<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0185-1276</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[An. Inst. Investig. Estét]]></abbrev-journal-title>
<issn>0185-1276</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0185-12762005000200007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El empleo de la videoscopia en el estudio de la imaginería ligera o de pasta de caña]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Labastida Vargas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Leonor]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>27</volume>
<numero>87</numero>
<fpage>199</fpage>
<lpage>207</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0185-12762005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0185-12762005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0185-12762005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Obras, documentos, noticias</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El empleo de la videoscopia en el estudio de la imaginer&iacute;a ligera o de pasta de ca&ntilde;a</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Leonor Labastida Vargas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Con ma&iacute;z amarillo y ma&iacute;z blanco amasaron su carne.    <br> 	Las mujeres y hombres de ma&iacute;z ve&iacute;an tanto como los dioses.    <br> 	Su mirada se extend&iacute;a sobre el mundo entero.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Los dioses echaron un vaho y les dejaron los ojos nublados para siempre,    <br> 	porque no quer&iacute;an que las personas vieran m&aacute;s all&aacute; del horizonte.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Popol Vuh,</i> Memoria de Fuego, I. Los nacimientos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dificultad para identificar las t&eacute;cnicas utilizadas en las esculturas creadas con ca&ntilde;a de ma&iacute;z ha llevado a incorporar nuevos instrumentos de trabajo.<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> La presente investigaci&oacute;n muestra, por primera vez, los alcances del empleo de la videoscopia industrial en el estudio de la escultura virreinal. A trav&eacute;s de este aparato se pudo comprobar que el Cristo ubicado en la sacrist&iacute;a de la iglesia de San Agust&iacute;n de las Cuevas, Tlalpan, D. F., fue realizado con esta singular t&eacute;cnica y obtener evidencia fotogr&aacute;fica que permite hacer una detallada descripci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas y hechuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es bien conocido que el surgimiento de la escultura en papel y ca&ntilde;a de ma&iacute;z durante el periodo virreinal tuvo un antecedente precolombino. En los talleres coloniales, la antigua tradici&oacute;n prehisp&aacute;nica de fabricar dioses con materiales livianos se conjug&oacute; con la t&eacute;cnica hispana del <i>papel&oacute;n</i> o papel&#45;mach&eacute;,<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> pues ofrec&iacute;a una serie de cualidades &uacute;nicas: ligereza, bajo costo, reducci&oacute;n de la mano de obra y rapidez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salvo los casos de Mat&iacute;as y Luis de la Cerda, en Michoac&aacute;n, y del franciscano fray Sebasti&aacute;n Gallegos, en Quer&eacute;taro,<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> las referencias que han llegado a nosotros sobre esta t&eacute;cnica y sus lugares de producci&oacute;n son escasas. No se ha podido establecer con exactitud la localizaci&oacute;n de los talleres donde se produjeron estas im&aacute;genes. Se cree que estuvieron dispersos en algunos pueblos del valle de M&eacute;xico, Tlaxcala y Michoac&aacute;n;<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> sin embargo, lo m&aacute;s probable es que su manufactura surgiera de manera simult&aacute;nea en varios lugares adem&aacute;s de los ya mencionados, pues esta t&eacute;cnica precolombina se utiliz&oacute; en toda Mesoam&eacute;rica.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XX resurgi&oacute; el inter&eacute;s por este tipo de esculturas. Algunos restauradores e historiadores del arte, como Abelardo Carrillo y Gariel y Andr&eacute;s Estrada Jasso, dieron los primeros pasos en la investigaci&oacute;n de estas piezas, y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han aparecido tres obras fundamentales para el estudio de tal manifestaci&oacute;n art&iacute;stica: una obra colectiva que aborda diferentes aspectos, un estudio del Cristo de Telde en Canarias y un libro que analiza la imaginer&iacute;a michoacana.