SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número14Grupos domésticos y producción agropecuaria en el oriente michoacano índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Intersticios sociales

versión On-line ISSN 2007-4964

Intersticios sociales  no.14 Zapopan sep. 2017

 

Reseñas

La “intertextualidad” del patrimonio cultural

Olimpia Niglioa 

aPontificia Facoltà Teologica Marianum, issr Vicenza, Italia

García Fernández, Estrellita; Vaca, Agustín. Patrimonio cultural: intertextos y paralelismo. ., México: El Colegio de Jalisco, 2017.

Analizar el concepto y el valor del patrimonio cultural, según aquella dimensión interdisciplinaria bien elaborada en los documentos internacionales y en las numerosas investigaciones que principalmente en estos últimos años han caracterizado diferentes ámbitos científicos, significa localizar los orígenes históricos y etnológicos que están en la base del contenido mismo de la palabra patrimonio y por lo tanto retomar sobre todo la acepción “civil” de la misma palabra.

En primera instancia ocuparse del patrimonio significa dedicar la propia atención al hombre, a su creatividad y a sus capacidades de hacer, y por consiguiente analizar temáticas conexas a las diferentes metodologías que los hombres y las diferentes civilizaciones han utilizado en varias épocas para construir, transformar, dialogar y comunicar las propias razones culturales que hoy en día están en la base de la existencia misma del patrimonio cultural de un país.

Luego afrontar una reflexión sobre el tema del patrimonio implica interrogarse sobre la civilización a la cual queremos referirnos cuando hablamos de este tema.

En realidad, la civilización (del latín civilitas-atis) no es otra cosa que la modalidad por la que se manifiesta la vida social, espiritual y material de un pueblo o de más pueblos estrechamente relacionados entre ellos.

La civilización es aquel conjunto de diferentes características culturales espontáneas o estructuradas, relacionadas con una época específica, que se refieren a una colectividad y por lo tanto a una etnia. Sin embargo, las páginas de la historia nos han transmitido importantes estudios antropológicos, arqueológicos e históricos que han demostrado no sólo el desarrollo sino también el suceso de diversas civilizaciones que en lugares y épocas diferentes han dejado huella del propio paso y por lo tanto de la propia aportación cultural.

De este punto la exploración sobre el tema del patrimonio encuentra estrechas interconexiones con la biología y la genética, y por consiguiente el conocimiento de la estructura de estos específicos mecanismos naturales, los cuales han determinado las características de las civilizaciones individuales, nos permiten elaborar reflexiones sobre las capacidades de conservación y transmisión de las diferentes manifestaciones culturales.

Todo esto implica observaciones acerca de las diferentes formas de la evolución del patrimonio cultural. Este último, en general, está conectado estrechamente con el grado de evolución de la civilización a la que nos referimos.

Luigi Luca Cavalli Sforza,1 genetista y científico italiano, en su volumen La evolución de la cultura afirma que

[…] tal evolución cultural está determinada por la suma de las innovaciones y las elecciones o, mejor, por la aceptación o menos que estas innovaciones por parte de la sociedad […] Hay un cambio continuo que es siempre de naturaleza estadística puesto que es muy improbable que todo hacemos las mismas elecciones. Algunas innovaciones son más dichosas que otras (p. 13).

En realidad, la historia nos enseña que justo aquellas civilizaciones que más que otras han tenido la oportunidad de elaborar aspectos culturales innovativos, aunque decaídas en el tiempo, han escrito importantes páginas de historia y por lo tanto transmitido patrimonios, también genéticos, que han sido la base de evoluciones culturales sucesivas.

Para tener algunos ejemplos, pensemos en la civilización egipcia a partir del IV milenio a. C., en la civilización babilona en África nacida entre el II y el III milenio a. C., en Mesopotamia en Medio Oriente, en la civilización del valle del Indo entre el II y el III milenio a. C. sobre el subcontinente indiano y a lo largo del río Indo que nace del Himalaya y aun en la civilización maya a partir del III milenio a. C. (definido Preclásico) en el área mesoamericana, para llegar a civilizaciones más recientes como la de los incas desarrollada a partir del siglo XIII d. C. sobre las mesetas andinas del continente americano meridional.

