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Estudios sociológicos

versión On-line ISSN 2448-6442versión impresa ISSN 0185-4186

Estud. sociol vol.33 no.99 México sep./dic. 2015

 

Reseñas

Martha Nussbaum, The New Religious Intolerance. Overcoming the Politics of Fear in an Anxious Age

Hugo Rangel Torrijo* 

*Universidad de Guadalajara, hugo.rangel@mail.mcgill.ca

Nussbaum, Martha. The New Religious Intolerance. Overcoming the Politics of Fear in an Anxious Age. Harvard: Harvard University Press, 2012. 285p.

Nussbaum es profesora de ética en la Universidad de Chicago, ha abordado de manera aguda temas contemporáneos de política y filosofía desde una perspectiva progresista y con una gran cultura de la filosofía clásica. El libro de Nussbaum es de una gran pertinencia política y conceptual para entender los miedos sociales infundados sobre las religiones y las minorías, y de esta manera “superar la políticas de miedo en una era de ansiedad”. El primer capítulo plantea la ansiedad y suspicacia de la religión; por ejemplo en Europa se observa una serie de medidas para limitar la construcción de mezquitas y prohibir que las mujeres de confesión musulmana vistan un velo. Esta islamofobia discursiva se ha extendido en los medios de comunicación y llegó a niveles catastróficos con el terrible atentado de Breivik en Noruega en 2011, quien asesinó a 77 personas (p. 6). En cuanto a Estados Unidos, la autora nos recuerda que ha existido un miedo hacia las religiones minoritarias, como fue el caso del catolicismo, y en la actualidad ese miedo toma como blanco a las comunidades islámicas, nutriendo un sentimiento que se ha expresado en algunas leyes. Como bien lo señala Nussbaum, este miedo se ha basado en la idea de que la identidad nacional es homogénea. Así, es un acierto de la autora abordar y cuestionar la noción equivocada de identidad nacional que sustentan los grupos conservadores. En este sentido hace referencia a Hobsbawm para mostrar la fragilidad de este supuesto. Sin embargo, parece haber poco desarrollo conceptual sobre este punto, se antoja por ejemplo, la pertinencia de autores clásicos como Renan (2006) o contemporáneos como Habermas (2001).

La autora presenta numerosas evidencias de islamofobia producto del vínculo que se hace con el terrorismo y en particular derivadas de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Argumenta que varias leyes que prohíben la Sharia se inscriben en este miedo al islam; sin embargo, la autora no menciona que parte de dicha oposición se debe a la sumisión que la Sharia ejerce sobre las mujeres y por lo tanto, en ese sentido el rechazo es fundado.

La autora hace un análisis del miedo y lo caracteriza como una emoción narcisista. Menciona la falta de estudios sobre este miedo que hace de las minorías chivos expiatorios; sin embargo, no menciona los trabajos de Adorno (1950) sobre el tema o los numerosos estudios realizados recientemente (como los agrupados por Pain y Smith, 2008). Nussbaum explora las fuentes y las definiciones del miedo. Aborda las tendencias biológicas y da prioridad a la emoción narcisista para explicar el miedo. Sin embargo, esta teoría corre el riesgo de tomar el miedo como una característica natural y así despolitizarlo. Atinadamente, la autora subraya la ausencia de moralidad y la dimensión retórica de dicho miedo (p. 29), así como su carácter irracional (p. 40).

Es un acierto haber dedicado el tercer capítulo a principios y valores para analizar la problemática más allá de este miedo. En este sentido, destaca el principio kantiano de dignidad (p. 63). No obstante, menciona un argumento cuestionable: que Europa comparte con Estados Unidos los principios de dignidad y equidad, pero afirma que ese continente no ha desarrollado regímenes legales para la equidad y adaptar las minorías (p. 60); pero algunos países europeos sí lo han hecho, como los escandinavos. La autora destaca el principio de libertad equitativa de Locke que no penaliza creencias religiosas y no discrimina prácticas. De manera análoga ejemplifica que el presidente Washington ofrecía la libertad de práctica religiosa y la inmunidad (de persecución, p. 70). Asimismo, son de gran interés los ejemplos de libertad religiosa que presenta sobre las colonias fundadoras de Estados Unidos; por ejemplo Roger Williams, en Rhode Island, quien pugnó por la aceptación de diversas religiones. De esta manera, la autora señala casos contemporáneos de aceptación de pequeñas religiones en la jurisprudencia estadounidense. Además presenta la imparcialidad del Estado en casos contemporáneos que aseguren la libertad religiosa y el papel de los establecimientos religiosos para asegurar la equidad.

En este contexto, la autora examina la pertenencia de los ciudadanos y los inmigrantes a las naciones. Sin embargo, una vez más establece una diferencia generalizadora entre Estados Unidos y Europa, adjudicándole a ésta una concepción tradicional de nación como una pertenencia romántica única, etnorreligiosa, cultural y lingüística (p. 94); pero, nuevamente, existen naciones complejas como Bélgica y Suiza que no responden a dicho esquema. En esta sección pareciera que faltó teorizar sobre la naturaleza de la ciudadanía y así criticar la exclusión de las prácticas religiosas que se ejerce sobre los inmigrantes.

