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Revista mexicana de opinión pública

versión On-line ISSN 2448-4911versión impresa ISSN 1870-7300

Rev. mex. opinión pública  no.26 México ene./jun. 2019

https://doi.org/10.22201/fcpys.24484911e.2019.26.63016 

Artículos

Coherencia partidaria del PJ y la UCR dentro de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina (1996-2010)

Ideological Coherence of PJ and UCR in the Argentinean Congress (1996-2010)

Lucía Caruncho1 

1 Becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Ciencias sociales, Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. caruncholucia@gmail.com.


Resumen

El trabajo se interesa por el grado de incoherencia ideológico-programática de los bloques legislativos nacionales Partido Justicialista (PJ) y Unión Cívica Radical (UCR) de Argentina, entre 1996 y 2010. Para ello se construyeron tres dimensiones ―ideológica, programático-económica y programático-valorativa― y se calculó el índice de incoherencia para clasificar los bloques en tres niveles: alto, medio y bajo. Los principales resultados mostraron que la UCRes más coherente que el PJ; que existen divergencias entre los dos partidos, las dimensiones y los años de estudio, y que los factores mencionados por la literatura no siempre explican las diferencias en los niveles de incoherencia.

Palabras clave: Coherencia; ideología; programa; partidos políticos; encuestas a elites; Argentina

Abstract

This article attempts to study the ideological and programmatic coherence of PJ and UCR in the Argentinean Congress between 1996 and 2010. For that purpose, three dimensions ―ideological, programmatical-economical and programmatical-value― are developed to calculate an index of incoherence, in order to classify parties according to their level of incoherence in high, middle and low. According to the findings, UCR is more coherent than PJ; there are differences between the parties, dimensions, and years studied; and the factors used by the literature do not always explain the variances of incoherence.

Keywords: Coherence; ideology; programs; political parties; elite surveys; Argentina

I. Introducción

La ciencia política sostiene que la existencia de partidos fuertes, esto es, coherentes y cohesivos en términos ideológicos y programáticos, es fundamental para el desarrollo y consolidación de las democracias representativas.1 Cuando los partidos son coherentes ―es decir, cuando sus miembros expresan preferencias ideológicas y programáticas consistentes entre sí―2 contribuyen a la integración de sus miembros con base en posturas programáticas estables que, a su vez, limitan el accionar de los representantes. Asimismo, ayuda a que la composición de las coaliciones o pactos, la dirección del voto en el Legislativo o el contenido de las políticas de gobierno sean más previsibles y efectivas. Además, a que los electores controlen a los funcionarios según se ajusten a los programas de sus organizaciones, lo que hace que sea más claro identificar la posición ideológica de los partidos y el conjunto de medidas que estarían dispuestos a apoyar. Todo ello favorece la formación de una opinión pública ―informada, crítica y reflexiva― y la calidad del debate público.

En América Latina, la caracterización personalista y clientelista de los partidos además de los sucesivos procesos autoritarios que ocurrieron durante el siglo XX debilitaron el interés tanto por el análisis de la dimensión ideológica y programática3 como por la coherencia partidaria.4 Respecto de Argentina en específico, los estudios señalan que el predominio de reglas informales dentro del ámbito público incentiva a los miembros partidarios a priorizar sus carreras políticas5 por encima de consideraciones ideológicas y programáticas.6

Sin embargo, es poco lo que se sabe sobre los grados de coherencia7 de los partidos políticos argentinos. Si bien es cierto que podría alegarse que sus miembros son coherentes pero su accionar pragmático, el escaso conocimiento sobre sus grados de consistencia no permite afirmar dicha aseveración. Este trabajo se interesa por el grado de coherencia sustantiva de los principales partidos de la arena legislativa nacional durante la democracia argentina contemporánea. La pregunta principal es: ¿cuál es el grado de (in)coherencia ideológica y programática de los bloques legislativos nacionales Partido Justicialista (PJ) y Unión Cívica Radical (UCR) entre 1996 y 2010? A su vez: ¿a qué factores podrían obedecer esas diferencias? Responder a estos interrogantes contribuirá al conocimiento sobre los partidos argentinos y el modo en que se organizan e igualmente, a los estudios de opinión pública, que podrán analizar, por ejemplo, el grado en que la coherencia se relaciona con el comportamiento del voto o los niveles de aprobación de los partidos.

Después de esta introducción, se repasan los estudios sobre la dimensión ideológica y programática y sobre la coherencia en América Latina y Argentina; luego se exponen los conceptos claves seguidos de la metodología utilizada y los principales resultados; finalmente, los hallazgos más relevantes y las posibles agendas de investigación a futuro.

II. Dimensión ideológica y programática: Argentina y América

Los estudios centrados en América Latina sobre la dimensión ideológica y programática y sobre la coherencia sustantiva se encuentran en un estado incipiente. Respecto de la primera, la mayoría se ha basado en el análisis de las preferencias de los diputados latinoamericanos8 y el modelo de clivajes9 con el objeto de conocer la relevancia de la ideología y los programas en el ámbito partidario. Los principales resultados muestran que es posible subsumir las posiciones de los congresistas en temas de interés público a partir de sus ubicaciones en el eje ideológico izquierda-derecha;10 que los temas que permiten diferenciar los conceptos izquierda-derecha han variado en el tiempo,11 y que las posiciones ideológicas de los líderes partidarios12 influyen en la inclinación de sus legisladores. Por su parte, los estudios13 sobre la coherencia sustantiva ―entre los que se incluyen los trabajos sobre la estructuración programática de los sistemas partidarios latinoamericanos―14 señalan que los niveles de congruencia partidaria varían entre los países de la región y que ―contrariamente a las investigaciones sobre la dimensión ideológica y programática― en Argentina y Venezuela, por ejemplo, no es claro cuál es el conjunto de temas que los miembros de los partidos asocian a los conceptos izquierda y derecha.15

Los estudios sobre la dimensión ideológica y programática centrados en Argentina también son escasos. Como excepciones, se pueden mencionar, en primer término, las investigaciones de Ostiguy,16 quien examina, a partir del modelo de clivajes, los ejes de polarización de la competencia partidaria nacional desde 1945 hasta la actualidad. Según el autor, el espacio político argentino no sólo estaría atravesado por la tradicional dimensión ideológica izquierda-derecha sino también por una dimensión socio-cultural: “peronismo- antiperonismo” o “populismo-antipopulismo”. En segundo término, se encuentra el análisis de D’Alessandro sobre el contenido de las plataformas electorales17 y las campañas presidenciales18 entre 1983 y 2011. Respecto de las plataformas, dicho autor muestra que la relevancia que los partidos les han adjudicado a los diferentes asuntos ha variado en el tiempo y que no han invertido muchos recursos en plasmar propuestas empíricamente realizables. En relación con las campañas, señala que el principal asunto tratado en esos años fue la economía.19 En cuanto a los estudios sobre coherencia partidaria, no hay por el momento trabajos centrados específicamente en Argentina. Avanzar en esta dirección contribuirá al conocimiento sobre los partidos argentinos y su relación con la opinión pública.20

