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RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo

versão On-line ISSN 2007-7467

RIDE. Rev. Iberoam. Investig. Desarro. Educ vol.9 no.17 Guadalajara Jul./Dez. 2018

http://dx.doi.org/10.23913/ride.v9i17.401 

Artículos científicos

Educación superior desde la visión de los estudiantes de dos universidades interculturales

High Education from the perspective of the students of two intercultural universities

Ensino superior a partir da visão dos alunos de duas universidades interculturais

Benito Ramírez Valverde1 
http://orcid.org/0000-0003-2482-5667

Odilia Sujey Bustillos Ibarra2 
http://orcid.org/0000-0002-2605-4504

Pedro Juárez Sánchez3  * 
http://orcid.org/0000-0001-8417-1752

1Colegio de Postgraduados, México bramirez@colpos.mx

2Universidad Autónoma de Sinaloa, México odiliabustillos@gmail.com

3 Colegio de Postgraduados, México pjuarez@colpos.mx

Resumen

Las universidades interculturales en México fueron creadas hace poco como respuesta a un nuevo modelo educativo. Por eso, el objetivo del presente trabajo fue conocer la opinión de los alumnos que cursaban estudios en dos de esas instituciones en relación con el desarrollo de sus perfiles académicos, sus expectativas laborales, así como la calidad de la educación recibida en esas casas de estudio en comparación con la que se ofrece en universidades convencionales. Para ello, se realizaron entrevistas a 64 estudiantes de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla y a 97 alumnos de la Universidad Autónoma Indígena de México. Los resultados muestran que la mayoría de ellos tienen raíces indígenas, son originarios de las regiones donde se encuentran ubicadas esas instituciones y consideran que sus familias se encuentran en condiciones de pobreza. De hecho, y a pesar de que muchos cuentan con una beca, un elevado porcentaje considera que las limitaciones económicas son uno de los principales factores que promueven la deserción escolar. Aun así, se encuentran satisfechos con la enseñanza que se les ofrece y opinan que reciben mejor capacitación que la que se les podría brindar en instituciones convencionales. Igualmente, creen que existe un amplio campo de trabajo para los egresados, y destacan el interés de los estudiantes en el rescate de la lengua y la cultura de los grupos indígenas, así como su vinculación con la comunidad.

Palabras clave: educación intercultural; educación superior; indígena; vinculación universitaria

Abstract

In Mexico, the intercultural universities have been recently created as an expression of the new educational model. The aim of this study is to know the opinion of the students of these institutions regarding the progress of their academic program, their learning in comparison to conventional universities and their laboral expectatives. A statistical sample was carried in two institutions: The Intercultural University of the State of Puebla, where 64 students were interviewed and the Autonomous Indigenous University of Mexico 97. The results show that the majority of the students are from the regions where both universities are located most of them of indigenous origin and they consider their families live in conditions of poverty. A scholarship is the main source of support for studying and the main cause of withdrawal are the poor economic conditions. Most of the students are satisfied with the education received in the intercultural universities, they even think they are better educated than those students for conventional universities. Students from indigenous universities also consider to have better labor opportunities. It is remarkable the interest showed by the students in rescuing the language and culture of the indigenous group and how they link with the community.

Keywords: intercultural education; high education; indigenous; university outreach

Resumo

As universidades interculturais do México foram criadas recentemente em resposta a um novo modelo educacional. Portanto, o objetivo deste trabalho foi conhecer a opinião de alunos que estudavam em duas dessas instituições em relação ao desenvolvimento de seus perfis acadêmicos, suas expectativas de trabalho, bem como a qualidade da educação recebida nas casas de estudo. em comparação com o oferecido em universidades convencionais. Para tanto, foram realizadas entrevistas com 64 estudantes da Universidade Intercultural do Estado de Puebla e 97 estudantes da Universidade Indígena Autônoma do México. Os resultados mostram que a maioria deles tem raízes indígenas, originários das regiões onde essas instituições estão localizadas e consideram que suas famílias vivem na pobreza. De fato, e apesar do fato de muitos possuírem bolsa de estudos, uma alta porcentagem considera que as limitações econômicas são um dos principais fatores que promovem o abandono escolar. Mesmo assim, eles estão satisfeitos com o ensino que lhes é oferecido e acham que recebem um treinamento melhor do que o que poderia ser oferecido a eles em instituições convencionais. Da mesma forma, eles acreditam que há um amplo campo de trabalho para os graduados e destacam o interesse dos estudantes em resgatar a língua e a cultura dos grupos indígenas, bem como sua conexão com a comunidade.

Palavras-chave: educação intercultural; ensino superior; indígena; vínculo universitário

Introducción

Históricamente, en Latinoamérica el factor económico siempre ha sido el principal obstáculo para acceder a la educación superior (Mato, 2009). Sin embargo, en el caso concreto de determinados grupos sociales, como la población indígena mexicana, a esas limitaciones presupuestarias se les debe sumar otro tipo de inconvenientes relacionados, por ejemplo, con la ubicación urbana en la cual se encuentra la mayoría de las universidades del país (Dietz, 2014), el idioma (principalmente español) en el que se dictan las materias de las carreras (Navarrete y Alcántara, 2015) y la escasa o nula formación preuniversitaria recibida por las comunidades indígenas (Hernández y Gibson, 2015). Por ese motivo, autores como Schmelkes (2003) y Bertely (2011) coinciden en estimar que aproximadamente 1 % de los estudiantes indígenas llega a las universidades, lo cual solo suele suceder cuando han asistido a las escuelas públicas de una zona rural o urbana producto de la migración de sus familias.

