacute;neos con relaci&oacute;n a los precios internos, solamente los semiduraderos presentaron significancia, con elasticidades negativas b&aacute;sicamente unitarias. Es decir, &#45;0.92 en el largo plazo y &#45;1.05 en el corto plazo.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Tanto la demanda de art&iacute;culos for&aacute;neos no duraderos como duraderos est&aacute;n en funci&oacute;n del tipo de cambio real bilateral entre M&eacute;xico y Estados Unidos. En los primeros, el coeficiente es inel&aacute;stico tanto en el largo (0.76) como en el corto (0.70) plazos, con un tipo de cambio real representando diferenciales de precios locales y for&aacute;neos al consumidor. Los duraderos exhiben una elasticidad
de 2.78 en el largo plazo y de 2.18 en el corto plazo.<sup><a href="#nota">31</a></sup> Aqu&iacute; el tipo de cambio real constituye el diferencial de precios al productor local y for&aacute;neo.<sup><a href="#nota">32</a></sup> No se obtuvieron resultados significativos en la demanda de servicios for&aacute;neos respecto al cociente de precios.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante mencionar que en el caso del consumo for&aacute;neo los coeficientes reportados con relaci&oacute;n al ingreso son m&aacute;s el&aacute;sticos que los coeficientes reportados para sus respectivos precios.<sup><a href="#nota">33</a></sup> Tomando en consideraci&oacute;n lo anterior, se establece un v&iacute;nculo con la teor&iacute;a poskeynesiana expuesta por Lavoie (1994) con la predominancia del efecto ingreso sobre el efecto sustituci&oacute;n en el largo plazo. Esta predominancia se verifica aqu&iacute; en el largo y corto plazos.<sup><a href="#nota">34</a></sup> Es decir, al analizar el efecto ingreso sobre el consumo se confirman incrementos en las cantidades consumidas de los distintos componentes del consumo en orden diferenciado.
Esta diferenciaci&oacute;n s&oacute;lo puede ocurrir bajo la condici&oacute;n de separaci&oacute;n de las necesidades del consumidor. Lavoie expresa en su principio (iii) que la separaci&oacute;n de necesidades se da bajo la premisa de las distintas caracter&iacute;sticas de los grupos de bienes al satisfacer necesidades especificas.</font>	</p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe recordar que la demanda de los bienes de consumo no duradero interno y for&aacute;neo son b&aacute;sicamente inertes ante cambios en los precios. Abundando sobre el efecto inel&aacute;stico de los precios sobre el consumo de no duraderos, se encuentra resultados similares a los encontrados por Deaton y Muellbauer (1980: 71), quienes, de acuerdo con Lavoie, encuentran elasticidades precio propias insignificantes.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an6" target="_blank">Anexo 6</a> se reportan las pruebas de ra&iacute;z unitaria respecto a los residuales de las ecuaciones cointegrantes. En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an7" target="_blank">Anexo 7</a> se presentan los resultados de la prueba de cointegraci&oacute;n de Johansen. Los resultados correspondientes a los <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an6" target="_blank">Anexos 6</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an7" target="_blank">7</a> confirman que las variables utilizadas son cointegrantes, conforme a lo indicado por Engle y Granger (1987).<sup><a href="#nota">35</a></sup></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an8" target="_blank">Anexo 8</a> se reporta que todas las variables del modelo son integradas de orden uno. En este sentido, no se aplic&oacute; el mecanismo de correcci&oacute;n de equilibrio univariado de Pesaran, Shin y Smith (2001), mecanismo que, como estos autores indican, se dise&ntilde;&oacute; para modelos donde se desconoce si las variables independientes son estacionarias, ya sea en tendencia o en primeras diferencias.<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos y servicios que se consumen en M&eacute;xico se pueden dividir en dos grandes grupos en cuanto a la elasticidad ingreso de la demanda. El primer grupo engloba a todos los art&iacute;culos de consumo de origen for&aacute;neo, as&iacute; como los de consumo duradero de origen interno. Todos ellos se caracterizan por tener elasticidades superiores a la unidad, con coeficientes fluctuando entre 1.68 para art&iacute;culos semiduraderos de origen for&aacute;neo en el largo plazo, hasta 4.31 para los duraderos, tambi&eacute;n for&aacute;neos, en el corto plazo.