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El trimestre económico

versión On-line ISSN 2448-718Xversión impresa ISSN 0041-3011

El trimestre econ vol.84 no.335 Ciudad de México jul./sep. 2017

http://dx.doi.org/10.20430/ete.v84i335.511 

Artículos

Debate sobre el Homo Economicus. El caso de los funcionarios de casilla

Debate on the Homo Economicus. The Case of Box Officials

Miroslava Barragán Robles* 

Roberto Escalante Semerena** 

Lilia Domínguez Villalobos*** 

* Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, miroslava.barragan@gmail.com.

** Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, semerena@unam.mx

*** Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, ldv@unam.mx

Resumen

Antecedentes:

A partir de un caso empírico se estudia la decisión de las personas para participar voluntariamente como funcionarios de casilla el día de la jornada electoral en México. Al respecto, interesaba analizar si esa participación era motivada por un comportamiento prosocial, donde el ciudadano contribuía a la existencia de un bien público: la democracia. De ser el caso, se descartaría el comportamiento de Homo Economicus.

Métodos:

Ante la falta de información para hacer este estudio a nivel individual, se decidió hacerlo a nivel más agregado, a nivel municipal. Por medio de una regresión logística se exploró la probabilidad de que un municipio tuviera una alta tasa de aceptación para participar en la jornada electoral como funcionarios de casilla. Específicamente, se estudió en qué medida la variable dependiente se explica por variables asociadas a un comportamiento prosocial o a un comportamiento de Homo Economicus.

Resultados:

Los resultados muestran que, efectivamente, una parte de la participación es motivada por la responsabilidad ciudadana y el compromiso social, es decir, un comportamiento divergente del Homo Economicus. En tanto que la otra parte de la participación responde a incentivos no explícitos que estarían asociados al self-interest.

Conclusiones:

En este artículo se concluye que una parte de quienes aceptan la invitación para participar como funcionarios de casilla, lo hacen respondiendo a un comportamiento prosocial, pero para el resto no es posible descartar un comportamiento de Homo Economicus. Todo ello apunta a la necesidad de seguir trabajando para consolidar la calidad de la democracia mexicana.

Palabras clave: teoría económica; racionalidad; comportamiento; Homo Economicus; interés propio

Abstract

Background:

From an empirical case, we studied the decision of the people to voluntarily participate as poll officials on the election day in Mexico. In this regard, it was interesting to analyze whether this participation was motivated by a prosocial behavior, where the citizen contributed to the existence of a public good through involvement in democracy. If this is the case, the behavior of Homo Economicus would be ruled out.

Methods:

Given the lack of information to do this study at the individual level, it was decided to do so at a more aggregated level, the municipal level. By means of a logistic regression, the probability of the citizens within a municipality having a high acceptance rate to participate in the polling day, as poll officials, is explored. Specifically, we study to what extent the dependent variable is explained by variables associated with a pro-social behavior or a Homo Economicus behavior.

Results:

The results show that, indeed, part of the participation is motivated by citizen responsibility and social commitment; that is, a divergent behavior of the Homo Economicus. The other part of the participation responds to non-explicit incentives that would be associated with self-interest.

Conclusions:

This article concludes that a part of those who accept the invitation to participate as poll officials do so in response to pro-social behavior; but for the rest, it is not possible to rule out Homo Economicus behavior. All of this information points to the need to continue working to consolidate the quality of Mexican democracy.

Key words: economic theory; rationality; behavior; Homo Economicus; self-interest

Clasificación JEL: D01, B21.

JEL Classification: D01, B21.

