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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estudios legislativos</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Reforma constitucional y control de constitucionalidad</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rub&eacute;n Hern&aacute;ndez Valle</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sumario</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. <i>Introducci&oacute;n.</i> II. <i>Poder constituyente originario y poder constituyente derivado.</i> III. <i>El poder reformador de la Constituci&oacute;n.</i> IV. <i>La distinci&oacute;n entre la reforma general y la reforma parcial de la Constituci&oacute;n.</i> V. <i>El tratamiento de los l&iacute;mites del poder reformador de la Constituci&oacute;n en el derecho comparado.</i> VI. <i>La situaci&oacute;n en el ordenamiento costarricense.</i> VII. <i>La situaci&oacute;n en el ordenamiento constitucional guatemalteco.</i> VIII. <i>El control de constitucionalidad sobre las leyes de reforma constitucional.</i> IX. <i>La inconstitucionalidad de la Ley 4349 costarricense por el vicio de incompetencia.</i> X. <i>Conclusi&oacute;n.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema del control de constitucionalidad sobre las reformas constitucionales plantea algunos problemas importantes en todo ordenamiento jur&iacute;dico. En el presente trabajo me referir&eacute; a algunos conceptos doctrinarios fundamentales para luego explicar su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica tanto en Costa Rica como en Guatemala.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Poder constituyente originario y poder constituyente derivado</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder constituyente originario o fundacional aparece cuando surge un Estado a la vida jur&iacute;dica, o bien cuando se rompe el orden constitucional por un hecho ileg&iacute;timo respecto del ordenamiento jur&iacute;dico vigente. Verbigracia, un golpe de Estado, una revoluci&oacute;n, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tales hip&oacute;tesis, al no existir ning&uacute;n ordenamiento vigente, surge el poder constituyente fundacional u originario. Su ejercicio pasa a manos del gobierno de facto que detenta el poder en esos momentos y posteriormente a la convenci&oacute;n o asamblea constituyente que se elija para redactar y aprobar el nuevo texto constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta modalidad del poder constituyente es ilimitada, aut&oacute;noma e incondicional, pues se caracteriza por su libertad total. En suma: su ejercicio es jur&iacute;dicamente ilimitado. Como dec&iacute;a el abate Si&eacute;yes, el poder constituyente lo puede todo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el poder constituyente originario se juridifica y se somete a l&iacute;mites que &eacute;l mismo establece en la Constituci&oacute;n para su ejercicio, se transforma en poder constituyente derivado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos recordar que el Estado constitucional moderno es un Estado de derecho, lo que implica la juridificaci&oacute;n de la democracia constitucional y, por consiguiente, la necesidad de concebir jur&iacute;dicamente a la propia soberan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esa forma el pueblo, que es el &uacute;nico soberano, se autolimita por medio de la Constituci&oacute;n. Sin embargo, como dice un jurista espa&ntilde;ol,</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">la &uacute;nica autolimitaci&oacute;n del poder constituyente que resulta compatible con la conservaci&oacute;n de su car&aacute;cter soberano es la autolimitaci&oacute;n procedimental y no la autolimitaci&oacute;n material. Es decir, la juridificaci&oacute;n de la soberan&iacute;a popular comporta, inexcusablemente, el establecimiento de unas reglas sobre la formaci&oacute;n de la voluntad soberana, pero no sobre el contenido de esa voluntad, porque el soberano constitucionalizado ha de tener la facultad de cambiar, radicalmente, en cualquier momento, la Constituci&oacute;n, o dicho en otras palabras, el pueblo tiene que conservar la libertad de decidir, jur&iacute;dicamente, su propio destino (Arag&oacute;n).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el poder constituyente derivado se ejerce por medio de una convenci&oacute;n o asamblea constituyente para introducirle reformas generales a la carta pol&iacute;tica, por lo que tiene su origen directo e inmediato en la voluntad popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior deriva que el poder constituyente derivado es limitado en principio, en todo lo relativo a su estructura (&oacute;rgano titular para ejercerlo); procedimiento para su integraci&oacute;n (elecci&oacute;n de miembros de la respectiva convenci&oacute;n o asamblea) y funcionamiento (reglas procedimentales que debe aplicar durante su actuaci&oacute;n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el &oacute;rgano encargado de la reforma general de la Constituci&oacute;n no est&aacute; sujeto a ninguna norma jur&iacute;dica, expresa o impl&iacute;cita, en cuanto titular del poder constituyente derivado, de manera que frente a su ejercicio no es posible, desde el punto de vista jur&iacute;dico, oponerle cl&aacute;usulas p&eacute;treas impl&iacute;citas o expresas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, sin m&aacute;s restricciones que las procedimentales originales, el poder constituyente derivado puede disponer de su propia Constituci&oacute;n, sin sujeci&oacute;n a ning&uacute;n l&iacute;mite competencial, dado que de esa forma el pueblo, de manera pac&iacute;fica, o sea jur&iacute;dicamente, adopta, en cada momento hist&oacute;rico, el orden pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico que m&aacute;s convenga a sus intereses.