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Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México

versão On-line ISSN 2007-736X

Cuad. Lingüíst. Col. Méx. vol.5 no.2 Ciudad de México Jul./Dez. 2018

http://dx.doi.org/10.24201/clecm.v5i2.113 

Artículos

Funciones del diminutivo en el español venezolano

Functions of the diminutive in Venezuelan Spanish

Irania Malavera 

aUniversidad Central de Venezuela. imalaver@hotmail.com

Resumen

El objetivo de este trabajo es un estudio sociolingüístico del diminutivo en el español venezolano. Se analizan 72 entrevistas de hablantes caraqueños, de distintas edades y niveles educativos, pertenecientes al Corpus sociolingüístico PRESEEA-Caracas 2004-2010 y se examinan las frecuencias, la distribución del sufijo entre las bases léxicas, las funciones semántico-pragmáticas y el modo en que los factores sociales de la edad, sexo y nivel de estudios muestran la extensión de los usos del sufijo diminutivo en la comunidad caraqueña. De acuerdo con los resultados, en el español venezolano se emplea predominantemente el diminutivo con valores subjetivos (ironía, respeto, intensificación, atenuación).

Palabras clave: Sufijación apreciativa; sociolingüística; subjetivización; habla de Caracas

Abstract

The aim of this work is a sociolinguistic study of the diminutive in Venezuelan Spanish. We analyze 72 interviews of Caracas speakers, of different ages and educational levels, belonging to the sociolinguistic Corpus PRESEEA-Caracas 2004-2010 and examine the frequencies, the distribution of the suffix between the lexical bases, the semantic-pragmatic functions and the way in which the social factors of age, sex and level of studies show the extension of the uses of the diminutive suffix in the community of Caracas. According to the results, in the Venezuelan Spanish the predominant diminutive is used with subjective values (irony, respect, intensification, attenuation).

Key words: Diminutives; functions; sociolinguistic; subjectivization; speech of Caracas

1. Introducción 1

El objetivo de este trabajo es describir los usos del diminutivo en la comunidad de habla caraqueña. Por una parte, se atenderán aspectos de orden lingüístico como la distribución del sufijo apreciativo entre las bases léxicas y sus funciones semántico-pragmáticas y, por la otra, aspectos sociológicos, como la importancia de ciertos factores sociales -la edad, el grado de estudios o el sexo- en su empleo. El análisis se basa en las entrevistas que integran el Corpus sociolingüístico PRESEEA-Caracas 2004-2010 (de ahora en adelante PRESEEA-Caracas) en el que se documentan ejemplos del sufijo diminutivo, como los que siguen a continuación, que se añade a distintas bases léxicas:

  • (1) I: no me provoca ir a Mérida / o sea me provoca / pienso más en calorcito / tú sabes / para pasar un rato en calor y venirse otra vez a la casa ¿no? / (CARA_H23_087) 2

  • (2) I: y<alargamiento/> bueno las tenía feítas pa’ que no me las quitaran / una negrita / una gordita / y una delgadita / ah eso (CARA_H31_030)

  • (3) I: y del Clínico me acuerdo clarito y me acuerdo del Hospital de Salas / que ya no existe / me acuerdo del médico / (CARA_M23_095)

El trabajo se desarrolla en cinco partes sin contar la presente introducción; en la primera se presenta la caracterización del diminutivo; en la segunda sección se discuten estudios previos; la tercera sección contiene la metodología seguida para la identificación y descripción de los casos de diminutivos en el corpus caraqueño. La cuarta sección se destina a la presentación y discusión de los resultados. Primero se exponen los resultados generales atendiendo al número de casos y a las unidades lexicalizadas; en un segundo nivel de análisis, excluidas las lexicalizaciones, se discute la frecuencia de diminutivos según las bases léxicas, las funciones y la relación entre la edad, el sexo y el nivel educativo. Por último, la quinta sección, presenta las conclusiones del presente estudio.

2. El diminutivo. Definición3

El sufijo diminutivo se une a una base léxica para indicar disminución de tamaño físico, como en (4a-b), o expresar alguna valoración afectiva sobre las entidades disminuidas, como en (5a-b):

  • (4) a. I: en el lavamanos / había encima una botellita de agua mineral / no sabía / ¿por qué? / (CARA_H23_087)

  • b. I: la baba tú sabes que es un cocodrilito / bueno ni cocodrilo tampoco / las babas son / (CARA_H22_053)

  • (5) a. I: uno no está pendiente de / sino que / bueno / a / este / pasa su dolor y calladito pues / (CARA_H22_049)

  • b. I: si te asustas tú / tú sales corriendo / <risas = "I"/> no / A / esto es / simplemente / una<alargamiento/> / un trabajito que nos mandaron a hacer (CARA_M11_009)

El sufijo posee la variante -ito/-ita, la más empleada en el español americano y las variantes -ico / -ica, -uco / -uca, -ín / -ina, -ino / -ina, -iño / -iña, -ejo / -eja, -illo / -illa y -ete / -eta, más frecuentes en el español peninsular. Su empleo entraña un conjunto complejo de factores tales como a) las valoraciones subjetivas del hablante, inscritas en el contexto comunicativo; b) la entonación; c) la clase de palabras a la que se adhiere y d); las estrategias de atenuación e intensificación de las que participa (Briz 1998). Por estos factores, la explicación de la elección del diminutivo en boca de los hablantes toma en cuenta la finalidad comunicativa, la interacción con el interlocutor y el tipo de entidad a la que refiere la palabra diminutivizada. La discusión acerca de la función principal del diminutivo es extensa, nutrida y alcanza un importante número de ensayos, discusiones y revisiones. No pierden sentido las palabras de Zuluaga Ospina (1970): “A pesar de haber compilado unos cuatrocientos ejemplos en cuatro obras literarias de temas y países diferentes, no hemos logrado reunir documentación de primera mano suficiente para ilustrar todas las posibilidades ofrecidas por el tema” (1970: 23), así como también las de Náñez Fernández al plantear:

(…) lo característico del diminutivo consiste en participar de ambas nociones, la pequeñez, real o fingida, y lo axiológico, en dosis distintas, y fundamentalmente lo definitorio del diminutivo radica en su carácter fundamentalmente camaleónico; por otra parte, se pliega como ningún otro signo a las exigencias con que vierte la intencionalidad del hablante (1973: 379).

