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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gabriela Cano, Mary Kay Vaughan y Jocelyn Olcott (comps.), <i>G&eacute;nero, poder y pol&iacute;tica en el M&eacute;xico posrevolucionario</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tania Elizabeth Cardoso Gonz&aacute;lez</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, FCE/UAM&#150;Iztapalapa, 2009</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra ofrece un conjunto de ensayos con enfoque de g&eacute;nero sobre el periodo posrevolucionario en M&eacute;xico, demostrando la presencia y acci&oacute;n real de las mujeres en diversos procesos socio&#150;pol&iacute;ticos. Inicia con un pr&oacute;logo de Carlos Monsiv&aacute;is, en el que destaca fuentes literarias como apoyo a la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre las mujeres. Por su parte, el an&aacute;lisis introductorio de May Kay Vaughan enfatiza que la mexicana constituy&oacute; la primera revoluci&oacute;n del siglo XX, y que form&oacute; parte de un proceso mundial m&aacute;s amplio en el que hubo una excepcional participaci&oacute;n de mujeres provenientes de diversas clases sociales, quienes de acuerdo con sus condiciones y contextos incursionaron en espacios p&uacute;blicos antes restringidos, como el ej&eacute;rcito, la escuela o la pol&iacute;tica. Se&ntilde;ala que un aspecto primordial en la &eacute;poca posrevolucionaria fue la incorporaci&oacute;n m&aacute;s amplia de las mujeres a la esfera p&uacute;blica, y sus roles sociales en la construcci&oacute;n del Estado posrevolucionario. Mediante un discurso maternalista, en el que las mujeres &#150;trabajando como maestras o en cargos p&uacute;blicos de nivel medio en el campo del bienestar social&#150; actuaron como forjadoras de los nuevos ciudadanos que conformar&iacute;an la nueva naci&oacute;n, entraron en relaci&oacute;n m&aacute;s abierta y formal con el Estado mexicano.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en cuatro partes, cada una dedicada a la participaci&oacute;n femenina en distintos &aacute;mbitos sociales. La primera consta de tres an&aacute;lisis que abordan el cambio, modificaciones o adaptaciones en las concepciones y construcciones de la masculinidad y la feminidad. En "Inocultables realidades del deseo" Gabriela Cano estudia a trav&eacute;s de un personaje, Amelia/o Robles, la trasgresi&oacute;n de una identidad femenina socialmente asignada, adoptando por el contrario una identidad de g&eacute;nero opuesta. Este proceso de masculinizaci&oacute;n de una mujer, en la apariencia y en la mentalidad al asumirse como var&oacute;n, constituye una identidad transg&eacute;nero, producto de diversos factores socio&#150;hist&oacute;ricos. Lo excepcional de Amelia, quien cambi&oacute; su nombre a Amelio y su aspecto de mujer a var&oacute;n, fue que se cre&oacute; una identidad masculina como coronel y como hombre, la cual prevaleci&oacute; aun despu&eacute;s de terminado el proceso revolucionario, y adem&aacute;s fue socialmente reconocido y admirado como tal. En "La guerra contra las pelonas" Anne Rubenstein analiza la adopci&oacute;n y sincretismo de modelos extranjeros en el contexto posrevolucionario. Es decir, en un periodo global de modernizaci&oacute;n, cuando los patrones decimon&oacute;nicos iban quedando atr&aacute;s y los estilos de vida respond&iacute;an a esta din&aacute;mica, algunas mujeres urbanas europeas y estadounidenses adaptaron nuevos valores a sus identidades, lo que se reflej&oacute; en la apariencia f&iacute;sica y el comportamiento p&uacute;blico. Por un lado, cortaron su cabello y comenzaron a ejercitar sus cuerpos; y por el otro modificaron sus atuendos, para ceder el paso a la comodidad en el vestir. Con la r&aacute;pida difusi&oacute;n que los medios de comunicaci&oacute;n del momento, estas tendencias llegaron a M&eacute;xico, donde las "pelonas" adoptaron la moda de las <i>gar&ccedil;on</i> francesas o las <i>flappers</i> estadounidenses, aun cuando fueron objeto de burla e incluso de violencia f&iacute;sica. Por otra parte, en "Feminidad, indigenismo y naci&oacute;n", Julia Tu&ntilde;&oacute;n presenta un an&aacute;lisis espec&iacute;fico de la construcci&oacute;n de las identidades nacionales vistas a trav&eacute;s de la producci&oacute;n f&iacute;lmica de Emilio <i>El Indio</i> Fern&aacute;ndez, quien refleja en su obra los l&iacute;mites del proyecto nacional posrevolucionario, el cual encontr&oacute; dificultades para la integraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena por diversas razones. La autora analiza c&oacute;mo la cultura ind&iacute;gena fue representada con una identidad femenina a trav&eacute;s del cine, idealiz&aacute;ndola frente a la cultura moderna y urbana que no s&oacute;lo la hab&iacute;a dominado, sino supuestamente corrompido.