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Acta de investigación psicológica

versión On-line ISSN 2007-4719versión impresa ISSN 2007-4832

Acta de investigación psicol vol.3 no.3 México dic. 2013

 

Las causas que llevan a la infidelidad: Un análisis por sexo

 

Causes that Take to Infidelity: An Analysis by Sex

 

José Luis Valdez Medina, Beatriz González Colín, Mario Ulises Maya Martínez, Yessica Paola Aguilar Montes de Oca, Norma Ivonne González Arratia López Fuentes & Martha Adelina Torres Muñoz

 

Universidad Autónoma del Estado de México.

 

Original recibido / Original received: 16/06/2013
Aceptado / Accepted: 19/09/2013

 

Resumen

El objetivo fue detectar las causas que llevan con más frecuencia a los hombres y las mujeres a presentar la conducta de infidelidad. Para ello, se trabajó con una muestra no probabilística de tipo intencional, compuesta por 75 parejas de casados y 75 parejas de solteros en una relación de noviazgo, residentes de la Ciudad de Toluca, bajo la condición de haber cometido una infidelidad hacia su pareja. Una vez obtenido el consentimiento de cada participante, las aplicaciones con previa cita, se llevaron a cabo de manera individual dentro de las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de México. Los resultados muestran que la infidelidad tuvo su origen en la carencia. Es decir, en la falta de algunos satisfactores que no consiguen tener con la pareja a la que le fueron infieles. Asimismo, se encontró que los hombres fueron infieles por sentirse aburridos, incómodos, por una necesidad meramente sexual, por falta de variedad y por sentirse confundidos en la relación de pareja, en comparación con las mujeres que lo hicieron más porque se sintieron solas e incomprendidas en la relación. Resultó interesante encontrar que las personas que regresaron con la pareja a la cual le fueron infieles, argumentaron su decisión porque encontraban mayor estabilidad y amor, lo que supuestamente intentaron conseguir en la relación de infidelidad.

Palabras clave: Infidelidad, Causas, Hombres, Mujeres, México.

 

Abstract

The aim was to detect the causes that lead more often to men and women to present the behavior of infidelity. To do this, it worked with a nonrandom sample of intentional type, consisting of 75 couples married and 75 couples in a dating relationship, residents of Toluca city, on condition of having committed an infidelity to their own partner. After obtaining the consent of each participant, applications were held individually at the Universidad Autónoma del Estado de México. The results show that infidelity had its origin in the lack. That is, in the absence of some satisfactions that they do not get with that couple. Also found that men committed an infidelity because they were feeling bored, uncomfortable, by a sexual need, for lack of variety and because they were confused in the relationship, compared with women who did it because they felt alone and misunderstood in the relationship. It was interesting to find that people who returned with the couple to whom they were infidel, they argued their decision because they found stability and love, that supposedly tried to get into the relationship of infidelity.

Keywords: Infidelity, Causes, Men, Women, Mexico.

 

Una de las formas más básicas de la sociedad es la pareja (Fernández-Christlieb, 2005). En ella, se establecen reglas de convivencia que se espera sean respetadas y cumplidas por los miembros que la componen.

El establecimiento de la relación de pareja a partir de la atracción y el cortejo, lleva a la necesidad de tratar de conservarla, para evitar llegar a la ruptura (Buss, 2005).

Así, para conservar la relación, los que la conforman intentan mostrar amabilidad, compatibilidad, confianza, fidelidad, tener expectativas comunes, un buen nivel de comunicación, ser buenos amantes, ser atractivos, así como ser buenos educadores y cuidadores de los hijos. Al mismo tiempo tratan de cuidar la economía y compartir las tareas favorables para la pareja o para la familia en general (Bastida, Valdez-Medina, González-Arratia & Rivera, 2012b)

De esta manera, se considera que para que una relación amorosa funcione adecuadamente y se preserve por largos periodos de tiempo (sobre todo para la crianza y formación de los hijos que se tengan), es necesario que se acompañe de apoyo, confianza, protección, segundad y fundamentalmente de la aceptación abierta, con gusto y sin queja, tanto de sí mismo, como de aquellos a los que se dice amar (Valdez-Medina, Sánchez, Bastida, González-Arratia & Aguilar, 2012).