III. Marco teórico

Muchas veces se usa el concepto coherencia para referirse a la cohesión.21 Este trabajo entiende la cohesión22 como alusiva a la disciplina y/o unidad partidaria; y la coherencia, al grado de congruencia en las posturas ideológicas y programáticas de los miembros de un partido.23 Con fines analíticos, se diferencia la coherencia en tres dimensiones: 1) la dimensión ideológica, referente al grado de acuerdo de los congresistas de un mismo partido en el eje izquierda-derecha; 2) la dimensión programático-económica, referente a los grados de afinidad en temas relativos al papel del Estado y el mercado, y 3) la dimensión programático-valorativa, vinculada con asuntos morales. A su vez, a éstas se las distingue de la coherencia total, que remite a la congruencia integral entre las actitudes expresadas por los legisladores de un mismo partido en la dimensión ideológica, programático-económica y programático-valorativa. Así, la convergencia o divergencia de los congresistas en estas dimensiones revelan si el partido está programática e ideológicamente orientado hacia ellas.

Las variables explicativas señaladas por los especialistas para dar cuenta de la variación de la coherencia son de dos tipos: las referentes al nivel del sistema de partidos, esto es, las que afectan a todos los partidos que lo integran ―variables “exógenas”―24 y aquellas con un valor diferente para cada partido ―variables “endógenas”―. Como este trabajo analiza las diferencias entre los partidos de un mismo sistema, sólo se consideran las variables endógenas.25

Respecto de las variables endógenas que afectan los grados de coherencia en América Latina, cabe nombrar, en primer lugar, 1) los factores internos que afectan la coherencia total. Los estudios26 indican dos más relevantes: i) la ideología, cuyo indicador es la posición promedio que asumen los partidos en la escala izquierda-derecha y de la cual se señala que los partidos de izquierda expresan niveles de coherencia más altos que los de derecha,27 y, por otro lado, ii) el tamaño del partido cuyo indicador es la magnitud promedio de su fuerza en relación con el conjunto de la Cámara. Los estudios muestran que, a mayor tamaño del partido, menor es la coherencia.28

Asimismo, algunos análisis de tipo cualitativo identifican dos factores endógenos más para explicar las variaciones de la coherencia total. En primer término, iii) la experiencia en el gobierno,29 que supone que cuanto más tiempo ocupa un partido posiciones de gobierno en un ámbito informal, menor es su coherencia total.30 En segundo término, iv) su origen personalista/no personalista,31 según el cual los partidos que nacen de un proyecto personalista presentan bajos grados de coherencia total.32

Respecto del segundo aspecto, 2) los factores endógenos que afectan la coherencia ideológica, Ruiz Rodríguez y García Montero33 evidencian que la ideología del partido es la de mayor peso explicativo. Muestran que los partidos que se sitúan a la izquierda de la escala ideológica izquierda-derecha son más coherentes. En tercer lugar, Alcántara Sáez y Rivas34 señalan que 3) los factores internos que alteran la coherencia programático-económica se vinculan con la ideología: los partidos que se posicionan a la izquierda de la escala ideológica tienden a asumir posiciones a favor de la mayor participación del Estado en diferentes ámbitos.35 Por último, en referencia a 4) los factores internos que afectan la coherencia programático-valorativa, los especialistas no han encontrado hasta el día de hoy factores internos relevantes para explicar su cambio.36

IV. Metodología: ¿cómo medir la coherencia?

Para el estudio de la coherencia sustantiva de los bloques legislativos nacionales PJ37 y UCR, se toma como unidad de análisis a los partidos políticos y como unidad de medida a los diputados nacionales que respondieron a las encuestas38 del Proyecto de Élites39 Parlamentarias (PELA)40 entre 1996 y 2010.41

La elección de la muestra se debe a la tradición bipartidista ―por lo menos, hasta 1994― del sistema partidario nacional; de allí que se analice al PJ y a la UCR, que son, además, los únicos partidos con representación parlamentaria nacional continuada entre 1996 y 2010. El recorte temporal responde tanto a la disponibilidad y limitación de los datos como a la pretensión de analizar y comparar varios años de estudio. El periodo permite evaluar la coherencia del PJ como partido de gobierno,42 y de la UCR como oposición, además de sus ubicaciones ideológicas y programáticas entre la década del 90 y del 2000.43

Respecto de las variables que integran el concepto de (in)coherencia partidaria, se seleccionaron tres dimensiones: 1) la dimensión (in)coherencia ideológica, que se mide con el autoposicionamiento ideológico de los legisladores en la escala izquierda-derecha; 2) la dimensión (in)coherencia programático-económica, que integra las posiciones de los legisladores en i) la escala estatismo-mercado, ii) el grado de intervención del Estado sobre los precios, y iii) la postura sobre los servicios públicos, y 3) la dimensión (in)coherencia programático-valorativa, que se mide a partir de sus preferencias sobre i) el divorcio, ii) el aborto y iii) la religión.

Para el cálculo de la (in)coherencia44 en cada componente se sumaron, primero, las respuestas de cada miembro de un mismo partido a las preguntas que forman dicho componente y se las dividió entre el número de preguntas. Como existen diferencias entre los valores de las escalas que pueden afectar los promedios, las variables se rescalaron al valor de 0 a 10,45 donde 0 remite a las posiciones de izquierda en lo ideológico, proestado en lo programático-económico y liberal en lo programático-valorativo, y 10 a las posiciones de derecha en lo ideológico, promercado en los asuntos programático-económicos y conservadoras en los temas programático-valorativos.46 Posteriormente, con los valores de esta operación se calculó el desvío estándar para cada partido en cada componente; cuanto mayor es su valor, mayor incoherencia representa. Los resultados de ambas operaciones se expresaron en el índice de incoherencia.47 Por último, se clasificó a los partidos de acuerdo con su nivel de incoherencia en cada una de las dimensiones de cada año de estudio. Asimismo, se calculó el índice de incoherencia total que resulta de sumar los desvíos estándar de todas las dimensiones. Para facilitar el análisis de los índices, se identificaron tres niveles de incoherencia: baja, media y alta.48