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup> A pesar de ello es evidente la falta de estudios sobre el tema y la escasez de ejemplos que tenemos de obras analizadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha mencionado, es especialmente complejo identificar las t&eacute;cnicas y materiales empleados en la imaginer&iacute;a ligera, por lo que no debe sorprender del todo que en 1988 el Cristo de la sacrist&iacute;a de la iglesia de San Agust&iacute;n de las Cuevas haya sido catalogado como tallado en madera.<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup> Esto, tal vez, se debi&oacute; a la posible inaccesibilidad de la imagen y a que, por lo general, queda visiblemente expuesta en pies y manos la madera con que se tallaron estas partes, al igual que en el caso que ahora presentamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procedimientos generalmente utilizados para descubrir y estudiar los m&eacute;todos constructivos de este tipo de esculturas sin da&ntilde;arlas incluyen el uso de endoscopios cl&iacute;nicos, radiograf&iacute;as, microscopias, etc.<sup><a name="n8b"></a><a href="#n8a">8</a></sup> La b&uacute;squeda de un instrumento capaz de proporcionar mejores im&aacute;genes que las obtenidas mediante un endoscopio cl&iacute;nico nos condujo a un novedoso aparato industrial llamado videoscopio, que nos permiti&oacute; inspeccionar el interior de esta escultura por un peque&ntilde;o orificio, y as&iacute; descubrir y observar sus secretos con una sorprendente claridad y nitidez. Esto demostr&oacute;, sin lugar a dudas, que la escultura se elabor&oacute; con ca&ntilde;a de ma&iacute;z y papel, y de ello result&oacute; un provechoso encuentro interdisciplinario entre la historia del arte, la restauraci&oacute;n y los adelantos tecnol&oacute;gicos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El Cristo de San Agust&iacute;n de las Cuevas</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La resonancia hueca y la aparente ligereza del Cristo de San Agust&iacute;n de las Cuevas eran una indicaci&oacute;n clara de que esta pieza pod&iacute;a pertenecer a la imaginer&iacute;a ligera (<a href="#f1">fig. 1</a>). A partir de un an&aacute;lisis formal fue posible identificar varias de las caracter&iacute;sticas de la escultura en ca&ntilde;a de ma&iacute;z; por ejemplo, un acartonamiento apenas perceptible del torso<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup> y una flexi&oacute;n muy pronunciada en las rodillas que repiten los modos arqueados tan propios de esta t&eacute;cnica.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tratamiento dado a la barba y al cabello coincide con la t&eacute;cnica del modelado que crea formas profundas alej&aacute;ndose de la apariencia de la talla de la madera. Adem&aacute;s, en el pa&ntilde;o de pureza faltaba de la mo&ntilde;a o lazada en su lado izquierdo, lo cual dejaba ver un hueco cuyo tama&ntilde;o no se pod&iacute;a determinar. Pese a todo lo anterior, estos indicios no eran suficientes para corroborar nuestra sospecha de que la pieza se encontraba err&oacute;neamente catalogada como "escultura en madera". Al buscar nuevos m&eacute;todos para obtener una prueba irrefutable, recurrimos, en un primer momento, a un endoscopio cl&iacute;nico,<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup> instrumento hasta ahora no utilizado en el estudio del arte novohispano en M&eacute;xico.<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup> Los resultados no fueron concluyentes debido a las limitaciones del aparato, pues &eacute;ste fue dise&ntilde;ado para observar muestras a distancias muy cortas. De cualquier forma, ya se pod&iacute;an percibir ciertos elementos que confirmaban nuestra teor&iacute;a sobre la t&eacute;cnica ligera de la obra. Fue posible observar la oquedad de la efigie y algunos detalles de sus materiales, as&iacute; como identificar el papel de su interior, en apariencia amate, aunque no se obtuvieron im&aacute;genes claras de los elementos y modos constructivos.<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup> El deseo de realizar un estudio m&aacute;s amplio nos llev&oacute; al empleo de un videoscopio,<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup> el cual nos permiti&oacute; ver con toda nitidez el interior de la efigie. Con anterioridad, este tipo de resultados s&oacute;lo habr&iacute;an sido posibles en piezas muy deterioradas, como fue el caso del Cristo de Mexicaltzingo.