Con base en ello, el lograr la conservación de una relación de pareja no es una tarea fácil, pues siempre hay riesgos biológicos (como el de sentirse atraído y llegar al apareamiento con otra persona), y psicosocioculturales (como el de sentirse atraído por otra persona con la que se considera que se puede lograr tener una vida mejor), que la amenazan, acercándose siempre a la posibilidad de que se rompa el vínculo (Bastida et al., 2012b).

Algunas de las causas más comunes que llevan al rompimiento de la relación de pareja son: la falta de atención al cónyuge, el descuido que se tiene por los hijos, el maltrato, el rechazo, las discusiones, las peleas, el castigo, las venganzas, las agresiones, la traición, el engaño, la mentira, el repudio y la infidelidad (Bastida, Valdez Medina, González Arratia & Rivera, 2012a), que es una conducta cada vez más recurrente (Valadez, 2012).

Al respecto, Fisher (2007) comenta que en las sociedades occidentales, más del 50% de las personas casadas han estado involucradas en una infidelidad, a la cual, desde una perspectiva evolutiva se puede llegar porque el ser humano fue diseñado para permanecer con una sola pareja a la vez, pero durante un periodo corto de tiempo, que va de 2 a 3 años, después del cual, es frecuente que cada uno de los miembros de la relación se sienta motivado para buscar una nueva pareja sexual o de compañía (Lewandowsky & Ackerman, 2006).

Desde un punto de vista psicológico cuando la relación primaria es incapaz de llenar ciertas necesidades, el ser humano se encuentra motivado a buscar los satisfactores que requiere para cubrir sus carencias incluso fuera de la relación establecida (Lewandowsky & Ackerman, 2006).

Por ello, es que la infidelidad desde tiempos inmemoriales ha sido una de las principales fuentes de ruptura de las relaciones de pareja. A ésta, se le ha definido como la relación que se da fuera de la pareja estable, que rompe el compromiso de lealtad sentimental contraído entre los involucrados, pues traiciona la promesa de exclusividad hecha por cada uno de los miembros de amar solo a esa persona con la que se comparte la vida (Baizan, 2009).

Asimismo se le ha ubicado como la falta de compromiso sexual y/o emocional convenido entre los miembros de la pareja marital o de noviazgo, que puede ser vista como respuesta al conflicto, pero también, como causante del mismo (Díaz-Loving, Rivera, Rocha, Sánchez & Schmith, 2002), pues desencadena entre los miembros una serie de comportamientos destructivos que pueden llevar a la ruptura de la relación.

De esta forma, la infidelidad se puede volver una fuente de sufrimiento tanto para el que la comete (puesto que puede llegar a experimentar culpa), como para el que la recibe pues tiende a sentirse frustrado, rechazado, devaluado y traicionado por aquél que le ha sido infiel, llegando a generar un sentimiento de odio, ya que la infidelidad comúnmente es un evento que estorba o impide el cumplimiento de la expectativa de conservación de la pareja que se había establecido con anterioridad entre sus miembros (Valdez-Medina, 2009).

En relación a las causas que llevan a hombres y mujeres a ser infieles, Lemaire (1986), encontró que las mujeres van más a la infidelidad por el abandono y rechazo al que son sometidas por sus parejas o incluso por venganza hacia ellos (Tordjman, 1989).

En contraste, Romero (2012), encontró que las mujeres jóvenes con alta escolaridad y un medio urbano competitivo, son más proclives a cometer una infidelidad, debido a que tienen una personalidad sexual abierta, mostrada en el deseo de tener un mayor número de parejas, una mayor diversidad en la práctica sexual y una actitud positiva hacia la infidelidad, lo cual, habla de un cambio importante respecto de las razones de fondo que subyacen a la conducta de infidelidad femenina, puesto que ya no se llegaría a ella exclusivamente por venganza, sino por una decisión personal.

Tales cambios que dan fundamento a las razones que llevan a las mujeres a la infidelidad, bien pueden deberse a las modificaciones culturales que se han venido presentando en los diversos contextos sociales (Aguilar, Valdez-Medina, González-Arratia & González, 2013). Al respecto, Valadez (2011), reporta que en los últimos años se ha ¡do observando un notable incremento de las relaciones extramaritales de infidelidad por parte de las mujeres.