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. El poder reformador de la Constituci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder reformador de la Constituci&oacute;n, que se ejercita por medio del procedimiento de reforma parcial de la Constituci&oacute;n, es diferente jur&iacute;dicamente del poder constituyente derivado, el cual se articula a trav&eacute;s del procedimiento de reforma general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el poder reformador de la Constituci&oacute;n presenta las mismas caracter&iacute;sticas de los poderes constituidos, por lo que esa potestad no es jur&iacute;dicamente ilimitada, sino parcial y reglamentada, debiendo desenvolverse dentro del marco que le fija la propia Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior se concluye que el &oacute;rgano encargado de reformar parcialmente la Constituci&oacute;n, al igual que cualquier &oacute;rgano estatal, se encuentra condicionado y limitado por las normas constitucionales y legales que lo consagran y regulan su ejercicio. Es decir, el &oacute;rgano encargado de la revisi&oacute;n constitucional est&aacute; subordinado al orden establecido en cuanto a su estructura, procedimiento para su integraci&oacute;n, organizaci&oacute;n, funcionamiento y ejercicio competencial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fundamento doctrinario para su limitaci&oacute;n es su condici&oacute;n de &oacute;rgano constituido, puesto que el poder reformador de la Constituci&oacute;n, al encontrar su raz&oacute;n de ser en la propia norma fundamental, ni l&oacute;gica ni jur&iacute;dicamente podr&iacute;a destruir el fundamento de su propia competencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto universalmente aceptado de la soberan&iacute;a popular se opone a que un &oacute;rgano estatal sea titular de un poder ilimitado, ya que s&oacute;lo el pueblo es soberano. En otras palabras, el pueblo es la fuente pol&iacute;tico&#45;jur&iacute;dica del poder estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre dentro de ese mismo orden de ideas, en el Estado moderno se da la separaci&oacute;n, perfectamente natural y jur&iacute;dica, entre la voluntad del soberano, que es exterior a cualquier organizaci&oacute;n est&aacute;tica de poder y por su propia naturaleza reacia a someterse a ninguna voluntad que no sea la suya propia, y la competencia del &oacute;rgano estatal. Dentro de ese orden de ideas, un autor franc&eacute;s ha dicho, con gran precisi&oacute;n, que "los elegidos son los representantes de la naci&oacute;n soberana, pero, en ning&uacute;n caso, los representantes soberanos de la naci&oacute;n" (Esmein).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior se deduce que el ejercicio del poder reformador de la Constituci&oacute;n est&aacute; sujeto a un l&iacute;mite concreto en cuanto a la materia objeto de la reforma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este l&iacute;mite se da por raz&oacute;n de la competencia e impide que el &oacute;rgano parlamentario pueda, por v&iacute;a de la reforma parcial, introducir cambios radicales en el r&eacute;gimen pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico que garantiza la Constituci&oacute;n y, con mayor raz&oacute;n, limitar o restringir el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de los derechos fundamentales, lo cual es competencia exclusiva de una asamblea constituyente a trav&eacute;s del procedimiento de reforma general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el &oacute;rgano legislativo, por medio del procedimiento de las reformas parciales, s&oacute;lo puede modificar la carta pol&iacute;tica en aquellos aspectos que no interfieran con sus principios cardinales, o sea con las decisiones pol&iacute;ticas fundamentales del constituyente originario o derivado. En otros t&eacute;rminos, el poder reformador de la Constituci&oacute;n est&aacute; sujeto a l&iacute;mites competenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, los l&iacute;mites competenciales del poder reformador de la Constituci&oacute;n son fundamentalmente tres: el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de los derechos fundamentales, la forma de Estado y la forma de gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de tales decisiones pol&iacute;ticas fundamentales se encuentra, en primer lugar, el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de los derechos fundamentales, pues la justificaci&oacute;n del Estado democr&aacute;tico se encuentra justamente en la necesidad de tutelar y hacer posible que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos en forma lib&eacute;rrima. De ah&iacute; que el ejercicio de tales derechos s&oacute;lo consienta aquellas limitaciones que sean estrictamente necesarias para resguardar el bienestar de la colectividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principios pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales fundamentales y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales aprobados por el Constituyente originario (asamblea constituyente) o por el constituyente derivado (asamblea constituyente convocada al efecto para la reforma general de la Constituci&oacute;n), s&oacute;lo pueden ser reformados por estos mismos &oacute;rganos, nunca por el Parlamento en el ejercicio de las potestades que le confieren las normas constitucionales que regulan el procedimiento de reformas parciales a la Constituci&oacute;n, por ser el &oacute;rgano legislativo un poder constituido sujeto a limitaciones competenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo l&iacute;mite competencial es la forma de Estado. Es decir, mediante una reforma parcial de la Constituci&oacute;n un Estado no puede pasar de unitario a federal o viceversa, pues tal decisi&oacute;n incide sobre los fundamentos pol&iacute;ticos de aqu&eacute;l.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, por medio del ejercicio del poder reformador no se puede modificar la forma de gobierno. Verbigracia, pasar de un r&eacute;gimen presidencialista de gobierno a uno parlamentario, o viceversa.