Introducción

En México, la autoridad electoral solicita la participación voluntaria de los ciudadanos para la organización de los comicios, versus otras alternativas, como contratar personal para dicha tarea, o bien obligar la participación por ley. Esta política, que se apoya en la participación voluntaria, resulta idónea para explorar el comportamiento de los individuos ante un bien público como la democracia. En 2012, 1 200 000 ciudadanos fueron convocados para fungir como funcionarios de casilla en las elecciones federales; de éstos, 82% aceptó la invitación, un resultado que supera por mucho lo que podría predecirse desde la teoría económica estándar. En esta teoría se asume que las personas actúan racional e interesadamente (Elster, 2011: 7), es decir, como Homo Economicus (HE). Lo anterior implica que los individuos tienen una racionalidad plena -sin fisuras- y, por lo tanto, dada la información disponible, son capaces de elegir aquello que maximiza su objetivo, cualquiera que éste sea (Basu, 2000: 37). Asimismo, se asume que el comportamiento individual es motivado por la búsqueda del interés propio -self-interest-. En ese sentido, participar voluntariamente en la organización de las elecciones no estaría alineado con el comportamiento del Homo Economicus, pero entonces, ¿qué comportamiento se revela al decidir participar? Por los resultados obtenidos en la convocatoria para participar en las elecciones, se podría pensar que existe un compromiso social con la democracia. Sin embargo, esto no concuerda con los hallazgos de algunos estudios que abordan la situación de la ciudadanía y la democracia en México. Por ejemplo, en sus diferentes ediciones, los resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP)1 muestran un desencanto de los mexicanos con la democracia, así como un involucramiento limitado de los ciudadanos en los asuntos públicos, sobre todo por las dificultades para organizarse o para confiar en los otros (ENCUP, 2016).2 De aquí que el objetivo de este artículo sea probar si la participación observada prueba la existencia de un comportamiento prosocial y, con ello, se descarta el comportamiento de Homo Economicus.

En la primera sección se analizan los comportamientos que pueden esperarse ante la invitación a participar como funcionario de casilla, donde se pone especial atención a dos casos: cuando los individuos actúan guiados por motivaciones prosociales y cuando actúan como Homo Economicus. En la segunda sección se presentan los aspectos metodológicos, el modelo logístico y la discusión de los resultados obtenidos. Finalmente, se presentan las conclusiones, donde es posible determinar que no toda la participación observada puede explicarse como un comportamiento prosocial.

I. La decisión de participar o no participar: posibles comportamientos

En México, el Instituto Federal Electoral (IFE),3 por medio de un procedimiento establecido, selecciona a cierto número de ciudadanos registrados en la lista nominal4 para participar como funcionarios de casilla el día de las elecciones.5 A este grupo de ciudadanos se les notifica que han sido seleccionados, y tienen la opción de participar o no participar. Pero ¿qué implica participar? Los ciudadanos que aceptan, se encargan de instalar las mesas de casilla, recibir a los ciudadanos, verificar que los electores estén inscritos en la lista nominal, proporcionar las boletas electorales, contar los votos, asentar los resultados en las actas y, finalmente, entregar la documentación a la autoridad electoral. En términos de tiempo, este trabajo requiere de al menos 12 horas el día de las elecciones -además de las horas de capacitación que se realizan antes de la jornada electoral-. Vale la pena mencionar que la autoridad electoral solicita la participación ciudadana voluntaria, versus otras alternativas, como contratar personal para dicha tarea, o bien, obligar la participación por ley. Esta política asume implícitamente que las personas no siempre actúan motivados por la búsqueda del interés propio -selfinterest-, lo que da margen para que se manifiesten motivaciones no egoístas. En contraste, si se hubiera asumido que todos los individuos actúan de acuerdo con la búsqueda del interés propio, habría sido necesario obligar la participación por ley y aplicar sanciones en caso de incumplimiento. Es por ello que esta política resulta idónea para explorar el comportamiento de los individuos ante un bien público como la democracia.

1. La decisión del Homo Economicus

En esta sección se analiza el comportamiento de un individuo i que se apega a la definición de Homo Economicus -un individuo que persigue sus propios intereses y cuyas decisiones responden a un ejercicio de optimización, donde dadas ciertas restricciones maximiza su utilidad y minimiza el costo-. Para un HE, la idea de participar no es atractiva, sin embargo, podría no descartarla si obtiene alguna utilidad de la misma. Participar implica cooperar para que se realice la jornada electoral, lo que a su vez contribuye con la democracia. Y aunque la democracia no es un bien que tenga mercado, los individuos, no son indiferentes a su existencia y calidad, por lo tanto, podría suponerse que los individuos derivan alguna utilidad por el tiempo que ellos donan. Dado que el individuo i está buscando maximizar su utilidad, se esperaría que la decisión de participar dependiera de la comparación de utilidades. Entonces, el individuo i estaría dispuesto a participar siempre y cuando la utilidad de participar fuera mayor o igual a la utilidad de no participar.