<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta nueva tecnolog&iacute;a fue posible acceder al interior de la pieza por un peque&ntilde;o orificio (6 mm) previamente existente en la superficie de la imagen, sin que la figura se da&ntilde;ara en modo alguno (<a href="#f2">fig. 2</a>). Lo que se ha buscado y antepuesto ante todo en este estudio es la integridad de la obra, como lo dictan las normas internacionales en lo que se refiere a actuaciones sobre patrimonio, pues nuestro objetivo consiste, adem&aacute;s del conocimiento que nos brinda, en conservar el legado art&iacute;stico de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a las perforaciones resultantes de la p&eacute;rdida de la lazada del pa&ntilde;o de pureza, se introdujo el videoscopio y se observ&oacute; con nitidez el interior de la pieza, desde el cuello hasta los tobillos.<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup> Por dentro, la obra es totalmente hueca y sus paredes est&aacute;n recubiertas de papel amate.<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup> Este tipo de manufactura es coherente con lo encontrado por el restaurador Rolando Araujo al examinar talleres y t&eacute;cnicas.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup> El papel amate se us&oacute; com&uacute;nmente para construir estas piezas, y su superficie es m&aacute;s burda a la vista que la del papel europeo y su color de un tono m&aacute;s beige (<a href="#f3">fig. 3</a>). Todo el torso y las piernas son cavidades vac&iacute;as y se unen mediante encolados y costuras formadas por puntadas de tama&ntilde;o casi igual, lo que nos hace suponer el empleo de una aguja curva para su realizaci&oacute;n (<a href="#f4">fig. 4</a>). En tomas de acercamiento de estas juntas, se pueden apreciar las capas de papel que le dan cuerpo a la imagen. La cabeza se insert&oacute; en el torso mediante un soporte de madera, aparentemente de color&iacute;n,<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup> que se encuentra recubierto de cola, y el cual se introdujo a presi&oacute;n en la parte superior para formar el cuello del Cristo. Ello se deduce de la manera en que la cola ha sido barrida un poco de los lados al empujarla hacia adentro a trav&eacute;s del papel amate y en que este &uacute;ltimo se encuentra desgajado alrededor de la junta estructural (<a href="#f5">fig. 5</a>). Bajo ese perno del cuello se pueden apreciar fragmentos de una madera m&aacute;s dura, que cruzan de lado a lado el t&oacute;rax para actuar como anclaje de ambos brazos y posiblemente la cabeza, los cuales sin duda se trabajaron por separado y posteriormente se insertaron en dichos pernos. En este mismo punto aparecen algunas peque&ntilde;as astillas cuya funci&oacute;n pudo ser la de asegurar el anclaje.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f3.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f4.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis con el videoscopio permiti&oacute; observar la parte inferior de las extremidades, en donde se aprecia la uni&oacute;n de los pies tallados en lo que tambi&eacute;n parece ser madera de color&iacute;n, incrustados de la misma manera que la cabeza sobre los hombros (<a href="#f6">fig. 6</a>). Nuevamente aparecen los respectivos encolados, las correspondientes costuras de uni&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de afiladas astillas que refuerzan el anclaje. Conviene destacar la introducci&oacute;n, en una de las piernas, de un perno de madera dura que llega hasta media pantorrilla y cuyo cometido no pudo determinarse con certeza. Es posible que sirviera de cu&ntilde;a y anclaje en la fijaci&oacute;n y realizaci&oacute;n de la extremidad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/aiie/v27n87/a7f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del empleo de la videoscopia es posible afirmar que la t&eacute;cnica de realizaci&oacute;n de esta imagen de la iglesia de San Agust&iacute;n de las Cuevas mantiene el mismo sistema constructivo que otras piezas del siglo XVI, como el Cristo de Churubusco, el Cristo de Telde y los de Mexicaltzingo y Santa Teresa. Para formar el cuerpo y las extremidades tal vez se parti&oacute; de un molde previo, realizado quiz&aacute;s con alg&uacute;n material modelable,<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> al que se superpusieron pliegos de papel amate, fragmentos de ca&ntilde;a de ma&iacute;z descortezada y nuevamente papel, para terminar con los diferentes estratos de policrom&iacute;a. En cuanto a las extremidades, los brazos y los pies se ejecutaron de forma exenta para encolarlos posteriormente y fijarlos a modo de pernos, con la ayuda de astillas y traviesas de madera. En el caso de las piernas, &eacute;stas se fijaron al torso por medio de las costuras antes mencionadas. Respecto a la cabeza, &eacute;sta hubo de ser realizada de manera similar a la del Cristo de Churubusco, como lo describi&oacute; el restaurador Rolando Araujo.