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Textual: análisis del medio rural latinoamericano

versão On-line ISSN 2395-9177versão impressa ISSN 0185-9439

Textual anál. medio rural latinoam.  no.72 Chapingo Jul./Dez. 2018

http://dx.doi.org/10.5154/r.textual.2017.72.001 

Economía y políticas públicas

Análisis del proceso de certificación del Organismo Certificador de Implementos y Maquinaria Agrícola (OCIMA) en México

Alma V. Ayala Garay2  * 
http://orcid.org/0000-0003-3286-0788

Gustavo Almaguer Vargas1 

Bertha S. Larqué Saavedra2 

Juan O. Gutiérrez Martínez2 

Arely del Rocio Ireta-Paredes3 

1Universidad Autónoma Chapingo (UACh). Departamento de Fitotecnia. Carretera México-Texcoco km 38.5, Chapingo, México. C.P. 56230. almaguervargas@hotmail.com

2Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Km 13.5 de la Carretera los Reyes-Texcoco, Coatlinchán, Texcoco, Estado de México. C. P. 56250. larque.bertha@inifap.gob.mx

3Universidad Interserrana del Estado de Puebla-Ahuacatlán. Los Llanos Km 1 San Andrés Tlayehualancingo, Ahuacatlán. Puebla. C. P. 73330. arely8710@hotmail.com

Resumen:

El Organismo Certificador de Implemento y Maquinaría Agrícola (OCIMA) es el responsable de la expedición de certificados de la maquinaria y equipo agrícola en México. El objetivo de este estudio es analizar los resultados del proceso de certificación del OCIMA desde su operación (2006) para fortalecer al Organismo y diversificar los servicios que ofrece. Durante julio-septiembre de 2017, se aplicaron un total de 45 entrevistas a integrantes del Comité Rector, Comité de Dictaminación y usuarios del servicio. Del análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), sobresale como amenaza la dependencia del Organismo de las reglas de operación que emite SAGARPA para mantenerse en el mercado de certificación. Se detectó que los resultados a detalle de las pruebas realizadas a los tractores durante la certificación, no están disponibles a los usuarios finales; si fueran conocidos por el productor este tendría un panorama de la funcionalidad del equipo y contribuirían a su elección. Es necesario que el productor agrícola exija que la maquinaria e implementos agrícolas estén certificados. El OCIMA debe aprovechar que es el único organismo certificador de productos agrícolas en América Latina y extender su mercado, dada la validez de su acreditación a nivel internacional.

Palabras clave: Certificación OCIMA; Matriz FODA; superficie no mecanizada

Introducción

De acuerdo a la Encuesta Nacional Agropecuaria realizada por el Instituto de Estadística y Geografía (ENA-INEGI, 2014), en México existían 3 286 465 Unidades de Producción, el 55 % (1 554 498) utilizaba tractor en sus actividades agropecuarias y sólo 13.1 % contaba con uno propio, es decir, existían 203 639 tractores, de los cuales el 41.7 % ya tenía más de 15 años (INEGI, 2014). La importancia de que en México se cuente con Unidades de Producción equipadas radica en que de acuerdo a la FAO la mecanización facilita y reduce el trabajo pesado, alivia la falta de mano de obra, mejora la productividad y oportunidad de las operaciones agrícolas, mejora el uso eficiente de los recursos, fortalece el acceso a mercados y contribuye a la mitigación de amenazas derivadas del clima (FAO, 2018). Ulloa (1989) citado en Ayala et al., (2012: 838) menciona que la mecanización agrícola es uno de los factores que contribuyen a mejorar la productividad en las actividades agropecuarias. La mecanización permite mejorar la eficiencia del trabajo agrícola, para producir más y mejores productos, mediante el empleo de herramientas y maquinas (manuales, de tracción animal o motorizadas) con el menor tiempo, costo y esfuerzo físico posibles, el tractor es un ejemplo de esta mecanización.