De acuerdo con la NGLE (RAE & Asociación de Academias de la Lengua Española 2009: 651--656), el diminutivo posee tres funciones principales: a) expresar reducción de tamaño de la entidad referida; b) expresar una atenuación debido a factores potencialmente negativos; c) expresar intensificación de las cualidades contenidas en la forma base. Cuando el sufijo diminutivo indica reducción de tamaño, posee valor o significado objetivo. Cuando no se trata de disminución de dimensiones físicas, sino de atenuación o intensificación, el sufijo posee valores subjetivos. La atenuación puede producirse sobre la importancia o grado de cualidad, como profesorcito o gordita, o sobre la carga potencialmente ofensiva de una palabra: güevoncito. Por otra parte, la intensificación se da principalmente con las bases adjetivales y adverbiales: calentito ‘muy caliente’, grandecito ‘más grande’, cerquita ‘muy cerca’, de mañanita: ‘muy temprano’. Hay que destacar que los estudios generales sobre la formación de diminutivos han confirmado que el español americano produce más diminutivos que el español peninsular, y no solo con adverbios, sino con sustantivos y adjetivos. Adverbios diminutivizados como afuerita y ahorita se toman como rasgos característicos del español americano frente al europeo. Lázaro Mora bien ha apuntado que la compatibilidad de los sufijos diminutivos con las bases sustantivas constituye un problema complejo en el que participan: “condicionamientos pragmáticos de difícil sistematización. Además, la situación es distinta en el español de América, donde se dan como de uso normal diminutivos que en el castellano peninsular resultan infrecuentes o declaradamente extraños” (1999: 4652).

En su investigación, Reynoso (2003, 2005) propuso una tipología de funciones del diminutivo basada en la distinción entre usos objetivos y usos subjetivos y planteó que el diminutivo transita un proceso de gramaticalización por subjetivización, gracias al cual el sufijo gramaticaliza valores subjetivos como la ironía, el respeto, la valoración positiva y negativa. Según Reynoso, los usos del diminutivo corresponden a tres funciones, dos se refieren a la entidad diminutivizada y una, a la relación entre los interlocutores. La función cuantificadora expresa la valoración del hablante sobre la dimensión (tamaño) de la entidad referida; b) la función cualificadora manifiesta la valoración sobre la entidad referida y; c) la función relacional expresa la valoración del hablante sobre la entidad. De acuerdo con estas funciones, hay usos objetivos, o referenciales y usos subjetivos, como los mostrados en los ejemplos 4(a-b) y 5(a-b), respectivamente. La Tabla 1 sintetiza esta clasificación:

Tabla 1 Funciones pragmáticas del diminutivo (Reynoso 2003

Usos Macrofunción Aspectos de la valoración de
la entidad disminuida
Tipos/Funciones
+objetivos Valoración de la dimensión de
la entidad disminuida
Cuantificadora (uso referencial)
Descentralizadora Centralizadora
+subjetivos Valoración de las
cualidades de la entidad disminuida
Negativa
Positiva
Valoración de las relaciones del hablante
con las entidades del discurso
Irónica
Amortiguadora
Respetuosa

La autora analizó cuantitativa y cualitativamente un corpus multidialectal para comparar la marca de diminutivo en el español de cuatro zonas dialectales, “dos de ellas caracterizadas por su contacto con lenguas y culturas de sustrato: 1) Altiplano central, costa pacífica, costa atlántica de México y 2) la zona andina; y otras dos cuyo desarrollo histórico-cultural no sólo carece de culturas de sustrato y adstrato, sino que es totalmente divergente respecto de las dos primeras: 3) Madrid, España y 4) Buenos Aires, Argentina” (2003:18). El estudio tomó en cuenta el análisis de las bases léxicas disminuidas en cada variedad, las frecuencias y los valores objetivos y subjetivos con los que se emplea el diminutivo en cada submuestra y estableció generalizaciones en cuanto a la predominancia de un tipo de valor en cada una de estos geolectos. De los resultados generales de su estudio apunta Reynoso: “el español mexicano es el dialecto con el mayor número de diminutivos destacan la frecuencia de 0.53% de frecuencias de uso (3721 diminutivos en frecuencia de uso sobre 697000 palabras promedio conformando el corpus mexicano); sigue en frecuencia el español andino con 0.38% (2313/616000); el español madrileño con 0.17% (548/315000) y el dialecto con el menor número de registros es el español bonaerense con 0.13% (578/441500)” (2003:85). Del mismo modo, la autora encontró que los valores no referenciales representan el 66% de los usos, es decir, que el 66% de los casos corresponden a usos subjetivos del diminutivo. La variedad con mayor frecuencia de usos no referenciales es la mexicana (72%) y la de menos, la madrileña, con el 49%. Es decir, en el dialecto madrileño un 50% de los ejemplos correspondió a las dimensiones de la entidad referida. Según Reynoso:

Es interesante la función que el diminutivo parece desempeñar como vehículo de la significación subjetiva del hablante. En ese sentido, las marcas de disminución parecen encapsular una diversidad de significados que se relacionan entre sí y de múltiples maneras con todos los elementos del acto comunicativo. De esta manera, como muestra el corpus analizado, el diminutivo parece ser una flexible herramienta pragmática de la lengua española que sirve para marcar líneas de significación que el hablante necesita en cada escena discursiva. La naturaleza pragmática del diminutivo explica la esencia polisémica de la marcación en términos de las necesidades comunicativas del hablante. Las marcas de disminución en español parecen cubrir un amplio espectro de necesidades pragmáticas de comunicación en esta lengua (Reynoso 2005: 85).

La gramaticalización por subjetivización del diminutivo4 implica la predominancia de los significados subjetivos al codificar significados pragmáticos (ironía, afecto, respeto, descalificación) en detrimento de los valores referenciales, relacionados con la dimensión de ‘tamaño’.