A continuación, se detallan los rangos de valores a los que aluden los distintos niveles de incoherencia (baja, media, alta): en el índice de incoherencia total (IIT) entre 1996 y 2010:49 20-23.33, baja; 23.34-26.67, media; 26.68-30.01, alta; en el índice de incoherencia total entre 1996 y 2010 discriminado por dimensiones ―dimensión ideológica (IIT ID), económica (IIT ECO), valorativa (IITVAL) ―:50 5-7.33, baja; 7.34-9.67, media; 9.68-12.01, alta; índice de incoherencia total anual (IITA)51: 3-4, baja; 4.1-5.1, media; 5.2-6.2, alta, e índice de incoherencia anual por dimensiones ―ideológica (ID), económica (ECO), valorativa (VAL) ―:52 0-1, baja; 1.1-2.1, media; 2.2-3.2, alta.53

Igualmente, se reconoce una serie de limitaciones metodológicas. En primer lugar, la selección de preguntas puede aumentar o disminuir los grados de coherencia sustantiva. En segundo lugar, las respuestas de los legisladores pueden estar distorsionadas por diversos factores. En tercer lugar, no se cuenta con los datos del PELA pertenecientes al periodo 1999-2001 (únicos en que el PJ no fue gobierno) y, por tanto, no se pudo evaluar si los niveles de incoherencia de los partidos se relacionaban con su papel oficialista u opositor. En cuarto lugar, son escasos los datos relativos a los bloques minoritarios, lo que imposibilitó evaluar si los niveles de incoherencia de los bloques legislativos mayoritarios (PJ y UCR) difieren de los minoritarios. Tampoco hay información sobre las preferencias de los senadores nacionales cuyas posiciones pueden alterar la coherencia. Además, como se trata de un diseño muestral no probabilístico, no se pudieron establecer los márgenes de error ni los niveles de confianza.

Tabla 1 Operacionalización de la incoherencia partidaria 

Incoherencia Partidaria Variable
Programático-valorativa Programático-económica Ideológica Dimensiones
Vínculo con la religión Opinión sobre el aborto Opinión sobre el divorcio Posicionamiento
estatización-privatización
de servicios públicos
Opinión sobre la
intervención del Estado
en el control de precios
Posicionamiento
Estado-mercado
Autoposicionamiento
en la escala izquierda
derecha
Indicadores
VAL (0-5 puntos) ECO (0-5 puntos) ID (0-5 puntos)
Índice de incoherencia total programático-valorativa (IITVAL) (0-25 puntos) Índice de incoherencia total programático-económica (IITIECO) (0-25 puntos) Índice de incoherencia total ideológica (IITID) (0-25 puntos) Índices
Índice de incoherencia total anual (IITA) (0-15 puntos)
Índice de incoherencia total (IIT) (0 - 75 puntos)

Fuente: elaboración propia con base en los cuestionarios del PELA54 correspondientes a los años 1996, 1998, 2004, 2008 y 2010.

V. Principales resultados

El indicador de incoherencia total (IIT) permite valorar el grado de estructuración ideológica, programático-económica y programático-valorativa de los partidos. La Tabla A (ver anexo) muestra los resultados de calcular el índice de incoherencia total del PJ y la UCR entre 1996 y 2010. Como se aprecia, la UCR expresa menor incoherencia total que el PJ. Esto se manifiesta en el nivel medio del IIT UCR (24.16 puntos) y en nivel alto del IIT PJ (27.12 puntos). Dicha descripción es consistente con los estudios sobre coherencia partidaria en América Latina,55 que evidencian que la UCR tiene mayor coherencia total que el PJ.

En cuanto a los factores endógenos, pareciera que el mayor IITPJ entre 1996 y 2010 podría vincularse tanto con el factor mayor tamaño del partido56 como con su mayor experiencia en el gobierno,57 además de su origen personalista58 ―en contraposición con el origen colegiado de la UCR.

No obstante, la relación entre el factor ideología y el IITes menos clara. En la Tabla B (ver anexo) se aprecia que, mientras las ubicaciones ideológicas promedio totales de ambos partidos se han mantenido relativamente estables en valores cercanos al 4 ―hacia la centro-izquierda de la escala―, los niveles de IIT (ver Tabla A) han oscilado entre bajo (PJ) y medio (UCR). De esta manera, los niveles IIT del PJ y la UCR no estarían vinculados con sus ubicaciones ideológicas promedio. De otro modo, en consonancia con la similitud de sus promedios ideológicos, los niveles de incoherencia total de los partidos deberían ser parecidos.

Respecto de la incoherencia total anual, el Gráfico 1 muestra el nivel de ésta del PJ y la UCR en los temas que integran las tres dimensiones en cada legislatura.

Fuente: elaboración propia con base en los datos aportadas por el PELA.

Gráfico 1 Incoherencia total anual del PJ y la UCR entre 1996 y 2010 

Se observa (Gráfico 1) que los niveles de incoherencia ideológica-programática total anual (IITA) del PJ y la UCR tienen una trayectoria similar. Entre 1996 y 2008, el IITA de los partidos tendió a descender, mientras que, entre 2008 y 2010, el IITA de los dos partidos ascendió abruptamente. Ello indicaría que los niveles del IITA son independientes de las etiquetas partidarias, lo que podría implicar que existen otras variables explicativas asociadas al IITA PJ y UCR.59 En cuanto al trayecto del IITA PJ, se aprecia que muestra mayores grados de desacuerdos que la UCR. En todos los años, el nivel IITA PJ (línea sólida) se encuentra por encima de la UCR (línea de guiones). A su vez, el IITA PJ es predominantemente alto en todas las legislaturas (Gráfico 1 y Tabla A) con la excepción del año 2008 (nivel medio). A diferencia del PJ, los niveles del IITA UCR son mayormente medianos (Gráfico 1 y Tabla A). De las cinco legislaturas, el IITA UCR es alto en 2010 y 1998, aunque levemente menor que el del PJ, mientras que, en los años restantes, el nivel IITA UCR cambia de medio a bajo. Con ello se constata que sus integrantes expresan, en general, mayores grados de consistencia total anual que los del PJ.

En cuanto al factor ideología,60 su relación con la variación de los niveles del IITA PJ y UCR es, nuevamente, discutible. En la Tabla B se observa que las posiciones ideológicas promedio de los partidos se mantienen en la centro-izquierda y sus niveles IITA varían (Tabla A). Por ejemplo, aun cuando las posiciones ideológicas promedio del PJ se desplazan hacia valores cercanos a la izquierda ideológica, su nivel IITA se mantiene predominantemente alto. Así, el factor ideología no explicaría la variación en los niveles de incoherencia total anual.

