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Historia mexicana

versión On-line ISSN 2448-6531versión impresa ISSN 0185-0172

Hist. mex. vol.68 no.3 Ciudad de México ene./mar. 2019

http://dx.doi.org/10.24201/hm.v68i3.3811 

Artículos

La pugna por el diamante. La institucionalización del béisbol capitalino, 1920-1930

The Struggle for the Diamond: The Institutionalization of Baseball in Mexico City, 1920-1930

Miguel Esparza* 

* Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora

RESUMEN

El objetivo principal de este estudio es el de explicar cómo se llevó a cabo el proceso de organizar, fomentar y desarrollar la práctica del béisbol bajo la dirigencia y respaldo de una asociación deportiva, en el periodo que va de 1920 a 1930. Las instituciones deportivas son espacios donde se construyen relaciones de poder, por tanto, se analizará qué hechos, estrategias y acciones fueron empleadas para fundar los organismos deportivos que tenían como fin último controlar los asuntos deportivos y financieros del béisbol capitalino.

Palabras clave: historia del deporte; béisbol; institucionalización deportiva; relaciones de poder

ABSTRACT

The primary objective of this article is to study how baseball was organized, promoted and developed with the leadership and support of an athletic association in the years between 1920 and 1930. Athletic institutions are spaces that construct power relationships, and so this article will analyze the developments, strategies and actions that founded the sporting organizations controlling the athletics and finances of Mexico City baseball.

Keywords: sports history; baseball; institutionalization of sports; power relationships

Introducción

Hoy en día, el béisbol es uno los deportes preferidos de la sociedad mexicana, gracias a que cuenta con una estable infraestructura institucional que le ha permitido crecer hasta consolidarse como deporte y como negocio. Sin embargo, desarrollar esa infraestructura institucional no fue fácil, ya que al menos dos grupos se disputaron el control de este deporte.1

Entonces ¿cómo se logró la institucionalización del béisbol capitalino? Al respecto, William Beezley señala que después de la “destrucción y la agitación” que dejó la Revolución a lo largo de una década (1910-1920), el béisbol “renació” en la ciudad de México gracias a la promoción dada por el expresidente de la Liga Americana de Béisbol, Ban Johnson, quien luego de visitar la capital de la República en 1921 se convirtió “en el más activo promotor del juego al sur del Río Grande”.2

Sin embargo, no es correcto decir que el béisbol capitalino tuviera que renacer, porque su práctica jamás se suspendió, pues incluso en los momentos más álgidos de la lucha revolucionaria estuvo vigente. En ese mismo sentido, a partir de 1911 el béisbol capitalino comenzó a ser independiente de la influencia extranjera, pues con el inicio de la Revolución se suscitó la “transición deportiva”, el proceso que puso en manos mexicanas el control de los deportes; por tanto, la promoción realizada por Ban Johnson fue más anecdótica que relevante.3

Para Gabriel Angelotti la institucionalización de los deportes fue una labor del gobierno mexicano y afirma que en dicha empresa participaron los tres órdenes de gobierno. A decir de Angelotti, a partir de 1920 los gobiernos posrevolucionarios “construyeron un andamiaje burocrático, centralizado y jerárquico, encargado de ordenar y controlar todas las actividades físicas realizadas en el país; tanto en el ámbito público como privado, amateur como profesional”.4

Sin embargo, el gobierno mexicano no fomentaba los deportes sino la educación física.5 En efecto, la información empírica demuestra que las autoridades mexicanas optaron por impulsar la educación física (por medio de la gimnasia escolar) en lugar de los deportes.6 De manera ocasional el gobierno organizó exhibiciones deportivas para conmemorar algún festejo patrio, porque esto le retribuía publicidad positiva e inmediata y no le significaba una gran inversión de tiempo o de dinero.7

En contraste, fueron los esfuerzos particulares los que hicieron prosperar los deportes, destinando gran cantidad de tiempo y dinero para organizar campeonatos, construir espacios deportivos y fundar instituciones encargadas de administrar los recursos económicos y humanos disponibles en cada disciplina. Las instituciones deportivas son necesarias para el de­sarro­llo deportivo porque permiten aumentar “la eficacia en los procesos de producción”, ya que por su conducto se mejora la organización y se incrementa la calidad de los hechos, se impulsa la práctica deportiva hasta alcances nacionales y permiten que los deportistas mejoren su rendimiento, así como sus marcas y sus récords, y se forman a partir de la unión de equipos y clubes pertenecientes a una misma ciudad o a poblaciones diferentes y que, al unirse, buscan consolidar la presencia de su deporte en la sociedad, equiparar reglas, fomentar la práctica deportiva, crear espacios deportivos y formar nuevos practicantes.8

A fin de poder llevar a cabo sus objetivos, las instituciones deportivas deben crear una normatividad tanto administrativa como deportiva; la primera de ellas se enfoca al funcionamiento burocrático, es decir, se crea toda una estructura operativa a partir de los estatutos que son el cuerpo de reglas que establecen y delimitan los derechos y obligaciones de los asociados, así como el régimen de elección de la mesa directiva, forma de conseguir fondos y de utilizarlos.9

En cuanto a lo deportivo, lo que se busca principalmente es unificar los diferentes criterios que pudieran existir en cuanto a la forma en que deben promoverse, organizarse y celebrarse las competencias deportivas. La unificación de criterios es un paso trascendental para la consolidación de los deportes en una sociedad, porque permite a las instituciones deportivas extender su rango de acción hasta abarcar por completo el territorio de un país y además determinar quiénes son los mejores deportistas de entre sus agremiados al establecer una dinámica de competencias locales, regionales y nacionales.

La unificación de criterios permite concentrar todos los esfuerzos particulares en los mismos objetivos y esto se logra a partir de la homogeneización de las reglas de organización y celebración de una competencia, que son los mecanismos utilizados por las instituciones deportivas para controlar y administrar los deportes, pues ningún individuo que no aceptara las reglas podría ser parte de los equipos que una institución deportiva reconociera y tampoco podría tomar parte en las competencias que ésta organizara.

En el caso del béisbol capitalino, este deporte llevó a cabo su institucionalización (el proceso de organizar, fomentar, desarrollar y controlar la práctica deportiva bajo la dirigencia y respaldo de una asociación o federación) a lo largo de la década de 1920. Considerando que las instituciones deportivas son organismos en que construyen y desarrollan relaciones de poder, y teniendo en cuenta que la institucionalización del béisbol capitalino no fue un proceso ordenado ni armonioso, sino por el contrario, fue caótico y problemático, pues al menos dos grupos se disputaron el control de este deporte, se analizará cómo se construyeron las “relaciones de poder” dentro del béisbol capitalino, haciendo uso de algunos términos y conceptos desarrollados por Michel Foucault.10

Según Foucault, las instituciones (incluidas las deportivas) son espacios donde se construyen y desarrollan relaciones de poder, ya que los sujetos se hallan insertos en constantes dispu­tas por el ejercicio del mismo.11 Las relaciones de poder en­cierran confrontaciones en que se ponen en operación diversas acciones y estrategias con el fin de nulificar o reducir el campo de acción de los otros, hasta limitar su manera de actuar y terminar dominándolos. Sin embargo, la dominación no es total, porque las relaciones de poder están siempre en tensión y en constante reelaboración, ya que las relaciones de poder son sistemas flexibles que se pueden reformar y reorganizarse por medio de las disciplinas científicas, formas jurídicas, códigos morales y educativos y por persuasión discursiva.12

Por tanto, el análisis de las relaciones de poder nos permitirá explicar cómo era la dinámica social y deportiva del béisbol capitalino y qué hechos, estrategias y acciones se emplearon para fundar los organismos deportivos que tenían como fin último controlar, fomentar y administrar los asuntos deportivos y financieros del béisbol capitalino durante la década de 1920.13

¡Strike uno! El béisbol capitalino en la etapa previa a su institucionalización

Una vez que los constitucionalistas tomaron el poder en 1916, el clima social de la ciudad de México fue más benévolo y propicio para que se reactivara (con relativa normalidad) la vida cotidiana. En cuanto a la situación del béisbol, si bien tuvo momentos complicados, nunca dejó de practicarse; de hecho, existían tres niveles de béisbol; las novenas profesionales de peloteros cubanos (primera categoría), los equipos estudiantiles amateurs (segunda categoría) y los equipos llaneros de tercera categoría (profesionales y amateurs), que semana a semana disputaban un estimado de entre 25 y 30 partidos.14

Aunque el béisbol se mantuvo vigente durante el periodo revolucionario, no lo hizo sin problemas, ya que se encontraba disgregado, aspecto que dificultaba la organización de ligas y la concertación de partidos.15 También era complicado que los equipos conservaran sus jugadores, pues existía el problema del revolvedero, es decir, era común que un mismo pelotero se comprometiera para jugar en un mismo día con varios equipos a la vez y no cumpliera con ninguno.16 Finalmente, como no había ninguna autoridad que regulara el béisbol y que impusiera un efectivo control sobre los equipos, de forma habitual se suscitaba algún tipo de conflicto a mitad de un partido que desencadenaba una riña en que participaban peloteros y aficionados y que obligaba a la policía a intervenir.17

En este clima de informalidad y desorganización, no era posible que el béisbol progresara y adquiriera un alcance nacional, ya que hacía falta que el gremio beisbolero se uniera y conformara un organismo que regulara la práctica beisbolera.18 Fue hasta 1919 cuando el béisbol comenzó a organizarse, gracias a Rosendo Arnaiz,19 entrenador de la Escuela de Cultura Física Sandow, quien al notar la problemática existente, convocó a todos los equipos y jugadores a una reunión donde se discutiría la conveniencia de organizar un “centro de información” que facilitara la concertación de partidos.20

En un principio, la junta celebrada solo pretendía organizar un directorio de los equipos existentes en la ciudad, pero después se propuso formar una asociación que se encargaría de administrar el béisbol y que contaría con la autoridad suficiente para sancionar a los equipos que presentaran conductas antideportivas y que perjudicaran el funcionamiento y desarrollo de las ligas que se iban a organizar.21

Una vez aprobada la formación de la asociación, se formularon los reglamentos internos, aprobándose que toda novena que deseara pertenecer a la nueva agrupación beisbolera tenía que sujetarse a los lineamientos convenidos.22 Con estas medidas se buscaba empoderar a la agrupación y con ello terminar con todos los problemas que propiciaban la suspensión de partidos, el retiro de los equipos, la desbandada de peloteros y sobre todo las grescas y peleas. A partir de estos lineamientos, el 1 de noviembre de 1919 se fundó oficialmente la Asociación de Aficionados de Béisbol del Distrito Federal.23

Luego de que la Asociación de Béisbol entrara en operaciones, de inmediato organizó varias ligas para sus equipos afiliados.24 Parecía que todo funcionaba correctamente y sin problemas; sin embargo, ese próspero inicio se fue diluyendo porque la Asociación comenzó a padecer una falta de fondos, ya que la mayoría de los equipos inscritos dejaron de pagar su cuota mensual de dos pesos.25 Aunque la mayoría de los equipos no pagaban sus cuotas, la Asociación no suspendió sus derechos, por el contrario, siguió ofreciendo toda clase de facilidades y para obtener ingresos organizó una liga en que el producto de las entradas se destinaría para cubrir los gastos de la Asociación.26

En 1920 la Asociación convocó a un campeonato (llamado Liga de Primavera) y, considerando que tenía 72 equipos afiliados, se creía que fácilmente se recaudarían los fondos necesarios para pagar sus deudas.27 Sin embargo, el proyecto fracasó porque solo 17 equipos respondieron a la convocatoria. La poca respuesta se atribuyó a la “idiosincrática apatía y falta de unión” prevaleciente en el gremio beisbolista.28