Con el fin de buscar el desarrollo del campo mexicano a través de la mecanización agrícola, el gobierno federal y los gobiernos estatales pusieron en marcha diversos programas de apoyo que han tenido como objetivo la capitalización e integración regional de los productores (Sánchez-Hernández et al., 2014: 500 ). En las reglas de operación emitidas por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), en la Sección II Del incentivo de adquisición de maquinaria y equipo, en el artículo 72 se menciona mejorar la productividad de las Unidades Económicas Rurales Agrícolas a través de la adquisición y uso de maquinaria y equipo, en el artículo 74 se especifica que para obtener incentivo los motocultores deben estar certificados por el Organismo Certificador de Implemento y Maquinaría Agrícola (OCIMA), así como los tractores de 29.8 kW hasta 93.2 kW a la toma de fuerza (DOF, 2017). El OCIMA es el responsable de realizar los trámites requeridos para la expedición de certificados de la maquinaria y equipo agrícola. El certificado respalda la credibilidad y transparencia de los procesos de fabricación y el servicio postventa de maquinaria agrícola en el país, ya que se realiza un proceso de evaluación que garantiza el cumplimiento de los requisitos con base en Normas Mexicanas (NMX) de producto y de Sistemas de Gestión de Calidad. El Organismo comenzó a certificar en 2005 y a la fecha se han emitido certificados a productos importados y nacionales, de las empresas que han solicitado el servicio, principalmente para tractores, motocultores, aspersoras y, sembradoras. La SAGARPA a través del programa de apoyos productivos, que se respalda en las reglas de operación que anualmente emite, ha impulsado la compra de tractores e implementos agrícolas, aportando recurso económico, tratando de resolver la falta de liquidez en la compra de maquinaria agrícola (Ayala et al., 2010: 5).

La validación de maquinaria e implementos agrícolas alrededor del mundo, se realiza en laboratorios reconocidos como el de la Universidad de Nebraska en EE. UU., el laboratorio de la Estación Mecánica Agrícola (EMA) en España, o el ubicado en Alemania. En el Centro de Pruebas Gross-Umstadt, de Alemania se realizan ensayos a la maquinaria y equipo agrícola y proporciona los informes al público, lo que sirve de guía a los agricultores para la toma de decisiones sobre que maquinaria y equipo adquirir. Los métodos y perfiles de prueba están orientados a la práctica, son independientes de los fabricantes, se basan en técnicas de medición y equipos de prueba de última generación y tienen en cuenta las normas y estándares internacionales (DLG, 2017). Los resultados de las pruebas realizadas a maquinaria de marcas CASE-IH/Steyr, John Deere, Massey Ferguson, New Holland, entre otros, están disponibles al público a través de internet. En los reportes, la información que se encuentra es sobre el motor, la transmisión, la toma de fuerza, el chasis, el sistema hidráulico, los ajustes específicos y las condiciones sobre las que se hace la prueba respecto a la carga por eje y presión de neumáticos tanto en la parte frontal como en la parte trasera. Además de un exhaustivo análisis del funcionamiento del dinamómetro en puerto estándar con carga completa y carga parcial, variando de un 90 % a un 60 % de velocidad nominal. Lo que muestra el comportamiento en el consumo de combustible especifico y absoluto, así como de la urea (DLG, 2017). En México, dentro del proceso de certificación se realizan tres pruebas a los tractores agrícolas: la de cabinas y marcos de protección de tractores agrícolas y forestales, la determinación de potencia a la toma de fuerza y la de fuerza del levante hidráulico al enganche de tres puntos. Cada una sustentada en las normas: NMX-O-181-SCFI-2003 NMX-O-169-SCFI-2002, y NMX-O-207-SCFI-2004. El informe que publica OCIMA en internet (INIFAP, 2017) es sobre los tractores que pasaron el proceso de certificación y consta del resultado de potencia máxima certificada a la toma de fuerza (kW) y la capacidad de levante a los 610 mm (valor corregido) (N). Lo que muestra la diferencia del acceso a la información en el mercado alemán y mexicano sobre el funcionamiento de los tractores bajo ciertas condiciones y su manufactura. Mientras el reporte que publica DLG es muy específico, el de OCIMA sólo muestra dos datos, pero no hay información sobre el funcionamiento en general, o del combustible que consume o de las variaciones de potencia según la velocidad nominal, o información del sistema hidráulico, etc.

Derivado del proceso de certificación del OCIMA y de que el certificado es requerido por la SAGARPA a las empresas para otorgar apoyo económico a los productores para la adquisición de tractores y motocultores, surge la necesidad de un estudio con el objetivo de analizar los resultados del proceso de certificación del OCIMA desde su operación (2006) para fortalecer al Organismo y diversificar los servicios que ofrece, cuya hipótesis es que existen otras actividades que podrían permitir ampliar la cobertura de los servicios que OCIMA ofrece, aun cuando este fuera eliminado de las reglas de operación de SAGARPA, dado que sus servicios son de calidad.

