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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición: las condiciones de nutrición de la niñez y de las mujeres de México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2" face="Verdana">EDITORIAL</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Los resultados de la Segunda Encuesta Nacional    de Nutrici&oacute;n. Las condiciones de nutrici&oacute;n de la ni&ntilde;ez    y de las mujeres de M&eacute;xico</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Silvestre Frenk</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Unidad de Gen&eacute;tica de la Nutrici&oacute;n.    Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas, Universidad Nacional Aut&oacute;noma    de M&eacute;xico-Instituto Nacional de Pediatr&iacute;a, Secretar&iacute;a de    Salud</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">La aparici&oacute;n, hace un a&ntilde;o, de la    vasta monograf&iacute;a en la que el Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica    diera a la luz colectiva los resultados de la Encuesta Nacional de Nutrici&oacute;n    1999, constituy&oacute; entonces uno de los acontecimientos relevantes en el    terreno de las ciencias de la salud. Al igual que como antes sucediera con la    primera Encuesta (1988), la pormenorizada informaci&oacute;n publicada, as&iacute;    como la que directamente puede obtenerse de los bancos de datos en los que aquella    se sustenta, representan desde entonces obligativa referencia y fuente de citaci&oacute;n,    si bien esto principal y casi exclusivamente entre expertos y estudiosos a profundidad    de t&oacute;picos concretos, tanto en el &aacute;mbito biom&eacute;dico como    en el sociom&eacute;dico. En cambio, a otros pudiera la documentaci&oacute;n    primicial parecer un tanto abstrusa, y su estudio asaz demandante. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> En alg&uacute;n otro espacio, el autor ha profesado    su profunda admiraci&oacute;n ante el esfuerzo portentoso que significa el levantamiento    de las dos Encuestas Nacionales de Nutrici&oacute;n que hasta el momento ha    conducido el Instituto Nacional de Salud P&uacute;blica. Esfuerzo que por lo    visto ha rendido frutos gracias a la oportunidad de haberse conformado un multivariado    y multidisciplinario equipo de profesionales, claramente motivado hacia el proyecto,    dotado con devoci&oacute;n institucional, vocaci&oacute;n cient&iacute;fica,    y todav&iacute;a m&aacute;s que de experiencia, de lo que llamar&iacute;amos    experticia. Seguramente ha sido inmenso el empe&ntilde;o y la lucha por conjuntar    recursos de todo orden, incluidos desde luego los pecuniarios, que habr&iacute;an    de ser invertidos en los dise&ntilde;os conceptual, muestral y operativo, en    la capacitaci&oacute;n y estandarizaci&oacute;n del personal, y en la coordinaci&oacute;n    de tantas actividades. Con la ventaja de contarse ahora con excelentes procedimientos    de exploraci&oacute;n y de toda una parafernalia inform&aacute;tica y anal&iacute;tica,    como la que hoy d&iacute;a se halla a disposici&oacute;n del trabajador en ciencias    de la salud. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los diez trabajos originales que hasta el momento    han emanado de la Segunda Encuesta se publican ahora reunidos, bajo la figura    de un suplemento monogr&aacute;fico de Salud P&uacute;blica de M&eacute;xico.    Se mantiene as&iacute; la unidad conceptual e informativa original, en cuanto    se respetan los requisitos del escrito en cuestiones de ciencia. Como fruto    de investigaciones cient&iacute;ficas que son, as&iacute; publicados los resultados    de la Encuesta responden a los t&iacute;picos h&aacute;bitos de lectura de quienes    tienen a la literatura profesional peri&oacute;dica de elevado impacto como    su principal fuente de informaci&oacute;n, a la vez que de fruct&iacute;fero    intercambio intelectual entre colegas. Con el m&eacute;rito adicional de poder    as&iacute; reconocer de modo puntual el nombre y la &iacute;ndole concreta de    la contribuci&oacute;n de cada uno de los investigadores que participan en el    levantamiento de la encuesta y en el proceso de an&aacute;lisis cr&iacute;tico    de la informaci&oacute;n obtenida. Pero sobre todo, escritos los art&iacute;culos    de esta publicaci&oacute;n monogr&aacute;fica en idioma ingl&eacute;s, se brinda    a la colectividad cient&iacute;fica internacional la posibilidad de ilimitado    acceso al conocimiento integral de la metodolog&iacute;a y de los hallazgos    de la Encuesta. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> No siempre ha ocurrido as&iacute;. En buen n&uacute;mero    de censos y encuestas, realizadas en diversos pa&iacute;ses, es com&uacute;n    que los trabajos cient&iacute;ficos originados en tales ejercicios aparezcan    diseminados en publicaciones de muy variada &iacute;ndole, y a menudo a&ntilde;os    despu&eacute;s del documento primicial. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Comprendidos en esta publicaci&oacute;n la mayor&iacute;a    de los rubros abarcados por la Encuesta, acertadamente se les ha adjudicado    un orden que se halla a tono con la reconocida ilaci&oacute;n de los procesos    vitales, en un entorno de posibles secuencias, consecuencias, y repercusiones    operativas. Grato resultado de ello es que la lectura de la publicaci&oacute;n    se disfruta como si se tratara de los cap&iacute;tulos de un libro cientifico.