Todas estas limitaciones, no obstante, han intentado ser atendidas a través de la creación, a principios del presente siglo, de las universidades interculturales, con las cuales se ha intentado saldar una deuda ancestral que se tenía con los pueblos originarios. Por ende, el objetivo del presente trabajo fue conocer la opinión de los estudiantes de estas instituciones sobre el desarrollo de sus estudios y sus expectativas laborales. En tal sentido, se plantearon las siguientes hipótesis: 1) los estudiantes se encuentran satisfechos con la educación recibida, 2) las universidades interculturales están cumpliendo su función de dar oportunidades de estudios en la educación superior a jóvenes indígenas de escasos recursos económicos, y 3) en estas instituciones se está promoviendo el desarrollo local y una educación que se ajusta a los intereses de los estudiantes y sus comunidades.

Las universidades interculturales

Debido a los obstáculos que deben enfrentar los grupos indígenas para acceder a la enseñanza superior, Casillas y Santini (2009) sostienen que las universidades convencionales, siguiendo sus principios de igualdad de derechos y oportunidades de desarrollo, deben generar espacios que permitan incorporar elementos del desarrollo cultural de los pueblos indígenas. Por ello, apuntan lo siguiente:

Surge la oportunidad de crear una nueva universidad con vocación particular que favorezca el establecimiento de un diálogo intercultural orientado a hacer compatibles los procesos de estudio, análisis y generación de nuevos conocimientos que beneficien a las poblaciones que las sustentan, y contribuya a librar barreras de comunicación entre el conocimiento práctico y místico acumulado en la sabiduría indígena y el conocimiento científico generado en las universidades convencionales (Casillas y Santini, 2009, p. 31).

Atendiendo a este llamado, y con el auspicio de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe (CGEIB) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se inició la creación de las universidades interculturales, las cuales tienen un modelo particular en cuanto a su origen, composición del alumnado y profesorado, y relaciones regionales y estatales (Rojas y González, 2016). Esto se evidencia en la misión de estas casas de estudio, la cual se plantea en los siguientes términos:

Promover la formación de profesionales comprometidos con el desarrollo económico, social y cultural, particularmente, de los pueblos indígenas del país; revalorar los saberes de los pueblos indígenas y propiciar un proceso de síntesis con los avances del conocimiento científico; fomentar la difusión de los valores propios de las comunidades, así como abrir espacios para promover la revitalización, desarrollo y consolidación de lenguas y culturas originarias para estimular una comunicación pertinente de las tareas universitarias con las comunidades del entorno (Casillas y Santini, 2009, p. 149).

Se trata, por tanto, de una nueva universidad, con un enfoque intercultural (diferente, pero complementario al de las universidades convencionales), que procura ajustarse a las particularidades culturales, económicas y lingüísticas de los pueblos indígenas. Al respecto, Mateos y Dietz (2015) afirman que las universidades interculturales son instituciones que han surgido para formar a jóvenes indígenas en carreras específicas en sus propias regiones, como sucedió con la licenciatura en Etnolingüística, la cual inició sus actividades en Pátzcuaro (Michoacán) en 1979.

Sobre este tipo de iniciativas previas, autoras como Rojas y González (2016) consideran que la interculturalización de la educación superior es un fenómeno que ha sucedido antes de la implementación formal de las universidades interculturales, como sucedió a finales de la década de 1980, con proyectos campesinos, comunitarios e interculturales que tuvieron cierta autonomía frente a la SEP, como fue el caso de la licenciatura en Desarrollo Rural del Centro de Educación Superior para el Desarrollo Rural, en el municipio de Zautla (Puebla).

Aun así, la primera universidad intercultural creada bajo el nuevo esquema inició sus actividades en el Estado de México en septiembre de 2004, y en la actualidad ya funcionan doce relacionadas con la CGEIB (Rojas y González, 2016) en diversas regiones del país. Estas reciben el apoyo de sus comunidades debido al beneficio que ofrecen, aunque también vale destacar que en “ámbito de las universidades convencionales persiste el rechazo, la resistencia y la discriminación hacia este nuevo tipo de institución” (Dietz, 2014, p. 325). De hecho, en las universidades interculturales el número de estudiantes inscritos aún es escaso y todavía persisten grandes desafíos relacionados con la pertinencia curricular, el financiamiento, la oferta de trabajo para los egresados y la calidad en educación impartida (Navarrete y Alcántara, 2015).

Universidad Autónoma Indígena de México (UAIM) y Universidad Intercultural del Estado de Puebla (UIEP)

La Universidad Autónoma Indígena de México se fundó en el año 2000 con el auspicio del gobierno del estado de Sinaloa (Casillas y Santini, 2009). Su enfoque inicial se centró en favorecer el ingreso a la educación superior de los grupos étnicos del norte de Sinaloa y del sur de Sonora, aunque posteriormente se dio acceso a jóvenes de otras partes del país e incluso de otras naciones latinoamericanas (Guerra y Meza, 2009).

Esta universidad surgió de forma independiente, antes de la creación de la CGEIB, pero luego se incorporó a dicha dependencia (Rojas y González, 2016). Así se oficializó el 12 de octubre de 2005, luego de atender las recomendaciones de la CGEIB (Guerra, 2008). Las razones para adherirse a la CGEIB fueron las siguientes: 1) buscar relaciones equitativas entre los diferentes grupos étnicos, 2) cumplir con los estándares de calidad de la SEP, y 3) evitar problemas políticos.

