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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>ART&Iacute;CULO ESPECIAL</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="verdana"><b><a name="tx"></a>La salud en un M&eacute;xico    en transici&oacute;n<a href="#nt"><sup>*</sup></a></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Juan Ram&oacute;n de la Fuente</b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Rector de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma    de M&eacute;xico</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es para m&iacute; un honor y una distinci&oacute;n    que mucho aprecio el haber sido invitado a dictar la <i>Conferencia Magistral    Miguel E Bustamante</i>, en el marco de este X <i>Congreso de Investigaci&oacute;n    en Salud P&uacute;blica</i>. Y lo es por varias razones: por la figura que se    evoca, por la calidad profesional de quienes en a&ntilde;os anteriores han sustentado    esta Conferencia, y tambi&eacute;n por lo que el Instituto Nacional de Salud    P&uacute;blica significa en el &aacute;mbito de la salud, la educaci&oacute;n    y la investigaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Don Miguel Bustamante es, sin duda, una figura    se&ntilde;era en nuestra historia de la salud. Oaxaque&ntilde;o de origen, llevaba    la salud p&uacute;blica en la sangre. Su abuelo fue un sanitarista distinguido,    que trabaj&oacute; incansablemente por mejorar las condiciones de vida de los    pobladores del Itsmo de Tehuantepec. Pero la sangre es s&oacute;lo un componente    en la vida de una persona. El doctor Bustamante la complement&oacute; en la    Universidad de Johns Hopkins, de donde egres&oacute; como el primer mexicano    con un doctorado en salud p&uacute;blica. Posteriormente impuls&oacute; con    gran vigor, a trav&eacute;s de la Escuela de Salud P&uacute;blica, la formaci&oacute;n    de recursos humanos cada vez mejor calificados en este campo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Su trabajo es fundamental para entender los    avances que, en su &eacute;poca, se alcanzaron ante problemas complejos como    lo eran la fiebre amarilla, la viruela, el mal del pinto, la lepra, la oncocercosis,    el paludismo y la tos ferina, por mencionar algunos. Fue Presidente de la Academia    Nacional de Medicina y su trabajo fue reconocido internacionalmente por la Organizaci&oacute;n    Mundial de la Salud, la Oficina Sanitaria Panamericana y el Fondo de las Naciones    Unidas para la Infancia.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Acad&eacute;mico riguroso, Bustamante dej&oacute;    un legado importante de publicaciones en art&iacute;culos diversos y libros    que son esenciales para entender la historia de la salubridad y de la salud    p&uacute;blica en M&eacute;xico. Tambi&eacute;n la revista <i>Salud P&uacute;blica    de M&eacute;xico</i> puede considerarse como un fruto de la trascendente obra    del doctor Bustamante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Justamente por ello conviene iniciar el tema    haciendo una firme reivindicaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica nuestro    pa&iacute;s, de quienes la forjaron y de quienes la seguido cultivando, depurando    y enriqueciendo a largo del tiempo, porque gracias a esa visi&oacute;n y a perspectiva,    M&eacute;xico ha logrado avanzar sustancialmente en sus niveles de salud. Sin    duda subsisten algunos problemas, y se van presentando otros que novedosos,    pero lo que es indiscutible es que hoy contamos con una mejor infraestructura    sanitaria, con recursos humanos m&aacute;s capacitados y mejor preparados para    enfrentar, tanto los nuevos retos como los viejos desaf&iacute;os, desde una    posici&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida en lo conceptual y en lo operativo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Conviene tambi&eacute;n recordar que