<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup> En esta ocasi&oacute;n se trata de un molde en negativo, que ya daba las facciones gracias a la adaptaci&oacute;n del papel y a la masilla obtenida de la trituraci&oacute;n de la ca&ntilde;a de ma&iacute;z y su aglutinado con cola.<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup> Para concluir dicha cabeza, se aplic&oacute; nuevamente masilla modelada que forma el cabello, y luego, mediante la introducci&oacute;n de un perno de madera de color&iacute;n, se ancl&oacute; y adhiri&oacute; al torso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente trabajo ha evidenciado la necesidad de incorporar nuevas metodolog&iacute;as en la catalogaci&oacute;n de nuestro patrimonio. Al utilizar diversas disciplinas y nuevas tecnolog&iacute;as, como la videoscopia industrial, se ha logrado aportar datos concluyentes en torno a las t&eacute;cnicas empleadas en la escultura novohispana. Es la primera vez que este instrumento se utiliza con tal prop&oacute;sito en nuestro pa&iacute;s. Hemos de hacer &eacute;nfasis en lo necesarias que son tanto las relaciones como la formaci&oacute;n de equipos interdisciplinarios que provean una visi&oacute;n global del objeto analizado, enriqueciendo as&iacute; nuestra historiograf&iacute;a art&iacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio m&aacute;s sistem&aacute;tico de la escultura virreinal dentro de esta l&iacute;nea multidisciplinaria quiz&aacute; muestre una mayor y m&aacute;s extendida sobrevivencia de escultura en ca&ntilde;a de lo que se ha cre&iacute;do. Muchas son las variantes que a&uacute;n han de vislumbrarse al tener acceso a los secretos del interior de las obras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a>. Tradicionalmente se emplea el t&eacute;rmino "pasta de ca&ntilde;a" para referirse a la t&eacute;cnica de producci&oacute;n de piezas escult&oacute;ricas mediante ca&ntilde;a de ma&iacute;z. Los nuevos estudios demuestran que esta t&eacute;cnica tiene muchas variantes tanto en materiales como en m&eacute;todos constructivos; por ello, en este estudio se ha pretendido utilizar el t&eacute;rmino "ligero", propuesto por el restaurador Rolando Araujo, que alude a su peso y no a los materiales que contiene. Este trabajo es una porci&oacute;n de la tesina presentada en la Universidad Iberoamericana, realizada dentro del marco del proyecto Cat&aacute;logo de Escultura Novohispana (delegaci&oacute;n Tlalpan), que actualmente lleva a cabo el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas en colaboraci&oacute;n con el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a>. Dichas relaciones fueron apuntadas por la restauradora Gabriela Garc&iacute;a&#45;Lascur&aacute;in Vargas, y en la actualidad est&aacute;n siendo estudiadas a profundidad por el restaurador espa&ntilde;ol Pablo Amador. Garc&iacute;a&#45;Lascur&aacute;in Vargas, "La escultura en el M&eacute;xico colonial", en <i>M&aacute;s actual siglo XXI.Historia, arte, ciencia y estructura pol&iacute;tica en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, M&aacute;s Actual, 2004, p. 212.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a>.Andr&eacute;s Estrada Jasso, <i>Imaginer&iacute;a en ca&ntilde;a. Estudio, cat&aacute;logo y bibliograf&iacute;a,</i> M&eacute;xico, Al Voleo, 1975, pp.52&#45;59.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a>.Xavier Moyss&eacute;n, "Escultura de pasta de ca&ntilde;a y piedra", en <i>Imaginer&iacute;a virreinal. Memorias de un seminario,</i> M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#45;Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas/Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1990, p. 23.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a>.Roberto Alarc&oacute;n Cedillo y Armida Alonso Lutteroth, <i>Tecnolog&iacute;a de la obra de arte en la &eacute;poca colonial,</i> M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana, 1994, p. 68.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a>. Abelardo Carrillo y Gariel, <i>El Cristo de Mexicaltzingo,</i> M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1948; Estrada Jasso, <i>op. cit.;</i> Antonio Garc&iacute;a&#45;Abasolo, Gabriela Garc&iacute;a&#45;Lascur&aacute;in y Joaqu&iacute;n S&aacute;nchez Ruiz (coords.), <i>Imaginer&iacute;a ind&iacute;gena mexicana. Una catequesis en ca&ntilde;a de ma&iacute;z,</i> C&oacute;rdoba, Publicaciones de la Obra Social y Cultural Cajasur, 2001; PabloF. Amador Marrero, <i>Traza espa&ntilde;ola, ropaje indiano. El Cristo de Telde y la imaginer&iacute;a en ca&ntilde;a de ma&iacute;z,</i> Las Palmas de Gran Canaria, Ayuntamiento de Telde, 2002; Sof&iacute;a Irene Velarde Cruz, <i>Imaginer&iacute;a michoacana en ca&ntilde;a de ma&iacute;z,</i> M&eacute;xico, Ediciones Michoacanas, 2003.