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Atinadamente, este n&uacute;mero incluye un    art&iacute;culo especial que da raz&oacute;n de la metodolog&iacute;a usada    en esta encuesta probabil&iacute;stica, as&iacute; como de la tasa de respuesta    a la misma. Ha de tomarse en cuenta que si bien el prop&oacute;sito obliga a    procedimientos correctamente estandarizados y validados, a menudo es necesario    adaptarse a peculiaridades poblacionales, incluidos los ahora tan protegidos    ''usos y costumbres'', que han ameritado detallada descripci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> A primera vista, de los diferentes trabajos    se gana la impresi&oacute;n de que poco ha variado el panorama que ya hab&iacute;an    revelado investigaciones anteriores, o sea, que con la excepci&oacute;n del    &aacute;rea metropolitana capitalina, desde las perspectivas econ&oacute;mica    y epidemiol&oacute;gica, la l&iacute;nea imaginaria del Tr&oacute;pico de C&aacute;ncer    y la falla geol&oacute;gica de los 19º dividen a la Rep&uacute;blica Mexicana    en tres franjas casi horizontales, cada una de ellas caracterizada por tasas    distintivas de lo que se conoce como pobreza, o m&aacute;s bien ''pobritud'',    con perd&oacute;n por tal licencia. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En efecto, se colige de esta serie de art&iacute;culos,    que tal polarizaci&oacute;n geo-socio-m&eacute;dica se ve matizada, entre otras    condiciones de vario orden, por un menguante ingreso econ&oacute;mico, ruralismo,    indigenicidad, y al menos durante la ni&ntilde;ez, tambi&eacute;n femineidad.    Testimonio de lo cual lo son, con ciertas excepciones y en ocasiones inesperadamente,    las tasas diferenciales en la ingesti&oacute;n de macro –y micronutrimentos,    observadas tanto en ni&ntilde;os preescolares y escolares como en mujeres adolescentes    y adultas; que se expresan en la elevada prevalencia de talla baja (que no ''desmedro''),    particularmente en ni&ntilde;os de cultura ind&iacute;gena; en los patrones    actuales de lactaci&oacute;n materna; o en el <I>estatus</I> org&aacute;nico    de zinc, yodo y, sobre todo, hierro, condici&oacute;n que se refleja en inaceptablemente    elevadas tasas de anemia, predominantemente ferropriva. Dicho sea de paso, en    poco difieren &eacute;stas de las que por los a&ntilde;os 50 hab&iacute;an encontrado    Luis S&aacute;nchez Medal y colaboradores, a lo largo y ancho del espectro socioecon&oacute;mico.    Segmentaci&oacute;n que tambi&eacute;n se expresa, si bien cuantitativamente    en sentido opuesto, en los elevados coeficientes de sobrepeso corporal y de    declarada obesidad, en regiones predominantes mas no exclusivamente distinguidas    por los menores &iacute;ndices de deprivaci&oacute;n social y econ&oacute;mica.    Porque ''la especie humana es un mosaico de estructuras corporales'', seg&uacute;n    palabras de Luis Alberto Vargas. As&iacute;, desde anta&ntilde;o el estereotipo    biotipol&oacute;gico del mexicano y de la mexicana, de la edad preescolar en    adelante, corresponde a un personaje segmentariamente voluminoso. Estructura    y composici&oacute;n del tejido adipose var&iacute;an con el sitio anat&oacute;mico,    y tambi&eacute;n con los patrones de consumo, sobre todo de l&iacute;pidos.    Fuerza es pues reconocer que en &uacute;ltima instancia, m&aacute;s anormal    resulta ser Don Quijote que Sancho Panza, y que es obligado distinguir la ''obesidad    del pobre'' de la del rico. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> H&aacute;bil y atinadamente, en la gran mayor&iacute;a    de estos art&iacute;culos figuran las l&oacute;gicas recomendaciones que se    derivan de los originales hallazgos de la Encuesta. En el caso de la alarmante    deficiencia de hierro, como tambi&eacute;n es el caso de otras carencias espec&iacute;ficas,    la oportuna instrumentaci&oacute;n de las medidas preventivas y correctivas    id&oacute;neas, podr&iacute;a y podr&aacute; reflejarse en resultados satisfactorios    en un relativamente breve plazo. No ocurre as&iacute; en lo que concierne a    cualesquiera de los dos polos de la mala nutrici&oacute;n cr&oacute;nica. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los investigadores aceptan la definici&oacute;n    en boga de la desnutrici&oacute;n de larga evoluci&oacute;n en ni&ntilde;os:    longitud o estatura inferior a la mediana registrada en estratos sociales que    gozan de &oacute;ptima salud, con peso corporal adecuado para la talla, aunque    en toda forma deficitario respecto a la normal en t&eacute;rminos de la edad    del ni&ntilde;o. El fen&oacute;meno que da lugar a esta disparidad antropom&eacute;trica    fue en su tiempo interpretado por Rafael Ramos Galv&aacute;n como expresi&oacute;n    de homeorresis, modificando as&iacute; en cierta medida la definici&oacute;n    original de Waddington. Por otra parte, no es la persistente alimentaci&oacute;n    inapropiada del ni&ntilde;o la &uacute;nica causa de reducci&oacute;n en la    tasa de crecimiento lineal, sino que tambi&eacute;n pesan factores como la herencia,    ligada o no a etnicidad, el abandono o maltrato emocional, ciertos factores    de orden clim&aacute;tico, y sobre todo, el hacinamiento de individuos. Fen&oacute;meno    este ultimo cuya notoriedad claramente va en ascenso, como corolario sociol&oacute;gico    de la actual diferencia entre la reducci&oacute;n de las tasas de mortalidad    general y de natalidad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Sin que de ello pueda caber duda, este tesoro    bibliogr&aacute;fico da y dar&aacute; para mucho. De igual modo que ocurre con    la Encuesta de la que deriva, va a ser objeto, a escala internacional, de intensivo    estudio, an&aacute;lisis y discusi&oacute;n en foros de muy variada naturaleza.    La salud p&uacute;blica mexicana ha dado, una vez m&aacute;s, buena raz&oacute;n    de su excelente desempe&ntilde;o. </font></p>     ]]></body>
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