El fracaso de la Liga de Primavera acentuó la crisis económica de la Asociación de Béisbol y se rumoraba que el presidente, Rosendo Arnaiz, renunciaría luego de cinco meses en el cargo.29 Pese a todos los problemas, la Asociación pudo sobrevivir a la crisis inicial y mantenerse vigente el tiempo necesario hasta que una nueva mesa directiva fuera nombrada y lograra saldar sus deudas.30

La nueva dirigencia pudo hacerse de recursos gracias a que, con motivo de la celebración del centenario de la consumación de la independencia, el gobierno destinó dinero para organizar una liga que se denominaría “Campeonato del Centenario”, y luego de cubierta la renta de los campos y el salario de los umpires, 30% del resto del producto de las entradas sería para la Asociación.31

El Campeonato del Centenario fue un éxito deportivo y financiero. En lo deportivo, el torneo alcanzó el éxito debido a que fue sumamente disputado. En lo financiero, fue gracias a que la Asociación se encargó de administrar la repartición del dinero, que se pudo ejercer control sobre los equipos y mantenerlos hasta el final del campeonato, aunque no sin controversias, pues a varios equipos les pareció insuficiente la cantidad de dinero que les correspondió, así que acusaron al señor Delfín Algara (el nuevo presidente de la Asociación) de malos manejos, lo que propició su renuncia al cargo.32

En esta primera etapa de la institucionalización del béisbol, se observan los pasos iniciales para establecer un organismo deportivo y construcción de las relaciones de poder a partir del establecimiento de los primeros reglamentos del béisbol, con los que se buscaba impartir la disciplina. Al respecto, Foucault nos dice que las instituciones difunden en la sociedad diversos mecanismos disciplinarios que permiten y facilitan el ejercicio del poder.33 Dichos mecanismos crean relaciones de poder entre los sujetos, a partir de conveniencias y coacciones cuya aceptación puede establecerse por medio de un contrato, pero que por lo general se dan por afiliación voluntaria, ya que los sujetos buscan obtener beneficios personales o grupales.34

En el caso del béisbol capitalino, los equipos optaron por afiliarse a la Asociación y aceptaron respetar sus reglamentos porque esperaban obtener de ella beneficios económicos que por su cuenta no podrían conseguir. En efecto, detrás de los discursos de mejorar la salud, fomentar la práctica deportiva y mejorar la raza, subyacía principalmente el interés económico de los equipos asociados.35

¡Strike dos! La asociación de béisbol y ernesto carmona, el caudillo deportivo36

Aunque el Campeonato del Centenario fue exitoso, la crisis interna seguía latente, al grado que Delfín Algara optó por renunciar al cargo recién contraído, haciendo necesario celebrar nuevas elecciones, en las que Gabriel Atristain fue elegido presidente.37 Esta nueva mesa directiva tenía poco tiempo de haber entrado en funciones cuando de improviso presentó su renuncia en masa, denunciando una obstrucción a sus acciones por parte de algunos equipos. Ante la imposibilidad de lograr algún acuerdo decidieron retirarse.38

Así que, para el mes de julio, nuevamente se hizo la elección de la mesa directiva, nombrando presidente al señor Ernesto Carmona, el único que aceptó el cargo que, a decir de muchos, producía gran cantidad de “disgustos y enemistades”.39 Con Ernesto Carmona la Asociación de Béisbol comenzaría a consolidarse. En efecto, antes de Carmona, la Asociación funcionaba como un directorio que facilitaba la concertación de partidos, pero carecía de autoridad para hacer cumplir las reglas porque los equipos eran los que controlaban las ligas y administraban el dinero. Con Carmona la situación sería diferente, ya que la Asociación comenzaría a controlar la organización de las ligas y la administración de los recursos financieros, con lo cual comenzaría a tener mayor control del béisbol.40

Según Foucault, los individuos y los grupos dominantes, así como las corporaciones y los gobiernos, no acceden a posiciones de control y dominio porque tienen poder, sino porque se vuelven influyentes gracias al desarrollo de estrategias, leyes, tácticas, discursos y rituales de legitimación que los ayudan a alcanzar puestos jerárquicos en las relaciones de poder.41 En el caso del béisbol capitalino, Ernesto Carmona logró hacerse del control de este deporte gracias a que fue capaz de construir una red clientelar en torno a su persona que le permitió manejar la práctica beisbolera durante una década.

En primer término, Carmona supo gestionar y convencer a algunas casas comerciales y jefes militares para que económicamente apoyaran a la Asociación, acordando que, a cambio de una suma de dinero, la Asociación organizaría una liga que llevaría el nombre del patrocinador, aunque las ligas y sus recursos económicos serían enteramente administrados por la Asociación, teniendo la facultad de sancionar y expulsar a los equipos que no acataran sus reglamentos.42

Asimismo, con Carmona la Asociación de Béisbol expandió su radio de acción, pues tenía el plan de organizar un campeonato con equipos foráneos, así que en 1922 convocó al llamado “Campeonato de Baseball de Aficionados de la República Mexicana”. Este torneo buscaba incluir equipos de todo el país, pero principalmente de ciudades cercanas al D. F. (la sede del torneo).43 Sin embargo, solo el Águila de Veracruz mostró interés en participar en el campeonato, por lo que los organizadores modificaron las bases de la convocatoria para favorecer su participación.44

El torneo iniciaría el 20 de marzo de 1922; sin embargo, antes del inicio se supo que dicho campeonato no fue organizado por la Asociación, sino por un particular, hecho que desató las críticas hacia el presidente y propició discusiones en el gremio beisbolero.45 Carmona, por su parte, hizo saber que la única forma en que se pudo organizar el campeonato fue por medio de un tercero, ya que la Asociación carecía de fondos, por lo que entró en negociaciones con el señor Guillermo Arias, un empresario que ofreció facilitar el dinero necesario para la organización del torneo a cambio de un porcentaje de las entradas.46

Para “Fray Kempis”,47 el cronista de El Universal, no era necesario asociarse con una empresa, pues el campeonato nacional no era tal, sino una simple serie entre equipos del D. F. y Veracruz que se hubiera organizado con los fondos obtenidos de los partidos disputados.48 “Fray Nano”49 (el otro cronista de El Universal) señaló que si el campeonato contaba únicamente con equipos de la capital y de Veracruz, fue porque “ningún otro team de la República se juzgó competente para medir sus fuerzas…”,50 por lo que le extrañaba la actitud de “Fray Kempis”, quien en lugar de apoyar el béisbol, lo obstruía sin razón.51

“Fray Kempis” siguió con sus críticas al “campeonatito”, como lo llamaba, y dio a entender que tanto Carmona como “Fray Nano” eran unos oportunistas, porque a su juicio lo de la empresa organizadora no era más que un chanchullo para beneficiarse con el dinero de las entradas, pues al supuesto empresario (señor Arias) no lo conocía nadie, a excepción de Carmona y “Fray Nano”.52

También los equipos capitalinos que participarían en el campeonato protestaron ante el presidente de la Asociación “por las condiciones en que se efectuó el contrato del Águila”, alegando que el único equipo favorecido era la novena veracruzana, pues se rumoró que los equipos capitalinos no iban a recibir ningún centavo en los partidos que disputarían en el puerto jarocho, así que los peloteros capitalinos amenazaron con no jugar, si no se les aseguraba la paga en sus visitas a Veracruz.53

El campeonato constaría de 24 partidos, sin embargo, a la mitad del torneo el Águila de Veracruz se negó rotundamente a regresar a la ciudad de México, pues se sentía hostilizado por los aficionados capitalinos, por esa razón propusieron que el resto del campeonato se jugara en Veracruz, pero naturalmente, ninguno de los equipos de la capital estaba conforme “en ir a recibir constantes flores (insultos) de los jarochos”, y a no llegarse a un acuerdo, el campeonato se dio por terminado y se declaró campeón al Águila.54

En sus primeros años de existencia, la Asociación de Béisbol del D. F. se vio envuelta en muchas dificultades, que en lugar de resolverse mediante las reglas o de los acuerdos convenidos, trataban de solucionarse por medio de tácticas poco éticas y deshonestas (como el abandono de las ligas y el retiro de los partidos) que ponían en riesgo la continuidad de las ligas y del propio organismo, el cual todavía no contaba con la suficiente autoridad para imponerse por completo a los equipos y a sus intereses.

La principal causa de conflicto y desunión del gremio beisbolero era el dinero. Para los beisbolistas, managers y equipos, la Asociación era una fuente de ingresos, por esa razón estaban afiliados a ella, ya que sus ligas y campeonatos eran muy redituables, porque además de las apuestas, obtenían un porcentaje del dinero de las entradas; en cambio, en los llanos, solo tenían oportunidad de ganar dinero con las apuestas, siempre y cuando salieran triunfadores.

El problema es que todos los equipos buscaban ganar la mayor cantidad de dinero posible que les permitiera cubrir sus gastos; sin embargo, no siempre había una gran recaudación, así que el dinero que le tocaba a cada equipo era insuficiente para pagar los salarios de sus peloteros, pues un gran porcentaje de la taquilla era para el municipio como impuestos.55 Por ejemplo, si se recaudaban 600 pesos, 200 se destinaban a la renta del parque, 200 para el Ayuntamiento, 50 para los interventores y el resto (150 pesos) se repartía entre los dos equipos; “ahí es donde sudan y donde cambian de color los managers…” pues a cada jugador le correspondían 7 pesos con 50 centavos por partido, una cantidad estimada insuficiente para mantener un modo de vida honrado y honesto.56

La falta de un salario decoroso fue una de las causas que propiciaba que los peloteros saltaran de un equipo a otro, lo que a su vez favorecía la desunión del gremio beisbolero y ponía en duda la continuidad de la Asociación, la cual seguía vigente “gracias a un raro capricho” de Ernesto Carmona, quien ponía de su dinero para mantenerla funcionando y dedicaba mucho tiempo para gestionar acuerdos con todos los equipos, con el fin de crear consensos que permitieran solventar la problemática existente.57

La situación que padecía la Asociación de Béisbol desde 1919 y hasta 1922 fue problemática; sin embargo, de forma inesperada y con un poco de suerte, el entorno fue cambiando a su favor, pues gracias a la creciente urbanización de la ciudad, muchos de los espacios y predios que habitualmente se utilizaban como campos de béisbol se fueron perdiendo porque en ellos comenzaron a edificarse conjuntos habitacionales.58

Antes de 1922, en la ciudad de México existían gran cantidad de terrenos que cada domingo eran utilizados como parques de béisbol. En cada uno de estos campos se disputaban por lo menos tres partidos y, por la gran demanda que tenían, era necesario definir por sorteo qué equipos jugarían y en qué horarios.59 Sin embargo, a partir de 1922 muchos de estos terrenos comenzaron a perderse porque fueron urbanizados o porque sus dueños ya no permitieron que se jugara en ellos sin el pago de una renta.60

Los pocos terrenos que aún quedaban disponibles estaban cada vez más lejos de la ciudad, lo que significaba que no contaran con caminos transitables o con rutas de tranvía, imposibilitando la asistencia de los aficionados, lo que implicaba que los equipos no lograran ganancias.61 Además, los terrenos no eran del todo aptos para la práctica deportiva, sobre todo cuando llovía, porque dichos campos quedaban convertidos en “muladares” donde por supuesto no se podía jugar.62

Pudiera pensarse que la pérdida de los espacios utilizados para el béisbol fuera perjudicial para la institucionalización del béisbol capitalino, pero, por el contrario, fue una situación que Ernesto Carmona supo aprovechar para modificar a su favor las relaciones de poder y finalmente controlar el béisbol de la capital, así que al saber que los principales parques de pelota serían fraccionados, Carmona de inmediato buscó hacerse de un espacio donde pudieran celebrarse los partidos organizados por la Asociación del D. F.