este a&ntilde;o    la Secretar&iacute;a de Salud cumplir&aacute; sus primeros 60 a&ntilde;os desde    creaci&oacute;n lo cual hace, asimismo oportuno, reflexionar sobre lo que ha    ocurrido en nuestro pa&iacute;s a lo largo estas d&eacute;cadas y, de manera    objetiva, bien documentada, tratar de ubicar en su justa dimensi&oacute;n los    avances y los rezagos; los problemas y las respuestas que ante &eacute;stos    ha dado el Sistema Nacional de Salud, conimperfecciones, pero tambi&eacute;n    con sus indiscutibles fortalezas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Entender el proceso salud-enfermedad no es sencillo,    y un factor determinante que en M&eacute;xico ha jugado un papel esencial ha    sido la din&aacute;mica poblacional. En 1960, por ejemplo, la tasa de mortalidad    era 11.5, 40 a&ntilde;os m&aacute;s tarde era 4.5; la esperanza de vida al nacerera    de 57 a&ntilde;os y ahora lo es de poco m&aacute;s de 75; hab&iacute;a 78 000    m&eacute;dicos y hoy hay m&aacute;s de 130 000, y las unidades m&eacute;dicas    que eran 870 son ahora m&aacute;s de 19 000.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin pretender ser exhaustivo en el an&aacute;lisis,    lo que resulta innegable es que entre 1930 y el a&ntilde;o 2000 la poblaci&oacute;n    total aument&oacute; seis veces al pasar de 17 a cerca de 100 millones de habitantes;    la poblaci&oacute;n urbana aument&oacute; 13 veces, al grado que hoy tres de    cada cuatro mexicanos vivimos en zonas urbanas. En 1960 s&oacute;lo 20% de la    poblaci&oacute;n total habitaba en localidades mayores de 100 000 habitantes    y hoy lo hace la mitad de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El aumento desorbitado de la poblaci&oacute;n    ocasion&oacute; que el Estado enfrentara una creciente limitaci&oacute;n de    recursos, y el mayor ritmo de crecimiento en las grandes ciudades y la presi&oacute;n    social por cubrir sus necesidades propiciaron que en las zonas rurales m&aacute;s    pobres se acentuaran los rezagos. Una gr&aacute;fica sencilla en la que se combinen    las tasas de crecimiento anual del producto interno bruto, las tasas de crecimiento    de la poblaci&oacute;n y la evoluci&oacute;n que ha tenido el ingreso <i>per    c&aacute;pita</i>, puede ilustrar con toda claridad este fen&oacute;meno. Pero    tambi&eacute;n conviene se&ntilde;alar que, gracias al esfuerzo del Sistema    Nacional de Salud, el crecimiento poblacional ha entrado ya en una din&aacute;mica    diferente. La pir&aacute;mide demogr&aacute;fica nacional del a&ntilde;o 2000    muestra, por primera vez en la historia, que su base, es decir la que se refiere    al grupo poblacional entre 0 y 4 a&ntilde;os, es m&aacute;s estrecha que la    que corresponde al grupo de edad entre los 5 y los 9 a&ntilde;os. Estamos entrando    pues a un proceso en el que la poblaci&oacute;n potencialmente productiva habr&aacute;    de superar a la poblaci&oacute;n dependiente. Este fen&oacute;meno representa    una gran oportunidad para nuestro desarrollo econ&oacute;mico y social.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El tema que nos ocupa permite, asimismo, recorrer    a grandes pasos algunos eventos que son importantes para entender mejor el momento    que vivimos en materia de salud y valorar, con rigor pero sin sesgos ideol&oacute;gicos    o coyunturales, nuestro sistema de salud.