El estudio de la historia de estas civilizaciones individuales nos ayuda a leer, analizar e interpretar la evolución cultural y el patrimonio realizado, además de entender cómo eventuales factores externos hayan sido acogidos y por lo tanto hayan colaborado al factor evolutivo e innovativo.

Obviamente estos factores externos, no siempre nacidos a través formas de diálogo entre civilización sino por supremacía, en muchos casos han impuesto límites antes que estímulos a la evolución cultural en curso, generando así no siempre cambios positivos. Pensemos cómo desde el siglo XVI el encuentro entre la cultura occidental y la cultura del continente americano ha modificado completamente el recorrido evolutivo de muchas civilizaciones y por lo tanto el propio patrimonio cultural.

Este último no es otro sino el resultado de la obra del hombre, de conocimientos, de actividades, de experiencias de mil millones de individuos que han vivido antes de nosotros y que nos han transmitido una maleta llena de herramientas que ciertamente han puesto condiciones, pero al mismo tiempo nos han ayudado a dar respuestas y además a construir nuevos objetivos.2 Todo esto testimonia que el sentido del patrimonio cultural debe ser investigado dentro de las páginas escritas por las diferentes civilizaciones, y por consiguiente es un proceso de alto valor social que se construye gracias a las relaciones entre los individuos.

Ernst Gombrich, austriaco e historiador del arte, en el maravilloso volumen Historia del arte, analizando la difícil tarea de la reconstrucción histórica de los fenómenos culturales, afirma que para entender el valor del patrimonio heredado no es posible prescindir del estudio de las innovaciones, de los estilos y de los contenidos que siempre se han desarrollado en el curso de los siglos; además, tales evoluciones son un magnífico ejemplo de cómo la historia es el resultado de continuos intercambios socioculturales.3

Este tipo de estudio también impone una visión multidimensional del significado del patrimonio cultural, o sea, una dimensión policéntrica donde hay muchas influencias, varias fuerzas que intervienen y complejas motivaciones sociales, religiosas, políticas y económicas que contribuyen, en cada época, a determinar y solucionar las diferentes interacciones que intervienen en la evolución del concepto mismo de patrimonio cultural.

Por estas razones, Cavalli Sforza afirma que

[…] la reconstrucción de la historia y la evolución de la cultura puede ser un instrumento muy importante para la comprensión del mundo en que vivimos y de las diferencias que lo caracterizan.4

Desde estas reflexiones se percibe claramente que el concepto de patrimonio está conectado estrechamente con la civilización que lo ha generado y por lo tanto con lo que se refiere, y que cualquier generalización nunca podrá incluir todos aquellos aspectos peculiares que caracterizan el concepto mismo en las diferentes realidades y épocas. Este es el motivo por el que cuando hablamos de patrimonio cultural es fundamental aclarar desde el principio a cuáles personas, que han realizado una obra o un objeto, estamos refiriendo nuestras observaciones, y a cuál civilización, época y contexto sociocultural nos referimos al describir el sentido peculiar de un determinado patrimonio que incluye en sí mismo y al mismo tiempo sea la materialidad (forma, estilo, sustancia) y la inmaterialidad (idea, creatividad, contenido).

Así, un monumento realizado en las épocas pasadas -como podría ser un anfiteatro romano- es obviamente un patrimonio cultural que en su época tuvo un significado, y que después, en sus distintas etapas históricas, con los cambios funcionales este mismo significado cambió porque está comprometido al nuevo valor que se relaciona con su nueva función.