3. El diminutivo en Venezuela

La formación de diminutivos en el español venezolano no se aparta de los patrones generales. Como en muchas variedades americanas, predomina el sufijo -ito y la variante illo/illa es poco productiva. “El sufijo -illo -illa, tan frecuente en España (…) no es productivo en Venezuela, donde lo general es ito (…)”, afirmó Rosenblat (1989:159). Según la descripción de Ledezma y Obregón (1990), en el español venezolano la ‘afectividad’ es el valor predominante del sufijo -ito/-ita, frente al valor de ‘disminución’, y se manifiesta en: a) superlatividad; b) ironía; c) desprecio y c) modestia. Martínez (2002) lleva a cabo un estudio descriptivo sobre la derivación de diminutivos en una muestra de voces venezolanas con el fin de caracterizar morfológicamente la formación de diminutivos.

De Stefano, Iuliano & Gianesin (1979) estrenan los estudios sociolingüísticos urbanos en Venezuela con su trabajo sobre el diminutivo en el habla de Caracas. Las autoras analizaron 758 casos de diminutivos extraídos de 72 entrevistas pertenecientes a 36 hombres y mujeres, caraqueños de nacimiento, distribuidos en tres niveles socioeconómicos y en dos grupos generacionales; dichas entrevistas fueron semiformales, abiertas, los entrevistadores pedían a los informantes que hablaran sobre la infancia, la ciudad, la familia, de modo de obtener muestras de habla espontáneas y que abarcaran temas diversos Para el estudio, las autoras clasificaron en cinco las funciones semánticopragmáticas del diminutivo: i) Disminuidora (aparece como disminuidora cualitativa y disminuidora cuantitativa); ii) Reforzativa (o de intensificación); iii) Emotiva-afectiva; iv) Emotiva-desvalorativa; v) Apelativa.

El primer resultado que se debe destacar es que el 43% de los casos correspondió a la función reforzativa, mientras que la función disminuidora alcanzó el 32%, es decir, el diminutivo se emplea para expresar significados afectivos; los sustantivos representan la categoría más usada con diminutivos, el 54%, y los adverbios alcanzan un notorio 35%, debido -principalmente- a 175 ocurrencias de ahorita (el 23% sobre el total de la muestra y el 66% entre el grupo de los adverbios). Las variables sociales mostraron, como se aprecia en el Gráfico 1, diferencias notorias. Las mujeres de los niveles alto y bajo emplean más diminutivos que los hombres de esos mismos niveles sociales; solo en el nivel medio los hombres sobrepasaron con el 63% a las mujeres.

Gráfico 1: Diminutivos en el habla de Caracas 1977 según el sexo y el nivel socioeconómico (%) (Basado en De Stefano, Iuliano y Gianesin (1979)  

También Pérez (1983) publica su estudio del diminutivo entre los caraqueños con datos del corpus del Habla culta de Caracas; la autora tomó en cuenta un único grupo generacional (de 25 a 35 años de edad) y reporta que -ito/-ita es el sufijo predominante en la formación de diminutivos en la muestra. En otro estudio, Fraca de Barrera (1986) analiza 15 entrevistas a informantes de los estados centrales de Venezuela y encontró que el 61.4% se dio entre los analfabetos, un 19.4% entre los semianalfabetos y 18.5% en el nivel medio educativo. La autora clasificó las funciones en tres: disminución objetiva, afectividad y superlativización. Finalmente, se cuenta con el estudio de Malaver (2017) sobre ahorita y de Malaver (2018) sobre igualito.5 Estas investigaciones representan los antecedentes directos del presente estudio en el que se actualizan los resultados y, por ende, la descripción del fenómeno, ahora con datos del corpus sociolingüístico más reciente del habla caraqueña, lo que permitirá confirmar la predominancia de la función afectiva, el avance del sufijo con determinados adverbios en procesos de lexicalización y la distribución social de los resultados en Caracas; asimismo, este estudio forma parte del estudio coordinado de los equipos del Proyecto para el estudio sociolingüístico del Español de España y América, PRESEEA (cf. Moreno Fernández 2005, 2006), junto con la investigación de Paredes (2012, 2015) sobre los diminutivos en el habla madrileña, la de Manjón-Cabeza, del habla de Granada (2012), de Broodcoorens (2013-2014), en la que se comparan los diminutivos con base adverbiales en el habla de Ciudad de México y Santiago de Chile.

4. Metodología

El PRESEEA-Caracas está formado por 108 entrevistas de 54 hombres y 54 mujeres, caraqueños de nacimiento, distribuidos en tres grupos etarios y tres grados de instrucción. La estratificación por sexo, edad y nivel de estudios permite analizar comparativamente los resultados y establecer o proponer patrones de distribución sociolingüística; el período de entrevistas corresponde a la primera década del siglo xxi.6 En este estudio se seleccionó una muestra de 72 hablantes, cuya distribución se presenta en la Tabla 2.

Tabla 2 Corpus Preseea-Caracas 2004-2010 

Grado de instrucción Grupo etario 1
20-34 años
Grupo etario 2
34-55 años
Grupo etario 3
55 años y más
Total
H M H M H M
Primarios 4 4 4 4 4 4 24
Secundarios 4 4 4 4 4 4 24
Superiores 4 4 4 4 4 4 24
Total 12 12 12 12 12 12 72

Los casos de diminutivos se clasificaron de acuerdo con las variables propuestas por Paredes (2015) para el estudio coordinado. Del conjunto de las variables propuestas por el autor, seleccioné, dada las frecuencias y características de los datos caraqueños, las siguientes: 1) Forma del sufijo diminutivo; 2) Función; 3) Categoría gramatical; 4) Edad; 5) Sexo; 6) Grado de instrucción. Las funciones pragmáticas corresponden a las propuestas por Reynoso (Tabla 1).