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los cambios en la salud de las poblaciones toman    tiempo, y a veces es m&aacute;s prudente darle continuidad a aquellas acciones    que han funcionado bien, que modificarlas precipitadamente. La introducci&oacute;n    a principios del siglo XIX de la vacuna contra la viruela por Balmis, por ejemplo,    logra su mejor expresi&oacute;n casi 150 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando    se registr&oacute; en San Luis Potos&iacute; el &uacute;ltimo caso de viruela    en M&eacute;xico. Y por cierto, no hay que olvidar que la erradicaci&oacute;n    de la viruela aqu&iacute; se logr&oacute; 26 a&ntilde;os antes de su erradicaci&oacute;n    total en el mundo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Otro avance importante fue la erradicaci&oacute;n    de la poliomielitis en 1995. El &uacute;ltimo caso se present&oacute; en Jalisco    en 1990. Esto se logr&oacute; gracias a un enorme esfuerzo de muchos a&ntilde;os,    de muchas generaciones, y acredita nuestra    magn&iacute;fica tradici&oacute;n de combate a las enfermedades prevenibles    por vacunaci&oacute;n: desde 1991 no hay casos de difteria; el sarampi&oacute;n    est&aacute; pr&aacute;cticamente controlado –aunque hubo un brote en el    a&ntilde;o 2000– y la tos ferina y el t&eacute;tanos son casi inexistentes.    Esta larga historia, que es un buen ejemplo de lo que puede ser una pol&iacute;tica    de Estado, se ha reforzado con el tiempo, y desde 1998 la inclusi&oacute;n de    nuevos biol&oacute;gicos nos permite tener uno de los esquemas de vacunaci&oacute;n    gratuitos m&aacute;s completos del mundo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ciertamente los retos en salud hoy han tomado    un nuevo y para muchos insospechado cariz. El bioterrorismo nos ha forzado a    revivir la vacuna contra la viruela, que parec&iacute;a ya no tener mucho sentido.    El hecho es que hoy la viruela se cierne nuevamente como una grave amenaza que    podr&iacute;a implicar una de las reemergencias m&aacute;s dram&aacute;ticas    de una enfermedad en la historia universal de la salud. La pregunta que surge    entonces es: cu&aacute;ndo debemos realmente dejar de vacunar a la poblaci&oacute;n    contra alg&uacute;n padecimiento aparentemente erradicado; y desde luego, tambi&eacute;n    preguntarnos conciencia si estamos preparados para hacerle frente la emergencia    sanitaria que el bioterrorismo puede plantearnos de manera m&aacute;s o menos    s&uacute;bita. No s&oacute;lo la viruela, el &aacute;ntrax o el botulismo, sino    tambi&eacute;n por medio de agentes qu&iacute;micos. Yo tengo mis dudas al respecto,    sustentadas en lo que los dos mexicanos calificados como inspectores por las    Naciones Unidas me han comentado recientemente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero en todo caso me refiero al asunto del bioterrorismo    para ilustrar c&oacute;mo en materia de salud no parece haber batallas que puedan    ganarse definitivamente; en el mejor de los casos pueden ganarse tentativamente.    Todo el cap&iacute;tulo de las enfermedades reemergentes nos deja esa lecci&oacute;n,    una lecci&oacute;n de humildad. Y sirve tambi&eacute;n para mostrar c&oacute;mo    los retos sistema de salud son a veces imprevisibles y no obstante, lo que se    requiere, lo que la sociedad espera, es una r&aacute;pida capacidad de respuesta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Otra pregunta relevante es: &iquest;c&oacute;mo    sabemos si realmente hemos avanzado en nuestras condiciones de salud? Si esta    pregunta la llevamos a una comunidad rural, marginada, en Oaxaca o en Guerrero,    ser&iacute;a dif&iacute;cil dar una respuesta alentadora. Los promedios nacionales,    lo sabemos bien, encubren realidades dolorosas, y por ello es fundamental que    contemos con informaci&oacute;n veraz: global, nacional, regional y local; que    se profundice en el Federalismo que tanto trabajo costado impulsar, a pesar    de que el Pacto Federal que nos constituy&oacute; como naci&oacute;n independiente    se suscribi&oacute; hace m&aacute;s de 180 a&ntilde;os.