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, se encuentra el conglomerado de art&iacute;culos de origen interno, exceptuando los de consumo duradero. Aqu&iacute; quedan comprendidos los art&iacute;culos de consumo no duradero, los de consumo semiduradero y los servicios. Todos ellos se caracterizan por su baja elasticidad ingreso de la demanda. Los coeficientes correspondientes fluct&uacute;an entre 0.49 para los art&iacute;culos de consumo semiduradero a largo plazo, hasta un m&aacute;ximo de 0.74 para los art&iacute;culos no duraderos en el corto plazo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto la elasticidad de la demanda con relaci&oacute;n al precio, se observan dos grandes grupos de componentes del consumo final. Por una parte, est&aacute;n aquellos que responden a las relaciones de precios internos. Aqu&iacute; entran los art&iacute;culos y servicios de origen interno, con la excepci&oacute;n de los duraderos. Los coeficientes son negativos y manifiestamente inel&aacute;sticos en los art&iacute;culos de consumo no duradero, mientras que rondan la unidad en servicios de origen interno y semiduraderos for&aacute;neos, alcanzando un coeficiente superior a las dos unidades en el consumo interno semiduradero.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la demanda de bienes de consumo for&aacute;neo el grupo de coeficientes reportados respecto al ingreso resultaron m&aacute;s el&aacute;sticos que los correspondientes a precios. Lavoie (1994) establece la predominancia del efecto ingreso sobre el efecto precio en cuanto al comportamiento de la demanda de consumo. Este comportamiento se encuentra vinculado con la jerarqu&iacute;a de las necesidades, a la vez que se ve expresado en la magnitud de los coeficientes encontrados, por lo que los resultados aqu&iacute; obtenidos se enmarcan dentro de esta teor&iacute;a, al menos en el corto plazo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto de elasticidades precio de la demanda responde al tipo de cambio real bilateral M&eacute;xico&#45;Estados Unidos. Los art&iacute;culos for&aacute;neos no duraderos exhiben elasticidades positivas menores a la unidad, <i>i.e.,</i> 0.76 y 0.70 en el largo plazo. Los art&iacute;culos de consumo duradero de origen interno muestran elasticidades positivas en torno a la unidad, mientras que los de origen for&aacute;neo tienen coeficientes superiores a las dos unidades. Bajo esta perspectiva, toda sobrevaluaci&oacute;n del peso frente al d&oacute;lar coadyuvar&iacute;a a agudizar las presiones sobre el sector externo mexicano, principalmente a trav&eacute;s de las importaciones de art&iacute;culos duraderos, as&iacute; como en el consumo de
art&iacute;culos de origen nacional, donde el componente importado tiene un considerable peso. Los servicios for&aacute;neos no presentaron significancia ni a los precios internos ni al tipo de cambio real referido, tal vez debido a que por su naturaleza no suelen ser comercializables.</font></p>
	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an1" target="_blank">Anexo 1</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an2" target="_blank">2</a></font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aceituno, G. y M&aacute;ttar, J., 1984. Modelos macroecon&oacute;micos en M&eacute;xico: un an&aacute;lisis comparativo. En: Ros, J. (coord.). <i>Econom&iacute;a Mexicana</i> (Serie Tem&aacute;tica 2) &#91;pp. 75&#45;96&#93;. M&eacute;xico: Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas A.C. (CIDE).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564615&pid=S0185-1667201400030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>
	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ando, A. y Modigliani, F., 1963. The 'Life Cycle' Hypothesis of Saving: Aggregate implications and test. <i>American Economic Review,</i> 53(3) pp. 58&#45;64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564617&pid=S0185-1667201400030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Box, G.E.P., Jenkins, G.M. y Reinsel G.C., 2008. <i>Time Series Analysis. Forecasting and Control.</i> New Jersey: John Wiley &amp; Sons, Inc.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564619&pid=S0185-1667201400030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castillo Ponce, R.A., 2003. Restricciones de liquidez, canal de cr&eacute;dito y consumo en M&eacute;xico. <i>Econom&iacute;a Mexicana</i> &#91;Nueva &Eacute;poca&#93;, XII(1), pp. 65&#45;101.