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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Características y consecuencias de la anemia en ancianos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Bolet&iacute;n de la ANMM</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Caracter&iacute;sticas y consecuencias de la anemia en ancianos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Features and consequences of anemia in the elderly</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bolet&iacute;n de Informaci&oacute;n Cl&iacute;nica Terap&eacute;utica de la ANMM<a href="#nota">*</a></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anemia es una alteraci&oacute;n com&uacute;n en los ancianos. Se sabe que aproximadamente 13% de los individuos de 70 a&ntilde;os o m&aacute;s tienen anemia, lo que para algunos investigadores constituye una verdadera crisis en el sistema de salud p&uacute;blica. Desafortunadamente, su presencia con frecuencia se considera inocua y parte del proceso normal de envejecimiento, pero de acuerdo con distintas investigaciones, es necesario rechazar tal tipo de conclusi&oacute;n ya que en ning&uacute;n individuo de este grupo de edad y bajo ninguna circunstancia la presencia de anemia carece de importancia. Cl&iacute;nicamente puede manifestarse por debilidad, cansancio, mareo o irritabilidad, entre otros s&iacute;ntomas y su presencia tener efectos delet&eacute;reos y causar graves repercusiones, o por el contrario, obedecer a una condici&oacute;n totalmente curable.</font>	</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>PREVALENCIA Y FACTORES DE RIESGO</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde un punto de vista pr&aacute;ctico, en la mayor&iacute;a de sujetos la medici&oacute;n de la hemoglobina (Hb) es un instrumento excelente y f&aacute;cilmente reproducible para estimar la masa de eritrocitos. De acuerdo con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), la cifra de Hb para establecer la existencia de anemia en ancianos es igual o menor a 12 g/dL para las mujeres y 13 g/dL en los hombres. De acuerdo con estas cifras, la anemia es un trastorno com&uacute;n en personas de 65 a&ntilde;os o m&aacute;s y se calcula que en los Estados Unidos afecta a 3 millones de personas. Se ha informado que las tasas de anemia son mayores en individuos hospitalizados y entre aquellos de edad muy avanzada <b>(<a href="/img/revistas/facmed/v56n6/a9t1.jpg" target="_blank">tabla 1</a>).</b> Resultados similares han sido informados en el lejano oriente y en diferentes lugares de Europa, y se carece de informaci&oacute;n en pa&iacute;ses en desarrollo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La prevalencia de la anemia en ancianos no se relaciona con la edad, ya que el envejecimiento exitoso no se acompa&ntilde;a de su instalaci&oacute;n. Pero adem&aacute;s, las cifras de Hb para definir la existencia de anemia var&iacute;an seg&uacute;n las circunstancias. As&iacute;, por ejemplo, cuando se la implica como un factor de pron&oacute;stico, puede hallarse en niveles incluso m&aacute;s altos que los se&ntilde;alados por la OMS y relacionarse con mayor morbilidad, mortalidad, duraci&oacute;n de la hospitalizaci&oacute;n y deterioro funcional. Cuando se utiliza como factor para buscar su etiolog&iacute;a, entonces los cl&iacute;nicos, ante cualquier cifra de Hb que consideren anormal, la utilizan como &iacute;ndice para iniciar el estudio de las causas de su alteraci&oacute;n. Si se esgrime para definir la aplicaci&oacute;n de un tratamiento, en especial cuando se trata de optar entre transfusiones de sangre o el empleo de eritropoyetina (EPO), su valor puede ser mucho menor que en las circunstancias anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con la anemia que se observa en individuos j&oacute;venes, la anemia en ancianos es ligeramente m&aacute;s com&uacute;n en hombres (11%) que en mujeres (10.2%); tambi&eacute;n se sabe que tiene mayor prevalencia en afroamericanos que en cauc&aacute;sicos, lo que ocurre por igual si la anemia es de causa conocida o desconocida, seg&uacute;n informaci&oacute;n corroborada por diferentes observaciones en Europa y en Jap&oacute;n. En nuestro pa&iacute;s no existen estimaciones acerca de su prevalencia, pero es probable que su distribuci&oacute;n se relacione con el nivel de desarrollo econ&oacute;mico y social, y por lo tanto al acceso a una buena nutrici&oacute;n y cuidados de salud de la mejor calidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REPERCUSIONES DE LA ANEMIA EN ANCIANOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad eritropoy&eacute;tica basal y la masa eritrocitaria en ratones envejecidos son similares a las de los ratones j&oacute;venes, pero el hemat&oacute;crito (Hto) puede ser ligeramente menor por hemodiluci&oacute;n. Lo anterior no se ha estudiado en los humanos. En respuesta a condiciones como hipoxia, sangrado o alteraciones medioambientales, los ratones viejos mostraron una respuesta eritropoy&eacute;tica alterada en comparaci&oacute;n con los m&aacute;s j&oacute;venes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En humanos, diversos estudios han demostrado que en ancianos con anemia disminuyen la capacidad f&iacute;sica y la fuerza muscular. Penninx lo demostr&oacute; en 1,146 sujetos con 3 pruebas funcionales diferentes, a saber: el balance mientras permanec&iacute;an de pie, 5 repeticiones estando sentado y bipedestaci&oacute;n en una silla y una caminata muy breve (4 metros); todas se correlacionaron con el nivel de Hb en hombres y mujeres. Al final del per&iacute;odo de observaci&oacute;n, sin tratamiento alguno, 2 terceras partes de los participantes experimentaron alg&uacute;n grado de deterioro, muy significativo en el 30%. Tambi&eacute;n son importantes las observaciones de que los ancianos con anemia tienen 150% m&aacute;s probabilidades de hospitalizados y 200% de que se les recluya en una casa de cuidados para individuos seniles. Igualmente importante es que la anemia se correlaciona con aumento de la mortalidad cuando los ancianos tienen otras condiciones patol&oacute;gicas, como se observ&oacute; claramente, por ejemplo, en individuos con insuficiencia card&iacute;aca congestiva, en los que la mortalidad fue mayor que en la cohorte de pacientes ancianos no an&eacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la inversa, el incremento en los niveles de Hb puede traer consigo mejor&iacute;a de la funci&oacute;n de los &oacute;rganos motivo de estudio. Ello ha sido demostrado en individuos con insuficiencia renal cr&oacute;nica (IRC) tratados con eritropoyetina (EPO), en los que se encontr&oacute; mejor&iacute;a de la funci&oacute;n del ventr&iacute;culo izquierdo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Informaci&oacute;n como esta empieza a llamar la atenci&oacute;n hacia interrogantes tales como cu&aacute;l es el papel de la anemia en la evoluci&oacute;n de las condiciones patol&oacute;gicas que con frecuencia tienen los ancianos y si efectivamente participa en el aumento de la morbimortalidad de los que presentan anemia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAUSAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anemia en los ancianos es un trastorno m&aacute;s com&uacute;n de lo que habitualmente se reconoce y se debe asumir que con frecuencia es de origen multifactorial. Algunos trabajos acerca del tema han llegado a afirmar que "la etiolog&iacute;a de la anemia en ancianos difiere tanto de las causas que la producen en individuos adultos j&oacute;venes, que es posible considerarla casi como una entidad distinta". M&aacute;s de 2 terceras partes de los casos de anemia en ancianos se puede atribuir a dos grandes grupos de causas, que son las deficiencias nutricionales y la anemia de la enfermedad cr&oacute;nica <b>(<a href="#f1">figura 1</a>).</b> Las deficiencias nutricionales son responsables de aproximadamente el 34% de los casos de anemia, mientras que las enfermedades cr&oacute;nicas, con y sin insuficiencia renal, responden al 33% de los casos de anemia en sujetos de edad avanzada. En 30% o m&aacute;s de los ancianos con anemia no se logra identificar la etiolog&iacute;a y su fisiopatogenia es pr&aacute;cticamente especulativa.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a9f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DEFICIENCIAS NUTRICIONALES</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La deficiencia de hierro por s&iacute; sola, o combinada con disminuci&oacute;n de vitamina B<sub>12</sub> o de &aacute;cido f&oacute;lico, corresponde aproximadamente al 20% de todos los casos de anemia en pacientes geri&aacute;tricos. Aunque la deficiencia de hierro tiene la frecuencia mencionada, en muy pocas ocasiones es el resultado de consumo inadecuado, por lo menos en pa&iacute;ses avanzados. Es muy importante tener presente que en un elevado porcentaje de pacientes ancianos con anemia por deficiencia de hierro, la causa de &eacute;sta es la p&eacute;rdida de sangre m&iacute;nima, a veces inadvertida pero cr&oacute;nica, relacionada con condiciones tales como esofagitis, gastritis, &uacute;lceras intestinales y lo m&aacute;s grave, enfermedades