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. La distinci&oacute;n entre la reforma general y la reforma parcial de la Constituci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos ordenamientos constitucionales, como el espa&ntilde;ol y el costarricense, tienen consagrados procedimientos diversos para la reforma parcial y la general de la Constituci&oacute;n, lo cual coincide con el ejercicio del poder constituyente derivado y con el poder reformador de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Guatemala, la Constituci&oacute;n no hace esa distinci&oacute;n entre reforma general y reforma parcial. Sin embargo, como veremos luego, s&iacute; establece la diferencia n&iacute;tida entre el poder constituyente derivado y el poder reformador de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos 167 y 168 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola establecen dicha distinci&oacute;n, en tanto que los numerales 195 y 196, respectivamente, lo hacen en la carta pol&iacute;tica costarricense. Por tanto, es importante establecer las consecuencias jur&iacute;dicas que derivan de uno y otro procedimiento antes de precisar los l&iacute;mites del poder reformador de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma parcial o total de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica no se refiere a la cantidad de normas reformadas, sino que apunta a un aspecto cualitativo, no cuantitativo. De modo tal que, si una reforma implica variaci&oacute;n de aspectos esenciales de la vida pol&iacute;tica o socioecon&oacute;mica de la naci&oacute;n, o restricci&oacute;n de derechos pol&iacute;ticos y garant&iacute;as de tutela de los derechos fundamentales, entre otros, aun cuando lo sea de una sola norma constitucional o de uno de sus incisos, no podr&iacute;a el &oacute;rgano legislativo, a trav&eacute;s del procedimiento de reforma parcial a la Constituci&oacute;n, aprobar la reforma sin violentar al propio texto constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distinci&oacute;n entre reforma parcial y general, a pesar de su nombre, no puede ser cuantitativa sino cualitativa, porque de lo contrario, por v&iacute;a de la primera podr&iacute;a reformarse o irse reformando todas y cada una de las normas constitucionales, inclusive aquellas que definen la fuente del propio Poder Legislativo que las promulga, lo cual ser&iacute;a una <i>contradictio in absurdum,</i> porque implicar&iacute;a la posibilidad de que el &oacute;rgano legislativo se despojara de su propia competencia constitucional, e incluso alterara la fuente misma del poder constituyente, es decir, la titularidad de la soberan&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, una asamblea constituyente convocada para realizar una reforma general de la Constituci&oacute;n podr&iacute;a acordar no reformar nada y promulgar el mismo texto o uno id&eacute;ntico del llamado a revisar. La distinci&oacute;n, por tanto, repetimos, no es de cantidad sino de calidad, y puede formularse en t&eacute;rminos generales de la siguiente forma:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo pueden adoptarse por la v&iacute;a de la reforma parcial aquellos cambios constitucionales que no afecten principios o valores fundamentales del ordenamiento, o que, y esto &uacute;ltimo por exigencias del derecho internacional de los derechos humanos, no disminuyan el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de los derechos y libertades fundamentales reconocidos o implicados en la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, entonces, de proteger la Constituci&oacute;n como conjunto de normas b&aacute;sicas y fundamentales del ordenamiento jur&iacute;dico, cuya superioridad implica que su modificaci&oacute;n sustancial debe ser el producto de un acuerdo que abarque un amplio espectro pol&iacute;tico, de tal forma que su extensa aceptaci&oacute;n haga presumir su durabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principio de la rigidez constitucional no tiene otro objeto que procurar que el Estado que recoge el modelo ideol&oacute;gico de la sociedad, as&iacute; como las convicciones y valores com&uacute;nmente compartidos no sean f&aacute;cilmente variados, a fin de preservar el sistema pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico adoptado por el pueblo a trav&eacute;s de la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica por medio de una asamblea constituyente.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. El tratamiento de los l&iacute;mites del poder reformador de la Constituci&oacute;n en el derecho comparado</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el derecho comparado existen dos t&eacute;cnicas al efecto: los l&iacute;mites expresos, es decir, los que establece la Constituci&oacute;n y los l&iacute;mites impl&iacute;citos. La primera t&eacute;cnica es seguida por las Constituciones alemana e italiana, que proh&iacute;ben que se pueda modificar, por medio de la reforma constitucional, el r&eacute;gimen republicano de gobierno y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales. En el caso de Guatemala, se proh&iacute;be expresamente modificar la cl&aacute;usula constitucional relativa a la reforma constitucional as&iacute; como el cap&iacute;tulo II del t&iacute;tulo I de la Constituci&oacute;n, que consagra el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales de naturaleza civil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La t&eacute;cnica de los l&iacute;mites impl&iacute;citos, en cambio, es la utilizada en Espa&ntilde;a, donde, al igual que en Costa Rica, existen dos procedimientos de reforma constitucional: la reforma general y la reforma parcial. La primera se ejerce por medio de una asamblea constituyente convocada al efecto y la segunda a trav&eacute;s del Parlamento por un procedimiento agravado en relaci&oacute;n con el procedimiento legislativo ordinario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos los aspectos m&aacute;s sobresalientes sobre el tema en las tres citadas legislaciones europeas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>La doctrina italiana</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 139 de la Constituci&oacute;n italiana establece expresamente la prohibici&oacute;n de reformar la forma republicana de gobierno. El art&iacute;culo 2o. eleva a la categor&iacute;a de inviolables los derechos del hombre reconocidos por el ordenamiento italiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina considera un&aacute;nimemente que los derechos incluidos en la categor&iacute;a de inviolables del art&iacute;culo 2o. de la Constituci&oacute;n, tampoco pueden ser objeto de la revisi&oacute;n constitucional, es decir, no pueden ser derogados ni modificados, salvo para otorgarles m&aacute;s garant&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, se ha dicho que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el l&iacute;mite de la no revisi&oacute;n opera en relaci&oacute;n s&oacute;lo respecto de aquellos derechos que deben considerarse comprendidos en el texto del art&iacute;culo 2o. de la Constituci&oacute;n, porque si bien es cierto que respecto de ellos el l&iacute;mite en cuesti&oacute;n no est&aacute; directamente establecido, pero se extiende a ellos en cuanto subsista su pertenencia a aquella categor&iacute;a: en breve, puede afirmarse impl&iacute;cito en aquella pertenencia.