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Cuicuilco. Revista de ciencias antropológicas

versión On-line ISSN 2448-8488versión impresa ISSN 2448-9018

Cuicuilco. Rev. cienc. antropol. vol.26 no.74 Ciudad de México ene./abr. 2019

 

Reseñas

Aportes recientes a la investigación de las prácticas musicales de México

Roberto Campos Velázquez* 

*Escuela Nacional de Antropología e Historia. etnomusicologias@gmail.com

Díaz-Santana Garza, Luis. La investigación musical en las regiones de México. Universidad Autónoma de Zacatecas, Texere Editores, México: 2018.

El libro La investigación musical en las regiones de México, se abre a la reflexión mediante un escrito introductorio y diecisiete estudios de caso distribuidos en tres secciones: Estudios musicológicos e históricos, Etnomusicología y Música y tecnología.

Por medio de su estudio introductorio, Luis Díaz-Santana Garza plantea que, a diferencia de otros tiempos, hoy en día existe una significativa producción bibliográfica sobre las prácticas musicales de sectores y grupos sociales diversos, en distintos puntos del interior de la República mexicana. Esta producción es el resultado de múltiples praxis de investigación, y la difusión y conocimiento de la misma nos permitiría romper tanto con el centralismo académico, como con el aislacionismo disciplinar.

Este libro obedece a ese impulso de apertura hacia el conocimiento de los modos en los que en nuestro tiempo se está propiciando la investigación orientada a muy diversas sociedades, pasadas y presentes, mediante el estudio de sus prácticas musicales. Contiene una variedad de temáticas, abordajes teórico-metodológicos, puntos de vista y de escucha, posicionamientos disciplinares y experiencias profesionales varias. Todo ello, lo complejiza y enriquece a la vez.

Estudios musicológicos e históricos

El artículo de Jorge Amós, “¡Ay! Tengo mi clarín sonoro... Las trompetas de metal y los militares pardos en el Michoacán novohispano”, es secundado por “Los antiguos archivos musicales de las iglesias de Zacatecas, México”, de Luis Díaz-Santana Garza. Para dilucidar sobre ese pasado que aún resuena en nuestras músicas, estos autores se sirven del estudio de archivos coloniales y fuentes iconográficas. Sea para relacionar sonoridades específicas -como la de las trompetas metálicas- con las imaginerías del poder, tanto en la vida precolombina como en la colonial, o para analizar el desarrollo económico de una provincia y ciudad novohispana, y su articulación con el florecimiento de las artes musicales.

De esta manera, el texto de Jorge Amós nos permite pensar la historicidad de la carga semántica de las sonoridades musicales, y la forma en que esta carga fue empleada por las personas como un recurso de movilidad social en la vida novohispana. Por su cuenta, el texto de Luis Díaz-Santana es una invitación a explorar la historia de la intensa actividad musical en una de las regiones de mayor bonanza económica de la Nueva España.

En “La fiesta en Guanajuato: apuntes sobre la vida cotidiana en el porfiriato”, Alejandro Mercado Villalobos comparte una sugerente propuesta teórico-metodológica para estudiar las prácticas musicales regionales y locales, desde la historia. Este escrito es un excelente ejemplo del estudio social de la música y la transformación de las formas religiosas y cívicas del festejo en el México del siglo XIX y principios del XX.

En el texto “¡Con gloria y pesetas! La orquesta típica zacatecana de señoritas (1889-1895)”, Sonia Medrano Ruiz continúa con esta línea de investigación histórica social y regional de las músicas. La historiografía de la conquista de espacios laborales por parte de las mujeres en Zacatecas, durante el siglo XIX y mediante el ejercicio profesional de la música dentro de la orquesta típica de señoritas, sin duda, es un tópico más que fascinante. La historiografía que enmarca estos matices de la vida social nos permite pensar desde otros ángulos las transformaciones de la vida social mediante el estudio minucioso de prácticas musicales específicas. Pensar mediante el análisis social de la música, se revela como una vía fecunda para “leer el tiempo”.