Carmona entró en tratos con los dueños del Colegio Franco-Inglés para que le rentaran un terreno anexo que tenía la extensión necesaria para construir un diamante de béisbol y además, contaba con una ubicación accesible para el público (calles pavimentadas y líneas de tranvías).63 Carmona arrendó el predio por veinte años y con ello logró hacerse del control del béisbol, porque al perderse los últimos espacios disponibles para jugar, la única opción que quedaba era el parque de Carmona, así que para poder jugar, los equipos forzosamente debían sujetarse a las reglas y condiciones que Carmona les impusiera.64

El aseguramiento del parque Franco-Inglés fue una jugada trascendental de Ernesto Carmona para lograr la consolidación de la Asociación del D. F. como la máxima autoridad del béisbol en la ciudad de México, aunque es pertinente señalar que todo esto tuvo como móvil un interés personal por parte del señor Carmona, pues la concesión del parque la obtuvo como dueño de La Casa de los Deportistas (una tienda de artículos deportivos) y no como el presidente de la Asociación del D. F., así que Carmona le prestaría el parque a la Asociación solo si se le otorgaba un porcentaje de la taquilla a manera de renta.

Fue así como Carmona logró perpetuarse durante una década como presidente de la Asociación, y fue así también como la Asociación del D. F. logró tener la estabilidad suficiente para administrar y controlar al béisbol capitalino, porque en caso de que algún equipo no estuviera de acuerdo con alguna de sus disposiciones o que no cumpliera con algún compromiso, se le impediría jugar y concertar partidos en sus campos. Esto fue lo que sucedió con el México, novena que se dijo boicoteada porque la Asociación no permitía que ningún equipo jugara contra ellos debido a que este equipo también contaba con un parque propio, aspecto que no era del agrado de Carmona, quien esperaba que todos los equipos importantes disputaran sus partidos en el parque Franco-Inglés, así que cuando el México rechazó jugar en dicho parque, la Asociación ordenó a sus equipos afiliados no enfrentarse al México, so pena de ser desafiliados en caso de hacerlo.65

Carmona dijo en su defensa que no había tal boicot, sino “una reciprocidad justificada”, es decir, si el México no deseaba jugar en otro campo, los otros equipos de igual forma no querían disputar sus encuentros fuera de su parque habitual, por la comodidad que representaba no tener que movilizarse a otras áreas de la ciudad.66 Con el acaparamiento de parques y terrenos los equipos se disciplinaron, pues las novenas que no lo hicieron tuvieron que peregrinar de un lado a otro buscando un espacio donde jugar sus partidos. Por ejemplo, los equipos Multicolor y Comintra, luego de mucho buscar, solicitaron al señor Bixler disputar sus partidos en el lejano parque Anáhuac en Valbuena.67

El control de los espacios deportivos debe considerarse como una fase más del proceso de institucionalización del béisbol capitalino, pues a partir de este momento el béisbol se vuelve más estable, más organizado y se consolida como negocio. En efecto, el control de los parques de pelota le permitió a la Asociación del D. F. ejercer mayor control de la práctica beisbolera, aspecto que comenzó a reflejarse con el surgimiento de ligas más organizadas, como la liga comercial-obrera y la liga militar.68

Con el surgimiento de las nuevas ligas, la Asociación del D. F. tenía “trabajo a pasto” porque cada domingo se disputaban gran cantidad de partidos en que veían acción equipos profesionales de primera categoría, además de equipos infantiles y juveniles.69 En todos estos partidos se buscaba que imperaran la disciplina y el apego a las reglas, sin embargo, por el amplio número de encuentros no fue posible mantener el orden, así que surgieron nuevas críticas hacia la dirigencia de la Asociación del D. F. por parte de un grupo disidente (encabezado por Gabriel Atristain) que, además, tachaba de ilegítimo a Ernesto Carmona.70

Carmona, por su parte, se defendió de las acusaciones diciendo que había sido reelecto por unanimidad en una junta realizada en noviembre de 1922 e hizo saber a sus críticos que si tenían proyectos encaminados a mejorar el béisbol, los presentaran y se postularan para asumir la presidencia de la Asociación, que él (Carmona) gustoso les entregaría, pues “el puestecito más que cargo era carga y muy pesada de verdad”.71 El problema entre Carmona y la disidencia se enconó más cuando se supo que Carmona pretendía imponer como su sucesor a “Fray Nano”, buscando con ello disimular sus negocios.72

Diversas voces se oponían a que “Fray Nano” fuera el presidente, por ejemplo, “Don Gaspar” (el cronista de El Demócrata) señaló que si esto sucedía todo estaría puesto para que la Asociación del D. F. siguiera al servicio de Carmona “y artículos por él expendidos” porque, en su concepto, “Fray Nano” se prestaba a estos chanchullos porque fue Carmona quien lo recomendó para que ejerciera como cronista de El Universal, posición que según el cronista “Susasus” utilizaba para calumniar, porque era un personaje de poca moral.73

Aunque la Asociación del D. F. estuvo organizando más y mejores ligas, persistía un exacerbado descontento por la forma autoritaria en que Carmona manejaba los asuntos del béisbol, principalmente los económicos. Dicho descontento provocó la división del gremio beisbolero, ya que el grupo disidente optó por separarse de la Asociación del D. F. y fundar un nuevo organismo.74 La disrupción de la disidencia fue una acción que abrió una nueva fase del proceso de institucionalización del béisbol capitalino y además modificó las relaciones de poder pues, por una parte, otorgó autonomía al grupo disidente y, por otra, debilitó el control establecido por Ernesto Carmona.75

¡Strike tres! Carmona y la asociación del D. F. Vencen a la disidencia

Como a pesar de las protestas “Fray Nano” fue impuesto como presidente, la oposición optó por abandonar la Asociación del D. F. y formar una nueva asociación que en verdad trabajara en pro del béisbol y que no fuera una mera pantalla para disimular los negocios de Ernesto Carmona. Fue así como surgió la Asociación Mexicana de Aficionados de Béisbol (AMAB), un organismo que se encargaría de fomentar el béisbol amateur.76 Para Carmona, la nueva asociación era totalmente ilegal, pues había emanado de un “cuartelazo” que dividió aún más al gremio beisbolero, ya que la separación desató “un odio mortal” entre ambas asociaciones.77 En contraparte, Eduardo Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana (AMAB), dijo que la separación se produjo porque un amplio grupo no estaba de acuerdo con la forma autoritaria en que Carmona administraba el béisbol.78

Aunque las dos partes lo negaban, el trasfondo de todo este asunto tenía un claro interés económico, pues ambas asociaciones (la del D. F. y la Mexicana) buscaban beneficiarse con el dinero de la taquilla de los parques que regenteaban y además establecieron, como parte de sus reglamentos, que se jugaría con los artículos deportivos de sus casas comerciales patrocinadoras; por ejemplo, la Asociación Mexicana estipuló que solo se podía jugar con la pelota Spaulding, mientras que en la Asociación del D. F. la pelota oficial era de una marca diferente que se vendía en exclusiva en la tienda de Ernesto Carmona.

Pudiera pensarse que con el surgimiento de una nueva asociación el béisbol capitalino se vería afectado, sin embargo, esto no fue así; por el contrario, la competencia entre los dos grupos mejoró la organización de las ligas de béisbol, ya que cada una de las asociaciones se enfocaría a un sector específico; la del D. F., administrada por Carmona, al béisbol profesional, mientras que la Asociación Mexicana (AMAB) presidida por Eduardo Rodríguez, al béisbol amateur.

Así que en lugar de ser un factor en contra, la nueva asociación fue un elemento positivo para el desarrollo del béisbol organizado, en primer lugar, porque cada asociación se encargaría de un tipo específico de béisbol (la Asociación del D. F. al béisbol profesional, la Asociación Mexicana, al amateur). En segundo término, ambas agrupaciones competían entre sí buscando organizar más y mejores ligas y, finalmente, la rivalidad existente entre ambas asociaciones las llevó a competir en el plano deportivo, disputándose el título de campeón de la ciudad de México, esto gracias al cronista “Guardameta” de El Universal, quien tuvo la idea de organizar una serie de campeonato de tres partidos entre los equipos campeones de ambas asociaciones, muy a la usanza de las series mundiales de las ligas mayores estadounidenses.79

El primer paso para llevar a cabo esta serie de campeonato fue vencer el distanciamiento existente entre ambos grupos y convencerlos de reunirse para discutir el proyecto y remitirlo a sus respectivas mesas directivas para su análisis y eventual aprobación. Una vez aprobado, se conformó el llamado Comité Supremo, un tribunal de honor integrado por los presidentes de las dos asociaciones (Carmona y Eduardo Rodríguez), además del cronista “Fray Nano”, que se encargaría de resolver las controversias suscitadas en los partidos, pero principalmente de imponer la disciplina.80

Luego de acordados los términos, se anunció que “por primera vez en la historia del baseball en México…” se iba a efectuar una serie de campeonato donde jugarían dos novenas “pertenecientes a las dos asociaciones que existen en la capital”.81 Esta serie disputada entre el Guanajuato y el Multicolor disiparía por completo las dudas sobre cuál proyecto beisbolero era el mejor, si los campeonatos profesionales de la Asociación del D. F. o los amateurs de la Asociación Mexicana (AMAB).82 Finalmente, el Guanajuato, de la Asociación del D. F., resultó vencedor al ganar dos partidos consecutivos y, aunque se esperaba que la serie de campeonato fuera más reñida y se definiera hasta el tercer partido, el éxito fue rotundo, así que se esperaba que en el futuro ambas asociaciones trabajaran en conjunto en pro del béisbol y organizaran más campeonatos de este tipo.83

Luego de la serie de campeonato, los presidentes de ambas asociaciones se volvieron a reunir para organizar ya no una serie, sino un campeonato con ocho equipos (cuatro de cada asociación), que se esperaba fuera un éxito total, tanto en lo deportivo como en lo económico, pues la rivalidad existente entre ambos grupos hacía pensar que los campeonatos serían disputados en buena lid y sin posibilidad de arreglos o chanchullos.84

Después de varias semanas de acalorados debates y polémicas, se aprobó uno de los proyectos presentados, así que se dio paso a los preparativos del llamado “campeonato mixto”.85 Sin embargo, tal y como había sucedido en otras ocasiones, la unión entre los grupos pronto se vería interrumpida por asuntos extra deportivos, ya que se corrió el rumor de que los umpires favorecerían con sus decisiones a algunos equipos. El conflicto ya no pudo solventarse porque las acusaciones crearon un ambiente de discordia total que provocó que el comité supremo renunciara y el campeonato mixto finalmente se disolviera.86

El cierre abrupto del campeonato mixto tomó desprevenidas a las dos asociaciones, las que como plan B implementaron la celebración de “partidos sueltos” (partidos de apuesta) mientras organizaban nuevas ligas.87 Fue el grupo disidente de la Asociación Mexicana (AMAB) el que primero reorganizó un nuevo campeonato que denominó Liga de Verano, pero este nuevo torneo tampoco fructificó y terminó disolviéndose a las pocas semanas de haber iniciado, por el eterno problema del constante cambio de peloteros.88

Mientras tanto, la Asociación del D. F., luego de atestiguar el estrepitoso fracaso de la liga organizada por la asociación rival, decidió tomar un poco más de tiempo para organizar lo que sería su nueva liga y que llevaría el nombre de Liga Mexicana. Hoy en día, la Liga Mexicana es reconocida como el torneo donde los equipos participantes se disputan el campeonato nacional y también se considera que tiene mayor importancia que cualquier otra liga o asociación. Sin embargo, en 1925 era una liga más y fue llamada así porque la asociación rival (la amab) se había adelantado en denominar a su nuevo campeonato Liga de Verano, como era habitual. Así que para evitar confusiones, Ernesto Carmona decidió buscar un nuevo membrete para su nueva liga, aceptando la sugerencia de “Fray Nano” de llamarla Liga Mexicana.89

En los años veinte, la Liga Mexicana era un torneo de tantos, pues carecía de la importancia que hoy ostenta. Sin embargo, comenzó a destacar y a ganar notoriedad porque, a diferencia de otras ligas que con dificultad lograban concluir siquiera una temporada, la Liga Mexicana consiguió mantenerse vigente gracias a que fue uno de los torneos mejor organizados y más reñidos.90

En efecto la Liga Mexicana sobrepasó por mucho las expectativas de sus organizadores, pues fue el torneo más disputado y más concurrido de la década de 1920, permitiendo que Carmona y la Asociación del D. F. se consolidaran como los legítimos representantes del béisbol, no solo en la capital, sino también a nivel nacional, pues de manera paulatina fue extendiendo su radio de acción hacia otras ciudades del país y con ello logró vencer al grupo disidente de la Asociación Mexicana (AMAB), la cual, al carecer de ligas organizadas y competitivas, fue perdiendo presencia entre los aficionados y los beisbolistas, quienes prefirieron concurrir a los partidos de la Liga Mexicana y afiliarse a la Asociación del D. F.91

Al contar con el apoyo de la prensa, de los practicantes y de los aficionado al béisbol, Carmona y la Asociación del D. F. finalmente pudieron imponerse al grupo disidente, el cual, aunque se mantuvo vigente, ya no pudo seguir en la pugna por el control del béisbol (ni en lo deportivo ni en lo administrativo), porque al carecer de una liga o campeonato que fuera igual de competitivo que la Liga Mexicana, fue perdiendo la preferencia del público, ya que sus ligas fueron consideradas como de segunda categoría, por ser poco atractivas, poco competitivas y bastante desorganizadas.