Lehmann (2015) considera que la UAIM es el proyecto más radical de educación, y se diferenciaba de otras universidades del país porque se basó en estrategias didácticas que fomentaban el aprendizaje a través de la construcción del conocimiento. En palabras de Sandoval, Meza y Guerra (2008), algunos aspectos que distinguían a esta universidad eran los siguientes: el ingreso no se determinaba por un examen de admisión; no existían salones, sino espacios de trabajo; no se daban clases, pues el apoyo consistía en asesorías; las evaluaciones eran sociales y en forma oral, y no había reprobados.

La ley orgánica de esta universidad fue emitida por el H. Congreso del estado el 5 diciembre 2001, el cual la creó como organismo estatal descentralizado (Navarrete y Alcántara, 2015). Recientemente, la UAIM cambió de nombre, de modo que ahora se le conoce como Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa (UAIS). Su misión es la siguiente:

Somos la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa, dedicada a formar profesionales integrales, mediante un modelo educativo intercultural para beneficio de las comunidades vulnerables y contribuir, mediante su desarrollo, al progreso de México (Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa, 2016, p. 6).

En cuanto a los resultados obtenidos, Guerra y Meza (2009) manifiestan que esta casa de estudios ha logrado impactos positivos en la sociedad, y actualmente ofrece las siguientes carreras: Psicología Social Comunitaria, Turismo Empresarial, Sociología Rural, Derecho, Contaduría, Ingeniería en Sistemas Computacionales, Ingeniería Forestal Comunitaria, Ingeniería en Sistemas de Calidad, y Desarrollo Sustentable. Además, atiende a estudiantes de 27 grupos étnicos, principalmente mayo-yoreme, lo que la convierte en la más grande del subsistema de universidades interculturales, con una matrícula de 2568 mujeres y 2383 hombres en el periodo 2015-2016.

Por otra parte, también se puede mencionar el caso de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla (UIEP), la cual fue creada por decreto el 8 marzo de 2006 como organismo descentralizado de carácter estatal (Navarrete y Alcántara, 2015), y entró a funcionar en agosto de ese mismo año. En cuanto a la misión de la UIEP (s. f.) se puede mencionar lo siguiente:

Formar profesionales, intelectuales e investigadores a través de un modelo de educación basado en principio de sustentabilidad con enfoque intercultural que contribuya a promover el desarrollo humano, económico, social, cultural y territorial de los pueblos y culturas indígenas con los diversos sectores sociales en un marco de equidad, respeto y cooperación (párr. 1).

La UIEP se encuentra ubicada en Lipuntahuaca, comunidad que cuenta con diversos planteles educativos (jardín de niños e incluso universidad), por lo que se puede afirmar que alguien nacido en esta zona tiene teóricamente asegurado su ingreso a la educación superior, a pesar de que no cuente en su casa con los servicios básicos de agua potable, luz o drenaje (Deance y Vázquez, 2010).

En cuanto a las críticas señaladas en contra de esta universidad, se pueden mencionar las reportadas por Hernández y Gibson (2015) sobre el funcionamiento de la institución, la cual se ha ligado a los aspectos políticos del gobierno del estado. En consecuencia, se ha determinado que no cumple con las expectativas de sus egresados ni de la comunidad donde se encuentra ubicada.

Para intentar cambiar este panorama, en los últimos años la universidad cambió de administración para intentar mejorar las características académicas del personal y fomentar el ingreso de un mayor número de estudiantes mediante la ampliación de la oferta educativa. Para esto, se han creado carreras de derecho y enfermería con un enfoque intercultural. Actualmente, la UIEP ofrece seis carreras: Lengua y Cultura, Desarrollo Sustentable, Turismo Alternativo, Ingeniería Forestal, Enfermería Intercultural y Derecho Intercultural, las cuales atienden a los grupos totonaco y náhuatl. La matrícula en 2015-2016 fue de 244 mujeres y 209 hombres.

Materiales y métodos

Para realizar este estudio se diseñó un cuestionario, el cual fue aplicado en la Universidad Intercultural del Estado de Puebla y en la Universidad Autónoma Indígena de México. Para definir el tamaño de muestra se utilizó un muestreo cualitativo con varianza máxima, precisión de 10 % y confiabilidad de 95 %. El universo de estudiantes considerado en la UAIM fue de 3190 estudiantes, mientras que en el caso de la UIEP fue de 178. El tamaño de muestra quedó definido en 64 alumnos (de cuatro carreras) de la UIEP y 97 estudiantes (de nueve carreras) de la UAIM, los cuales fueron seleccionados de forma aleatoria. La encuesta se realizó en el año 2015. Para el análisis se utilizó la estadística descriptiva, prueba de t, prueba de chi-cuadrada y prueba de Mann-Whithney, según la escala de medición de la variable analizada.

Resultados y discusión

Los estudiantes

La muestra de estudiantes de las dos universidades estuvo conformada por 54 % de hombres y 46 % de mujeres (la proporción fue muy similar en las dos universidades). En efecto, el porcentaje de mujeres en la UAIM fue de 46.4 %, mientras que en la UIEP fue de 45.3 %. Esto significa una alta presencia femenina en la matrícula, lo cual se ha mantenido desde la constitución de las dos universidades, pues ambas representan en muchos casos la única posibilidad para que las mujeres continúen sus estudios (Schmelkes, 2008). De hecho, según Lehmann (2015), la matrícula de la UIEP durante el periodo 2013-2014 fue de 122 hombres y 127 mujeres, mientras que en la UAIM fue de 1549 hombres y 1641 mujeres.