5. Resultados

5.1. Forma del sufijo

Del total de 2476 casos identificados, el 94% ocurre con el sufijo -ito y solo el 6% con -ico, lo que confirma que el primero es el más productivo en la formación de diminutivos en el habla venezolana. Como ejemplos de diminutivos en ico/ica se documentan abastico, aparatico, apartamentico, bicicletica, cintica, coletico, cuartico, juguetico, paquetico, ratico, vueltica, zapatico; estos casos son ejemplos de la tendencia disimilatoria comprobada por Fontanella (1962) en el español de Bogotá y por Alba (2004) y Aleza Izquierdo (2016), en el español dominicano.

5.2. Lexicalizaciones

El 33% de los ejemplos (818) corresponde a usos diminutivos lexicalizados y semilexicalizados. A continuación se identifican estas unidades y su definición:

  • Arepita dulce refiere a una arepa de maíz (normalmente salada) endulzada con melaza de caña, independientemente del tamaño.

  • Arbolito (de navidad) refiere al concepto de decoración navideña; es común emplearlo para referir al adorno y no al tamaño del árbol.

  • Carajito, diminutivo de carajo: ‘Persona a la que en una conversación no se quiere mencionar para desvalorizarla. vulg; desp.’

  • Carrito se refiere a un tipo de trasporte público; se puede referir a un carro (automóvil) pequeño, pero se usa en el habla venezolana con la primera acepción; lo mismo ocurre con camionetica, que refiere a un tipo de trasporte público (más pequeño que un bus o guagua).

  • Cariñosito, adjetivo para referirse a algo costoso, muy caro. Cuando se trató del adjetivo cariñoso, se contó como diminutivo.

  • Cerebrito designa en el español coloquial venezolano una persona muy inteligente.

  • Fulanito es el diminutivo de fulano, empleado para referirse a alguien con cierta ironía o desprecio. Nunca se emplea con valor relacional aludiendo a tamaño.

  • Mijita/ito refiere a mijo/a, forma de tratamiento que se le dice a un niño o a cualquier persona, sin tomar en cuenta la edad y el tamaño (resultado de la unión de mi + hijo). Se emplea con valor afectivo y también despectivo.

  • Muñequito/a se emplea como sinónimos de comiquita y juguete.

  • Pescaíto frito, con la d intervocálica elidida, es el modo afectivo de llamar un plato venezolano, el ‘pescao frito’.

  • Númerito forma de referirse a una lotería.

  • Pancita ‘fácil’.

Hay que llamar la atención sobre los dos casos de mayor frecuencia en el corpus; el primero es chiquito, adjetivo de edad lexicalizado que alterna con niño en el español venezolano -en el que no se emplea chico como atributo de edad- y supera a pequeño (de acuerdo con Malaver 2012), lo que explica su alta frecuencia en el corpus:

  • (6) I: yo ayudaba a mi abuela a cuidar al ni <palabra_cortada/> / mi hermanito cuando estaba chiquito (CARA_M11_012)

  • El segundo caso es ahorita, el diminutivo más usado en toda la muestra, 26% del total de los ejemplos (653/2466), y que registra distintos valores temporales (‘en esta época’, ‘en el presente amplio’, ‘pasado cercano’) como se puede apreciar en los ejemplos siguientes:

  • (7) I: yo creo que la educación que me dieron mis padres y la educación que yo tuve dentro del convento / este / no es comparada <énfasis> para nada </énfasis> con la educación que estamos viviendo / ahorita / (CARA_M21_021)

  • (8) I: gracias a Dios se salvó y // vive ahorita pero / está casado de nuevo / vive en España / tengo una hermanita que / creo que V. debe tener doce o trece años / (CARA_H12_037)

  • (9) I: en el callejón San Pedro / ahí hicieron ahorita una tasca una discoteca una cosa / un hotel / hicieron un hotel sobre el cementerio / (CARA_H33_099)

Los resultados de 1977 analizados por De Stefano, Iuliano & Gianesin (1979) sobre ahorita coinciden con los de 2004-2010 y, basados en la comparación diacrónica de ambos corpus, en Malaver (2017) se propone considerar la alta frecuencia y la amplitud de valores temporales de ahorita como síntomas del proceso de lexicalización que muestra la opacidad de la noción diminutiva. Así, con base en estas investigaciones previas, chiquito y ahorita se excluyeron; eliminadas las lexicalizaciones, a continuación, se presenta el análisis de los 1648 diminutivos restantes.

5.3. Categoría gramatical

Los casos de diminutivos se distribuyen en 427 bases que aceptan el sufijo apreciativo. La Tabla 3 muestra la distribución entre las distintas categorías.

Tabla 3: Bases léxicas con diminutivos 

N %
Sustantivo 315 75
Adjetivo 95 22
Adverbio 10 2
Determinante 2 0
Pronombre 2 0
Nombre propio 2 0
Verbo 2 0
Total 427

Las bases sustantivas concentran el 75% de los casos (315); al predominar los sustantivos, los diminutivos refieren entidades materiales e inmateriales susceptibles de ser disminuidas referencialmente y de ser subjetivizadas: personas, animales, cosas, cantidades, eventos son objeto de valoraciones sobre su tamaño, duración o son valorizadas como positivas, negativas, atenuadoras. Los adjetivos, con una variedad de 95 unidades léxicas, siguen a los sustantivos con el 22% de los casos, un contraste notorio en comparación respecto de los sustantivos. Los adverbios son solo 10, y alcanzan el 2% de los ejemplos, así como también los determinantes. En cuanto a las bases verbales, los tres gerundios se dan con los verbos caminar ‘caminandito (2 casos) y comenzar ‘comenzandito (1 caso).