En cuanto al resto de los factores,61 la impresión es que el más relevante para explicar la variación del IITA PJ podría ser su origen personalista, porque su experiencia en el gobierno se mantuvo relativamente estable en los años estudiados62 y su menor tamaño en la legislatura de 201063 no disminuyó, como se esperaba, el nivel de incoherencia. Sin embargo, no esclarecería por qué en 2008 el PJ oficialista alcanzó su nivel IITA más bajo entre 1996 y 2010 (Tabla A) ni su nivel IITA más alto en 2010. Una explicación tentativa podría estar vinculada con las coyunturas políticas nacionales (tras la Resolución 125)64 que ocurrieron durante las legislaturas de 200865 y 2010.66

Los bajos y medianos niveles de incoherencia total de la UCR en la legislatura de 2008, 2004 y 1996 (ver Tabla A) pueden estar vinculados con el menor tamaño del partido y su menor experiencia en el gobierno, además de su origen partidario colegiado. Pero estos factores no explican los altos niveles IITA de la UCR en 1998 y 2010. Posiblemente los reacomodamientos internos (programáticos y partidarios) de esos años67 y la cercanía de las elecciones presidenciales nacionales (1999 y 2011) hayan afectado sus niveles de incoherencia.

Por otra parte, al comparar los resultados del cálculo del índice de incoherencia total ideológica (IIT ID), programático-económica (IIT ECO) y programático-valorativa (IIT VAL) del PJ y la UCR entre 1996 y 2010 (Tabla A), se aprecia que los partidos expresan bajos niveles de incoherencia ideológica; medianos niveles de incoherencia económica, y altos niveles de incoherencia valorativa. Estos resultados son consistentes con los patrones hallados en América Latina.68 En cuanto a los puntajes totales obtenidos por cada partido en las tres dimensiones, la UCR expresa menor incoherencia ideológica, programático-económica y programático-valorativa que el PJ. Enseguida se grafican los niveles de incoherencia anual por dimensiones.

Los Gráficos 2 y 3 muestran que el PJ y la UCR presentan distintos grados de congruencia partidaria en cada una de las dimensiones para cada año. En términos generales, se observa que los niveles de incoherencia ideológica anual (ID) del PJ (Gráfico 2) y la UCR (Gráfico 3) son menores que los niveles de incoherencia programático-económica (ECO) y valorativa (VAL). Asimismo, a partir de 1996 y 1998 el nivel ID y ECO de los partidos tiende a descender y alcanza su valor más bajo en 2008. Contrariamente, a partir de 1996 el nivel VAL de ambos tiende a subir hasta alcanzar su valor más alto en 2010 ―la excepción es la legislatura del año 2008.

Gráfico 2 Incoherencia anual por dimensiones PJ  

Fuente: elaboración propia con base en datos aportados por el PELA.

Gráfico 3 Incoherencia anual por dimensiones UCR 

En relación con el ID de ambos partidos (Gráfico 2 y Gráfico 3), se observa que en la UCR se producen menos disensos que en el PJ. Específicamente el nivel ID UCR es bajo en cuatro de las cinco legislaturas (Tabla A). La excepción es 1996, cuando el nivel ID UCR es medio. En el PJ, en cambio, el nivel ID es predominantemente medio. Una vez más, el caso singular es 2008, cuando el nivel ID PJ disminuye de medio a bajo. Nuevamente, esta descripción está en sintonía con los trabajos sobre coherencia partidaria en América Latina,69 que evidencian que la UCR es ideológicamente más consistente que el PJ.

En cuanto al grado en que la ubicación ideológica promedio (factor ideología) se relaciona con la variación de la incoherencia ideológica anual (ID) del PJ y la UCR, la evidencia no es concluyente. Como se aprecia en la Tabla A, los niveles de ID de los partidos varían entre bajo (el nivel ID UCR es predominantemente bajo con la excepción de 1996, año en que resulta medio) y medio (el nivel ID PJ es siempre medio, con la excepción de 2008, en que se manifiesta bajo), y sus ubicaciones ideológicas promedio (Tabla B) se mantienen en la centro-izquierda de la escala ideológica. A su vez, en 2008 la UCR se mueve abruptamente hacia el centro de la escala ideológica izquierda-derecha (pasa de valores promedios cercanos al 3 ―centro-izquierda― hacia el valor 5.11 ―el centro de la escala izquierda-derecha, o sea, el valor 5―, con lo cual adquiere su ubicación más alta de todas las legislaturas) y expresa su nivel ID más bajo (equivalente al ID UCR de 0.78 presente en la Tabla A) de todos los años. Esto indicaría que, contrario a lo que establece el factor ideología, cuando el partido se deslizó hacia posiciones más cercanas al centro de la escala izquierda-derecha, se volvió más coherente. Asimismo, a partir del periodo 1996-1998, el PJ se movió desde ubicaciones promedio de centro-izquierda hacia valores más cercanos a la izquierda de la escala ideológica, sin que ello implicara un descenso en su nivel ID. De esta manera, la relación entre el factor ideología y una menor incoherencia ideológica no es clara.70

En cuanto a los niveles de incoherencia programático-económica anual (ECO) de la UCR y el PJ, se aprecia (Tabla A) que los legisladores radicales son menos incongruentes que los diputados peronistas. De las cinco legislaturas analizadas, el nivel ECO UCR es alto sólo en 1998 y medio en los años restantes; mientras que los niveles de ECO PJ son altos en dos legislaturas (1996 y 1998) y medios en las demás ―aunque con un nivel de dispersión levemente mayor que los legisladores radicales en 2004 y 2008. Los resultados están en sintonía con el trabajo de Ruiz Rodríguez,71 quien evidencia que los diputados de la UCR tienen preferencias económicas más congruentes que los del PJ.

Respecto del factor ideología,72 su vinculación con los niveles ECO PJ y UCR no es clara. Como se aprecia en la Tabla B, las posiciones ideológicas anuales promedio del PJ y la UCR se concentran en valores cercanos al punto 4 (centro-izquierda) de la escala ideológica izquierda-derecha y sus niveles ECO (Tabla A) oscilan entre medio y alto. Una vez más, contrario a la evidencia sobre coherencia partidaria en América Latina,73 sus posicionamientos ideológicos promedio no parecen vincularse con sus niveles ECO. De otro modo, tal como sus posicionamientos ideológicos promedio, los acuerdos en torno a los temas económicos (esto es, sus preferencias en torno al grado en que el Estado debería intervenir en el mercado, los precios y los servicios públicos) deberían mantenerse relativamente estables.

