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Acta de investigación psicológica

versión On-line ISSN 2007-4719versión impresa ISSN 2007-4832

Acta de investigación psicol vol.2 no.2 México ago. 2012

 

Medición de la complejidad atribucional en las relaciones románticas1

 

Measuring the Attributional Complexity in Romantic Relationships

 

Rozzana Sánchez Aragón2, Blanca E. Retana Franco & Berenice Jiménez Rodríguez

 

Universidad Nacional Autónoma de México.

 

2 Correspondencia:
Av. Universidad 3004
Col. Copilco-Universidad C.P. 04510,
Coyoacán, México, D. F. 56228222 ext- 41223
Correo: rozzara@unam.mx

 

Original recibido / Original received: 03/05/2012 
Aceptado / Accepted: 28/06/2012

 

Resumen

La Complejidad Atribucional (CA) es un constructo psicológico que expresa el grado en el cual el individuo se encuentra atraído por comprender las diferentes causas de la conductas de otros, por lo cual genera explicaciones basadas en determinantes que van de lo más interno en el individuo hacia la cultura e instituciones sociales, lo que crea variaciones en el grado de complejidad. En el contexto interpersonal, esta variable ha sido abordada limitadamente y en ciertos grupos culturales (p.e. Finchman, Bradbury & Grynch, 1990; Fitness & Curtis, 2005), por lo que el interés de esta investigación fue el diseño y validación de una escala de CA en las relaciones románticas. Se trabajó con una muestra no probabilística de 467 participantes de la Ciudad de México, quienes respondieron a una versión de 79 reactivos con formato de respuesta tipo Likert de 5 puntos. En cuanto a la validez, los resultados mostraron la obtención de 4 factores puros y 3 con matices de las propias dimensiones teóricas. Las varianzas explicadas fueron superiores al 35% y los coeficientes de confiabilidad fueron de .52 a .80.

Palabras Clave: Complejidad atribucional, Atribución, Necesidad de cognición, Relaciones románticas, Medición.

 

Abstract

Attributional Complexity (AC) is a psychological construct which express the attraction to understand and explain the several reasons for other's behaviors. Based on different dimensions, individual recognizes the value of internal (as personality) and external (as culture) causes variable levels of complexity. The AC has been studied not enough in relational context or in Mexico (i..e. Finchman, Bradbury & Grynch, 1990; Fitness & Curtis, 2005), due to this, the purpose of this research was to design and validate an AC scale in romantic relationships. To do this, we examined a probabilistic sample of 467 participants from Mexico City, who answered a 79 Likert format items version. The findings show some one-dimensional factors and some other which present conceptual variations, but close to the main theory. In terms of explain variances, they start at 35% and the reliability coefficients were from .52 to .80.

Keywords: Attributional complexity, Attribution, Cognition need, Romantic relationships, Measurement.

 

En general, la Teoría de la Atribución se refiere a los procesos por medio de los cuales una persona infiere la intención de otra a partir de su conducta, juzga la habilidad de su ejecución, estima su actitud a partir de lo que dice o llega a una conclusión acerca del porqué la persona en sí misma siente en la forma en la que lo hace. En cada uno de estos casos, hay un evento observado -una acción, una ejecución, un comentario, o una expresión emocional-. Y en cada instancia, hay un juicio acerca de algunos factores causales atrás del evento. El evento es atribuido a alguna característica interna a la persona (una intención o capacidad) o algún factor externo a la persona (presión social, una orden por parte de una autoridad, algo que consumió); y pueden hacerse acerca del sí mismo, sobre las propias acciones, sentimientos o resultados. En resumen, la suposición básica de la Teoría de la Atribución revela al ser humano como un procesador sensato y lógico de información, como un científico principiante que busca, explicar, entender, predecir y controlar la conducta, mediante el uso de inferencias causales seguras, no obstante, se detectan errores y sesgos en este proceso (Shaver, 1975).

