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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">In memoriam</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>In Memoriam Doctor Francisco Garc&iacute;a Valdecasas Santamar&iacute;a*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>In Memoriam Doctor Francisco Garc&iacute;a Valdecasas Santamar&iacute;a*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor M. Espinosa de los Reyes&#150;S&aacute;nchez&ordf;</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&ordf; Acad&eacute;mico Titular, Academia Nacional de Medicina, M&eacute;xico, D. F., M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fecha reciente, me enter&eacute; con pena del fallecimiento del doctor Francisco Garc&iacute;a Valdecasas, ilustre m&eacute;dico espa&ntilde;ol, y unido al pesar vino a mi memoria los recuerdos vividos a partir de noviembre de 1989 hasta finales del a&ntilde;o de 1993, lapso en que tuve el gusto de conocer al profesor Garc&iacute;a Valdecasas y el gran honor de ocupar diferentes cargos en mi muy querida y respetada Academia, corporaci&oacute;n que este a&ntilde;o, est&aacute; cumpliendo ciento cuarenta y cinco a&ntilde;os de fruct&iacute;fera y trascendente vida, dedicada a difundir los adelantos de la ciencia, albergar a grandes figuras de la medicina nacional e internacional y a continuar con vigor la defensa de los valores &eacute;ticos de la profesi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De un suceso luctuoso, mi pensamiento pas&oacute; a rememorar una &eacute;poca dif&iacute;cil para nuestra corporaci&oacute;n que se inici&oacute; en septiembre de 1985, como consecuencia del nefasto sismo que asolara a nuestra ciudad y que continu&oacute; durante los penosos a&ntilde;os de la reconstrucci&oacute;n de los da&ntilde;os y termin&oacute; en cierta forma con la entrega del &aacute;rea del bloque B, que desde 1961 el Instituto Mexicano del Seguro Social asign&oacute; en gran parte para que fuera sede de la Academia,</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estragos obligaron a la corporaci&oacute;n a solicitar asilo a diferentes instituciones para llevar al cabo sus actividades, especialmente las sesiones reglamentarias, iniciadas de siempre los mi&eacute;rcoles cuando el vetusto reloj de magn&iacute;fico marco tallado en &eacute;bano y car&aacute;tula con incrustaciones de concha n&aacute;car, obsequiado a la academia a fines del siglo XIX, hac&iacute;a sonar ocho discretas campanadas, al t&eacute;rmino de las cuales el presidente en turno iniciaba las actividades acad&eacute;micas del d&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias al vigor y entusiasmo con la que se emprendi&oacute; la reconstrucci&oacute;n del Centro M&eacute;dico Nacional, faltando pocos d&iacute;as para terminar el a&ntilde;o de 1989, la Academia recibi&oacute; sus oficinas, auditorio y otras instalaciones, renovadas y modernizadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1990 se inici&oacute; un nuevo per&iacute;odo directivo, teniendo el honor de ocupar la secretar&iacute;a; al recorrer algunos locales, contempl&eacute; cientos de cajas que conten&iacute;an libros y documentos pertenecientes a la biblioteca y archivo, regadas en diferentes niveles del edifico B; as&iacute; como pinturas y objetos valiosos, muchos de los cuales recordaba su ubicaci&oacute;n, como el famoso cuadro hoy colocado arriba de la puerta de entrada, que fue pintado por Don Daniel del Valle y que evoca a los acad&eacute;micos de 1923. Este valioso lienzo cuyo marco, de hechura t&iacute;pica de esos a&ntilde;os, se hab&iacute;a partido y da&ntilde;ado severamente, como tambi&eacute;n la pintura, a la cual se le hab&iacute;an borrado algunos rostros de acad&eacute;micos y desgarrado parte de su tela, se pudieran subsanar durante 1991,1992 y 1993 gracias al minucioso trabajo realizado por un magn&iacute;fico restaurador. &iexcl;Cu&aacute;ntos da&ntilde;os ocasionados y cu&aacute;ntas p&eacute;rdidas de valiosos objetos, que el sismo y la rapi&ntilde;a provocaron!</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indudable satisfacci&oacute;n me ocasion&oacute; el entrar al renovado y magn&iacute;fico auditorio y contemplar que las pinturas al &oacute;leo, que representan a los presidentes fallecidos, se encontraban en magn&iacute;fico estado de conservaci&oacute;n: desde el primero perteneciente al doctor Carlos Alberto Ehrmann, que lleg&oacute; a M&eacute;xico con las fuerzas expedicionarias francesas en calidad de m&eacute;dico de sanidad y que fue nombrado presidente de la "Secci&oacute;n M&eacute;dica de la Comisi&oacute;n Cient&iacute;fica y Literaria de M&eacute;xico" en 1864 y por lo tanto se le considera como el primer presidente de la Academia Nacional de Medicina, hasta los &uacute;ltimos que fenecieron entre 1960 y 1990.