<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0041-8633</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Boletín mexicano de derecho comparado]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Bol. Mex. Der. Comp.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0041-8633</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0041-86332009000100016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El derecho de los jueces]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez Gil]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rubén]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México Distrito Federal]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>42</volume>
<numero>124</numero>
<fpage>401</fpage>
<lpage>405</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0041-86332009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0041-86332009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0041-86332009000100016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Bibliograf&iacute;a</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>L&oacute;pez Medina, Diego Eduardo, <i>El derecho de los jueces</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rub&eacute;n S&aacute;nchez Gil*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>3a. reimp., Bogot&aacute;, Legis&#45;Uniandes, Facultad de Derecho, 2002, 220 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctor en derecho por la UNAM.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n judicial ha obtenido en d&eacute;cadas recientes, en los pa&iacute;ses de tradici&oacute;n jur&iacute;dica romano&#45;germ&aacute;nica, una singular relevancia que la ha vuelto objeto de muy diversos estudios doctrinales. No podr&iacute;a ser de otro modo porque finalmente, en cualquier sistema, son los jueces &#151;como sucesores de los antiguos pont&iacute;fices latinos&#151; quienes interpretan el "or&aacute;culo" jur&iacute;dico y establecen qu&eacute; dice o no; lo cual cobra mayor importancia, trat&aacute;ndose de los tribunales que tienen por misi&oacute;n definir los alcances de las disposiciones constitucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la teor&iacute;a jur&iacute;dica tradicional en los pa&iacute;ses neorromanistas, no corresponde a los juzgadores ser m&aacute;s que simples actores secundarios en una escena dominada por la ingente figura del legislador; en Latinoam&eacute;rica y, muy especialmente en M&eacute;xico, ya nos hemos dado cuenta de que esto no acontece con exactitud en la realidad. El juez tiene &#151;y es preciso que as&iacute; sea&#151; un papel muy importante como creador jur&iacute;dico, al pronunciar el derecho que dirime una determinada controversia, y m&aacute;s a&uacute;n si los criterios que utiliza al desempe&ntilde;ar su funci&oacute;n tienen valor vinculante para instancias de inferior jerarqu&iacute;a, por lo cual debe tenerse muy clara la naturaleza de estos criterios y las reglas que en virtud de ella deben seguirse para su utilizaci&oacute;n pr&aacute;ctica. En estas ideas se resume el sentido general de la obra que rese&ntilde;amos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor es un jurista colombiano, egresado de la Universidad Javeriana, que ha realizado estudios de maestr&iacute;a y doctorado en Harvard, lo que sin duda le ha permitido dar un tratamiento profundo a la tem&aacute;tica de la obra comentada, como reflejo de su s&oacute;lida preparaci&oacute;n acad&eacute;mica dentro del <i>common law</i> y su importante conocimiento de los principios que rigen a los precedentes judiciales como fuente de derecho. El t&iacute;tulo de la obra alude precisamente al derecho que crean los jueces en sus decisiones, y su lugar en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado al estudio del valor de fuente jur&iacute;dica, concedido en ese pa&iacute;s sudamericano, a los criterios elaborados por los jueces al fallar los asuntos puestos a su consideraci&oacute;n, y al conflicto pol&iacute;tico entre &eacute;stos y el legislador, que subyace a la determinaci&oacute;n de tal valor, producido por concepciones del derecho radicalmente opuestas. Se hace en esta secci&oacute;n un recorrido por las diversas normas relativas a la obligatoriedad de precedentes judiciales en Colombia y las sentencias que con mayor o menor fortuna las han interpretado, que introduce al lector