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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Editorial</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace cuatro d&eacute;cadas la revista <i>Nueva Antropolog&iacute;a</i> irrumpi&oacute; en la escena editorial de publicaciones cient&iacute;ficas, como un espacio abierto a las nuevas tem&aacute;ticas de estudio que emergieron a partir de la crisis te&oacute;rico&#45;pol&iacute;tica experimentada por la antropolog&iacute;a mexicana en la d&eacute;cada de los setenta. Desde entonces <i>Nueva Antropolog&iacute;a</i> se ha mantenido como una tribuna de debate e intercambio de ideas en torno a investigaciones sociales comprometidas con la aplicaci&oacute;n de innovadores enfoques te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos. Siguiendo esta tradici&oacute;n, en el marco del festejo de su 40 aniversario se prepar&oacute; el presente n&uacute;mero tem&aacute;tico con el prop&oacute;sito de discutir <i>el poder de la etnograf&iacute;a</i> en el estudio de los procesos sociopol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. Por esta raz&oacute;n, los trabajos que a continuaci&oacute;n se exponen contienen reflexiones que buscan abrir nuevas aristas de investigaci&oacute;n socio&#45;antropol&oacute;gica, las cuales desbordan la visi&oacute;n cl&aacute;sica del trabajo de campo para incursionar en la posibilidad de realizar una etnograf&iacute;a experimental, reflexiva y en di&aacute;logo interdisciplinario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente n&uacute;mero inicia con una colaboraci&oacute;n especial de uno de los antrop&oacute;logos m&aacute;s destacados de nuestro pa&iacute;s: Rodolfo Stavenhagen, quien en su art&iacute;culo "Etnograf&iacute;a activista: mi experiencia en la ONU", realiza un ejercicio reflexivo de su extensa labor como defensor de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas. Mediante un breve recuento de sus experiencias de trabajo de campo, bajo el mando de los principales exponentes del indigenismo en M&eacute;xico, Stavenhagen narra c&oacute;mo estas pr&aacute;cticas etnogr&aacute;ficas le permitieron observar de primera mano las ambig&uuml;edades y contradicciones generadas por las pol&iacute;ticas estatales de integraci&oacute;n nacional aplicadas a los pueblos ind&iacute;genas. Refutar las contradicciones con respecto a lo que en ese entonces era denominado "antropolog&iacute;a aplicada" llevar&aacute;n a este autor a comprometerse con la llamada "antropolog&iacute;a de acci&oacute;n", la cual cuestionaba la "objetividad", "sana distancia" y "neutralidad" del investigador durante el proceso etnogr&aacute;fico. El texto muestra c&oacute;mo, con el paso del tiempo, ya como relator especial para los Derechos Humanos de los Pueblos Ind&iacute;genas de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, Stavenhagen se vio obligado a reflexionar sobre lo dif&iacute;cil que es realizar una etnograf&iacute;a situacional en los entornos solemnes de la ONU y durante las "misiones" de trabajo por el reconocimiento de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas en diversas partes del mundo, pues en estos espacios se interrelacionan una gran cantidad de actores con intereses divergentes, es el caso de los representantes de los gobiernos, las interfaces diplom&aacute;ticas, los pueblos ind&iacute;genas y sus intelectuales, as&iacute; como las organizaciones de la sociedad civil, entre los cuales es dif&iacute;cil decidir qui&eacute;n tiene la raz&oacute;n y, sobre todo, resulta imposible delimitar en d&oacute;nde termina la responsabilidad de un relator especial de la ONU. Ante estos dilemas, el art&iacute;culo concluye que el relator, como todo etn&oacute;grafo, no puede ser un "observador neutro", sino que regularmente asume el papel de "observador activista", en este caso, en favor de las luchas por la autonom&iacute;a de los pueblos ind&iacute;genas y el reconocimiento de sus derechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo "Entre activistas, funcionarios e industriales. Aplicaci&oacute;n de la etnograf&iacute;a &#45;enfocada y pol&iacute;tica&#45; en escenarios de gobernanza", Laura B. Montes de Oca reflexiona sobre la forma en que la aplicaci&oacute;n metodol&oacute;gica de la etnograf&iacute;a ya no es exclusiva de la antropolog&iacute;a, pues este