Estas reflexiones preliminares encuentran un interesante cotejo en un reciente libro publicado en México con el título Patrimonio cultural: intertextos y paralelismos, de los investigadores Estrellita García Fernández de la Universidad de Guadalajara y de El Colegio de Jalisco y Agustín Vaca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de El Colegio de Jalisco.

Los investigadores, gracias a un análisis interdisciplinario que ha tenido la participación de estudiosos mexicanos, cubanos, españoles, franceses, portugueses y brasileños, han meditado sobre el valor del patrimonio cultural desde el punto de vista de la intertextualidad, o sea, analizando el conjunto de relaciones y significados que las diferentes civilizaciones, previas a la contemporaneidad, han atribuido al concepto de patrimonio cultural.

Arezzo (Italia). Anfiteatro romano (siglo I d. C.) transformado en el siglo XVI en convento con iglesia y hoy en día es el Museo Arqueológico. Foto © Archivo Museo Arqueológico Arezzo. 

Arezzo (Italia). Anfiteatro romano. Detalles de los restos de la época romana, atrás se encuentra el Museo Arqueológico. Foto © Olimpia Niglio, 2012. 

Por eso, saliendo desde las indicaciones y definiciones propias de los documentos internacionales los autores han elaborado reflexiones que han demostrado cómo el concepto de patrimonio, justo por su diferente definición en relación con el contexto sociocultural de referencia, es generador de interesantes redes interpretativas y capaz de entretejer relaciones entre diferentes ámbitos geográficos, sociales y formativos.

Las valiosas contribuciones del libro analizan una temática común, o sea, las fuertes contradicciones de la cultura contemporánea frente al tema del patrimonio y de cómo esto ha sido analizado, entendido y socializado. Obviamente, todo está relacionado al contexto cultural, al reconocimiento de la identidad del patrimonio y al acercamiento de la comunidad a estos temas no siempre comunes. En realidad, el concepto de patrimonio, así como el de identidad, es el resultado de un proceso de asimilación cultural que no es fácil considerar natural en la formación de una comunidad, sobre todo en aquellas culturas donde las raíces se han cuestionado por otros aportes culturales externos y en muchos casos lejanos.

Por eso resulta muy interesante cómo en varios aportes del libro, en particular en las contribuciones de Enrique Solana Suárez, de Lourdes Gómez Consuegra y de Mario Rufer, prevalece la importancia de retomar reflexiones sobre el valor de la actualización del término patrimonio y del valor cultural del mismo y de cómo esto ha seguido desarrollándose y acomodándose a los tiempos contemporáneos donde el mismo patrimonio histórico se va remodelando y transformando con referencia a las vocaciones y usos actuales.

Otro tema es la socialización e intercambios culturales que siempre han existido en todo el mundo, el cual los autores Beatriz Núñez Miranda y Juan Sebastián López García evalúan en distintos artículos en relación con lo que pasó entre africanos y europeos a partir del siglo XVI al entrar en contacto con las poblaciones de América Central; una influencia cultural que se manifestó en varios contextos tanto del patrimonio tangible como intangible y que todavía sigue cual testigo de una riqueza cultural como símbolo emblemático y fundamental de los intercambios entre distintas culturas. Es lo que continua todavía hoy, aunque en formas diferentes, gracias también a los aportes de la tecnología.

En general, es un enriquecedor cultural favorecido gracias a las comunicaciones internas de un país o externas con otras culturas, que siempre ha sido un factor beneficiario para los pueblos que se han encontrado porque lo que se ha convertido en un estilo europeo en América -un ejemplo es el arte mudéjar analizada en el artículo de Luis Alberto Torres Garibay- al mismo tiempo ha llevado referencias en Europa y en particular en Portugal y España.

Paralelismos e intertextos culturales del patrimonio que bien se manifiestan en diferentes formas con relación a la época y que la misma literatura, sea en el sector de las artes o de la arquitectura, analiza en términos críticos. En este sentido es muy interesante la contribución de Vicente Pérez Carabias y Sofía Anaya Wittman, quienes claramente ponen el acento sobre el valor simbólico de la inclusión histórica en las arquitecturas y de cómo este fundamento histórico ha sido transformado por propuestas modernistas traídas de otros países y otras experiencias culturales.

