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Acta de investigación psicológica

versión On-line ISSN 2007-4719versión impresa ISSN 2007-4832

Acta de investigación psicol vol.2 no.2 México ago. 2012

 

La autoridad personal en el sistema familiar: adaptación y validación a la población mexicana

 

Adaptation and validation of the Mexican Spanish version of Personal Authority in Family System Questionnaire

 

Shuyin Durán Torres*1, James H. Bray**, Sofía Rivera Aragón*, Isabel Reyes Lagunes* & Helen Selicoff Kuhlman***

 

*Universidad Nacional Autónoma de México

**Department of Family & Community Medicine, Baylor College of Medicine

***Universidad de Las Américas, A. C.

 

1 Correspondencia:
Correo: shuyindt@yahoo.com

 

Original recibido / Original received: 03/02/2012 
Aceptado / Accepted: 28/06/2012

 

Resumen

El propósito este estudio fue el obtener un instrumento estandarizado de autoridad personal para la población mexicana. Se utilizó el Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar y se examinó su estructura factorial. Los participantes fueron 600 personas voluntarias, mayores de edad, casadas o en unión libre residentes del Distrito Federal y área metropolitana con número de hijos y ocupaciones variables. Las dimensiones propuestas en el cuestionario original fueron distintas para la población mexicana. Los resultados sugieren una solución de 16 factores para explicar el fenómeno y uno adicional correspondiente a un estudio exploratorio preliminar. Entre las diferencias, se encontraron factores por separado para el padre y la madre relacionados con la intimidad e intimidación intergeneracional en lugar de dimensiones unificadas. También se observaron factores exclusivos para describir la importancia de las expectativas de la madre hacia los hijos resaltando el impacto de la estructura de la familia mexicana en la obtención de los resultados. El análisis factorial de segundo orden muestra la conformación de cinco dimensiones que subyacen a la autoridad personal.

Palabras Clave: Autoridad personal, Cultura mexicana, Instrumento, Familia, Pareja.

 

Abstract

The aim of this study was to propose a standardized measure that assessed personal authority in Mexican population. The Personal Authority in Family System Questionnaire (PAFS-Q) was used. The sample consisted of 600 adult volunteers who were married or who lived with a formal partner at the time of the research. They were Mexico City's or metropolitan area residents with different occupations and from different age groups. The PAFS-Q factor structure was examined. Findings suggest a sixteen-factor solution plus a one-factor preliminary exploratory study with important differences from those reported when the PAFS-Q was developed and standardized for Americans. The main differences were that this study found separate Father and Mother Intimacy and Intimidation factors instead of single Intergenerational Intimacy and Intergenerational Intimidation dimensions. By the way, there were also found two additional factors for describing Mother's expectations that should be fulfilled by her adult children. This might be explained by the impact of Mexican culture in traditional family structure. A second- order factor analysis provided a further explanation of Personal Authority dimensions.

KeyWords: Couple, Family, Measure, Mexican culture, Personal authority.

 

La teoría intergeneracional señala que el desarrollo personal es influido por el sistema familiar multigeneracional (Lawson & Brossart, 2001). Bowen (1978/1998) introdujo la teoría sobre la diferenciación del sí mismo y sobre la transmisión de esta diferenciación a través de la proceso de proyección familiar. Anderson y Sabatelli (1990) han hecho una distinción entre el concepto de individuación y de diferenciación, aunque estos están interrelacionados. La individuación se refiere a un proceso de desarrollo individual que fomenta un sentido de autonomía junto con el contexto relacional familiar (p. e. Mahler, 1968/ 1972), mientras que la diferenciación es una variable a nivel familiar que describe ciertos patrones de regulación de distancia entre los miembros de la familia.