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En nuestro pa&iacute;s, con enormes esfuerzos,    se ha avanzado tambi&eacute;n de manera estimable en el rubro de la informaci&oacute;n,    y se ha consolidado un sistema cada vez m&aacute;s s&oacute;lido, auditable,    cuyos m&aacute;rgenes de error venido disminuyendo y que nos han permitido empezar    a armar ese gran rompecabezas, con indicadores objetivos, construidos en las    &aacute;reas de servicio tambi&eacute;n a trav&eacute;s de los estudios de campo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una herramienta esencial han sido las encuestas,    y en ello el Instituto de Salud P&uacute;blica ha jugado un papel fundamental.    Las encuestas nacionales de salud, la de nutrici&oacute;n, las de adicciones    (realizadas por el Instituto Nacional de Psiquiatr&iacute;a), las de cobertura    de vacunaci&oacute;n, todas ellas nos han permitido reforzar ese sistema de    informaci&oacute;n y hay al respecto publicaciones serias. Sep&uacute;lveda,    Guti&eacute;rrez Trujillo y Kumate publicaron hace algunos a&ntilde;os <i>La    salud en cifras</i>, recientemente junto con Roberto Tapia y Miguel Angel Lezana    publicamos <i>La informaci&oacute;n en salud</i>, un libro que da cuenta del    esfuerzo realizado al a&ntilde;o 2000, incluyendo datos del Sistema Nacional    de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica, que es otro instrumento que se ha venido    depurando e incorporando nuevos elementos tecnol&oacute;gicos que lo hacen cada    vez m&aacute;s eficiente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desde 1995 se cuenta con un Comit&eacute; Nacional    de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica, que permiti&oacute; la creaci&oacute;n    del Sistema Unico de Informaci&oacute;n para la Vigilancia Epidemiol&oacute;gica,    homologando en todas las instituciones del Sector Salud el contenido, la periodicidad,    las formas de notificar y registrar la informaci&oacute;n, etc&eacute;tera.    Fue gracias a ello que se pudo obtener el certificado de erradicaci&oacute;n    de la poliomielitis. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s se incorpor&oacute; al Sistema    la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica, que incluye ya a m&aacute;s    de 130 unidades m&eacute;dicas y registra informaci&oacute;n relativa a infecciones    nosocomiales, tuberculosis, defectos de cierre del tubo neural y diabetes, entre    otras.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Un cambio aparentemente menor pero que en realidad    no lo fue, consisti&oacute; en incorporar las cifras de mortalidad, que antes    se manejaban exclusivamente como estad&iacute;sticas vitales, al Sistema Epidemiol&oacute;gico    Estad&iacute;stico de las Defunciones, lo que permiti&oacute; empezar a conocer    la situaci&oacute;n de la mortalidad en el pa&iacute;s con tan s&oacute;lo dos    meses de diferencia. Cuando cruzamos esta informaci&oacute;n con el INEGI en    1998, la correlaci&oacute;n fue superior a 90%. Otro cambio trascendente consisti&oacute;    en incorporar el laboratorio al Sistema de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica,    con lo que se fortaleci&oacute; sustancialmente la vigilancia epidemiol&oacute;gica    de problemas como el SIDA y la tuberculosis.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En suma, podemos decir sin temor a equivocarnos,    que el sistema de informaci&oacute;n en salud del que hoy disponemos en M&eacute;xico,    siempre susceptible de mejorarse, es un sistema confiable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Otra faceta interesante que ha tenido el Sistema    Nacional de Salud en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha puesto en relieve    al confrontar problemas de salud emergentes o reemergentes. Empezar&eacute;    por el c&oacute;lera. A principios de 1991, las autoridades peruanas informaron    la ocurrencia de un brote de diarrea aguda en pobladores de localidades costeras.    