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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales de Cuba (1940-1952)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Informaci&oacute;n</FONT></P>     <P>&nbsp;</P>      <p align="CENTER"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a name="RAS"></a>El        tribunal de garant&iacute;as constitucionales y sociales de Cuba (1940-1952)<a href="#as">*</a></b>   </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Domingo Garc&iacute;a Belaunde</b></font>    <br> </p>     <p align="left"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>   A la memoria de Jorge Ma&ntilde;ach     <br> 						A la amistad de Eduardo Lara Hern&aacute;ndez     <br> 						A la Sociedad Cubana de Derecho Constitucional y     <br>Administrativo,                          que me ha incorporado a sus a ctividades cient&iacute;ficas                          </i></font></p>                           ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>SUMARIO:</b> I. <i>Presentaci&oacute;n </i>. II. <i>El Tribunal de Garant&iacute;as      Constitucionales y Sociales de Cuba (1940-1952). </i>III. <i>Bibliograf&iacute;a.</i></font></p> </blockquote>     <BR>     <BR>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>I.    PRESENTACI&Oacute;N </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hace    muchos a&ntilde;os, al leer el libro <i>Veinticinco a&ntilde;os de evoluci&oacute;n    de la justicia constitucional </i>(1968), de H&eacute;ctor-Fix Zamudio, tom&eacute;    conocimiento, por vez primera, de la existencia de un control de constitucionalidad    en Cuba, iniciado en 1901, y que hab&iacute;a culminado con la creaci&oacute;n    del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales en 1940. El experimento    dur&oacute; hasta 1952, y si bien luego existi&oacute; formalmente, incluso    bajo la Cuba de Castro, no tuvo ninguna operatividad. Fue finalmente desactivado    en 1973, y reemplazado luego, en cuanto sistema de control, por el instalado    en la Constituci&oacute;n cubana de 1976, vigente hasta la fecha, y de naturaleza    pol&iacute;tica. Esto es, se trataba, en el caso del Tribunal creado por la    Constituci&oacute;n de 1940, de una experiencia inexistente, y que adem&aacute;s    hab&iacute;a sido olvidada en el torrente revolucionario que se inici&oacute;    en 1959.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No    obstante esto, el esquema cubano formado lentamente desde 1901, y que tuvo su    remate, por as&iacute; decirlo, en 1940, no ha perdido inter&eacute;s. No existe    m&aacute;s, y no sabemos si vuelva a existir, pero representa un punto de suma    importancia dentro de la evoluci&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n constitucional    en Am&eacute;rica Latina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mi    inter&eacute;s en aquel entonces (principios de la d&eacute;cada del setenta)    me llev&oacute; a buscar las fuentes de tan singular instituci&oacute;n, pero    me difrente a un gran vac&iacute;o. Las fuentes, no todas, pero s&iacute; las    m&aacute;s importantes, exist&iacute;an, pero perdidas en las bibliotecas, sobre todo del extranjero, adonde hab&iacute;a que ir a rastrearlas y, adem&aacute;s,    las referencias que se hac&iacute;an eran muy imprecisas. Esto, en lugar de    desanimarme, acicate&oacute; mi curiosidad, y fue as&iacute; como durante largos    a&ntilde;os, con constancia, pero sin prisa, me dediqu&eacute; a buscar bibliograf&iacute;a    sobre el tema en cuesti&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muchos    fueron los materiales que pude detectar personalmente, pero muchas m&aacute;s    las personas que me ayudaron d&aacute;ndome informaci&oacute;n valiosa y fotocopias    de diversos textos. Entre ellos, y sin agotar la lista, debo mencionar a Francisco    Fern&aacute;ndez Segado (que incluso ha llegado a escribir sobre el tema), Jos&eacute;    F. Palomino Manchego, Edgar Carpio Marcos, Eduardo Ferrer MacGregor y Eduardo    Lara Hern&aacute;ndez. Tambi&eacute;n me fueron de mucha ayuda, durante mi &uacute;ltimo    viaje a La Habana, las orientaciones bibliogr&aacute;ficas que me dio Andry    Matilla, joven profesor cubano especializado en derecho administrativo, pero    muy interesado en lo constitucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente,    consider&eacute; conveniente viajar a la ciudad de La Habana, lo que hice hasta    en dos oportunidades (julio de 2000 y junio de 2001). En ambas, sobre todo en    mi &uacute;ltima visita, fue mi anfitri&oacute;n dilect&iacute;simo el doctor    Eduardo Lara Hern&aacute;ndez, quien no s&oacute;lo me proporcion&oacute; valiosa    informaci&oacute;n, sino que me contact&oacute; con profesores de la Facultad    de Derecho y personal de la Biblioteca de la Universidad de La Habana, que nos    fueron de extrema utilidad, y que hicieron muy grata nuestra visita a la isla.    Esto me permiti&oacute; revisar la literatura existente, que es abundante, aun    cuando a simple vista se advierte que son libros que no se utilizan desde hace    varios a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Igualmente,    en la feria del libro de viejo que funciona con regularidad en la Plaza de Armas    de La Habana, y que son negocios privados que venden su mercader&iacute;a en    d&oacute;lares, pude adquirir gran cantidad de libros, que me han permitido    tener una visi&oacute;n m&aacute;s comprensiva de la &eacute;poca y del desarrollo    de la instituci&oacute;n. Todo ese material, as&iacute; conseguido, ha sido    utilizado aqu&iacute; para mejor redondear este ensayo, que s&oacute;lo pretende    ser un punto de entrada a la problem&aacute;tica, de por s&iacute; demasiado    extensa y compleja.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    al mismo tiempo y en calidad de ap&eacute;ndices (v&eacute;anse en la versi&oacute;n    electr&oacute;nica de este trabajo), he incorporado diversos textos legales    que van desde 1903 hasta 1959, y que permiten un an&aacute;lisis de la instituci&oacute;n    a nivel de la dogm&aacute;tica, y que facilitan al lector interesado, poder    ampliar lo que se&ntilde;alo en mi trabajo, e intentar an&aacute;lisis de mayor    profundidad. Se publican por cuanto ellos son casi desconocidos, y algunos son    inhallables en forma completa, como es el caso de la ley de 1949, que se reproduce    <i>in extenso </i>, con comentarios y concordancias tomados de un libro de    la &eacute;poca. Todo esto no es m&aacute;s que un esfuerzo a fin de poder completar    lo que es necesario hacer alg&uacute;n d&iacute;a: una historia de la jurisdicci&oacute;n    constitucional en Am&eacute;rica Latina.</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lima,    diciembre de 2001</font></p>     <BR>     <BR>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>II.    EL TRIBUNAL DE GARANT&Iacute;AS CONSTITUCIONALES Y SOCIALES DE CUBA (1940-1952)    </b></font></p>     <p align="justify"> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>1.    <i>Liminar </i></B></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como    se sabe, el control de la constitucionalidad es quiz&aacute; el m&aacute;s formidable    problema que ha tenido el siglo XX en materia constitucional (para utilizar    libremente la frase empleada por Mauro Cappelletti), control en sentido doble,    por un lado, de la jerarqu&iacute;a normativa, con lo cual se vigila que las    normas de inferior jerarqu&iacute;a (leyes, decretos y resoluciones) no afecten    a las superiores, y en &uacute;ltima y principal instancia, a la Constituci&oacute;n.    Y por otra, defensa de los derechos fundamentales, que si bien fue tradicionalmente    confiada a los jueces ordinarios, existe una tendencia que estima preferible    que lo hagan &oacute;rganos <i>ad hoc </i>situados, por lo general, fuera    de la esfera del Poder Judicial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dentro    de este amplio espectro, la Am&eacute;rica Latina ha tenido un desarrollo singular,    desde fines del siglo XIX hasta mediados y fines del siglo XX, y, en este sentido,    son mod&eacute;licos los casos de M&eacute;xico y de la Argentina. Y por cierto,    tambi&eacute;n de Venezuela, o m&aacute;s en concreto, de lo que se denomina    como modelo colombo-venezolano. Y esto permite acreditar una importante contribuci&oacute;n    de la Am&eacute;rica Latina al conjunto te&oacute;rico de la problem&aacute;tica,    contribuci&oacute;n que, sin embargo, no es pareja ni uniforme, sino que tiene    multitud de variantes, por lo que cabr&iacute;a hablar de modelos o esquemas    nacidos de la experiencia latinoamericana, o, si se quiere, de un modelo latinoamericano,    con diversidad de variantes (clasificaci&oacute;n que aqu&iacute; apuntamos    y cuyo desarrollo dejamos para otra oportunidad).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    estos enfoques nacidos en la Am&eacute;rica Latina, y que son leg&iacute;timo    orgullo de sus juristas, no son algo que surgi&oacute; de la nada, sino que    tienen una doble fuente: por un lado, su propia experiencia hist&oacute;rica,    jur&iacute;dica y pol&iacute;tica, y, por otro, la influencia de los Estados    Unidos, tan importante en materia de derecho p&uacute;blico en todo el siglo    XIX (curiosamente as&iacute;, ya que en materia de derecho privado, la influencia    francesa fue determinante en todo el siglo XIX, y manteni&eacute;ndose ambas    en el siglo XX, se a&ntilde;aden a ellas las influencias alemana e italiana,    que subsisten hasta ahora).