Por otra parte, el promedio de edad de la muestra general fue de 21 años, con una media de 21.08 años de edad en la UAIM y 20.87 años de edad en la en la UIEP. En estos promedios, por tanto, no se encontraron diferencias estadísticas significativas (t = .568; p = .571). Igualmente, se halló que en general la mayoría (94.4 %) de los estudiantes son solteros (93.8 % en la UAIM y 95.3 % en la UIEP).

Respecto al origen de los estudiantes, la quinta parte son del mismo lugar donde se encuentra la universidad, 31.9 % provienen de otro lugar de la región, 27.5 % son originarios de otros lugares del estado y 20.6 % pertenecen a otros estados de la República. Al comparar las dos universidades se encontró que existe diferencia significativa por origen (χ2 = 13.694; p = .003), ya que en la UIEP 15.9 % son del mismo lugar de la universidad, 47.6 % son de otro lugar de la región, 25.4 % son de otro lugar del estado y 11.1 % provienen de otros estados; mientras que en la UAIM 22.7 % son del mismo lugar donde se ubica la universidad, 21.6 % de otro lugar de la región, 28.9 % de otros lugares del estado de Sinaloa y 26.8 % provienen de otros estados de la República. Con estos datos se puede observar que la UIEP atiende a un mayor número de personas de su misma región, mientras que en la UAIM se atiende a un número más alto de estudiantes que provienen de otras regiones o estados. En otras palabras, la UAIM tiene mayor alcance geográfico que la UIEP.

Uno de los aspectos importantes en las universidades interculturales es la relación que tienen con los pueblos originarios. En ese sentido, se encontró que 17.5 % de los estudiantes de la UAIM manifestaron que hablaban de regular a muy bien una lengua indígena (específicamente, 13.4 % la lengua yolem´me de Sinaloa y 4.1 % la lengua yolem´me de Sonora). Por otra parte, en la UIEP 70.31 % indicó que hablaba alguna lengua indígena (en concreto, 45.31 % la lengua totonaca y una cuarta parte manifestó conocer la náhuatl). Estas cifras, en el caso de la UIEP, son coherentes con las publicadas por Guitart y Rivas (2008), quienes encontraron un porcentaje parecido de estudiantes indígenas (51.16 %), lo cual les sirvió de base para afirmar que la universidad intercultural intenta atender a la población que históricamente ha sido excluida de la educación superior (De la Cruz, 2016).

En este sentido, se solicitó a los estudiantes que consideraran si sus familias se encontraban en condiciones de pobreza o no. Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes opinan que sus familias son pobres (61.6 %), por lo que estas casas de estudio deben seguir siendo una alternativa para las personas que por falta de recursos económicos no pueden estudiar en una universidad convencional (Rojas y González, 2016). De hecho, y al analizar esta situación en cada una de las instituciones estudiadas, se encontró que presentan diferencias significativas (χ2 = 9.492; p= .002), pues se encontró que un mayor porcentaje de estudiantes de la UAIM (71.1 %) catalogan a sus familias como pobres, mientras que esta percepción fue menor (46.8 %) en la UIEP. Estos resultados son similares a los hallados por Schmelkes (2008) en dos universidades interculturales (Chiapas y Tabasco), cuyos estudiantes proceden de familias que ganan un salario mínimo o menos. Esto significa que se deben buscar alternativas financieras para procurar que los jóvenes continúen estudiando.

A continuación, en la tabla 1 se presenta la forma en que los estudiantes de la UAIM y la UIEP financian sus estudios.

Tabla 1 Financiamiento de los estudios de los alumnos de la UAIM y la UIEP  

Pago de estudios UAIM UIEP Total1
Frecuencia % Frecuencia % Frecuencia %
Beca 47 49.6 % 32 50 % 79 49.2 %
Trabajo medio tiempo 23 24.3 % 12 18.7 % 35 22 %
Sus padres 23 24.3 % 15 23.4 % 38 23.9 %
Otro familiar 5 6.4 % 6 9.4 % 11 6.9 %
Otros 2 2.1 % 3 4.7 % 5 3.1 %

Fuente: Elaboración propia

En la tabla 1 se aprecia que las becas son la fuente de financiamiento más frecuente. Sin embargo, como lo señalan Deance y Vázquez (2010), se debe recordar que esta subvención, en el caso de la UIEP, es insuficiente para cubrir los gastos de los alumnos, quienes muchas veces tienen que vivir en condiciones precarias mientras realizan sus estudios. Esta variable, por tanto, se relaciona con la deserción escolar, pues 33.55 % manifestó que debía dejar de estudiar para ayudar a sus padres y 27.10 % expresó que la pobreza los obligaba a retirarse de la universidad. Al comparar las dos universidades, se encontraron diferencias estadísticas (χ2 = 26.79; p < .0001) en relación con los motivos de la deserción, pues 74.9 % de los alumnos de la UAIM consideró ese factor como principal causa para abandonar la universidad, mientras que 37.28 % de la UIEP consideró esa variable para tomar la mencionada decisión.

Asimismo, se conoció que algunos estudiantes (26.36 %) señaló que aún hace falta diversificar la oferta de programas de licenciatura con el propósito de atraer a más estudiantes. De hecho, en el caso concreto de la UIEP, la oferta académica original solo incluía cuatro carreras (Lengua y Cultura, Desarrollo Sustentable, Comunicación Intercultural, Turismo Alternativo o Sustentable), aunque posteriormente se incorporó Ingeniería Forestal Comunitaria y más recientemente se abrieron las carreras de Enfermería Intercultural y Derecho Intercultural.