Materiales y métodos

Durante los meses de julio a septiembre de 2017, se aplicó una entrevista dirigida a 45 actores clave relacionados con el OCIMA y que participan en los comités del Organismo, principalmente en el Comité Rector. La entrevista se aplicó a personal de SAGARPA, COFUPRO (Coordinadora de Fundaciones PRODUCE A. C.), CNA (Consejo Nacional Agropecuario), AMSDA (Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario), del Comité de Dictaminación, y a los usuarios que son los fabricantes y distribuidores de la maquinaria e implementos agrícolas en México. Los temas fueron sobre el servicio que otorga el OCIMA, la evaluación de las fases durante el proceso de certificación, su satisfacción como cliente, y observaciones tanto al personal, al proceso y el servicio que reciben. Mediante correo electrónico se envió el cuestionario a usuarios de los servicios de certificación del OCIMA, tanto de tractores como de implementos agrícolas, obteniendo su percepción al contestar el cuestionario. De la información se generó la Matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) tanto para el Organismo como para el proceso de certificación de maquinaria e implementos agrícolas. Que sirve para identificar aspectos importantes a desarrollar y atender, los cuales contribuirán a hacer del organismo aún más productivo y extender sus oportunidades de mercado. Otra fase importante del estudio fue la realización de dos paneles de análisis con integrantes del Comité Rector y personal del OCIMA. En estos dos paneles se expusieron los resultados obtenidos de las encuestas, después de un análisis se hicieron conclusiones y recomendaciones. Además de lo anterior, se documentó la dinámica que se ha dado con el proceso de certificación de maquinaria e implementos agrícolas en México. También se realizó la búsqueda de información en fuentes nacionales como SIAP-SAGARPA, INEGI, Secretaría de Economía (SE) - Normas Mexicanas, y fuentes internacionales como la FAO, OCDE para la obtención de estadísticas y documentos existentes sobre maquinaría e implementos agrícolas.

Resultados y discusión

Situación de la mecanización en México

Por resultados reportados en la Encuesta Nacional Agropecuaria 2012 (INEGI, 2012), al preguntar al productor sobre sus principales tecnologías empleadas en la actividad agrícola, el tractor ocupa el tercer lugar en las unidades de producción con 48.9 %, sólo después de fertilizantes químicos y herbicidas químicos (INEGI, 2012). Palacios y Ocampo (2012:812) indican que el uso de maquinaria agrícola se corresponde con una noción tecnológica que incluye, aparte de la máquina especifica de que se trate, el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes, insecticidas, plaguicidas), y semilla mejorada, todo lo cual implica la asunción de un enfoque productivo basado en la búsqueda de la alta rentabilidad agrícola.

En México, para el año 2016 se reporta que el 62.5 % de las entidades del país cuenta con más del 80 % de su superficie mecanizada, entre los que destacan Zacatecas, Sonora, Sinaloa, Nuevo León y Baja California con un promedio de 99.6 %. Mientras que los estados con menos superficie mecanizada son con 95.5 % Yucatán y Chiapas con 81.9 %, seguido de Quintana Roo con 59.6 % (SIAP-SAGARPA, 2016). La región geográfica sur-sureste es la zona donde se encuentra la mayor superficie no mecanizada, lo que equivale a 3,443.18 hectáreas. Cómo se observa en la figura 1, sólo el 50 % de las entidades tiene menos del 10 % de superficie no mecanizada.

Fuente: Elaboración propia con información de SIAP-SAGARPA, 2016.

Figura 1 Porcentaje de superficie no mecanizada por estado, 2016.  

Los estados con vocación agrícola, que dedican mayor porcentaje de su superficie a la agricultura (INEGI, 2016) también difieren en la superficie no mecanizada, por ejemplo, Sinaloa cuenta con 0.4 % de superficie no mecanizada contra Chiapas y Quintana Roo con 81.9 y 59.6 % respectivamente (Figura 2). En los estados del sureste donde predomina la superficie no mecanizada, atribuible a que hay superficie con vocación ganadera (INEGI, 2016). No obstante, en los estados con vocación agrícola que no cuentan con la maquinaria e implementos agrícolas suficientes para desarrollar las actividades de la agricultura, siguen quedando en desventaja competitiva antes estados que si tienen acceso a la maquinaria agrícola como Sinaloa o Guanajuato. Que se explica por el sistema de producción que se realiza, ya que mientras más intensivo es el sistema agrícola más intensidad de uso se tendrá del tractor (Palacios & Ocampo, 2012: 823). El tipo de agricultura que se desarrolla en los estados del norte y centro del país, está orientada en gran medida al mercado nacional e internacional.