malignas del tubo digestivo. O bien es de origen iatr&oacute;geno, como resultado del empleo prolongado de aspirina, clopidogrel o inhibidores de la acidez g&aacute;strica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este respecto conviene mencionar que la cuantificaci&oacute;n de los &iacute;ndices del hierro del suero y de la ferritina, permitir&aacute;n un diagn&oacute;stico inequ&iacute;voco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las deficiencias de vitamina B12 y de &aacute;cido f&oacute;lico son menos frecuentes y en numerosos casos cl&iacute;nicos ocurren en combinaci&oacute;n con la falta de hierro. En 10&#45;15% de los ancianos con anemia se hallan niveles bajos de vitamina B12, pero solamente del 1 al 2% desarrollan anemia exclusivamente por esta deficiencia; lo mismo sucede con la deficiencia de folatos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ANEMIA EN LAS ENFERMEDADES CR&Oacute;NICAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En virtud de que los ancianos a menudo sufren de varias, incluso m&uacute;ltiples enfermedades concomitantes (comorbilidades) de evoluci&oacute;n cr&oacute;nica, no sorprende que las enfermedades cr&oacute;nicas sean una causa com&uacute;n de anemia en edad geri&aacute;trica, y como se ilustra en la <b><a href="#f1">figura 1</a>,</b> correspondan a m&aacute;s de un 30% de los casos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anemia en la enfermedad cr&oacute;nica se relaciona sobre todo con condiciones inflamatorias y en general se instala cuando se tiene como condici&oacute;n, o condiciones subyacentes, enfermedades infecciosas cr&oacute;nicas, trastornos autoinmunes o malignos. La anemia en las enfermedades cr&oacute;nicas de tipo hipoproliferativo se caracteriza por disminuci&oacute;n de reticulocitos y del nivel de hierro s&eacute;rico, de la capacidad total de captaci&oacute;n del hierro, de aumento de la saturaci&oacute;n de la transferrina y de la ferritina, con dep&oacute;sitos de hierro normales o incluso aumentados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los fen&oacute;menos inflamatorios subyacentes a la evoluci&oacute;n de enfermedades infecciosas, autoinmunes o tumorales, inhiben la eritropoyesis por mecanismos tales como anomal&iacute;as en el transporte y movilizaci&oacute;n del hierro, disminuci&oacute;n de la secreci&oacute;n de eritropoyetina o eritropoyesis intramedular inefectiva. En la instalaci&oacute;n de tales cambios fisiopatog&eacute;nicos participan el factor de necrosis tumoral&#45;alfa (FNT&#45;a), el interfer&oacute;ngama (IFN&#45;g) y la interleucina&#45;6 (IL&#45;6), y hace poco tiempo se reconoci&oacute; que la hepcidina (que es regulador m&aacute;s importante del balance del hierro, pues cuando aumenta, aparece anemia; en tanto que su disminuci&oacute;n conduce a la sobrecarga de hierro) puede ser el mediador principal en la instalaci&oacute;n de la anemia en la enfermedad cr&oacute;nica.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i3.jpg" target="_blank"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i3_th.jpg"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i3.jpg" target="_blank">Haga clic para agrandar</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La insuficiencia renal cr&oacute;nica (IRC) leve o grave es muy frecuente en sujetos ancianos, pues la funci&oacute;n renal experimenta cierto grado de deterioro con la edad. La IRC por lo general provoca anemia y debe tomarse en cuenta entre sus causas en este grupo poblacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe clara relaci&oacute;n entre la prevalencia de anemia y la funci&oacute;n renal, pues a medida que &eacute;sta declina, aumenta la incidencia de anemia. En estos casos la causa principal es la disminuci&oacute;n en la producci&oacute;n de eritropoyetina (EPO).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un numeroso grupo de ancianos en los que no es posible establecer la fisiopatolog&iacute;a de la anemia, lo que ha permitido a algunos autores afirmar que cierto n&uacute;mero de ancianos, los m&aacute;s viejos, tienen anemia en cuya instalaci&oacute;n no se reconoce una etiolog&iacute;a espec&iacute;fica. Es probable que lo anterior pudiera ser representativo de un espectro de etiolog&iacute;as a&uacute;n no tomadas en cuenta, o de una fisiopatogenia caracterizada de forma incompleta. En tales casos se debe pensar que el paciente puede tener IRC, etapas tempranas de la evoluci&oacute;n de una enfermedad inflamatoria, mielodisplasia o bien una neoplasia oculta de otra naturaleza, para cuya identificaci&oacute;n ser&aacute; necesario someter al paciente a procedimientos que pueden resultarle muy molestos (biopsias, Pet&#45;Scan, etc.).