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mas la complacencia se torn&oacute; en desencanto, cuando la vista no localizaba la estatua de Esclepio, tambi&eacute;n conocido como Esculapio, hijo de Apolo y dios de la medicina Griega, donada en 1926 por el m&eacute;dico Catal&aacute;n, Florest&aacute;n Aguilar y Rodr&iacute;guez, cuya soberbia imagen, desde antes de mi ingreso a la Academia en 1966, siempre recordaba colocada en el lado izquierdo del presidium. La pregunta surgi&oacute; de inmediato: &iquest;en donde est&aacute; la recordada y admirada escultura, de hermosa testa y reposada y serena majestad, que durante muchos a&ntilde;os ha sido s&iacute;mbolo, emblema y ornato de nuestra corporaci&oacute;n? La respuesta fue f&aacute;cil, cay&oacute; de su pedestal durante el sismo y su estructura de estuco se parti&oacute; en mil pedazos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conocida su desaparici&oacute;n, directivos y acad&eacute;micos, se preocuparon por investigar los senderos para su recuperaci&oacute;n y para quienes tengan el deseo de conocer con mayor amplitud los avatares para la reposici&oacute;n de la estatua, se recomienda la lectura de los discursos pronunciados el d&iacute;a 30 de abril de 1993 por los doctores Francisco Garc&iacute;a Valdecasas, Vicente Guarner y el que esto escribe, con motivo de la develaci&oacute;n de la nueva estatua de Esculapio y la recepci&oacute;n de acad&eacute;micos de la Real Academia de Medicina de Catalu&ntilde;a, y que fueron publicados &iacute;ntegramente en la <i>Gaceta M&eacute;dica de M&eacute;xico, </i>volumen 129 n&uacute;mero 4, p&aacute;ginas 325&#150;335, de julio&#150;agosto de 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La destrucci&oacute;n de la escultura, tuvo dos consecuencias trascendentes, la primera la recuperaci&oacute;n de Esculapio, que como dijo el muy distinguido acad&eacute;mico doctor Vicente Guarner: "para nosotros los integrantes de la Academia Nacional de Medicina, la figura de Asclepio de Emporion, posee un hondo significado, es s&iacute;mbolo de nuestra corporaci&oacute;n". La segunda fue el hermanamiento de las dos academias de medicina: la de M&eacute;xico y la de Catalu&ntilde;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las magn&iacute;ficas y productivas relaciones acad&eacute;micas y sociales entre las dos corporaciones se iniciaron por la intervenci&oacute;n del doctor Jos&eacute; Mar&iacute;a Valdecasas Rath, quien conoc&iacute;a el gran afecto que su t&iacute;o, el profesor Francisco Garc&iacute;a Valdecasas Santamar&iacute;a, ten&iacute;a por M&eacute;xico y quien durante sus frecuentes viajes a este pa&iacute;s hab&iacute;a creado relaciones de amistad con m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos nacionales y expresado sus deseos de establecer un v&iacute;nculo mayor entre las academias de Barcelona y M&eacute;xico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enterado el profesor Francisco Garc&iacute;a Valdecasas de la destrucci&oacute;n de la estatua, se uni&oacute; con entusiasmo a los esfuerzos que realizaba la academia desde los a&ntilde;os noventa para recuperarla; y as&iacute;, desde mediados de 1991, se iniciaron pl&aacute;ticas m&aacute;s formales con el profesor Garc&iacute;a Valdecasas y la Academia de Barcelona, cuyo resultado fue la realizaci&oacute;n de una primera reuni&oacute;n efectuada el 23 de abril de 1992, en el majestuoso recinto de la Real Academia de Medicina de Catalu&ntilde;a, con los acad&eacute;micos mexicanos Francisco Durazo, Adolfo Mart&iacute;nez Palomo y el que escribe. Tuvimos el honor de ser nombrados miembros correspondientes de aquella Academia y tener el gusto de escuchar en voz del Profesor Garc&iacute;a Valdecasas que era casi segura la elaboraci&oacute;n de una copia del Esculapio que se encuentra en Ampurias, gracias a las m&uacute;ltiples y valiosas gestiones de la Mesa Directiva encabezada por el doctor Mois&eacute;s Broggi i Vall&eacute;s y del mencionado y recordado profesor, ante la Generalitat de Catalu&ntilde;a, la Diputaci&oacute;n y con el profesor Ricar Batista i Noguera, Director del Museo Arqueol&oacute;gico de Barcelona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al inicio de 1993, se confirm&oacute; la buena noticia de que estaba por terminarse la copia de Esculapio y poco tiempo despu&eacute;s, venciendo un buen n&uacute;mero de dificultades, la Academia de Barcelona nos comunic&oacute; que estaba enviando la estatua como una donaci&oacute;n de Academia a Academia y la cual lleg&oacute; perfectamente embalada, sin ning&uacute;n costo de material, elaboraci&oacute;n y env&iacute;o para nuestra corporaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para expresar su agradecimiento, la Academia realiz&oacute; el 30 de abril de 1993 una ceremonia solemne para develar la nueva estatua de Esculapio y la recepci&oacute;n de acad&eacute;micos correspondientes de la Real Academia de Medicina de Catalu&ntilde;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo relatado, naci&oacute; de mi convicci&oacute;n de recodar la importante labor realizada por el profesor Don Francisco Garc&iacute;a Valdecasas Santamar&iacute;a, el doctor Mois&eacute;s Broggi i Vall&eacute;s y otros acad&eacute;micos, que por el a&ntilde;o citado, figuraban como miembros de la mesa directiva de la Academia de Catalu&ntilde;a y quienes no s&oacute;lo consiguieron la reposici&oacute;n de la venerada estatua, sino lograron que desde 1993 a la fecha se realicen reuniones entre ambas corporaciones, y que un buen n&uacute;mero de acad&eacute;micos de M&eacute;xico y Barcelona, ostenten la categor&iacute;a de correspondientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias Profesor Garc&iacute;a Valdecasas Santamar&iacute;a por su desinteresada y valiosa colaboraci&oacute;n, que recordamos con cari&ntilde;o y agradecimiento. Descanse en paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mayo del 2005</font></p>      ]]></body>
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