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564621&pid=S0185-1667201400030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CIDE, 1984. M&oacute;dem. Modelo macroecon&oacute;mico. En: Ros, J. (coord.). <i>Econom&iacute;a Mexicana</i> (Serie Tem&aacute;tica 2) &#91;pp. 97&#45;119&#93;. M&eacute;xico: CIDE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564623&pid=S0185-1667201400030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Davidson, J.E.H., Hendry, D.F., Srba, F. y Yeo, S., 1978. Econometric Modeling of the Aggregate Time Series Relationship between Consumers' Expenditure and Income in the United Kingdom. <i>The Economic Journal,</i> 88(352), pp. 661&#45;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564625&pid=S0185-1667201400030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Deaton, A. y Muellbauer, J., 1980. <i>Economics and Consumer Behavior.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564627&pid=S0185-1667201400030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Drobny, A. y Hall, S.G., 1989. An Investigation of the Long&#45;run Properties of Aggregate Non&#45;durable Consumers' Expenditure in the United Kingdom. <i>The Economic Journal,</i> 99, pp. 454&#45;60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564629&pid=S0185-1667201400030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Engle, R.F. y Granger, C.W.J., 1987. Co&#45;integration and Error Correction: Representation, estimation, and testing. <i>Econometrica,</i> 55(2), pp. 251&#45;76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564631&pid=S0185-1667201400030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EUROSTAT&#45;OECD (EUROSTAT&#45;Organisation for Economic Co&#45;operation and Development), 2007. <i>Methodological Manual on Purchasing Power Parities (ppps). Annex VII, Glossary of Terms and Abbreviations.</i> Par&iacute;s: OECD. Disponible en: &lt;<a href="http://www.oecd.org" target="_blank">WWW.OECD.ORG</a>&gt; &#91;Consultado en octubre de 2012&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564633&pid=S0185-1667201400030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evans, M.K., 1969. <i>Macroeconomic Activity: Theory, forecasting and control.</i> Nueva York: Harper.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564635&pid=S0185-1667201400030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flavin, M.A., 1981. The Adjustment of Consumption to Changing Expectations about Future Income. <i>Journal of Political Economy,</i> 89(5), pp. 974&#45;1009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564637&pid=S0185-1667201400030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ferber, R., 1953. <i>A Study of the Aggregate Consumption Function.</i> Nueva York: National Bureau of Economic Research (NBER).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564639&pid=S0185-1667201400030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedman, M., 1957. <i>A Theory of Consumption Function.</i> Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564641&pid=S0185-1667201400030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Galindo, L.M., 1993. Los determinantes de corto y largo plazos del consumo en M&eacute;xico (1960&#45;1988). Un an&aacute;lisis con mecanismo de correcci&oacute;n de errores y cointegraci&oacute;n. <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> 206(4), pp. 177&#45;207.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564643&pid=S0185-1667201400030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goldsmith, R.W., 1951. <i>A Study of Saving in the United States.</i> Princeton: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564645&pid=S0185-1667201400030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez&#45;Zaldivar, M. y Ventosa&#45;Santaularia, D., 2009. The Bilateral Relationship between Consumption and GDP in Mexico and the US: A comment. <i>Applied Econometrics and International Development,</i> 9(1), pp. 77&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564647&pid=S0185-1667201400030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>
	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a, J.R., 2002. La din&aacute;mica del consumo privado en M&eacute;xico. Un an&aacute;lisis de cointegraci&oacute;n con cambios de r&eacute;gimen &#91;Documento de Investigaci&oacute;n no. 2002&#45;10&#93;. Banco de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564649&pid=S0185-1667201400030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habibullah, M.S., Smith, P. y Azman&#45;Saini, W.N.W., 2006. Testing Liquidity Constraints in 10 Asian Developing Countries: An error&#45;correction model approach. <i>Applied Economics,</i> 38, pp. 2535&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564651&pid=S0185-1667201400030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hansen, A.H., 1949. <i>Monetary Theory and Fiscal Policy.