  • a) Las bases sustantivas

Se identificaron numerosos sustantivos contables como casita, escobita, florcita, franelita, autobusito, juguetico; del mismo modo aparecen los sustantivos no contables con el sufijo, como muestran los siguientes ejemplos:

  • (10) I: o a quedarnos ahí<alargamiento/> / también con un hervidito / cualquier cosa / o de repente salía yo / que salgo mucho / salgo mucho / (CARA_M13_079)

  • (11) I: (…) que si el niño quiere tomar agua / que la mamá venga y <sic> lo </sic> agarre aguita / que sí la mamá quiere pedir un / este<alargamiento/> / chocolate (CARA_M21_019)

  • (12) I: ¡ay! / yo no sé si es que mi mamá le echaba un aliño / pero a mí me sabía así como ajito (CARA_M22_056)

  • (13) entonces tú cocinabas en carbón / hacían las casas con<alargamiento/> / el <vacilación/> la cocina así era / eran pura hornillas / o sea / puros huequitos / entonces esos<alargamiento/> su hierrito ahí (CARA_M31_031)

En el corpus se encuentran sustantivos de persona, de parentesco y relaciones sociales. Los sustantivos de persona como hombrecito, hembrita, mujercitas, vecinito fueron 31 en total; los sustantivos de animales fueron 10 (burrito, caballito, cachorrito, gusanito, hormiguita, pececitos, periquitos, perrito, pollito, vaquita). De igual modo se registran sustantivos de parentesco, como nietecita, y de relaciones sociales: amiguita, compañerito, maestrita, malandrito. Sobre este último tipo de sustantivos, hay que destacar que en el corpus hay abundantes ejemplos pues las narrativas más recurrentes en las entrevistas caraqueñas tratan sobre la familia y la amistad, tópicos que favorecen el diminutivo afectivo, casi siempre positivo, que refiere a personas conocidas del entrevistado: abuelita (14), amiguita (21), chamita (21), hermanita (33), muchachita (67), primito (10). Siguen algunos ejemplos:

  • (14) I: mira / me decidí a ayudar a mis nietos nada más / tengo tres / ella tiene / tengo tres nietecitos / ocho / cinco y año y medio (…) (CARA_H33_099)

  • (15) I: una tontería / yo tenía una maestrita / una maestra / que me da / no sería maestra graduada (CARA_M33_103)

  • (16) I: vivo con mi hija y mis nietos y mi yerno <silencio/> y dos perritos / dos loritos / y unos pececitos que tengo / E1: y entonces le gustan mucho los animales / I: sí las matas también las orquídeas / me encantan las orquídeas (CARA_M32_067)

  • b) Las bases adjetivas

Se identificaron 95 diminutivos de bases adjetivas, principalmente adjetivos calificativos, como se aprecia en lo que sigue:

  • (17) I: bueno yo siempre he sido bajito/ yo medía / sí yo creo que lo mismo / como uno sesenta y ocho (CARA_H12_037)

  • (18) I: tú las licuas / las cuelas / y ese es el concentrado qué ri <palabra_cortada/> y te queda / un toquecito acidito (CARA_M21_020)

  • (19) I: en cambio el varón así es más más clarito que ella/ y otro también es clarito /ah el otro se parece dicen que se parece más a mí (CARA_H12_038)

  • (20) I: anís esas bichitas que llaman anís y se abomban son muy delgaditas / son dulces / se le echan azúcar (CARA_H32_061)

  • (21) I: sí también / allá rapidito hice mis amigos / rapidito / demasiado contenta / ayer / ayer terminé de pintar un carro / un carro nuevecito del dos mil siete / y (CARA_H22_054)

Se identificaron además diminutivos de participios como:

  • (22) I: y almorzaba // estaba acabadita de hacer la comida (CARA_H31_026)

  • (23) I: tubos con malla / una malla verde / pintadito lindo / porque las casas no tenían rejas (CARA_M33_103

  • (24) I: ella me acaba de llamar que está demasiado asustadita / porque ella es muy nerviosa / ella puede tener dieciséis años pero ella es muy nerviosa (CARA_H21_013)

  • c) Las bases adverbiales

En cuanto a las bases adverbiales, predominan los adverbios de lugar (abajito, afuerita, ahí mismito, alantico (por alante, apócope de adelante), cerquita, debajito) y se registran adverbios de negación (apenitas), tiempo (tempranito) y de modo (rapidito):

  • (25) I: y esa hermana la / la asumió y la crió / entonces ella quiso estar cerquita de / de mi / de / de su hermana / que era mi madrina (CARA_M33_105)

  • (26) I: entonces / ya después de la hora de visita entonces eso se ponía muy estricto / pero entonces yo<alargamiento/> en cambio a éste lo dejé apenitas cinco minutos / (CARA_H31_026)

  • (27) I: entonces nos asomamos como tres que no vemos / porque hacemos así el señor estaba parado ahí mismito por decirte / esta es la abertura y él se va así ¿ves? / ahí / así (CARA_H22_050)

Dos bases se comportan como adjetivo y adverbio: claro e igual. Clarito aparece como adjetivo en:

  • (28) I: hí nos bañábamos / agua <énfasis> clarita</énfasis> aunque usted no lo crea (CARA_H33_099)

y como adverbio de modo:

  • (29) I: porque yo me acuerdo clarito de la cantidad de peñones en Altamira y en La Castellana (CARA_M32_068)

Por su parte, el diminutivo de igual, se emplea para intensificar la noción comparada, como adjetivo en (30), como adverbio comparativo en (31) y como marcador de reformulación por distanciamiento en (32):

  • (30) I: cuando se acerca así que lo ve <cita> ¡Dios mío pero ese muchacho es igualito a mi mamá! </cita> / (CARA H22_050)

  • (31) I: y me iba a a hablar con ella / entonces claro igualito me pasó en Maracaibo / (CARA_M33_108)

  • (32) I: no fue directamente de que no soportó la operación como tal / sino que fue que hubo algo más / pero / bueno / como en todos lados / nada se supo / después todo se sabe / igualito nos enteramos (CARA_M11_009)

5.4. Las reduplicaciones

Para el análisis de las funciones pragmáticas se consideraron todos los casos en los que se dan distinto tipo de reduplicaciones. En (33) y (34) ocurre una reduplicación del sufijo:

  • (33) I: Los Hornitos en una bajadita y mi mamá recuerda a Susana Duijm / Susana Duijm tenía un novio bajitico y mi mamá decía “¡ay! ¡esa muchacha tan bella!” mi mamá decía (CARA_M33_103)

  • (34) I: uy / empezando desde ahoritica desde el<alargamiento/> la recién nacida que está en / bueno ya tiene sus quince días / (CARA_M21_019)

Otros casos de reduplicación se dieron con las siguientes combinaciones:

Muy + diminutivo

  • (35) I: le llaman / porque y que es muy solito / entonces / para allá van las parejas / el muchacho decía / <cita> entran dos y salen tres </cita> / (CARA_M11_008)

  • (36) I: yo soy muy loquito por los besos / o sea yo con besos me puedo dar besos hasta con la recogelatas (CARA_H13_073)

  • (37) I: de repente te / te agarra y te abraza / entonces <cita> ¡no me abraces que estás sudado! / ¡asco! </cita> pero él es así muy cariñosito (CARA_M13_081)

Más + diminutivo

  • (38) I: (…) hasta en la más tardecita que se llegan las siete / las ocho (CARA_H21_013)

  • (39) I: en cambio el varón así es más más clarito que ella/ y otro también es clarito /ah el otro se parece dicen que se parece más a mí (CARA_H12_038)

Bien + diminutivo

  • (40) I: le habló así / tú sabes / bien pausado y bien calladito / mi mamá se hizo la / mi mamá muy / una mujer muy / ¡muy avispada pues! (CARA_M33_103)

  • (41) I: tenían pillada porque él la tenía bien escondidita ¿no? / y entonces al día siguiente cuando se para no está la moto / se la robaron / (CARA_H13_073)

Un poquito más + diminutivo

  • (42) I: que lo que más me gusta en vacaciones es comer y dormir / por eso siempre regreso un poquito más gordita / sobre todo si estoy<alargamiento/> en zonas de calor porque me da más hambre (CARA_H23_086)

  • (43) I: encima él es un poquito más bajito que yo / (CARA_H12_039)

  • (44) I: ya estaba un poquito más clarito y / agarramos un carro y la llevamos/ todo eso estaba trancado por Catia porque ella estuvo ahí en Los Magallanes (CARA_H12_039)

Diminutivo + (MOD) + diminutivo

  • (45) I: Entonces eso se va rayando y salen unas hebritas muy delgaditas eh y entonces la llaman Cabello de Ángel (CARA_H32_061)

5.5. Funciones del diminutivo

La Tabla 4 muestra las funciones del diminutivo en el corpus caraqueño; de las nueve funciones que se consideraron, tres concentran las estrategias de uso de los hablantes, a saber: la valoración positiva, la valoración centralizadora y la valoración cuantificadora.

Tabla 4 Funciones del diminutivo 

Sustantivos Adjetivos Adverbios Determinantes Otros Total %
Positiva 465 44   5 2 516 31
Centralizadora 69 244 128 37 3 481 29
Cuantificadora 319 11   41   371 23
Descentralizadora 166 11   9   186 11
Negativa 13 4       17 1
Irónica 21 8   1   30 2
Amortiguadora 13 24       37 2
Respetuosa 7 3       10 1
Total 1073 349 128 93 5 1648  
% 65,1 21,2 7,8 5,6 0,3    

La valoración positiva (31% de los casos) corresponde a usos subjetivos gracias a los cuales el hablante presenta la entidad disminuida con afecto o aprecio, como se ve en los ejemplos siguientes en los que destaca la carga emotiva positiva:

  • (46) I: piedra tú sabes / un <vacilación/> una piedra y otra piedra y entonces molía el / pa’ hacer la arepa / la arepita (CARA_M31_031)

  • (47) I: / y / bueno / uno salía como muchacho al fin / uno salía a veces / uno agarraba sus alpargatitas (CARA_H11_005)

  • (48) I: él es hatillano también / él se / él tiene ya como ochenta años / pero el señor / o sea / ya camina con su bastoncito y su broma / (CARA_H11_005)

La valoración centralizadora muestra cómo el diminutivo se usa sobre entidades que representan, para el hablante, los mejores ejemplos dentro del dominio semántico al que refieren. Esta función alcanzó un 29% de los diminutivos, en ejemplos como los siguientes:

  • (49) I: una cajita bien acomodaita / bien bonito se lo trajeron (CARA_H12_040)

  • (50) I: y almorzaba // estaba acabadita de hacer la comida (CARA_H31_026)

La tercera valoración más frecuente en el corpus es la función cuantificadora, la más objetiva, es decir, la referencial; solo el 23% de diminutivos en el corpus se relaciona con las dimensiones físicas de las entidades. Los ejemplos (51) y (52) ilustran esta función:

  • (51) I: mi mamá compró esa casita en Lídice / que creo / si mal no recuerdo / creo que le costó como que fueron / este / cuatro mil bolívares / tres mil bolívares / algo así / una casita / la casita en sí era pequeña ¿no? / pero delante tenía un patio (CARA_M33_103)

  • (52) I: mira mi árbol </cita> y entonces se quedó mirándolo y le dio sentimiento / y al otro día me trajo un árbol de Navidad / me trajo bolitas / me trajo campanitas / (CARA_M31_032)

Las funciones más subjetivas registraron pocos casos; la ironía, por ejemplo, se registró en 30 ejemplos y la expresión de respeto en solo 10. Dados estos resultados, se confirma que en el habla caraqueña predominan los usos subjetivos, si bien se registran los casos en los que el sufijo expresa disminución. De los 1648 casos, el 65,1% corresponden a sustantivos que se emplean en las funciones positiva (465), centralizadora (319) y descentralizadora (166); los adjetivos (349) cumplen la función centralizadora o intensificadora, igual que lo hacen los adverbios (128). En esta misma línea, las funciones subjetivas ya descritas pueden interrelacionarse en una trama de relaciones que conforman distintos campos semánticos (Reynoso 2003); en el PRESEEA-Caracas los usos subjetivos se reparten entre los siguientes campos:

i) El cuerpo humano, las partes, y los objetos o conceptos que inciden con el cuerpo humano, como en:

  • (53) I: y cuando me lo dieron de alta me dijeron que lo tenía que llevar a<ininteligible/> / al médico para que le hicieran tratamiento en su bracito / y yo me movilice rápido (\CARA_M21_022)

  • (54) I: y llegaba cambiadito con mis zapa <palabra_cortada/> mis mis tenis / mi ropita / esto y lo otro y subía esa vaina (CARA_H22_051

ii) Actividades desarrolladas por el ser humano, como en:

  • (55) I: sí / tengo que conseguir otro trabajito por ahí / rapidito/ (CARA_H12_042)

  • (56) I: asistente administrativo / eeh / analista de pro <palabra_cortada/> de programación / cuestiones así pues / cursos / cursitos de por ahí que dan en el Centro Contable Academia Americana / (CARA_H13_073)

iii) Espacio físico del ser humano: espacio referencial, metafórico, deixis espacial, personas, objetos o conceptos ubicables en el dominio, valores subjetivos que se expresan en los siguientes ejemplos:

  • (57) I: había como una especie de un altarcito ahí y uno llegaba ahí / al lado / al lado ¿no? / hoy está la cueva que es grandísima (CARA_H31_025)

  • (58) I: a mí me gusta más meterme en un /en un ranchito / en un kiosquito/ en un /un mercadito que irme a comer comida fina ni nada / me encanta la comida / la comida (CARA_H23_087)

iv) El dominio social del ser humano: el parentesco, la jerarquía social, morales o religiosas, la interacción del ser humano, como en:

  • (59) I: eeh / mis abuelos / mis abuelas están vivas / por parte de mamá y papá // mis abuelos sí no / lamentablemente ya murieron / pero mis abuelitas todavía las disfruto (CARA_H21_015)

  • (60) I: / y te estoy hablando de / de las monjitas / y aquellas cosas por allá / que sí tenían otro nivel de vida que conocían todo eso (CARA_M31_036)

vi) El dominio temporal del ser humano, ilustrado en:

  • (61) I: sí /ahora es que ya no me he dejado de eso porque ya los añitos / y ya el cuerpo se va agotando / y ya todo se va cansando como se dice / van llegando su cierto límite (CARA_M21_019)

5.6. Los factores sociales

Al examinar las variables sociales del estudio, la primera conclusión que emerge es que las mujeres emplean el 57% de los diminutivos, un 14% más que los hombres, como se puede apreciar en el Gráfico 2. La variable edad indica diferencias entre los hablantes jóvenes, quienes emplean 26% del total de los casos, y los de 2ª y 3ª generación que muestran frecuencias un poco mayores, de 36% y 38%, respectivamente. Respecto del factor educativo, representado en el lado derecho del mismo Gráfico 2, el comportamiento es bastante similar entre los hablantes de los tres grados de instrucción. En síntesis, el sexo y, en menos medida la edad, se muestran como importantes en la estratificación social del diminutivo en la comunidad.

Gráfico 2 Distribución de diminutivos según los factores sociales 

A partir de la perspectiva conjunta del análisis de los factores sociales del corpus, se avanza hacia la descripción de la variación individual, también de naturaleza sociolingüística. Para ahondar en las diferencias que el sexo arroja en el conteo total de los casos, se calculó de forma individual los usos, de modo de identificar a los hablantes que más emplean diminutivo; así, en el el Gráfico 3 se aprecian los extremos que ocurren en la muestra: 73 y 2 casos.

Gráfico 3 Distribución de diminutivos por hablante 

Como se observa en el gráfico anterior, el máximo de diminutivos corresponde a una mujer de estudios universitarios y de más de 55 años; le sigue otra mujer, del mismo grado de instrucción y grupo etario, con 59 casos. Entre los hombres, se halla un hombre joven, de estudios primarios quien solo produce 2 diminutivos frente a los 20 usos de diminutivos, el máximo de casos entre los hombres. Al contrastar los resultados según el grado de instrucción y el sexo, puede confirmarse, en la Tabla 5, que son las mujeres mayores de todos los niveles educativos quienes concentran los diminutivos en sus narrativas.

Tabla 5 Distribución de diminutivos entre hombres y mujeres según la edad y el factor educativo 

Estudios primarios Estudios secundarios Estudios universitarios Total
general
1G 2G 3G Total 1G 2G 3G Total 1G 2G 3G Total
H 48 104 54 206 88 128 91 307 52 62 83 197 710
M 89 115 175 379 66 94 69 229 86 90 154 330 938
Total 137 219 229 585 154 222 160 536 138 152 237 527 1648

La alta frecuencia de los adjetivos de edad, la abundancia de sustantivos de parentesco y de relaciones sociales y los tópicos familiares muestran el universo cultural sobre el que se despliega la afectividad discursiva en las entrevistas caraqueñas.

5.7. Tendencias en la comunidad de habla caraqueña

Para concluir el análisis, los Gráficos 4 y 5 permiten contrastar los resultados de los dos estudios sociolingüísticos caraqueños; sin obviar las condiciones en las que se recogieron las muestras, el comportamiento de las frecuencias relativas permite esbozar una línea evolutiva los usos subjetivos del diminutivo.

Gráfico 4 Evolución de los usos del diminutivo en el habla caraqueña (%) 

Gráfico 5 Las variaciones sociales en el uso de diminutivos en el habla caraqueña (%) 

En el estudio del habla de 1977 la función referencial (FR), relacionada con la disminución física, representa el 32% de los casos, menos que la función subjetiva (FS); del mismo modo, en el habla de 2004-2010 la función referencial alcanza solo el 23% de los usos. Se aprecia en el Gráfico 5 que para 1977 hombres y mujeres emplean el diminutivo en idéntica proporción (50%), pero para 2004-2010 las mujeres aventajan a los hombres con el 57% de los casos, al aumentar 7 puntos perceptuales en relación con 1977.