(1)

donde s = 1 acepta; s = 0 no acepta; M representa el ingreso del individuo i; y Cs es el costo de participar.

Sin duda, el cumplimiento de la ecuación (1) es necesaria para que el individuo i acepte, pero no es suficiente. Si el resto de los individuos también están percibiendo que la utilidad por aceptar es mayor que la utilidad por no aceptar, y el individuo i entiende que aun cuando no participe podrá seguir disfrutando del beneficio -que se realicen las elecciones y con ello se mantenga la democracia-, entonces, estratégicamente decidirá no participar. El fundamento del equilibrio de Nash consiste en asumir que cada jugador admite que el comportamiento de los otros corresponde al que se observaría cuando están optimizando. Esto significa que si todos los demás jugadores están maximizando su utilidad, entonces su decisión será la de no participar, asumiendo un comportamiento de free-rider.6 En ese caso, se esperaría que los individuos que se comportan como Homo Economicus rechacen ser funcionarios de casilla, aun cuando se cumpla la ecuación (1). Pero, entonces, ¿cómo podría explicarse la participación desde la teoría económica estándar? La forma de explicarlo sería por fallas que alteran la decisión. Por ejemplo, la falta de información podría incidir en la decisión de participar, ya sea porque las personas subestiman los costos de participar o porque suprimen el comportamiento estratégico (lo que descartaría la opción de actuar como free rider). Otra forma de explicarlo sería por la existencia de incentivos no explícitos que inciden en la evaluación del costo-beneficio de participar. Por lo tanto, desde este enfoque, las personas solamente participarían debido a fallas o errores.

2. La decisión de participar en un enfoque amplio, comportamiento prosocial

Asumir que las personas guían sus acciones motivadas solamente por la búsqueda del interés propio resulta controversial, ya que se dejan fuera otras motivaciones que son relevantes en el comportamiento. En el caso que nos ocupa, la decisión de participar podría estar motivada preferentemente por el compromiso social de mantener la provisión de un bien público como es la democracia, una motivación no egoísta que no se contempla en la teoría neoclásica estándar. Este comportamiento prosocial no sólo contribuye a la realización de las elecciones, también contribuye a dar legitimidad al sistema democrático, dando certeza y transparencia al proceso electoral, de aquí su relevancia. Pero ¿cómo explicar los comportamientos prosociales?

En la teoría económica estándar, el comportamiento es motivado principalmente por la búsqueda del interés propio, dejando fuera del análisis otras motivaciones como el altruismo, la generosidad, la justicia, el compromiso social, la búsqueda de reconocimiento, la generosidad o un efecto de warm glow.7 Sin embargo, las motivaciones no egoístas son clave para explicar una amplia gama de comportamientos que no encuentran una explicación convincente desde la teoría económica estándar, tales como el voluntariado, el pago de impuestos, el ir a votar, el reciclaje, la donación de órganos, entre otros. Una cuestión fundamental de estos comportamientos es que revelan que las personas pueden incluir a los otros en sus decisiones, lo que repercute en la forma de concebir las preferencias de los consumidores, básicamente porque incluir a los otros obliga a pensar en preferencias endógenas. La endogeneidad significa que las preferencias pueden moldearse en el tiempo, en respuesta al entorno, al aprendizaje y a la interacción social. En la teoría económica estándar, al asumir preferencias exógenas, se omite la influencia de la interacción social en el comportamiento, un aspecto central para entender mejor la participación ciudadana.