Dicho evento fue el inicio de la s&eacute;ptima pandemia de c&oacute;lera en    el continente americano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> La respuesta de nuestro Sistema de Salud fue    oportuna y eficiente. En junio de ese mismo a&ntilde;o, despu&eacute;s de m&aacute;s    de un siglo de silencio, se confirm&oacute; el diagn&oacute;stico de c&oacute;lera    en un hombre de 57 a&ntilde;os de edad en el Estado de M&eacute;xico. Su arribo    a esa localidad fue un tanto inesperado: no ocurri&oacute; en la frontera sur    ni en los puertos n&aacute;uticos o a&eacute;reos como se esperaba. Un grupo    de expertos de la Secretar&iacute;a de Salud logr&oacute; establecer que unos    d&iacute;as antes hab&iacute;an estado cerca del lugar algunos sudamericanos,    uno de los cuales al parecer ten&iacute;a diarrea. Se localiz&oacute; tambi&eacute;n    cerca de ah&iacute; una pista a&eacute;rea clandestina, que aparentemente estos    sudamericanos hab&iacute;an utilizado con fines inciertos pero imaginables.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A pesar de las dimensiones que alcanz&oacute;    el problema, nada tienen que ver con los estragos que el c&oacute;lera ocasion&oacute;    en nuestro pa&iacute;s un siglo antes. La s&eacute;ptima pandemia de c&oacute;lera    en M&eacute;xico tuvo dos periodos: el primero de 1991 a 1997, caracterizado    por el aumento de los casos en los a&ntilde;os nones y la reducci&oacute;n de    los mismos en los a&ntilde;os pares. La letalidad aument&oacute; en 1993 a 1.8%,    y gracias a la respuesta del sistema de salud al a&ntilde;o siguiente volvi&oacute;    a bajar de 1.5% que es el l&iacute;mite internacionalmente aceptado. En 1995    tuvimos 16 430 casos y la informaci&oacute;n, lejos de minimizarse, se difundi&oacute;    ampliamente desde la Secretar&iacute;a de Salud, lo que propici&oacute; una    mucho mayor participaci&oacute;n social. En octubre de 1997 se registr&oacute;    la &uacute;ltima defunci&oacute;n por c&oacute;lera. El segundo periodo, de    1998 a la actualidad, se ha caracterizado por la continua reducci&oacute;n en    el n&uacute;mero de casos, al grado que en 2001 hubo un solo caso, con lo cual    M&eacute;xico sali&oacute; de la lista de pa&iacute;ses infectados por el c&oacute;lera.    Las consecuencias de la pandemia han sido dolorosas y muy lamentables sobre    todo por las p&eacute;rdidas humanas que caus&oacute;, pero proporcionalmente    fueron mucho menores a los da&ntilde;os ocasionados en casi todos los otros    pa&iacute;ses afectados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El error ahora ser&iacute;a bajar la guardia;    festinar que ya no tenemos c&oacute;lera, porque no podemos garantizar que la    pandemia haya concluido y, sobre todo, porque la octava pandemia, debida a <i>Vibrio    cholerae</i> 0139 ya ronda en Asia y recientemente se volvi&oacute; a identificar    la presencia del vibri&oacute;n en las costas de Chile.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Un aspecto singular de nuestro sistema de salud,    ha sido su capacidad de respuesta en los casos de desastres naturales. Dos huracanes    de gran magnitud se presentaron consecutivamente en 1995: Opalo en septiembre    y Roxana en octubre. En las zonas afectadas hubo un repunte importante en el    n&uacute;mero de los casos de c&oacute;lera. Se afectaron los sistemas de abasto    de agua, de drenaje, de recolecci&oacute;n de desechos, etc&eacute;tera, lo    cual ocasion&oacute; una fuerte contaminaci&oacute;n en agua y alimentos. Pero    las brigadas de salud impidieron que el desastre hidrometeorol&oacute;gico se    convirtiera en un desastre sanitario. A partir de esa dram&aacute;tica experiencia    se empez&oacute; a desarrollar un modelo de atenci&oacute;n a las poblaciones    afectadas por estos desastres y poco despu&eacute;s fue adoptado, a sugerencia    de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, en varios pa&iacute;ses    centroamericanos como consecuencia del hurac&aacute;n Mitch. Las brigadas de    salud jugaron un papel extraordinario en Centroam&eacute;rica y ayudaron, como    pocos, a mitigar los efectos devastadores de ese hurac&aacute;n. Hubo reconocimientos    y agradecimientos expl&iacute;citos de los gobiernos de Costa Rica, Cuba, El    Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Venezuela.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El Sistema Nacional de Salud ha mostrado adem&aacute;s    su capacidad de coordinaci&oacute;n y de liderazgo. Durante el hurac&aacute;n    Paulina, por ejemplo, las primeras acciones del Plan DN-3 las encabez&oacute;    la Secretar&iacute;a de Salud. El modelo funcion&oacute; tambi&eacute;n en 1998    durante las inundaciones en la costa y la Sierra Madre de Chiapas; en 1999 durante    los terremotos de Puebla y Oaxaca; en la depresi&oacute;n tropical que afect&oacute;    a Tabasco, Campeche y Veracruz, y en los m&aacute;s recientes casos en Yucat&aacute;n,    Nayarit y Colima. El &aacute;rea afectada por esos fen&oacute;menos es mayor    a la superficie de varios pa&iacute;ses, y la poblaci&oacute;n atendida en su    conjunto sobrepasa los 10 millones de personas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las adicciones constituyen otro problema emergente    que se ha enfrentado razonablemente, considerando su complejidad. Los estudios    poblacionales que se iniciaron hace m&aacute;s de 10 a&ntilde;os han permitido    dimensionar la magnitud del problema, y han sido fundamentales para poder contar    con informaci&oacute;n veraz sobre el tema. Sin estas encuestas, seguramente    seguir&iacute;amos en el discurso hueco, ret&oacute;rico, acomod&aacute;ndolo    a las circunstancias. Aqu&iacute; tambi&eacute;n, el Sistema de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica    nos ha permitido recabar informaci&oacute;n sobre la conducta y las caracter&iacute;sticas    de la poblaci&oacute;n afectada, su contexto, los patrones de consumo y su ubicaci&oacute;n    geogr&aacute;fica. Nuestro prestigio ante el <i>National Institute of Drug Abuse</i>    es incuestionable. Recientemente fue nombrada para dirigirlo una mexicana formada    en M&eacute;xico y colaboradora en muchos de los esfuerzos pioneros que se hicieron    en la materia. Paradojas del destino: una m&eacute;dica mexicana dirige la principal    instituci&oacute;n contra las drogas de los Estados Unidos de Am&eacute;rica.    La capacidad de la Secretar&iacute;a de Salud para negociar y acotar la publicidad    de industrias econ&oacute;micamente muy poderosas como son las del tabaco y    el alcohol, ha fortalecido tambi&eacute;n la autoridad del sistema de salud.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El liderazgo de nuestro pa&iacute;s en el campo    de las adicciones y la veracidad con la que se ha manejado la informaci&oacute;n    hizo posible que, a propuesta de M&eacute;xico, junto con Portugal y Suecia,    se realizara en 1998 una Asamblea General Extraordinaria de las Naciones Unidas    para tratar de unir esfuerzos y contrarrestar el grave problema global que representa    el consumo de drogas. Los avances no son lo satisfactorio que quisi&eacute;ramos    pero la lucha debe seguir.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A finales de la d&eacute;cada de los setenta    apareci&oacute; una nueva y devastadora enfermedad: el VIH/SIDA. El &uacute;ltimo    informe sobre esta epidemia mundial muestra que el a&ntilde;o pasado el SIDA    cobr&oacute; m&aacute;s de tres millones de vidas y que otros cinco millones    se infectaron, lo que eleva a 42 millones el n&uacute;mero de personas que actualmente    viven con el virus del VIH en el mundo. En M&eacute;xico se estima que son del    orden de 150 000 los que actualmente viven con el virus. La mayor&iacute;a no    lo sabe.