En cambio, en el caso de la UAIM, por tener un origen diferente al de otras universidades interculturales, la oferta educativa incluía distintas carreras y un mayor del número de alumnos. Cabe destacar que mientras en la UIEP se oferta la carrera de Turismo Alternativo, en la UAIM se ofrece la licenciatura es Turismo Empresarial, lo cual representa un cambio de enfoque considerable. Aun así, falta continuar con la creación de nuevos programas, ya que, como lo señala Dietz (2014), las áreas convencionales que se enfocan en los empleos urbanos pueden incrementar la presión migratoria de los jóvenes indígenas hacia actividades laborales de las ciudades. Por ello, las nuevas carreras en las universidades interculturales están siendo cuestionadas, revisadas y readaptadas, de modo que sirvan para que los jóvenes egresados puedan ingresar a un mercado laboral cada vez más competitivo (Mateos y Dietz, 2016).

Por otra parte, también se les preguntó a los estudiantes sobre sus vivencias en este tipo de universidades, y se encontró que para 22 % esta era una experiencia muy satisfactoria, 56 % la consideró satisfactoria, 17.6 % regular y el resto nada y poco satisfactorio. Asimismo, al comparar el grado de satisfacción entre las dos instituciones se encontraron diferencias significativas (U de Mann-Whitney = 3892.5; p = .001), pues en la UAIM se hallaron mayores grados de satisfacción (30.2 %), mientras que solo 9.5 % de los alumnos de la UIEP consideraba como muy satisfactoria su experiencia.

En cuanto a las principales razones por las cuales los estudiantes emitieron una opinión positiva, en el caso de la UAIM señalaron, en primer lugar, que la consideraban una buena universidad, seguido de sentir que habían aprendido mucho y percibir que podían conocer a otras culturas y costumbres. En la UIEP, en cambio, los alumnos valoraron la calidad de los maestros, el tener la posibilidad de conocer a otras culturas y costumbres y el poder entender a la sociedad y a otras costumbres.

En relación con las opiniones negativas, en el caso de la UAIM los alumnos señalaron lo siguiente: la universidad es diferente a lo que esperaban y resulta difícil adaptarse a ella, falta de clases y cambio constante de profesores y materias, los alumnos sienten que los critican y, por último, hace falta más infraestructura y actividades prácticas. En la UIEP, en cambio, las opiniones negativas se relacionaron con lo siguiente: falta de clases, cambio de profesores y materias que no responden a las necesidades de los alumnos, los estudiantes sienten que los critican y, por último, hace falta más infraestructura y actividades prácticas. Igualmente, se encontró que algunos jóvenes querían cursar otra carrera que no se ofertaba en la universidad.

Se puede inferir, por ende, que si bien los estudiantes tienen cierto grado de satisfacción con las experiencias que han tenido en las universidades interculturales, en el fondo esas instituciones no son consideradas como una alternativa, sino como un complemento de las universidades convencionales (Mateos y Dietz, 2015). A estos resultados se les puede sumar lo planteado por Hernández y Gibson (2015), quienes manifiestan que en los egresados de la UIEP, principalmente de las dos primeras generaciones, existe cierto desencanto sobre la calidad y la utilidad de sus estudios. Por su parte, en la UAIM, Guerra y Meza (2009) comentan que sus estudiantes han aceptado el modelo educativo propuesto, lo cual les ha servido para realizar y concluir exitosamente su carrera profesional.

Aunado a lo anterior, se debe subrayar que un problema de este tipo de universidades se encuentra en que sus profesores (específicamente de la UIEP) han sido formados en instituciones convencionales, lo que los lleva a impartir sus clases de la forma en que fueron educados, lo cual puede ocasionar insatisfacción en los estudiantes. Por eso, como lo apunta Hernández y Gibson (2015), la UIEP “se encuentra en una constante tensión entre ser una universidad convencional y una universidad intercultural, sin lograr ser ninguna de las dos” (p. 254).

Aun así, en el presente estudio se determinó que para la mayoría de los estudiantes (82.4 %) la universidad intercultural los capacita mejor que la universidad tradicional. En el caso de la UAIM este porcentaje se ubicó en 84.5 % y en la UIEP fue de 79 % (χ2 = .790; p= .374). Estos resultados son un reflejo de la satisfacción de los alumnos con sus estudios y con la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida en las regiones donde se ubican esas universidades. Las razones por las cuales los estudiantes consideraron que era mejor la educación intercultural de su universidad se presentan en la tabla 2:

Tabla 2 Razones por la que consideran que la universidad intercultural capacita mejor que la universidad convencional 

Razones UAIM UIEP Total
F % F % F %
Por su programa 13 17.60 % 0 0.00 % 13 10.60 %
Por sus maestros 9 12.20 % 4 8.20 % 13 10.60 %
Porque se aprende 10 13.50 % 1 2.00 % 11 8.90 %
Por su modelo educativo 21 28.40 % 5 10.20 % 26 21.10 %
Por la vinculación con la comunidad 3 4.10 % 9 18.40 % 12 9.80 %
Rescate de tradiciones, lengua y raíces 1 1.40 % 10 20.40 % 11 8.90 %
Menos discriminación y hay interculturalidad 6 8.10 % 5 10.20 % 11 8.90 %
Porque es buena escuela 6 8.10 % 0 0.00 % 6 4.90 %
Te enseña a valerte por ti mismo 2 2.70 % 2 4.10 % 4 3.30 %
El pensamiento menos globalizado 0 0.00 % 6 12.20 % 6 4.90 %
Te apoya y escucha 2 2.70 % 0 0.00 % 2 1.60 %
Por el enfoque científico y las prácticas en el campo 1 1.40 % 3 6.10 % 4 3.30 %
Es más fácil para un medio rural 0 0.00 % 1 2.00 % 1 0.80 %
Es más accesible encontrar trabajo 0 0.00 % 1 2.00 % 1 0.80 %
Por la vivencia de los compañeros 0 0.00 % 1 2.00 % 1 0.80 %
Aprovecha los conocimientos que tenemos 0 0.00 % 1 2.00 % 1 0.80 %
Total 74 100 % 49 100 % 123 100 %