En cuanto al texto “Enseñanza de la interpretación musical desde la perspectiva histórica reconstructiva”, Natalia Valderrama da un giro al hilo temático y al abordaje teórico-metodológico que priva en el conjunto de esta sección del libro. Su objeto de estudio es la relación intérprete musical y obra escrita. Dicho de otro modo, la autora traza relaciones entre intérprete, partitura e interpretación históricamente informada. En síntesis, recomienda a los intérpretes empaparse de las ideas estéticas predominantes en la época en que la obra en cuestión fue realizada.

Etnomusicología

Esta sección abre con el texto “La música tradicional en las configuraciones regionales de México y sus complejos genéricos”, de Jorge Arturo Chamorro Escalante. Mediante el uso de dos categorías, configuraciones regionales y complejos genéricos, el autor estudia algunas tradiciones soneras a partir de “su estructura musical e instrumentación regional” [Chamorro 2018: 96]. Esta contribución da cuenta de una praxis etnomusicológica basada en el análisis formal de la música. Desde este enfoque se mapea y regionaliza, se hacen cuadros clasificatorios y tipologías que, sin duda, también nos ayudan a pesar realidades sociales mediante el estudio de la música en tanto sistema.

Ramiro Godina Valerio contribuye con el texto “Construcción de bajo sextos en Monclova, Coahuila: el caso del maestro Rubén Castillo”. Estudia dicho instrumento musical y las actividades laborales, económicas, así como los imaginarios sociales asociados a éste. Mediante el análisis de un solo instrumento musical el autor oscila entre la historia local, regional y la historia de vida.

Juan Eduardo Castorena Quintero nos ofrece una visión mediante “La música popular en el estado de Zacatecas: el caso del tamborazo zacatecano”. En dicha contribución el autor tematiza el origen de esta configuración instrumental, su relación con la diversificación creciente de las clases sociales zacatecanas durante el siglo XIX e inicios del XX, y la necesidad de esparcimientos también diferenciados.

En “El bats’i rock en el sistema musical de Los Altos de Chiapas”, José Humberto Sánchez Garza aborda un fenómeno contemporáneo en el que un género musical global, como el rock, es apropiado y resignificado localmente. En este proceso de glocalización destaca el uso de la lengua vernácula, elemento que singulariza a esta micro escena musical. El autor caracteriza a la música como una actividad generadora de discursividades sociales, y nos habla de las formas en que las nuevas generaciones de rockeros en los Altos de Chiapas se están relacionando con los universos simbólicos locales mediante su performatividad musical. La escena del bats’i rock, es comprendida pues como una “plataforma de enunciación” [Sánchez 2018: 146].

Como el nombre de su artículo lo indica, “Dinámicas de agrupaciones musicales wixaritari en la ciudad”, Paola Andrea Santofimio Sierra, aborda las formas de organización social de los músicos wixaritari en contextos urbanos, y las dinámicas económico-parentales que su actividad pone en marcha. La autora concentra su estudio en la zona conurbada de la ciudad de Guadalajara e indaga sobre los tópicos antes referidos sirviéndose del concepto de redes sociales.

En “Los niños tingos, la validación de la identidad cultural por medio de la danza: un estudio musicológico”, Héctor Raúl Villa Hernández tematiza una danza infantil que se realiza como gesto devocional, de los niños y los padres de los niños, hacia los santos católicos tutelares. A su vez, el autor caracteriza al acto performativo de danzar como una forma de participación social mediante la cual los niños construyen un sentido de pertenencia colectiva.

Por su cuenta, en “La teoría de juego de suma no nula y comunidad: los matachines de San Lorenzo en la Fiesta de la Virgen del Rosario de Santiago Tlaltelolco en Colotlán, Jalisco”, Alejandro Miramontes Pinedo emplea un modelo matemático para estudiar las funciones sociales, lúdicas y religiosas de la música y la danza en una comunidad eclesiástica. El autor concluye que el hecho mismo de danzar y de participar en la celebración religiosa constituye “una comunión social en la que se juega a otorgar y recibir” [Miramontes 2018: 180].