En relación con los niveles de incoherencia programática-valorativa anual (VAL) de la UCR y el PJ, se aprecia (Tabla A) que estos temas (aborto, divorcio y religión) despiertan mayores desacuerdos entre sus legisladores que los asuntos económicos y sus autoposicionamientos ideológicos. En concreto, los niveles VAL PJ y UCR fueron predominantemente altos en todas las legislaturas. El VAL PJ es alto en todos los años ―con la excepción de 2008, en que se registra un nivel medio― y el VAL UCR es alto en tres ―1998, 2004 y 2010― y mediano en las dos restantes, lo que indica que la UCR es levemente más coherente. Igualmente es interesante que ―tal como sucedió en la dimensión ideológica y programático-económica―, ambos partidos expresaron menores niveles de desacuerdos valorativos en 200874 y mayores en 2010.75 Estos resultados son consistentes con los estudios sobre coherencia en América Latina,76 que muestran que los temas valorativos son los que mayores desacuerdos provocan.77

Finalmente, en cuanto a los factores internos que podrían estar alterando la coherencia valorativa, los especialistas no han profundizado en su estudio.78

VI. Comentarios finales

El trabajo procuró contribuir al conocimiento de los grados de coherencia de los partidos argentinos, en particular el PJ y la UCR, sobre los que no hay estudios específicos hasta el momento. Los principales resultados mostraron que los niveles de incoherencia partidaria del PJ y la UCR son, en general, medianos y altos; que los legisladores de ambos partidos expresan mayores acuerdos en torno a sus autoposicionamientos ideológicos que respecto de los asuntos económicos (vinculados con el grado de intervención del Estado sobre el mercado, los precios y los servicios públicos) y valorativos (relacionados con el aborto, el divorcio y la religión), y que la UCR es usualmente más coherente que el PJ. A su vez, se demuestra que la trayectoria de los niveles de incoherencia total anual de los partidos es similar, y que los partidos se volvieron notablemente más coherentes en la legislatura de 2008 y menos coherentes en 2010. Por su parte, los factores endógenos hallados por los especialistas ―en particular la, ideología― no explican de modo claro las diferencias entre los niveles de incoherencia. Así, aún quedan preguntas por responder y factores explicativos por indagar.

De este modo, los resultados habilitan agendas de investigación a futuro en, por lo menos, dos direcciones. Por un lado, se sugiere considerar la coherencia como variable dependiente, e indagar en los factores endógenos y exógenos que inciden en los grados de acuerdo partidarios; responder, por ejemplo: ¿cuánto influye la opinión pública (en temas como el aborto o la intervención del Estado en los precios) sobre la formación de consensos dentro de los partidos? Por otro, resulta pertinente considerar la coherencia como variable independiente e indagar en sus efectos sobre la actuación de los partidos en los diferentes ámbitos (entre otros, la opinión pública, las elecciones y la arena legislativa); investigar, por ejemplo: ¿cómo influye la congruencia partidaria en la dirección del voto, la imagen de los actores políticos o sus grados de aprobación?

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1 Herbert Kitschelt, Kirk Hawkins, Juan P. Luna, Guillermo Rosas y Elizabeth Zechmeister, Latin American Party Systems, Cambridge University Press, Nueva York, EE. UU., 2010; Scott Mainwaring y Timothy R. Scully, Building Democratic Institutions. Party Systems in Latin America, Stanford University Press, Stanford, EE. UU., 1995.

2Mercedes García Montero y Leticia Ruiz Rodríguez, “Coherencia partidista en las élites parlamentarias latinoamericanas”, Revista Española de Ciencia Política, núm. 8, Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración (AECPA), Madrid, España, 2003, p. 71.

3Manuel Alcántara Sáez y Cristina Rivas, “Las dimensiones de polarización partidista en América Latina”, Política y gobierno, vol. 14, núm. 2, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México, 2007, pp. 349-390.

4Leticia Ruiz Rodríguez, “Coherencia partidista: la estructuración interna de los partidos políticos en América Latina”, Revista Española de Ciencia Política, núm. 14, Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración (AECPA), Madrid, España, 2006, p. 88.

5Numerosos trabajos sostienen que el comportamiento de los legisladores argentinos está orientado por la ambición política. Se sugiere consultar: Ana María Mustapic, Alejandro Bonvecchi y Javier Zelaznik (comps.), Los legisladores en el Congreso argentino, Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires, Argentina, 2012.

6Marcelo Leiras, Todos los caballos del rey. La integración de los partidos políticos y el gobierno democrático de la Argentina, 1995-2003, Prometeo, Buenos Aires, Argentina, 2007.

7Cada vez que se alude al término coherencia se da por sentado que se trata de la coherencia sustantiva, esto es, la coherencia ideológica y programática de los miembros de los partidos.

8Sebastián Saiegh, “Recovering a Basic Space from Elite Surveys: Evidence from Latin America”, Legislative Studies Quarterly, vol. 34, núm. 1, Wiley, San Luis, Washington, EE. UU., 2009, pp. 117-146. DOI: https://doi.org/10.3162/036298009787500349.; Manuel Alcántara Sáez y Cristina Rivas, op. cit.; Manuel Alcántara Sáez, ¿Instituciones o máquinas ideológicas? Origen, programa y organización de los partidos políticos latinoamericanos, Barcelona, España, 2004.

9David Altman, Juan P. Luna, Rafael Piñeiro y Sergio Toro Maureira, “Partidos y sistemas de partidos en América latina: aproximaciones desde la encuesta a expertos 2009”, Revista de Ciencia Política, vol. 29, núm. 3, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, Chile, 2009, pp. 775-798. DOI: http://dx.doi.org/10.4067/S0718-090X2009000300005.

10Alcántara Sáez, op. cit.

11Manuel Alcántara Sáez y Cristina Rivas, op. cit.

12Saiegh, op. cit.

13Para una discusión sobre las investigaciones pioneras en coherencia partidaria, se sugiere consultar Leticia Ruiz Rodríguez y Patricia Otero Felipe, “Indicadores para el estudio de los partidos políticos”, en Indicadores de partidos y sistemas de partidos, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, España, 2013.

14Los estudios sobre estructuración programática también abordan la coherencia partidaria. En específico, la estructuración programática se mide a través del peso de la dimensión ideológica; la relevancia del eje izquierda-derecha; la coherencia de las preferencias legislativas frente a temas claves y el vínculo programático e ideológico entre el electorado y los partidos. Kitschelt et al., op. cit., p. 3.

15Ibidem, p. 110.

16Son numerosos los trabajos de Ostiguy. Cabe citar su trabajo más reciente: Pierre Ostiguy, “Populism. A Socio-Cultural Approach”, en Cristobal Rovira Kaltwasser, Paul Taggart, Paulina Ochoa Espejo y Pierre Ostiguy (eds.), The Oxford Handbook of Populism, Oxford University Press, Oxford, Reino Unido, 2017, pp. 73-97.

17Martín D’Alessandro, “Las plataformas electorales en la Argentina moderna”, América Latina hoy, vol. 65, Instituto Iberoamérica-Universidad de Salamanca, Salamanca, España, 2013, pp. 107-139. DOI: http://dx.doi.org/10.14201/alh201365107139.