El declive de la disidencia y de la Asociación Mexicana (AMAB) abrió la puerta para que la Asociación del D. F. se apoderara del control total de las relaciones de poder y del béisbol capitalino, pues al no existir un grupo opositor que hiciera contrapeso a las disposiciones y reglas establecidas por Carmona y la Asociación del D. F., el béisbol quedó a merced de sus determinaciones. Esto se pone de manifiesto a partir del año 1926, con la implementación de una serie de reformas que, según se dijo, tenían el único fin de mejorar al béisbol, aunque el verdadero objetivo era ejercer mayor control y disciplina en el gremio beisbolero.92

Por ejemplo, reiteradamente se estuvo diciendo que con el fin de mejorar al béisbol, se implementarían una serie de medidas que tenían por objeto formar más peloteros mexicanos, porque hasta ese momento, el béisbol nacional dependía en gran medida de los peloteros extranjeros y para evitar que esta situación siguiera vigente, la Asociación del D. F., consideró pertinente dar un giro de 360 grados y cambiar el formato de sus ligas (de profesional a amateur) porque a su juicio el béisbol mexicano nunca iba a prosperar mientras los peloteros mexicanos no tuvieran la oportunidad de desarrollar sus cualidades.93

Muchos equipos capitalinos tenían varios peloteros mexicanos en sus filas pero, por lo general, estaban relegados a la banca, aspecto que iba en detrimento del desarrollo del béisbol nacional, ya que si los novatos mexicanos no tenían la oportunidad de jugar, en todo momento se tendría que importar beisbolistas extranjeros de experiencia.94 La dependencia que se tenía de los peloteros extranjeros, hacía que los equipos tuvieran “cimientos de arena”, porque estaban sujetos a los caprichos de los beisbolistas foráneos, por ejemplo, el “México” no pudo ganar el campeonato de 1925, porque los cubanos Castillo y Ramírez desertaron cuando sus servicios eran más necesarios.

Así que para evitar que la Liga Mexicana desapareciera a causa del comportamiento “inmoral” e inestable de los peloteros extranjeros, Ernesto Carmona juzgó conveniente convertirla en un torneo amateur, donde únicamente participarían peloteros mexicanos.95 Para que esto fuera posible, fue necesario hacer una efectiva clasificación de los beisbolistas, pues no se sabía con exactitud quién era amateur y quién profesional, ya que el criterio para determinar el estatus de los peloteros, lo establecían los managers, quienes se reunían antes del inicio de un campeonato para determinar mediante votación si los jugadores que presentaba cada equipo eran aceptados o no por el resto de las novenas participantes.96

En teoría, con la clasificación de los beisbolistas los equipos de la Asociación del D. F. ya no podrían alinear peloteros profesionales; sin embargo, los beisbolistas profesionales se hacían pasar por amateurs para seguir jugando, lo que a su vez propiciaba que persistiera el problema del revolvedero, ya que siguió siendo constante que los peloteros cambiaran de novena luego de recibir una mejor oferta financiera.

El problema del revolvedero seguía vigente porque los equipos de primera fuerza no formaban a sus peloteros, pues en esa época se carecía de las llamadas fuerzas inferiores, es decir, no tenían equipos filiales en ligas de menor categoría donde los peloteros novatos se formaran y adquirieran experiencia, para posteriormente ingresar al primer equipo, porque todo este proceso requería una inversión de tiempo y dinero que nadie estaba dispuesto a llevar a cabo, así que recurrían a lo más simple: apropiarse de los mejores peloteros de otros equipos haciéndoles grandes ofrecimientos económicos.97

Esta práctica no solo debilitaba a los equipos sino a las ligas, porque luego de que un equipo perdía a sus mejores peloteros, inmediatamente abandonaba el campeonato, situación que obligaba a realizar una serie de ajustes para que la competencia continuara pero, además, cuando de antemano se sabía que un equipo era más fuerte que los otros, el público dejaba de asistir a los partidos porque el campeonato perdía interés, aspecto que repercutía notablemente en la recaudación de la taquilla.

Así que, tratando de solucionar el problema del revolvedero de una vez por todas, la Asociación del D. F. implementó el llamado “pacto de honor”, una regulación que establecía que todos los peloteros firmarían un contrato con sus equipos que tendría la duración de tres años, plazo en que los peloteros no podrían cambiar de equipo.98 También se consideró pertinente que los peloteros novatos fueran incluidos en la Liga Mexicana y para ello se determinó unificar a todas las categorías del béisbol de la ciudad.99

Es decir, se consideró pertinente vincular a todas las ligas entre sí y con la Liga Mexicana, así que se estipuló que el equipo campeón de cada una de las ligas inferiores tendría el derecho de ascender a la categoría superior inmediata y de esta manera el béisbol estaría “hermanado” y funcionaría como un semillero de peloteros, porque este sistema unificado permitiría que los peloteros novatos desarrollaran sus cualidades desde la categoría infantil y hasta la primera fuerza, tal y como aconteció con el Azcapotzalco, equipo que accedió a la Liga Mexicana luego de proclamarse campeón de la Liga Nacional, un torneo inferior.100

Para que las ligas unificadas se consolidaran fue necesario formar más y mejores beisbolistas mexicanos, y la forma de lograr este objetivo fue limitar la importación de peloteros extranjeros. Mientras que en 1916 se pensó que solo trayendo peloteros cubanos se podría mejorar al béisbol mexicano, una década después se consideró que los extranjeros eran un impedimento para su crecimiento porque limitaban la participación de los peloteros mexicanos y corrompían al gremio beisbolero, pues solo venían a México a ganar dinero y para obtenerlo recurrían a prácticas poco honorables, como firmar varios contratos a la vez y “saltar” de equipo (abandonarlo) cuando se les presentaba una mejor oferta económica.101

“Fray Nano” culpaba a los cubanos de implantar la costumbre de saltar de equipo cuando se les ofrecían mejores prebendas porque el único fin que tenían era ganar dinero haciendo como que jugaban, ya que la mayoría de los peloteros cubanos que venían a México no eran de los mejores de Cuba, pues provenían de novenas “playeras” (el equivalente de las llaneras en México).102 De igual forma, “Susasus” señalaba que los cubanos que jugaban en México eran el “desperdicio” de novenas como el Piratas o el Naviera porque ya estaban en decadencia, pero eran reclutados por un manager tramposo que los traía a México como estrellas y al tiempo los abandonaba.103

Luego de ser abandonados, estos peloteros debían buscar la forma de ganarse la vida, y gracias a las “indecentes agrupaciones basebollísticas” muchos peloteros cubanos sentaron sus reales en el país y se sintieron merecedores de todo tipo de prerro­ga­ti­vas, incluso se estimaban “insustituibles y únicos”. Con esta idea en mente, los peloteros cubanos veían al beisbolista mexicano como un enemigo que, en caso de destacarse, podía opacarlos y “quitarles la comida”, así que hacían todo lo posible por obstaculizarlos.104

Independientemente de si era verdad o no lo que se decía de los peloteros cubanos, la realidad era que se buscaba ejercer mayor control sobre el béisbol y la forma de lograrlo era excluyendo a los equipos y peloteros que más problemas provocaban.105 Desde que surgió la Liga Mexicana, recurrentemente estuvieron participando en sus torneos algunos equipos conocidos como “trabucos”. Éstos eran patrocinados por algún militar (como el Bravo Izquierdo)106 o por alguna secretaría de Estado (como el Gendarmería de a Pie)107 y concentraban a los mejores jugadores radicados en México, aunque esto implicaba tener que arrebatárselos a otros equipos.

Según la Asociación del D. F., los equipos trabucos representaban un grave problema para el béisbol nacional porque se formaban tomando peloteros de otros equipos, aspecto que debilitaba a las demás novenas, principalmente a las que no tenían patrocinador, pues al no contar los suficientes recursos con los cuales retener a su plantilla, tarde o temprano perdían a sus mejores peloteros y en esta condición desertaban del torneo.108

Además de sembrar la discordia y de desorganizar los torneos, los equipos trabucos tenían una duración incierta porque al depender de la ayuda de un mecenas, cuando ésta faltaba, automáticamente el equipo se disolvía y en esa época era muy común que esto ocurriera, pues repentinamente se daba una movilización militar, el cese de un ministro o simplemente el patrocinador se aburría y daba de baja al equipo, lo que propiciaba que los peloteros buscaran una nueva novena que les pagara por jugar y así el ciclo se repetía.109

Por ejemplo, el equipo Regimiento 74, a pesar de ganar el primer campeonato de la Liga Mexicana en 1925, se quedó sin patrocinador y tuvo que buscar un nuevo sostén, porque su mecenas, el general Zarzosa, se aburrió y se retiró del béisbol.110 En ese mismo sentido, el Policía de México se proclamó campeón de la Liga Mexicana en 1928 porque de manera intempestiva tres peloteros cubanos (Catalá, Agapito y Aquilino) desertaron del Bravo Izquierdo, ya que recibieron una oferta económica que no pudieron despreciar.111

Así que las medidas llevadas a cabo por la Asociación del D. F. buscaban limitar la participación de los equipos trabucos y de los peloteros extranjeros para con ello reformar la estructura administrativa del béisbol que, por una parte, le permitiera dominar las relaciones de poder, así como ejercer mayor control de los equipos de béisbol y, por otra, mejorar la organización de las ligas y establecer un sistema de formación de peloteros mexicanos. Fue así como la Federación Mexicana de Béisbol (antes Asociación del D. F.), logró imponerse a todas las demás instituciones beisboleras y se posicionó como la única y legítima representante de este deporte, tanto en la ciudad de México como en el resto del país.