El ser ciudadano implica que las personas se interesen no solamente por el bienestar individual, sino también por el bienestar social. En un enfoque amplio donde se incluyen los comportamientos prosociales, la decisión de participar como funcionario de casilla se entiende como una decisión consciente a favor de la provisión de un bien público, la democracia, y no como el resultado de un error de cálculo o de falta de información. Se trata de personas que analizan cuáles serían las consecuencias de sus decisiones en el bienestar social (Brekke, Kipperberg y Nyborg, 2007). En ese sentido, la participación de los funcionarios de casilla puede entenderse como una donación en tiempo, considerando que quienes participan no reciben ninguna remuneración económica por sus servicios, es decir, se trata de una acción no egoísta. Para Kenneth E. Boulding (1973: 13), una donación es una transferencia unidireccional de bienes económicos, del donante al donatario, donde este último recibe sin ofrecer algo que pueda considerarse como un bien económico. Pero ¿qué elementos favorecen este tipo de comportamientos prosociales? La confianza es un aspecto clave en el desarrollo de comportamientos prosociales, cuando las personas se conocen, existe un reconocimiento entre los participantes que favorece el surgimiento de conductas cooperativas.8 Kaushik Basu (2013: 127) destaca la importancia de la confianza y el altruismo para que prosperen relaciones más complejas. En una sociedad con baja confianza interpersonal las personas evitarán actuar de un modo cooperativo, básicamente porque perciben que los otros tomarán ventaja de ello (Basu, 2013). En este tipo de sociedad, la colaboración entre pares para alcanzar objetivos comunes será limitada. En México, los niveles de confianza son bajos a nivel interpersonal y respecto a las instituciones (INE, 2015). De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, de diferentes años, en promedio, 71.8% de los encuestados piensa que en general la mayoría de la gente casi siempre se preocupa por sí misma, mientras que 29% restante piensa que la gente frecuentemente ayuda a los demás (ENCUP, 2016). En un entorno de baja confianza, las personas tienen menos incentivos para cooperar, ya que no están seguros si los otros cooperarán.

Además de la confianza interpersonal, la confianza en las instituciones también es un factor que incide en el comportamiento. La baja confianza en las instituciones puede desincentivar acciones alineadas con el deber ciudadano, como el ir a votar.9 En la decisión para participar como funcionario de casilla, la baja confianza en las instituciones podría alentar o desalentar la participación, dependiendo de la solidez de la ciudadanía. Si el nivel de confianza en las instituciones es bajo, pero la formación ciudadana es sólida, podría esperarse una mayor participación motivada por el deber ciudadano de vigilar que no existan irregularidades en el proceso electoral. Pero, con una precaria formación ciudadana podría ocurrir lo contrario, las personas podrían estar desmotivadas para participar.

II. Aspectos Metodológicos

El estudio del comportamiento ciudadano representó un reto en diferentes sentidos. En primer lugar, se habría deseado contar con estadísticas a nivel individual de quienes aceptaron participar y quienes declinaron, ello con el fin de tener información acerca de sus diferencias en cuanto a algunas características clave como su nivel de escolaridad y situación laboral. Sin embargo, la información del IFE no era homogénea para la población de estudio (quienes deciden participar y quienes no), por lo que se tuvo que trabajar a un nivel más agregado, es decir, a nivel municipal. Un segundo reto concierne a la selección de variables, donde se requería buscar aquellas que permitieran captar características tanto de un comportamiento prosocial, como de uno motivado por la búsqueda del self-interest. En este apartado se presentan las fuentes de información, el modelo seleccionado y la identificación de variables.