El constructo de la diferenciación de Bowen (1978/ 1998) es una de las pocas propuestas que establece la unión entre lo intrapsíquico y lo interpersonal. Lo intrapsíquico se refiere a la habilidad que se tiene de separar las emociones de lo intelectual y decidir cuál será la guía, mientras que lo interpersonal señala la habilidad para experimentar la intimidad con e independientemente de los demás (Kerr & Bowen, 1988; Skowron & Friedlander, 1998). De acuerdo a lo anterior, una cierta distancia entre miembros de una díada pudiese fomentar intimidad e individualidad. Una familia diferenciada favorece una individuación en cada uno de los integrantes de la familia, mientras que una familia con poca diferenciación puede impedir o retardar la individuación de sus miembros.

La diferenciación del sí mismo se refiere a la "capacidad de mantener un pensamiento autónomo y lograr un sentido de sí mismo claro y coherente en el contexto de las relaciones emocionales con aquellos que son importantes" (Skowron & Friedlander, 1998, p. 237). A partir de esta diferencia de constructos, se han desarrollado instrumentos para medir, ya sea la individuación o la autonomía, por mencionar brevemente algunos, se encuentra entre ellos, el Inventario de Separación Psicológica (Psychological Separation Inventory, PSI) de Hoffman (1984) o la Prueba de Separación-Individuación de la Adolescencia (The Separation-Individuation Test of Adolescence, SITA) de Levine, Greene y Millon (1986), diseñados para evaluar el proceso de separación-individuación en los adolescentes, o la diferenciación del sí mismo desde el punto de vista intrapsíquico. Después de varios años de la propuesta inicial de Bowen (1978/ 1998), se han podido hacer varias investigaciones para lograr operacionalizar el concepto y poderlo medir psicométricamente (Bartle-Haring, Glade & Vira, 2005; Bray, Williamson & Malone, 1984; Skowron & Friedlander, 1998; Skowron & Schmitt, 2003).

La siguiente tabla describe algunos de los instrumentos que existen para evaluar la diferenciación del sí mismo. Algunos autores reportan solamente la confiabilidad de su instrumento por factores y no la total. Todos son de origen estadounidense de autoreporte y su formato de respuesta es tipo Likert de 4 a 6 puntos (ver tabla 1).

El sistema intergeneracional familiar presenta una jerarquía organizada como sucede en la familia nuclear y en la familia de origen. Williamson (1981) introduce dentro del ciclo vital individual y familiar adulto una etapa llamada autoridad personal en el sistema familiar. La tarea que corresponde a esta etapa es la de renegociar y terminar con el poder jerárquico entre el adulto joven y sus padres (Bray et al., 1984; Lawson & Brossart, 2004; Williamson, 1991). De forma normativa, en esta etapa le correspondería a los adultos entre los 30 y 45 años de edad cumplir con la tarea de alcanzar la independencia económica, de mantener una relación a largo plazo con alguien fuera de la familia de origen, explorar las cuestiones sexuales e íntimas y probablemente experimentar la paternidad (Bray et al., 1984; Lawson & Brossart, 2004; Williamson, 1981). El constructo de la autoridad personal es una extensión del concepto de diferenciación de Bowen (1978/ 1998). La exploración principal de este constructo reside en el "triángulo familiar primario" (Bowen, 1978/ 1998; Williamson, 1982a), es decir el que se establece entre los padres y el hijo ó hija. Desde esta perspectiva, la diferenciación es la capacidad de funcionar en relaciones íntimas sin estar controlado o aceptando una cantidad inadecuada de responsabilidades para otros y mantener la autonomía mientras se está involucrado con los demás. Lo contrario de la individuación, es la fusión donde se pierde la autonomía, se tiende a reaccionar con excesiva emotividad en las relaciones interpersonales y se reduce la propia responsabilidad. Para experimentar la intimidad, se necesita cercanía con límites claros hacia el sí mismo y debe iniciarse o terminarse por voluntad propia (Ng & Smith, 2006). El regresar el equilibrio de la dinámica intergeneracional es el objetivo de la adultez psicológica en el individuo, por lo que es la base de la autoridad personal. El hijo o hija adulto(a) puede ofrecer apoyo a los padres sin que esto sea una carga para él o sentirse culpable o responsable por el bienestar de los padres. En el momento en que el hijo asuma la idea que los padres son seres humanos con errores y experiencias personales y con los que comparte la vida y la noción de muerte, entonces podrá surgir un sentimiento de compañerismo hacia ellos (Williamson, 1981, 1982a).