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto    significa que en el siglo XIX, y en el origen del planteamiento latinoamericano    del control de la constitucionalidad, se encuentra la influencia de los Estados    Unidos a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples fuentes. La primera es la experiencia    directa de muchos que vivieron o viajaron por los Estados Unidos, en especial    de l&iacute;deres pol&iacute;ticos, ensayistas y juristas. En segundo lugar,    la grande influencia del libro notable de Alexis de Tocqueville, <i>La democracia    en Am&eacute;rica </i>(si bien muy le&iacute;do en franc&eacute;s desde su primera    edici&oacute;n de 1835, fue pronto traducido al castellano en 1837, y desde    entonces circul&oacute; muy ampliamente). En tercer lugar, <i>The Federalist    Papers </i>, de los cuales se hicieron versiones a otros idiomas. Y finalmente,    diversos libros de vulgarizaci&oacute;n que circularon en nuestro medio, as&iacute;    como de contribuciones de alto nivel, como son los notables comentarios de la    Constituci&oacute;n norteamericana de Joseph Story, del cual hay dos versiones    al castellano. La primera, sin nombre de traductor, se public&oacute; en un    solo volumen en M&eacute;xico en 1879. La segunda fue realizada por el jurista    argentino Nicol&aacute;s A. Calvo y publicada en Buenos Aires en 1888 en dos    tomos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este    dato es significativo, ya que lo &uacute;nico novedoso que exist&iacute;a en    el siglo XIX en esta materia era el ejemplo norteamericano, lo que dio nacimiento    a lo que con posterioridad se llam&oacute; el modelo americano, que hoy se encuentra    ampliamente difundido y estudiado, y por cuanto en esa &eacute;poca nada exist&iacute;a    en Europa sobre esta materia, por lo menos a nivel de derecho positivo (siendo    dable recordar aqu&iacute; el proyecto de Siey&egrave;s, en plena Revoluci&oacute;n    francesa, que por lo dem&aacute;s no tuvo ning&uacute;n eco).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    lo importante es que este modelo norteamericano, que fue pronto conocido en    nuestra Am&eacute;rica, no fue adoptado mec&aacute;nicamente, sino que fue    cotejado con la realidad, y adem&aacute;s, se hizo creador. Esto es, no fue    una copia servil, sino una recepci&oacute;n cr&iacute;tica y creadora, como    lo han puesto de manifiesto diversos estudiosos. Y dentro de este proceso creativo    Cuba ocupa un lugar especial, que es lo que precisamente ha motivado el presente    trabajo.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>2    <i>. &iquest;Por qu&eacute; Cuba? </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Existe,    pues, una cierta originalidad relacionada con el control de la constitucionalidad    en Am&eacute;rica Latina, la cual se inicia en el siglo XIX, sobre la base de    diversas influencias, en especial, la creaci&oacute;n jur&iacute;dica norteamericana.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y    esto se ha dado en muchos pa&iacute;ses, con grados diversos. Y por cierto,    ha sido estudiado en forma muy amplia, en veces con bibliograf&iacute;a que    llega a lo exhaustivo. Son los casos, ya mencionados, de M&eacute;xico y de    la Argentina, y en menor medida, pero no menos importantes, de Colombia y Venezuela.    A los que podr&iacute;a agregarse el Brasil.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    sobre Cuba no se ha dicho nada, o casi nada. Por cierto, no se ignora el ejemplo    y han existido estudios sobre dicho modelo, pero hay muchas razones para olvidarlo.   </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo    primero es que el modelo cubano, como veremos m&aacute;s adelante, fue una creaci&oacute;n    lenta, laboriosa y enormemente creadora, que demor&oacute; muchos a&ntilde;os.    Pero que, en contraste, y para efectos pr&aacute;cticos, acab&oacute; en 1952,    a ra&iacute;z del golpe de Estado de Batista perpetrado ese a&ntilde;o. M&aacute;s    tarde, en 1959, caer&iacute;a el batistato, al comp&aacute;s de la revoluci&oacute;n    castrista de ese a&ntilde;o, pero muy pronto la isla adopt&oacute; otro rumbo,    desactiv&oacute; finalmente las instituciones exis tentes (las cubanas eran,    a ese momento, m&aacute;s nominales que reales), y se enderez&oacute; a un modelo    pol&iacute;tico distinto que, en materia de control constitucional, era la ant&iacute;poda    de la tradici&oacute;n existente en Cuba y de lo que pasaba en el resto de la    Am&eacute;rica Latina. Dicho en otras palabras, la trayectoria jur&iacute;dica    cubana que culmin&oacute; con la creaci&oacute;n, en 1940, del Tribunal de Garant&iacute;as    Constitucionales y Sociales, fue interrumpida, no volvi&oacute; m&aacute;s,    y el pa&iacute;s se enrumb&oacute; por otros senderos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    radical modificaci&oacute;n pol&iacute;tico-jur&iacute;dica que se inici&oacute;    en 1959 hizo que los estudiosos, al interior de Cuba, ya no le prestaran atenci&oacute;n,    y en el exterior, dejara de interesar, pues se hab&iacute;a convertido en un    dato o pieza arqueol&oacute;gica. Cuba, por cierto, sigue interesada, pero por    otros motivos. No precisamente por el aspecto del control de constitucionalidad,    pues ya no es ejemplar ni mod&eacute;lico en este campo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y    a ello se suma la dificultad de acceder a las fuentes, numerosas, pero no muy    accesibles, que no s&oacute;lo se han convertido en raras y escasas, sino que    no hay inter&eacute;s, ni dentro ni fuera de Cuba, en rescatarlas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin    embargo, y no obstante esto, es evidente que Cuba, m&aacute;s all&aacute; de    sus carencias econ&oacute;mico-sociales, e incluso de sus numerosos vaivenes    pol&iacute;ticos, tuvo un movimiento intelectual muy vigoroso, una pujante industria    editorial que publicaba numerosos textos, incluso traducidos de otros idiomas.    Y adem&aacute;s, una activa vida acad&eacute;mica, que se reflejaba en los numerosos    eventos, tanto nacionales como internacionales, que se llevaron a cabo desde    los a&ntilde;os treinta (impulsados o tolerados por la dictadura de Machado).    Eso hizo que Cuba fuese respetada en el Caribe, tanto a nivel art&iacute;stico    (m&uacute;sica, pintura, teatro, etc&eacute;tera) como en el campo de las humanidades,    de las ciencias sociales y el derecho. Esa actividad existi&oacute; a despecho    de lo que pueda decirse de ella, y que adem&aacute;s tuvo gran influencia en    sus pa&iacute;ses vecinos del Caribe y Centroam&eacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De    ah&iacute; nuestro inter&eacute;s en rescatar este corto, pero fecundo periodo    constitucional de Cuba, por lo que &eacute;l representa, y sin m&aacute;s &aacute;nimo    que hacer una alta divulgaci&oacute;n de esa interesante experiencia, tan poco    conocida entre nosotros.</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>3.    <i>Una agitada historia </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    historia de Cuba es de las m&aacute;s agitadas que tiene nuestro continente.    De hecho, es un largo periodo de tiempo en donde lo que m&aacute;s llama la    atenci&oacute;n son los sobresaltos y las convulsiones. Primero, como parte    del imperio espa&ntilde;ol, y luego como rep&uacute;blica independiente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como    se sabe, el imperio espa&ntilde;ol (y creemos que debe llamarse as&iacute;,    no obstante que algunos, sobre la base de rebuscados argu mentos jur&iacute;dicos,    pretenden otra cosa) ejerci&oacute; un dominio colonial sobre Am&eacute;rica    de alrededor de trescientos a&ntilde;os. Pero la invasi&oacute;n napole&oacute;nica    a la pen&iacute;nsula en 1808 precipit&oacute; diversos movimientos contestatarios    (en Quito, Sucre, etc&eacute;tera), que finalmente concluyeron, tras diversas    vicisitudes, con la victoria americana en los campos de Ayacucho en 1824, en    la sierra peruana, en donde se termin&oacute;, final y formalmente, con el dominio    espa&ntilde;ol en el continente, que muchos llevaron a cabo inicialmente, con    la colaboraci&oacute;n de otros, pero que toc&oacute; a Bol&iacute;var dar el    toque final. Dentro de este amplio mapa de pa&iacute;ses, s&oacute;lo quedaron    sujetos al yugo es pa&ntilde;ol dos importantes islas: Puerto Rico y Cuba. Y    Filipinas, en el Asia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si    se analiza la historia de la Corona espa&ntilde;ola en el siglo XIX, sobre todo    en relaci&oacute;n con su pol&iacute;tica exterior para sus colonias de ultramar,    s&oacute;lo cabe calificarla como torpe. Fue as&iacute; como mediante un aparente    boicot en el buque norteamericano &quot;Maine&quot; (que explot&oacute; en la bah&iacute;a    de La Habana, por causas ajenas a la mano humana, como ahora se sabe), empez&oacute;    la guerra entre Es tados Unidos y Espa&ntilde;a, que culmin&oacute; con el Tratado    de Par&iacute;s, de 1898, que entre otros aspectos rompi&oacute; los v&iacute;nculos    de Espa&ntilde;a con las dos islas del Caribe. Espa&ntilde;a fue m&aacute;s    lejos, pues pidi&oacute; a los Estados Unidos que no concediera la libertad    a esas islas, con la idea de defender la propiedad de los espa&ntilde;oles ah&iacute;    residentes. Por su parte, los Estados Unidos, dentro de la l&iacute;nea del    &quot;destino manifiesto&quot;, ten&iacute;an intereses en anexarse las dos islas del    Caribe. Esto pudo hacerse con facilidad en Puerto Rico, pero no con Cuba, en    donde exist&iacute;a toda una larga lucha contra todo tipo de anexionismos y    fuerzas pol&iacute;ticas actuantes, encabezadas por el Partido Revolucionario    Cubano, fundado en 1892 por Jos&eacute; Mart&iacute;, y que no obstante la muerte    de su l&iacute;der, en 1895, mantuvo en alto su resistencia a todo tipo de imperialismo.    Todo esto oblig&oacute; a los Estados Unidos a permitir a Cuba su constituci&oacute;n    como rep&uacute;blica independiente, si bien en forma algo accidentada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;,    la independencia se dio en 1898, pero s&oacute;lo en 1902 las tropas norteamericanas    abandonan la isla, aun cuando no por mucho tiempo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    primera Constituci&oacute;n de Cuba es de 1901, y su primer presidente, en 1902,    fue Tom&aacute;s Estrada Palma. Esa primera Constituci&oacute;n, si bien lib&eacute;rrima    por donde se le mire, naci&oacute; en parte viciada por la Enmienda Platt, debido    al nombre del senador norteamericano que la propuso, y que dur&oacute; hasta    1934, en que fue dejada de lado al comp&aacute;s del <i>New deal </i>que propiciaba    el presidente Roosevelt por aquellos d&iacute;as. De hecho, hubo invasiones    de tropas norteamericanas en periodos posteriores: 1906-1909; 1912, 1917-1920    y 1933-1934. Y despu&eacute;s de esta &eacute;poca existir&aacute; una presencia    norteamericana indirecta, pero no menos efectiva. Acompa&ntilde;ada &#151; hasta    el d&iacute;a de hoy &#151; de fuerzas norteamericanas en la bah&iacute;a de Guant&aacute;namo,    considerada como un enclave en la isla. A la Constituci&oacute;n de 1901, la    primera de Cuba republicana e independiente (y a la que precedieron otras que    no tuvieron vigencia efectiva ni duradera) sucedieron las Leyes Constitucionales    de 1934 y 1935, la Constituci&oacute;n de 1940, la de 1952 y la actual y vigente    de 1976, reformada sustancialmente en 1992, tras la ca&iacute;da de su antiguo    aliado, la Uni&oacute;n de Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas (URSS).   