</i> Nueva York: McGraw&#45;Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564653&pid=S0185-1667201400030000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heim, J.J., 2009. Consumer Demand for Durable Goods, Nondurable Goods and Services. &#91;Working Papers in Economics no. 0906&#93;. <i>Rensselaer Polytechnic Institute,</i> Troy, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564655&pid=S0185-1667201400030000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hicks, J.R., 1937. Mr. Keynes and the Classics: A suggested interpretation. <i>Econometrica,</i> 5(2), pp. 147&#45;59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564657&pid=S0185-1667201400030000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hohenbalken, B. von y Tintner, G., 1962. Econometric Models of the OEEC Member Countries, the United States and Canada, and their Application to Economic Policy. <i>Weltwirtschaftliches Archiv,</i> 89(1), pp. 29&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564659&pid=S0185-1667201400030000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaldor, N., 1940. A Model of the Trade Cycle. <i>Economic Journal,</i> 50(1), pp. 78&#45;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564661&pid=S0185-1667201400030000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kalecki, M., 1935. A Macrodynamic Theory of Business Cycles. <i>Econometrica,</i> 3(4), pp. 327&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564663&pid=S0185-1667201400030000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Klein, L.R., Buckberg, A., Gyorki, L. y Runyon, H., 1956. Quelques Aspects Empiriques du Mod&egrave;le du Cycle &Eacute;conomique du Kaldor. En: <i>Les Mod&egrave;les Dynamiques en &Eacute;conom&eacute;trie</i> &#91;pp. 127&#45;43&#93;. Par&iacute;s: Centre National de la Recherche Scientifique.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564665&pid=S0185-1667201400030000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Klein, L.R. y Goldberger, A.S., 1955. <i>An Econometric Model of the United States, </i>1929&#45;1952<i>.</i> Amsterdam: North Holland.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564667&pid=S0185-1667201400030000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lancaster, K.J., 1966. A New Approach to Consumer Theory. <i>The Journal of Political Economy,</i> 74(2), pp. 132&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564669&pid=S0185-1667201400030000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lange, J.E., 1965. <i>An Empirical Analysis of Aggregate Consumption Function.</i> Tesis no publicada. Princeton: Princeton University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564671&pid=S0185-1667201400030000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lavoie, M., 1994. A Postkeynesian Approach to Consumer Choice. <i>Journal of Post Keynesian Economics,</i> 16(4), pp. 539&#45;62.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564673&pid=S0185-1667201400030000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lucas, R.E., 1976. Econometric Policy Evaluation: A critique. En: Brunner, K. y Meltzer, A. (eds.). <i>The Philips Curve and Labor Economics.</i> Carnegie&#45;Rochester Series on Public Policy. A Supplementary Series to the <i>Journal of Monetary Economics,</i> 1(1), pp. 19&#45;46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564675&pid=S0185-1667201400030000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mackinnon, J. G., Haug, A. A. y Michelis, L., 1999. Numerical Distribution Functions of Likelihood Ratio Tests for Cointegration. <i>Journal of Applied Econometrics,</i> 14, pp. 563&#45;77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564677&pid=S0185-1667201400030000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mackinnon, J. G., Haug, A. A. y Michelis, L., 1996. Numerical Distribution Functions for Unit Root and Cointegration Tests. <i>Journal of Applied Econometrics,</i> 11, pp. 601&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564679&pid=S0185-1667201400030000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Masih, R. y Peters, S., 2010. A Revisitation of the Savings&#45;growth Nexus in Mexico. <i>Economics Letters,</i> 107, pp. 318&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564681&pid=S0185-1667201400030000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>