De acuerdo a Williamson (1982b), la autoridad personal está definida operacionalmente como un patrón de habilidades que deberían permitir lo siguiente: 1) Ordenar y dirigir los propios pensamientos y opiniones, 2) elegir expresar o no los propios pensamientos y opiniones a pesar de las presiones sociales, 3) respetar y hacer juicios propios y personales hasta el punto en que estos se consideren como justificaciones por las propias acciones, 4) tener responsabilidad por el total de las experiencias en la vida, 5) iniciar, recibir o rehusarse a una intimidad voluntaria seguido de una habilidad para establecer límites claros para el sí mismo y 6) experimentar y relacionarse con todas las personas sin excepción como compañeros en la experiencia de la vida humana. Los conceptos y conductas clave que subyacen en el concepto de la autoridad personal incluyen la individuación, la intimidad, la triangulación, la fusión emocional, la soledad, la intimidación intergeneracional. La individuación representa el extremo opuesto de la fusión emocional y el concepto de diferenciación del sí mismo de Bowen (1978/1998), lo cual se refiere a la habilidad individual para funcionar de manera autónoma y auto dirigida sin ser controlado, afectado o sin sentirse culpable por otros. La intimidad es "una función de relaciones entre iguales desde que una identificación sencilla mutua no había ocurrido de otra manera y desde que un entendimiento mutuo no había sido esperado de ninguna otra forma" (Williamson, 1981, p. 445). La triangulación es un proceso normal que se presenta en cualquier clase de relación interpersonal como la laboral, la social y la familiar. Los triángulos suelen formarse por estrés y dentro de él suele haber tensión debido a que el tercer miembro del triángulo suele estar afuera de él. Las triangulaciones suelen cambiar y ser dinámicas (Bray & Williamson, 1991). Bray y Williamson (1991) explican que la fusión se refiere a la forma en cómo las personas se adhieren emocionalmente a sus vínculos personales. El nivel de fusión refleja el grado de apego emocional a la familia de origen, el cual no ha sido aún resuelto. La soledad representa el lado opuesto a la intimidad, lo que Erickson (1986) llamaba aislamiento, que se refiere al sentimiento de no ser aceptado ni amado por alguien más. Cuando una persona intenta resolver el apego emocional con sus padres al aislarse emocionalmente, la intensidad de las relaciones conyugales o parentales se incrementa. Bowen (1978/ 1998) señala que la transferencia de los asuntos emocionales no resueltos en la primera generación, se presenta en la segunda como una de las principales causas de problemas emocionales (McCollum, 1991). La intimidación intergeneracional refleja una ausencia de individuación e intimidad adulta en el que la jerarquía parental intergeneracional sigue presente en los hijos. Se presenta como dependencia física y psicológica causando el temor de que si se aparta del apoyo de los padres, mediante la desaprobación la persona recibirá un castigo o daño (Williamson, 1982b). En este caso, se presenta lo que Bowen (1978/ 1998) señala como triangulación y las lealtades invisibles mencionadas por Bozsormenyi-Nagy y Spark (2003). La autoridad personal es entonces consecuencia del proceso personal de la diferenciación del sí mismo del sistema familiar donde la persona puede establecer una relación de compañerismo y de intimidad con sus padres mientras mantiene un nivel de individuación donde las jerarquías intergeneracionales se disuelven (Williamson, 1982b).