El planteamiento y noción de la atribución señala que en general, las personas explican las conductas de otros de manera simple y con ayuda de heurísticos, lo que refleja laxitud en el tipo de conductas que pueden explicar y también las atribuciones que realizan. No obstante, la investigación sugirió que el esquema de atribución había sido simplificado, y empezó a considerarse importante, la adherencia de dimensiones que no habían sido consideradas hasta el momento (Wimer & Kelley, 1982) como cuestiones de tipo afectivo (Fletcher, 1983), puesto que se notó que los observadores entre más tiempo haya pasado, así como más comprometidos se encuentren en la situación, realizarán atribuciones más complejas. Por ello, desde la década de los 60's se desarrolló el concepto cognición social compleja (p.e. Crockett, 1965 en Fletcher, Danilovics, Fernández, Peterson & Reeder, 1986; Scott, Osgood & Peterson, 1979;).

Algunos de los trabajos, señalan a la cognición social compleja como un rasgo de la personalidad que se extiende a todas las áreas de cognición (Caccioppo & Petty, 1982), mientras que otros investigadores, proponen que la cognición compleja se relaciona con dominios específicos, donde interviene el grado de conocimiento e interés en un área. Al respecto, un estudio realizado por Cacciopo y Petty (1982) buscaba detallar el concepto de "necesidad de cognición" propuesto por Cohen, Stotland y Wolfe en 1955 y descrito como la necesidad de organizar cognitivamente situaciones de manera que sean integradas y significantes, es la necesidad de entender y hacer de las experiencias algo razonable. En cuanto a los datos obtenidos, Cacciopo y Petty (1982) identificaron relación entre la necesidad de cognición de los participantes y su inteligencia (medida por el promedio de calificaciones académicas). En congruencia, a estos hallazgos, los autores señalan que aquellas personas que tienen mayor necesidad de cognición, evalúan como menos interesantes aquellas historias que resultan ambiguas de las que se muestran estructuradas, esto debido a que no permiten el esfuerzo de reflexión que normalmente a este tipo de personas les gusta realizar.

Para mediar entre estos dos tipos de aproximaciones que enfatizan la simplicidad por un lado y la complejidad de la atribución por otro; y tomando en cuenta el concepto de "necesidad de cognición", los investigadores Fletcher et al. (1986) propusieron un constructo psicológico que pretende medir el grado en el cual el individuo se encuentra interesado en comprender las diferentes causas de la conductas de otros, de manera que dicha motivación puede repercutir en el estilo de atribución que realice, ya que en caso de estar interesado será capaz de realizar atribuciones más complejas si la situación lo permite. Así, la complejidad atribucional (CA) comprende siete factores:

1. Nivel de interés o motivación. Las personas con CA poseen mayor inclinación o tendencia por comprender y explicar la conducta de otros, son más curiosos y se muestran más interesados en reflexionar sobre las posibles causas de la conducta humana.

2. Preferencia por explicaciones complejas. Aquellos individuos con un esquema de CA optan por explicaciones que contienen mayor número de causas, lo que conlleva a un mayor complejidad en su atribución.

3. Metacognición en las explicaciones. Es la tendencia del individuo a reflexionar sobre los procesos llevados a cabo para formar atribuciones. Asimismo, las personas con CA son capaces de especificar la forma en la cual llegaron al resultado (atribución).

4. El Medio social como precursor de la conducta. El conocimiento de que las conductas pueden estar determinadas por la interacción que tienen las personas con el medio, la situación social, el ambiente, etc.

5. Causas disposicionales de la conducta. Tendencia a crear atribuciones causales complejas con base en los factores internos de las personas. Por ejemplo, la timidez es causa de ansiedad, estado que produce insomnio (Asch & Zukier, 1984). Además, existe una tendencia a efectuar mayor número de inferencias causales internas complejas mientras se tenga un esquema complejo atribucional.

6. Tendencia a inferir atribuciones abstractas, contemporáneas y externas. Las personas que muestran CA realizan inferencias causales externas en términos de: a) tiempo y espacio (p.e. ambiente físico), o bien, b) sociedad e instituciones.

7. Tendencia a inferir causas por experiencias pasadas. La inferencia causal de la conducta se realiza a partir de eventos o situaciones que se vivieron.