La edad, al centro del gráfico, indica mayores diferencias entre los dos grupos generacionales de los años 70 pues entre la primera generación y la segunda hay 16 puntos porcentuales de diferencia, y son los hablantes de 30 a 45 años quienes emplearon más diminutivos; por el contrario, según los datos de 2004-2010, entre los más jóvenes y los de edades intermedias hay 10 puntos de diferencia, pero solo hay dos puntos porcentuales entre los de edades intermedias y los mayores del corpus, es decir, entre estos dos grupos hay menos diferencia que entre ellos y los más jóvenes. El análisis comparado indica que en ambos corpus las personas de más edad emplean más diminutivos al describir y valorar las entidades, procesos y eventos. En el habla de 1977 las personas de nivel socioeconómico bajo emplean casi la mitad de los diminutivos (44%) y los de nivel socioeconómico alto, bastante menos, 18 puntos porcentuales menos, el 26%. Estas diferencias no se dan con los datos recientes puesto que el total de diminutivos se distribuye entre todos los hablantes, sin acusar una estratificación social marcada.

6. Conclusiones

Con base en los 2476 datos de la muestra del corpus PRESEEA-Caracas, el análisis muestra que la función objetiva, referencial, del diminutivo tiene frecuencias menores que la función subjetiva y que las funciones subjetivizadoras son las predominantes; el hablante caraqueño emplea el diminutivo valorativo (respetuoso, negativo, positivo, intensificador, atenuador) para referir subjetivamente al mundo físico y el mundo interior, inmaterial y afectivo.

En cuanto a la distribución de las bases léxicas, el sufijo apreciativo alcanza todas las bases: sustantivos, adjetivos, adverbios, determinantes y, en un plano extraoracional, a conectores discursivos (igualito te llamo). Las bases sustantivas registran el 75% de los casos; siguen las bases adjetivas con un 22%; entre los diminutivos adverbiales hay que destacar ahorita cuya frecuencia representa un indicio claro de lexicalización, de acuerdo con el análisis expuesto en Malaver (2017). Socialmente, en la comunidad caraqueña, el diminutivo no muestra preferencias según la edad o el grado de instrucción de los hablantes y sí por el sexo. Estos resultados actualizan los de las investigaciones precedentes del siglo xx y permiten establecer comparaciones dialectales para un panorama sociolingüístico y dialectal con muestras de habla de la primera década del siglo xxi.

Los estudios con corpus urbanos ya han desterrado la idea de que el diminutivo afectivo es característico de las hablas rurales o de poca instrucción o exclusivo de un registro familiar, expresivo. Montes Giraldo (1972) concluyó su estudio sobre los usos volitivos del diminutivo resaltando la influencia de aspectos culturales, como el carácter rural de la sociedad, en su empleo. Decía el autor:

El diminutivo es rasgo campesino, en cuanto la sociedad rural tradicional mantiene, por una parte, nexos familiares y comunitarios más íntimos que favorecen la expresión del afecto y, por otra parte, relaciones de poder, en que con frecuencia hay clases explotadas que expresan su impotencia y sumisión con el ruego humildoso o el desvanecimiento empequeñecedor (…) Una región puede ser muy dialectal y apartadiza en su habla sin que en ella abunde especialmente el diminutivo si su estado socioeconómico no favorece su uso (1972:87)

En esta misma línea, planteaba Andrés Bello: “En el abuso de las terminaciones diminutivas hay algo empalagoso” (1995: 71) pues consideraba que el diminutivo se empleaba incorrectamente, inclusive en contextos en los que podían alterarse las jerarquías sociales entre los interlocutores. Queda claro que para el gramático la predominancia de los valores afectivos destacaba entre los usos del diminutivo y que esta afectividad podía no ser pragmáticamente adecuada.

Los datos de las diversas investigaciones sobre el diminutivo muestran, por el contrario, que constituye una estrategia pragmática que sigue las necesidades de valoración y adecuación del hablante hacia su interlocutor y hacia el contexto comunicativo en el que se encuentran. Las altas frecuencias de usos subjetivos del diminutivo confirman el debilitamiento de la función diminutiva y el proceso de gramaticalización por subjetivización del sufijo apreciativo.

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1Deseo expresar mi profundo agradecimiento a los evaluadores de una versión anterior de este trabajo.

2Los ejemplos extraídos del PRESEEA-Caracas tienen un código entre paréntesis que indica el sexo (hombre, mujer), la edad (grupo 1: 20-34 años; grupo 2: entre 34-55 años; grupo 3: 55 años y más) y el grado de instrucción: 1 (estudios primarios), 2 (estudios secundarios), 3 (estudios universitarios). Las letras CARA corresponden a la identificación de la ciudad.

3El diminutivo ha merecido significativos desarrollos teóricos; como bibliografía general se han consultado los autores fundamentales: Alonso, (1930, 1954), Fernández Ramírez (1962), González Ollé (1962), Jurafsky (1996), Hummel (1997), Lázaro Mora (1999), Monge (1965), Montes Giraldo (1972), Náñez Fernández (1973, 1997-1998), Zuluaga Ospina (1970), Martín Zorraquino (2012). Para trabajos dialectológicos debe consultarse Franco Figueroa (1988-1989), Fontanella (1962), Ramírez Luengo (2006), Sánchez Méndez (1997), González-Espresati García-Medall (2015), Aleza Izquierdo (2016).

4“… una gramaticalización consiste en la fijación o rutinización de estrategias discursivas. Esto es, una forma o construcción que en un estado de lengua dado opera en un nivel pragmático o discursivo y codifica significados pragmáticos o particulares, se vuelve con el paso del tiempo una estructura convencional, carente ya de condicionamientos pragmáticos” (Company Company 2014:332).

5 Tejera (2007) realiza un estudio general sobre los procesos de la sufijación derivativa en el español venezolano, pero hay que destacar que lo referente al diminutivo coincide con las explicaciones generales. Un trabajo de corte diacrónico es el realizado por De Stefano & Pérez (2001-2002) sobre el español de Venezuela en documentos del siglo xvi al xviii.

6En Bentivoglio & Malaver 2012 se explican detalladamente las características generales del PRESEEA-Caracas.

Recibido: 28 de Septiembre de 2017; Aprobado: 27 de Febrero de 2018

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