La familia mexicana muestra una cohesión tradicional y cercanía entre sus miembros (Díaz-Guerrero, 1994). La cohesión familiar puede entenderse como "el grado de separación o conexión de un individuo con respecto a su sistema familiar" (Olson, 1991, p.104). Sin embargo, parece que en ocasiones esta cohesión que presenta la familia, suele convertirse en fusión familiar donde el "yo" se pierde en lo que Bowen (1978/ 1998) llama la "masa indiferenciada del yo" que se trata de "una identidad emocional, aglutinada, que existe en cada nivel de intensidad, tanto en las familias en las que es más evidente como en aquellas en las que es prácticamente imperceptible" (p. 35).

A partir de la premisa de que, sobre todo la madre, es la que cría a los hijos y hace todo por amor para que ellos sean felices, Díaz- Guerrero (1994) comenta que en la estructura mental del mexicano las implicaciones que tiene la relación con la madre son producto de una veneración. Esta confusión con el poder comienza cuando los padres mexicanos empiezan a buscar la satisfacción personal o el dominio en lugar del buen desarrollo de los hijos. La conducta posesiva sobre todo de las madres puede ser negativa para los hijos e impide que éstos se valgan por sí mismos, tengan una personalidad propia y por lo tanto, no se alcance la madurez. Díaz-Guerrero (1994) explica que muchos de los problemas que "provocan neurosis en el mexicano son conflictos internos, es decir, provocados en mayor grado por colisión de valores que por choque del individuo con la realidad externa" (p.43). Sin embargo, comenta Díaz-Guerrero (2007) que el respeto, que incluye la importancia de obedecer al padre y a la madre por encima del amor, ha cambiado con el tiempo, donde las relaciones de autoridad en la familia mexicana han pasado de ser relaciones de poder a relaciones de amor. Uno de los sentimientos que acompañan al mexicano es el sentimiento de culpa, sobre todo en el varón debido a la confrontación con los valores extremos femeninos y masculinos y con la clara presencia de la educación que proviene de una mujer. La culpa aparece debido a una tendencia a la desviación de los valores femeninos en el hombre ya que con el fin de mantenerse sobre la línea masculina, debe romper con la línea femenina.

Debido al interés en la influencia de la dinámica familiar de la familia de origen en la familia nuclear, el presente estudio se realizó con la finalidad de estandarizar un instrumento que midiera el constructo de diferenciación del sí mismo en el sistema familiar para la población mexicana. Se eligió el Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar1 (Personal Authority in Family System Questionnaire, PAFS-Q) de Bray et al. (1984) debido a que evalúa la diferenciación del sí mismo en el sistema familiar añadiendo la dimensión de la autoridad personal desde una perspectiva de tres generaciones en lugar de dos, como lo han hecho otros instrumentos. Con antelación se realizó un primer estudio exploratorio en el que se desarrolló un cuestionario que explorara el constructo en la población mexicana, así como la dinámica de la familia nuclear con la familia extensa. Se hizo la conjunción de ambos instrumentos (PAFS-Q y lo obtenido en el estudio exploratorio, ver Durán, Rivera-Aragón & Reyes-Lagunes, 2010). Los objetivos de esta investigación son el explorar las dimensiones del cuestionario original y observar si se replican en este estudio y analizar psicométricamente el Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar en población mexicana junto con los reactivos del instrumento del primer exploratorio. La pregunta que se quiere responder en esta investigación es: ¿cuáles son las dimensiones que conforman la autoridad personal en la población mexicana?

 

Método

Participantes

Los participantes fueron 600 personas (50.2% hombres) entre 18 y 78 años de edad (M= 36.77 años, DE= 10.85, Mo=35). De estos, 72.7% estaban casados y el resto en unión libre. Con relación al tiempo de relación de pareja, los participantes han vivido con su pareja en un rango de 1 y 52 años (M=12.17 años, DE=10.17 años). La muestra se compuso de personas voluntarias residentes del Distrito Federal (59.7%) y el Estado de México (40.3%) con número variable de hijos (M=1.83 hijos) y ocupaciones (empleados 38.5%, amas de casa 20.8%, profesionistas 19.8%, entre otras). La media del ingreso mensual percibido entre los participantes fue de $3,000 a $6,000 pesos mexicanos por persona. La escolaridad de los participantes fue de preparatoria o bachillerato (37.8%), seguida de licenciatura (27.2%) y secundaria (22.8%).