La CA fue originalmente operacionalizada por Fletcher et al. (1986) mediante 28 reactivos distribuidos en siete sub-escalas acordes con los siete factores mencionados (cuatro ítems por subescala). La mitad de los ítems de cada sub-escala fueron construidos en dirección opuesta a la dimensión y tienen un formato Likert de siete puntos de respuesta que indican grados de acuerdo. Dicho instrumento es llamado Cuestionario de Percepción de Personas (CPP), y se validó con estudiantes de psicología, física, química y matemáticas. En cuanto a sus características psicométricas, se encontró un coeficiente Alpha de confiabilidad de .85 y el test-retest mostró una correlación de .80. Asimismo, se realizó un análisis factorial por componentes principales que arrojó un solo factor que explica el 21. 4% de la varianza con un valor propio de seis.

Se realizaron diferentes estudios con el objetivo de corroborar la validez interna y externa de esta medida y se encontró que los individuos que realizan atribuciones complejas tienen una mayor necesidad por la cognición (Cacioppo & Petty, 1982), lo que sugiere que estas personas disfrutan de pensar y entender la conducta de los otros. Cabe señalar, que en todos los estudios realizados con el objetivo de validar el instrumento que mide CA, se encontraron diferencias significativas por sexo, siendo las mujeres quienes se muestran más interesadas por generar atribuciones complejas.

Teóricamente un individuo con CA es alguien que gusta en pensar detalladamente acerca de las causas de la conducta del otro, ain sin dejar a un lado factores disposicionales, situacionales y experiencias pasadas que pudieran intervenir en la ejecución de la conducta, es decir, es capaz de realizar atribuciones simples o complejas, dependiendo de las restricciones de la situación, a diferencia de una persona con un esquema de atribución simple que se ve limitada a una explicación elemental. Por consiguiente, estos individuos dan mayor cantidad de detalles y causas internas cuando se justifica la personalidad y conducta de un amigo (Fletcher et al., 1986), lo cual podría ser debido a que realizan más preguntas, lo que les provee de mayor cantidad de información de su mundo social; también, son más propensos a realizar un juicio social más acertado, no dejándose llevar por los estereotipos (Fast, Reimer & Funder, 2008), ni por el propio proceso de atribución (Devine, 1989). Por otra parte, siguen en forma más efectiva las reglas de atribución, sobretodo cuando los problemas incrementan en dificultad y el tiempo no sea obstáculo para llevar a cabo un procesamiento de información más profundo (Fast et al., 2008). Este tipo de personas obtendrán puntajes altos en la escala descrita anteriormente; mientras que personas con poco interés en considerar las diferentes causas o posibilidades de los estados o situaciones de otra persona resultaran con puntaciones bajas. En términos de la medida, las personas con altas puntuaciones en cada subescala del CPP, reflejan un alto grado de CA.

Para probar la validez externa del CPP, Fletcher et al. (1986) pidieron a los participantes que pensaran y describieran la personalidad de un amigo cercano, para luego identificar y contabilizar las atribuciones de personalidad en tres tipos: causas internas o disposiciones, eventos pasados o experiencias y en la situación actual como determinante. Un mayor número de atribuciones relativas a la personalidad de su amigo se correlacionaron con puntuaciones altas en AC. Para sustentar la validez, estos mismos autores, diseñaron un instrumento donde los participantes seleccionaban una de las distintas causas de un estado o situación. Las posibles causas estaban clasificadas en un rango de simples a complejas, y eran sobre: (a) algo relacionado con la persona que causara el evento, (b) algo relacionado con el estímulo que causara el evento, (c) algo acerca del ambiente que causara el evento, y (d) era una combinación de a, b y/o c que causara el evento. Los hallazgos mostraron que las personas con un esquema de atribución compleja seleccionaron con mayor frecuencia la última opción.

Atribución y complejidad atribucional en las relaciones románticas

Las atribuciones son importantes en las relaciones cercanas ya que involucran -en primera instancia- la percepción e interpretación de los intercambios conductuales entre sus miembros, y en segunda, sus efectos en términos de reciprocidad y satisfacción con la relación. En una relación cercana, frecuentemente el individuo explica sus propias acciones a su pareja y le dice a ella por qué cree que actúa como lo hace.