Por otro lado, en cuanto a las causas de la infidelidad masculina, se ha reportado que ellos presentan con más frecuencia esta conducta debido casi de manera exclusiva a eventos de tipo biológico, pues se hace referencia a la gran cantidad de células sexuales que producen, y a la necesidad de aparearse con más hembras, como una medida que favorece la sobrevivencia y la conservación de la especie (Buss, 2005; Giusti, 1982; Punset, 2007).

Lo interesante de este argumento de corte biológico es que ofrece una explicación para entender la infidelidad masculina, que se ve apoyado por la permisividad y aceptación velada o incluso abierta de esta conducta en las más variadas psicosocioculturas, donde al varón (ubicado como macho) se le permite, en contraste con las mujeres a las cuales se les limita y castiga por presentar el mismo tipo de conducta (Strean, 1986; Valdez-Medina, Díaz-Loving & Pérez, 2005).

Con base en lo anterior, el objetivo de la presente investigación fue detectar las causas que actualmente llevan a la infidelidad a los hombres y a las mujeres en México.

 

Método

Participantes

Se trabajó con una muestra no probabilística de tipo intencional compuesta por 75 parejas de casados y 75 parejas de solteros en una relación de noviazgo, residentes de la Ciudad de Toluca, bajo la condición de haber cometido una infidelidad hacia su pareja.

 

Instrumento

Se utilizó un instrumento de frases incompletas, compuesto por 4 reactivos, en los cuales las personas tuvieron que responder de manera espontánea y lo más pronto posible. Los reactivos fueron: "Sí, la verdad alguna vez fui infiel, y lo hice porque en la vida de pareja que llevaba me llegue a sentir...", "Sobre todo en el aspecto...", "Porque siempre llegue a sentir que me faltaba, necesitaba o carecía de...", si los participantes, después de haber roto la relación regresaron con la pareja, se les aplicó la siguiente pregunta: "Y regresé o seguí con mi pareja, porque a pesar de lo ocurrido, me di cuenta de que con él o ella siempre me llegue asentir...".

 

Procedimiento

Una vez obtenido el consentimiento de los participantes, las aplicaciones se llevaron a cabo de manera individual en un tiempo aproximado de 15 minutos.

 

Resultados

Los resultados se examinaron mediante la técnica de análisis de contenido (Krippendorf, 1990). Las categorías de respuesta se obtuvieron a partir de un análisis por jueces expertos, con un porcentaje de acuerdo mayor al 85%.

Los hallazgos permiten observar que las mujeres tienden a ser infieles por que se sienten solas e incomprendidas en la relación; mientras que los hombres lo hacen por sentirse aburridos, incómodos y confundidos en la relación de pareja (ver Tabla 1).

En relación al aspecto que más estaba afectado y que llevó a la infidelidad se encontró que de manera general fue el aspecto emocional y el sentimental. Sin embargo, los hombres tanto casados como solteros denotan mayor atribución en el aspecto sexual y personal que las mujeres (ver Tabla 2).

Respecto a lo que sentían que les faltaba, necesitaban o carecían, se puede observar que las mujeres fueron infieles porque en su relación sentían que les hacía falta amor, cariño y atención; mientras que los hombres buscaban algo nuevo (ver Tabla 3).

Los participantes que refirieron haber terminado la relación y regresado con la pareja posteriormente, comentaron que lo hicieron porque con su pareja tenían estabilidad, cariño, amor y se sentían bien. El porcentaje más alto en hombres indica que por sentirse amados, mientras que las mujeres agregan que por sentirse protegidas (ver Tabla 4).

 

Discusión

De acuerdo con los resultados obtenidos se encontró que la infidelidad parte del temor a la perdida de la pareja, lo cual representa un regreso a la carencia, pues el riesgo de perderla siempre está asociado con la necesidad de buscar un satisfactor que no es obtenido dentro de la relación de pareja en la que se encuentra (Lewandowsky & Ackerman, 2006; Valdez Medina & Aguilar, 2012).

Ambos sexos mencionan que las necesidades o carencias se les han presentado en las áreas emocional y sentimental, reportando en mayor medida falta de amor y atención, aspectos fundamentales de la relación de pareja, ya que de acuerdo con Corbella (1996), la pareja se basa en la unión afectiva con la persona elegida, misma que brinda equilibrio mediante la comunicación, un proyecto de vida en común y la convivencia, así que al no darse de manera favorable esta unión, se recurre a la búsqueda de una persona que pueda cubrir esta necesidad de cercanía afectiva o emocional.

Al respecto, Lewandowsky & Ackerman, (2006) y Valdez Medina (2009), lo atribuyen a la búsqueda por llenar un vacío cuando la relación primaria es incapaz de satisfacer ciertas necesidades, haciéndolo a través de una relación de pareja fuera de la establecida.

Las diferencias por sexo indican que las mujeres recurrieron a la infidelidad porque les faltaba cariño, se sentían solas e incomprendidas, lo cual de acuerdo con Lemaire (1986), ratifica que las mujeres van más a la infidelidad por el abandono y el rechazo al que son sometidas por sus parejas. Con base en esto, es entendible lo encontrado por Tordjman (1989) al indicar que muchas de ellas llegan a la infidelidad como una forma de castigar a sus parejas mediante la aplicación de la venganza.

Al respecto, Valdez Medina & Aguilar (2012), comentan que frecuentemente se llega a la infidelidad buscando una revaloración de su rol en la relación, demostrando a la pareja que en su medio existe alguien más que los puede amar y brindarles aquello de lo que carece.

Por otra parte, se encontró que los hombres tanto casados como solteros llegan a la infidelidad porque en su relación se sentían aburridos, confundidos y les faltaba algo nuevo. Esto podría explicarse a partir de que se ha encontrado que la causa más frecuente de infidelidad en los varones, es el sentimiento simple, natural y normal de fastidio sexual, emocional o ambos, ya que por naturaleza los machos de diversas especies, incluida la humana, presentan una tendencia a buscar variedad sexual, sobre todo después de una relación de largo tiempo (Block, 1979; Fisher, 2007).

Además de la propensión biológica hacia la variedad, frecuentemente se llega a la infidelidad no sólo por aparearse con fines reproductivos y de conservación de la especie, sino por tratar de satisfacer una necesidad netamente instintiva y por conseguir el placer que este acto provoca (Buss, 2005; Valdez-Medina 2009).

Por ello, la educación psicosociocultural que propone que la pareja sea exclusiva, pone en conflicto a sus miembros, ya que a pesar de estar en una relación satisfactoria, tanto hombres como mujeres que se emparejan, pueden sentir la necesidad de experimentar vivencias novedosas y cambios que conllevan el riesgo de que cualquiera de ellos recurra a ser infiel.

Por otro lado, en el caso de los participantes que regresaron o siguieron con la pareja a la cual le fueron infieles, ambos sexos coincidieron en decir que volvieron con ella porque en esa relación se sentían queridos, estables y bien.

Al respecto, las diferencias por sexo indican que las mujeres se sentían protegidas, mientras que los hombres se sentían amados, que en ambos casos implica una aceptación, que es la base para que la relación perdure. En este sentido, Valdez Medina et al. (2012), comentan que para que el amor en pareja se dé adecuadamente, requiere que se acompañe de aceptación abierta con gusto y sin queja de cada uno de los miembros, que haya confianza entre ellos, y que se brinden apoyo, seguridad y protección, que es la base de las razones encontradas en cuanto a la recuperación de las parejas.

Este último hallazgo resulta interesante, puesto que la base de la infidelidad es la búsqueda de satisfactores que no se tienen con la pareja establecida. Sin embargo, al mismo tiempo estos resultados muestran que con la pareja con la que se fue infiel no encontraron lo que esperaban obtener, viéndose motivados a regresar con la anterior pareja, dejando ver con ello, que perder la relación inicial puede llegar a ser más costoso que mantenerla.

Con base en lo anterior, es importante profundizar en las razones que impulsan a hombres y mujeres a llegar a la infidelidad, detectando si ésta tiene una base biológica o más de carácter psicosociocultural, con la finalidad de poder entender de mejor forma el origen de esta conducta que cada vez con mayor regularidad y apertura se presenta en ambos sexos.

En este sentido, para futuras investigaciones se contempla la posibilidad de poder estudiar algunas otras posibles causas que lleven tanto a hombres como mujeres a la infidelidad, tales como la búsqueda de imagen personal, de jerarquía, de competitividad, por un hambre específica, por sentirse amado, deseado, o por un simple impulso de origen netamente instintivo o biológico.

 

Referencias

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