Fuente: Elaboración propia

Como se puede observar en la tabla 2, los alumnos destacaron, primordialmente, el modelo educativo, lo que es un logro importante para las universidades interculturales, pues su modelo de enseñanza, diferente al tradicional, satisface las necesidades de aprendizaje de los alumnos de estas regiones. Del mismo modo, los resultados mostraron que los estudiantes también destacan aspectos relacionados con el programa de estudios, los maestros y el aprendizaje, así como el rescate de las tradiciones, la lengua, las raíces y la vinculación con la comunidad. Este último elemento resulta significativo, ya que el modelo educativo de la universidad intercultural contempla la relación con la comunidad como una función sustantiva (Casillas y Santini, 2009), aspecto que en el caso de la UAIM no ha sido tan importante (Guerra, 2008). A pesar de esto, Lehmann (2015) opina que el acercamiento a la comunidad puede ser visto con preocupación por el Gobierno estatal debido a que este tipo de conexiones puede promover la organización de las comunidades en defensa de sus demandas.

Asimismo, al seguir comparando las razones expuestas en la tabla 2, se puede observar que la UAIM respondió más a los aspectos educativos, mientras que la UIEP se enfocó en justificaciones de tipo intercultural.

Por último, y aunque fue reducido el porcentaje de estudiantes (12 %) que no consideró a la universidad intercultural mejor que la tradicional, vale destacar algunas de sus opiniones: 1) aún faltan apoyos financieros e inversión en tecnología, 2) ciertas materias no se corresponden con la realidad de la comunidad y 3) la universidad tradicional tiene más personal.

Universidad y trabajo

Según Hernández y Gibson (2015), el mercado laboral es reducido para cualquier egresado de una universidad, especialmente para aquellos que lo han hecho de instituciones interculturales, pues las carreras que se ofertan en estas casas de estudio no suelen tener un horizonte de trabajo tan amplio como el de las carreras tradicionales (Navarrete y Alcántara, 2015). Por eso, Mateos y Dietz (2016) creen que una de las formas para contribuir a la generación de más alternativas de empleo para quienes egresan de una universidad intercultural es impulsar iniciativas socioculturales, asociativas, microempresariales y ambientales que permitan, desde las propias comunidades, interrelacionar los saberes comunitarios con los conocimientos académicos.

En este sentido, se les preguntó a los estudiantes sobre sus percepciones en relación con el campo laboral de sus regiones de origen. Los resultados demuestran que para la mayoría (52.8 %) existe buen y muy buen campo de trabajo en su comunidad, mientras que para 16.4 % hay poco campo de trabajo y 7.5 % opina que no hay ninguna posibilidad de trabajar en su comunidad una vez concluidos los estudios. Al hacer una comparación sobre estas percepciones por universidad, se encontraron diferencias significativas (U de Mann-Whitney = 2033.50; p < .001), pues en la UIEP 68.2 % de los alumnos consideró que existía buen o muy buen campo de trabajo en su comunidad, mientras que en la UAIM solo 42.6 % se expresó favorablemente en este aspecto. En consecuencia, se puede decir que los estudiantes de la universidad poblana tienen mayores expectativas laborales en sus comunidades que los egresados de la universidad sinaloense.

Para seguir ahondando en este elemento, también se les consultó sobre las intenciones de regresar a sus comunidades. En tal sentido, la mayoría (77.5 %) considera que lo hará, aunque se encontraron diferencias significativas (χ2 = 7.73; p = .005) entre las dos universidades, pues los estudiantes de la UIEP manifestaron mayor interés en regresar a sus regiones de origen (88.9 %), mientras que el porcentaje de los alumnos de la UAIM se ubicó en 70.1 %. Para entender esta diferencia se debe advertir que la UIEP se encuentra enclavada en una zona indígena y que gran parte de sus estudiantes provienen de áreas rurales con una gran cantidad de necesidades sociales.

Ahora bien, en cuanto a las razones específicas de por qué regresarían a sus comunidades, en la UAIM se consiguieron los siguientes resultados: 47 % usó argumentos familiares (por su familia; porque les gusta vivir ahí) y 30.3 % utilizó explicaciones comunitarias (aplicar lo aprendido y ayudar a la comunidad; querer trabajar en la comunidad). En cambio, en la UIEP la mayoría (60.4 %) manifiesto razones relacionas con el servicio a la comunidad y solo 5.7 % se refirió a los aspectos familiares. En relación con los estudiantes que no pretenden volver a sus lugares de origen, se encontró que 75 % manifestó que necesitan buscar un lugar donde se pueda encontrar un trabajo y 8.3 % lo hará para intentar progresar. Sobre este asunto, Lehmann (2015) afirma que cuando los jóvenes adquieren suficiente educación para encontrar trabajo, salen de sus comunidades, aunque también vale acotar que muchos de los estudiantes de las universidades interculturales están volviendo a casa con nuevas ideas.

