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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mediciones épicas: un médico para 7 mil millones de pacientes]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">P&aacute;ginas de salud p&uacute;blica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Jeremy N Smith. Mediciones &eacute;picas: un m&eacute;dico para 7 mil millones de pacientes</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Epic measures: one doctor. Seven billion patients</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>New York: Harper Collins Publishers, 2015.</b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/spm/v57n4/a15foto.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de un libro que describe el desarrollo de un innovador m&eacute;todo de medici&oacute;n para conocer con la mayor precisi&oacute;n c&oacute;mo enferman y mueren las poblaciones en el mundo no parecer&iacute;a tener ning&uacute;n atractivo para esos 7 mil millones de personas mencionadas en el texto de Jeremy N. Smith. Uno se pregunta: &iquest;para qu&eacute; queremos saber las razones de nuestra posible muerte, si la sociedad nos mueve a hacer todo lo posible por alcanzarla y de manera hasta prematura? Lo cierto es que los sistemas encargados de atender nuestra salud o, mejor dicho, nuestras enfermedades, desconocen la verdadera dimensi&oacute;n de los problemas que nos aquejan a nivel global y contabilizan razones o causas a nivel individual sin el menor sentido de precisi&oacute;n. La dimensi&oacute;n individual de la causa de muerte puede que nos tranquilice al escuchar el diagn&oacute;stico fatal vertido por un m&eacute;dico. Sin embargo, a nivel poblacional, la incertidumbre que rodea las verdaderas causas que llevan a grupos enteros a morir por padecimientos evitables o prevenibles, que pudieron diagnosticarse tempranamente para evitar sufrimientos innecesarios y tratarse de forma eficaz para reducir los costos sociales y los gastos catastr&oacute;ficos familiares, deriva de un desconocimiento may&uacute;sculo de las razones que realmente saturan los servicios de salud ambulatorios y hospitalarios en todas las regiones del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este argumento resulta aparentemente contradictorio si pensamos en lo evolucionadas que se encuentran hoy en d&iacute;a la medicina cl&iacute;nica, las sofisticadas tecnolog&iacute;as diagn&oacute;sticas y terap&eacute;uticas &#150;a las que aspiramos recurrir llegado el caso&#150;, y la velada confianza en las instituciones p&uacute;blicas y privadas establecidas para atendernos. Lo cierto es que desconocemos cu&aacute;nta diabetes mellitus hay; cu&aacute;ntos mueren por enfermedad isqu&eacute;mica del coraz&oacute;n; qui&eacute;nes fallecen por cirrosis o VIH&#45;sida; cu&aacute;ntas mujeres mueren al parir; si la raz&oacute;n de la muerte fue una ca&iacute;da o un suicidio, o si fue un accidente cerebrovascular hemorr&aacute;gico lo que finalmente se llev&oacute; a la tumba a nuestros adultos mayores. Conocer esta realidad &#150;con precisi&oacute;n&#150; es indispensable para la planificaci&oacute;n de los servicios de salud; determinar prioridades de atenci&oacute;n, estructurar programas preventivos y dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas acorde con las verdaderas necesidades de salud de las poblaciones. No importa cu&aacute;n avanzados est&eacute;n los sistemas de salud; la gran mayor&iacute;a carece de sistemas de registro, codificaci&oacute;n y clasificaci&oacute;n que permitan fundamentar la toma de decisiones de una manera acertada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro nos conduce por la sinuosa y larga batalla (&eacute;pica) en b&uacute;squeda de una m&eacute;trica (m&eacute;todo de medici&oacute;n) que nos permita conocer las p&eacute;rdidas en salud a trav&eacute;s de la comprobaci&oacute;n (completa y precisa) de todas las causas de muerte; de las que nos conducen a la muerte de manera prematura (evitables), las que provocan discapacidad (no letales), las causas de muerte atribuibles a diferentes factores de riesgo (prevenibles) y las enfermedades m&aacute;s importantes que nos hacen perder a&ntilde;os de vida saludables (avisa) muy valiosos en cualquier etapa de nuestra vida. Esta m&eacute;trica se enfrenta a un enemigo atrincherado y resistente que no cesa en medir los da&ntilde;os &#150;exclusiva y tradicionalmente&#150; a partir de las principales causas de defunci&oacute;n, asumiendo que aqu&eacute;llos que no mueren est&aacute;n permanentemente sanos. &iquest;Qui&eacute;n en sus cabales puede declararse completamente sano en estos d&iacute;as?