enfoque de investigaci&oacute;n es actualmente aplicado por otros cient&iacute;ficos sociales, entre los que destacan soci&oacute;logos y polit&oacute;logos, para analizar diversos escenarios pol&iacute;ticos en donde confluyen agentes estatales, el mercado y la sociedad. Para Montes de Oca, hoy el proceder etnogr&aacute;fico tradicional basado en el paradigma <i>malinowskiano</i> se ha reconfigurado en la construcci&oacute;n social y te&oacute;rica del campo (<i>field</i>), as&iacute; como en la producci&oacute;n de textos etnogr&aacute;ficos, generando una etnograf&iacute;a pol&iacute;tica enfocada cuyas caracter&iacute;sticas principales son: <i>a)</i> las visitas cortas a los escenarios de interrelaci&oacute;n de los actores sociales, ya sea de manera f&iacute;sica, simb&oacute;lico&#45;discursiva o virtual; <i>b)</i> una multiplicidad de t&eacute;cnicas para orientar la mirada a ciertos procesos o situaciones sociales que acontecen en el campo, y <i>c)</i> la intenci&oacute;n de comprender el detalle microsc&oacute;pico de las relaciones sociopol&iacute;ticas desde la perspectiva de los sujetos <i>(emic),</i> pero en constante interlocuci&oacute;n con las categor&iacute;as te&oacute;ricas preexistentes <i>(etic).</i> Conjuntando todos estos elementos, Montes de Oca muestra la utilidad de la etnograf&iacute;a enfocada para cuestionar la normalizaci&oacute;n de los escenarios de confrontaci&oacute;n e interlocuci&oacute;n entre la ciudadan&iacute;a, los agentes que representan al Estado y los empresarios, pues sus hallazgos etnogr&aacute;ficos en la elaboraci&oacute;n de la legislaci&oacute;n mexicana sobre bioseguridad y la norma oficial mexicana de emisiones de bi&oacute;xido de carbono difieren mucho de los elementos que te&oacute;ricamente definen la gobernanza y las innovaciones democr&aacute;ticas. No obstante, para esta autora el desfase entre la evidencia emp&iacute;rica y el referente te&oacute;rico no es un problema, sino que representa una ventana de oportunidad para demostrar el poder epistemol&oacute;gico que tiene la etnograf&iacute;a para conocer el punto de vista de los actores y repensar las categor&iacute;as con las que abordamos la realidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo una l&iacute;nea de reflexi&oacute;n similar, Turid Hagene, en su trabajo "Debatiendo conceptos con metodolog&iacute;a etnogr&aacute;fica: el caso del 'clientelismo pol&iacute;tico' y la 'compra de votos' ", muestra la utilidad de la observaci&oacute;n participante para refutar conceptos te&oacute;ricos y dotar de m&aacute;s contenido explicativo a las categor&iacute;as que orientan el an&aacute;lisis del clientelismo pol&iacute;tico a partir del punto de vista de los actores involucrados en este tipo de transacciones. Recuperando los datos obtenidos durante sus estancias de trabajo de campo en un pueblo originario del poniente de la ciudad de M&eacute;xico, Hagene demuestra que en este lugar las pr&aacute;cticas clientelares est&aacute;n vinculadas a narrativas como "labor social", "ayuda" y "acci&oacute;n solidaria", de ah&iacute; que leg&iacute;tima y regularmente son empleadas por cualquier actor o red social con el objetivo de resolver problemas cotidianos de gesti&oacute;n en el contexto de una contienda electoral. Por el contrario, en este entorno la compra de votos s&iacute; configura imaginarios basados en la sanci&oacute;n social, pues los habitantes de este pueblo la consideran una pr&aacute;ctica ileg&iacute;tima que incluso merma la dignidad de los actores en lo individual y colectivo. En el art&iacute;culo se afirma que la etnograf&iacute;a permite una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre los puntos de vista <i>emic</i> y <i>etic,</i> lo cual flexibiliza el proceso de investigaci&oacute;n al grado que los conceptos te&oacute;ricos (<i>etic</i>) operan sobre un contexto determinado, por lo que no deben omitir las percepciones de los sujetos (<i>emic</i>) en la descripci&oacute;n y explicaci&oacute;n de un proceso social, en este caso del intercambio clientelar de bienes o servicios a cambio de votos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos "La delimitaci&oacute;n cuantitativa de divisaderos de observaci&oacute;n etnogr&aacute;fica: una herramienta metodol&oacute;gica para el estudio antropol&oacute;gico del Estado", de Emanuel Rodr&iacute;guez, y "Campos de dominaci&oacute;n y &aacute;mbitos de condensaci&oacute;n: el estudio multidimensional de las relaciones pol&iacute;ticas en la ciudad de M&eacute;xico", de H&eacute;ctor Tejera, cuestionan el bajo nivel de colaboraci&oacute;n y di&aacute;logo metodol&oacute;gico que ha promovido la antropolog&iacute;a con otras disciplinas sociales. Ambos autores postulan por la inclusi&oacute;n de t&eacute;cnicas cuantitativas de car&aacute;cter sociom&eacute;trico (basadas en estad&iacute;sticas, mediciones y georreferenciaciones) para delimitar y contextualizar divisaderos de observaci&oacute;n etnogr&aacute;fica, los cuales se caracterizan por contener &aacute;mbitos de condensaci&oacute;n representativos de las relaciones entre gobernantes y gobernados, que posteriormente ser&aacute;n la base para realizar el trabajo de campo. Con el an&aacute;lisis de las zonas grises de la pol&iacute;tica local, el trabajo de Rodr&iacute;guez propone que la complejidad sociopol&iacute;tica de los espacios delegacionales de la ciudad de M&eacute;xico puede ser analizada como un entramado de relaciones y espacios sociales que acontece en diferentes escalas y, por lo tanto, debe ser "ensamblada" mediante una integraci&oacute;n de factores micro y macrosociales. Este ensamblaje representa una nueva forma de investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica que permite profundizar en la din&aacute;mica pol&iacute;tica de los procesos sociopol&iacute;ticos contempor&aacute;neos, sin perder de vista los contextos en los que se desarrollan los actores sociales. Por su parte, Tejera destaca en su texto c&oacute;mo el enfoque de investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica de las pr&aacute;cticas pol&iacute;tico&#45;culturales, combinado con el an&aacute;lisis cuantitativo de las geograf&iacute;as electorales a nivel local, le ha permitido explicar los mecanismos de dominaci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;territorial que caracterizan la estructura de poder de la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "La vida social de los documentos de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas", Alejandro Agudo Sanch&iacute;z realiza una autoetnograf&iacute;a de su participaci&oacute;n como consultor en la evaluaci&oacute;n del programa Oportunidades para reflexionar sobre la trayectoria de las met&aacute;foras movilizadoras (como atenci&oacute;n a la pobreza, corresponsabilidad del desarrollo, participaci&oacute;n ciudadana, equidad de g&eacute;nero, entre otras) y el papel desempe&ntilde;ado por &eacute;stas en el continuo proceso de construcci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Mediante la etnograf&iacute;a documental del dise&ntilde;o de este programa social, en donde intervienen las voces y los imaginarios de las comunidades de especialistas, autoridades gubernamentales y representantes de la sociedad civil, el art&iacute;culo evidencia las relaciones sociales que est&aacute;n detr&aacute;s de una pol&iacute;tica p&uacute;blica. Para Agudo Sanch&iacute;z el poder de la etnograf&iacute;a en el estudio de la vida social en los documentos radica en revelar el incierto mundo de acuerdos, negociaciones y disensos entre la red de actantes humanos y no humanos (en el sentido de Latour), involucrada en el dise&ntilde;o de una acci&oacute;n gubernamental que normaliza las formas de conocimiento y representaci&oacute;n de diversas realidades sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nitzan Shoshan, en "M&aacute;s all&aacute; de la empat&iacute;a: la escritura etnogr&aacute;fica de lo desagradable", se aventura en realizar una investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica con j&oacute;venes de extrema derecha en la ciudad de Berl&iacute;n, Alemania. El texto de Shoshan evidencia la existencia de campos de investigaci&oacute;n social que han sido poco abordados por las ciencias sociales, porque en el discurso acad&eacute;mico est&aacute;n encasillados como "min&uacute;sculos", "aberrantes", "desagradables" o "extremos". Ante esta situaci&oacute;n, el texto reflexiona sobre el reto metodol&oacute;gico que tiene la antropolog&iacute;a y otras disciplinas sociales, para acceder a las dimensiones cotidianas y profanas de los m&aacute;rgenes pol&iacute;ticos, sociales y urbanos de los entornos locales. Seg&uacute;n Shoshan, un