Igualmente, sobresale que existan casos de egresados de las universidades interculturales que hayan realizado estudios de maestría, como sucedió con un profesor de la UIEP, el cual regresó a esta institución después de conseguir su grado de maestría en ciencias, y en la actualidad se está preparando para continuar con un doctorado. En concordancia con esto, también se debe destacar la UIEP está realizando los trámites para crear una maestría.

No obstante, aún falta trabajar en ofrecer mayores fuentes de empleo para los egresados, pues al cuestionar a los estudiantes sobre la migración de sus lugares de origen, 12.1 % de los jóvenes opinó que los niveles de este fenómeno eran muy altos (80-100 %), 19.7 % consideró que eran altos (60-80 %), 38.2 % pensó que eran medios (40-60 %), 18.5 % manifestó que eran bajos (20-40 %) y finalmente 11.5 % creyó que eran muy bajos (0-20 %). En este aspecto, no se encontraron diferencias estadísticas (U de Mann-Whitney = 2827.5; p = .619) entre las dos universidades.

Por otra parte, también se les interrogó a los estudiantes sobre las oportunidades que brinda la universidad para mejorar sus condiciones de vida y de la población de la región. Los resultados se enseñan en la tabla 3:

Tabla 3 Razones por las que el acceso a la universidad les permitirá mejorar sus condiciones de vida y de la población de la región 

Razones UAIM UIEP Total
F % F % F %
Porque los egresados trabajan para el desarrollo de su comunidad para la cual los enfoca la universidad 12 13.90 % 22 40.00 % 34 24.10 %
Por el programa intercultural y valoran la cultura 10 11.60 % 2 3.60 % 12 8.50 %
Promueve la conservación de la cultura y raíces 5 5.80 % 7 12.70 % 12 8.50 %
Hay equidad cultural 6 7.00 % 0 0.00 % 6 4.30 %
Porque educa a la población 8 9.30 % 4 7.30 % 12 8.50 %
Es buena escuela y nos preparan 17 19.80 % 3 5.50 % 20 14.20 %
Hay muy pocos egresados y la comunidad necesita más 0 0.00 % 2 3.60 % 2 1.40 %
Uno mejora y se prepara académicamente 6 7.00 % 1 1.80 % 7 5.00 %
Es gratuita y ofrece alimentos, educación y hospedaje 7 8.10 % 4 7.30 % 11 7.80 %
Al tener una especialidad hay más oportunidad de trabajo 2 2.30 % 5 9.10 % 7 5.00 %
Mejora la calidad de vida y te da otras alternativas 13 15.10 % 5 9.10 % 18 12.80 %
Total 86 100.00 % 55 100.00 % 141 100.00 %

Fuente: Elaboración propia

Analizando la información presentada en la tabla 3, se puede afirmar que las principales razones consideradas por los estudiantes se agrupan en cuatro grandes categorías: 1) desarrollo comunitario (24.1 %) (representado en la primera hilera del cuadro), 2) aspectos interculturales (11.4 %) (conformado por las tres siguientes razones), 3) aspectos educativos (36.9 %) (compuesto por los siguientes cinco hileras), y 4) aspectos laborales (30.6 %) (constituido por las tres últimas razones). En el caso de cada universidad, en la UAIM el elemento más importante es el educativo, mientras que en la UIEP se privilegia el desarrollo comunitario.

Sin embargo, también se debe comentar que un porcentaje pequeño (11.18 %) consideró que el acceso a la universidad no se reflejará en un mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones de origen. Las principales razones fueron las siguientes: “Es difícil cambiar la mentalidad de la gente” (27.8 %) y “Es necesario salir de la comunidad para poder avanzar” (27.8 %).

En cuanto a la opinión que tienen los estudiantes de las universidades interculturales sobre las posibilidades de obtener empleo al concluir sus estudios, se encontró una percepción muy optimista, ya que la mayoría de los entrevistados (65.3 %) consideró que el mercado laboral era favorable o muy favorable. En las dos universidades estudiadas se encontró una opinión similar (U de Mann-Whitney = 3006.5; p = .719), siendo favorable y muy favorable en el 62.9 % de los casos de la UAIM, mientras que en la UIEP este porcentaje se ubicó en 68.8 %.

Igualmente, y desde las perspectivas de los encuestados, al comparar las dificultades que tenía un estudiante de una universidad convencional y una intercultural para conseguir un trabajo, la mayoría (72.9%) consideró que los obstáculos eran iguales para ambos egresados. Para los demás encuestados, en cambio, tendrían mayores oportunidades los egresados de una universidad intercultural (16.5 %) que los graduados de una universidad tradicional (10.5 %). En este criterio de estudio se hallaron diferencias significativas (χ2 = 7.374; p = .025), pues la opinión más favorable hacia los egresados de una universidad intercultural se encontró en los estudiantes de la UIEP (22.6 %), mientras que el porcentaje fue menor en alumnos de la UAIM (12.5 %) (figura 1):

Fuente: Elaboración propia

Figura 1 Nivel de dificultad para conseguir empleo entre un egresado de una universidad intercultural y un egresado de una universidad tradicional 

Asimismo, sobre la enseñanza que proporciona la universidad intercultural, se preguntó a los estudiantes sobre los planes y programas de su licenciatura. En ese sentido, un alto número de participantes (84.8 %) afirmó que tanto los planes como el programa eran adecuados. La opinión fue diferente (χ2 = 18.920; p < .001) entre universidades, ya que la inmensa mayoría (94.8%) de los estudiantes de la de la UAIM los consideró adecuados, mientras que en la UIEP solo 69.4 % opinó favorablemente.