a la contienda entre la teor&iacute;a tradicionalista &#151;que enaltece al legislador como primera y &uacute;nica fuente jur&iacute;dica&#151; y la que el autor califica como "nueva" &#151;que admite un papel m&aacute;s activo y protag&oacute;nico de los jueces&#151;, constituyendo la exposici&oacute;n de esta pol&eacute;mica uno de los pilares de la obra y que ser&aacute; retomada con mayor profundidad en sus &uacute;ltimas p&aacute;ginas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha resultado novedoso para nosotros, como mexicanos, saber de un ordenamiento jur&iacute;dico que no cuenta con normas legales que establecen claramente un sistema de jurisprudencia para la interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del derecho, pues estamos acostumbrados a manejar &#151;muchas veces sin el cabal conocimiento de la teor&iacute;a y de la metodolog&iacute;a requeridas para ello&#151; los criterios de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, principalmente, el Tribunal Electoral federal, los Tribunales Colegiados de Circuito y el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa. Esta circunstancia nos ha hecho comprender &#151;y esto es uno de los beneficios de la comparaci&oacute;n jur&iacute;dica&#151; los serios problemas que enfrentar&iacute;amos de no contar en M&eacute;xico con el vigente sistema jurisprudencial, a pesar de sus deficiencias y de las nuestras como juristas. Es notable que el autor refiera a nuestro pa&iacute;s (en la nota 20 de la p&aacute;gina 20 de su obra), aunque con las siguientes imprecisiones que en nada menguan la calidad de su obra, ya que su menci&oacute;n es incidental: 1) se&ntilde;ala acertadamente que la jurisprudencia en M&eacute;xico se encuentra regulada en la Ley de Amparo, pero sin mencionar lo que al respecto disponen otros ordenamientos como la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n y la Ley Reglamentaria del Art&iacute;culo 105 Constitucional; y 2) no toma en cuenta la reforma constitucional de 1994 que redujo el n&uacute;mero de integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo segundo se refiere al an&aacute;lisis din&aacute;mico de precedentes, es decir al estudio de los criterios judiciales relativos a un tema concreto, y sostenidos en un determinado periodo, sugiriendo el autor una metodolog&iacute;a basada en el examen de lo que denomina "l&iacute;nea jurisprudencial". La importancia de este cap&iacute;tulo es evidente por la posible aplicaci&oacute;n de las ideas que contiene a la investigaci&oacute;n jur&iacute;dica; solemos realizar el an&aacute;lisis del tratamiento jurisprudencial a un problema, pero sin mayor m&eacute;todo que la recolecci&oacute;n del material pertinente y notando m&aacute;s o menos precisamente los cambios de criterio que al respecto hayan tenido los tribunales. El autor ha desarrollado una metodolog&iacute;a de estudio diacr&oacute;nico de criterios jurisprudenciales, basada en la elaboraci&oacute;n de un diagrama que muestre los vaivenes del pensamiento judicial sobre un tema, entre dos extremos de opini&oacute;n contrarios, situados en las posturas conservadora e innovadora m&aacute;s radicales del tribunal &#151;propuesta claramente influida por la academia estadounidense, que por razones obvias nos lleva un buen trecho al respecto&#151;; y aconseja que para la correcta delimitaci&oacute;n de la l&iacute;nea jurisprudencial a estudio, se deben concretar sus l&iacute;mites del modo m&aacute;s preciso e "identificar el patr&oacute;n f&aacute;ctico fundamental y relacionarlo con el texto o norma constitucional controlante" (p. 62).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo se dedica al an&aacute;lisis est&aacute;tico de criterios jurisprudenciales, o sea a su consideraci&oacute;n individual con miras a su aplicaci&oacute;n en un caso concreto, y &eacute;sta es a nuestro parecer la secci&oacute;n de mayor importancia pr&aacute;ctica, dado que expone las <i>t&eacute;cnicas fundamentales para la interpretaci&oacute;n y empleo de precedentes judiciales</i>. Luego de aludir a las "t&eacute;cnicas m&aacute;s bien modestas de lecturas &#91;<i>sic</i>&#93; de jurisprudencia que forman parte hoy en d&iacute;a de la cultura jur&iacute;dica dominante en pa&iacute;ses de tradici&oacute;n romano&#45;germ&aacute;nica", el autor abunda sobre las "ileg&iacute;timas de manipulaci&oacute;n