Fuente: Elaboración propia con información de SIAP-SAGARPA, 2016 e INEGI, 2016.

Figura 2.  Estados que dedican su superficie principalmente a la agricultura y superficie no mecanizada, en porcentaje.  

La introducción de tractores en el campo mexicano se desplegó como parte de las políticas de desarrollo y modernización del agro nacional que se impulsan de manera más dinámica a partir del gobierno de Lázaro Cárdenas y continúan (Palacios & Ocampo, 2012: 816; DOF, 2017). El tractor que el productor use debe ser acorde con las características de las unidades de producción (Sánchez-Hernández et al., 2014: 514 ). A nivel de predio, región y país debe existir una relación armónica, de capacidad de trabajo y costos, entre la demanda de tractores y de máquinas de los sistemas productivos y la disponibilidad de la maquinaria agrícola (Negrete et al., 2013: 62 ).

En México se han apoyado las unidades de producción con recursos federales y estatales para la adquisición de tractores, dado que los precios de estos equipos, en algunos casos resultan ser incosteables sobre todo para pequeños y medianos productores, por ejemplo, el precio de un tractor en 2015 se encontraba en un rango de $355,000 hasta más de un millón de pesos (SAGARPA, 2015). Ayala et al., (2010: 5) señalan que dentro de los problemas que enfrentan los productores del campo mexicano, se encuentra la falta de liquidez para la compra de maquinaria agrícola; (el precio promedio mínimo por tractor varía desde 375 000.00 hasta 800 000.00 pesos), además de la inversión, el incremento en los costos de combustible y operación de los tractores resulta costosa. Para brindar el apoyo en la adquisición de un tractor, el Gobierno Federal, desde 2005, ha pedido que estén certificados por OCIMA. En la figura 3 se muestra la cantidad de unidades de producción que han sido apoyadas para la adquisición de un tractor del año 1996 al 2016, con lo que se beneficia a productores. Cabe hacer mención, que de acuerdo a información de actores clave, durante 2017, la venta total de tractores fue de 15,700 en México y sólo el 45% fueron apoyados con subsidios gubernamentales. La importancia de un tractor es que, acoplado con los correspondientes implementos agrícolas, asegure el mayor efecto técnico y económico, el mayor rendimiento, una alta calidad de los trabajos y el consumo mínimo de trabajo y de medios por unidad de producción obtenida (Negrete et al., 2013: 62 ).

Fuente: Elaboración propia con información tomada de Ayala Garay et al., (2010: 26) y de SAGARPA, 2011-2016.

Figura 3 México, unidades de producción apoyadas para la obtención de un tractor.  

Certificación de implementos y maquinaria agrícola

El proceso de certificación a partir de 2016 se incrementó de 96 a 134 días, con la principal función de realizar en tiempo y forma los procedimientos de cada etapa de la certificación. Es importante enfatizar que aun así con esta ampliación en el periodo, en ocasiones los fabricantes no tienen toda la documentación solicitada, de acuerdo al panel de resultados, los usuarios del servicio de certificación señalaron que un problema que ellos notan es la falta de cumplimiento en los tiempos, dado que el laboratorio de pruebas del cual depende el Organismo es el único en México. Otro problema que se ve en los resultados, son los tiempos que se requieren para certificar, de acuerdo a los usuarios del servicio, consideran que estos no se cumplen y el Organismo siempre tarda más de lo establecido.

Para la certificación de tractores se requiere que los tractores cumplan con los métodos de prueba estipulados en las normas NMX-0-169-SCFI-2002 Tractor Agrícola-Determinación de Potencia a la Toma de Fuerza - Método de Prueba, NMX-O-181-SCFI-2003 Tractor Agrícola-Cabinas y Marcos de Protección de Tractores Agrícolas y Forestales-Especificaciones y método de prueba (Prueba estática) y NMX-O-207-SCFI-2004 Tractor Agrícola-Determinación de Potencia y Fuerza de Levante Hidráulico al Enganche de tres puntos -Método de Prueba.