Nussbaum aborda una cuestión fundamental: la religión es central para formar el sentido identitario. Señala así la tendencia de ciertas religiones a culpar y acusar a gente de otra religión. Empero, justamente las religiones minoritarias suelen ser el blanco de culpas, particularmente en el caso del islam, al que se vincula con el terrorismo. La autora aborda de manera crítica y en un pasaje demasiado largo las prohibiciones que algunos gobiernos han impuesto a la burka (pp. 115-132). Sin embargo, por razones evidentes de socialización e integración, hay un consenso internacional para vedarla (véase por ejemplo Bouchard y Taylor, 2008: 150). Con gran atino, Nussbaum critica la noción de laicidad oficial francesa que, simulando neutralidad estatal, limita las libertades de religiones no cristianas, particularmente la musulmana. De esta manera hay una parcialidad que se debe evitar. La autora consagra el capítulo 5 a lo que ella supone que va más allá de los valores: la visión interior ligada a la “imaginación compasiva”; es decir, la necesidad de ofrecer, en oposición al miedo, una comprensión de las minorías, que sea participativa y activa, que conlleve una intención de ayuda. Felizmente, esta propuesta comporta valores de solidaridad y respeto. Asimismo, resulta pertinente la exposición que hace sobre Roger Williams como uno de los filósofos y promotores de la libertad religiosa en Estados Unidos y su promoción de la cohabitación pacífica con los pueblos indios.

Los obstáculos que presenta son el narcisismo (que no desarrolla), y hace un paralelismo entre el antisemitismo y el creciente miedo a los musulmanes en Estados Unidos. Destaca la importancia de la literatura infantil y juvenil como vía política de resistencia a los principios morales existentes, así como la apertura religiosa y la crítica al racismo y los prejuicios. La autora muestra que estos ejemplos literarios de imaginación compasiva pueden vencer a la “estupidez xenofóbica”.

En el capítulo 6, la autora presenta el caso del “Park 51”, dirección en Nueva York en donde se planteaba construir un centro comunitario islámico cercano al lugar donde fueron atacadas las torres del World Trade Center en septiembre de 2001. Las protestas nutridas ganaron terreno, según la autora porque se insistió en que se trataba de una mezquita, lo que representaba un símbolo de dominación musulmán sobre Estados Unidos. Sin embargo, estas falacias fueron rechazadas y, gracias a las autoridades y a la apertura de la sociedad neoyorkina, el proyecto continuó. Pero la controversia de una guerra santa del cristianismo contra los musulmanes continúa alimentándose por el conservadurismo radical en el mundo que desconoce la diversidad y niega la integración de las comunidades de confesión musulmana.

En un tono optimista, el capítulo final (7) versa sobre la superación de la política del miedo. La autora se apoya en Sócrates, quien proponía una vida de reflexión personal que contribuya al desarrollo de la democracia. Como afirma Nussbaum, la idea de libertad de conciencia o de culto tomó mucho tiempo para materializarse en Occidente. Argumenta que la idea según la cual los principios políticos no deben sesgarse por alguna religión y debe respetarse equitativamente la libertad de culto, floreció en las colonias americanas. Sin embargo, en realidad hubo problemas y se ignoró tanto a los hindúes como a los musulmanes. La falta de una imaginación y curiosidad explica, según la autora, los fracasos en la práctica de esos principios.

Señala que desde la tragedia ateniense se invitaba a la audiencia a posicionarse en la experiencia de mujeres, extranjeros y esclavos para tomar una decisión política. Esta actividad imaginativa continuó en la India y en otras tradiciones poéticas orientales. A pesar de que los principios políticos de respeto y equidad religiosa han sido reconocidos en Occidente e incluso por la ley, esos principios se fragilizan en tiempos del miedo. Menciona que es peligroso un miedo dirigido y manufacturado, como ocurre actualmente, por lo que se requiere un compromiso socrático y kantiano que examine las decisiones políticas para no caer en un egoísmo que ignore las demandas de otros ciudadanos (p. 245).

Ciertamente es claro el peligro ante el miedo que han difundido los partidos y grupos de derecha en el mundo, sobre todo los radicales. Sin embargo, se antoja limitada la propuesta de superar un “egoísmo” para resolver el problema y atacar el miedo. Suponerlo representaría, en los hechos, olvidar el peso político de dichas campañas reaccionarias e incluso fascistas que desgraciadamente se han extendido no solamente en Europa y Estados Unidos, sino en otros lugares como en Quebec (Canadá). Se requieren justamente medidas y políticas globales tolerantes que contrarresten dichas campañas. Asimismo, hace falta un debate abierto y honesto al cual contribuye la obra de Nussbaum, tanto por sus aportaciones históricas de Estados Unidos y su vasta cultura literaria y filosófica, como por su talante progresista, tolerante y democrático.

Bibliografía

Adorno, T. (1950), The Authoritarian Personality, Nueva York, Harper. [ Links ]

Bouchard, Gérard y Charles Taylor (2008), Fonder l’avenir. Le temps de la conciliation. Commission de consultation sur les pratiques d’accommodement reliées aux différences culturelles, Québec, Gouvernement du Québec. [ Links ]

Habermas, J. (2001), Más allá del Estado Nacional, Madrid, Trotta. [ Links ]

Pain, Rachel y Susan J. Smith (2008), Fear: Critical Geopolitics and Everyday Life, Hampshire, Ashgate Publishing Company. [ Links ]

Renan, E. (2006), ¿Qué es una nación?, Buenos Aires, Sequitour. [ Links ]

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