En el ámbito de la atribución, la mayor parte del trabajo realizado ha sido examinar las diferencias entre parejas casadas y solteras que son felices en comparación con sus contrapartes no felices (Grigg, Fletcher & Fitness, 1989; Holtzworth-Munroe & Jacobson, 1985). También se ha puesto considerable atención en las atribuciones causales de los miembros de una relación de pareja y su impacto con su satisfacción marital (Fincham & Bradbury, 1989). Al respecto, estos mismo autores, realizaron un estudio en el que examinan los efectos de algunas variables individuales sobre la naturaleza de las atribuciones en la relación de pareja (p.e. tomar en perspectiva, tener creencias no realistas de la relación y la CA) y cuáles de estos factores median la relación de las atribuciones y la satisfacción marital. Interesantemente estos autores introducen elementos como "tomar en perspectiva" que implica la noción de empatia, y a la que subyace el término acuñado por Mills y Clark (1982) de "comunalidad" que se refiere al hecho de que cada persona en una relación, se puede sentir responsable de la felicidad del otro por lo que crea expectativas en su pareja que pueden volverse creencias no realistas de la relación, al mismo tiempo que el parámetro de interpretación o generación de atribuciones.

Al respecto, Finchman, Bradbury y Grynch (1990) proponen la existencia de dos factores que emergen cuando se estudia a la CA en el contexto relacional: 1) un esquema cognoscitivo amplio acerca de las relaciones que dirige la atención hacia los eventos de la relación, lo cual influye en el procesamiento automático, rápido y primario de la conducta de la pareja, y 2) cuando los individuos perciben que su pareja se comporta en forma negativa, el individuo se engancha en un procesamiento secundario más accesible que es conscientemente más lento, para hacer atribuciones de la conducta de la pareja. Estos autores proponen que esta combinación de procesos primarios y secundarios determina las respuestas mutuas entre la pareja.

Joireman (2004) correlacionó el CPP y el Índice de Reactividad Interpersonal, y encontró una relación positiva entre las dos, lo que indica que una persona con alta CA es más sensible y empática hacia otras personas en comparación con quienes poseen una baja CA. En congruencia, Fitness y Curtis (2005) estudiaron la relación entre la inteligencia emocional, empatía, CA, autocontrol y respuesta ante el conflicto interpersonal. Sus resultados denotan correlaciones importantes y significativas entre CA y empatía, lo que implica que, en la medida en que una persona presta atención a los sentimientos o respuestas emocionales propias y de otros, tiende a pensar más en las causas de su propia conducta y la de los demás, además de ejecutar respuestas más funcionales ante conflictos interpersonales.

En otra investigación, Fast et al. (2008), observaron la conducta de distintos participantes con esquema CA, y encontraron que durante sus interacciones sociales suelen ser más abiertos, sociales, enérgicos y expresivos de emociones positivas, expresivos en cara, voz y gestos, además que divulgaban más información personal, lo mismo para los dos sexos. Ellos se describen como pensativos, poseedores de habilidades sociales, abiertos, empáticos, compasivos, extrovertidos, abiertos a nuevas experiencias. En relación con los datos encontrados, se resume que los individuos con esquema CA en general tienen una buena reputación social y realizan conductas positivas socialmente.

Con base en lo anterior se considera que en el contexto de las relaciones cercanas y/o románticas, el intercambio de información en toda su gama, de lo verbal a lo no verbal, de lo implícito a lo explícito, en su contenido y en su estilo representan mensajes expuestos a la interpretación simple o compleja de sus interlocutores. Y de esta elaboración cognoscitiva, se desprende en forma inminente una interacción detonadora de satisfacción o emociones que pueden favorecer la cercanía o la lejanía (p.e. Díaz Loving & Sánchez Aragón, 2002; Guerrero, Andersen & Afifi, 2007; Sánchez Aragón & Díaz Loving, 2003). Como consecuencia a lo anterior, el presente estudio se enfoca en diseñar y validar con base en las nociones y medición de Fletcher, et al. (1986), una escala de complejidad atribucional en el contexto de las relaciones de pareja, a partir de la importancia de la variable no solo en este escenario sino también en la carencia de una medida en México al respecto de la variable.