Analizando el proceso de certificación de maquinaria e implementos agrícolas en México de enero de 2015 a la fecha, se ha solicitado al OCIMA la certificación de 163 versiones de diferentes tractores agrícolas de diversas marcas. Sin embargo, del total de productos certificados, el 55 % de las versiones fueron rechazados en una primera dictaminación por fallas principalmente en las pruebas de laboratorio, por lo que los solicitantes de la certificación tuvieron que realizar adecuaciones o mejoras a su producto y éstas ser presentadas ante el OCIMA, para que fueran validadas y poder lograr la certificación. Al final de las dictaminaciones, 141 versiones alcanzaron la certificación, es decir el 87 % de las 163 versiones de las cuales se hizo solicitud. El 43 % de las dictaminaciones negativas se debió a fallas en la prueba de determinación de potencia y fuerza de levante hidráulico al enganche de tres puntos. Así como 35 % en la prueba de cabinas y marcos de protección de tractores agrícolas y forestales, (seguridad) y el 22 % en prueba de determinación de potencia a la toma de fuerza. Para septiembre de 2017, se cuenta con 77 modelos de tractores con certificado vigente equivalentes a 141 versiones, con una potencia máxima a la toma de fuerza que varía desde 27.0 kW hasta 96.3 kW y una capacidad de levante hidráulico a los 610 mm desde 7.75 kN a 36.25 kN.

El OCIMA cuenta con la acreditación ante la entidad mexicana de acreditación (ema) como Organismo de Certificación de Producto bajo la norma NMX-EC-17065-IMNC-2014 ISO/IEC 17065:2012. Hecho que lo respalda como organismo certificador ante las empresas fabricantes, distribuidoras y comercializadoras de implementos y maquinaria agrícola, además de que esta certificación tiene una validez no solo nacional, sino también internacional.

Proceso de certificación y análisis del OCIMA

Para la obtención de información respecto al OCIMA y al proceso de certificación, se realizaron entrevistas dirigidas a los integrantes del Comité Rector y del Comité de Dictaminación. De la información se generó la matriz FODA para el proceso de certificación (Cuadro 1).

Cuadro 1 Matriz FODA del proceso de certificación de maquinaria e implementos agrícolas del OCIMA. 

Fortalezas Oportunidades
F1. Se da validación a los productos que se comercializan en México, al certificar que son de calidad y se cumple con las normas NMX-O-169-SCFI-2002, NMX-O-181-SCFI-2003 y NMX-O-207-SCFI-2004. O1. Empresas pequeñas fabricantes de implementos agrícolas.
F2. Único Organismo certificador de maquinaria agrícola e implementos en México y américa Latina, y ya con 13 años de experiencia. O2. Seguimiento de las empresas que han certificado maquinaria e implementos agrícolas.
F3. La competencia de su personal técnico, de auditores y su continua actualización. O3. Asimilación de nuevos criterios internacionales válidos. Desarrollo como Centro de capacitación
F4. Cuenta con la acreditación de la ema, válida a nivel internacional. O4. Certificar la prueba de emisiones en tractores y motocultores.
Debilidades Amenazas
D1. Proceso burocrático y cuadrado D2. Tiempo de 134 días requerido en el proceso de certificación A1. Al desaparecer apoyos gubernamentales a productos certificados, ocasione que fabricantes omitan la certificación
D3. Tiempos de respuesta del Organismo en la revisión documental. A2. El OCIMA depende de entes gubernamentales, componente político que se debe eliminar.
D4. El servicio del laboratorio para las pruebas se satura. A3. Se depende de las reglas de operación que emite SAGARPA de forma anual para el proceso de certificación.
D5. El proceso de certificación adolece de la prueba en la barra de tiro del tractor especificado en la norma NMX-O-203-SCFI-2004. A4. Normas mexicanas no son obligatorias.
D6. Normas desfasadas de las de Estados Unidos y países de Europa