	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Metzler, L.A., 1941. The Nature and Stability of Inventory Cycles. <i>The Review of Economics and Statistics,</i> 23(1), pp. 113&#45;29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564683&pid=S0185-1667201400030000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Molana, H., 1991. Time Series Consumption Function: Error correction, random walk and the steady state. <i>Economic Journal,</i> 101(4), pp. 302&#45;403.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564685&pid=S0185-1667201400030000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasinetti, L. L., 1981. <i>Structural Change and Economic Growth.</i> Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564687&pid=S0185-1667201400030000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patterson, K. D., 1985. Income Adjustments and the Role of Consumers' Durables in Some Leading Consumption Functions. <i>The Economic Journal,</i> 95, pp. 469&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564689&pid=S0185-1667201400030000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pesaran, M. H.; Shin, Y. y Smith, R.J., 2001. Bounds Testing Approaches to the Analysis of Level Relationships. <i>Journal of Applied Econometrics,</i> 16, pp. 289&#45;326.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564691&pid=S0185-1667201400030000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rom&aacute;n Ramos, C., 2006. Importaci&oacute;n de bienes de consumo duradero y crecimiento econ&oacute;mico de Am&eacute;rica Latina (1890&#45;1913). Tesis de doctorado. Barcelona: Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Empresariales, Universidad de Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564693&pid=S0185-1667201400030000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Romer, D., 1996. <i>Advanced Macroeconomics.</i> Blacklick, OH: McGraw&#45;Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564695&pid=S0185-1667201400030000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruffat, O.A., 1983. <i>Mexico. Economic Policy Analysis (1978&#45;1993). A Macroeconomic Model of Mexico and Control Theory Applications.</i> Philadelphia: Wharton Economic Forecasting.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564697&pid=S0185-1667201400030000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruiz&#45;Galindo, L.A. y Venegas&#45;Mart&iacute;nez, F., 2007. Un modelo macroeconom&eacute;trico de simulaci&oacute;n con microfundamentos para la econom&iacute;a mexicana. <i>Econom&iacute;a Mexicana</i> &#91;Nueva &Eacute;poca&#93;, 16(2) pp. 165&#45;217.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564699&pid=S0185-1667201400030000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sargan, J.D., 1984. Published Works of J.D. Sargan. En: Hendry, D.F. y Wallis, K.F. (coords.) <i>Econometrics and Quantitative Economics</i> &#91;pp. 315&#45;7&#93;. Nueva York: Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564701&pid=S0185-1667201400030000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SEPAFIN (Secretar&iacute;a de Patrimonio y Fomento Industrial), 1982. <i>El modelo industrial de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: SEPAFIN.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564703&pid=S0185-1667201400030000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SHCP (Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico), 1979. <i>Aspectos din&aacute;micos de la econom&iacute;a mexicana. Un Modelo macroecon&oacute;mico.</i> M&eacute;xico: SHCP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564705&pid=S0185-1667201400030000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SPP (Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto), 1980. <i>Plan Global de Desarrollo 1980</i>&#45;<i>1982</i> &#91;Anexo 2&#93;. M&eacute;xico: SPP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564707&pid=S0185-1667201400030000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">TELMEX (Tel&eacute;fonos de M&eacute;xico), 1982. <i>Modelos de expectativas racionales</i> &#91;mimeo&#93;. M&eacute;xico: TELMEX.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564709&pid=S0185-1667201400030000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 1979. The Interaction between Income and Expenditure in the Absorption Approach to the Balance of Payments. <i>Journal of Macroeconomics,</i> 1(2), pp. 237&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564711&pid=S0185-1667201400030000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thirlwall, A.P., 2011. The Balance of Payments Constraint as an Explanation of International Growth Rate Differences. <i>PSL Quarterly Review,</i> 64(259), pp. 429&#45;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564713&pid=S0185-1667201400030000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Torres Ver&aacute;stegui, J.L. y Cedillo Vel&aacute;zquez, R., 2006. Consumption Smoothing and the Current Account: Evidence for Mexico, 1980&#45;2005. <i>Revista Brasileira de Economia de Empresas,</i> 6(2), pp. 17&#45;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564715&pid=S0185-1667201400030000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veblen, T., 1931 &#91;1899&#93;. <i>The Theory of the Leisure Class.