Conclusiones

De forma general, la obra de Michel Foucault se caracteriza por analizar cómo funciona el ejercicio del poder.112 Según Foucault, desde 1840 se observa una transformación de los sistemas punitivos al sustituirse los castigos corporales por la suspensión de derechos. Esta nueva forma de sometimiento corporal, que Foucault denomina panóptico, es menos severa pero más vigilante, porque el control de los sujetos dejó de ser violento y se volvió más tenue, multiforme e impersonal, ya que por medio de las instituciones públicas y privadas se difundieron en la sociedad múltiples mecanismos disciplinarios que han facilitado el ejercicio del poder y han permitido mantener en operación la lógica económica.113

En efecto, el panoptismo es una política corporal cuyo fin principal es moldear y disciplinar a los individuos hasta convertirlos en sujetos económicamente útiles y políticamente dóciles, regulando los ritmos de la población por medio de diversas instituciones como escuelas, cárceles, hospitales, fábricas, gimnasios, clubes, asociaciones y federaciones deportivas que se encargan de controlar el espacio, manipular el tiempo y difundir leyes y normas, así como ejercicios sistemáticos y repetitivos.114

Considerando que los mecanismos disciplinarios que permiten el ejercicio del poder se han diseminado y operan en todas las esferas de la sociedad, algunos académicos (como Hargreaves, Heikkala, Cole, Hanson y Markula) se han abocado a examinar principalmente cómo se construyen y funcionan las relaciones de poder dentro del deporte y cómo las instituciones deportivas fabrican cuerpos útiles y dóciles para la economía y para el poder político.115

En ese mismo sentido, la institucionalización del béisbol capitalino durante la década de 1920 fue un proceso en el que se observa el ajuste de los fenómenos de la población a favor de la economía, porque las acciones empleadas para conservar o transformar el ejercicio del poder tenían la intención de organizar las fuerzas productivas mediante el sometimiento de los sujetos a un orden institucional (al de la Asociación de Béisbol del D. F.) que derivara en el desarrollo de un sistema económico y deportivo estable.

En el proceso de institucionalización del béisbol capitalino se observa cómo los grupos que se disputaban el control de este deporte implementaron una serie de tácticas y estrategias con el fin de organizar, fomentar, desarrollar y controlar la práctica beisbolera bajo la dirigencia y respaldo de una institución deportiva y con ello crear y mantener un negocio redituable. En un principio, los interesados en cultivar la práctica del béisbol se reunieron para conformar un “centro de información” que les facilitara la concertación y organización de partidos, ligas y campeonatos, pues mientras el gremio beisbolero se mantuviera disgregado, el béisbol no lograría prosperar, ni como deporte ni como negocio. A partir de este momento surge una pugna por el control del béisbol entre los dirigentes de ese primer organismo y los equipos de béisbol, siendo la principal causa de conflicto la repartición del dinero recaudado en la taquilla.

En sus primeros años, la Asociación del D. F. padeció varias crisis financieras que estuvieron a punto de hacerla desaparecer, ya que el dominio de las relaciones de poder estaba de parte de los equipos de béisbol, pues eran quienes controlaban la organización de las ligas y administraban el dinero recaudado. Fue a partir de que Ernesto Carmona asumió la presidencia de la Asociación del D. F. cuando la situación comenzó a revertirse, al lograr que la Asociación organizara las ligas y administrara el dinero recaudado al construir una red clientelar en torno a su persona.

Carmona logró obtener recursos de militares y empresas para organizar ligas y campeonatos. Posteriormente, aseguró (como empresario) un parque de pelota donde solo jugarían los equipos que acataran sus disposiciones. Con el dominio del espacio deportivo, Carmona y la Asociación del D. F. tomaron el control del béisbol y de las relaciones de poder. Sin embargo, un grupo disidente no estuvo de acuerdo con la forma autoritaria como Carmona manejaba los asuntos del béisbol, por lo que decidió separarse y formar una nueva asociación de béisbol (la AMAB).

La disrupción del grupo disidente fue una estrategia que equilibró las relaciones de poder y la pugna por el béisbol, porque debilitó el poder de Carmona y llevó a los dos grupos a disputarse el control de este deporte en el ámbito deportivo. Ambos grupos compitieron por organizar más y mejores ligas de béisbol, incluso, en algún momento organizaron en conjunto una serie de campeonato; sin embargo, las eternas rencillas (la repartición del dinero y el control del béisbol) siguieron siendo causa de división.

Luego de fracasar el intento de unificación, las dos asociaciones retomaron la rivalidad y buscaron cada una por su cuenta, controlar el béisbol. Fue la Asociación del D. F. la que finalmente se impuso como la institución dominante, gracias a que su liga principal (la Liga Mexicana) logró destacarse como uno de los mejores torneos de béisbol, tanto en lo deportivo como en lo económico, lo que, en última instancia, le permitió ganarse el apoyo de la prensa y el favor del público.

Al contar con el apoyo de la prensa y la preferencia del público, la Asociación del D. F. se posicionó como la única y legítima representante del béisbol en la ciudad de México, ya que su rival, la Asociación Mexicana (AMAB), fue catalogada como un organismo de segunda categoría porque la opinión pública consideraba que sus campeonatos eran poco competitivos y muy desorganizados. Finalmente, al ya no tener competencia, la Asociación del D. F. continuó implementando más y nuevas reformas, con la finalidad de asegurar el control del béisbol y mejorar la organización de las ligas.

La Asociación del D. F. consideró conveniente convertir la Liga Mexicana en un torneo amateur. Esta medida obligó a los equipos a limitar la participación de los peloteros profesionales y extranjeros, a los cuales se les consideraba perniciosos para el desarrollo del béisbol nacional, porque impedían la inclusión de los novatos mexicanos y saltaban de un equipo a otro cuando se les presentaban mejores ofertas económicas, aspecto que desorganizaba las ligas y sembraba la discordia en el gremio beisbolero. Aunque en el discurso se mencionaba que el objetivo principal era mejorar al béisbol para hacerlo progresar, el verdadero interés era ejercer mayor control de las relaciones de poder, porque esto permitía tener el control total del béisbol y por supuesto del dinero.

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1 En la actualidad el béisbol es un deporte de alcance nacional y cuenta con dos ligas profesionales; la Liga Mexicana de Béisbol y la Liga Mexicana del Pacífico, pero en 1920, aunque el béisbol se jugaba en varias ciudades del país, el alcance que tenía era de índole local, siendo el más importante el que se jugaba en la ciudad de México. Iván Pérez, “Los equipos de béisbol más taquilleros”, en Forbes México, 23 de mayo 2014, https://www.forbes.com.mx/los-equipos-de-beisbol-mas-taquilleros/ Cornelio Figueroa, “LMP da a conocer calendario para la temporada 2017-2018”, en Debate, 5 de mayo de 2017, https://www.debate.com.mx/deportes/LMP-da-a-conocer-calendariopara-la-temporada-2017-2018-20170505-0187.html

2Ban Johnson promovió el béisbol en México con el objetivo de alejar a los jóvenes de “la práctica salvaje y cruel de la tauromaquia”; para ello donó dos trofeos que serían disputados por los equipos de la capital. Uno de los trofeos fue entregado en 1921 al presidente Obregón para que determinara cómo se entregaría; sin embargo, Obregón decidió quedárselo. El segundo trofeo se entregó al “Comintra, equipo ganador del campeonato de 1928. Beezley, “The rise”, pp. 3-13. “Brillante salió el festival efectuado ayer en el franco-inglés”, Excelsior (19 nov. 1928), p. 2. “Ban Johnson entregó su trofeo”, Excelsior (27 nov. 1928), p. 2.

3Con el inicio de la Revolución, la influencia y el control que los extranjeros ejercían sobre los deportes se interrumpió, así que la actividad deportiva se volvió improvisada y desorganizada; por tanto, fue necesario que nuevos actores interesados en practicar, fomentar y administrar los deportes desplegaran recursos financieros e implementaran una serie de esfuerzos encaminados a recuperar, mantener vigentes y en su caso reorganizar el sistema de competencias deportivas. Esparza, “Notas”, pp. 141-170.

4María Monserrat Sánchez, Keith Brewster y Richard McGehee también consideran que el Estado mexicano fue el principal impulsor y administrador de los deportes en la década de 1920. Angelotti, “El Estudio”, pp. 211-222; Angelotti, “Deporte”, pp. 17-21; Sánchez, Formando, pp. 3-93; Brewster, “Patriotic”, pp. 139-157; Brewster, “Sport”, pp. 723-747; McGehee, “Origins”, pp. 313-332.

5De hecho, José Vasconcelos, secretario de Educación Pública, estaba en contra de los deportes, los consideraba “actividades extranjerizantes” y “aburridos pasatiempos”; Briuolo, “Estadio”, pp. 12-20.

6En lugar de promover los deportes, el gobierno mexicano pretendió poner en operación la práctica extendida de la educación física, buscando con ello educar y ejercitar a la población; sin embargo, este proyecto no pudo consolidarse por falta de dinero y de una efectiva planeación para ejecutarlo y difundirlo. Torres, “Educación”, pp. 46-49; Briuolo, “Estadio”, p. 13; Muñiz, Cuerpo, p. 114.

7El gobierno mexicano se interesó en difundir la gimnasia porque esta actividad tenía el respaldo de pensadores como Rousseau, Spencer y Pestalozzi, quienes aseguraban que la gimnasia era capaz de modificar los hábitos y comportamientos de los individuos. Con la gimnasia se buscaba eliminar “los gestos y las conductas indeseables”, además de difundir un modelo de cuerpo saludable, disciplinado y físicamente proporciona. Herrera, “Educación”, pp. 21, 22; Chávez, “Representaciones”, p. 37; Gil, “Génesis”, pp. 46; Angelotti, “Deporte”, pp. 17-25.

8Aunque el béisbol capitalino tuvo gran auge durante el porfiriato, su rango de influencia no sobrepasó los límites de la ciudad de México y en el posterior periodo revolucionario decayó volviéndose disgregado, desorganizado, improvisado e informal, así que mientras no se fundara una asociación o federación que unificara y organizara al gremio beisbolero, este deporte no tendría un alcance nacional y seguiría jugándose en algunas áreas de la ciudad y carecería de racionalidad, especialización, igualdad de condiciones y de la búsqueda de récords. Por otra parte, las instituciones deportivas son entidades privadas “con personalidad jurídica propia” que toman su forma de los modelos burocráticos de organización capitalista. Rodríguez, “Federaciones”, pp. 38-48; Bravo y López, “Reglamentación”, pp. 1-9; López, “Reglamentos”, pp. 202-240; Esparza, “Notas”, pp. 147-153.

9Monroy, “Eventos”, pp. 16-37; Rodríguez, “Federaciones”, pp. 38-48.

10Para Foucault es importante el análisis de las relaciones de poder, porque estas encierran acciones encaminadas a ajustar los fenómenos de la población a los procesos económicos; ya que el cuerpo representa “el último recipiente de las relaciones de poder”, fue necesario someterlo a un estricto control a fin de producir los tipos de cuerpo que retribuyeran beneficios económicos, de ahí la importancia de desarrollar instituciones encargadas de disciplinar a los sujetos, como escuelas, cárceles, hospitales, así como clubes, asociaciones y federaciones deportivas, para en cierto modo “fabricar” cuerpos dóciles y disciplinados por medio del control del espacio, de los reglamentos, horarios y castigos. Markula Denison y Pringle, Foucault, p. 35; Andrews, “Posting up”, p. 122; Tirado y Mora, “Espacio”, pp. 11-36; Foucault, Historia, p. 170.

11El ejercicio del poder hace necesaria la apropiación de los instrumentos que lo ponen en operación, ya que este no es un privilegio exclusivo de los grupos dominantes, sino el efecto derivado de los sistemas disciplinarios y las instituciones. Los sujetos, por su parte, buscan acceder al ejercicio del poder al vincularse y controlar los medios que lo ponen en funcionamiento. Foucault, Vigilar, pp. 36-247.

12Tirado y Mora, “Espacio”, pp. 12-17.

13Dada la carencia de documentos y fuentes primarias producidas por las instituciones y los equipos de béisbol, en este estudio se utilizarán principalmente fuentes hemerográficas y bibliográficas.