De la matriz FODA sobresale como una debilidad que el proceso de certificación adolece de la prueba en la barra de tiro del tractor, especificado en la norma mexicana NMX-O-203-SCFI-2004. También destacan los tiempos requeridos para el proceso de certificación, los clientes mencionan que es excesivo 134 días. Mientras que cómo una amenaza está el hecho de que el Organismo dependa de las reglas de operación de SAGARPA para mantenerse en el mercado de certificación de implementos y maquinaria agrícola en México. También como una amenaza, los actores clave perciben que mientras el OCIMA dependa de entes gubernamentales, éste es un componente político que se debe eliminar, ya que para ellos se compromete el desempeño y fortalecimiento del Organismo como certificador de maquinaria e implemento agrícolas. Como debilidad señalan y cuestionan las normas que respaldan las pruebas que se realizan en el OCIMA tanto los fabricantes como los distribuidores, sin embargo, esto muestra que existe desconocimiento en sí del alcance de las pruebas del OCIMA y del certificado que se obtiene. El proceso de certificación tiene crítica y proviene principalmente de los fabricantes y distribuidores e importadores que, aunque buscan certificarse, externan en todo momento comentarios a los procedimientos para la obtención del certificado, el cual cuenta con una validez de tres años. El proceso de certificación incluye una revisión documental, revisión in situ, y además pruebas de laboratorio para verificar cuestiones técnicas con que debe cumplir la maquinaria agrícola de acuerdo a lo estipulado en las Normas Mexicanas. Sin embargo, el productor desconoce sí hay información sobre desempeño en campo de la maquinaria e implementos agrícolas certificados, o el rendimiento en gasolina o diésel y la potencia de la toma de fuerza ya que ésta nos indica que implementos y maquinaria podemos acoplar. Lo anterior, muestra la necesidad de contar con pruebas de campo para medir el desempeño, tomando en cuenta las condiciones fisiográficas de México. Además, es importante tomar en cuenta las condiciones orográficas y socioeconómicas que imperan en la zona de producción (Palacios & Ocampo, 2012: 815). A pesar de que los tractores apoyados con recurso federal cuentan con la certificación de OCIMA, cabe hacer mención, que no se conoce si estos tractores son los idóneos para el campo mexicano. Ya que dadas las condiciones naturales del país es distinto el tratamiento a un suelo del desierto que los de planicie costera pues su dinámica es diferente al igual que su entorno físico y social (Duran et al., 2002: 309). Al comprar un equipo es importante que el agricultor conozca sus características técnicas, con el fin de saber si es el adecuado para las actividades que pretende realizar; así, reducirá los costos de producción, contribuirá al ahorro energético y disminuirá la emisión de elementos contaminantes, nocivos para el medio ambiente (Arnal, 2001: 3). Además, para que el equipo sea seguro para el productor, (Arana et al., 2010: 597 ), se buscan procedimientos para reducir riesgos que pudieran afectar la integridad del operador, los cuales se toman en consideración por los fabricantes de las máquinas, así como el estudio de los métodos de trabajo y la supresión de las causas del riesgo, cuando esto no resulta posible, y el empleo de dispositivos de protección.

El proceso de certificación en sí estandariza la calidad de los productos y se comprueba que son seguros para el operador de la maquinaria e implementos agrícolas. No obstante, por información obtenida en la investigación, se percibe que existe desconocimiento del fabricante, y distribuidor del alcance real del certificado que recibe. El certificado OCIMA cuenta con el respaldo del International Accreditation Forum (IAF). El Foro Internacional de Acreditación (IAF) es una asociación mundial de organismos de acreditación, organismos de certificación y otras organizaciones dedicadas a actividades de evaluación de la conformidad en diversas áreas, incluyendo sistemas de gestión, productos, servicio y personal. El propósito de la IAF (IAF, 2012: 2) es operar un programa para la acreditación de organismos que tuvieran que ver con la evaluación de conformidad, a fin de asegurar que la certificación de productos, procesos o servicios en una región o país pudiera aceptarse en otras regiones o países. Al interior de la IAF existen las Mutual Recognition Arrangement (MLA), las acreditaciones otorgadas por los organismos de acreditación miembros del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo, son reconocidas en todo el mundo con base en sus programas equivalentes de acreditación, lo cual reduce costos y aporta valor a la industria y al consumidor (IAF, 2012: 6). La IAF actualmente cuenta con 71 países miembros, los cuales declaran su intención común de unirse al Acuerdo de Reconocimiento Mutuo y al hacerlo reconocen la equivalencia de las acreditaciones de otros miembros con las suyas (IAF, 2017). Así el certificado de los productos de OCIMA tiene un gran valor agregado, ya que su validez es internacional, ya que la ema, que es el organismo que certificó al OCIMA, pertenece al Inter American Accreditation Cooperation (IAAC), que es parte de varias agrupaciones regionales de Organismos de Acreditación cuyos objetivos incluyen el mantenimiento del reconocimiento de la equivalencia de las acreditaciones de sus miembros a través del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo (IAF, 2017).