</i> Nueva York: Modern Library.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564717&pid=S0185-1667201400030000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yang, C. Y., 1964. An International Comparison of Consumption Functions. <i>Review of Economics and Statistics,</i> 46(4), pp. 279&#45;86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564719&pid=S0185-1667201400030000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>
	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yoldas, I., 2006. Modelling Aggregate UK Consumption Functions: A time&#45;series analysis. Tesis para obtener B.Sc. School of Social Sciences, Economics. Southampton: University of Southampton.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564721&pid=S0185-1667201400030000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zellner, A., 1957. The Short&#45;consumption Function. <i>Econometrica,</i> 25(4), pp. 552&#45;67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4564723&pid=S0185-1667201400030000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sitios en internet</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banxico (Banco de M&eacute;xico), s/f. Disponible en: &lt;<a href="http://www.banxico.org.mx" target="_blank">www.banxico.org.mx</a>&gt; &#91;Consultado en enero de 2013&#93;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">BLS <i>(Bureau of Labor Statistics),</i> s/f. Disponible en: &lt;<a href="http://www.bls.org" target="_blank">www.bls.org</a>&gt; &#91;Consultado en enero de 2013&#93;.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">INEGI (Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a), s/f. Disponible en: &lt;<a href="http://www.inegi.gob.mx" target="_blank">www.inegi. gob.mx</a>&gt; &#91;Consultado en enero de 2013&#93;.</font></p>

	    <p align="justify">&nbsp;</p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>
	
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores agradecen los comentarios y sugerencias de dos dictaminadores an&oacute;nimos de Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica.</font></p>
	
	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Previamente, en cuanto a art&iacute;culos de consumo final por parte del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a (INEGI), se presenta una dicotom&iacute;a (duraderos y no duraderos) para dos periodos, <i>i.e.,</i> 1980&#45;1994 y 1993&#45;2007. Por una parte, dichas series presentan la discontinuidad referida y, por otra, son incompatibles con la clasificaci&oacute;n actual. Adem&aacute;s, para un mismo trimestre, los valores var&iacute;an entre una serie y otra. Sistem&aacute;ticamente, al cambiar de procedimiento, el INEGI reval&uacute;a las cifras previamente consignadas.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esto &uacute;ltimo es susceptible de relajarse en cuanto a los supuestos efectuados.</font></p>

    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Seg&uacute;n Davidson <i>et al.</i> (1978) constituyen construcciones hipot&eacute;ticas.</font></p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> En este sentido, las pretensiones de Hansen mencionadas anteriormente parecieran quedar descartadas. </font></p>
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> De esta manera, se aleja de la persuasi&oacute;n walrasiana, donde la utilidad radica en la subjetividad del consumidor y no en los objetos mismos.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Cabe mencionar que las referencias de la literatura aqu&iacute; revisada exhiben distintos niveles de agregaci&oacute;n. Es decir, los autores parecieran transitar del nivel microecon&oacute;mico al macroecon&oacute;mico o viceversa; o bien parecieran estar estacionados solamente en uno de estos niveles, sin mayor explicaci&oacute;n. Esta heterogeneidad no necesariamente conlleva inconsistencias en el comportamiento del consumo, ya sea de los individuos o de su agregaci&oacute;n. Estos distintos niveles de an&aacute;lisis se podr&iacute;an racionalizar en los t&eacute;rminos en los que lo hace el mismo Lancaster (1966). Dicho de otro modo, las referencias te&oacute;ricas de un nivel podr&iacute;an aplicarse al otro nivel indistintamente