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El reto es tanto o m&aacute;s serio que el que    signific&oacute; en su momento erradicar la viruela. Por eso es tambi&eacute;n    oportuno evocar hoy la figura y la obra de Bustamante. Requerimos una pol&iacute;tica    m&aacute;s vigorosa para detener esta enfermedad, aunque ciertamente se han    adoptado medidas importantes. En 1986 se cre&oacute; CONASIDA; 11 a&ntilde;os    despu&eacute;s, en 1997 se cre&oacute; FONSIDA, lo que permiti&oacute; en su    momento que todas las mujeres embarazadas con VIH y todos los menores de 15    a&ntilde;os de edad afectados tuvieran acceso a medicamentos y esquemas de atenci&oacute;n    razonables. Se promovi&oacute; la participaci&oacute;n de la sociedad y se incorporaron    las organizaciones sociales a las tareas institucionales, articulando consensos    y desarrollando proyectos conjuntos encaminados a la prevenci&oacute;n y control    de la enfermedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desde que apareci&oacute; el SIDA en M&eacute;xico    se inici&oacute; el combate frontal a las fuerzas oscurantistas que prefer&iacute;an    "no hablar del asunto", combate que prosigui&oacute; durante varios    a&ntilde;os hasta que se les venci&oacute;, aunque no se les convenci&oacute;.    Hubo grandes dificultades, cr&iacute;ticas, demandas y esc&aacute;ndalos pero    se afrontaron uno a uno y hoy el tema ya no es tab&uacute;, aunque subsiste    la discriminaci&oacute;n para muchos enfermos y se percibe un nuevo embate moralista    que en nada ayuda a la soluci&oacute;n del problema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> En 1999 M&eacute;xico alcanz&oacute; la Presidencia    de la Junta Directiva de ONUSIDA, desde donde se establecieron las bases para    el desarrollo de la vigilancia de segunda generaci&oacute;n, que M&eacute;xico    ya hab&iacute;a iniciado dos a&ntilde;os antes, para reducir el subregistro    y el retraso en la notificaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">Todos los anteriores son ejemplos que ilustran, en este    M&eacute;xico de transici&oacute;n, algunos aspectos de nuestro Sistema Nacional    de Salud, que muestran su evoluci&oacute;n y su fortaleza, sin pretender ocultar    sus rezagos ni sus debilidades. Los logros alcanzados han sido posibles gracias    a que hoy tenemos m&aacute;s y mejores recursos humanos, educados con m&eacute;todos    y herramientas modernas para hacerle frente a estos problemas. Cursos de maestr&iacute;a    y doctorado de alto nivel que hace pocos a&ntilde;os no hab&iacute;a; este mismo    Congreso que apenas inaugura su d&eacute;cima edici&oacute;n, y otros esfuerzos    como la Residencia en Epidemiolog&iacute;a Aplicada que se inici&oacute; con    el apoyo de los Centros para la Prevenci&oacute;n y el Control de Enfermedades    de Atlanta, y que cuenta desde 1995 con reconocimiento de la Facultad de Medicina    de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, as&iacute; como    la consolidaci&oacute;n del Consejo Nacional de Salud P&uacute;blica, reconocido    por la Academia Nacional de Medicina. Todos estos y otros m&aacute;s son expresi&oacute;n    inobjetable del esfuerzo que se ha hecho para profesionalizar a la salud p&uacute;blica    en nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"> Se dec&iacute;a al inicio de esta conferencia    que la din&aacute;mica poblacional en M&eacute;xico, gracias a los programas    de planificaci&oacute;n familiar y salud reproductiva, empieza a mostrar una    disminuci&oacute;n en el &iacute;ndice de dependencia demogr&aacute;fica; es    decir, en la relaci&oacute;n que hay entre la poblaci&oacute;n dependiente y    la poblaci&oacute;n en edad productiva. Este &iacute;ndice, seg&uacute;n las    proyecciones, alcanzar&aacute; su nivel m&aacute;s bajo en el a&ntilde;o 2020    y a partir de ah&iacute; empezar&aacute; nuevamente a subir, a expensas del    crecimiento en la poblaci&oacute;n de personas mayores de 65 a&ntilde;os de    edad. En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os alcanzaremos pues el tan anhelado bono    demogr&aacute;fico. Todo indica que, si no se afloja en los programas de