1. Características de la información

Para realizar este estudio se contó con la base de datos proporcionada por el Instituto Federal Electoral (IFE),10 la cual contiene 1 220 032 registros. Esta base de datos clasifica entre los ciudadanos que aceptan: grupo 1, con 1 001 911 registros; y los ciudadanos que no aceptan: grupo 2, con 218 321 registros (véase el Cuadro A1). Las variables que el IFE registró para ambos grupos son: género, edad, entidad federativa, distrito, sección, municipio y localidad. Y mientras al grupo 1 se le pregunta por su último grado de estudios, ocupación y profesión, al grupo 2 solamente se le pregunta la razón por la cual no participa. Sobre las variables edad y género (véase el Cuadro A1), se encuentra que la edad promedio de quienes fueron invitados a participar como funcionarios de casilla es de 36.8 años, 37 años para el grupo 1 y 36.5 años para el grupo 2. En cuanto a la distribución por género, se observa un porcentaje mayor de mujeres que de hombres -en los dos grupos-. Del total de ciudadanos que fueron invitados a participar 57.15% son mujeres y 42.85% son hombres. En el grupo 1, 57.21% son mujeres y 42.79% son hombres, mientras que en el grupo 2, 56.85% son mujeres y 43.15% son hombres. Como ya se ha señalado, inicialmente se había pensado modelar la decisión a nivel individual, pero dado que la información registrada no era la misma para los dos grupos11 se optó por trabajar a un nivel más agregado, siendo el municipio la nueva unidad de observación. A partir de ello se integró una base de datos con variables socioeconómicas a nivel municipal obtenidas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del Consejo Nacional de Población (Conapo), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del IFE.

2. Características del modelo

A nivel municipal interesaba revisar qué nivel de participación se había registrado. Con tal fin se estimó la tasa de aceptación por municipio:

(2)

donde i es el municipio; CA i representa el número de ciudadanos que aceptaron participar como funcionarios de casilla en el municipio i; TCS i denota el total de ciudadanos seleccionados por el IFE en el municipio i para fungir como funcionarios de casilla.

La tasa de aceptación a nivel municipal (i_ta) estimada tuvo un valor medio de 87.94% para un total de 2 445 observaciones -municipios-, es decir, un porcentaje alto que difícilmente podría haberse anticipado desde la teoría económica estándar. Una vez obtenida esta tasa de aceptación, interesaba distinguir a los municipios que tuvieran mayor participación. A partir del análisis exploratorio de la variable i_ta, se decide tomar el tercer cuartil (0.8847) para hablar de una tasa de aceptación alta.12 Esto permitió generar una variable binaria Y(i_ta) que toma el valor de 1 si se observa una tasa alta de aceptación y 0 en otro caso. El siguiente paso consistió en definir un modelo de respuesta binaria, a partir del cual se pudiera explicar el comportamiento de esta variable. Un modelo de respuesta binaria modela el comportamiento de una variable que clasifica a los datos en dos categorías mutuamente excluyentes. En este caso, la variable dependiente toma el valor de 1 si se registra una tasa alta de aceptación y el valor de 0 en ausencia de ese atributo.

3. Identificación de variables explicativas e hipótesis

Las variables propuestas para explicar un comportamiento divergente del Homo Economicus fueron educación, reconocimiento social, responsabilidad ciudadana y nivel de desarrollo (véase el Cuadro 1).

a Información del PNUD.

b Información del INEGI

c Elaboración propia con información del Instituto Nacional Electoral (INE).

d Elaboración propia con información del PNUD.

e Información de la Conapo.

e Elaboración propia con información del INEGI.

*** significancia a 1, ** a 5, * a 10%.

Cuadro 1 Definición de las variables independientes 

a) Educación. Se esperaría que un mayor grado de escolaridad, implicaría tener una formación cívica más sólida, lo que a su vez contribuiría a la construcción de ciudadanía y a compensar comportamientos basados en el interés propio. Desde esta perspectiva, la educación sería el medio idóneo para que las personas conozcan sus derechos y obligaciones como ciudadanos, conozcan los problemas que enfrenta su comunidad, su ciudad, su país o el mundo y desarrollen habilidades de colaboración y diálogo que les permitan participar en asuntos públicos.

b) Reconocimiento social. Cuando las personas consideran a los otros en sus decisiones es más probable que surjan comportamientos cooperativos. En el artículo “Reluctant Recyclers: Social Interaction in Responsability Ascription”, a partir de evidencia empírica, los autores encuentran que los individuos tienen mayor disposición a participar en actividades de reciclaj