14La existencia de tres niveles de béisbol indica la calidad del béisbol que se desplegaba en la ciudad de México durante el periodo revolucionario y es un claro ejemplo de la penetración que este deporte tenía en toda la sociedad capitalina, pues era considerado una de las diversiones preferidas en la década de 1910. Lo único que faltaba era establecer un organismo que fungiera como la autoridad absoluta y que fuera capaz de mantener una sana administración de los recursos económicos y deportivos, además de conjuntar y conducir todos los esfuerzos y los intereses de los aficionados, empresarios y beisbolistas para organizar ligas y campeonatos para todos los niveles y categorías de la ciudad de México. Esparza, “Notas”, p. 164.

15Para concertar partidos, los equipos publicaban un reto formal en la prensa a todas las novenas de la ciudad, o lo hacían en medio de los llanos, minutos antes de que se celebrara el partido, con el inconveniente de que la paridad de fuerzas entre los contendientes solía ser muy desigual, así que con frecuencia los partidos se suspendían luego de hacerse evidente la superioridad de un equipo sobre otro. “A todos los clubs de baseball”, El Demócrata (22 jul. 1919), p. 6. “El pasado”, El Demócrata (5 mar. 1922), p. 2. Don Gaspar, “La Asociación de Baseball debe extender su radio de acción”, El Demócrata (14 ago. 1921), p. 2.

16En estas condiciones, no era posible organizar una liga, pues pocas novenas podían mantenerse unidas hasta el final de la temporada, porque recurrentemente los equipos se desbandaban y se retiraban de la liga al no poder conservar a sus peloteros y al no tener ninguna posibilidad de ganar el campeonato. Don Gaspar, “La Asociación de Baseball debe extender su radio de acción”, El Demócrata (14 ago. 1921), p. 2. “Apuntes deportivos de las ligas de baseball”, El Universal Gráfico (9 feb. 1922), p. 13.

17Susasus, “El pasado”, El Demócrata (5 mar. 1922), p. 2.

18Fray Kempis, “Apuntes deportivos de las ligas de baseball”, El Universal Gráfico (9 feb. 1922), p. 13. “A todos los managers de baseball”, El Universal (10 abr. 1922), p. 6.

19Rosendo Arnaiz, conocido como el “maestro”, fue un personaje que en sus inicios se dedicó a la lucha grecorromana, en la que logró alcanzar gran fama por haber derrotado al campeón de la República en este deporte, Enrique Ugartechea. También fue entrenador de la Escuela de Cultura Física Sandow y fundador de la Asociación de Béisbol del D. F; a pesar de no estar tan compenetrado en esta disciplina, en 1921, fungiendo como mánager, logró ganar el Campeonato del Centenario. Posteriormente decidió retirarse del béisbol y dedicarse por completo a la organización y dirección del Club Deportivo Internacional. Slider, “Rosendo Arnaíz, director del Club Deportivo Internacional”, Toros y Deportes (25 ago. 1925), núm. 200, p. 36.

20Convocatoria”, El Demócrata (1o oct. 1919), p. 7. Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (24 dic. 1929), p. 18.

21“Éxito de la convocatoria”, El Demócrata (4 oct. 1919), p. 7. “Asociación de jugadores”, El Universal (6 oct. 1919), p. 11. Fray Kempis, “Apuntes deportivos de las ligas de baseball”, El Universal Gráfico (9 feb. 1922), p. 13.

22Se prohibió que una novena afiliada concertara partidos con equipos no miembros; en caso de hacerlo, sería expulsada de la asociación. Asimismo, se expulsaría a los equipos que no pagaran sus cuotas y a los beisbolistas que se retiraran de un partido sin causa justificada. “Éxito de la convocatoria”, El Demócrata (4 oct. 1919), p. 7. “Asociación de jugadores”, El Universal (6 oct. 1919), p. 11. “Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Demócrata (29 nov. 1919), p. 8. “Reglamento interior de la Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Demócrata (28 nov. 1919), p. 8.

23“Éxito de la convocatoria”, El Demócrata (4 oct. 1919), p. 7. “Asociación de Baseball”, El Demócrata (23 oct. 1919), p. 7. Don Gaspar, “Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Demócrata (29 nov. 1919), p. 8.

24Una de las primeras ligas organizadas fue la Liga Unión, en la que participaron los equipos Pachuca, Fabriles y Guerra y Marina. Little Ball, “El campeonato nacional de baseball”, Excelsior (25 ene. 1920), p. 21. “Próxima liga juvenil”, El Demócrata (12 feb. 1920), p. 11.

25El problema era que muchos de los equipos asociados no eran “sociedades deportivas serias y formalmente constituidas”, sino agrupaciones poco cohesionadas que solo se reunían los domingos para jugar. Don Facundo, “De cómo se funda un club de baseball”, El Universal (8 dic. 1920), p. 11.

26“La Asociación de Baseball”, El Demócrata (26 feb. 1922).

27“70 clubs de baseball jugarán en la Liga de Primavera”, El Demócrata (23 feb. 1920), p. 12. “Bases y reglamentos del campeonato de baseball primavera 1920”, El Demócrata (1o mar. 1920), p. 12.

28La causa principal para que los equipos no respondieran al llamado de la Asociación fue que no todos tenían la capacidad económica para depositar la fianza de 20 pesos para los equipos de primera fuerza y cinco pesos para los de cuarta. Ante la imposibilidad de reunir tal cantidad de dinero, la mayoría de los equipos optó por no ingresar al campeonato y en su lugar concertar partidos dominicales de apuesta. “Las ligas de la Asociación”, El Demócrata (22 mar. 1920), p. 9. “Por la Asociación de Baseball”, Excelsior (21 mar. 1920), p. 9. “Una carta del señor R. Arnaíz”, Excelsior (5 abr. 1920), p. 7. “¿Habrá moralización en el baseball con esta Asociación?”, El Demócrata (19 abr. 1920), p. 5.

29La Asociación se mantuvo activa gracias a que algunos de sus socios pusieron dinero de su bolsa “para el sostenimiento de la referida Asociación…”. “Por la Asociación se rumora que el presidente presentará su renuncia”, El Demócrata (26 abr. 1920), p. 5. “Once juegos perdidos por forfeited”, El Demócrata (26 abr. 1920), p. 10. “La Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Demócrata (20 sep. 1920), p. 9. Don Gaspar, “El año deportivo”, El Demócrata (3 ene. 1921), p. 5.

30“Al margen del superávit”, El Demócrata (21 mar. 1921), p. 9. Don Gaspar, “La Asociación de Baseball”, El Demócrata (17 ene. 1921), p. 9. “Nueva mesa directiva de la Asociación”, El Demócrata (24 ene. 1921), p. 9. “Por la Asociación de Baseball”, El Universal (25 ene. 1921), p. 14.

31“Don Gaspar, “El campeonato de este año”, El Demócrata (21 abr. 1921), p. 8.

32Don Gaspar, “El campeonato de baseball”, El Demócrata (23 abr. 1921), p. 5. Don Gaspar, “Baseball campeonato del centenario”, El Demócrata (21 ago. 1921), p. 12. Don Gaspar, “El presidente de la Ad BB. D. F. quería renunciar”, El Demócrata (18 mar. 1921), p. 8. Don Gaspar, “Nueva mesa directiva de la Asociación de Baseball”, El Demócrata (9 jun. 1921), p. 5.

33Foucault define como “disciplinas” a todos los métodos capaces de controlar las operaciones del cuerpo y que permiten garantizar la sujeción de sus fuerzas para obtener una “relación de docilidad-utilidad”. Se logra “disciplinar” a los sujetos mediante la exposición recurrente a sistemas de reglas y códigos de conducta que controlan los movimientos, actitudes, hábitos y ciclos biológicos. Foucault, Vigilar, pp. 157-172.

34Foucault considera a las disciplinas como un tipo de poder y como una forma de ponerlo en práctica y las define como “un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos…” que son utilizados por instituciones “especializadas” (penitenciarias, escuelas, hospitales, clubes, federaciones) con el objetivo de reforzar y reorganizar las relaciones de poder. Foucault, Vigilar, pp. 248-256.

35Según Foucault, las relaciones de poder tienen el objetivo de organizar las fuerzas productivas mediante el sometimiento de los sujetos pues, ante todo, se busca producir y establecer “sistemas económicos”. Foucault, Vigilar, pp. 158-165. Markula y Pringle, Foucault, pp. 37, 38

36Ernesto Carmona Verduzco, también conocido como el “marqués de San Basilio”, nació en la ciudad de México el 27 de julio de 1896 y desde pequeño se inició en el béisbol, en los llanos de La Teja, en un equipo llamado Esparta, donde jugaba como primera base. A los 25 años de edad (1921) debutó como mánager de la novena Williams, durante el Campeonato del Centenario. Además de mánager, Carmona también fue secretario de la Asociación de Aficionados de Béisbol del Distrito Federal y, tras la renuncia de Delfín Algara, fue electo presidente, cargo que supo compaginar con su faceta de empresario, ya que era dueño de una tienda de artículos deportivos. En 1925, junto con el cronista “Fray Nano”, fundó la Liga Mexicana de Béisbol, circuito beisbolero aún vigente, y con Salvador Lutteroth al equipo Rojos del México (hoy “Diablos Rojos del México”); murió el 6 de mayo de 1986. Slider, “Ernesto Carmona V. El hombre de los mil puestos”, Toros y Deportes (15 sep. 1925), núm. 203, p. 37. Tomás Morales, “Historia del béisbol en México”, https://escueladebeisbol.wordpress.com/historia-en-mexico/ Alfredo Marín, “1940… ¡Nacen los Diablos Rojos en la LMB!”, El Vigía (22 mar. 2014), http://www.elvigia.net/columnas/deportes/2014/3/22/1940-nacen-diablos-rojos-lmb-153638.html Jesús Alberto Rubio, “Al bat: Ernesto Carmona, el gran rojo”, Infocajeme (27 jul. 2009), http://www.infocajeme.com/deportes/2009/07/al-bat-ernestocarmona-el-gran-rojo/

37Don Gaspar, “La renuncia de la directiva de la Asociación”, El Demócrata (20 jun. 1921), p. 5. Don Gaspar, “Nueva mesa directiva de la Asociación de Baseball”, El Demócrata (9 jun. 1921), p. 5. Gonzalo Arrondo, “El lío de la Asociación de Baseball”, El Universal (20 jun. 1921), p. 6.

38Little Ball, “Una Carta del Sr. presidente de la Asociación de Baseball”, Excelsior (22 ago. 1921), p. 7.

39Ernesto Carmona, “El asunto Justicia-Williams”, El Demócrata (22 ago. 1921), p. 11. Don Gaspar, “Ya tiene cabezas la Asociación”, El Demócrata (24 jul. 1921), p. 11. Susasus, “Asamblea en la Asociación de Baseball”, El Demócrata (24 jul. 1921), p. 2.

40El control de las ligas permitió que el béisbol organizado creciera, pues más equipos tuvieron la oportunidad de jugar, ya que al contar con fondos suficientes, se suprimió la fianza de depósito que en muchos casos impedía que algunos equipos pudieran ingresar a las ligas, sobre todo a los equipos de cuarta fuerza, los cuales “se desorganizaban por falta de medios para sostenerse”, pues incluso se les dificultaba comprar “la misma pelota necesaria para el juego”. “Solamente una década de baseball”, El Universal Gráfico (2 abr. 1929), p. 12. “Convocatoria para un campeonato de aficionados”, El Demócrata (1o ago. 1921), p. 9. “El próximo campeonato de baseball primera fuerza de aficionados”, El Universal (19 dic. 1921), p. 7.

41Markula y Pringle, Foucault, p. 34.

42La Casa Spaulding fue uno de los primeros comercios en patrocinar un campeonato de béisbol. Fray Kempis, “El próximo campeonato de los aficionados al baseball”, El Universal (12 dic. 1921), p. 6.