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto nos describe &#150;tangencialmente&#150; la vida de su protagonista principal, el Dr. Christopher James Livingston Murray, y nos habla de facetas personales que parecieran estar fuera de lugar por lo &iacute;ntimo de su significado. Sin embargo, resulta muy importante entender la semblanza del guerrero para comprender la naturaleza del estandarte que enarbola. Desde infante estuvo expuesto &#150;en el desierto sahariano y las planicies africanas&#150; al sufrimiento y las dolencias de los pueblos m&aacute;s pobres del mundo, bajo la tutela de sus padres comprometidos con llevarles la atenci&oacute;n m&eacute;dica m&aacute;s b&aacute;sica como inaccesible. Esas experiencias familiares sellaron su visi&oacute;n del mundo, definieron su misi&oacute;n personal y lo impulsaron a estudiar econom&iacute;a y medicina en las mejores instituciones acad&eacute;micas de su pa&iacute;s natal para tratar de entender las razones y posibles soluciones para tales injusticias. Su trayectoria en la Universidad de Harvard lo llev&oacute; a culminar su carrera acad&eacute;mica como <i>professor</i> en s&oacute;lo diez a&ntilde;os, a la edad de 35, cuando la gran mayor&iacute;a tarda una vida en lograrlo. Aqu&iacute; valdr&iacute;a la pena recuperar la teor&iacute;a de los hombres extraordinarios de Raskolnikov (<i>Crimen y Castigo</i> de Dostoyevski) que parecieran estar predestinados a un fin &uacute;ltimo &#150;en este caso la salud global&#150;, sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias de sus actos. Esta pulsi&oacute;n vital lo orill&oacute; a presentarse como intolerante y arrogante frente a los dem&aacute;s, cuando en realidad siempre ha estado dispuesto a escuchar, pero s&oacute;lo a los que tienen la raz&oacute;n, cuentan con evidencias y cuyos argumentos son suficientemente s&oacute;lidos para ameritar una reflexi&oacute;n. Su temperamento ha sido muy criticado pero ello no demerita su manera de trabajar para conseguir las metas que se propone.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Convencido de que se necesita entender claramente qui&eacute;n se enferma, por qu&eacute; muere y qu&eacute; se puede hacer para evitarlo, empez&oacute; por cuestionarse si los m&eacute;todos y las estimaciones derivadas del an&aacute;lisis de los principales problemas correspond&iacute;an a esa realidad tan tangible como miserable. Defini&oacute; su materia de estudio como la "carga global de la enfermedad" contra la corriente te&oacute;rica y pragm&aacute;tica de ver los problemas de salud de manera individual y aislada, como si esos problemas fueran exclusivos de un grupo de edad o sexo y no tuvieran nada que ver con la forma en que se va experimentando la vida. En esa b&uacute;squeda fue encontrando c&oacute;mplices; el m&aacute;s importante es el Dr. Alan Lopez (Mr. Death), un dem&oacute;grafo australiano asentado en la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), que entendi&oacute; su primer embate al conocerlo en sus oficinas en Ginebra, donde lo desafi&oacute; aseverando que todas sus estimaciones sobre la mortalidad eran incorrectas. A partir de ese primer encuentro se fragu&oacute; una relaci&oacute;n que hoy pareciera inseparable al resultar tan innovadora tanto en lo conceptual como en lo metodol&oacute;gico y rica en la diversidad de los temas abordados. El d&uacute;o de Murray y Lopez en el campo de la salud debe entenderse &#150;en su justa medida&#150; como hoy pensamos en Marx y Engels en la teor&iacute;a econ&oacute;mica; como Watson y Crick en la biolog&iacute;a molecular; Doll y Peto en la causalidad de las enfermedades; o Lennon y McCartney en la m&uacute;sica popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al margen de esta historia m&aacute;s personal, el texto va construyendo el concepto de carga global de la enfermedad (CGE) desde sus primeras aproximaciones hasta sus m&aacute;s elaborados refinamientos metodol&oacute;gicos. Durante m&aacute;s de 23 a&ntilde;os, el autor identifica eventos y documentos seminales como el Reporte Mundial del Desarrollo (1993), elaborado por el Banco Mundial y donde se despliega por primera vez el concepto de la carga de la enfermedad, con sus componentes de mortalidad prematura y discapacidad. Desde un principio, el concepto de avisa fue bien recibido por su car&aacute;cter innovador, aunque fue continuamente denostado por sus sofisticados m&eacute;todos de c&aacute;lculo. Vale la pena se&ntilde;alar que desde el principio se abrieron al escrutinio la metodolog&iacute;a y los supuestos de c&aacute;lculo de la discapacidad, la muerte prematura y los avisa, y se invit&oacute; a la comunidad internacional a formar parte de este ejercicio anal&iacute;tico en continuo proceso de refinamiento. Acostumbrados a elaborar indicadores simples y de f&aacute;cil obtenci&oacute;n, era natural que los renuentes y sorprendidos epidemi&oacute;logos, funcionarios de las agencias internacionales de salud, investigadores y trabajadores de la salud se mostraran esc&eacute;pticos ante esta nueva propuesta y apostaran a su desvanecimiento como si fuera otra ef&iacute;mera ocurrencia en la larga historia de los sistemas de informaci&oacute;n en salud y de las burocracias responsables de su dise&ntilde;o y operaci&oacute;n. Nada m&aacute;s lejos de la realidad y de la incesante obsesi&oacute;n de Chris Murray por construir un mundo mejor y dise&ntilde;ar un indicador s&oacute;lido que reflejara lo que realmente suced&iacute;a en la vida de poblaciones enteras y permitiera identificar las mejores formas de atender sus necesidades de salud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, el "h&eacute;roe" de la &eacute;pica se dedic&oacute; a buscar las mejores mentes, convencerlas de las bondades de su propuesta, incorporarlas como abanderadas de su lucha y hacerlas part&iacute;cipes de una gran experiencia cient&iacute;fica que gravita en la ruptura de un paradigma: &iquest;C&oacute;mo medir la salud de las poblaciones? Este nuevo abordaje requiere de los mejores m&eacute;todos epidemiol&oacute;gicos y de los modelos estad&iacute;sticos m&aacute;s sofisticados; demanda de sus colegas una entrega total y la mayor parte de su tiempo, y no concede espacios a la ignorancia ni consideraci&oacute;n a los ingenuos e inexpertos. En sus diversos coqueteos con la OMS finc&oacute; las bases para que el estudio de la CGE se estableciera en ese organismo internacional, hasta que finalmente fue sustituido por el monitoreo complaciente de unos cuantos indicadores dispersos, descontextualizados de las fuerzas determinantes y ajenos al ciclo de vida de las poblaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este rev&eacute;s lo reintegr&oacute; a su <i>alma mater</i> desde donde reinici&oacute; la b&uacute;squeda de fondos para financiar una entidad independiente, t&eacute;cnicamente s&oacute;lida, comprometida con la innovaci&oacute;n, apoyada en los mejores recursos anal&iacute;ticos y cuya aspiraci&oacute;n principal fuera producir y sistematizar la mejor informaci&oacute;n disponible para entender el perfil de salud de todos los pa&iacute;ses del mundo. Aunque en ese camino hubo tropiezos que lo hicieron abandonar la Universidad de Harvard, finalmente encontr&oacute; su nicho en la ciudad de Seattle, respaldado por el financiamiento de la Fundaci&oacute;n Bill y Melinda Gates. Las negociaciones para lograrlo se encuentran documentadas en este libro con an&eacute;cdotas y pasajes muy interesantes donde aparece, por ejemplo, el Dr. Julio Frenk como un protagonista singular que acompa&ntilde;a al Dr. Murray a la casa de uno de los hombres m&aacute;s ricos del mundo para convencerlo de que su inversi&oacute;n en el Instituto de la M&eacute;trica y la Evaluaci&oacute;n en Salud (IHME, por sus siglas en ingl&eacute;s) ser&iacute;a la mejor manera de gastar una min&uacute;scula porci&oacute;n de su fortuna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, ah&iacute; empez&oacute; la consolidaci&oacute;n de un proyecto muy ambicioso dirigido al acopio de toda la informaci&oacute;n en salud disponible en el mundo; por "toda la informaci&oacute;n" me refiero a censos, bases de datos de mortalidad, morbilidad, egresos hospitalarios, encuestas de salud y demogr&aacute;ficas, de ingreso&#45;gasto, estudios epidemiol&oacute;gicos sobre factores de riesgo, anuarios, boletines y cientos de revisiones sistem&aacute;ticas disponibles en cada pa&iacute;s. Una vez con la informaci&oacute;n en sus manos, se sistematiz&oacute; su organizaci&oacute;n y se recodificaron, reclasificaron, reagruparon y desagregaron variables que fueron modeladas miles de veces para contar con una base de datos &#150;homog&eacute;nea y comparable a nivel mundial&#150; que hoy describe el impacto de 235 causas de muerte, 289 enfermedades y lesiones y 67 factores de riesgo que aquejan a hombres y mujeres en 20 grupos de edad, en poco m&aacute;s de 180 pa&iacute;ses y que, adem&aacute;s, traza sus tendencias de 1990 a 2013.