 

Método

Participantes

Se trabajó con una muestra no probabilística de 467 participantes voluntarios, de los cuales 224 son hombres y 237 mujeres con una relación heterosexual de pareja (42.6% solteros, 37% casados y 20% en unión libre) al momento de responder el instrumento. En cuanto al tiempo de relación promedio era de 7.3 años, con edades entre 17 y 80 (media de 29.33) y de tres niveles de escolaridad: bachillerato (36%), licenciatura (51.6%) y posgrado (6.9%).

Instrumento

El instrumento de Complejidad de la Atribución se diseñó a partir de la propuesta conceptual de Fletcher et al. (1986), así como de su CPP. Ya teniendo esta información se diseñaron más reactivos y adaptados al escenario relacional, con el fin de satisfacer las definiciones de cada una de las dimensiones delimitadas en la literatura: 1) Nivel de Interés y Motivación, 2) Preferencia por Explicaciones Complejas, 3) Metacognición en las Explicaciones, 4) El Medio Social como Precursor de la Conducta, 5) Causas Disposicionales o Internas de la Conducta, 6) Tendencia a inferir atribuciones abstractas, contemporáneas y externas, y 7) Tendencia a inferir causas por experiencias pasadas. Así la medida quedó comprendida por 79 reactivos a los cuales se les dio un formato de respuesta tipo Likert de cinco puntos de respuesta que señalan grados de acuerdo (ver anexo 1).

Procedimiento

Ya construido el instrumento, se aplicó a la muestra mencionada para asegurar que el lenguaje utilizado, las instrucciones y el formato fueran claros y adecuados para su objetivo (Nunnally & Bernstein, 1995). Durante la aplicación en lugares públicos, oficinas y escuelas, los instrumentos se aplicaron garantizando a los participantes el anonimato y confidencialidad en sus respuestas.

Análisis de datos

Para validar psicométricamente la Escala de Complejidad Atribucional en la Relaciones Románticas, se siguió el procedimiento dictado por Reyes Lagunes y García y Barragán (2008).

 

Resultados

Para cumplir con el objetivo de esta investigación, se llevaron a cabo los pasos de validación para pruebas psicológicas ya citados. De 79 reactivos originales, quedó una versión de 59 reactivos que discriminaron y que fueron analizados en su estructura factorial por separado para cada dimensión de CA.

1) Nivel de interés y motivación

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .838 Prueba de Bartlett= 1275.178) arrojó dos factores con valor propio mayor a uno que explicaron el 53.70% de la varianza. Debido a la gran concordancia conceptual entre ambos, se procedió a correlacionar los factores obteniéndose un coeficiente de correlación producto-momento de Pearson de .92, lo que dio cabida a su unión. Finalmente, se compuso de 10 reactivos con cargas factoriales superiores a .62, que obtuvieron un Alpha total de .80 (ver tabla 1).

2) Preferencia por explicaciones complejas

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .756, Prueba de Bartlett= 661.501) arrojó dos factores: Gusto y Reconocimiento con valor propio mayor a uno que explicaron el 51.83% de la varianza y que contienen respectivamente cinco y tres reactivos con cargas factoriales superiores a .64, que obtuvieron un Alpha total de .71 (ver tabla 2).

3) Metacognición en las explicaciones

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .857, Prueba de Bartlett= 943.412) arrojó dos factores con valor propio mayor a uno que explicaron el 55.41% de la varianza y que comprenden nueve reactivos, que obtuvieron un Alpha total de .80 (ver tabla 3).

4) El Medio social como precursor de la conducta

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .829, Prueba de Barttlet= 556.439) arrojó un factor con valor propio mayor a uno que explicó el 35.36% de la varianza. Se compuso por 8 reactivos, que obtuvieron un Alpha total de .70 (ver tabla 4).