y en cualquier direcci&oacute;n de agregaci&oacute;n o desagregaci&oacute;n (del nivel microecon&oacute;mico al macroecon&oacute;mico o viceversa), cuando se considera un factor representado por el nivel de actividad.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Por ejemplo, CIDE (1984), RUFFAT (1983), SSP (1980), SEPAFIN (1982), TELMEX (1982). </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> El n&uacute;mero de observaciones es ostensiblemente peque&ntilde;o. En el pie de nota el autor reconoce que se tiene que remitir a utilizar la prueba de Phillips&#45;Perron, referida al c&iacute;rculo unitario y a la de cointegraci&oacute;n de Johansen, en tanto la literatura indica que "el tama&ntilde;o de la muestra, es insuficiente" (Galindo, 1993: 182), al estimar resultados con menos de 30 observaciones.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Gomez&#45;Zaldivar y Ventosa&#45;Santaularia omiten especificar el periodo de tiempo utilizado, por lo que la replicaci&oacute;n de estos resultados se convierte en una tarea por dem&aacute;s dif&iacute;cil de acometer.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La t&eacute;cnica de correcci&oacute;n de error se puede llevar a cabo en una o dos etapas. La forma reducida es la que corresponde a una etapa, en ella se encuentra sustituida la ecuaci&oacute;n de largo plazo en la de corto plazo. La forma estructural es la que corresponde a dos etapas, donde se estiman por separado las ecuaciones de la forma reducida. El modelo de correcci&oacute;n de error con una y dos etapas son equivalentes, en tanto que sus respectivos estimadores guardan congruencia entre s&iacute;. </font></p>
        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> V&eacute;ase Sargan (1984).</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Este tama&ntilde;o de muestra es adecuado para representar significativamente a la poblaci&oacute;n, de acuerdo a Box <i>et al.</i> (2008). De este modo, se evita el riesgo de utilizar una muestra peque&ntilde;a, como se se&ntilde;ala en G&oacute;mez&#45;Zaldivar y Ventosa&#45;Santaularia (2009) y en Galindo (1993). Los peligros de utilizar una muestra peque&ntilde;a tambi&eacute;n son expuestos por Masih y Peters (2010), desde que &eacute;sta puede contaminar los estimadores y sus inferencias.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Por ejemplo, dentro de los art&iacute;culos no duraderos, se pueden encontrar instancias de los llamados bienes inferiores, as&iacute; como normales y superiores.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Los errores est&aacute;ndar se reportan en los <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an4" target="_blank">Anexos 4</a> y <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an5" target="_blank">5</a>.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> El deflactor del PIB est&aacute; retrasado un trimestre. En el caso de Reino Unido, Yoldas (2006) encuentra un coeficiente de 0.89 para art&iacute;culos de consumo no duraderos para el periodo 1936&#45;2004.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> A prop&oacute;sito de este resultado, Heim (2009) reporta un coeficiente de elasticidad de 0.44 para los servicios en Estados Unidos, durante el periodo 1960&#45;2000. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Argentina, Brasil, Chile, Cuba y Uruguay.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> El deflactor del PIB est&aacute; rezagado un periodo.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;En Romer (1996: 224&#45;5) se considera que los salarios en el periodo <i>t</i> son proporcionales a los precios del periodo previo, <i>W<sub>t</sub></i> = <i>AP<sub>t&#45;1</sub></i>. Con ello, se eleminar&iacute;a todo riesgo de abaratamiento o encarecimiento del salario en t&eacute;rminos de poder de compra, si bien de manera <i>ex&#45;post.</i> En consecuencia, Romer est&aacute; proponiendo, con alg&uacute;n desfase, un r&eacute;gimen salarial indexado.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;Rezagados en dos periodos ambos &iacute;ndices de precios.</font></p>
