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Intersticios sociales

versión On-line ISSN 2007-4964

Intersticios sociales  no.16 Zapopan sep. 2018

 

Reseñas

Crecimiento urbano y patrimonios. Santa Anita y Toluquilla, dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara

1 Universidad de Guadalajara, SNI I, luisfelipecabrales@yahoo.com.mx

García Fernández, Estrellita; Núñez Miranda, Beatriz. Crecimiento urbano y patrimonios. Santa Anita y Toluquilla, dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara. ., Universidad de Guadalajara. Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, 2017.

El viejo concepto griego metrópoli admite diversos significados aunque contemporáneamente se asocia con grandes aglomeraciones urbanas. Dentro de la cultura mexicana el término se utiliza principalmente por parte de académicos y planificadores del fenómeno urbano-regional.

Su sentido aplicado abarca desde la fase de diagnóstico de instrumentos de planificación hasta la parte de gestión. También ha servido para membretear instituciones o nombrar programas que anhelan ordenar territorialmente el cada vez más complejo proceso de urbanización.

La tensión entre el discurso de modernidad de la metrópoli y los modos de vida tradicionales de dos universos semirurales es el tema clave de Crecimiento urbano y patrimonios. Santa Anita y Toluquilla, dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara, libro firmado por Estrellita García Fernández y Beatriz Núñez Miranda. Destaca la pertinencia temática y la frescura de contenidos, buena parte construidos a través de un intenso trabajo de campo.

La obra ofrece generosas reflexiones del contraste entre la escala metropolitana y el ámbito local, sobre las discordancias reales y/o aparentes entre la modernidad que se pretende imponer desde fuera y la pervivencia de tradiciones que se transmiten generacionalmente.

No obstante, el juego de oposiciones no se reduce a una simple relación binaria entre Guadalajara metropolitana que representa al todo y dos de sus partes: Santa Anita y Toluquilla. La distinta naturaleza de los discursos y actores sociales -representantes y representados- reclama la identificación de los hilos conductores respecto a las distintas visiones del mundo: el reto se complica por las incesantes dinámicas de cambio que operan a velocidades diferenciadas según la escala, nada es estático pero el universo comunitario suele ser más proclive a discernir el dilema tradición - modernidad.

La planificación urbano-territorial institucionalizada otorga un sentido hegemónico al tratamiento fundamentado en la dimensión física, algo que ha dado en llamarse “fetichismo espacial”1 y que convencionalmente se ha apoyado en visiones abstractas y ahistórica de los lugares. Por su parte la comprensión de comunidades cohesionadas incita, desde la perspectiva planificadora a transitar de la espacialidad hacia la territorialidad entendida ésta como sentido de pertenencia, a visualizar arraigos, prácticas cotidianas, a reconocer hábitats que resguardan memoria colectiva independientemente de su carácter rural o urbano.

Marcar ese dualismo tiene sentido pedagógico e incluso utilidad práctica puesto que los significados sociales del territorio y su apropiación positiva por parte del aparato planificador puede contribuir a orientar esfuerzos, a regenerar las políticas públicas hacia modelos más democráticos, dinámicos e inclusivos. “El ejercicio planificador debe actuar en tiempo real, en lugares reales y con gente real”2, principio que obliga a reinventar las metodologías y protocolos de las acciones del Estado en sus tres escalones político-administrativos. En consecuencia es un llamado a superar visiones que priman el “conocimiento experto” al tiempo que subordinan el “conocimiento experimentado”.

Dentro del reino de las hipótesis creemos que sobre este aspecto se ha avanzado durante los últimos años aunque a un ritmo lento. El libro Crecimiento urbano y patrimonios. Santa Anita y Toluquilla, dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara se inscribe dentro de la tónica por comprender territorialidades y constituye un ejemplo de la manera en que el conocimiento científico aporta insumos para el potencial cambio de mentalidades.

La estructura del libro es clara. El Capítulo 1, Guadalajara: de ciudad a complejo Metropolitano contiene un relato ricamente documentado sobre el fenómeno de conurbación y los atributos demográficos de los municipios centrales de la metrópoli: Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan y Tonalá. Por su amplitud tiene efecto en la tardanza para llegar al objeto central de estudio pero su mérito es la contextualización del universo que enmarca a Santa Anita y Toluquilla.