5) Causas disposicionales o internas de la conducta

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .721, Prueba de Barttlet= 376.983) arrojó dos factores con valor propio mayor a uno que explicaron el 43.73% de la varianza, al existir gran concordancia conceptual se procedió a correlacionar los factores obteniéndose un índice de .34, no obstante, se mantuvieron debido a que el coeficiente de correlación producto-momento de Pearson no fue suficientemente alto. Así, el primer factor se compuso por cinco reactivos y el segundo por tres que en total obtuvieron un coeficiente Alpha de Cronbach de.65 (ver tabla 5).

6) Tendencia a inferir atribuciones abstractas, contemporáneas y externas

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .795, Prueba de Barttlet= 491.212) arrojó un factor con valor propio mayor a uno que explica el 42.04% de la varianza. El factor se compuso por ocho reactivos, que obtuvieron un Alpha total de .69 (ver tabla 6).

7) Tendencia a inferir causas por experiencias pasadas.

El análisis factorial de componentes principales con rotación oblicua (KMO= .856, Prueba Barttlet= 781.039) arrojó un factor con valor propio mayor a uno que explica el 47.61% de la varianza. Se compuso por ocho reactivos, que obtuvieron un Alpha total de .77 (ver tabla 7).

 

Discusión

La presente investigación se encaminó al diseño y validación de una escala de complejidad atribucional en el contexto de las relaciones románticas, ya que -entre otros- Finchman et al. (1990) consideran a éste contexto interpersonal como fértil pues en él, se dirige la atención hacia los eventos de la relación, lo cual influye en el procesamiento automático, rápido y primario de la conducta de la pareja, lo que determina las respuestas mutuas entre la pareja.

Para cumplir con este objetivo, se diseñaron 79 reactivos que operacionalizaban la propuesta de Fletcher et al. (1986) y a los cuales se les agregaron algunos de sus reactivos. La escala obtenida se compuso de 59 ítems en formato Likert de cinco opciones de respuesta, analizados de forma separada por dimensión teórica, donde se logra identificar en algunos casos factores unidimensionales como en el caso de: el Nivel de Interés y Motivación, el Medio Social como Precursor de la Conducta, la Tendencia a Inferir Atribuciones Abstractas, Contemporáneas y Externas, y la Tendencia a Inferir Causas por Experiencias Pasadas. Y en otros casos se pudo observar la presencia de dos factores que revelan matices de la dimensión teórica como en el caso de: la Preferencia por Explicaciones Complejas, la Metacognición en las Explicaciones y las Causas Disposicionales o Internas de la Conducta. Los factores de cada sub-escala, quedaron definidos de la siguiente manera:

1. En cuanto a esta dimensión de interés y motivación, se observa un coeficiente Alpha de Cronbach moderado-alto que refleja la confiabilidad de la prueba. Se define a esta sub-escala como la tendencia o gusto por conocer y dar explicaciones acerca de las conductas de la pareja, implica la inclinación hacia la identificación de razones por las cuales es de una manera u otra. Cabe indicar que esta sub-escala es congruente con la definición conceptual original.

2. En el caso de la preferencia por explicaciones complejas, se identificaron dos factores con coeficientes de confiabilidad moderados: uno relativo al agrado por encontrar explicaciones complejas acerca de la conducta de la pareja, involucra el gusto por emplear tiempo y esfuerzo en dicha tarea. Por su parte, el segundo factor se refiere al reconocimiento de la complejidad que subyace a la conducta de la pareja, disminuyendo la posibilidad de causas simples. En cuanto a lo teórico este segundo factor de reconocimiento, es más apegado a la definición conceptual de la dimensión, sin embargo, existe un factor afectivo que habla de la satisfacción al hacer este trabajo cognoscitivo.

3. En lo que a metacognición se refiere, los dos factores obtenidos reflejan niveles de confiabilidad moderados y su contenido refleja dos niveles de la misma variable: el primero habla del auto-conocimiento en torno al proceso cognoscitivo llevado a cabo para identificar a explicar la conducta de la pareja, mientras que el segundo, aborda la creación de una estrategia claramente delineada con el fin de usarla para entender a la pareja. Al respecto, la teoría apoya al primer factor, aunque evidentemente el segundo representa un avance práctico a la vez que experto de las personas con alta CA.

