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Intersticios sociales

versión On-line ISSN 2007-4964

Intersticios sociales  no.18 Zapopan sep. 2019

 

Presentación

Presentación

Francisco Javier Velázquez Fernández
http://orcid.org/0000-0001-8743-1097

Cristina Alvizo Carranza
http://orcid.org/0000-0002-7822-3066

En la actualidad, las instituciones dedicadas a la investigación científica en América Latina vivimos tiempos que representan todo un reto no sólo para el adecuado desarrollo de nuestros quehaceres, sino que muchas veces lo son para la propia subsistencia. En los últimos meses nos hemos dado cuenta de los problemas financieros que enfrentan muchas publicaciones para continuar con su labor de difundir los avances a la comunidad científica.

Las revistas científicas enfrentan varios desafíos: por un lado está el compromiso de la ciencia abierta, el poner el conocimiento al alcance de todo público sin costo alguno cuando éste tiene su origen en financiamiento público, hecho por demás aplaudible y al que muchos nos hemos sumado. Pero, por el otro lado, está la presión económica, en donde nuestras publicaciones tienen limitadas posibilidades de crecimiento debido a falta de personal, altos costos en sus procesos de edición, elevados costos de plataformas y servicios digitales, etc.

Dentro de esta problemática de la ciencia en general, el caso de las ciencias sociales y las humanidades, vocación de Intersticios Sociales, es aún peor. Se cree que las áreas tecnológicas, médicas, biológicas y demás “ciencias duras” son prioritarias por mostrar productos más palpables, medibles, útiles, que sirven para dar solución a los problemas sociales. Sí, todo gira en torno a problemas sociales, justamente esos que se estudian desde las ciencias sociales y las humanidades.

La pobreza, la marginación, la ilegalidad, los servicios públicos, educativos, de salud y demás problemas que padece nuestro mundo no pueden ser medibles ni resueltos con novedosos aparatos, vacunas ni con unidades de medición convencionales. Esos problemas representan la parte cualificable de nuestra vida, justamente esa que estudia, analiza y a la que aportan las ciencias sociales y humanidades. Entonces sí, una vez que se parte de problemáticas concretas es donde entran todas esas otras ramas del saber que, en su conjunto, aportan a la solución de las principales necesidades de los pueblos. Es decir, la ciencia es una y colaborativa entre todos sus brazos, por tanto, no deberían existir esas diferenciaciones entre los distintos campos del saber.

Partiendo de una visión organicista, si el cuerpo social está enfermo, para darle la medicina que lo cure es necesario primero hacer el diagnóstico de la enfermedad y los posibles tratamientos a seguir. Ese diagnóstico lo proporcionan las ciencias sociales y las humanidades, el resto es atendido por las demás disciplinas, todas importantes y cercanas entre sí. Si se actúa en la sociedad sin el auxilio de quienes las estudian, se corre el riesgo de dar tumbos por todos lados y no resolver los problemas desde su origen. Sería el equivalente a la automedicación.

Esto nos lleva a que todos los que nos dedicamos a la investigación reflexionemos en la pertinencia de nuestros trabajos, en relacionarlos con nuestro entorno, en la procuración de promover una mayor armonía social y en reforzar los lazos de identidad y cohesión social que tanto han caracterizado históricamente a los pueblos latinoamericanos.

A la vez, no está demás el valorar en toda su dimensión este tipo de órganos de difusión del conocimiento, pues a menudo sólo enviamos nuestras colaboraciones y estamos muy pendientes de si se aceptan o no para su publicación, pero pocas veces estamos dispuestos a colaborar con esos proyectos haciendo la revisión al trabajo de un colega. A menudo se cuestiona que es una labor no remunerada, pero tal remuneración consiste en que otro investigador revise mi trabajo y, más aún, en que llegue a publicarse sin costo alguno. Las publicaciones científicas y la revisión por pares no son otra cosa que un trabajo comunitario, de la comunidad de investigadores, de y para la difusión de nuestros trabajos, los cuales, como arriba se dijo, aportan algo a mejorar nuestras sociedades.

Justamente este número de Intersticios Sociales aporta, como en cada emisión, a diversas aristas de nuestra sociedad. En los 10 artículos y las dos reseñas que componen este número el lector encontrará aportes a distintos debates, que van desde la construcción del Estado-Nación en Chile, el individuo en el liberalismo, el papel del Estado-centrismo en la globalización, la violencia, el desarrollo urbano, la construcción del poder político en regiones concretas, la justicia y diversidad cultural, el análisis de las identidades étnicas y las expresiones culturales. Todos estos temas no hacen más que contribuir un poco, desde la trinchera de la investigación, a la identificación y eventual resolución de problemáticas que padecen nuestras sociedades.

Francisco Javier Velázquez Fernández
DirectorEditora http://www.orcid.org/0000-0001-8743-1097 Cristina Alvizo Carranza
DirectorEditora http://www.orcid.org/0000-0002-7822-3066

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