Esta estrecha relación entre texto, forma y cultura, bien socializada en todas las contribuciones del libro, ha permitido notar que un texto, de manera precisa una definición del concepto de patrimonio, tiene valor si es capaz de dialogar con otros textos y por lo tanto con las necesidades generadoras y creadoras justo del bien cultural, conceptos muy bien aclarados en los artículos de Eugenia María Azevedo Salomao y de Francisco Antonio Ribeiro da Costa.

Esta relación intertextual testimonia cómo el patrimonio, el texto al que estamos refiriéndonos, encuentra su razón de existir dentro de relaciones socioculturales específicas. Todo eso indica que un patrimonio cultural encuentra su verdadero sentido cuando dialoga con otros textos y por consiguiente se relaciona con el contexto de pertenencia, o sea se identifica con la sociedad y con los individuos que lo han generado, tema que es de alta relevancia en la contribución de Alba Lara-Alengrin.

Esta explicación es testigo de la imposibilidad de proceder con una convencional generalización del concepto de patrimonio cultural. Por otra parte, el estudio conducido por los colegas mexicanos nos invita a elaborar una investigación de “definiciones paralelas”, es decir, de dar vida a un diccionario multicultural sobre el concepto de patrimonio que pueda reunir en sí los diferentes significados que necesariamente esta palabra pone en los diferenciados ámbitos geográficos y culturales. Tal consideración encuentra amplio testimonio acerca de las innumerables definiciones elaboradas por estudiosos e investigadores interpelados sobre la acepción que el término patrimonio tiene en la misma formación cultural y de cómo tal significado al final es traducido, entendido y percibido por la sociedad civil. En este sentido, Salvatore Settis, arqueólogo e historiador del arte italiano, afirma que

[…] nuevas investigaciones de sociólogos, psicólogos, antropólogos definen el espacio en que vivimos una formidable capital cognitiva que provee coordenadas de vida, de comportamiento y de memoria y construye la identidad individual y aquella colectiva de la comunidad.5

Pues el hombre crea, genera, construye relacionándose con aquellas reglas propias del contexto donde él vive y que él mismo contribuye a modificar en el bien y en el mal, y de aquí nace aquel conjunto de factores que definen el equipaje cultural, el patrimonio material de las civilizaciones individuales y de las diferentes épocas históricas. Un patrimonio cultural necesariamente destinado a ser transformado, reelaborado, vuelto a poner en discusión en el curso de su vida porque los hombres, los parámetros culturales, los textos, los contextos y por lo tanto los significados con lo que nos relacionamos cambian. Nace así la necesidad de reflejar nuevos recorridos intertextuales, nuevas relaciones y diferentes definiciones protagonistas de renovados valores del patrimonio cultural.

Es justo esta capacidad de renovación intertextual constante, solicitada ya por el rápido cambio de la sociedad contemporánea, que nos permite reflejar la evolución de los diferentes valores y sentidos que en una época histórica tuvo un antiguo templo hoy transformado en museo abierto de un parque arqueológico, una antigua iglesia hoy en día convertida en una biblioteca cívica o aun un edificio fortificado o un castillo que se volvió en sede institucional pública o privada.

El libro Patrimonio cultural: intertextos y paralelismos, justo en el ámbito de este interesante diálogo entre diferentes acercamientos disciplinales y culturales, reelabora por diferenciados casos de estudios cómo el patrimonio cultural es un “sistema abierto”,6 al cual se le atribuye un significado en su fase creativa que va modificándose y plasmándose en relación con la sociedad que lo disfruta en las diferentes épocas.