salud    reproductiva, la poblaci&oacute;n infantil continuar&aacute; con su tendencia    descendente respecto a su participaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n total,    y la poblaci&oacute;n en edades productivas se incrementar&aacute; en casi 50%    en t&eacute;rminos absolutos. En muchas ciudades el bono demogr&aacute;fico    ya empez&oacute;, puesto que la transici&oacute;n poblacional en nuestro pa&iacute;s    no es un proceso homog&eacute;neo y existen diferencias marcadas entre las entidades    federativas en el inicio del proceso, su duraci&oacute;n, el tiempo de desfase    entre la declinaci&oacute;n de la mortalidad y la fecundidad, etc&eacute;tera.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana">El hecho es que este bono demogr&aacute;fico nos brinda    una gran oportunidad para dar el salto que hemos estado buscando desde hace    varios a&ntilde;os y alcanzar mejores niveles de vida para la mayor&iacute;a    de los mexicanos, si somos capaces de generar los empleos que se requieren y    de fortalecer los compromisos sociales del Estado, fundamentalmente en materia    de educaci&oacute;n y salud.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"> La disminuci&oacute;n del &iacute;ndice de dependencia    demogr&aacute;fica permite que haya una mejor&iacute;a sustancial en la distribuci&oacute;n    del ingreso, pero habr&aacute; que afinar bien el foco en las nuevas prioridades:    de la educaci&oacute;n b&aacute;sica a la educaci&oacute;n media superior y    superior; de la prevenci&oacute;n de enfermedades transmisibles a la prevenci&oacute;n    de las enfermedades cr&oacute;nicas, sin descuidar los avances alcanzados y    construyendo sobre &eacute;stos las nuevas estrategias que se requieren.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"> La salud est&aacute; en la agenda pol&iacute;tica de    los gobiernos y M&eacute;xico no es la excepci&oacute;n. El viejo debate entre    Estado liberal y Estado social est&aacute; resurgiendo con fuerza en muchos    pa&iacute;ses en el contexto del mundo interdependiente en el que estamos inmersos.    M&eacute;xico necesita, desde mi perspectiva, un Estado fuerte que no eluda    sus compromisos sociales. Son &eacute;stos los que le dan raz&oacute;n de ser    y aut&eacute;ntica legitimidad. Un Estado d&eacute;bil en un pa&iacute;s como    M&eacute;xico dejar&aacute; inevitablemente a la deriva a millones de personas,    que sin mejor salud y mayor educaci&oacute;n dif&iacute;cilmente podr&aacute;n    acceder a niveles de vida dignos y productivos.</font></p>     <p><font size="2" face="verdana"> Concluyo reiterando que los ideales del doctor Bustamante    siguen vivos, as&iacute; como los de otros grandes maestros en los campos de    la medicina y la salud p&uacute;blica, que fueron ejemplo de lo que M&eacute;xico    puede llegar a ser, a lo que debemos aspirar. Tenemos en nuestras propias ra&iacute;ces    una fuente inagotable de inspiraci&oacute;n. Aprovechemos la tradici&oacute;n    y fortaleza de nuestras instituciones p&uacute;blicas; siguen siendo la mejor    expresi&oacute;n social de lo que los mexicanos hemos sido capaces de construir    a lo largo de nuestra propia historia.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Agradecimientos</b></font></p>     <p><font size="2" face="verdana"> Agradezco al doctor Roberto Tapia Conyer su    colaboraci&oacute;n en la elaboraci&oacute;n de este texto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="verdana"><a name="nt"></a><a href="#tx">*</a>    Conferencia Magistral "Dr. Miguel E. Bustamante", dictada por el doctor Juan    Ram&oacute;n de la Fuente durante el X Congreso de Investigaci&oacute;n en Salud    P&uacute;blica, celebrado del 5 al 7 de marzo de 2003, en el Instituto Nacional    de Salud P&uacute;blica, Cuernavaca, Morelos, M&eacute;xico. </font></p>      ]]></body>
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