Instrumentos

Se utilizó el Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar (Personal Authority in Family System Questionannaire, PAFS-Q) de Bray et al. (1984). Se utilizó la técnica de traducción- retraducción para equiparar el sentido y significado de las palabras al idioma español con un experto en el área de intervención familiar cuya lengua materna era el idioma inglés. Posteriormente se realizó la adaptación de la traducción al idioma español con la colaboración de cuatro jueces estudiantes de doctorado en psicología social y de dos jueces expertos en el área de la psicometría y de las relaciones interpersonales. Es un cuestionario de auto reporte que fue construido para evaluar las relaciones importantes en tres generaciones del sistema familiar percibidas por cada individuo (Bray et al., 1984). Este cuestionario operacionaliza los aspectos actuales de la teoría de los sistemas familiares intergeneracionales (Ng & Smith, 2006).

El instrumento consta de ocho dimensiones, cuyos puntajes reflejan el nivel individual de la diferenciación y la calidad de las relaciones interpersonales. Contiene 132 reactivos con formato de respuesta tipo Likert de cinco puntos en el que se exploran ocho áreas: 1) fusión/ individuación conyugal que se refiere al en que una persona opera de una manera fusionada o individualizada en una relación con una pareja. A mayor es el puntaje, mayor individuación; 2) fusión/ individuación intergeneracional, nivel en el que la persona opera de una manera fusionada o individualizada con los padres. A mayor puntuación, más individuación; 3) intimidad conyugal, que señala la intimidad y satisfacción con una pareja. A mayor puntuación, mayor intimidad; 4) intimidad intergeneracional, evalúa el nivel de intimidad y satisfacción con los padres. Los reactivos se contestan por separado debido a que unos están dirigidos a la madre y otros al padre. Entre mayor sea el puntaje, mayor es la intimidad; 5) triangulación con la familia nuclear, mide la triangulación entre los cónyuges y sus hijos. Sólo pueden contestar a esta sección las personas que tengan hijos. A mayor puntaje, menor triangulación; 6) triangulación intergeneracional, se refiere a la triangulación entre la persona y sus padres, así que a mayor puntuación obtenga el individuo, menor será la triangulación; 7) intimidación intergeneracional, evalúa el grado de la intimidación intergeneracional experimentada de forma personal con sus padres. La puntuación mayor indica que existe menos intimidación; y 8) autoridad personal, los reactivos reflejan temas de conversaciones que requieren de un nivel de interacción íntima con los padres, de tal manera que se continúe manteniendo una posición de individuación. Entre mayor sea la puntuación, habrá mayor autoridad personal.

Bray et al. (1984) han reportado una confiabilidad de test-postest de .55 a .95 para las primeras siete dimensiones con una media de .74. La estimación total de confiabilidad ha sido aceptable excepto para la escala de Fusión/ Individuación Intergeneracional que ha sido de .55. Los coeficientes alfa reportados han oscilado entre .82 a .95 con una media de .90 y de .80 a .95 con una media de .89 en dos tiempos diferentes de recolección de datos. Las correlaciones entre el Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar y la escala de Adaptabilidad Familiar y Cohesión (Family Adaptation and Cohesion Evaluation, FACES) ha tenido un rango de -.015 y .03 para la adaptabilidad y de -.21 y .33 para la cohesión. También se utilizó un cuestionario de 21 reactivos que se desarrolló para los propósitos de esta investigación en un estudio exploratorio (Durán, Rivera-Aragón & Reyes-Lagunes, 2010) debido a que el Cuestionario de Autoridad Personal no considera aspectos culturales importantes para la población mexicana. Se eligieron los reactivos significativos p<.05 y p<.01 y que no tuvieran un sentido repetido al de los reactivos del Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar. En este caso, fueron 18 los cuales evalúan la frecuencia del involucramiento de la familia de origen propia y de la pareja en la toma de decisiones, pedir consejos a la familia de origen, la frecuencia en que se pide consejos a ambas familias, la frecuencia con la que se visitan a los padres y a los suegros, la evaluación de compartir actividades y de pedir consejos a ambas familias. Se construyó un solo instrumento que constó de 150 reactivos en el que se evalúan las ocho dimensiones y una sección para datos sociodemográficos. Se respetó la estructura original del Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar, cuyos reactivos están desarrollados de tal manera que miden frecuencia, actitud o cantidad, ya sea en forma de pregunta o afirmación.