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    realidad, la suerte de Cuba fue problem&aacute;tica desde que naci&oacute; a    la vida independiente. Y su largo periplo estuvo signado por la presencia perturbadora    de los Estados Unidos (hasta mediados de los a&ntilde;os treinta), y con posterioridad    por la presencia de Fulgencio Batista. A partir de la ca&iacute;da de &eacute;ste    (1959) empez&oacute; un largo periodo signado por la presencia de Fidel Castro,    con un modelo pol&iacute;tico distinto, con alzas y bajas, y situaciones complicadas    que no es del caso analizar ahora, pues escapa a los l&iacute;mites de este    trabajo. Pero s&iacute; podr&iacute;amos decir que en su corta vida independiente,    Cuba, aparte de los problemas que ha tenido, ha vivido asediada por los Estados    Unidos, en forma directa, luego sujeta a los caprichos dictatoriales de Batista,    y en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, bajo la arbitrariedad y veleidades    de Castro. Y por cierto, con ninguno de ellos se han solucionado sus problemas    (si bien algo se ha avanzado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y en ciertas    &aacute;reas).</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>4.    <i>El control de la constitucionalidad y su evoluci&oacute;n </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al    igual que los dem&aacute;s pueblos de la Am&eacute;rica Latina, Cuba fue influenciada    por los Estados Unidos en muchos aspectos, y en especial, en el tema del control    de la constitucionalidad, que apa reci&oacute; en este pa&iacute;s mucho antes    de la independencia cubana, y que se concret&oacute; en 1803, en el famoso caso    <i>Marbury vs. Madison</i>, que redact&oacute; el c&eacute;lebre juez Marshall.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta    influencia se aprecia de manera especial en M&eacute;xico, Centroam&eacute;rica,    Argentina y Brasil, que con diversos matices adoptaron lo que luego se ha conocido    como &quot;control indirecto de la constitucionalidad&quot;, o &quot;control difuso&quot;. Pero    lo importante de Cuba es que tomando esa fuente no se limit&oacute; a hacer    un traslado mec&aacute;nico, sino que fue m&aacute;s all&aacute;, y en larga    como cuidadosa evoluci&oacute;n tuvo un desarrollo sorprendente, del cual la    Constituci&oacute;n de 1940 representa una culminaci&oacute;n, y que seguramente    hubiera ido m&aacute;s adelante si la dictadura de Batista no hubiera bloqueado    esa iniciativa, por supuesto, si no se hubiera enrolado el pa&iacute;s en el    modelo socialista, que representaba alejarse del modelo constitucional que,    con sucesivas marchas y contramarchas, hab&iacute;a ido forjando trabajosamente    la elite intelectual cubana. De hecho, cuando la isla apunte hacia una institucionalizaci&oacute;n    futura y desaparezca su actual r&eacute;gimen autoritario, es indudable que    este antecedente servir&aacute; como referente para cualquier reforma que se    quiera hacer en el futuro. Pero volvamos al punto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como    he se&ntilde;alado, la primera Constituci&oacute;n cubana es de 1901, en cuanto    pa&iacute;s libre y republicano, no obstante lo cual ten&iacute;a su soberan&iacute;a    recortada por la llamada Enmienda Platt, que dio origen a un tratado entre la    isla y los Estados Unidos, en 1903, y que finalmente fue anulado por iniciativa    del presidente Roosevelt en 1934, como ya lo he anotado. La Carta de 1901 rigi&oacute;,    casi inalterable, hasta 1928, se volvi&oacute; a ella en 1933, y luego se aprob&oacute;    una nueva ley fundamental en 1934.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta    Constituci&oacute;n de 1901 se&ntilde;ala en su art&iacute;culo 83 que la defensa    de la Constituci&oacute;n queda encargada al Poder Judicial (inciso 4) &quot;cuando    fuere objeto de controversia entre partes&quot;, precepto que fue luego desarrollado    por la Ley de 31 de marzo de 1903, que precis&oacute; que el control de la constitucionalidad    se analizar&iacute;a diferenciando el tema dentro o fuera de actuaciones judiciales    fijando de esta manera su configuraci&oacute;n aut&oacute;noma. As&iacute;,    si se realizaba dentro de un proceso judicial, el control de constitucionalidad    proced&iacute;a a trav&eacute;s de un recurso de casaci&oacute;n o apelaci&oacute;n    ante el Tribunal Supremo de Justicia. Si esto ocurr&iacute;a fuera de actuaciones    judiciales, se recurr&iacute;a directamente al Tribunal Supremo, a trav&eacute;s    de un &quot;recurso de inconstitucionalidad&quot;. Lo resuelto en estos casos ten&iacute;a    los alcances y la fuerza de una sentencia, con lo cual y con el tiempo se hizo    obligatorio el seguimiento de los precedentes judiciales. Posteriormente, la    ley de 17 de marzo de 1922, al analizar la consecuencia de los fallos judiciales    en estos casos (lo que supon&iacute;a una inaplicaci&oacute;n), se&ntilde;alaba    que la norma deb&iacute;a derogarse formalmente. Y si esto no suced&iacute;a,    la sentencia adquir&iacute;a, en esta virtud, efectos <i>erga omnes </i>.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    la acci&oacute;n p&uacute;blica de inconstitucionalidad aparece en la Ley Constitucional    (en realidad, una Constituci&oacute;n) de 3 de febrero de 1934, y se reafirma    en la posterior Constituci&oacute;n de 1940, donde se faculta a 25 ciudadanos    para que directamente pidan la anulaci&oacute;n de una ley, y a s&oacute;lo    un ciudadano, si la ley se refer&iacute;a o atentaba contra los derechos individuales.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    detalle, la Ley Constitucional de 1934 contemplaba las dos situaciones:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      El art&iacute;culo 78 se&ntilde;alaba que la parte afectada o 25 ciudadanos,      pod&iacute;an interponer un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal      Supremo en pleno, y si ese recurso se declaraba fundado no pod&iacute;a aplicarse      m&aacute;s (inciso quinto).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      El art&iacute;culo 38 estableci&oacute; la acci&oacute;n p&uacute;blica a      favor de un solo ciudadano, cuando se atentaba contra los derechos individua      les, dejando a salvo la procedencia, en su caso, del h&aacute;beas corpus,      que exist&iacute;a desde 1898. Cabe se&ntilde;alar que esta modalidad desapareci&oacute;      en la posterior Ley Constitucional de 1952, sancionada por Batista, sobre      la base de que en el fondo resultaba una reiteraci&oacute;n innecesaria de      la primera (criterio, por cierto, que considero acertado desde un punto de      vista te&oacute;rico).</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>5.    <i>La Constituci&oacute;n de 1940: m&aacute;s sobre lo mismo </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    Constituci&oacute;n de 1940 trajo indudables avances, como ya se ha indicado.    Lo primero que hizo fue mantener lo que exist&iacute;a desde siempre, o sea,    el recurso de inconstitucionalidad, que se desarroll&oacute; normalmente durante    los a&ntilde;os anteriores, como vemos en el siguiente cuadro que tomamos de    Eloy G. Merino Brito ( <i>cf </i>. <i>El recurso de inconstitucionalidad    </i>, La Habana, Cultural, 1938).</font></p>     <p align="CENTER"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SENTENCIAS    DE INCONSTITUCIONALIDAD DICTADAS POR EL PLENO DEL TRIBUNAL SUPREMO</font></p>     <p align="CENTER"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><img src="/img/revistas/bmdc/v37n109/n109i01c01.jpg" ></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y    a esto agreg&oacute; la posterior creaci&oacute;n del Tribunal de Garant&iacute;as    Constitucionales y Sociales. Deteng&aacute;monos en este punto:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      De acuerdo con los antecedentes y testimonios de la &eacute;poca, el nombre      fue tomado literalmente de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola y republicana      de 1931, que entonces ya no estaba en vigor. Recordemos que el Tribunal de      Garant&iacute;as Constitucionales espa&ntilde;ol se cre&oacute; con la Carta      de 1931, se instal&oacute; en 1933 y termin&oacute; bruscamente en 1936, con      el inicio de la guerra civil espa&ntilde;ola.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      En cuanto al nombre, se nota una diferencia. El modelo espa&ntilde;ol se      llama Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales. El cubano lo mantiene,      pero agrega una palabra al final: &quot;sociales&quot;, con lo cual, el nombre completo      era &quot;Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales&quot;. Y esto obedec&iacute;a      a que dicho Tribunal resolv&iacute;a tambi&eacute;n problemas sociales (laborales,      previsionales, etc&eacute;tera). O sea, hubo un notorio aumento de competencias.     </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      Pero mientras el tribunal espa&ntilde;ol reflejaba al t&iacute;pico modelo      concentrado de corte kelseniano, esto es, independiente del resto de los poderes      del Estado, y por cierto, independiente del Poder Judicial, en Cuba, el Tribunal      era parte integrante del Poder Judicial, constituido como una de las Salas      del Tribunal Supremo, algo as&iacute; como un antecedente de la Sala Constitucional      de Costa Rica, creada en 1989, y que tanta influencia ha tenido en Am&eacute;rica      Latina.