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, se ha sostenido que "l&iacute;mites tambi&eacute;n absolutos y expresos, aunque no resultantes de f&oacute;rmulas an&aacute;logas a aquella del art&iacute;culo 139 de la Constituci&oacute;n, se derivan del art&iacute;culo 2o.".<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente se ha se&ntilde;alado que "no se puede tampoco afirmar que ese sea el &uacute;nico l&iacute;mite expl&iacute;cito (se refiere al del art&iacute;culo l39 de la Constituci&oacute;n), porque dicho car&aacute;cter tiene tambi&eacute;n aquel otro contenido en el art&iacute;culo 2o., en la parte que reconoce los derechos inviolables del hombre".<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, otro gran jurista italiano, ya desaparecido, dijo sobre el particular:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n de revisi&oacute;n, seg&uacute;n la doctrina hoy d&iacute;a pr&aacute;cticamente pac&iacute;fica, est&aacute; sujeta a l&iacute;mites. Existen en la Constituci&oacute;n italiana (como en toda Constituci&oacute;n) normas provistas de una especie de superlegalidad constitucional, que no son susceptibles de ser modificadas o abrogadas por la funci&oacute;n de revisi&oacute;n constitucional. La demostraci&oacute;n de este asunto est&aacute; indicada en otra parte: me limitar&eacute; a recordar que seg&uacute;n la mayor&iacute;a de la doctrina los l&iacute;mites a la funci&oacute;n de revisi&oacute;n que expl&iacute;citamente la Constituci&oacute;n italiana pone est&aacute;n contenidos en los art&iacute;culos l39 y 2o. el primero relativo a la forma republicana, el segundo relativo a la inviolabilidad de los derechos y a la inderogabilidad de los deberes constitucionales.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>La doctrina alemana</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Alemania es pac&iacute;ficamente aceptado que el art&iacute;culo 79.3 de la Constituci&oacute;n de Bonn proh&iacute;be la abolici&oacute;n de los derechos fundamentales por medio de la reforma constitucional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de este orden de ideas, uno de las m&aacute;s grandes juristas alemanes de los &uacute;ltimos tiempos, dice al respecto:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 79.3 de la Ley Fundamental veda una abolici&oacute;n de los derechos fundamentales por la v&iacute;a de la reforma constitucional: son inadmisibles reformas de aqu&eacute;lla que afecten los principios formulados en los art&iacute;culos lo. y 20 GG. Estos principios: la dignidad del hombre (art&iacute;culo 1o.) y los principios democr&aacute;ticos y del Estado de derecho (art&iacute;culo 20) resultar&iacute;an afectados por cualquier abolici&oacute;n, porque pr&aacute;cticamente todos los derechos fundamentales constituyen parte esencial de tales principios, de forma tal que su eliminaci&oacute;n suprimir&iacute;a aquellos mismos principios y el ordenamiento construido sobre los mismos. No se excluye, la reforma del texto de los derechos fundamentales siempre que se preserve su contenido y eficacia.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>La doctrina espa&ntilde;ola</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, al igual que en Costa Rica, existen dos procedimientos diversos para reformar la Constituci&oacute;n: en el art&iacute;culo 167 se autorizan las reformas parciales y en el l68 las reformas generales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema en discusi&oacute;n, en consecuencia, consiste en establecer si la reforma constitucional del art&iacute;culo 167 est&aacute; o no sujeta a l&iacute;mites competenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro de Vega, uno de los autores que m&aacute;s ha ahondado en el tema, nos dice que,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La consideraci&oacute;n, sin embargo, del principio de soberan&iacute;a popular como el primero y m&aacute;s claro de los l&iacute;mites materiales impl&iacute;citos a cualquier operaci&oacute;n de reforma, no quiere decir que sea el &uacute;nico. Su proclamaci&oacute;n indiscutible, y casi obvia, como barrera infranqueable a la actividad de revisi&oacute;n, si tiene alg&uacute;n fundamento, es en la medida que constituye la base m&aacute;s segura para poder deducir el resto de los supuestos y contenidos del ordenamiento que, conforme a las exigencias de la l&oacute;gica del Estado constitucional, han de concebirse como l&iacute;mites materiales impl&iacute;citos... De lo que se trata, en definitiva, es de hacer patente la circunstancia de que, la consagraci&oacute;n y defensa del principio democr&aacute;tico de soberan&iacute;a popular, s&oacute;lo es posible en la medida en que sea acompa&ntilde;ada de una consagraci&oacute;n y defensa similares de las instituciones y principios liberales, en cuya &oacute;rbita, &uacute;nicamente, puede adquirir una efectiva dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica. De nada servir&iacute;a considerar como cl&aacute;usula intangible el art&iacute;culo 1.2 de nuestra Constituci&oacute;n (la soberan&iacute;a nacional reside en el pueblo), si luego se admitiera como elementos eliminables por v&iacute;a de la reforma, de una parte en el plano org&aacute;nico, todas las instituciones y procedimientos a trav&eacute;s de los cuales se establecen los cauces de participaci&oacute;n popular, y por otro lado, en el plano dogm&aacute;tico, las garant&iacute;as, derechos y libertades que evitan el secuestro, la falsificaci&oacute;n y el enga&ntilde;o de la voluntad democr&aacute;tica. S&oacute;lo cuando el pueblo tiene institucionalizados procedimientos para expresar su voluntad, y s&oacute;lo cuando esa voluntad puede manifestarse espont&aacute;nea y libremente, adquiere la plenitud de su sentido hablar del principio democr&aacute;tico de soberan&iacute;a popular. Se comprende de este modo el hecho de que, en la mayor&iacute;a de los autores, al hacer el elenco de posibles l&iacute;mites materiales impl&iacute;citos, aparezca siempre, junto al indiscutible axioma de la soberan&iacute;a del pueblo, la referencia a contenidos, tanto org&aacute;nico&#45;institucionales (divisi&oacute;n de poderes), como dogm&aacute;ticos (derechos y libertades fundamentales), empalmando as&iacute;, si bien desde una &oacute;ptica y unos presupuestos diferentes, con la inicial versi&oacute;n que la burgues&iacute;a otorgara al concepto pol&iacute;tico de Constituci&oacute;n.