En “Una aproximación al son afrojarocho como identidad musical en México”, Deiselene De Oliveira Barros Sánchez nos habla de nuevas prácticas musicales fuertemente impulsadas por la búsqueda deliberada de raíces culturales que históricamente nutrieron la tradición sonera del Sotavento veracruzano, y que en la historiografía de la música han sido borradas, como subraya la autora.

Salvador Hernández López contribuye con el texto “Afecto e identidad en los narcocorridos de Los Tigres del Norte”. En su participación, realiza un tipo de análisis del discurso y, muy sugerentemente, vincula contenidos afectivos con motivos específicos que en las piezas musicales analizadas funcionan como adornos melódicos. En otros términos, el autor articula adornos musicales con “ideas afectivas” [Hernández 2018: 197], utilizando un modelo de análisis que bien puede inspirar a otras experiencias de investigación que aborden la lírica del narcocorrido o cualquier otro género de la música popular.

Esta sección del libro cierra con la siguiente contribución de Mercedes Alejandra Payán Ramírez: “¿Existe una escuela de rock en la Ciudad de México? Aproximación etnomusicológica a las prácticas de enseñanza musical en la Escuela de Música del Rock a la Palabra”. El escrito es una suerte de informe de investigación-acción en el cual la autora tematiza procesos educativos, diagnósticos curriculares, prejuicios estéticos y de género, entre otros tópicos relevantes. Conforma un análisis que ilustra muy bien lo que una aproximación etnomusicológica puede ayudarnos a comprender. La autora documenta la forma en que, en tanto espacio social, la escuela de rock estudiada reproduce jerarquías sociales y roles y/o estereotipos de género, mediante valoraciones sociales en torno a la música y al proceso de enseñanza-aprendizaje mismo. Además, Mercedes Alejandra Payán comparte una bibliografía actualizada y de mucha utilidad para el estudio crítico de la enseñanza-aprendizaje de las músicas.

Música y tecnología

La última sección del libro es la más pequeña, pero no por ello menos importante. En “Música glitch: un esbozo sobre el fenómeno sonoro y la deslimitación del error”, Claudia Cecilia Morales Hernández expone aquí cómo los errores originales de los sistemas tecnológicos de comunicación y entretenimiento fueron re-conceptualizados y reutilizados como material creativo. Tomando al glitch como elemento estético-ideológico, la autora nos muestra cómo han surgido propuestas musicales experimentales ideológicamente posicionadas en la marginalidad o, mejor dicho, en la no centralidad de las estéticas musicales hegemónicas.

Finalmente, el libro cierra con un excelente artículo sobre los profundos cambios que la digitalización del sonido ha impreso en la economía de la música; pero no solamente en lo que corresponde a su mercadeo, sino en lo que toca a la generación de novedosas comunidades de escucha que trascienden las limitaciones espaciales y sociales de las salas de concierto. Por ejemplo, en su artículo “Música y cibercultura: la virtualidad en la musicología”, Álvaro Díaz Rodríguez expone cómo las nuevas tecnologías han catapultado el desarrollo de la cibercultura, hecho que, en el campo de las prácticas musicales está propiciando la redefinición profunda del propio concepto de música. Con toda razón, el autor plantea que en poco tiempo se han revolucionado los hábitos de producción, circulación y consumo de la música. Álvaro Díaz nos ofrece ejemplos que ilustran bien el modo en que los aspectos antes mencionados están siendo empleados como estrategias de promoción y mercadeo por muy diversas esferas de la música, aquí incluida la dicha música erudita.

En torno a esta obra, La investigación musical en las regiones de México, se abordan muchos otros tópicos que diferentes lecturas sabrán poner de relieve. Si el objetivo trazado por Luis Díaz-Santana Garza en su propuesta introductoria es “acrecentar la discusión y problematización de las líneas de investigación y generar líneas nuevas” [Díaz-Santana 2018: 10], este objetivo se cumple a cabalidad. Y cabe esperar, que las reflexiones, críticas y debates suscitados por las lecturas de esta obra, contribuyan a la compresión del conjunto de la sociedad mexicana mediante el estudio de sus muy diversas prácticas musicales.

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