18Martín D’Alessandro, “Political Advertising in Argentina”, en Christina Holtz-Bacha y Marion R. Just (eds.), Routledge Handbook of Political Advertising, Routledge, Nueva York, EE. UU., 2017, pp. 75-86.

19Aunque no implica necesariamente que las preferencias de la elite en torno a la economía sean consistentes. D’Alessandro, 2017, op.cit.

20Por ejemplo, analizar el grado en que la coherencia de los partidos afecta la imagen que tiene la opinión pública sobre los líderes o la aprobación de la gestión de gobierno.

21Existe una extensa literatura sobre la cohesión. Para una discusión, se sugiere Ruiz Rodríguez y Otero Felipe, op.cit., pp. 40-66.

22El término remite “al grado de homogeneidad en el comportamiento de los miembros de un partido”. García Montero y Ruiz Rodríguez, op. cit., p. 73.

23Idem.

24Existe una variedad de factores explicativos considerados por los estudios sobre coherencia; entre ellos, cabe mencionar: la forma de gobierno del sistema político; el sistema electoral del país; el número de partidos del sistema de partidos; la tradición de liderazgos; los años de democracia ininterrumpida; el tipo de clivajes, y los arreglos socioeconómicos. Véase Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit., p. 91. En general, los estudios sostienen que el factor desarrollo económico del país es el de mayor peso explicativo. El argumento es que mejora las posibilidades de que los partidos sean más coherentes porque genera relaciones ideológicas y programáticas entre la ciudadanía y el electorado a largo plazo. Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.; Ruiz Rodríguez, op. cit.; Kitschelt et al., op. cit.

25Las variables exógenas afectan a todos los partidos y, por tanto, no permiten explicar diferencias entre éstos.

26Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.; Kitschelt et al., op. cit.; Ruiz Rodríguez, op. cit.

27El argumento es que el tipo de socialización de los partidos de izquierda incentiva a que sus miembros compartan valores y preferencias.

28Se arguye que en los partidos pequeños las posibilidades de beneficio personal son menores y, por tanto, suelen ser más coherentes.

29Kitschelt et al., op. cit., p. 165.

30Se considera que los partidos que suelen ocupar posiciones de gobierno dentro de un ambiente institucional informal tienen mayores incentivos para usar los recursos del Estado a favor de sus ambiciones, lo que disminuye la coherencia total del partido.

31Ruiz Rodríguez, op. cit., pp. 106.

32El argumento es que el personalismo incentiva a que los miembros se afilien a los partidos siguiendo criterios de lealtad personal (más que ideológicos o programáticos), lo que va en detrimento de su coherencia total.

33Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit., p. 94.

34Manuel Alcántara y Cristina Rivas, “Las dimensiones de polarización partidista en América Latina", Política y gobierno, vol. 14, núm. 2, Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Ciudad de México, México, 2007, pp. 349-390.

35Por ejemplo, se espera que los legisladores que se sitúan a la izquierda de la escala ideológica izquierda- derecha estén a favor de que el Estado intervenga en la economía o administre servicios públicos.

36En general, coinciden en que los factores externos son los que mejor explicarían su variación, como, por ejemplo, el “desarrollo económico del país”, Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit., y también los factores cualitativos de tipo socio-cultural como el clivaje Estado-Iglesia, Kitschelt et al., op. cit.

37Si bien en 2003 el Frente para la Victoria (FPV) se convierte en la principal fuerza del Partido Justicialista, se alude en todos los casos al Partido Justicialista (PJ, coloquialmente: peronismo), salvo en excepciones explícitas.

38Los datos relevados por las encuestas reflejan las preferencias de los diputados nacionales, quienes respondieron a diferentes preguntas que indagan sobre distintos temas de interés público y social entre 1996 y 2010.

39Nota del editor.- A lo largo del artículo se empleará la palabra grave “elite”; sin embargo, en el desglose del nombre del proyecto PELA, aparecerá escrita dicha palabra como esdrújula, como en el original.

40Las bases de datos para el tratamiento estadístico libre pueden solicitarse al PELA vía e-mail. En la web es posible consultar las distribuciones marginales y fichas técnicas de los estudios. Instituto de Iberoamérica, “Élites. Observatorio de élites parlamentarias en América Latina”, Universidad de Salamanca (USAL). Disponible en <http://americo.usal.es/oir/elites/bases_de_datos.htm>, [fecha de consulta: 8 de diciembre, 2017].

41Los estudios PELA usados en este trabajo en consideración del partido, año del estudio, distribución de la Cámara de Diputados (DC), porcentaje de la Cámara (%) que representan, y número de encuestados (n) son estudios PJ: 1996, 131 (DC), 50.97%, 23 (n); 1998, 119 (DC), 46.3%, 59 (n); 2004, 131 (DC), 50.97%, 51 (n); 2008, 129 (DC), 50.19%, 53 (n), y, 2010, 87 (DC), 33.85%, 18 (n). Estudios UCR: 1996, 68 (DC), 26.46%, 17 (n); 1998, 68 (DC), 26.45%, 34 (n); 2004, 46 (DC), 17.89%, 24 (n); 2008, 24 (DC), 9.33%, 10 (n); 2010: 43 (DC), 16.73%, 15 (n). Los números de estudio PELA correspondientes a cada año son: 1996 (estudio núm. 6), 1998 (estudio núm. 5), 2004 (estudio núm. 51), 2008 (estudio núm. 67) y 2010 (estudio núm. 73).

42Bajo las presidencias de Carlos Menem (PJ; 1989-1995, 1995-1999); Néstor Kirchner (PJ/FpV; 2003-2007) y Cristina Fernández (PJ/FpV; 2007-2010, 2010-2015).

43Estas décadas están atravesadas por cambios programáticos sustanciales en el PJ y la UCR. Leiras, op. cit.

44Para efectuarlo, se siguió la metodología propuesta por Leticia Ruiz Rodríguez y Patricia Otero Felipe, op. cit., pp. 46-47.

45La fórmula empleada para llevar adelante la rescalación fue: F(x) = ((variable - val min) / (max val - min val)) * 10. Ruiz Rodríguez y Otero Felipe, op. cit., p. 47.

460 y 10 constituyen los valores extremos de las escalas. El 0 remite a las posiciones de izquierda en la dimensión ideológica; a favor de la regulación del Estado sobre el mercado; los precios; y los servicios públicos en la dimensión programático-económica, y a favor del aborto; el divorcio, y preferencias no religiosas en la dimensión programático-valorativa. En la medida en que los legisladores se ubican en valores más cercanos al 5 (valor del centro de la escala), se deslizan hacia posiciones más moderadas y conforme se ubican en valores más altos que el 5 (6, 7, 8, 9, 10), sus preferencias tienden hacia el extremo opuesto. El 10 se refiere a las posiciones de derecha en la dimensión ideológica; a favor de la libertad del mercado; los precios, y la privatización de los servicios públicos en la dimensión programático-económica; en contra del aborto; el divorcio, y fuertes preferencias religiosas. A modo de ejemplo, los legisladores que se ubican entre los valores 2 y 4 de la escala ideológica podrían ser considerados de centro-izquierda; los que se ubican entre los valores 6 y 8, de centro-derecha.