4. La dimensión de medio social como precursor de la conducta, mostró un coeficiente de confiabilidad moderado, que conceptualmente admite, el valor del ambiente, la cultura, la sociedad e incluso el contexto en la determinación de las conductas de la pareja. Esta definición se apega en forma clara al planteamiento original de Fletcher et al. (1986).

5. Esta quinta sub-escala de causas disposicionales presentó, coeficientes de confiabilidad moderados-bajos, refleja en dos factores la importancia de las causas disposicionales en la conducta de la pareja: el primero es claro en torno al papel de la personalidad, y el segundo, sanciona el conocimiento profundo que incluye a las actitudes, las creencias aunadas a la personalidad de la pareja. Con respecto a la teoría, estos factores entran perfectamente en la definición, pues los autores señalan a "lo interno" como el detonante principal de la conducta humana. Al parecer el coeficiente bajo del segundo factor, obedece a que en el diseño, los reactivos incluyen varios elementos que pudieron ser separados; lo que pudo haber generado respuestas algo confusas.

6. Esta dimensión de tendencia a inferir atribuciones abstractas, considera la inclinación del individuo a crear atribuciones con base en inferencias causales externas como pueden ser: a) el tiempo y el espacio (p.e. ambiente físico) y, b) la sociedad e instituciones (Fletcher et al., 1986). El factor obtenido, se apega en gran medida a la teoría al indicar la disposición de la persona a formar explicaciones de la conducta de la pareja a partir de las influencias de la sociedad, sus instituciones como la familia y la escuela, los grupos sociales (la comunidad, la iglesia, lo político), el paso del tiempo y el ambiente físico.

7. Esta dimensión de tendencia a inferir causas por experiencias pasadas, se refiere a cuando el individuo genera atribuciones a partir de la historia, las experiencias de vida previas en sus tonalidades positivas y negativas y formación educativa como causas de la conducta de su pareja. Este factor armoniza con la definición planteada por Fletcher et al. (1986) quienes la conceptúan como la inferencia causal de la conducta se realiza a partir de eventos o situaciones que se vivieron y que explican la conducta.

A diferencia de la escala original de Fletcher et al. (1986) se analizó por separado cada dimensión cuyas varianzas explicadas oscilaron de entre 35 y 55% y los coeficientes de confiabilidad Alpha de Cronbach entre .52 y .80. Asimismo, fue validado en una muestra diferente a la original que comprendió estudiantes de psicología, física, química y matemáticas; siendo en este caso, de 467 participantes voluntarios (224 hombres y 237 mujeres) con una relación heterosexual de pareja y de tres niveles de escolaridad: bachillerato (36%), licenciatura (51.6%) y posgrado (6.9%).

Los hallazgos representan una aportación en el entendimiento del proceso de atribución en lo general y de la CA en particular; de tal suerte que la escala elaborada permite identificar a estos procesos de CA en contextos relacionales no explorados con anterioridad. Asimismo, se abren vertientes a profundizar en muestras mexicanas, por un lado, el mejoramiento de aquellos factores más endebles que mostraron coeficientes de estabilidad bajos, su estudio y correlación con variables como la empatía, ya que Joireman (2004) reporta algunos datos que muestran que una persona con alta CA es más sensible y empática hacia otras personas en comparación con quienes poseen una baja CA.; con las estrategias de regulación emocional y/o con la formación y características de la atribución ante situaciones de conflicto con la pareja; exploradas indirectamente por Fitness y Curtis (2005) quienes estudiaron las relaciones entre la inteligencia emocional, la empatía, la CA, autocontrol y las respuestas ante el conflicto interpersonal.

 

Referencias

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Nota

1 Proyecto PAPIIT IN302811-3 Del Individuo a la pareja: el papel de las emociones, la comunicación, la atribución y la regulación emocional.

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