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n incursiona en el aspecto dom&eacute;stico de las relaciones de g&eacute;nero. En "Si el amor esclaviza... &iexcl;Maldito sea el amor!", Stephanie Smith aborda los cambios y continuidades en el proceso de divorcio durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX en Yucat&aacute;n. Muestra que la legalidad del divorcio no aminoraba la subordinaci&oacute;n sexual femenina, ya que los valores patriarcales masculinos prevalecieron, e incluso se reforzaron durante la lucha armada, que exalt&oacute; de muchas formas el honor masculino. Estos cambios en las percepciones de las uniones respondieron a un contexto m&aacute;s general que ten&iacute;a lugar en el mundo occidental, y radicaba en las ideas del amor rom&aacute;ntico vinculadas con nuevas concepciones de la familia provenientes de corrientes intelectuales internacionales, donde el amor se convirti&oacute; en la clave del matrimonio. Patience A. Shell estudia otro cambio revolucionario en "G&eacute;nero, clase y ansiedad en la Escuela Vocacional Gabriela Mistral", demostrando c&oacute;mo la modernidad no s&oacute;lo modific&oacute; las relaciones de g&eacute;nero en cuanto a uni&oacute;n matrimonial y divorcio, sino en el &aacute;mbito dom&eacute;stico en general y en su proyecci&oacute;n a la esfera p&uacute;blica a partir de la d&eacute;cada de 1920. La autora toma un nuevo espacio de sociabilidad, la escuela vocacional, para mostrar c&oacute;mo fue el proceso de transformaci&oacute;n de las conductas y expectativas sociales de la poblaci&oacute;n femenina, como la educaci&oacute;n para las mujeres. Como ya apuntaba Mary Kay Vaughan en su introducci&oacute;n, se visualiz&oacute; como base de la familia moderna a una madre "moderna" y educada, que respondiera a un proyecto estatal <i>maternalista</i> que colocaba a ciertas mujeres, en su mayor&iacute;a de origen urbano, en la esfera p&uacute;blica a trav&eacute;s de la ense&ntilde;anza y el beneficio social como la procuraci&oacute;n de la salud p&uacute;blica mediante la difusi&oacute;n de temas antes vetados, entre ellos la educaci&oacute;n sexual para el control de la natalidad. De la mano con este tema, en "Haciendo y deshaciendo familias", Ann S. Blum aborda las iniciativas de salud p&uacute;blica, que procuraban especialmente a las madres y a los ni&ntilde;os. Una medida que rompi&oacute; dr&aacute;sticamente patrones tradicionales en las relaciones familiares fue la reglamentaci&oacute;n para la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os, que permit&iacute;a la adopci&oacute;n a mujeres solteras. As&iacute;, el Estado comenz&oacute; a estimular, a&uacute;n de manera incipiente en los a&ntilde;os treinta, modalidades sociales y culturales donde los hombres ya no eran los pilares de la familia, sino las mujeres solteras y trabajadoras que quer&iacute;an formar sus propias familias y recib&iacute;an apoyo del Estado en su papel e identidad como madre.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer apartado se dedica a las mujeres en los procesos de trabajo asalariado. Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez Acevez escribe "La lucha entre el metate y el molino de nixtamal en Guadalajara, 1920&#150;1940", texto en el cual da cuenta del proceso de politizaci&oacute;n de algunas mujeres a ra&iacute;z de la modernizaci&oacute;n de la industria de la tortilla, producci&oacute;n hist&oacute;ricamente femenina y dom&eacute;stica.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal conflicto de g&eacute;nero en esta rama fue la introducci&oacute;n de fuerza de trabajo masculina que desplaz&oacute; a varias mujeres, ya que se confiaba m&aacute;s en los hombres para operar la nueva maquinaria utilizada en la producci&oacute;n de tortillas. Es por ello que grupos de mujeres, no s&oacute;lo las tortilleras, sino trabajadoras de otras ramas de la industria alimenticia y textil, comenzaron incipientes organizaciones en sindicatos para defender sus derechos en el &aacute;mbito laboral. Heather Fowler&#150;Sallamini analiza otro caso de organizaci&oacute;n laboral mediante "G&eacute;nero, trabajo, sindicalismo y cultura de las mujeres de la clase trabajadora en el Veracruz posrevolucionario", donde estudia a las seleccionadoras del caf&eacute;, industria que logro consolidarse internacionalmente a partir de la d&eacute;cada de 1920. Dicho sector laboral desarroll&oacute; actividad p&uacute;blica importante al defender sus posiciones como trabajadoras, mientras desafiaban al mismo tiempo antiguas ideolog&iacute;as de g&eacute;nero que cuestionaban el honor de las trabajadoras. En "La masculinidad de la clase obrera y el sexo racionalizado", Susan M. Gauss se enfoca en la industria textil poblana de los a&ntilde;os treinta, donde &#150;al igual que en los casos de Guadalajara y Veracruz&#150; las relaciones de g&eacute;nero experimentaron importantes modificaciones a ra&iacute;z de la incursi&oacute;n de las mujeres en la industria.