Procedimiento

Se aplicó el cuestionario a los participantes en diversos lugares como escuelas, oficinas y espacios públicos haciendo hincapié en la confidencialidad de los datos.

 

Resultados

De acuerdo a Reyes-Lagunes y García (2008), se realizó un análisis de discriminación de reactivos. Se inició con una distribución de frecuencias para las opciones de respuesta. En la asimetría, se observaron curvas sesgadas (valores menores a 0.5 y valores mayores a 0.5) en su mayoría (85), salvo los reactivos enfocados a evaluar la intimidación intergeneracional (14 al 17 y 20 al 31), la triangulación intergeneracional (42, 43, 48, 49, 51), la fusión/ individuación en la pareja (del 61 al 64, 66 al 75, 78 y 79), a la autoridad personal (110 al 116, 122 y 124) y algunos reactivos de frecuencia de convivencia familiar (139 al 142) que presentaron más bien una curva normal. Posteriormente se hizo una discriminación de reactivos a través de la prueba t, con base en la cual se eliminaron los que no cumplían con el requisito (p<05).

Validez

Se aplicó un análisis factorial de componentes principales, con rotación ortogonal, para obtener la validez de constructo del instrumento, del cual se eligieron 17 factores con un valor propio mayor a 1, los cuales explican el 59.13% de la varianza. Así mismo se eligieron sólo aquellos reactivos que tenían un peso factorial mayor o igual a .40 para conformar el instrumento final. La versión final consta de 105 reactivos, de los cuales 101 corresponden al instrumento original y cuatro al exploratorio (ver tabla 2). Las cargas factoriales estuvieron entre un rango de .841 y.446.

Confiabilidad

Se realizó la prueba alfa de Cronbach con los 105 reactivos finales, con el fin de conocer la consistencia interna de la prueba en su totalidad, resultando un alfa total de .907 y la confiabilidad para cada factor osciló entre .670 y .939 tal como se muestran los factores en la tabla 2.