47Para simplificar la interpretación de los resultados, se cambió el nombre del índice de coherencia (comúnmente usado) por “índice de incoherencia”, de modo que exista concordancia entre el índice y los valores obtenidos.

48Los niveles de incoherencia fueron estimados exclusivamente para el caso argentino en los años considerados por el presente estudio con una pretensión únicamente descriptiva.

49La clasificación de los niveles del IIT surge de asumir que el desvío estándar en cada dimensión puede variar entre 0 y 5 puntos. Para el cálculo del valor máximo teórico de la desviación típica (que remite a los valores de variación máxima del desvío estándar) se usó la fórmula: (valor máximo posible - valor mínimo posible) / 2. (Ruiz Rodríguez y Otero Felipe, op. cit., p. 46.) Así, el IIT entre 1996 y 2010 puede variar entre 0 y 75 (ya que se trata de la sumatoria del desvío estándar de las tres dimensiones en 5 periodos). La asignación de estos rangos de valores a cada uno de los niveles del IIT se debe a que los resultados del IITPJ y del IIT UCR entre 1996 y 2010 arrojaron una variación de 20 a 30 puntos aproximadamente.

50El indicador de incoherencia total discriminado por dimensiones surge de sumar el desvío estándar en cada dimensión por separado en cada uno de los 5 años de estudio. Así, la incoherencia total de las dimensiones entre 1996 y 2010 puede variar entre 0 y 25 puntos (ya que se trata de la agregación de 5 años en los que el índice puede tomar valores de 0 a 5). La asignación de estos rangos de valores a cada uno de los niveles se debe a que los resultados del IIT por dimensiones arrojaron una variación de entre 5 y 12 puntos aproximadamente.

51El IITA para cada uno de los años (1996, 1998, 2004, 2008 y 2010) puede variar entre 0 y 15, ya que se trata de la sumatoria de 3 dimensiones con un desvío estándar de 0 a 5 cada una. La asignación de estos rangos de valores a cada uno de los niveles se debe a que los resultados del IITA arrojaron una variación de entre 3 y 6 puntos aproximadamente.

52Asumiendo que el desvío estándar en cada año (1996, 1998, 2004, 2008 y 2010) puede variar entre 0 y 5 puntos y que los resultados de la incoherencia partidaria por dimensiones (ID, ECO, VAL) arrojaron una variación de entre 0 y 3 puntos aproximadamente, se determinaron estos niveles de incoherencia para cada rango de valores.

53Hay un caso solamente en el que el desvío estándar es mayor a 3. Es el PJ en la dimensión programático-valorativa en 2010, cuyo desvío es 3.42 puntos. Por tratarse de una excepción, no se ha designado una clasificación distinta.

54Nota de la autora: las preguntas de los cuestionarios del PELA seleccionadas para cada dimensión se exponen a continuación. 1) En la dimensión ideológica, “como recordará cuando se habla de política se utilizan normalmente las expresiones izquierda y derecha. En esta tarjeta hay una serie de casillas que van de izquierda a derecha [donde 1 es la izquierda y el 10 es la derecha], ¿en qué casilla se colocaría Ud. teniendo en cuenta sus ideas políticas?”; 2) en la dimensión programático-económica, i) “dentro del debate económico sobre modelos de regulación, ¿podría decirme si está Ud. más a favor de una economía regulada por el Estado o por el mercado? Utilice para ello la siguiente escala de 1 a 10, donde 1 significa una máxima regulación del Estado en la economía y 10 una máxima liberación del mercado”, ii) “a continuación, me gustaría conocer su opinión sobre una serie de funciones tradicionales del Estado. Pensando en términos generales, dígame, para cada una de ellas, ¿qué grado de intervención debería asumir el Estado? Utilice para ello una escala de 1 a 5, donde 1 significa una intervención mínima y el 5 una intervención máxima” [se consideró la función que debe asumir el Estado en el “control de precios”], iii) “hablando de la forma de prestación de los servicios públicos, ¿qué nivel de control cree Ud. que debe tener el Estado sobre la gestión de servicios públicos como el agua, la electricidad o el transporte, entre otros? Utilice para ello una escala que va de la 1, los servicios públicos deben ser prestados y gestionados por el Estado, a la 10, los servicios públicos deben ser prestados y gestionados por las empresas privadas”, y 3) en la dimensión programático-valorativa, i) “¿En qué posición de la escala, donde 1 significa totalmente en contra y 10 totalmente a favor se sitúa Ud. respecto al divorcio?”, ii) “Indique en la siguiente escala su opinión personal respecto al aborto” [donde 1 significa “totalmente en contra” y 10 significa “totalmente a favor”], iii) “¿cómo se define Ud. en materia religiosa: católico, creyente de otra religión o no creyente?”.

55Kitschelt, et al., op. cit; Ruiz Rodríguez, op. cit.; Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.

56Esto implica que el tamaño promedio de los diputados del PJ relativo al conjunto de la Cámara ha sido habitualmente mayor que el de los radicales.

57El PJ ha gobernado en cuatro de los cinco periodos presidenciales entre 1996 y 2010.

58Varios estudios muestran que el PJ nació de un proyecto político centrado en la figura de su líder, lo que ha influido en la tradición más bien personalista de sus liderazgos (Leiras, op. cit.).

59En particular, variables exógenas o contextuales.

60Se espera que en la medida en que el promedio ideológico de los partidos tiende hacia la izquierda de la escala ideológica, éstos expresen menores grados de incoherencia total anual.

61Tamaño del partido, experiencia en el gobierno y origen personalista del partido (ver marco teórico).

62El factor experiencia en el gobierno se excluye del análisis, porque en las legislaturas analizadas (1996, 1998, 2004, 2008 y 2010) el PJ fue siempre partido de gobierno.

63En 2010 el PJ pasó de tener mayoría absoluta a ser la primera minoría en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.

64En 2008 la Resolución 125 (que aplicaba un sistema de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias) produjo intensos enfrentamientos tanto dentro del PJ como con el sector agropecuario ―apoyado por otras organizaciones y partidos.