Así, el patrimonio cultural se podría definir como un “libro líquido”, se diría hoy en la jerga contemporánea, o sea un libro donde las páginas siempre se pueden transcribir, renovar y actualizar y donde cada uno puede contribuir a escribir nuevas historias, nuevos recorridos del conocimiento, nuevas definiciones y apropiaciones de lo que un día fue este patrimonio y en cambio de lo que es hoy, esperando que todavía podamos escribir de este mismo en el futuro.

Roma. Foro Traiano (siglo i d. C.) y el desarrollo de la ciudad en sus distintas etapas históricas. Construir sobre lo construido ha contribuido a generar nuevas intertextualidades y a renovar el significado del patrimonio cultural original. Foto © Olimpia Niglio 2014. 

Un libro líquido donde cada generación y cada época histórica pueda escribir su texto y contribuir a generar nuevas intertextualidades, estableciendo un armónico dialogo entre pasado, presente y futuro. Así será posible entender por qué los monumentos, las ciudades donde vivimos, las artes y todas las actividades creativas son el resultado de una fundamental socialización intercultural, que siempre ha existido en cada época y en todo el mundo y nos ha permitido escribir sobre textos ya escritos, construir sobre lo construido y continuar así la historia de la humanidad.

Referencias

Cavalli Sforza, Luigu Luca, L’evoluzione culturale (Torino, 2010), 13 [ Links ]

Genette, Gérard, Palinsesti. La letteratura al secondo grado (Torino: Einaudi, 1997). [ Links ]

Gombrich, E. H. Storia dell’Arte (Torino: Einaudi , 1966). [ Links ]

Niglio, O, “Sul concetto di Valore per il patrimonio culturale”, en O. Niglio, Paisaje cultural urbano e identidad territorial, Vol. I (2012): 23-38 [ Links ]

Niglio, O. (2016). “Il Patrimonio Umano prima ancora del Patrimonio dell’Umanità”, Cities of memory, International Journal on Culture and Heritage at Risk, 1 (2016): 47-52. [ Links ]

Settis, Salvatore, Architettura e democrazia. Paesaggio, città e diritti civil. (Torino: Einaudi, 2017) 136. [ Links ]

1Luigu Luca Cavalli Sforza, L’evoluzione culturale (Torino, 2010), 13. El texto original es el siguiente: […] tale evoluzione culturale è determinata dalla somma delle innovazioni e delle scelte o, meglio ancora, dall’accettazione o meno di queste innovazioni da parte della società […] Vi è un cambiamento continuo che è sempre di natura statistica dato che è molto improbabile che tutti facciamo le stesse scelte. Alcune innovazioni sono più fortunate di altre.

2 Véase Niglio, O, “Sul concetto di Valore per il patrimonio culturale”, en O. Niglio, Paisaje cultural urbano e identidad territorial, Vol. I (2012): 23-38; Niglio, O. (2016). “Il Patrimonio Umano prima ancora del Patrimonio dell’Umanità”, Cities of memory, International Journal on Culture and Heritage at Risk, 1 (2016): 47-52.

3E. H. Gombrich, Storia dell’Arte (Torino: Einaudi, 1966).

4Cavalli, L’evoluzione culturale, 16. El texto original es el siguiente: “[…] la ricostruzione della storia e dell’evoluzione della cultura può essere uno strumento molto importante per la comprensione del mondo in cui viviamo e delle differenze che lo caratterizzano”.

5Salvatore Settis, Architettura e democrazia. Paesaggio, città e diritti civil. (Torino: Einaudi, 2017) 136. El texto original es el siguiente: “[…] nuove ricerche di sociologi, psicologi, antropologi definiscono lo spazio in cui viviamo un formidabile capitale cognitivo che fornisce coordinate di vita, di comportamento e di memoria e costruisce l’identità individuale e quella collettiva della comunità”.

6Gérard Genette, Palinsesti. La letteratura al secondo grado (Torino: Einaudi, 1997).

Olimpia Niglio. Doctora en Investigación de Bienes Arquitectónicos por la universidad de Napolés Federico II

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons