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Acta de investigación psicológica

versión On-line ISSN 2007-4719versión impresa ISSN 2007-4832

Acta de investigación psicol vol.4 no.2 México ago. 2014

 

Aproximación Psicométrica al Uso de los Q-Sorts en Contextos de Educación Inicial

 

Psychometric Evaluation of the Q-Sorts in Initial Education Contexts

 

Fernando Salinas Quiroz1*, Francisco Morales Carmona**, Luz María Cruz Martínez***, Germán Posada**** & Alicia Carbonell*****

 

* Universidad Nacional Autónoma de México y Universidad Pedagógica Nacional

** Instituto Nacional de Perinatología "Isidro Espinosa de los Reyes" y Universidad Nacional Autónoma de México

*** Universidad Nacional Autónoma de México

**** Purdue University

***** Pontificia Universidad Javeriana; Colombia

 

Original recibido / Original received: 21/02/2014
Aceptado / Accepted: 16/03/2014

 

Resumen

La sensibilidad del cuidador se refiere a la pronta y adecuada lectura, interpretación y respuesta a las señales del infante que promueve la construcción de vínculos de apego. La crianza actual incluye, además de la díada mamá-infante, a cuidadores secundarios profesionales (CSP) en centros de educación inicial (CEI). El AQS (Waters, 1995) evalúa las conductas de base segura que el infante despliega con su cuidador; el MBQS (Pederson & Moran, 1995) la sensibilidad del adulto. Se observaron 34 diadas CSP-infante en CEI de prestación indirecta del IMSS con el apoyo del AQS y el MBQS para explorar la configuración factorial de los constructos planteados por la teoría del apego para cuidadores primarios -sensibilidad y conductas de base segura- (Bowlby 1969, 1973; Ainsworth & Wittig, 1969; Ainsworth, Blehar, Waters & Wall, 1978) con CSP en CEI. Se identificó que el Q-Sort del apego adaptado (QSA) explica un 52.99% de la varianza (α=.69) y se diferencia del AQS en la Inconsistencia en el vínculo con la CSP. Para la sensibilidad, el QSCCSP (Q-Sort del Comportamiento del CSP) explicó el 45.35% de la varianza (α=.91) reduciendo el número de factores del MBQS y disminuyendo la especificidad de los mismos.

Palabras clave: Cuidador secundario, AQS, MBQS, Apego, Sensibilidad.

 

Abstract

As more women enter the workforce either as half or full time, it is now the norm in many societies for children to be placed in childcare before their first birthday. Because most of these children spend at least eight hours in childcare, we need to assess the quality of the service supplied by professional secondary caregivers (PSC). Maternal sensitivity is defined as mother's ability to perceive and respond promptly and accurately to the child's signals (Bowlby, 1969; Ainsworth, Blehar, Waters & Wall, 1978). The AQS (Waters, 1995) consists of 90 items describing attachment relevant infant behavior; the MBQS (Pederson & Moran, 1995) consists of 90 items describing maternal behavior. 34 child-PSC dyads were assessed in Mexican Social Security Child Care centers with the AQS and MBQS, to explore the factorial structure of sensitivity and secure base behaviors in Child Care facilities. The Child Care-adapted version of the AQS explains 52.99% of the variance (α=.69) and underlines the inconsistency of the relationship. The Professional Secondary Caregiver Q-Sort (PSCQS) explains the 45.35% of the variance (α=.91) with few and less specific factors than those previously reported in the MBSQ.

Keywords: Secondary caregiver, AQS, MBQS, Attachment, Sensitivity.

 

En las sociedades postindustriales la norma es que las mujeres se incorporen a la fuerza laboral, así la mayoría de los infantes ingresan a Centros de Educación Inicial (CEI) antes de su primer año de vida (Brooker, 2008; Neuman, 2001). En 2010 en México había 10'528 322 infantes menores de 5 de años y para 2012 siete de cada diez mujeres trabajaban o estaban buscando trabajo (INEGI, 2010; INEGI-STPS, 2012).

La formación de vínculos de apego con múltiples cuidadores ha sido poco estudiada; la investigación en Latinoamérica se ha enfocado en las díadas infante-mamá (e.g. Posada et al., 1999; Posada et al., 2002) y en la influencia de la sensibilidad de la madre y los arreglos ambientales (e.g. Plata & Alzate, 2006). La evidencia sobre la transmisión intergeneracional del apego apoya el modelo jerárquico, esto es, que la madre es la figura de apego principal y que otros cuidadores pueden ser considerados como figuras de apego secundarias (e.g. Bowlby, 1984 en van IJzendoorn, Sagi & Lambermon, 1992; Sagi-Schwartz & Aviezer, 2005), por lo que vale la pena estudiar a las distintas figuras.

 

Apego y Fenómeno de la Base Segura

El apego es un vínculo afectivo infante-cuidador relativamente perdurable, en el que el otro es importante como un individuo único y no intercambiable con el que se quiere mantener cierta cercanía. Dicho vínculo se manifiesta a través de un sistema organizado de conductas cuyo fin es el mantenimiento de la proximidad entre el individuo y una o varias personas afectivamente cercanas a éste, concebidas como más sabias y fuertes (Ainsworth, 1989), creando un sistema de regulación diádica del estrés. Se trata de un lazo irremplazable -específico y discriminativo- que se construye a través de las interacciones de la díada. Una figura de apego es aquella persona que brinda al infante una base de seguridad en situaciones de hambre, incomodidad, tensión o peligro (Ainsworth, 1967; Ainsworth, Bell & Staton, 1974; Ainsworth, Blehar, Waters & Wall, 1978; Ainsworth & Bowlby, 1991; Bowlby, 1973, 1988; Waters & Cummings, 2000).

Investigaciones recientes han reportado que la relación de base segura infante-agente educativo en CEI, permite que el infante transforme al adulto en un recurso para explorar el aula (Oren, 2007) y pueda enfocar toda su atención y energía en el aprendizaje (Pianta, 1999; Howes & Richie, 2002). Debido a que los agentes educativos pueden convertirse en figuras de apego, serán denominados cuidadores secundarios profesionales (CSP).

Una base segura protectora ofrece una variedad de oportunidades de aprendizaje bajo supervisión; interacciones exploratorias con objetos y personas que alcanzan sus niveles óptimos con el apoyo de la figura de apego (Seifer & Schiller, 1995). El apego seguro infante-CSP se asocia con las actitudes del infante hacia sí mismo; con la percepción sobre su propia competencia; logros en el lenguaje; habilidades cognitivas y atencionales, y; valoración sobre su sociabilidad (Peisner-Feinberg & Burchinal, 1997; Peisner-Feinberg, et al., 1999).

La observación naturalística de las conductas de base segura es la referencia para las mediciones de apego (e.g. Ainsworth, et al., 1978; Waters, Kondo-Ikemura, Posada & Richters, 1991). La Situación Extraña (SE) es el procedimiento experimental prototipo para evaluar en el laboratorio la calidad del apego cuidador-infante a partir de los doce meses de edad (Ainsworth & Witting, 1969; Ainsworth et al., 1978).

En la actualidad, uno de los instrumentos de evaluación del fenómeno de la base segura más utilizados es el Q-Sort del apego, QSA (Waters, 1995), instrumento que permite calificar las observaciones naturales de las conductas de seguridad y exploración del infante en relación con su cuidador (Waters & Deane, 1985). No niega el poder clasificatorio de la SE, sin embargo, propone una evaluación naturalística más adecuada para investigaciones en CEI, debido a que no exige la videograbación de las interacciones, ni ambientes controlados. Existe evidencia acerca de la consistencia entre el QSA y las clasificaciones propuestas por la SE (e.g. Vaughn & Waters, 1990; Pederson, et al., 1990). El QSA contiene 90 reactivos y cada uno provee un título y una descripción específica de la conducta a observar en el infante.

 

Sensibilidad

Mary Ainsworth (1973) planteó el constructo de sensibilidad materna para referirse a la habilidad de la madre para estar atenta a las señales del infante, interpretarlas correctamente y responder pronta y apropiadamente. Un cuidador sensible centra su atención en las necesidades físicas y emocionales del infante y es capaz de ver las cosas desde su punto de vista. Asimismo, sincroniza las actividades del infante con las propias, negocia ante conflictos y se ajusta a sus estados emocionales, momento evolutivo y particularidades (Ainsworth, 1982; Ainsworth et al., 1978; Bowlby, 1969; Carbonell, Posada, Plata & Méndez, 2005; Emde, 1980; Seifer & Schiller, 1995).

En el contexto de CEI, Pianta y Nimetz (1991) señalaron que para formar relaciones de base segura infante-CSP, la sensibilidad y conductas de cuidado del CSP son fundamentales. La mayoría de los CSP se comporta de maneras características que potencian apegos seguros o inseguros (Sagi, et al., 1985), por lo que los infantes en CEI pueden construir vínculos de apego con sus CSP y ser medidos con herramientas estandarizadas (Barnas & Cummings, 1997; Howes & Hamilton, 1992; Raikes, 1993). CSP sensibles que crean climas positivos tienden a conocer mejor las necesidades académicas de cada infante en lo individual (Helmke & Schrader, 1988). Existe una visión aceptada respecto a que los efectos de la educación inicial provienen de la calidad de la interacción infante-CSP-materiales (Howes & Ritchie, 2002; Pianta, 1999).

La evaluación de la sensibilidad del cuidador ha consistido en observaciones estructuradas y no-estructuradas por períodos cortos de tiempo (Ainsworth, 1973; Atkinson, et al., 2000; De Wolff & van IJzendoorn, 1997; Niever & Becker, 2007). Ainsworth (1973) desarrolló cuatro escalas para evaluar el constructo y consideró los siguientes aspectos: 1) sensibilidad vs. insensibilidad; 2) aceptación vs. rechazo; 3) cooperación vs. interferencia y; 4) accesibilidad vs. ignorar/negligencia.

El Q-Sort del Comportamiento Materno, QSCM, fue diseñado por Pederson y Moran (1995) a partir del constructo de sensibilidad de Ainsworth et al. (1978). Consta de 90 reactivos evaluados por expertos en apego y con experiencia en la observación de la interacción mamá-infante, que describen a un cuidador prototípicamente sensible al interactuar en el hogar con su hijo/a de 12 meses de edad (Pederson et al., 1990).

Estudios con diadas mamá-infante latinoamericanas han obtenido diferentes composiciones factoriales para el QSA y el QSCM (e.g. Posada, Waters, Crowell & Lay, 1995; Posada et al., 1999; Posada et al., 2002), así el propósito de esta investigación es realizar un análisis factorial exploratorio de componentes principales para ambos Q-Sorts adaptados a CSP en CEI.

 

Método

Objetivo

Explorar la consistencia interna de los Q-Sorts de Apego y Sensibilidad adaptados a los CSP en CEI.

Instrumentos

Q Sort del Apego, QSA. Se utilizó la versión 3.0 del QSA (AQS -en inglés-, Waters, 1995), cuenta con 90 reactivos, previamente traducida al castellano por Posada et al. en Colombia (1995, 1999, 2002, 2004) y Juárez-Hernández en México (no publicado). A partir de sus traducciones se diseñó una versión con lenguaje adaptado al contexto mexicano y para CSP (e.g. Reactivo 44: "Pide y disfruta que la mamá lo/la alce o lo/la arrime a ella"; se cambió por "El niño pide a la cuidadora y le gusta que lo cargue, abrace o acurruque"); validada por jueces expertos.

Q Sort del Comportamiento del Cuidador Secundario Profesional, QSCCSP. El QSCM tiene 90 reactivos. Se utilizó la versión de Pederson y Moran (MBQS, 1995), la traducción de Posada y equipo (1999, 2002) y la de Juárez-Hernández (no publicado). A partir de ellas se diseñó el QSCCSP, se adaptó el lenguaje al contexto mexicano y se modificó el cuidador (e.g. Reactivo 85: "Se resiste a dejar al/la bebé en manos de una persona diferente a su marido u otro pariente cercano"; se cambió por "No deja al bebé fácilmente con cualquier miembro del personal, prefiere compañeras específicas"). Igual que con el QSA, se utilizó validación por jueces.

Participantes

Se contó con la colaboración voluntaria, anónima, confidencial e informada de díadas CSP-infante de cuatro CEI (guarderías de prestación indirecta del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS). En el caso del CSP, fue requisito que hubiera estudiado para asistente educativo, puericulturista o que tuviera experiencia en CEI. En caso de los infantes, fueron requisitos de inclusión tener de 18 a 36 meses de edad y estar sanos según reportes de los servicios del CEI (salud, vacunación, higiene, nutrición, peso, talla, psicología y trabajo social).

La muestra final estuvo conformada por 34 díadas CSP-infante. La edad de las cuidadoras fluctuó entre los 18 y 42 años (M= 29.26, D.E.= 6.30 años). De ellas 50% son solteras (17), 32.4% casadas (11) y 17.6% en unión libre (6). Respecto a su nivel educativo, el 70.6% (24) son asistentes educativas, el 20.6% (7) puericulturistas y el 8.8% (3) cuenta con alguna carrera adicional a las mencionadas; todas con una experiencia profesional de 1 mes a 20 años (M= 5.62, D.E.=5.07 años). Los infantes de la muestra fueron 17 mujeres (50%) y 17 varones (50%), con edades de 20 a 36 meses (M=27.94, D.E.=5.49 meses). Los miembros de la díada tenían de 1 a 30 meses de conocerse (M=9.71, D.E.= 8.13 meses).

Procedimiento

La aplicación de los instrumentos se realizó en CEI del IMSS el D.F. El equipo de observadores cumplió con los requisitos de confiabilidad para ser certificado al obtener puntajes de ≥.80 en los videos de entrenamiento. En el caso del QSCCSP los índices de confiabilidad inter observador variaron entre .75 y .96 en el entrenamiento. Una vez concluido el entrenamiento en el QSCCSP se procedió con la preparación para el QSA; los índices de confiabilidad inter observador en el entrenamiento variaron de .81 a .96.

Al comenzar el trabajo de campo, fueron entregados y firmados los consentimientos informados correspondientes tanto a CSP, como a padres de familia. La evaluación de cada díada duró una semana y al menos dos observadores estuvieron involucrados: un par de observadores evaluó la sensibilidad del CSP en dos momentos distintos (una visita de hora y media el miércoles a la hora del desayuno y otra de misma duración el jueves en la sala); otro par de observadores independientes evaluó las conductas de base segura del infante con el CSP en dos momentos distintos (dos visitas de hora y media cada una los días lunes y martes; la del lunes durante el desayuno y la del martes en la sala o recreo). Los análisis estadísticos fueron realizados con el programa SPSS 18.00.

 

Resultados

Q Sort del Apego, QSA

Se realizó un análisis factorial exploratorio de componentes principales con rotación oblicua debido a la correlación entre los reactivos. Se utilizó la prueba de Kaiser-Meyer-Olkin para ver si la matriz era factorizable, obteniendo una significancia de .01 en la Prueba de esfericidad de Bartlett. En el análisis factorial se conservaron 47 reactivos de los 90 originales que convergieron en 48 interacciones en 6 factores que explican el 52.99% de la varianza, con un alfa de .69 como se observa en la Tabla 1.

A partir del análisis factorial se procedió con la definición de cada factor de acuerdo a la consonancia teórica de los reactivos agrupados como se observa en la Tabla 2.

Q Sort del Comportamiento del Cuidador Secundario Profesional, QSCCSP.

Se realizó un análisis factorial exploratorio de componentes principales con rotación oblicua debido a la correlación entre los reactivos. Se utilizó la prueba de Kaiser-Meyer-Olkin para ver si la matriz era factorizable, obteniendo una significancia de .01 en la Prueba de esfericidad de Bartlett. En el análisis factorial se conservaron 49 reactivos de los 90 originales que convergieron en 16 interacciones en 3 factores que explican el 45.35% de la varianza con un a=.91 como se observa en la Tabla 3.

A partir las agrupaciones factoriales, se definió cada factor de acuerdo a la concordancia teórica de los reactivos que incluían, lo cual se detalla en la Tabla 4.

 

Discusión

Los resultados en cada uno de los Q-Sorts indican una consistencia interna sólida en ellos que permite aplicarlos en CEI con las modificaciones correspondientes al tipo de cuidador para los propósitos de este estudio (de cuidador primario a CSP).

La versión adaptada del QSA para CEI conservó 47 reactivos y arrojó seis factores: 1) Interacciones armoniosas y búsqueda de proximidad con la CSP (n=15), que hace alusión a la sensibilidad de la CSP a las necesidades del infante, así como a la habilidad de éste para utilizarla como base segura, construir vínculos de apego y ser medidos con herramientas estandarizadas (Barnas & Cummings, 1997; Howes & Hamilton, 1992; Raikes, 1993); 2) Disposición y respuestas emocionales positivas a extraños (n=7), factor relacionado al disfrute interactivo con los observadores; 3) Inconsistencia en el vínculo con la CSP (n=11), se refiere a la inestabilidad en el uso de la CSP como base de seguridad, esto como posible reflejo de una historia de interferencias en la relación con otros cuidadores y/o como apoyo al modelo jerárquico; 4) Contacto físico con la CSP (n=4); 5) Necesidad de atención de la CSP (n=6) agrupa reactivos que reflejan cómo los infantes buscan ser el foco de atención para ésta, y; 6) Estados emocionales positivos (n=4), factor que secunda la hipótesis de que los infantes tratan a las CSP como una categoría de relaciones de apego alternativas, pues mantienen su buen ánimo y afectos positivos independientemente de la proximidad física con una CSP en particular (Howes & Hamilton, 1992).

En la Tabla 5 se observa la comparación entre los factores de la escala original y los encontrados en ésta investigación. Sólo dos factores del QSA adaptado a CEI son elementos que se separan de la configuración original, debido a que la institución y sus normas influyen en la formación del vínculo CSP-infante. Independientemente de que los infantes puedan establecer relaciones de base segura con sus CSP, cuentan con vínculos de apego con sus cuidadores principales que se representan mentalmente y guían su comportamiento con las CSP, mostrándose en ocasiones inconsistentes.

En el caso del QSCCSP, tras el análisis factorial exploratorio 49 reactivos se conservaron con un nivel de confiabilidad muy alto (α=.91). Tres factores explicaron el 45.35% de la varianza: 1) Comportamiento sensible (n=28), se refiere a la consistencia en las respuestas de la CSP y a su disponibilidad, correcta interpretación y respuesta adecuada a las demandas de los infantes, por lo que las CSP pueden ser considerados figuras de apego al proveer cuidado físico y emocional de manera continua, haciendo una inversión emocional en los infantes (Howes, Hamilton & Althusen en Howes 1999); 2) Rigidez y lineamientos institucionales (n=8), hace alusión a la demora y a la no respuesta a las necesidades de los infantes, lo cual puede deberse a que creen que respondiendo de manera expedita los "malcriarán"; que tienen otros infantes que atender, y; que "deben aprender a esperar". También contiene prácticas institucionales que fomentan la higiene, nutrición y sociabilización, y; 3) Promoción del aprendizaje (n=13), pone en evidencia cómo las CSP cumplen con su función de ser agentes educativas y promotoras del desarrollo infantil, convirtiéndose en un recurso para que los infantes exploren el aula (Oren, 2007) y puedan enfocar toda su atención y energía en el aprendizaje (Pianta, 1999; Howes & Richie, 2002).

En la Tabla 6, se comparan las dos versiones de los Q-Sorts del comportamiento del cuidador; se encuentra congruencia teórica con investigaciones previas.

La consistencia teórica observada en ambos Q-Sorts adaptados, indica que la interacción CSP-infante se caracteriza por comportamiento sensible por parte del adulto y conductas de base segura del infante, sin embargo, se diferencian de la diada madre-infante, por lo cual futuras investigaciones deben de proporcionar indicadores específicos de dicha relación, más que sólo trasladar las variables del vínculo cuidador primario-infante. Es importante considerar a los lineamientos específicos planteados por los CEI, ya que impactan en la construcción del vínculo de apego CSP-infante. Otros cuidadores secundarios fuera de ambientes institucionales (e.g. abuelas, tíos, vecinos), deberán ser explorados bajo la misma óptica.

Una limitante de la investigación fue el tamaño de la muestra, lo cual impide hacer una generalización de estos hallazgos a todas las relaciones con los CSP en CEI. Futuras investigaciones podrían considerar muestras estratificadas de diferentes tipos de CSP; tipos de CEI, y; locaciones geográficas. No sería necesario trabajar con muestras grandes (e.g. N≥80), pues una selección adecuada de las díadas con equivalencias en los criterios de inclusión, permite homogeneidad entre los grupos y posibilita la interpretación de conclusiones generales y particulares.

La situación económica y social actual en las sociedades postindustriales hace que las madres salgan a trabajar y que requieran compartir el cuidado de sus hijas/os con otras personas no familiares, por lo cual resulta necesario investigar el impacto que tienen los cuidadores secundarios profesionales, no sólo en la formación de vínculos de apego, sino en el desarrollo de las niñas y los niños.

 

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