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora    bien, &iquest;por qu&eacute; siendo el nombre pr&aacute;cticamente el mismo,    el modelo cubano se aparta sustancialmente del modelo espa&ntilde;ol, en el    que dice inspirarse? La &uacute;nica explicaci&oacute;n est&aacute; dada por    el contexto hist&oacute;rico-cultural de la isla, y por la influencia norteamericana,    que confiaba en el juez, a diferencia de la europea, que desconfiaba de &eacute;ste.    Este es, pienso, el motivo fundamental. La creencia en el valor de la judicatura    explicar&aacute; muchos de los intentos y las innovaciones latinoamericanas,    y esto tambi&eacute;n se har&aacute; presente en las dem&aacute;s innovaciones    a partir de la d&eacute;cada del sesenta del siglo veinte. Y cada vez que se    llegue m&aacute;s lejos, es porque se estar&aacute;n alejando de la concepci&oacute;n    judicialista del control, o simplemente, porque se desenga&ntilde;an totalmente    de la judicatura (como es el caso del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales    que el Per&uacute; incorpora en 1979, como ente al margen del Poder Judicial).   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conviene    se&ntilde;alar que el control de constitucionalidad s&oacute;lo lo hac&iacute;a    el Tribunal Supremo, precisamente a trav&eacute;s del Tribunal de Garant&iacute;as    Constitucionales y Sociales (que era una de sus salas). Y no lo pod&iacute;an    ejercer los jueces inferiores (o sea, de las dem&aacute;s instancias) ni tampoco    las dem&aacute;s Salas del m&aacute;ximo Tribunal, que en este punto depend&iacute;an    del Tribunal de Garant&iacute;as. Cuando alg&uacute;n cuestionamiento constitucional    llegaba a manos de los jueces, &eacute;stos suspend&iacute;an el tr&aacute;mite    y elevaban el expediente en consulta al Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales    y Sociales. El control se efectuaba sobre todo tipo de normas, sin excepci&oacute;n    alguna, y en otras situaciones m&aacute;s, en las que aqu&iacute; no nos explayamos.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>6.  <i>El Poder Judicial en la Constituci&oacute;n de 1940</i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    t&iacute;tulo XIV de la Constituci&oacute;n de 1940 est&aacute; dedicado al    Poder Judicial. La secci&oacute;n primera, en sus disposiciones generales, dice    que la justicia se administra en nombre del pueblo, y su dispensaci&oacute;n    ser&aacute; gratuita. Los jueces son de carrera.</font></p>     <blockquote>        <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Algunos      dispositivos de inter&eacute;s son los siguientes:</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      El art&iacute;culo 171 anota que el Poder Judicial se ejerce por el Tribunal      Supremo de Justicia, el Tribunal Superior Electoral y dem&aacute;s tribunales      y jueces que la ley establezca. Agrega que una de estas Salas constituir&aacute;      el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales, se&ntilde;alando      que cuando conozca de asuntos constitucionales, ser&aacute; presidida necesariamente      por el presidente del Tribunal Supremo, y no podr&aacute; estar integrada      por menos de quince magistrados. Cuando se trate de asuntos sociales, no podr&aacute;      constituirse por menos de nueve magistrados (con lo cual se explicita los      dos temas que tiene el Tribunal, esto es, no s&oacute;lo constitucionales,      sino tambi&eacute;n sociales).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      El art&iacute;culo 174, al se&ntilde;alar las atribuciones del Tribunal Supremo      de Justicia, indica, entre otras (inciso d), la siguiente: &quot;Decidir sobre      la constitucionalidad de las leyes, decretos-leyes, decretos, reglamentos,      acuerdos, &oacute;rdenes, disposiciones y otros actos de cualquier organismo,      autoridad o funcionario&quot;. Enunciado general que queda precisado con el art&iacute;culo      182, que vemos a continuaci&oacute;n.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      El art&iacute;culo 182 est&aacute; dedicado al Tribunal de Garant&iacute;as      Constitucionales y Sociales, se&ntilde;alando que le competen, entre otros      puntos, conocer en exclusiva los recursos de inconstitucionalidad contra las      leyes, decretos-leyes, decretos, resoluciones o actos que nieguen, disminuyan,      restrinjan o adulteren los derechos o garant&iacute;as consignadas en esta      Constituci&oacute;n, o que impidan el libre funcionamiento de los &oacute;rganos      del Es tado. Igualmente:</font></p>   <ul>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        Conocer&aacute;n los recursos de <i>h&aacute;beas corpus </i>, en v&iacute;a            de apelaci&oacute;n;</font></li>         <li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        La validez del procedimiento y de la reforma constitucionales, y</font></li>         <li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        Los recursos contra los abusos del poder.</font></li>       </ul>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d)      El art&iacute;culo 183 se&ntilde;ala que pueden acudir ante el Tribunal de      Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales:</font></p>   <ul>         <li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        El presidente de la Rep&uacute;blica, los miembros del Consejo de Gobierno,            del Senado, de la C&aacute;mara de Representantes, Alcaldes, etc&eacute;tera,         </font></li>         <li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        Las universidades,</font></li>         <li><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" >        Toda persona individual o colectiva que haya sido afectada por un acto o        disposici&oacute;n que considere inconstitucional, entre otros casos.</font></li>       </ul> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin    embargo, el articulado constitucional agrega que &quot;las per sonas no comprendidas    en algunos de los incisos anteriores, pueden acudir tambi&eacute;n al Tribunal    de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales, siempre que presten la fianza    que la ley se&ntilde;ale&quot;. Con lo cual, si bien la legitimaci&oacute;n procesal    activa est&aacute; limitada, en la pr&aacute;ctica, y mediante el pago de una    fianza, est&aacute; abierta a cualquiera, lo cual, en mi opini&oacute;n, desnaturaliza    el acceso al control de la constitucionalidad, que debe ser siempre limitado,    en cuanto a las personas. Y limitado, en cuanto a las causas. La secci&oacute;n    VII est&aacute; destinada al tema gen&eacute;rico de la inconstitucionalidad.    Y ah&iacute; se precisa en su art&iacute;culo 194, que la declara ci&oacute;n    de inconstitucionalidad podr&aacute; pedirse:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      Por los interesados,</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      Por veinticinco ciudadanos,</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      Por la persona a quien afecta la disposici&oacute;n que estime inconstitucional.     </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se    a&ntilde;ade que los jueces y tribunales est&aacute;n sujetos a la Constituci&oacute;n,    y deben preferirla a las leyes y dem&aacute;s normas de orden inferior, agregando    que cuando un juez o tribunal considere inaplicable cualquier ley o norma alguna,    suspender&aacute; el procedimiento y elevar&aacute; el asunto al Tribunal de    Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales, a fin de que se declare o niegue    la constitucionalidad del precepto en cuesti&oacute;n, y devuelva el asunto    al remitente, para que contin&uacute;e el procedimiento</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los    recursos de inconstitucionalidad se interponen directamente ante el Tribunal    de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales. Toda norma declarada inconstitucional    no podr&aacute; ser aplicada bajo ninguna circunstancia, bajo pena de inhabilitaci&oacute;n    en el desempe&ntilde;o de cualquier cargo p&uacute;blico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    sentencia que declara la inconstitucionalidad de una norma obliga al funcionario,    entidad u organismo que la haya dictado, a derogarla, bajo responsabilidad.    En todo caso, se agrega textual mente que la disposici&oacute;n legislativa    o reglamentaria o medida gubernativa declarada inconstitucional se declarar&aacute;    nula y sin valor ni efecto desde el d&iacute;a de la publicaci&oacute;n de la    sentencia, en los estrados del Tribunal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>7.  <i>Vaivenes del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    Constituci&oacute;n de 1940 fue ejemplar, por muchos motivos. El primero, sin    lugar a dudas, es que por encima de vac&iacute;os y problemas econ&oacute;mico-sociales    que vivi&oacute; el pa&iacute;s, tuvo una observancia regular por parte de los    actores pol&iacute;ticos. Lo segundo es que intent&oacute;, sin mucho &eacute;xito,    crear un modelo pol&iacute;tico con rasgos par lamentarios, lo que ha llamado    la atenci&oacute;n de los estudiosos ex tranjeros. Y finalmente, por su sistema    de justicia, sobre todo en lo relativo al control de la constitucionalidad.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    todo caso, la Constituci&oacute;n de 1940 constitu&iacute;a, como en tantas    situaciones parecidas, un alto en el camino, que por un lado representaba la    concreci&oacute;n de diversas experiencias que ven&iacute;an desde atr&aacute;s,    y que se concretaron en diversos hechos realmente positivos, y por otro, sentaba    las bases para un desarrollo futuro que fuese m&aacute;s perfeccionado, m&aacute;s    armonioso y, sobre todo, de mayor consistencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dicho    en otras palabras: la Constituci&oacute;n de 1940 trajo una bocanada de aire    fresco y con vientos democratizadores, que si bien no llegaron a asentarse en    forma definitiva, y tuvo multitud de carencias, constitu&iacute;a un primer    paso importante para la democra cia cubana de cara al futuro. Prueba clar&iacute;sima    de esto es que el entonces joven abogado y rebelde, Fidel Castro, defendi&oacute;    la Constituci&oacute;n de 1940, a la que consideraba progresista y leg&iacute;tima,    en su famoso discurso de 16 de octubre de 1953 ante la Sala Primera de Urgencia    de la Audiencia de Santiago de Cuba, y que luego titul&oacute; <i>La historia    me absolver&aacute; </i>(varias ediciones, utilizo la publicada por La Habana,    Editora Pol&iacute;tica, 2000, pp. 12, 14, etc&eacute;tera).