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a>.<i>Cat&aacute;logo nacional de monumentos hist&oacute;ricos muebles. Tlalpan, D.F.,</i> M&eacute;xico, Departamento del Distrito Federal&#45;Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1988. Ficha: DF 117&#45;20,p. 44.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a>.Amador Marrero, <i>op. cit.,</i> pp. 93&#45;96.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a>.Es importante apuntar que este hecho no hace desmerecer la calidad anat&oacute;mica de la escultura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a>.Queremos agradecer la ayuda brindada por los doctores Mario Madrazo Navarro y Jorge Garc&iacute;a Gardu&ntilde;o, tanto para obtener el aparato de endoscopia como para emplearlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a>.Para este primer estudio, nos inspiramos en los realizados por el restaurador Pablo Amador en el Cristo de Telde. En pl&aacute;ticas con el referido maestro, nos coment&oacute; que este sistema se aplic&oacute; para analizar una de las piezas que conforman el acervo escult&oacute;rico del Museo de Artes Decorativas Franz Mayer. En dicho estudio, llevado a cabo con la licenciada Carla Aymes, la maquinaria seleccionada fue una lamparoscopia de tipo cl&iacute;nico que dio un aceptable resultado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a>.Agradecemos la colaboraci&oacute;n y las especificaciones recibidas por parte del gran conocedor de la t&eacute;cnica, el restaurador Rolando Araujo (Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia); asimismo, de la restauradora Gabriela Garc&iacute;a&#45;Lascur&aacute;in (Escuela Nacional de Conservaci&oacute;n, Restauraci&oacute;n y Museograf&iacute;a, INAH), la doctora Patricia D&iacute;az Cayeros (Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas) y el catedr&aacute;tico Jes&uacute;s Palomero P&aacute;ramo (Universidad de Sevilla, Espa&ntilde;a), quienes nos acompa&ntilde;aron en la realizaci&oacute;n de este primer estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a>.El aparato utilizado es un videoscopio Iplex mod. IV 7635 XI Olympus. Agradecemos al ingeniero Francisco Salda&ntilde;a, director general de Olympus M&eacute;xico, el pr&eacute;stamo de este instrumento, sin el cual el presente estudio no hubiera sido posible, y todas sus atenciones; la misma gratitud expresamos al licenciado &Oacute;scar Tovar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a>.Estudio realizado por el restaurador Abelardo Carrillo y Gariel, <i>op. cit.</i> , que fue posible por el mal estado de la escultura, ocasionado por un temblor que destruy&oacute; en parte el templo que la resguardaba y que signific&oacute; la p&eacute;rdida de la obra en cuesti&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a>. Agradecemos de manera muy especial la invaluable compa&ntilde;&iacute;a del restaurador Pablo Amador, su ayuda, comentarios y gran generosidad en la realizaci&oacute;n de este estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a>.En la opini&oacute;n del restaurador Pablo Amador, es papel amate, pues su color, apariencia y rugosidad lo identifican con este material.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a>.Rolando Araujo Su&aacute;rez, "La escultura ligera de M&eacute;xico", en Garc&iacute;a&#45;Abasolo <i>et al.</i> (coords.), <i>op. cit.,</i> pp. 124&#45;125: "El papel conforma la estructura principal y la ca&ntilde;a interviene en menor proporci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a>.Este tipo de madera se reconoce por su color claro y la manera como ha sido debastado el pedazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a>. Amador, <i>op. cit.,</i> p. 65.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a>.Araujo Su&aacute;rez, <i>op. cit.,</i> p. 126.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a>.Esta cola se identifica gracias a los restos que quedan en el interior de la obra, con la tradicional cola animal usada com&uacute;nmente en la imaginer&iacute;a espa&ntilde;ola, la cual tambi&eacute;n ha sido descrita en las im&aacute;genes del siglo XVI a las que alud&iacute;amos anteriormente al hablar de su sistema de realizaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
</article>