Se anota que dentro del Área Metropolitana de Guadalajara “cada vez coexisten e interactúan viejas y nuevas centralidades, unas todavía con fundamento en el territorio y sus demandas” (página 44) al tiempo que otras son producto de presiones exógenas lo que explicaría las dificultades o resistencias para articularse con su entorno.

El Capítulo 2, titulado Dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara ofrece una caracterización múltiple de Santa Anita y Toluquilla, añejas localidades con fuerte pasado indígena. Se concatenan acercamientos desde la historia, la economía, la antropología, el urbanismo e incluso desde la óptica ambiental particularmente en lo que toca al uso de los recursos naturales del municipio de Tlaquepaque, el cual aloja a dichos asentamientos.

El referido dualismo entre tradición y (falsa) modernidad queda ahí ejemplificado “subsisten en pequeña escala actividades agrícolas, ganaderas y de alfarería mismas que actualmente se encuentran en situación de vulnerabilidad” (página 47). Las autoras apuntan que esto se debe a “su dependencia de recursos naturales, como el agua y los bancos de materiales, constante amenazados por el crecimiento urbano, que en muchas ocasiones corresponde a intereses de escala metropolitana” (Ídem).

El acercamiento permite vislumbrar patrimonio tangible “paisajes y fragmentos materiales que atañen a esos modos y formas de vida anteriores al proceso de conurbación, como las capillas hospitales, cascos de haciendas y numerosas viviendas tradicionales”. Por su parte el patrimonio cultural intangible se explicita mediante “la pervivencia de conocimientos, celebraciones religiosas, fiestas, entre otros” (Ídem).

Los testimonios presentados revelan arraigados valores y los embates producidos por la expansión urbana depredadora. Por ejemplo, Jaime Zamora, agricultor de Toluquilla afirma mediante entrevista que su patrimonio es “la tierra” a la cual considera “un ser vivo” (página 96) pero también reconoce que con la construcción reciente de conjuntos de vivienda se ha alterado la dinámica hídrica “se taponea todo o se desvía el escurrimiento y el agua va al drenaje, esos veneritos están muertos porque los hemos matado” (página 98).

El Capítulo 3, Crecimientos y Patrimonios somete a prueba la coherencia de los diversos discursos de la planificación con respecto a las territorialidades socialmente construidas y que fueron expuestas en el capítulo anterior. Se destaca el examen del Plan de desarrollo urbano de centro de población y los planes parciales de desarrollo urbano del municipio de San Pedro Tlaquepaque, vigente desde el año 2012.

El hilo conductor que atraviesa la investigación es reiterado cuando se menciona que en los objetivos del plan de desarrollo “se privilegia la visión urbana metropolitana y se minimizan los procesos en los centros de población relativos a sus modos y formas de vida” (página 113). Tal discordancia muta en propuesta mediante una potente idea que las autoras recuperan de Miguel Ángel Troitiño “el reto está en encontrar, según el momento histórico y el lugar geográfico, nuevas ideas y proyectos para atender las necesidades sociales”3 (página 114).

Dos razonamientos se despenden de dicha frase enriquecen y matizan el debate, en primer término la certeza de que la política pública debería tener un sentido eminentemente social y en segundo lugar el reto que supondría la generación de nuevas ideas y proyectos. En definitiva, una invitación a provocar un cambio que no traicione la tradición, que transmita el arraigo territorial a las siguientes generaciones.

Este último precepto permite visualizar un horizonte que no se reduzca a lo que al principio parecía una relación de opuestos entre la visión metropolitana y las tradiciones locales. Estas últimas, en potencial dialogo negociador con la primera y viceversa abren la posibilidad de repensar esquemas coherentes de desarrollo territorial innovador, no se trataría entonces de fosilizar usos y costumbres tradicionales. Un nuevo marco institucional invita entonces a conjugar renovadas ideas y no necesariamente a oponer discursos ensimismados y mutuamente excluyentes. Esa orientación puede constituir un marco para diseñar proyectos sustentables de futuro y para dirimir conflictos.