primer paso para superar esta carencia es empezar a cuestionar la predisposici&oacute;n de los investigadores por realizar estudios y trabajar con personas y grupos con quienes puedan simpatizar e identificarse, excluyendo aquello que desborda esta frontera y es encasillado como "poblaci&oacute;n desagradable". Esto implica un viraje metodol&oacute;gico en donde el etn&oacute;grafo de los m&aacute;rgenes sociales debe abandonar la convencionalidad antropol&oacute;gica de fungir como defensor de los grupos que estudia y cambiar la simpat&iacute;a por la empat&iacute;a. Asimismo, este art&iacute;culo vuelve a reactivar el debate sobre los retos &eacute;ticos impl&iacute;citos al realizar trabajo de campo, pues todav&iacute;a no queda claro c&oacute;mo podr&aacute; el etn&oacute;grafo de lo desagradable consolidar la confianza con sus informantes clave y, sobre todo, en qu&eacute; medida el investigador podr&aacute; discernir la frontera que separa las traducciones positivas y negativas de un grupo social en la producci&oacute;n de textos etnogr&aacute;ficos. Si bien estas preguntas abren el debate sobre la posici&oacute;n que la antropolog&iacute;a y la investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica ocupan dentro de un r&eacute;gimen de conocimiento, esto no niega el poder metodol&oacute;gico del trabajo de campo para captar las representaciones de los m&aacute;rgenes sociales que han sido poco estudiados por considerarse "desagradables".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra esta entrega un art&iacute;culo de Gabriela Vargas titulado "Reflexiones sobre el trabajo de campo: la utop&iacute;a intersubjetiva en un mundo desigual". Este texto se adentra en la reconfiguraci&oacute;n de la pr&aacute;ctica etnogr&aacute;fica contempor&aacute;nea, en el marco de contextos sociales marcados por amplias desigualdades sociales. Hoy, en opini&oacute;n de Vargas, ut&oacute;picamente se ha dado por sentado que el etn&oacute;grafo ya no est&aacute; tras la b&uacute;squeda de la "otredad", sino que ahora se pretende lograr un entendimiento intersubjetivo con otras personas de manera horizontal. Recuperando su experiencia de trabajo de campo en el estudio de las desigualdades interdependientes a nivel ling&uuml;&iacute;stico, tecnol&oacute;gico y musical, la autora demuestra que la utop&iacute;a intersubjetiva en el trabajo etnogr&aacute;fico es casi imposible de alcanzar. Esto se debe a que habitamos un mundo desigual, el cual necesariamente se expresa en la comunicaci&oacute;n y, por lo tanto, en la producci&oacute;n de textos etnogr&aacute;ficos. En el art&iacute;culo se concluye que la etnograf&iacute;a tambi&eacute;n puede ser una poderosa herramienta metodol&oacute;gica para demostrar, mediante los datos del trabajo de campo, que las personas ubicadas en situaciones desventajosas no est&aacute;n ah&iacute; por una decisi&oacute;n individual, sino que dependen de las condiciones estructurales de la desigualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una primera versi&oacute;n de los art&iacute;culos que componen este n&uacute;mero fueron presentados en un seminario organizado por la revista <i>Nueva Antropolog&iacute;a</i> titulado: "El poder de la etnograf&iacute;a: nuevos enfoques de investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica y sociol&oacute;gica en los procesos sociopol&iacute;ticos contempor&aacute;neos", realizado en el Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico, en noviembre de 2014. Dicho evento no hubiera sido posible sin el apoyo de Arturo Alvarado, director de este centro de investigaci&oacute;n. Menci&oacute;n especial merece la entusiasta participaci&oacute;n de reconocidos especialistas en el tema, como Alfonso Barqu&iacute;n, Salvador Maldonado, Mar&iacute;a Luisa Tarr&eacute;s, Angela Giglia, Elsie Rockwell, Karine Tinat, Federico Besserer, Shinji Hirai, Marco Estrada y Liliana Rivera. Finalmente, la considerable asistencia a este foro de debate, en el que predominaron j&oacute;venes interesados en profundizar sus conocimientos metodol&oacute;gicos a nivel cualitativo, confirm&oacute; la importancia y vigencia de la etnograf&iacute;a en el estudio de los complejos procesos sociopol&iacute;ticos que acontecen en los albores del siglo XXI.</font></p>      ]]></body>
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