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Igual    puede decirse del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales,    que fue una experiencia interesante, en consonancia con el pasado jur&iacute;dico    y judicial de Cuba. En esta l&iacute;nea, y despu&eacute;s de diversos debates,    finalmente fue sancionada la Ley n&uacute;mero 7, de 31 de mayo de 1949, firmada    por el presidente Carlos Prio Socarr&aacute;s, que desarroll&oacute; y perfil&oacute;    de manera expresa el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales,    as&iacute; como los dem&aacute;s aspectos de car&aacute;cter operativo (el control    de la constitucionalidad, por cier to, no se hab&iacute;a detenido, pues de    acuerdo con la disposici&oacute;n transitoria del t&iacute;tulo XIV, mientras    el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales no fuese creado,    sus funciones las asumir&iacute;a el pleno del Tribunal Supremo ( <i>cfr </i>.    Andr&eacute;s M. Lazcano y Maz&oacute;n, <i>Ley del Tribunal de Garant&iacute;as    Constitucionales y Sociales </i>, La Habana, Edit. Lib. Selecta, 1949, que    es el gran comentario exeg&eacute;tico de la ley).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todo    este desarrollo lento, lineal, pero no regresivo, fue cortado bruscamente con    el golpe de Estado que en 1952 dio el entonces general Fulgencio Batista, que    dej&oacute; sin efecto la Constituci&oacute;n de 1940, y la reemplaz&oacute;    por la Ley Constitucional de 1952 (en el fondo una Constituci&oacute;n, pero    dada por un gobernante de facto); que curiosamente mantuvo mucho de la carta    de 1940, y en lo relativo al control de la constitucionalidad, result&oacute;    pr&aacute;cticamente id&eacute;ntica que su predecesora. Pero aqu&iacute; la    formalidad fue en realidad un juego de artificio, pues si bien exist&iacute;a    el control a trav&eacute;s del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales    y Sociales, en la pr&aacute;ctica el Tribunal, a trav&eacute;s de magistrados    complacientes, no control&oacute; nada, y se dedic&oacute; a avalar los estropicios    del r&eacute;gimen, hasta que cay&oacute; en un descr&eacute;dito total.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo    que pas&oacute; es historia (relativamente) reciente, y, en todo caso, bastante    fresca para el p&uacute;blico lector. Las corruptelas de Batista y los excesos    del r&eacute;gimen fueron tan notorios, que al final termin&oacute; acosado    por diversos estallidos revolucionarios, hasta el extremo que el mismo Batista    huy&oacute; del pa&iacute;s los primeros d&iacute;as de enero de 1959, dejando    la isla abandonada a su suerte. Cuando las hues tes de Fidel Castro entraron    a La Habana d&iacute;as despu&eacute;s, lo hicieron sin disparar un solo tiro,    y en medio de los v&iacute;tores de la multitud. M&aacute;s que tomar el poder,    se limitaron a recogerlo del suelo, a donde lo hab&iacute;an dejado los gobernantes    que se hab&iacute;an dado a la fuga.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo    importante es que el nuevo gobierno revolucionario cubano se aprest&oacute;    a instaurar una nueva legalidad, y para ello no encontr&oacute; mejor idea que    restaurar la vieja Constituci&oacute;n de 1940, a la cual hizo muy peque&ntilde;as    modificaciones (permitiendo concentrar las funciones legislativa y ejecutiva    en la nueva c&uacute;pula revolucionaria), incluyendo dentro de ella al Tribunal    de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales, y como tal figura en la denominada    Ley Funda mental de 7 de febrero de 1959. Ah&iacute; aparece el Tribunal de    Ga rant&iacute;as Constitucionales y Sociales en forma casi id&eacute;ntica    a la Constituci&oacute;n de 1940 y con iguales atribuciones. Por cierto, una    de las primeras medidas del r&eacute;gimen fue defenestrar a los m&aacute;s    altos funcionarios, y fue entonces que el Tribunal de Garant&iacute;as fue cubierto    con gente nueva y adicta al gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y    as&iacute;, el Tribunal empez&oacute; a funcionar nuevamente. Pero como hab&iacute;a    personal nuevo, y todos los cambios se hac&iacute;an por ley ex presa, que adem&aacute;s    introduc&iacute;a medidas innovadoras que la propia ley fundamental de 1959    permit&iacute;a a trav&eacute;s de determinados art&iacute;culos introducidos    al calor de la revoluci&oacute;n, no hubo pr&aacute;cticamente nada que objetar    a nivel constitucional. Pero, por otro lado, el r&eacute;gimen a fines de 1961    se identificar&iacute;a con el sistema sovi&eacute;tico, y empez&oacute; a depender    de &eacute;l, como lo demuestra la crisis de 1962, momento en el cual los misiles    instalados en Cuba por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica fueron desmantelados    como producto de la negociaci&oacute;n entre Nikita Krusckev, secretario general    de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, y John F. Kennedy, presidente de los Estados    Unidos, negociaci&oacute;n que se hizo al margen de Fidel Castro y sin conocimiento    de &eacute;ste, lo que hizo ver, desde entonces, el verdadero grado de autonom&iacute;a    de la isla (en realidad, si Cuba tuvo alguna autonom&iacute;a, aun cuando relativa,    lo fue s&oacute;lo en el periodo de la Constituci&oacute;n de 1940, ya rese&ntilde;ado;    y quiz&aacute; ahora y desde 1992, cuando colapsaron las llamadas democracias    populares del Este y ces&oacute; la dependencia del Soviet).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cabe    anotar, con todo, que si bien en teor&iacute;a la Cuba de Castro manten&iacute;a    el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales, en la pr&aacute;ctica    no funcionaba, hasta que finalmente fue desactivado formalmente en 1973, ya    que, adem&aacute;s, el r&eacute;gimen impuesto en la isla no aceptaba controles    ni tampoco este tipo de tribunales (que, sin embargo, exist&iacute;an en algunos    pa&iacute;ses alineados o cercanos al antiguo bloque sovi&eacute;tico, como    eran los casos de Yugoslavia, Polonia, Hungr&iacute;a, etc&eacute;tera).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente,    una vez instalada la isla en un nuevo <i>status </i>pol&iacute;tico, lo natural    era que se diese formalmente una Constituci&oacute;n, que reflejase el nuevo    orden de cosas. Y as&iacute;, fue preparado largamente un proyecto, que fue    sancionado en 1976. Esa Constituci&oacute;n sigue vigente, y en donde definitivamente    se elimin&oacute; el Tribunal de Ga rant&iacute;as Constitucionales y Sociales    y se adopt&oacute; el sistema socialista de control de la constitucionalidad,    que se conoce como modelo pol&iacute;tico, y que se mantiene hasta ahora. Cabe    a&ntilde;adir que la Constituci&oacute;n ha tenido importantes modificaciones    en 1992, incorpora das &uacute;nicamente para reflejar la nueva estructura de    poder, y su ubicaci&oacute;n en el nuevo escenario pol&iacute;tico internacional,    acorde con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n en 1989, la crisis de la    Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, que determin&oacute; la suspensi&oacute;n de    todo tipo de ayuda a Cuba, y el desplome de la URSS, en 1991.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hoy    por hoy, el experimento socialista cubano, m&aacute;s all&aacute; de cualquier    valoraci&oacute;n, est&aacute; definitivamente concluido, y en cierto sentido    en crisis y con poco futuro. M&aacute;s a&uacute;n ahora, que los modelos y    esquemas te&oacute;ricos que la alimentaron han desaparecido definitivamente    del horizonte.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin    embargo, es indudable que Cuba est&aacute; cambiando lentamente y ha tenido    una notable apertura al mundo exterior, y lo har&aacute; a&uacute;n m&aacute;s    el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, cuando el grupo de dirigentes funda dores ya    no est&eacute;n en el poder, y se adopten otros rumbos, mucho m&aacute;s liberales.    Es probable que entonces el modelo de control de la constitucionalidad de la    Carta de 1940 se reimplante, o sirva de est&iacute;mulo para nuevas formas constitucionales.   </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    si no sucediese esto, recordar esta experiencia, valiosa como antecedente y    como esquema conceptual, es algo estimulante dentro de la historia de la jurisdicci&oacute;n    constitucional en Am&eacute;rica Latina, que tantos aspectos creadores ha tenido    y tiene todav&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>8.  <i>&iquest;Es el tribunal cubano de 1940 un verdadero tribunal constitucional? </i></B></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Algunos    estudiosos de nuestra experiencia latinoamericana, entusiasmados por el precedente    cubano, han se&ntilde;alado que estamos aqu&iacute; ante un verdadero tribunal    constitucional, en puridad, el primero que existe en Am&eacute;rica Latina.    Y claro, desde un punto de vista amplio, esta tesis puede tener cierto predicamento,    y a m&iacute; mismo me sedujo en alg&uacute;n momento. Sin embargo, cuando califiquemos    a un ente como tribunal constitucional, hay que tener presentes ciertos supuestos    y rasgos definitorios, que aqu&iacute; desarrollaremos brevemente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo    primero que debemos reconocer es que el tribunal constitucional es una creaci&oacute;n    kelseniana, en rigor europea, del periodo de entreguerras (si bien existen antecedentes    que se remontan a la &eacute;poca de Siey&egrave;s). Y a&uacute;n m&aacute;s,    que esa experiencia primigenia (1919-1939) fue interesante pero fallida, y adem&aacute;s    escasa. El Tribunal Constitucional austriaco funcion&oacute; poco, y en puridad,    tan s&oacute;lo desde 1921 hasta 1933. El checoslovaco casi no funcion&oacute;,    y emiti&oacute; una sola sentencia. Y el tribunal espa&ntilde;ol tuvo una vida    ef&iacute;mera, truncada por el estallido de la guerra civil espa&ntilde;ola    (1936).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De    esta experiencia, lo que tuvo presente la clase dirigente cubana fue la espa&ntilde;ola,    pero de manera muy <i>sui generis </i>, como ya lo he se&ntilde;alado.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y      as&iacute; tenemos que:</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      Los tribunales constitucionales tienen autonom&iacute;a administra tiva, legal      y econ&oacute;mica. Esto es, no dependen de otros cuerpos.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      En consecuencia, tienden a ser &oacute;rganos aut&oacute;nomos de naturaleza      constitucional.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      Sus magistrados tienen un proceso especial de selecci&oacute;n, y son distintos      a los comunes.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d)      Sus competencias son distintas a las de los dem&aacute;s, pues los otros jueces      no las comparten.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">e)      Act&uacute;an en instancia &uacute;nica.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">f)      Sus miembros son elegidos por un determinado periodo, y normalmente no son      reelegibles. No existe una carrera ad ministrativa para ser magistrado.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">g)      Tienen en exclusiva los aspectos b&aacute;sicos del control de la constitucionalidad,      y tambi&eacute;n de temas conexos (la defensa de los derechos fundamentales,      etc&eacute;tera).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">h)      Tienen una composici&oacute;n y atribuciones b&aacute;sicamente jurisprudenciales.     </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">i)      Sus decisiones son definitivas, y contra ellas no cabe recurso o impugnaci&oacute;n      alguna.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&Eacute;stas    son algunas de las caracter&iacute;sticas que en lo sustancial identifican a    los tribunales constitucionales. Por cierto, alcanzan y son v&aacute;lidas en    t&eacute;rminos amplios, y admiten matizaciones y ciertas excepciones, que    generalmente no hacen m&aacute;s que confirmar la regla. As&iacute;, tenemos    que como norma general el tribunal constitucional es independiente, pero hay    veces en los cuales est&aacute; ubicado dentro del Poder Judicial, como se da    en Alemania y Colombia. Pero en el primer caso, desde la d&eacute;cada del cincuenta    del siglo pasado, el Tribunal Constitucional Federal se hizo cada vez m&aacute;s    independiente, y act&uacute;a de esa manera, pues no tiene ning&uacute;n lazo    administrativo ni financiero con el Poder Judicial, y el <i>status </i>de    sus miembros tambi&eacute;n es distinto. Y en cuanto a Colombia, la Corte Constitucional    es parte de la llamada &quot;rama judicial&quot;, a la que pertenece por una raz&oacute;n    que podr&iacute;amos llamar de organigrama o de organizaci&oacute;n, pero que    en todo lo dem&aacute;s es aut&oacute;noma.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    el modelo cubano tenemos, entre otros aspectos, los siguientes:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      Originalmente la constitucionalidad estaba encargada al Tribunal Supremo,      y luego pas&oacute; a una de sus Salas, con el nombre de Tribunal de Garant&iacute;as      Constitucionales y Sociales.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      Dicho Tribunal (o Sala) depend&iacute;a en todo de la Corte Suprema.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      Sus miembros eran los mismos, y no se diferenciaban en nada del resto.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d)      El Tribunal (o Sala) ten&iacute;a una dependencia total del Poder Judicial      (administrativa y econ&oacute;mica).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">e)      Para poder fallar en los temas de control de constitucionalidad, el Tribunal      de Garant&iacute;as y Sociales necesitaba aumentar el n&uacute;mero de sus      miembros (bien que temporalmente) con otros magistrados supremos.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">f)      Los estatutos de sus miembros era exactamente los mismos que los del resto      de los jueces.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">g)      Los jueces no ten&iacute;an competencia para efectuar el control de constitucionalidad:      s&oacute;lo lo hac&iacute;a el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales      y Sociales, del que incluso depend&iacute;an las dem&aacute;s Salas del Tribunal      Supremo.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">h)      La competencia del Tribunal no se reduc&iacute;a a lo constitucional: tambi&eacute;n      resolv&iacute;a asuntos sociales.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    tanto, lo que en rigor existi&oacute; en Cuba a partir de la Constituci&oacute;n    de 1940, era una Sala Constitucional, pero con otro nombre, que era un embri&oacute;n    de tribunal constitucional y que pudo haberlo sido si no hubiera pasado lo que    pas&oacute;. Pero que s&oacute;lo lleg&oacute; a eso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    realidad, lo que consagr&oacute; la carta de 1940 era una especie de control    concentrado en una sala al interior del Tribunal Supremo (y de ah&iacute; su    gran diferencia con el modelo norteamericano, que es difuso). Y en tal sentido,    el caso cubano es un plantea miento original en el tema del control de constitucionalidad,    no s&oacute;lo por lo que avizor&oacute;, sino porque cre&oacute; una figura    intermedia, que hoy por hoy tiene su m&aacute;s relevante expresi&oacute;n en    la Sala Constitucional que existe en Costa Rica, desde 1989. Y que desde entonces    otros pa&iacute;ses han imitado (Paraguay, Venezuela, etc&eacute;tera).</font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>9.    <i>El modelo cubano en el entorno latinoamericano </i></B></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">He    se&ntilde;alado anteriormente lo que es el modelo cubano, y c&oacute;mo se desarroll&oacute;,    lentamente desde 1901, en su primera Constituci&oacute;n, hasta 1940, en que    alcanz&oacute; uno de sus mejores momentos, los cuales, lamentablemente, fueron    bloqueados, por la subsiguiente dictadura de Batista, y por el cambio de rumbo    pol&iacute;tico a partir de 1962. Pero hagamos algunas especulaciones sobre    lo que pudo haber pasado con el modelo cubano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    efecto, si bien hacer un dise&ntilde;o de lo que pudo haber sido y no fue, puede    ser un juego inocente y en cierto sentido una utop&iacute;a, ello no nos puede    privar del placer intelectual de intentarlo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cuba    tuvo un avance notable en el tema del control de la constitucionalidad, teniendo    como referencia la experiencia nortea mericana, que tan bien conoc&iacute;a.    Pero lo importante es que par tiendo de ese esquema, fue acerc&aacute;ndose,    poco a poco, al denominado modelo europeo o concentrado, toda vez que encomend&oacute;    a una de las salas del Tribunal Supremo, a la que llam&oacute; Tribunal de Garant&iacute;as    Constitucionales y Sociales, la exclusiva del control de la constitucionalidad.    Adem&aacute;s, hizo que tuviesen legitimaci&oacute;n procesal activa un n&uacute;mero    determinado de personas y autoridades. Y adicionalmente, sus resoluciones ten&iacute;an    efectos <i>erga omnes </i>, con ca racter&iacute;sticas derogatorias. A&uacute;n    m&aacute;s: el nombre que adopt&oacute; el Tribunal en 1940 fue tomado directamente,    como lo se&ntilde;alan sus au tores, de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola    de 1931, que es la primera que, por influencia de Kelsen y de la experiencia    austriaca, incorpora el modelo concentrado en el mundo iberoamericano. Por tanto,    aun cuando el modelo no fue m&aacute;s lejos, y es dif&iacute;cil decir que    hubiera sucedido si el devenir pol&iacute;tico hubiera sido distinto, todo hac&iacute;a    pensar, a la altura de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta del siglo XX, que    el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales de Cuba evolucionar&iacute;a    alg&uacute;n d&iacute;a hacia un tribunal constitucional en la matriz europea.    Esto no sucedi&oacute;, pero sin lugar a dudas estaban sentadas las bases para    que as&iacute; sucediera.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora    bien, &iquest;cu&aacute;l era la situaci&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n    constitucional en Am&eacute;rica Latina en esa &eacute;poca?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    influencia norteamericana, el control de la constitucionalidad estaba muy arraigado    en ciertos pa&iacute;ses latinoamericanos, en forma preponderante, como es el    caso de M&eacute;xico, Argentina, Bra sil, Colombia y el Brasil. En estos casos,    exist&iacute;a un desarrollo que hab&iacute;a concebido figuras muy interesantes    (como el recurso extraordinario en el Brasil y en la Argentina), o el Amparo    (en M&eacute;xico). Y en Venezuela, como m&aacute;s tarde en Colombia, se lleg&oacute;,    desde fines del siglo XIX, a un control difuso y a un control concentrado, pero    al interior del Poder Judicial, y a cargo de la Corte Suprema (experiencias    que pudieron haber influido en la elite intelectual y pol&iacute;tica cubana).   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    el esquema cubano fue m&aacute;s all&aacute;. No s&oacute;lo tuvo los mismos    desarrollos, sino que lleg&oacute; a crear un sala especial dentro de la Corte    Suprema, con muchas de las caracter&iacute;sticas del modelo concentrado, que    a mayor abundamiento tom&oacute; el nombre de un t&iacute;pico modelo europeo,    como era el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales de Espa&ntilde;a (1931),    que curiosamente, cuando fue adoptado por los constituyentes en Cuba, la instituci&oacute;n    ya no exist&iacute;a en Espa&ntilde;a. Esto es, tomaron como modelo algo que    hab&iacute;a perecido (el Tribunal espa&ntilde;ol qued&oacute; paralizado en    1936: tres a&ntilde;os despu&eacute;s, se instalar&iacute;a definitivamente    el gobierno de Franco, por casi cua renta a&ntilde;os).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;,    primero se encarg&oacute; al Tribunal Supremo el control de la constitucionalidad,    y luego, en 1940, se traslad&oacute; esa competencia a una Sala del mismo Tribunal,    con lo cual, la l&oacute;gica consecuencia hubiera sido que tal Sala hubiera    terminado como Tribunal Constitucional independiente (este desarrollo se ve    claro en el ejemplo colombiano, que empez&oacute; de esa manera, y termin&oacute;    con una Corte Constitucional en 1991).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    tanto, el caso cubano se presenta, en 1940, como el primer y m&aacute;s elaborado    esbozo de modelo concentrado en Am&eacute;rica La tina, a trav&eacute;s de una    sala constitucional y bajo el nombre de Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales    y Sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A&ntilde;os    despu&eacute;s, el Ecuador, en su Constituci&oacute;n de 1945, cre&oacute; el    Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales, pero lo hizo como un &oacute;rgano    consultivo, que se limitaba a hacer recomendaciones, pero que al final no decid&iacute;a    nada. Al a&ntilde;o siguiente, la Constituci&oacute;n de 1946 lo derog&oacute;,    y tal derogaci&oacute;n se mantuvo hasta 1967, en que la Constituci&oacute;n    de ese a&ntilde;o restableci&oacute; el Tribunal con similares atribuciones.    Volvi&oacute; a aparecer en la Constituci&oacute;n de 1978, en vigencia desde    1979, en forma por dem&aacute;s t&iacute;mida, y que tuvo diversos vaivenes,    que aqu&iacute; no vale la pena rese&ntilde;ar (en rigor, tan s&oacute;lo en    1996, el Tribunal Constitucional ecuatoriano adquiere la calidad de tal, y as&iacute;    lo confirma la vigente Constituci&oacute;n de 1998).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">M&aacute;s    bien, en 1965 se cre&oacute; la Corte de Constitucionalidad en Guatemala, que,    en puridad, es el primer tribunal constitucional que se crea en Am&eacute;rica    Latina bajo la inspiraci&oacute;n del modelo europeo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero    el modelo guatemalteco ten&iacute;a funciones limitadas y era por dem&aacute;s    endeble, y s&oacute;lo se reun&iacute;a espor&aacute;dicamente, de vez en cuando,    y s&oacute;lo si exist&iacute;an causas que resolver. Por tanto, ten&iacute;a    periodos prolongados de inactividad. Adem&aacute;s, sus miembros eran los mismos    jueces de carrera del Poder Judicial, provenientes en parte de la Corte Suprema    y en parte de otras instancias. Tan s&oacute;lo en 1985, con la Constituci&oacute;n    de ese a&ntilde;o, la Corte de Constitucionalidad adquirir&aacute; el perfil    de un verdadero tribunal constitucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    Chile en 1970, se cre&oacute; un Tribunal Constitucional de muy corta vida (1970-l973),    pero muy limitado, y casi sin competencias. Reapareci&oacute; en la Constituci&oacute;n    de 1980, si bien con un perfil muy similar, y as&iacute; se mantiene hasta ahora.   </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    el Per&uacute;, por el contrario, la Constituci&oacute;n de 1979 crea, si guiendo    el modelo espa&ntilde;ol, el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales,    como ente aut&aacute;rquico y al margen del Poder Judicial, que ha tenido una    evoluci&oacute;n interesante, y que en rigor es la primera vez que en Am&eacute;rica    Latina se da el modelo concentrado en su mejor expresi&oacute;n, que luego otros    han seguido.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    tanto, el itinerario del modelo concentrado en Am&eacute;rica La tina podr&iacute;a    esquematizarse de la siguiente manera:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a)      Antecedentes en la experiencia colombiana y venezolana (si glo XIX).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)      Perfiles bastante definidos en el caso cubano, que se inicia en 1903 y plasma      en 1940 (creaci&oacute;n de la modalidad de la Sala Constitucional, que otros      pa&iacute;ses han seguido).</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)      Primer caso de modelo europeo de tribunal, en Guatemala y en 1965.</font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d)      Primer caso de modelo europeo, <i>stricto sensu </i>, en la Constituci&oacute;n      peruana de 1979 (y que contin&uacute;a la vigente Constituci&oacute;n de 1993).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todo    esto, considerado dentro de un gran conjunto, representa, parafraseando a Grant,    la contribuci&oacute;n modesta, pero interesante, que hace la Am&eacute;rica    Latina a la teor&iacute;a del control de constitucionalidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lima,    septiembre de 2000    <br>   Revisado en noviembre de 2003</font></p>     <BR>     <BR>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>III.    BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    historia de Cuba debe entenderse, en un primer momento, dentro del gran escenario    de la historia de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, primero, y la Am&eacute;rica    independiente, despu&eacute;s. Cuba fue pr&aacute;ctica mente la primera tierra    que los espa&ntilde;oles conocieron al descubrir el Nuevo Mundo, y la &uacute;ltima    que abandonaron, en 1898. Panoramas generales son, entre otros, los siguientes:    Pereyra, Carlos, <i>Historia de Am&eacute;rica espa&ntilde;ola </i>, Madrid,    Edic. S. Calleja, 8 vol&uacute;menes, 1920-1927, y su posterior s&iacute;ntesis    <i>Breve historia de Am&eacute;rica </i>, Madrid, Edit. Aguilar, 1930; hoy    ediciones posteriores; tambi&eacute;n en Edit. Zig-Zag, Santiago (Chile), varias    ediciones; se trata de una obra s&oacute;lida y sugestiva; S&aacute;nchez, Luis    Alberto, <i>Historia general de Am&eacute;rica </i>, 3 tomos, Lima, Emisa,    1987 y la versi&oacute;n resumida del mismo autor, <i>Breve historia de Am&eacute;rica    </i>, Buenos Aires, Losada, 1965 (con numerosas reimpresiones); Madariaga,    Salvador de, <i>El auge y el ocaso del imperio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica    </i>, Madrid, Espasa-Calpe, 1979; Halperin Donghi, Tulio, <i>Historia contempor&aacute;nea    de Am&eacute;rica Latina</i>, Madrid, Alianza Editorial, 1972; Vicens Vives,    Juan (director), <i>Historia social y econ&oacute;mica de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica    </i>, Barcelona, Libros Vicens-Bolsillo, 1982, en especial el tomo V, que trata    los siglos XIX y XX en Am&eacute;rica independiente; Chevalier, F., <i>Am&eacute;rica    Latina, de la inde pendencia a nuestros d&iacute;as </i>, M&eacute;xico, FCE,    1999; Arciniegas, Germ&aacute;n, <i>Biograf&iacute;a del Caribe </i>, San    Jos&eacute;, Edic. Libro Libre, 1986, Dab&eacute;ne, Oliver, <i>Am&eacute;rica    Latina en el siglo XX </i>, Madrid, Editorial S&iacute;ntesis, 2000; Chaunu,    Pierre, <i>Historia de Am&eacute;rica Latina </i>, Buenos Aires, EUDEBA, 1994;    Williamson, Edwin, <i>The Penguin History of Latin Am&eacute;rica </i>, London,    Penguin Books, 1992 (trae un interesante cap&iacute;tulo sobre Cuba).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde    un punto de vista institucional y pol&iacute;tico, <i>cfr </i>. Lambert, Jacques,    <i>Am&eacute;rica Latina </i>, Barcelona, Ariel, 1972; Fraga Iribarne, Ma    nuel, <i>Sociedad, pol&iacute;tica y gobierno en Hispanoam&eacute;rica </i>,    Madrid, Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos, 1962 (2a. ed. 1971); S&aacute;nchez    Agesta, Luis, <i>La democracia en Hispanoam&eacute;rica </i>, Madrid, Edic.    Rialp, 1987; Quiroga Lavi&eacute;, Humberto, <i>Derecho constitucional latinoamericano    </i>, M&eacute;xico, UNAM, 1991; Alc&aacute;ntara, Manuel, <i>Sistemas pol&iacute;ticos    de Am&eacute;rica Latina </i>, Madrid, Tecnos, 1999, 2 vols.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sobre    Cuba, <i>vid </i>. Bachiller, y Morales, Antonio, <i>Cuba, monograf&iacute;a    hist&oacute;rica</i>, La Habana, 1952; Le Riverend, J., <i>Breve historia    de Cuba</i>, La Habana, Edit. Ciencias Sociales, 1997; Pino-Santos, &Oacute;scar,    <i>His toria de Cuba</i>, La Habana, Edit. Nacional de Cuba, 1964; Cant&oacute;n    Navarro, Jos&eacute;, <i>Cuba, el desaf&iacute;o del yugo y la estrella </i>,    La Habana, Edit. Simar, 1996; P&eacute;rez, L. A., <i>Cuba: between Reform    and Revolution </i>, Nueva York, Oxford University Press, 1995; Szulc, T.,    <i>Cuba: de la utop&iacute;a al desencanto</i>, M&eacute;xico, U. A. del Estado    de M&eacute;xico, 1993; Portuando, Fernando, <i>Historia de Cuba</i>, La Habana,    Ed. Minerva, 1950 (a partir de la sexta edici&oacute;n de 1965, que tiene varias    reimpresiones, se elimina la parte posterior a 1898); Thomas, Hugh, <i>Cuba,    or the Persuit of Freedom</i>, Nueva York, Da Capo Press, l998 (hay versi&oacute;n    castellana, cubre desde 1762 hasta 1968. El <i>Manual de la historia de Cuba    </i>de Ramiro Guerra y S&aacute;nchez, cuya &uacute;ltima edici&oacute;n es    de 1938, pero que ha sido reimpreso numerosas veces, es el cl&aacute;sico en    la materia (el mismo Guerra, conjuntamente con otros estudiosos, han publicado    una completa <i>Historia de la naci&oacute;n cubana</i>, en diez vol&uacute;menes,    en La Habana 1952, de gran inter&eacute;s, pero desigual). De gran utilidad,    <i>cfr</i>. Bethell, Leslie (ed.), <i>Cuba: a Short History</i>, Nueva York,    Cambridge University Press, 1998 (selecci&oacute;n de los cap&iacute;tulos pertinentes    de la <i>Cambridge History of Latin America</i>, a cargo de Hugh Thomas, Luis    E. Aguilar, Lous A. P&eacute;rez Jr. y Jorge Dom&iacute;nguez); L&oacute;pez    Civeira, F. <i>et. al</i>., <i>Cuba y su historia </i>, La Habana, Edit.    Gente Nueva, 1998 (un gran panorama, desde el punto de vista oficial). Panoramas    sobre los aspectos jur&iacute;dicos en general; <i>cfr </i>. Carreras, Julio    A., <i>Historia del Estado y el derecho en Cuba</i>, La Habana, Edit. Ministerio    de Educaci&oacute;n Superior, 1981; Escasena, Jos&eacute; L., <i>La evoluci&oacute;n    de la legalidad en Cuba</i>, La Habana, Edit. de Ciencias Sociales, 1990.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para    la parte documental, <i>cfr</i>. Lazcano y Maz&oacute;n, Andr&eacute;s Mar&iacute;a,    <i>Las Constituciones de Cuba</i>, Madrid, Edic. Cultura Hisp&aacute;nica,    1952 (con pr&oacute;logo de Manuel Fraga); Academia de la Historia de Cuba,    <i>Constituciones de la Rep&uacute;blica de Cuba </i>(edici&oacute;n facsimilar),    La Habana 1952; Lazcano y Maz&oacute;n, Andr&eacute;s Mar&iacute;a, <i>Constituciones    pol&iacute;ticas de Am&eacute;rica </i>, 2 tomos, La Habana, Edit. Cultural,    1942 (en especial el tomo 1). La ley fundamental de 1959 se encuentra en Ovidio    Zavala, Juan, <i>Las Constituciones vigentes</i>, Editorial Perrot, tomo I    (Am&eacute;rica), Buenos Aires 1961. De inter&eacute;s por el periodo que representa,    <i>cfr</i>. Ben&iacute;tez y C&aacute;rdenas, Rogelio, <i>Reformas en nuestra    legislaci&oacute;n (compilaci&oacute;n de las principales &oacute;rdenes publicadas    en Cuba durante el periodo de intervenci&oacute;n del gobierno de los Estados    Unidos de Am&eacute;rica)</i>, I. y P. de Rambla y Bouza, 2a. ed., La Habana    1905. Sobre los antecedentes en materia de control, <i>cfr </i>. Betancourt,    ngel C., <i>Recurso de inconstitucionalidad</i>, La Habana, Imp. y Papeler&iacute;a    de Rambla, Bouza y Co., 1915; Piedra y Piedra, Carlos M., <i>La Constituci&oacute;n    y el Tribunal Supremo</i>, La Habana, Cultural, 1951. Sobre el texto de 1940,    <i>cfr</i>. Lazcano y Maz&oacute;n, Andr&eacute;s M., <i>Constituci&oacute;n    de Cuba (con los debates sobre su articulado y transitorias en la Convenci&oacute;n    Constituyente) </i>, 3 tomos, La Habana, Cultural, 1941; complementado por    el mismo autor con su <i>Diccionario de la Constituci&oacute;n </i>, La Habana,    Cultural, 1941 (trae el texto oficial e &iacute;ndices para el manejo de los    tres tomos); Merino Brito, Eloy G., <i>El recurso de inconstitucionalidad y    su jurisprudencia </i>, La Habana, Cultural, 1938.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sobre    la Constituci&oacute;n de 1940, <i>cfr </i>. Guti&eacute;rrez S&aacute;nchez,    Gustavo, <i>Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica de Cuba</i>, La Habana,    Editorial Lex, 1941; Casasus, Juan J. E., <i>La Constituci&oacute;n a la luz    de la doctrina magistral y de la jurisprudencia</i>, La Habana, Cultural, 1946;    Men&eacute;ndez Men&eacute;ndez, Emilio, <i>La nueva Constituci&oacute;n cubana    y su jurisprudencia (1940-1944) </i>; Montero, Jes&uacute;s (ed.), La Habana,    1945; L&oacute;pez Montes, Joa qu&iacute;n, <i>El mecanismo de defensa de la    Constituci&oacute;n en M&eacute;xico y en Cuba </i>, M&eacute;xico, UNAM, 1965;    Nin y Abarca, Mario, &quot;El recurso de inconstitucionalidad en la Constituci&oacute;n    de 1940&quot;, <i>Revista Cubana de Derecho </i>, n&uacute;m. IV, octubre-diciembre    de 1941, y Men&eacute;ndez, Emilio, &quot;El Poder Judicial y la Constituci&oacute;n&quot;,    <i>Comparative Juridical Review </i>, vol. 2, 1965 (un gran panorama, que    analiza la experiencia cubana a esa fecha, por quien hab&iacute;a sido presidente    del Tribunal Supremo de Cuba). Sobre la problem&aacute;tica reciente, v&eacute;ase    la revista <i>El Otro Derecho </i>, Bogot&aacute;, n&uacute;m. 2, 1994 (&iacute;ntegramente    dedicada a Cuba, con colaboraciones de diversos autores).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como    informaci&oacute;n v&aacute;lida al momento en que se sanciona la Constituci&oacute;n    de 1940, <i>cfr </i>. <i>Cuba en la mano </i>, Enciclopedia Popular Ilustrada,    La Habana, E. R. O., 1940.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    texto de Lazcano y Maz&oacute;n, Andr&eacute;s M., <i>Las Constituciones de    Cuba </i>(1952), cit. ofrece en su estudio preliminar un gran recorrido hist&oacute;rico-constitucional.    El libro fundamental en este punto es el de Infiesta, Ram&oacute;n, <i>Historia    constitucional de Cuba </i>, La Habana, Cultural, 1951. Con posterioridad,    esa l&iacute;nea no ha sido continuada, <i>cfr </i>. con todo, Vega Vega,    Juan, <i>Cuba, su historia constitucional </i>, Madrid, Ediciones Endymion,    1997 (este libro, escrito por un profesor de la Universidad de La Habana, no    obstante alguno datos de utilidad, es sobre todo una obra de propaganda).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    Sobre el control de constitucionalidad, es cl&aacute;sico el libro de Grant,    James A. C., <i>El control jurisdiccional de la constitucionalidad de las leyes.    (Una contribuci&oacute;n de las Am&eacute;ricas a la ciencia pol&iacute;tica)</i>,    M&eacute;xico, UNAM, 1963. V&eacute;ase, adem&aacute;s Fern&aacute;ndez Segado,    Francisco, <i>La jurisdicci&oacute;n constitucional en Am&eacute;rica Latina</i>,    Montevideo, 2000; Garc&iacute;a Belaunde, Domingo y Fern&aacute;ndez Segado,    Francisco (coord.), <i>La jurisdicci&oacute;n constitucional en Iberoam&eacute;rica    </i>, Madrid, Dykinson, 1998; Fix-Zamudio, H&eacute;ctor, <i>Veinticinco a&ntilde;os    de evoluci&oacute;n de la justicia constitucional (1940-1965) </i>, M&eacute;xico,    UNAM, 1968, y <i>Protecci&oacute;n jur&iacute;dica de los derechos humanos</i>,    M&eacute;xico, Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos, 1999; Palomino    Manchego, Jos&eacute; F., &quot;Los or&iacute;genes de los tribunales constitucionales    en Am&eacute;rica Latina&quot;, <i>Revista Jur&iacute;dica del Per&uacute; </i>(en    prensa), as&iacute; como el <i>Anuario Iberoamericano de Justicia Constitucional    </i>(4 n&uacute;meros, 1997-2000) y el <i>Anuario de Derecho Constitucional    Latinoamericano </i>(6 n&uacute;meros, 1995-2000).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un    tema interesante, pero colateral, es la instituci&oacute;n del amparo en Cuba,    que curiosamente se ha mantenido hasta el d&iacute;a de hoy en su vieja matriz    hisp&aacute;nica, como un t&iacute;pico instrumento civil, de car&aacute;cter    interdictal, para defender la propiedad. A diferencia de M&eacute;xico, que    supo evolucionar del amparo colonial al amparo moderno que todos conocemos,    y que tanta influencia ha tenido, Cuba ha conservado el amparo en su versi&oacute;n    tradicional, no obstante que muchos de sus juristas, entusiasmados por el amparo    mexicano y centroamericano, han propugnado su modernizaci&oacute;n (<i>cfr</i>.    Caneda Acosta, Cecilio A., <i>El amparo y su jurisprudencia </i>, 2a. ed.,    La Habana, Cultural, 1953). Pero el h&aacute;beas corpus, de origen saj&oacute;n,    fue introducido como consecuencia de la ocupaci&oacute;n norteamericana en 1898,    y en concreto por la Orden n&uacute;m. 427, de 15 de octubre de 1900 (su texto    en la compilaci&oacute;n de Rogelio Ben&iacute;tez y C&aacute;rdenas, cit. pp.    371-381) y se mantiene con esas caracter&iacute;sticas hasta nuestros d&iacute;as.    Sin embargo, se ha sostenido que el h&aacute;beas corpus es en la Cuba actual    una pieza de museo, y sup&eacute;rstite de la legalidad burguesa, ya que dentro    del r&eacute;gimen socialista no existen detenciones arbitrarias (<i>cfr </i>.    Bodes Torres, Jorge, <i>La detenci&oacute;n y el aseguramiento del acusado    en Cuba</i>, La Habana, Edit. de Ciencias Sociales, 1996, pp. 212 y ss).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    experiencia cubana fue bien conocida en el resto de la Am&eacute;rica Latina,    y tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a, como puede verse, entre otros, en los siguientes    libros: Alvarado, A. Jorge, <i>El recurso contra la inconstitucionalidad de    las leyes</i>, Madrid, Reus, 1920, y Reyes, Rodolfo, <i>La defensa constitucional    </i>, Madrid, Espasa-Calpe, 1934 (ambos incluyen en el ap&eacute;ndice la pionera    ley cubana de 1903).</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <BR>     <BR>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Referencias:</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">*<a name="as"></a>    El ensayo que aqu&iacute; se publica sobre el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales    y Sociales de Cuba apareci&oacute; inicialmente en el <i>Anuario Iberoamericano    de Justicia Constitucional</i>, n&uacute;m. 4, 2000, que se edita en Madrid,    y ha sido totalmente revisado y ampliado para esta ocasi&oacute;n. Los ap&eacute;ndices    de este trabajo, que s&oacute;lo aparecen en la versi&oacute;n electr&oacute;nica    de la Biblioteca Jur&iacute;dica Virtual, han sido tomados de las siguientes    fuentes: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1)        La Ley de 1903, del libro de Rodolfo Reyes, <i>La defensa constitucional </i>,        Madrid, Espasa-Calpe, 1934. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2)        Los art&iacute;culos pertinentes de la Constituci&oacute;n de 1940 y el texto        completo de la Ley del Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales y Sociales        de 1949, del libro de Mariano S&aacute;nchez Roca, <i>Leyes org&aacute;nicas        del Tribunal de Garant&iacute;as y de los presupuestos </i>, La Habana , Editorial        Lex, 1949. Para el caso de la ley del Tribunal, se ha tenido en cuenta adicionalmente        la <i>Gaceta Oficial </i>del martes 7 de junio de 1949, en donde sali&oacute;      publicada originalmente (n&uacute;mero anual 131, p&aacute;g. 11947). </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3)        La Ley Fundamental de 1959 del libro <i>Constituciones Pol&iacute;ticas de Am&eacute;rica      </i>, Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1961, tomo I. <a href="#RAS"><font size="1">REGRESAR</font></a></font></p> </blockquote>      ]]></body>
</article>