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo apartado se dedica a las mujeres y la pol&iacute;tica revolucionaria, donde Kristina A. Boylan analiza a las mujeres cat&oacute;licas en "G&eacute;nero, fe y naci&oacute;n", mostrando que tuvieron importante actividad de manera organizada durante y despu&eacute;s del conflicto armado. La principal labor de las cat&oacute;licas fue la beneficencia social, apoyando a hu&eacute;rfanos y desprotegidos, adem&aacute;s de difundir un discurso moral y de fe. En los a&ntilde;os treinta se instaur&oacute; una educaci&oacute;n socialista que inclu&iacute;a nuevos temas en los planes de estudio, derivados del avance de la modernidad en las ciencias y las concepciones culturales, haciendo a las asociaciones cat&oacute;licas reaccionar de manera combativa. El conflicto radicaba en la propuesta de educaci&oacute;n sexual en las escuelas p&uacute;blicas, aspecto que desconoc&iacute;a la moral religiosa y supuestamente podr&iacute;a corromper a la sociedad, por lo que las cat&oacute;licas organizaron importantes campa&ntilde;as de oposici&oacute;n. En "El centro no puede sostenerse", Jocelyn Olcott analiza otro aspecto de la movilizaci&oacute;n de masas del periodo posrevolucionario y del activismo de las organizaciones de mujeres, el Frente &Uacute;nico para los Derechos de las Mujeres. En los a&ntilde;os treinta dicha organizaci&oacute;n busc&oacute; el mejoramiento social y econ&oacute;mico de las familias, al tiempo de orientarse a conseguir la unidad femenina, apoyar al gobierno nacional y buscar el reconocimiento de la acci&oacute;n de las mujeres en la pol&iacute;tica y en la sociedad. El discurso del Frente respondi&oacute; a la coyuntura que marcaba el devenir internacional, cuando la ideolog&iacute;a fascista se difund&iacute;a r&aacute;pidamente. Para cerrar el texto Lynn Stephen escribe un ep&iacute;logo titulado "El activismo de base de las mujeres del campo, 1980&#150;2000: la naci&oacute;n vista desde abajo". Aqu&iacute; se ofrece un panorama contempor&aacute;neo, caracterizado por la pol&iacute;tica econ&oacute;mica neoliberal, en el que se da la proliferaci&oacute;n de organizaciones no gubernamentales que comenzaron a realizar las labores de asistencia social que el Estado ya no desempe&ntilde;aba. Lo esencial de este &uacute;ltimo an&aacute;lisis, y por ello complementa los textos del libro, es que refiere al &aacute;mbito rural, sus modificaciones a ra&iacute;z del proceso de revoluci&oacute;n, su incursi&oacute;n en la modernidad y las relaciones de g&eacute;nero en continua fricci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, Temma Kaplan aporta algunas reflexiones finales en "G&eacute;nero, caos y autoridad en tiempos revolucionarios", donde hace una recapitulaci&oacute;n de las principales tesis desarrolladas a lo largo del libro. En primer lugar destaca el proceso en el que mujeres de todas las clases y razas, en conjunto con los hombres, negociaron desde diversos contextos y sistemas de autoridad con el Estado para lograr objetivos sociales y pol&iacute;ticos espec&iacute;ficos. De esa manera fueron dibujando nuevos terrenos para el reordenamiento en las relaciones de g&eacute;nero, introduciendo ocasionalmente nuevas formas de patriarcado, y cuestionando constantemente la autoridad a escala dom&eacute;stica y p&uacute;blica. Si bien muchas mujeres mexicanas ocuparon diversos espacios p&uacute;blicos durante la posrevoluci&oacute;n, lidiaban a su vez con el dominio masculino y la autoridad patriarcal.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro constituye una herramienta esencial para el an&aacute;lisis hist&oacute;rico enfocado en la evoluci&oacute;n en las relaciones de g&eacute;nero en M&eacute;xico a partir de la Revoluci&oacute;n Mexicana, con sus avances y continuidades, logros y fracasos, din&aacute;micas y discursos.</font></p>      ]]></body>
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