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la doctrina espa&ntilde;ola es claro que existe un l&iacute;mite impl&iacute;cito para modificar o derogar el art&iacute;culo 10.1 de la Constituci&oacute;n, pues ello afectar&iacute;a el &aacute;mbito de los derechos fundamentales.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el poder de reforma constitucional es jur&iacute;dicamente limitado. Dichos l&iacute;mites vienen dados por el n&uacute;cleo sustancial de la Constituci&oacute;n.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Ese n&uacute;cleo sustancial est&aacute; constituido por el principio de la soberan&iacute;a popular, el de la divisi&oacute;n de poderes y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina espa&ntilde;ola es un&aacute;nime en reconocer que los l&iacute;mites impl&iacute;citos a la reforma parcial de la Constituci&oacute;n son la forma de Estado, la forma de gobierno, el principio de la divisi&oacute;n de poderes y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales. Seg&uacute;n los autores espa&ntilde;oles la modificaci&oacute;n de cualquiera de esos contenidos implicar&iacute;a una clara violaci&oacute;n del principio de soberan&iacute;a popular, sobre el que descansa todo el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI. La situaci&oacute;n en el ordenamiento costarricense</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Costa Rica se llega a las mismas conclusiones que en Espa&ntilde;a, por cuanto de lo contrario no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido l&oacute;gico&#45;jur&iacute;dico la existencia de dos procedimientos diferentes para reformar la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las asambleas constituyentes s&oacute;lo surgen cuando se crea un nuevo Estado o cuando existen cambios de consenso en la sociedad civil subyacente. Por tanto, es necesario concluir que el constituyente originario de 1949 cre&oacute; dos procedimientos de reforma constitucional diversos con el fin de establecerle l&iacute;mites impl&iacute;citos al poder de reforma constitucional ejercido por la Asamblea Legislativa conforme al procedimiento del art&iacute;culo l95 de la Constituci&oacute;n, dado que, por principio, las asambleas constituyentes, originarias o derivadas, no est&aacute;n sujetas a ning&uacute;n l&iacute;mite competencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el &oacute;rgano legislativo, por medio del procedimiento de las reformas parciales, s&oacute;lo puede modificar la carta pol&iacute;tica en aquellos aspectos que no interfieran con las decisiones pol&iacute;ticas fundamentales del constituyente originario o derivado. Dentro de tales decisiones pol&iacute;ticas fundamentales se encuentra, en primer lugar, el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de los derechos fundamentales, pues la justificaci&oacute;n del Estado democr&aacute;tico se encuentra justamente en la necesidad de tutelar y hacer posible que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos en forma lib&eacute;rrima. De ah&iacute; que el ejercicio de tales derechos s&oacute;lo consienta aquellas limitaciones que sean estrictamente necesarias para resguardar el bienestar de la colectividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principios pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales fundamentales y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales aprobados por el constituyente originario (asamblea constituyente) o por constituyente derivado (asamblea constituyente convocada para la reforma general de la Constituci&oacute;n), s&oacute;lo pueden ser reformados por estos mismos &oacute;rganos, nunca por la Asamblea Legislativa en el ejercicio de las potestades que le confiere el art&iacute;culo l95 de la Constituci&oacute;n, por ser el &oacute;rgano legislativo un poder constituido sujeto a limitaciones competenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los l&iacute;mites del poder reformador de la Constituci&oacute;n, en nuestro ordenamiento, son la forma de Estado, la forma de gobierno y el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales. En otros t&eacute;rminos, la Asamblea Legislativa no podr&iacute;a, mediante el procedimiento de reforma parcial, transformarnos en una monarqu&iacute;a; tampoco podr&iacute;a cambiar la forma de gobierno presidencialista en parlamentaria porque ello implicar&iacute;a una transformaci&oacute;n radical del principio de la divisi&oacute;n de poderes, pero, sobre todo, no podr&iacute;a restringir el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales, en virtud de que la Constituci&oacute;n, en un sistema democr&aacute;tico como el costarricense, fue creada para proteger la libertad de los ciudadanos no para mancillarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, en Costa Rica el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales est&aacute; fuera de la competencia de reforma parcial de la Constituci&oacute;n que tiene la Asamblea Legislativa en virtud del art&iacute;culo 195 de la Constituci&oacute;n, salvo dos excepciones: la primera cuando la reforma venga a reforzar dicho r&eacute;gimen, ya sea porque otorga mayores derechos, como ocurri&oacute; cuando se rebaj&oacute; la edad para ser elector de 20 a 18 a&ntilde;os, o como cuando se reform&oacute; el art&iacute;culo 46 de la carta