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/facmed/v56n6/a9i4.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS ADVERSOS</b> <b>DE LA ANEMIA EN LOS ANCIANOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La anemia tiene diferentes consecuencias en los ancianos. Se le relaciona con aumento de la mortalidad, mayor incidencia de trastornos cardiovasculares de graves repercusiones, trastornos cognoscitivos y conductuales, disminuci&oacute;n de la capacidad f&iacute;sica y aumento del riesgo de ca&iacute;das y fracturas. Todas estas anomal&iacute;as se han informado tanto en individuos con anemia moderada como en aquellos con anemia intensa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio demostr&oacute; que la mortalidad era el doble en pacientes ancianos con anemia en comparaci&oacute;n con aquellos que ten&iacute;an niveles normales de Hb y el riesgo de mortalidad entre tales pacientes aumentaba a medida que la Hb disminu&iacute;a. No hay que olvidar, por ejemplo, que los ancianos con una cardiopat&iacute;a que tienen niveles bajos de Hb tienen m&aacute;s s&iacute;ntomas y de mayor intensidad, un estado hemodin&aacute;mico muy inestable y, como consecuencia, mayor morbimortalidad que los individuos con Hb normal y la misma condici&oacute;n cardiovascular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>TRATAMIENTO</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es de suponer, no existen lineamientos generales para el tratamiento de la anemia en este grupo de individuos. Su selecci&oacute;n puede ser entorpecida a&uacute;n m&aacute;s por el hecho de que no se identifique la etiolog&iacute;a del trastorno, lo que como ya se mencion&oacute;, puede ocurrir hasta en un 30% de los casos. A pesar de lo mencionado se deben realizar todos los esfuerzos por reconocer la fisiopatogenia y la etiolog&iacute;a de la anemia bajo cualquier circunstancia. Los pacientes en los que se identifica carencia de alg&uacute;n hemat&iacute;nico deben recibir el elemento espec&iacute;ficamente faltante. Si, por otro lado, se reconoce una deficiencia en la secreci&oacute;n de EPO, una condici&oacute;n inflamatoria o una enfermedad maligna que dificulta la eritropoyesis, pero adem&aacute;s el tratamiento de la condici&oacute;n subyacente no se puede llevar a cabo de manera satisfactoria, entonces la terapia debe tener objetivos concretos, entre ellos, permitir al paciente una vida tranquila mientras sea posible, utilizar todos los avances terap&eacute;uticos y emplear las medidas de sost&eacute;n m&aacute;s en&eacute;rgicas</font>.</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso del tratamiento del c&aacute;ncer con quimioterapia, aplicar EPO para corregir la anemia. Desde luego &eacute;sta debe administrarse en dosis que eleven moderadamente la hemoglobina a niveles cercanos a 13 g/dL, ya que cifras mayores pueden aumentar de manera inconveniente la viscosidad sangu&iacute;nea y dar lugar a trastornos potencialmente graves.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se mencion&oacute;, la anemia es bastante frecuente en individuos de edad avanzada, pero no debe aceptarse como una consecuencia del envejecimiento. Puede suceder que su fisiopatogenia y etiolog&iacute;a no se logren reconocer y evaluar adecuadamente, en cuyo caso pueden presentarse consecuencias muy graves.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cl&iacute;nicos deben tener presente que la anemia en ancianos se relaciona con una pobre calidad de vida y mayor morbimortalidad, de ah&iacute; la urgencia de su reconocimiento y tratamiento oportuno y adecuado. No hay que olvidar que incluso la anemia muy leve es un factor de riesgo que provoca disminuci&oacute;n de la capacidad de los ancianos para participar con plenitud en las actividades cotidianas. Sin duda, investigaciones posteriores permitir&aacute;n definir si el tratamiento adecuado y oportuno de la anemia puede prevenir la declinaci&oacute;n funcional progresiva que eventualmente conduce a la incapacidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Los art&iacute;culos publicados en el Bolet&iacute;n de Informaci&oacute;n Cl&iacute;nica Terap&eacute;utica son fruto de la labor de los integrantes del Comit&eacute;, por ello no tienen autor&iacute;a personal ni referencias bibliogr&aacute;ficas. Caracter&iacute;sticas y consecuencias de la anemia en ancianos. 2011; 20 (1): 1-3.</font></p>      ]]></body>
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