Los resultados muestran que las escalas originales propuestas por Bray et al. (1984) resultaron ser diferentes en la población mexicana. El primer factor fue el de Intimidad Conyugal compuesto por 14 reactivos que se refiere al grado de identificación y cercanía afectiva voluntaria en el que existe entendimiento mutuo a partir de un compromiso basado en el respeto, la comunicación, la compartición de intereses, sentimientos positivos y satisfacción sexual. El segundo factor se le llamó Intimidad Intergeneracional con el Padre, compuesto por 13 reactivos que se refieren al grado de cercanía afectiva y satisfacción con la relación con el padre, señalan actitudes y sentimientos hacia el padre y actividades realizadas con él. El tercer factor es la Intimidación Intergeneracional consta de 10 reactivos que están enfocados a la importancia que tienen las expectativas sociales del padre y qué tan dispuesto se encuentra el (la) hijo (a) a cumplir con las mismas. El cuarto factor es la Triangulación de la Familia Nuclear lo componen nueve reactivos que señalan la inclusión de un tercer miembro, en este caso los hijos, a través de la coalición con algún miembro de la díada para disminuir la tensión provocada por el conflicto marital. El quinto factor se compone de nueve reactivos los cuales están relacionados con la Intimidad Intergeneracional con la Madre y se refiere al grado de cercanía afectiva y satisfacción con la relación con el padre, señalan actitudes y sentimientos hacia el padre y actividades realizadas con él. El sexto factor se le llamó Intimidación Intergeneracional, integrado por cuatro reactivos que se refiere a la frecuencia en la que los hijos sienten que deben realizar modificaciones conductuales para cumplir con las expectativas maternas. El séptimo factor se refiere a la Fusión/ Individuación Intergeneracional compuesto por seis reactivos que describen la habilidad para funcionar de forma autónoma, responsable y sin reactividad emocional por los propios actos ante los padres y sin que éstos sean una extensión del sí mismo. El octavo factor se refiere a las Expectativas Maternas Intergeneracionales, lo componen cuatro reactivos de la escala de, que a diferencia de la disposición conductual del sexto factor, se evalúa la importancia con la que los hijos desean cumplir con las expectativas de la madre. El noveno factor es la Divulgación Intergeneracional que estuvo compuesto por seis reactivos, debido a que está enfocado en aquellos temas que pudieran ser poco hablados entre los padres debido a la jerarquía de los padres sobre los hijos. El décimo factor se le llamó Fusión/ Individuación Conyugal, lo componen cinco reactivos en el que se evalúa el equilibrio entre la autonomía y fusión con la pareja. El factor 11 está enfocado a la Convivencia Familiar compuesto por cuatro reactivos de un cuestionario exploratorio como ya se había mencionado. El factor 12, se le dio el nombre de Autoridad Personal, el cual se compone de cinco reactivos y refleja el logro de la diferenciación del sí mismo para poder interactuar y comunicarse con los padres como si fueran sus iguales, tal y como se señala teóricamente. El factor 13, está compuesto por tres reactivos y se le llamó Satisfacción con la Madre debido a que señalan la satisfacción y calidad de la relación con esta figura. Al factor 14 se le dio el nombre de Status Quo Parental el cual señala las comparaciones de los éxitos económicos y emocionales de los padres comparados con los de los hijos, compuesto por cuatro reactivos. El factor 15 se refiere a la Triangulación Intergeneracional que señala lealtades encubiertas y coaliciones entre alguno de los padres con alguno de los hijos adultos con la finalidad de disminuir la tensión entre los miembros de la diada parental y lo componen tres reactivos. El factor 16 es la Comunicación Paradójica o Doble Vínculo refiriéndose a las interpretaciones personales confusas que se tienen ante los mensajes emitidos por la pareja y contiene tres reactivos y el factor 17 se le otorgó el nombre de Percepción Familiar al contener tres reactivos que reflejan la capacidad de la persona para poder expresar libremente sus percepciones, sentimientos y actitudes en la familia gracias al logro de la diferenciación del sí mismo del sistema familiar.

Se realizó un análisis factorial de segundo orden con rotación ortogonal para encontrar los factores que subyacen a cada variable propuesta en el instrumento (Kerlinger & Lee, 2002) y evitar efectos de multicolinearidad. Sólo se eligieron aquellas dimensiones que tenían un peso factorial mayor o igual a .40. La conformación de los factores fue de cinco dimensiones en las que los pesos factoriales oscilaron entre .551 y .875, tal como se muestra en la tabla 3. La varianza total explicada fue de 42.59%.

El primer factor de segundo orden se le dio el nombre de Intimidad Familiar compuesto por cinco dimensiones, el segundo factor se le nombró como Intimidación Intergeneracional el cual está integrado por cuatro dimensiones, el tercer factor se le llamó Fusión/ Individuación Familiar con tres dimensiones, el cuarto factor se le dio el nombre de Autoridad Personal con dos dimensiones y el último factor se llamó Triangulación Familiar con dos dimensiones, como se señala en la tabla 4.