65Una justificación tentativa estaría dada por la separación, en el año 2008, del bloque de diputados del PJ en dos facciones, el PJ/FpV ―oficialista y vinculado con la centro-izquierda― y el PJ disidente (vinculado con la centro-derecha). Lo que pudo haber ocasionado que el PJ/FpV (oficialista) se volviera más coherente, sobre todo si se acepta el supuesto de que los legisladores que permanecieron dentro del PJ/FpV compartían un conjunto de preferencias básicas. A su vez, la revitalización del discurso ideológico por parte de sus líderes ―en respuesta a la crisis con el sector agropecuario― también pudo haber contribuido a la mayor congruencia total de los diputados kirchneristas. Dicho discurso se formuló en un clima poselectoral propicio para el PJ/FpV que, por un lado, había ganado las elecciones presidenciales en el año anterior (con 45.29% de los votos) y debido a que, por otro lado, Cristina Fernández gozaba de muy buena imagen pública (que se calculaba entre positiva y regular en 64%, frente a un escaso 32% de imagen negativa). En un contexto económico nacional relativamente favorable (frente a la crisis hipotecaria de los Estados Unidos de América), esto pudo contribuir a generar mayores alineamientos políticos.

66En el año 2009, las circunstancias descritas en la nota anterior tomaron el rumbo opuesto. En primer término, la imagen positiva de Cristina Fernández disminuyó 10%. Además, el PJ/FpV perdió las elecciones legislativas y se convirtió en la primera minoría en el Congreso. A su vez, la crisis hipotecaria estadounidense desató una crisis global de la que Argentina no estuvo exenta. En este contexto, los líderes del PJ/FpV mantuvieron el discurso ideológico de confrontación directa que, contrariamente al efecto conseguido en 2008, pudo desgastar el liderazgo de sus principales referentes, además de generar mayores disensos entre sus diputados en 2010.

67Leiras, op. cit.

68Kitschelt et al., op. cit.; Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.

69Kitschelt et al., op. cit.; Ruiz Rodriguez, op. cit.; Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.

70Ruiz Rodríguez y García Montero evidencian que existen algunas excepciones a la relación entre posiciones de izquierda y una menor incoherencia ideológica. Adjudican estas situaciones a la existencia de fuertes liderazgos en los partidos ―como en el caso del Partido Roldosista Ecuatoriano y el Movimiento V República venezolano―, que podrían obstruir la coherencia ideológica y programática en pos de las ambiciones del líder. Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit. Este podría ser el del caso del PJ, de origen personalista y fuertes liderazgos, pero en el de la UCR, la relación entre el peso del liderazgo y los niveles de incoherencia partidaria es más difusa. En particular, por la convivencia entre diferentes tipos de liderazgos (partidarios y electorales) que caracterizan al partido.

71Ruiz Rodríguez, op. cit.

72Se espera que los partidos que se ubican en promedio hacia la izquierda de la escala ideológica izquierda- derecha expresen mayores grados de acuerdos en torno a los temas económicos. Por tanto, en la medida en que los partidos se mueven hacia la izquierda de la escala, sus niveles de incoherencia deberían disminuir (Alcántara y Rivas, op.cit.)

73Se espera que los partidos que se ubican hacia la izquierda de la escala ideológica izquierda-derecha expresen menores grados de desacuerdos en torno a los temas económicos. Por tanto, en la medida en que los partidos se mueven hacia la izquierda de la escala, sus niveles de incoherencia deberían disminuir (Rivas y Alcántara, op.cit.)

74Como se señaló, esto pudo estar vinculado con el conflicto que tuvo lugar tras la Resolución 125.

75Es interesante que el aumento del indicador de incoherencia valorativa en 2010 coincida con la discusión de la llamada ley de “matrimonio igualitario” (ley 26.618) en el Congreso de la Nación. La sensibilidad que el tema suscitó en la discusión pública pudo haber afectado los grados de acuerdo sobre los asuntos valorativos en los bloques.

76Kitschelt et al., op. cit.; Ruiz Rodríguez, op. cit; Ruiz Rodríguez y García Montero, op. cit.

77La excepción son México, Chile y, en menor medida, Uruguay, Kitschelt et al., op. cit., p.238.

78Algunas vías explicativas podrían ser: la sensibilidad que suscitan los temas valorativos en la opinión pública (como, por ejemplo, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo); el grado adhesión de los legisladores a valores religiosos o seculares; la presión que ejercen los actores no institucionales (como la iglesia, los movimientos sociales y los grupos de interés) sobre los partidos y el peso del clivaje Iglesia- Estado en el momento de formación de los Estados nación.

Anexo

Tabla A Índice de Incoherencia total (IIT), anual (IITA) y por dimensiones ―ideológica (ID), programático-económica (ECO) y programático-valorativa (VAL)― PJ y UCR (1996-2010) 

Año PJ UCR
ID ECO VAL IITA ID ECO VAL IITA
1996 1.45 (m) 2.33 (a) 2.01 (a) 5.79 (a) 1.55 (m) 1.68 (m) 1.81 (m) 5.04 (m)
1998 1.31 (m) 2.25 (a) 2.14 (a) 5.70 (a) 0.87 (b) 2.21 (a) 2.36 (a) 5.44 (a)
2004 1.28 (m) 1.70 (m) 2.31 (a) 5.29 (a) 0.94 (b) 1.27 (m) 2.47 (a) 4.68 (m)
2008 0.83 (b) 1.44 (m) 1.88 (m) 4.15 (m) 0.78 (b) 1.26 (m) 1.50 (m) 3.54 (b)
2010 1.17 (m) 1.60 (m) 3.42 (a) 6.19 (a) 0.94 (b) 1.61 (m) 2.92 (a) 5.47 (a)
Total 6.03 (b) 9.33 (m) 11.77 (a) 27.12 (a) 5.08 (b) 8.02 (m) 11.06 (a) 24.16(m)

Nota: en este cuadro se presentan los niveles de incoherencia detallados con letras, entre paréntesis y en cursiva o bastardilla. Los niveles son, (a) = alto; (m) = medio; (b) = bajo.

Fuente: elaboración propia con base en datos aportados por el PELA.

Tabla B Ubicación promedio total, anual y en cada una de las dimensiones ―ideológica (ID), programática-económica (ECO) y programática-valorativa (VAL)― PJ y UCR (1996-2010) 

Año PJ UCR
ID ECO VAL IITA ID ECO VAL IITA
1996 4 6.11 5.79 5.3 3.68 3.94 4.79 4.14
1998 4.56 6 5.77 5.44 3.6 4.58 5.31 4.49
2004 3.91 4.28 5.42 4.54 3.82 4.12 4.46 4.13
2008 3.4 3.56 6.02 4.33 5.11 6.22 6.59 5.98
2010 3.27 4.15 4.42 3.95 3.48 5.26 5.33 4.69
Total 3.83 4.82 5.49 4.71 3.94 4.83 5.3 4.69

Fuente: elaboración propia con base en datos aportados por el PELA.

Recibido: 08 de Enero de 2018; Aprobado: 08 de Noviembre de 2018

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