43Fray Kempis, “Deportivo B y Ty Cobb”, El Universal (30 ene. 1922), p. 7. “Nuestro campeonato”, El Demócrata (26 feb. 1922), p. 2.

44En lugar de que el campeonato se disputara en su totalidad en el D. F., se estipuló que cada domingo un equipo de la capital iría a Veracruz, mientras que el equipo jarocho visitaría la ciudad de México una vez al mes. “Bases del campeonato de baseball para aficionados”, Excelsior (30 ene. 1921), p. 6. “Bases para el campeonato de baseball en la República mexicana”, El Universal (30 ene. 1921), p. 7. Fray Kempis, “Un campeonato nacional que será local”, El Universal Gráfico (2 feb. 1922), p. 12.

45Little Ball, “El domingo próximo empezará el campeonato de baseball de la República”, Excelsior (13 mar. 1922), p. 6. “Por el champion de amateurs”, El Universal (18 mar. 1922), p. 2. “El presidente de la Asociación de Baseball hace declaraciones”, El Demócrata (14 feb. 1922), p. 4.

46Little Ball, “Una carta del señor don Ernesto Carmona”, Excelsior (13 feb. 1922), p. 6. Fray Nano, “El campeonato de baseball de la República”, Excelsior (17 abr. 1922), p. 2.

47Fernando Campos, Fray Kempis, se inició en el periodismo deportivo en 1911 colaborando en la Gaceta de Guadalajara. En un principio, Fray Kempis se dedicó a escribir de los clubes de fútbol de Jalisco (Guadalajara, Colón, Excélsior y Liceo); incluso, quiso ser futbolista. Sin embargo, debido a una fractura en la clavícula, sus sueños en el deporte de las patadas terminaron truncados. Posteriormente, se trasladó a la ciudad de México donde siguió ejerciendo con mucho éxito su profesión de cronista deportivo, teniendo a su cargo las secciones deportivas de El Universal, El Universal Gráfico y Toros y Deportes. Fray Gorgonio, “Galería de cronistas deportivos”, Arte y Deportes (15 ago. 1918), p. 5.

48Fray Kempis, “Un campeonato nacional que será local”, El Universal Gráfico (2 feb. 1922), p. 13.

49Alejandro Aguilar Reyes, Fray Nano, se inició como cronista deportivo en El Universal; es uno de los fundadores de la Liga Mexicana de Béisbol y de la Comisión de Box del D. F. Fue miembro de la Asociación de Cronistas Deportivos y en 1930 fundó el diario deportivo La Afición. Falleció el 2 de noviembre de 1961. Sergio Luis Rosas, “Recuerdos del ayer”, El Siglo de Torreón (17 feb. 2016), https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1197995.recuerdosdel-ayer.html “Grandes plumas en 86 años de La Afición”, La Afición (25 dic. 2016), http://laaficion.milenio.com/86_anos-la_aficion-columnistas-mileniomiguel_herrera-fray_nano-angel_fernandez_0_872312797.html Víctor M. Peralta, “El legendario Fray Nano”, Conciencia Pública (20 jun. 2015), http://concienciapublica.com.mx/opinion/fuera-de-serie-el-legendario-fray-nano/

50“El campeonato mayor”, El Demócrata (12 mar. 1922), p. 2. Susasus, “El campeonato de baseball de la República”, El Demócrata (26 mar. 1922), p. 2.

51“Fray Nano nos da para su publicación esta carta”, El Demócrata (17 abr. 1922), p. 6.

52Don Gaspar, “Se desemboza Kempis”, El Demócrata (19 abr. 1922), p. 4. Fray Kempis, “El Águila venció al Mexicano”, El Universal (10 abr. 1922), p. 6.

53“Con intenso entusiasmo y ante numeroso concurso se inauguró el campeonato de la República de baseball”, El Demócrata (20 mar. 1922), p. 6. Don Gaspar, “El campeonato nacional de baseball”, El Demócrata (9 abr. 1922), p. 2.

54“El campeonato nacional”, El Universal (16 mayo 1922), p. 2. Fray Kempis, “El campeonato nacional”, El Universal (27 mayo 1922), p. 4. Fray Kempis, “La enésima derrota de El Águila”, El Universal (10 ago. 1922), p. 5. Fray Kempis, “La desplumada de un águila”, El Universal (1o mayo 1922), p. 3.

55Fray Kempis, “El porqué del fracaso del béisbol en México”, El Universal Gráfico (1o feb. 1922), p. 13. Don Gaspar, “El gobierno y los deportes”, El Demócrata (16 abr. 1922), p. 2.

56Al parecer, lo publicado en la prensa respecto al pago de impuestos no es del todo correcto, pues según el decreto del 21 de octubre de 1922 publicado en el Diario Oficial de la Federación, el impuesto de las diversiones públicas en los juegos de pelota al aire libre, cuando fueran organizados por empresas de especulación comercial, sería del 10% sobre el total del boletaje vendido. Don Gaspar, “La vida del baseballista”, El Demócrata (21 mayo 1922), p. 2. Secretaría de Hacienda y Crédito Público, “Decreto reformando la tarifa de impuestos sobre diversiones públicas”, Diario Oficial de la Federación (21 oct. 1922), pp. 676-678.

57Susasus, “Nuestro gran baseball”, El Demócrata (6 abr. 1924), p. 2. Alejandro Aguilar Reyes, “Fray Nano se corta la coleta”, El Demócrata (8 oct. 1922), pp. 2, 5.

58Foucault señala que el poder se ejerce en un espacio determinado. El domicilio del espacio representa el primer elemento disciplinario porque permite controlar las actividades que en él se realizan al imponerles reglamentos y horarios. Foucault, Seguridad, p. 27. Markula y Pringle, Foucault, p. 76.

59“El campeonato de los setenta”, El Demócrata (12 mar. 1920), p. 12. Don Gaspar, “Nuestros terrenos para deporte”, El Demócrata (26 jun. 1921), p. 4.

60Con tan pocos terrenos disponibles, se hizo común que los beisbolistas tomaran posesión de un terreno “a la una o dos de la mañana…” para con ello asegurar que sus equipos disputaran sus partidos. “Las construcciones en el Paseo de la Reforma”, El Universal (6 ago. 1922), p. 1. “El domingo se acaba el Unión”, El Demócrata (21 ago. 1923), p. 8. “Ahora sí el parque se acabó”, El Demócrata (24 sep. 1923), p. 12. Soter, “La preparación de los grandes atletas”, El Universal (25 ago. 1924), p. 3.

61Según Xavier Pujadas y Carles Santacana, en España se suscitó una situación muy similar, pues a principios del siglo XX, a raíz del crecimiento urbano, hubo un aumento en los precios de compra y renta de los solares cercanos o dentro de las ciudades. Con el aumento de precios varios clubes deportivos tuvieron dificultades para comprar o seguir rentando el terreno donde celebraban sus partidos, así que se hizo necesario cobrar la entrada a los partidos del club, a fin de contar con recursos suficientes que les permitieran sufragar los gastos de renta del terreno, operación del club y salarios de los jugadores. Pujadas, Santacana, “Mercantilización”, pp. 147-167.

62Don Gaspar, “Nuestros terrenos”, El Demócrata (26 jun. 1921), p. 4. Don Gaspar, “Express venció al Causa”, El Demócrata (1o jul. 1922), p. 2.

63“Se aproxima la inauguración del parque de baseball San Rafael”, El Universal (13 feb. 1924), p. 7. Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (25 oct. 1929), pp. 16, 17.

64Fray Nano, “Lo que serán nuestros tres parques”, El Universal (23 nov. 1923), p. 8. “Sr. Ernesto Carmona propietario del parque Franco-Inglés que mañana será inaugurado dedicándose una parte de los productos pro-olimpiada”, El Universal (15 mar. 1924), p. 8.

65Fray Nano, “Lo que serán nuestros tres parques”, El Universal (23 nov. 1923), p. 8. Don Gaspar, “El domingo se inaugurará el Parque México”, El Demócrata (24 ene. 1924), p. 4. “Una carta del secretario de la Asociación de Baseball del Distrito Federal”, Excelsior (31 ene. 1924), p. 5. Jesús García, “Lo del boicot contra el México BBC”, El Demócrata (31 ene. 1924), p. 7.

66Carmona decía que tanto el México como los equipos de la Asociación del D. F. salían perjudicados con esa postura de no jugar fuera de su campo, así que propuso que se jugaran partidos a visita recíproca. Finalmente, el México se desbandó porque su mánager, Delfín Algara, no tuvo los recursos suficientes para mantenerlo activo. Ernesto Carmona, “Lo del boicot contra el México”, El Demócrata (30 ene. 1924), p. 7. “Una carta de la Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Universal (31 ene. 1924), p. 5. “El México BBC y el parque de Santa Julia”, El Demócrata (24 feb. 1924), p. 2. “Este mes se inaugura el parque de Carmona”, El Universal (1o ene. 1924), p. 12. Fray Nano, “Lo que serán nuestros tres parques”, El Universal (23 nov. 1923), p. 8.

67“El Multicolor y el Comintra son los peregrinos errantes”, El Universal (15 sep. 1924), p. 10.

68La liga comercial-obrera se formó con la intención de fomentar el béisbol entre los trabajadores de las empresas, fábricas y casas comerciales de la ciudad. Esta liga fue patrocinada por la sastrería FAL del señor F. A. Luna y participaron los equipos Ciausa de Rogelio Azcárraga (importador de los autos), El Buen Tono de la cigarrera del mismo nombre y el Excélsior de la fábrica de zapatos de Carlos B. Zetina. También surgió la “liga militar” organizada por “Don Gaspar”, el cronista de El Demócrata y donde jugaban las novenas Fabriles, Tren de Ambulancia, Estado Mayor, Colegio Militar, Infantería y Justicia. “Liga comercial-obrera”, El Demócrata (16 jul. 1922), p. 2. “La liga obrero-comercial”, El Demócrata (3 ago. 1922), p. 11. “La liga organizada por Don Gaspar fue un enorme éxito”, El Universal (22 mayo 1922), p. 3. “Trabajos de El Demócrata en pro de los deportes”, El Demócrata (30 jul. 1922), p. 2.

69“Baseball”, El Universal (21 oct. 1922), p. 7. “Las ligas y los campeonatos de baseball”, El Demócrata (8 oct. 1922), p. 2.

70Little Ball, “Una carta del señor Don Ernesto Carmona”, Excelsior (1o mar.1923), p. 7.

71Little Ball, “Una carta del señor Don Ernesto Carmona”, Excelsior (1o mar.1923), p. 7.

72Fray Nano, “La nueva directiva de la Asociación de Baseball”, El Universal (2 dic. 1923), p. 12. “Elecciones de mesa directiva de la Assn. de Baseball”, El Universal (26 nov. 1923), p. 4.

73Don Gaspar, “Fray Nano y la temporada que se aproxima bussiness, bussiness”, El Demócrata (6 dic. 1923), p. 13. Susasus, “Un pobre diablo”, El Demócrata (16 dic. 1923), p. 2. Susasus, “Una vida ejemplar”, El Demócrata (30 dic. 1923), p. 2.

74La pugna por controlar los asuntos deportivos y los recursos financieros de una disciplina deportiva no fue caso exclusivo del béisbol, ya que en el fútbol se suscitó una situación similar, pues los diversos grupos que se estuvieron disputando su control se separaron y conformaron nuevos organismos deportivos y nuevas ligas luego de estar en desacuerdo por la administración de los campos deportivos y la repartición del dinero de las entradas. Navarro, Españoles, pp. 31-169.