        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Aqu&iacute; tanto los precios al productor como el tipo de cambio nominal tienen un periodo de rezago.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> En contraste con estos resultados, Castillo Ponce (2003) encuentra que el tipo de cambio real carece de efecto en el consumo. Este autor reporta un coeficiente cercano a cero del consumo respecto al tipo de cambio real, negativo tanto en el largo como en el corto plazos, &#45;0.121 y &#45;0.093 respectivamente. Este resultado pone de manifiesto los inconvenientes de considerar al consumo de forma agregada. Es decir, sin tomar en cuenta la heterogeneidad de los art&iacute;culos por grupo de satisfactor y origen.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>23</sup> En ambos casos el deflactor del PIB tiene un periodo de rezago. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Tanto el PIB como su deflactor tienen un periodo de rezago.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> La relaci&oacute;n lineal se hace expl&iacute;cita en el <a href="/img/revistas/ineco/v73n289/htlm/a5an.html#an3" target="_blank">Anexo 3</a>.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> La forma directa implica un an&aacute;lisis econom&eacute;trico para determinar el impacto de las variaciones del consumo privado, ya sea de forma agregada o desagregada, sobre la cuenta corriente.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>  A su vez, la elasticidad del consumo de art&iacute;culos duraderos respecto al ingreso registr&oacute; coeficientes altamente el&aacute;sticos (v&eacute;ase el <a href="#c1">cuadro 1</a>).</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> En Thirlwall (2011) la elasticidad ingreso de la demanda de importaciones se convierte en un inhibidor del crecimiento de una econom&iacute;a, no obstante se tenga un ritmo positivo en el crecimiento de las exportaciones. La presi&oacute;n que art&iacute;culos y servicios de consumo final importados, as&iacute; como la correspondiente a duraderos de origen interno, surge cuando se rebasan los saldos positivos por exportaciones. Sobre este &uacute;ltimo punto, Thirlwall (1979) analiza el enfoque de absorci&oacute;n de la balanza de pagos. En este an&aacute;lisis se plantea que toda pol&iacute;tica de correcci&oacute;n de balanza de pagos habr&aacute; de ser analizada como la diferencia entre un cambio en el ingreso con relaci&oacute;n
al gasto. Dentro de este enfoque, el gasto es vinculado con el concepto de absorci&oacute;n.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> El incremento del d&eacute;ficit en cuenta corriente podr&iacute;a ocurrir si el gasto en consumo de bienes importados excede el ingreso devengado por concepto de exportaciones.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Con un rezago para los precios de servicios for&aacute;neos semiduraderos y dos para el &iacute;ndice de precios al consumidor.</font></p>
        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Los signos positivos en los coeficientes de los art&iacute;culos no duraderos y duraderos expresan el mayor poder de compra del peso frente al d&oacute;lar, al ocurrir una sobrevaluaci&oacute;n de la primera moneda respecto a la segunda.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> En este caso, el &iacute;ndice de precios al productor tiene un rezago, al igual que el tipo de cambio nominal.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> En este modelo no entran regresiones entre los distintos componentes del consumo. Estas regresiones ser&iacute;an interesantes de analizar en un estudio futuro. En este caso, se podr&iacute;an obtener coeficientes de elasticidad en t&eacute;rminos de sustituci&oacute;n o complementariedad. En este trabajo las elasticidades precio cruzadas resultaron no significativas, es posible que ello sea el resultado del alto grado de agregaci&oacute;n a nivel geogr&aacute;fico que conlleva la clasificaci&oacute;n subyacente en las bases de datos proporcionadas por el INEGI. </font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Con excepci&oacute;n de duraderos en el largo plazo.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> De acuerdo con Habibullah, Smith y Azman&#45;Saini (2006) el modelo de correcci&oacute;n de error de Davidson <i>et al.</i> (1978) implica una prueba directa de cointegraci&oacute;n entre consumo e ingreso.</font></p>
        <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>  "En este trabajo se propone un nuevo enfoque para las pruebas de existencia de una relaci&oacute;n entre las variables en niveles, el cual es aplicable independientemente de que los regresores subyacentes son puramente I(0), puramente o mutuamente cointegradas" (Pesaran, Shin y Smith, 2001; traducci&oacute;n del texto original en ingl&eacute;s).</font></p>
     ]]></body><back>
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