Pruebas en campo de implementos y maquinaria agrícola

El productor agrícola y pecuario, que es quien finalmente utiliza la maquinaria e implementos agrícolas, es conveniente tenga a su disposición un comparativo de la maquinaria certificada con un enfoque científico, validando las características técnicas que ofrecen y los resultados que como OCIMA se han tenido al probar los implementos y maquinaria agrícola. El certificado OCIMA supone una ventaja a la hora de la toma de decisiones del productor, ya no depende sólo de la información suministrada por el fabricante, sino que se puede fiar del dictamen que ha hecho el OCIMA (Ayala et al., 2012:849). En Cuba se evaluaron qué tractores agrícolas serían los que mejor reemplazarían a los traídos de la extinta URSS, el estudio contempló los posibles mercados suministradores, los requerimientos de las labores a realizar, precios esperados, todo probado en condiciones de producción de la agricultura cubana para su renovación sistemática (Castro et al., 2005:29 ).

Es indispensable mostrar resultados más específicos de las pruebas realizadas a los tractores que obtienen la certificación, así el productor tendrá un panorama de la funcionalidad del tractor bajo ciertas condiciones y con la variedad fisiográfica de México, contribuirían a una mejor elección por parte del productor de la oferta disponible en el mercado de tractores. Negrete et al., (2013: 61) menciona que como fundamento en la construcción y explotación de los tractores se debe tener en consideración que cada región agrícola, en función de las condiciones naturales y de las tecnologías de producción utilizadas, para cada operación agrícola se debe emplear un tractor determinado. Por lo que es importante realizar la mayor difusión de los resultados obtenidos de las pruebas de laboratorio, contribuyendo a la mejor elección del productor al revisar la oferta del mercado de tractores en México y realizar su adquisición.

Es prioritario que el Organismo sea identificado y relacionado con la importancia de las certificaciones que realiza de implementos y maquinaria agrícola, por lo que es necesario se cuente con el respaldo de al menos dos instituciones. La SAGARPA fortaleciendo al OCIMA al establecer como requisito que toda la maquinaria e implementos agrícolas apoyado vía programas federales y estatales debe contar con la certificación del Organismo. La Secretaria de Economía al implementar que la maquinaria agrícola e implementos que ingresan al país comprueben sus estándares de calidad y veracidad técnica de la información que distribuyen a través de la certificación del Organismo. Es importante que el productor agropecuario conozca la importancia de adquirir tanto maquinaria agrícola como implementos certificados por el OCIMA, ya que le restaría problemas de operación y funcionamiento de éstos, e inclusive la perdida de la inversión, al tener certeza de que lo que está comprando realmente es lo que dice ser en cuantos a cuestiones técnicas y de calidad que el fabricante y distribuidor ofrecen.

Conclusiones

El OCIMA debe aprovechar la coyuntura que tiene de ser el único organismo certificador de productos agrícolas en América Latina y extender su mercado a estos países, dada la validez de su certificado a nivel internacional.

El usuario final de la maquinaria e implementos agrícolas en México es el productor agrícola y pecuario, y es quien debe conocer a fondo las características técnicas y de calidad de lo que adquiere y no sólo ser de conocimiento de organizaciones que agrupan a productores agrícolas y pecuarios como Coordinadora de Fundaciones PRODUCE A. C., Consejo Nacional Agropecuario o la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario.

El valor agregado que proporciona el certificado emitido por OCIMA a la maquinaria e implementos agrícolas certificados, es acceso a mercados extranjeros y pauta comercial para los fabricantes y distribuidores.

El certificado que expide OCIMA debe ser conocido por el productor agrícola, y que éste exija maquinaria e implementos agrícolas certificados y posicionarse en la agenda pública y después poder formar parte de los requisitos de importación que solicite la Secretaría de Economía.

El productor agrícola debe tener acceso a la información que se conoce con las pruebas realizadas a la maquinaria e implementos agrícolas durante el proceso de certificación, ya que le brindarían elementos de decisión sobre que tractor agrícola elegir de la oferta de mercado existente.

Referencias

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Recebido: 15 de Dezembro de 2017; Aceito: 28 de Fevereiro de 2018

Autor de correspondencia: ayala.alma@inifap.gob.mx

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