75Con la disrupción, ambas agrupaciones pugnarían por el control del béisbol en igualdad de condiciones y buscarían ganarse la preferencia del público organizando más y mejores ligas y campeonatos. Por otra parte, según Foucault, en las relaciones de poder no existe posición de exterioridad, por tanto, aunque las dos asociaciones no tenían contacto directo y operaban por separado, la disputa por el control del béisbol seguiría estando vigente. Markula y Pringle, Foucault, pp. 88-147. Foucault, “Sujeto”, p. 12. Foucault, Vigilar, p. 318.

76En la mesa directiva de esta nueva asociación figuraban los señores Gabriel Atristain, Enrique Mont y Alfredo B. Cuéllar. Don Gaspar, “La Asociación Mexicana de Baseball quedó constituida”, El Demócrata (3 dic. 1923), p. 7. “Bases para el campeonato de baseball”, El Demócrata (21 abr. 1924), p. 5. “Por la Asociación Mexicana de Aficionados de Baseball”, El Demócrata (28 ene. 1924), p. 7.

77Según Ernesto Carmona, la división que dio origen a la Asociación Mexicana fue llevada a cabo por el interés que tenía la Casa Spaulding en participar en el negocio del béisbol con la venta de artículos deportivos. Alejandro Echegaray, “Una carta del colega Alex”, El Universal (1o dic. 1923), p. 8. “Algo sobre la Asociación de Baseball del D. F.”, El Universal (5 dic. 1923), p. 8.

78“Rectificaciones al presidente de la Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Universal (24 dic. 1924), p. 6. Fray Nano, “¿Renunciará Atristain?”, El Universal (19 dic. 1923), p. 8. “Atristain renunció a la presidencia de la Asociación de Aficionados”, El Universal (8 ene. 1924), p. 8.

79“A los managers de novenas de primera fuerza”, El Universal (23 feb. 1925), p. 3. “El Guanajuato y el Multicolor disputarán el campeonato de primera fuerza”, El Universal (4 mar. 1925), p. 5.

80“El Guanajuato y el Multicolor lucharán por el campeonato de primera fuerza del Distrito Federal”, El Demócrata (4 mar. 1925), p. 5. “Acercamiento de las Assnas. de Baseball”, El Universal (9 mar. 1925), pp. 2, 4.

81“Alianza 28 campeón de baseball de 2ª fuerza en el DF”, El Universal (1o dic. 1924), p. 3.

82El primer partido se jugó en el parque Franco-Inglés y, para darle mayor relevancia, las dos asociaciones suspendieron todos los partidos de sus demás campeonatos. “Habrá al fin campeón amateur de baseball”, El Demócrata (3 mar. 1925), p. 11. “Probablemente el domingo empieza a definirse el campeonato pelotero”, El Demócrata (4 mar. 1925), p. 5. “El Guanajuato y el Multicolor lucharán por el campeonato de primera fuerza del Distrito Federal”, El Demócrata (4 mar. 1925), p. 5. “El C. presidente de la República general Plutarco Elías Calles arrojó la primera bola del campeonato del D. F.”, El Demócrata (9 mar. 1925), p. 6.

83“El Guanajuato y el Multicolor lucharán por el campeonato de primera fuerza del Distrito Federal”, El Demócrata (4 mar. 1925), p. 5. “El juego entre el Guanajuato y el Multicolor”, El Demócrata (15 mar. 1925), p. 12. “El Guanajuato es el campeón de 1ª fuerza”, El Universal (16 mar. 1925), p. 3.

84“El Nacional Agrario derrotó al Radio en rápido juego”, El Demócrata (23 mar. 1925), p. 6.

85“¿Se aproxima una nueva era en el baseball grande en la República?”, El Universal (6 abr. 1925), p. 2. Don Gaspar, “El domingo empieza el campeonato de baseball”, El Demócrata (15 abr. 1925), p. 5. “La inauguración del campeonato de baseball”, El Universal (20 abr. 1925), p. 2. Don Gaspar, “Se inauguró el campeonato de baseball en el DF.”, El Demócrata (20 abr. 1925), pp. 6, 8.

86“Baseball”, El Demócrata (8 jun. 1925), p. 3. Don Gaspar, “El campeonato de baseball se desbarató”, El Demócrata (27 mayo 1925), p. 5. “El campeonato de aficionados de B. Ball”, El Universal (28 dic. 1925), p. 3.

87“Serie eliminatoria en el Anáhuac”, El Universal (8 jun. 1925), p. 1. “Los deportes para hoy”, El Demócrata (14 jun. 1925), p. 14.

88Don Gaspar, “Asociación Mexicana de Aficionados de Baseball”, El Demócrata (20 mayo 1925), p. 7. “Asociación Mexicana de Aficionados de Baseball”, El Universal (25 mayo 1925), p. 3. “Inauguración de la liga de baseball”, El Universal (24 dic. 1928), p. 2.

89“Bases para las ligas que jugaran en verano”, El Universal (8 jun. 1925), p. 1. “Existe gran entusiasmo por las ligas de verano”, El Universal (15 jun. 1925), p. 1. Alex, “Necesitamos otra liga de baseball”, Toros y Deportes (16 nov. 1925), p. 41.

90En el primer torneo de la Liga Mexicana participaron el Guanajuato, el México, el Agraria, el Nacional y el Regimiento 74. “San Luis y México empatados en la liga mexicana”, El Universal Gráfico (5 oct. 1925), pp. 8, 9. “Comenzará la liga mexicana de baseball el domingo”, El Universal Gráfico (10 abr. 1929), p. 12. “Programa deportivo”, El Universal (28 jun. 1925), p. 5. Fray Nano, “De la discusión nacen los pleitos”, Toros y Deportes (15 sep. 1925), p. 28. “Asociación de Baseball del Distrito Federal”, El Demócrata (3 ene. 1926), p. 16. “Fray Nano”, “Buen juego mejores pleitos”, Toros y Deportes (18 ago. 1925), p. 23. “Final en bronca”, Toros y Deportes (6 oct. 1925), p. 28.

91A partir de 1926, la Liga Mexicana incluyó en sus campeonatos a equipos de ciudades vecinas (como Pachuca), lo que significó el rompimiento de la insularidad local y el inicio de los campeonatos nacionales. “El Agricultura jugará el domingo contra los gendarmes”, El Universal Gráfico (26 ago. 1926), p. 8. “El Cardenales continúa a la cabeza de la liga mexicana”, El Universal Gráfico (13 jun. 1930), p. 16.

92Don Gonzalo, “Fue un éxito la inauguración de la liga mexicana de baseball 1926”, El Universal Gráfico (22 mar. 1926), p. 8.

93Fray Nano, “La liga mexicana de béisbol dará comienzo el domingo 4 de mayo”, El Universal Gráfico (23 abr. 1930), p. 12.

94“El Sindicato ha desaparecido como se necesita un equipo estable en el baseball”, El Universal Gráfico (18 dic. 1928), p. 10. “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (10 jul. 1930), pp. 16, 17.

95“Se forma el Cardenales de México”, El Universal Gráfico (3 abr. 1929), p. 12. Fray Nano, “La liga mexicana de baseball dará comienzo el domingo 4 de Mayo”, El Universal Gráfico (23 abr. 1930), p. 12.

96En ocasiones un pelotero pudo no ser admitido en alguna liga porque se determinó que era profesional, pero en otras ocasiones ese mismo beisbolista se consideraba como amateur, esto porque los mánagers valoraban a los peloteros contrarios como profesionales y a los propios como amateurs. “¿Quiénes son los profesionales?”, El Demócrata (26 feb. 1922), p. 2.

97“Acercamiento de las Assnas., de Baseball”, El Universal (9 mar. 1925), pp. 2, 4.

98Knock Out, “Acuerdos últimos de la liga mexicana de baseball”, El Universal Gráfico (28 ene. 1927), p. 8. “Las leyes de la opción y el cambio fueron reglamentadas”, El Universal Gráfico (10 ene. 1929), p. 10. “Importante junta de la liga mexicana de baseball”, El Universal Gráfico (15 mar. 1929), p. 12.

99En 1928, la Asociación del D. F. administraba un total de diez ligas que abarcaban todas las categorías siendo la más importante la Liga Mexicana, seguida de la Liga Nacional (AA, 1ª fuerza), la Federal (A 1ª fuerza), la Anáhuac (B 2ª fuerza), la México (B 2ª fuerza), la Atlética (C 3ª fuerza), la Del Valle de México (D 4ª fuerza), la Deportiva (D 4ª fuerza), la Central (E 5ª fuerza), y la Liga Juvenil. Al ponerse en funcionamiento el sistema de ligas unificadas, la Asociación de Béisbol del DF cambió su denominación por el de Federación Mexicana de Béisbol. “De interés para los que se dedican al béisbol”, Excelsior (23 abr. 1928), p. 2. Fray Nano, “El equipo de estrellas de baseball”, El Universal Gráfico (12 mar. 1929), p. 12. Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (24 dic. 1929), pp. 16, 18.

100“Azcapotzalco tendrá otra prueba con el Chiclets”, El Universal Gráfico (4 ene. 1929), p. 10. “El siete de Abril comenzará la liga nacional de baseball”, El Universal Gráfico (28 mar. 1929), p. 12.

101“Cómo fue que el Agricultura vengó en el Ocampo la derrota del Artillería”, El Universal Gráfico (13 jul. 1926), p. 8.

102Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (18 nov. 1929), pp. 16, 18. Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (5 dic. 1930), p. 16.

103Susasus, “Nuestro gran baseball”, El Demócrata (6 abr. 1924), p. 2.

104Susasus, “Nuestro gran baseball”, El Demócrata (6 abr. 1924), p. 2

105Aunque en repetidas ocasiones se dijo que los peloteros cubanos serían excluidos de la Liga Mexicana, éstos siguieron siendo parte del circuito beisbolero. Nano, “Equipo de béisbol que debe ir a Cuba”, El Universal Gráfico (31 ene. 1930), p. 16.

106El Bravo Izquierdo fue un equipo de cubanos sostenido por el gobernador de Puebla, Donato Bravo Izquierdo. Knock Out, “Bravo Izquierdo en su campo derrotó al Chiclets Adams”, El Universal Gráfico (14 jun. 1928), p. 8.

107El Gendarmería de a Pie lo formó por el general Antonio Gómez Velazco con peloteros mexicanos y cubanos. “Presentación de la novena de la gendarmería”, El Universal (11 ene. 1926), p. 2.

108Fray Nano, “Comentarios de Fray Nano”, El Universal Gráfico (25 oct. 1929), pp. 16, 17. “La liga mexicana de béisbol dará comienzo el domingo 4 de Mayo”, El Universal Gráfico (23 abr. 1930), p. 12.

109“El sindicato ha desaparecido como se necesita un equipo estable en el baseball”, El Universal Gráfico (18 dic. 1928), p. 10. Fray Nano, “Por qué no se admitirá a los equipos militares en la Federación beisbolera”, El Universal Gráfico (18 ene. 1929), p. 10. “El Caso de las novenas ministeriales y militares en la Federación”, El Universal Gráfico (23 ene. 1929), p. 10.

110Knock Out, “El domingo hará su presentación la novena San Luis”, El Universal Gráfico (17 sep. 1925), p. 9. “Un buen juego del S. Luis y una victoria”, El Universal (21 sep. 1925), p. 1.

111“Veneno”, “Policía de México ganó su juego al Bravo Izquierdo”, El Universal Gráfico (1o oct. 1928), p. 10. “Policía de México ganó al Bravo Izquierdo con score de 6 a 0”, El Universal Gráfico (9 oct. 1928), p. 8.

112Markula y Pringle, Foucault, p. 41.

113Foucault, Vigilar, pp. 33-242. Markula y Pringle, Foucault, pp. 39-43.

114Markula y Pringle, Foucault, pp. 41-44.

115Markula y Pringle, Foucault, pp. 44-74.

Recibido: 07 de Diciembre de 2017; Aprobado: 23 de Mayo de 2018

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