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Hay algo de malo en eso?, &iquest;es inaceptable buscar la precisi&oacute;n o tener confianza en las estimaciones?, &iquest;tenemos que conformarnos con las cifras oficiales, muchas veces manipuladas para precisamente ocultar las deficiencias?, &iquest;debemos consentir los datos que no est&aacute;n sujetos a un riguroso control de calidad?, &iquest;est&aacute; prohibido imputar estimaciones cuando se carece de datos para realizarlas? Las cr&iacute;ticas al estudio de la CGE est&aacute;n dirigidas a mantener el <i>status quo</i> de funcionarios y de organizaciones internacionales y nacionales que durante d&eacute;cadas se han mantenido indolentes ante estas deficiencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al estudio de CGE &#150;entre muchos miles de otros diagn&oacute;sticos&#150;, podemos identificar las principales causas de muerte en neonatos, ni&ntilde;os, mujeres, adolescentes o adultos mayores en diferentes pa&iacute;ses; podemos comparar cu&aacute;les son las principales causas de muerte prematura en Jamaica, Cuba, Kuwait o Tailandia y ver si el perfil de salud de M&eacute;xico se asemeja al de los pa&iacute;ses de la OCDE. Podemos indagar cu&aacute;ntas muertes son atribuibles al consumo de tabaco y alcohol, a la glucosa elevada, a la contaminaci&oacute;n o al bajo consumo de frutas. Podemos ver qu&eacute; peso tiene la depresi&oacute;n en el perfil de los adolescentes o de las mujeres y cu&aacute;ntas muertes maternas hay, si van en aumento o descienden, a qu&eacute; ritmo y en d&oacute;nde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, hay que hacer un reconocimiento al autor de esta &eacute;pica traves&iacute;a pues, desde su posici&oacute;n como periodista, fue capaz de entender la dimensi&oacute;n de este trabajo cient&iacute;fico y traducir, de manera muy clara y sencilla, sus repercusiones en el campo de la salud global. Es lamentable que muchos investigadores y especialistas en salud p&uacute;blica, as&iacute; como funcionarios de todo nivel de los servicios de salud, ignoren o, en su caso, desde&ntilde;en la gran utilidad y relevancia que el estudio de la CGE puede tener para mejorar su desempe&ntilde;o. M&aacute;s lamentable es que se mantenga la resistencia a incorporarla a los programas de estudio en las instituciones de salud p&uacute;blica, sean acad&eacute;micas o de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La multitud de reportes, informes y publicaciones dan cuenta de lo productivo de este esfuerzo acad&eacute;mico y cient&iacute;fico. Para Chris Murray, buscar la difusi&oacute;n de sus resultados a trav&eacute;s de la mejor revista cient&iacute;fica en salud era indispensable para validar su posicionamiento y sus contribuciones a la ciencia. Publicar en <i>Lancet</i> ya era una tradici&oacute;n familiar y lograr que, por primera vez en su historia, esta revista divulgara un n&uacute;mero monogr&aacute;fico sobre un tema en particular se convirti&oacute; en otro de sus aciertos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es de esperarse que el reconocimiento llegue con premios y condecoraciones, que muy probablemente seguir&aacute; esperando mientras esqu&iacute;a a altas velocidades bajando las monta&ntilde;as nevadas de Washington o Suiza. Lo que s&iacute; debemos reconocer es que, gracias a Murray y Lopez, hoy contamos con una herramienta que nos permite conocer el perfil de salud de nuestras poblaciones y trabajar para mejorar sus condiciones adversas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">H&eacute;ctor G&oacute;mez Dant&eacute;s</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador Ciencias M&eacute;dicas D    <br> 	Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica</i></font></p>      ]]></body>
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