Para indagar desde otra perceptiva en torno a esta variable, se les consultó a los alumnos si recomendarían a otros jóvenes de sus comunidades ingresar a este tipo de institución. La mayoría (95.6 %) manifestó que sí lo haría, resultado que no reportó diferencias significativas (χ2 = .433; p = .511) entre la UAIM (94.7 %) y la UIEP (96.9 %). Las siguientes son algunas de las razones por las cuales harían esas recomendaciones: es buena universidad (26.8 %), son buenos el modelo educativo y el plan de estudios (15 %), es buena oportunidad de estudiar y tener una mejor calidad de vida (11.8 %), por su educación intercultural (9.2 %) y por el rescate de la cultura, la lengua y las raíces (5.9 %). Entre las dos universidades, este tipo de apreciaciones resultan muy parecidas, aunque se nota una mayor tendencia hacia los aspectos educativos por parte de los encuestados en la UAIM, mientras que los alumnos de la UIEP valoran más los elementos interculturales.

Por último, en cuanto a los aspectos más negativos, solo seis alumnos reportaron lo siguiente: altos costos de transporte, falta de seguridad, cambios en los programas, pérdida de materias básicas, incoherencias en lo ofrecido y no es muy buena la institución. Esto significa que son realmente escasas las apreciaciones negativas sobre la actividad académica y ninguna opinión contraria sobre la enseñanza intercultural.

Conclusiones

Los jóvenes que asisten a las universidades interculturales son, en términos generales, originarios de las regiones donde se encuentran enclavadas esas instituciones. De hecho, la mayor parte de ellos pertenecen a algún pueblo originario y provienen de familias con restricciones económicas. Estos factores limitan sus estudios, por lo que las universidades interculturales deben procurar seguir trabajando para intentar conseguir el objetivo de ofrecer nuevas oportunidades a los jóvenes indígenas.

En este sentido, se debe advertir que si bien es cierto que las becas constituyen una de las principales fuentes de financiamiento para que esos jóvenes puedan cursar estudios universitarios, también lo es que este tipo de subvenciones resultan insuficientes para cubrir todos los gastos que implica cursar una carrera universitaria, razón por la cual muchos de ellos deben optar por vivir en condiciones deplorables o desertar de las universidades.

En este trabajo, de hecho, se ha detectado que los escasos programas de las universidades interculturales se han convertido en un factor importante para promover la deserción escolar, pues algunos estudiantes no se sienten identificados con la carrera que han elegido entre la oferta disponible. Por eso, se debe pensar en crear no solo carreras más pertinentes con las necesidades de las comunidades indígenas, sino también que permitan ingresar de forma más rápida al mercado laboral.

A pesar de estas observaciones, se puede afirmar, en términos generales, que los encuestados en las universidades interculturales analizadas se muestran satisfechos con los estudios recibidos, aunque se notó que en la UAIM la opinión más favorable se sustenta en los aspectos académicos, mientras que en la UIEP esta visión se apoya básicamente en los aspectos interculturales. La posible explicación de esta diferencia pudiera encontrarse en la presencia mayoritaria de población indígena en la UIEP, donde se valora el rescate de las culturas, la lengua y la vinculación con las comunidades

Por otra parte, al comparar, desde la perspectiva de los estudiantes, la universidad intercultural con la universidad convencional, se observó que los jóvenes consideraron que en la primera se ofrecía una mayor capacitación. Este resultado se justifica debido a un modelo educativo que procura ajustarse al contexto y a los requerimientos de aprendizaje de los estudiantes de estas regiones.

Asimismo, se puede apuntar que los estudiantes tienen una visión positiva respecto a las expectativas laborales. Finalmente, se debe destacar el interés de los estudiantes en relación con el rescate de la lengua, la cultura y las tradiciones de los pueblos indígenas, así como en su compromiso por regresar a sus lugares de origen para buscar el desarrollo de sus comunidades.

Agradecimiento

Este trabajo forma parte del proyecto Análisis del impacto de la educación dirigida a la población indígena en la Sierra Nororiental de Puebla, el cual fue financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Referencias

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1Las columnas suman más de 100 % porque en algunos casos hubo doble respuesta.

Rol de Contribución Autor (es)
Conceptualización Benito Ramírez Valverde.
Metodología Benito Ramírez Valverde. Diseño de la metodología
Software Odilia Sujey Bustillos Ibarra. 50% Información de Sinaloa
Pedro Juárez Sánchez. 50% Información de Puebla
Validación Benito Ramírez Valverde.
Análisis Formal Benito Ramírez Valverde. 50%
Pedro Juárez Sánchez. 50%
Investigación Benito Ramírez Valverde. 20%
Odilia Sujey Bustillos Ibarra. 40%
Pedro Juárez Sánchez. 40%
Recursos Odilia Sujey Bustillos Ibarra. 50%
Pedro Juárez Sánchez. 50%
Curación de datos Odilia Sujey Bustillos. 50%
Pedro Juárez Sánchez. 50%
Escritura - Preparación del borrador original Benito Ramírez Valverde
Escritura - Revisión y edición Benito Ramírez Valverde. 40%
Odilia Sujey Bustillos Ibarra. 20%
Pedro Juárez Sánchez. 40%
Visualización Benito Ramírez Valverde. 60%
Pedro Juárez Sánchez. 40%
Supervisión Benito Ramírez Valverde
Administración de Proyectos Benito Ramírez Valverde
Adquisición de fondos Benito Ramírez Valverde

Recebido: Janeiro de 2018; Aceito: Julho de 2018

* Autor de correspondencia pjuarez@colpos.mx

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