pol&iacute;tica para elevar a rango constitucional los derechos de los consumidores, o se le introdujo un nuevo p&aacute;rrafo al art&iacute;culo 50 constitucional para garantizarle a los ciudadanos el derecho a un ambiente sano y ecol&oacute;gicamente equilibrado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo sobre el particular lo constituy&oacute; la reforma del art&iacute;culo 10 de la Constituci&oacute;n para crear la Sala Constitucional, la cual ha venido a garantizar la vigencia efectiva de los derechos fundamentales de los habitantes de la Rep&uacute;blica y que se ha convertido, a lo largo de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, en la principal garant&iacute;a institucional con que contamos los costarricenses para salvaguardar sus derechos fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos los casos anteriores se reforz&oacute; el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales de los costarricenses, por lo que las respectivas reformas parciales de la Constituci&oacute;n fueron v&aacute;lidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda excepci&oacute;n se da cuando se reforma el r&eacute;gimen de los derechos fundamentales para armonizar el ejercicio de algunos derechos o bien porque existen potestades del Estado que hacen necesaria la restricci&oacute;n en el ejercicio de un determinado derecho fundamental. Por ejemplo, cuando en 1992 se reform&oacute; el art&iacute;culo 24 constitucional con el fin de autorizar las intervenciones telef&oacute;nicas. Dicha reforma se realiz&oacute; para armonizar el ejercicio del derecho fundamental a la inviolabilidad de las comunicaciones con los derechos a la tutela judicial efectiva y a la seguridad personal, que son tambi&eacute;n de linaje constitucional, adem&aacute;s de hacer efectivo el ejercicio de la potestad atribuida al Poder Ejecutivo por el numeral 140, inciso 6), de la Constituci&oacute;n de garantizar el orden, la seguridad y la vida de los habitantes de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la autorizaci&oacute;n de las intervenciones telef&oacute;nicas se justific&oacute; en la necesidad, como indiqu&eacute; anteriormente, de armonizar el ejercicio de varios derechos fundamentales, as&iacute; como de garantizar el efectivo ejercicio de la potestad fundamental del Poder Ejecutivo de mantener el orden y la tranquilidad de la naci&oacute;n y tomar las providencias necesarias para resguardar las libertades p&uacute;blicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conforme al principio hermen&eacute;utico en materia de derechos fundamentales, denominado <i>pro libertatis,</i> aqu&eacute;llos deben interpretarse del modo m&aacute;s amplio posible, en forma tal que debe interpretarse extensivamente todo lo que favorezca la libertad y restrictivamente todo lo que la limite. Adem&aacute;s, de acuerdo con el principio <i>pro homine,</i> el derecho debe interpretarse y aplicarse siempre de la manera que m&aacute;s favorezca al ser humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, como ha dicho un jurista alem&aacute;n "Las libertades fijan l&iacute;mites al Estado; le dicen lo que deben dejar de hacer. Las libertades son ante todo no mandatos de acci&oacute;n, sino barreras a la acci&oacute;n p&uacute;blica" (Kirchhof). Por ello, en caso de duda, siempre se deber&aacute; favorecer la cl&aacute;usula de la libertad, pues los derechos fundamentales han sido justamente consagrados para proteger la libertad, no para limitarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de este orden de ideas, el voto salvado de los magistrados Piza y Calzada en la resoluci&oacute;n 1084&#45;93 de la Sala Constitucional estableci&oacute;, con gran lucidez, que</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo se pueden adoptar por la v&iacute;a de la reforma parcial aquellas reformas constitucionales que no afecten principios o valores fundamentales del ordenamiento, o que, y esto &uacute;ltimo por exigencia del derecho de los derechos humanos, no disminuyan los derechos y libertades fundamentales reconocidos o implicados en la Constituci&oacute;n; derechos y libertades a los que hoy debe atribuirse un valor incluso supraconstitucional, al haber sido asumidos por el derecho internacional.</font></p> 	</blockquote>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VII. La situaci&oacute;n en el ordenamiento constitucional guatemalteco</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el ordenamiento constitucional guatemalteco se hace tambi&eacute;n la distinci&oacute;n entre el poder reformador de la Constituci&oacute;n y el poder constituyente derivado, sin aludir, en ning&uacute;n momento, a los conceptos de reforma general y reforma parcial de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el art&iacute;culo 278 constitucional exige que para la reforma de ese mismo art&iacute;culo, as&iacute; como de los derechos fundamentales consagrados en el cap&iacute;tulo II del t&iacute;tulo I de la Constituci&oacute;n, el Congreso por una mayor&iacute;a calificada de dos tercios del total de sus miembros convoque a una Asamblea Constituyente, la cual ser&iacute;a el &uacute;nico &oacute;rgano competente para realizar tales reformas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata, en sustancia, de la convocatoria a un poder constituyente derivado, pues su validez deriva directamente de la Constituci&oacute;n. Una vez instalado, dicho poder no estar&iacute;a sujeto a ning&uacute;n l&iacute;mite procedimental ni competencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en el caso guatemalteco se da la particularidad de que el art&iacute;culo 281 de la Constituci&oacute;n, le otorga el car&aacute;cter de cl&aacute;usulas p&eacute;treas a los art&iacute;culos 140, 14, 165 inciso g), 186, 187, a la forma republicana de gobierno, al principio de no reelecci&oacute;n para la Presidencia de la Rep&uacute;blica y los principios sobre la alternancia del poder. Dicha cl&aacute;usula establece la imposibilidad de reformar todas las normas antes citadas, sin especificar si tal prohibici&oacute;n se extiende tambi&eacute;n al poder constituyente derivado que encuentra fundamento en el art&iacute;culo 278 