de precedentes" como la "negaci&oacute;n" de la obligatoriedad de la jurisprudencia y el "arrepentimiento" de los jueces y abogados respecto de las posiciones que adoptaron en el pasado (<i>errare humanum est</i> y, disculpen, ahora pienso esto...), de acuerdo con la conveniencia del momento. Muy bien documentada, y tratada ampliamente por el autor a lo largo de 24 p&aacute;ginas, resulta la distinci&oacute;n entre <i>rationes decidendi</i> y los <i>obiter dict</i><i>a</i> como t&eacute;cnica esencial del manejo de la jurisprudencia que, al menos para M&eacute;xico, llena un vac&iacute;o fundamental de la literatura jur&iacute;dica de nuestra tradici&oacute;n jur&iacute;dica. No menos importantes son los p&aacute;rrafos relativos a la analog&iacute;a y al principio de igualdad dentro del derecho constitucional y a los cambios de jurisprudencia, con los que el autor cierra este cap&iacute;tulo. En apoyo a la relevancia de este apartado de la obra rese&ntilde;ada, suscribimos decididamente las palabras expresadas por el autor en la p&aacute;gina 4, que consideramos perfectamente aplicables al caso mexicano:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Colombia, sin embargo, los estudiantes de derecho aprendemos a usar e interpretar derecho legislado y <i>casi nunca nos preocupamos por manejar t&eacute;cnicamente el derecho jurisprudencial</i>. Esa circunstancia hace que nuestras maneras de utilizaci&oacute;n del "derecho de los jueces" sean inadecuadas. La mayor parte del an&aacute;lisis jurisprudencial que se estila entre los abogados en el pa&iacute;s tiene serios problemas estructurales que amenazan con quitar credibilidad al derecho constitucional, entendido como disciplina. &#91;Las cursivas son m&iacute;as&#93;</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo final intenta establecer una teor&iacute;a del derecho judicial en sus aspectos pol&iacute;tico y jur&iacute;dico, para lo cual, aludiendo a sus aleg&oacute;ricos "cuaderno" y "profesor" de "introducci&oacute;n al derecho" con los que simboliza el pensamiento tradicional formalista, el autor opone a &eacute;ste una "nueva" y contraria teor&iacute;a jur&iacute;dica que reivindica el valor de la jurisprudencia no s&oacute;lo como fuente del derecho sino tambi&eacute;n como instrumento judicial en "la creaci&oacute;n de sub&#45;reglas jur&iacute;dicas con obligatoriedad formal y en la producci&oacute;n de cambio social a trav&eacute;s de dichas sub&#45;reglas" (p. 167), y repasa las palabras de los "juristas inquietos": Roscoe Pound, Fran&ccedil;ois G&eacute;ny y los te&oacute;ricos del realismo jur&iacute;dico estadounidense. Es interesante la postura del autor sobre el papel de la <i>doctrina</i> como fuente jur&iacute;dica pues, a su parecer, no tiene el car&aacute;cter "auxiliar" que tradicionalmente se le ha atribuido sino uno m&aacute;s trascendente, porque:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sorprende encontrar que entre litigantes, jueces y estudiantes existe una marcada preferencia por apoyar la solidez de sus argumentos jur&iacute;dicos sobre la autoridad, no de las llamadas fuentes primarias, sino de los comentaristas y <i>doctos</i> del derecho... resulta incomprensible seguir ense&ntilde;ando y repitiendo sin examen previo que la "doctrina es fuente secundaria" de derecho. &#91;p. 156&#93;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las p&aacute;ginas 191 y 192 encontramos un cuadro comparativo entre los derechos "tradicional" y "nuevo", que esquematiza la posici&oacute;n del autor y contrasta la perspectiva social del &uacute;ltimo a diferencia del marcado individualismo y elitismo que caracteriza al primero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensamos que esta obra resulta de gran trascendencia en M&eacute;xico, no s&oacute;lo con fines comparatistas sino tambi&eacute;n como una aportaci&oacute;n a nuestro sistema jurisprudencial y su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, por lo que su lectura es ampliamente recomendable al jurista o al estudiante de derecho mexicanos. Adem&aacute;s, sus reflexiones sobre el sistema jur&iacute;dico colombiano hacen ver con otros ojos la actuaci&oacute;n de nuestros &oacute;rganos judiciales, particularmente la labor de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n como tribunal constitucional.</font></p>      ]]></body>
</article>