Todo lo anterior incita identificar alternativas al concepto metrópoli. Sobre ello, François Ascher4 propuso la noción de metápolis, significada como “una gran conurbación extensa y discontinua, heterogénea y multipolarizada”, lo que va en sintonía con la convergencia modos de vida culturalmente diferenciados e incluso con los principios de diversidad legítima y democracia participativa.

El afán conciliador entre visiones distintas es, de hecho, el reclamo con que Estrellita García y Beatriz Núñez redondean sus reflexiones “Lo deseable sería entonces que en el futuro inmediato se incluyan las perspectivas territoriales en los instrumentos de planeación metropolitanos y municipales”. Por obvio que resulte, es necesario que el concepto universal de ciudadanía constituya una carta fuerte dentro del pensamiento planificador.

Lo anterior atrae otra idea, ahora de Claude Raffestin cuando en su geografía del poder escribió sobre la “multidimensionalidad de la vivencia territorial”, concepto que ayudaría a identificar puentes entre “dentro” y “fuera”, entre la metrópoli y el pueblo “los hombres viven al mismo tiempo el proceso territorial y el producto territorial, mediante un sistema de relaciones existenciales o productivas”.5

El libro Crecimiento urbano y patrimonios. Santa Anita y Toluquilla, dos pueblos en el Área Metropolitana de Guadalajara editado por el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara trata sobre patrimonio pero también constituye en sí mismo un patrimonio dado que en sus páginas aloja conocimiento y ayuda a transmitir noticias sobre los rasgos culturales de dos puebles que cohabitan con el resto de la metápoli.

Referencias

Ascher, François. Los nuevos principios del urbanismo. Prólogo de Jordi Borja, Madrid: Alianza Editorial, 2004. [ Links ]

Cabrales Barajas, Luis Felipe. “Geografiar el mundo: debates teóricos recientes desde una mirada latinoamericana” en José Omar Moncada & Álvaro López -coordinadores-, 70 años del Instituto de Geografía, historia, actualidad y perspectiva. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015. [ Links ]

Cabrales Barajas, Luis Felipe. “El de atrás paga: el modelo metropolitano de Guadalajara”. En Octavio Urquídez (coordinador). La reinvención de la metrópoli, algunas propuestas. Zapopan: El Colegio de Jalisco, 2010. [ Links ]

Raffestin, Claude. Por una geografía del poder. Zamora: El Colegio de Michoacán, Fideicomiso Felipe Texeidor y Montserrat Alfau de Texeidor, 2013 [1980]). [ Links ]

Troitiño Vinuesa, Miguel Ángel. “Ordenación y gestión del territorio: un necesario y urgente cambio de rumbo en las políticas territoriales y urbanas”. En Metrópolis en movimiento, Octavio Urquídez -coordinador. Zapopan: El Colegio de Jalisco, 2013. [ Links ]

1Luis Felipe Cabrales Barajas, “Geografiar el mundo: debates teóricos recientes desde una mirada latinoamericana” en José Omar Moncada & Álvaro López -coordinadores-, 70 años del Instituto de Geografía, historia, actualidad y perspectiva (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015), 336.

2Luis Felipe Cabrales Barajas, “El de atrás paga: el modelo metropolitano de Guadalajara”, en Octavio Urquídez (coordinador), La reinvención de la metrópoli, algunas propuestas, (Zapopan, El Colegio de Jalisco, 2010).

3Miguel Ángel Troitiño Vinuesa, “Ordenación y gestión del territorio: un necesario y urgente cambio de rumbo en las políticas territoriales y urbanas”, en Metrópolis en movimiento, Octavio Urquídez -coordinador-, (Zapopan, El Colegio de Jalisco, 2013).

4François Ascher, Los nuevos principios del urbanismo. Prólogo de Jordi Borja, (Madrid: Alianza Editorial, 2004) 57.

5Claude Raffestin, Por una geografía del poder, (Zamora: el Colegio de Michoacán, Fideicomiso Felipe Texeidor y Montserrat Alfau de Texeidor, 2013 [1980]).

Luis Felipe Cabrales. Doctor en Geografía y Ordenación Territorial por la Universidad Complutense de Madrid.

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