de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta cl&aacute;usula p&eacute;trea tiene un valor jur&iacute;dico relativo, pues nada impedir&iacute;a que el poder constituyente derivado, convocado de conformidad con lo establecido en el numeral 278 de la misma Constituci&oacute;n, reformara o, inclusive, eliminara todas o algunas de esas supuestas cl&aacute;usulas p&eacute;treas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordemos que toda Constituci&oacute;n es el resultado del compromiso de las fuerzas pol&iacute;ticas dominantes al momento de su promulgaci&oacute;n. Esas fuerzas pol&iacute;ticas son portadoras de los valores sociales, pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y, en general, culturales que sustenta la sociedad civil subyacente y que ellos representan. Por tanto, s&oacute;lo cuando se produzcan profundos cambios de consenso en el seno de la sociedad civil cambian los principios y valores pol&iacute;ticos, sociales, econ&oacute;micos y culturales de una determinada sociedad. Verbigracia, la ca&iacute;da del Sha en Ir&aacute;n y el arribo al poder del Ayatola Khomenei.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, las cl&aacute;usulas p&eacute;treas carecen de fundamento jur&iacute;dico, pero, en cambio, s&iacute; tienen profundas ra&iacute;ces culturales y valorativas que las convierte, en numerosas ocasiones, en casi irreformables aunque jur&iacute;dicamente el poder constituyente pueda disponer de manera libre de ellas. Por ejemplo, ni en Guatemala ni en ning&uacute;n pa&iacute;s occidental, al Constituyente derivado se le ocurrir&iacute;a implantar la pena de muerte, autorizar la tortura o legalizar la esclavitud, pues los principios culturales de las sociedades civiles subyacentes no aceptar&iacute;an jam&aacute;s tales cambios. En esa hipot&eacute;tica posibilidad de reforma de tales principios y valores occidentales, la Constituci&oacute;n que lo hiciere, carecer&iacute;a no s&oacute;lo de legitimidad democr&aacute;tica, sino que tambi&eacute;n ser&iacute;a ineficaz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder reformador de la Constituci&oacute;n, por su parte, se encuentra consagrado en el art&iacute;culo 280, al disponer esta norma que cualquier otro tipo de reforma constitucional debe realizarse mediante la aprobaci&oacute;n calificada de dos tercios del total de miembros del Congreso y su posterior ratificaci&oacute;n mediante consulta popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este poder reformador, en cuanto poder constituido, es un poder limitado competencialmente. De esa manera, le est&aacute; prohibido expresamente reformar el art&iacute;culo 278 de la Constituci&oacute;n, as&iacute; como el cap&iacute;tulo II del t&iacute;tulo I de la carta fundamental.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violaci&oacute;n a estas prohibiciones constitucionales podr&iacute;a ser eventualmente controlada por la Corte de Constitucionalidad como veremos en el siguiente ac&aacute;pite.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VIII. El control de constitucionalidad sobre las leyes de reforma constitucional</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, casi todos los ordenamientos proh&iacute;ben el control de constitucionalidad sobre las leyes de reforma constitucional por violaciones materiales, pues ello implicar&iacute;a reconocer la existencia de cl&aacute;usulas p&eacute;treas en los distintos ordenamientos constitucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, el control s&iacute; es posible ejercerlo por violaci&oacute;n de vicios estrictamente procedimentales. Dentro de este orden de ideas, el art&iacute;culo 73, inciso ch), de la Ley de la Jurisdicci&oacute;n Constitucional establece la competencia de la Sala Constitucional para conocer de las acciones de inconstitucionalidad que se planteen contra las leyes de reforma constitucional por vicios estrictamente procedimentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, en Costa Rica se proh&iacute;be ejercer el control de constitucionalidad sobre las leyes de reforma constitucional por violaciones materiales, dado que al tener todas las disposiciones constitucionales el mismo rango normativo, l&oacute;gicamente no pueden entrar en conflictos de validez sino &uacute;nicamente de vigencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la competencia de la Sala Constitucional, respecto de las leyes de reforma constitucional, est&aacute; circunscrita a determinar si durante su tramitaci&oacute;n se produjeron vicios procedimentales sustanciales. En caso afirmativo puede declarar la nulidad de la respectiva reforma y restituir el texto vigente antes de la reforma declarada inconstitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Guatemala, por el contrario, no existe ninguna disposici&oacute;n constitucional o legal que autorice el control de constitucionalidad sobre las leyes de reforma constitucional ante la Corte de Constitucionalidad. Sin embargo, me parece que este control es de principio, por lo que este instituto procesal constitucional podr&iacute;a construirse jurisprudencialmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la Constituci&oacute;n guatemalteca, al establecer claramente c&oacute;mo se distribuyen las competencias materiales en materia de reforma constitucional entre el poder reformador de la Constituci&oacute;n y el poder constituyente derivado, implica necesariamente que debe existir un procedimiento de control por parte de la Corte de Constitucionalidad para anular aquellos actos del &oacute;rgano legislativo que no respeten esa distribuci&oacute;n competencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte de Constitucionalidad, en tanto no se regule la materia legislativamente, podr&iacute;a regular un procedimiento <i>ad hoc</i> para ejercer dicho control.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IX. La inconstitucionalidad de la Ley 4349 costarricense por el vicio de incompetencia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Ley n&uacute;mero 4349, que en julio de l969 reform&oacute; el art&iacute;culo 132, inciso 1), de la Constituci&oacute;n para prohibir la reelecci&oacute;n presidencial, elimin&oacute; contenidos esenciales de los derechos a elegir y ser electo, que garantiza el art&iacute;culo 90 de la Constituci&oacute;n y el numeral 23 del Pacto de San Jos&eacute; a todos los ciudadanos costarricenses. En efecto, dicha Ley redujo a los electores costarricenses el universo de las personas por las que pod&iacute;an votar para ocupar el cargo de presidente de la Rep&uacute;blica, as&iacute; como les cercen&oacute; el derecho, para siempre, a los ex presidentes de ser nuevamente elegidos a la primera magistratura de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa reforma no se hizo, como la del art&iacute;culo 24 constitucional precitado, con el fin de armonizar el ejercicio de varios derechos constitucionales ni de tutelar potestades fundamentales del Estado, sino por razones de conveniencia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, la Ley 4349 de 11 de julio de 1969, que elimin&oacute; la reelecci&oacute;n presidencial mediante la reforma constitucional del art&iacute;culo 132 inciso 1) de la carta pol&iacute;tica, incurri&oacute; en un vicio de inconstitucionalidad en su inter de aprobaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, el procedimiento de reforma parcial previsto en el numeral l95 de la Constituci&oacute;n no era el jur&iacute;dicamente id&oacute;neo para aprobar tal reforma, por cuanto cualquier limitaci&oacute;n al r&eacute;gimen de los derechos fundamentales &#151;como el introducido en perjuicio de los ex presidentes por la norma impugnada y de los electores a quienes se les restringi&oacute; el abanico de posibles candidatos por los cuales votar&#151; era competencia exclusiva del poder constituyente originario o derivado, no del poder reformador de la Constituci&oacute;n, el cual, como vimos <i>supra,</i> es un poder limitado competencialmente por ser un &oacute;rgano constituido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros t&eacute;rminos, la introducci&oacute;n de la prohibici&oacute;n de la reelecci&oacute;n presidencial en el art&iacute;culo 132, inciso 1), de la Constituci&oacute;n, por tratarse de la limitaci&oacute;n al derecho fundamental de los ex presidentes de ser elegidos a un cargo de elecci&oacute;n popular y de los electores de poder votar por los ex presidentes, era una competencia sustra&iacute;da al poder reformador de la Constituci&oacute;n que tiene la Asamblea Legislativa en virtud del art&iacute;culo 195 de la carta pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la citada reforma estaba viciada de inconstitucionalidad por incompetencia, dado que el Asamblea Legislativa al menoscabar dos derechos fundamentales &#151;como son los de elegir y ser electos&#151; por medio del procedimiento de reforma parcial, se arrog&oacute; una competencia que correspond&iacute;a a la Asamblea Constituyente, seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n armoniosa de los numerales l95 y l96 de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>X. Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera conclusi&oacute;n es que tanto en Costa Rica como en Guatemala, la Constituci&oacute;n diferencia el poder constituyente derivado del poder reformador de la Constituci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consecuencia de lo anterior, ambos ordenamientos proh&iacute;ben impl&iacute;citamente las cl&aacute;usulas p&eacute;treas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Costa Rica existe una normativa procesal que permite a la Sala Constitucional anular reformas constitucionales aprobadas mediante el ejercicio del poder reformador en materias que constitucionalmente est&aacute;n atribuidas al poder constituyente derivado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Guatemala no existe en la legislaci&oacute;n vigente ning&uacute;n instituto procesal que permita ejercitar tal control. Sin embargo, creemos que la Corte de Constitucionalidad podr&iacute;a establecerlo jurisprudencialmente, pues dicho control es de principio en todo ordenamiento, como el guatemalteco, que establece claramente c&oacute;mo se distribuyen las competencias materiales entre el poder reformador de la Constituci&oacute;n y el poder constituyente derivado.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Grossi, Pierfrancesco, <i>Introduzione ad un studio sui diritti inviolabili nella Costituzione italiana,</i> Padua, 1972, p. 112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728665&pid=S0041-8633201500020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Mortati, Costantino, <i>Istituzioni di diritto pubblico,</i> Padua, 1972, p. 404.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728667&pid=S0041-8633201500020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Crisafulli, Vezio, <i>Appunti di Diritto Costituzionale,</i> Roma, 1971, p. 51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728669&pid=S0041-8633201500020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Paolo Barile, <i>Le libert&agrave; nella Costituzione,</i> Padua, 1966, pp. 62 y 63.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728671&pid=S0041-8633201500020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Hesse, Konrad, "Significado de los derechos fundamentales", <i>Manual de derecho constitucional,</i> Madrid, 1996, pp. 111 y 112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728673&pid=S0041-8633201500020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Vega, Pedro de, <i>La reforma constitucional,</i> Madrid, 1985, pp. 289 y 290.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728675&pid=S0041-8633201500020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Contreras, M., <i>Estudios sobre la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978,</i> Zaragoza, 1979, pp. 417 y 419.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728677&pid=S0041-8633201500020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Garc&iacute;a&#45;Atance Garc&iacute;a, Mar&iacute;a Victoria, "La reforma constitucional y las cl&aacute;usulas de intangibilidad", <i>Revista Derecho Pol&iacute;tico de la UNED,</i> Madrid, 1992, p. 325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1728679&pid=S0041-8633201500020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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