 

Discusión

El Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar estuvo conformado por 17 factores para la cultura mexicana que muestran la importancia de las relaciones familiares tanto de origen como nucleares para la dinámica de la convivencia e intimidad entre los miembros. El área de la jerarquía y el poder parental también fueron áreas que se incluyeron dentro de la perspectiva de la autoridad personal, en las que resalta el respeto y la obediencia de los hijos adultos hacia los padres. La Intimidad Conyugal, que es el primer factor conformado, señala el grado de cercanía que se tiene en la relación de pareja, en el que se comparten experiencias, pensamientos, sentimientos y actividades en un ámbito privado y de forma bilateral (Osnaya, 2003). La intimidad incrementa la cohesión entre la díada (Walker & Thompson, 1983).

La Triangulación de la Familia Nuclear se refiere a los límites o reglas no claras que pudiesen existir entre la generación de los padres y los hijos que conforman la familia nuclear (Minuchin, 1999). Cuando los padres involucran a los hijos en los problemas maritales suele suceder lo que Boszormenyi- Nagy y Spark, (2003) han llamado lealtades invisibles. Para reducir la tensión en la pareja, se suele buscar a un hijo con el que al coaligarse disminuya la tensión (Bowen, 1978/ 1998). Sobre todo, cuando los hijos son pequeños, al aliarse con alguno de los padres, trae consigo conflictos de lealtades. Minuchin (1999) comenta que es frecuente que los conflictos no resueltos entre los cónyuges suelen ser desplazados al área de la crianza del hijo o hija debido a que la pareja no puede separar las funciones de padre o madre de las funciones de esposo o esposa. Cuando se fomentan las reglas en la familia, se estimula el desarrollo de la autonomía de los hijos, al contrario de un yo fusionado (Bowen, 1978/ 1998; Minuchin, 1999).

Para el área de la Intimidad Intergeneracional se obtuvieron tres escalas, una para el padre, otra para la madre y una exclusivamente para señalar la satisfacción de los participantes con la relación madre-hijo(a). Para la cultura mexicana, parece ser que la figura materna cobra mayor importancia en cuanto a la calidad de la relación que se tiene con ella, aún en la edad adulta. Díaz-Guerrero (1994) comenta que en la estructura mental del mexicano las implicaciones que tiene la relación con la madre son producto de una veneración. La mujer mexicana experimenta un "éxtasis" cuando sus hijos la consideran como el ser más amado que pudiera existir. De acuerdo a este autor, en la abnegación de la madre en la que se sustenta la familia mexicana, niega todas sus necesidades en pro de la satisfacción de los demás. Por lo tanto, el valor que se le da a esta figura resulta en un "repertorio de expresiones de afecto" (p. 39), incluso, en este estudio, se generaron cuatro factores señalándola exclusivamente como representante de expectativas, modificaciones de conducta para alcanzar las mismas, satisfacción de la relación con ella, de intimidad y autoridad.

La dimensión de Intimidación Intergeneracional se dividió en cuatro. Un factor está relacionado con la importancia que tiene para el/la hijo(a) cumplir y modificar su conducta para cumplir con las expectativas que tiene el padre sobre él o ella en áreas socialmente aceptadas, tales como el matrimonio, el trabajo, el estilo de vida, los hijos y la apariencia, mientras que otro factor señala la frecuencia con la que el/la hijo (a) desea modificar su conducta para cumplir con las expectativas de la madre. Ambas dimensiones describen un sentimiento de obligación ante la jerarquía paterna y materna. Un tercer factor describe una intimidación intergeneracional relacionada con la importancia que tiene para el/ la hijo(a) de cumplir con las expectativas maternas. Al tener dos dimensiones que señalan la relación con la madre como representante de autoridad, resalta la importancia que tiene esta figura en la cultura mexicana. Díaz-Guerrero (1994) comenta que en la estructura mental del mexicano las implicaciones que tiene la relación con la madre son producto de una veneración. La mujer mexicana experimenta un "éxtasis" cuando sus hijos la consideran como el ser más amado que pudiera existir, por lo que cobra relevancia la importancia de para cumplir con esas expectativas, realizando modificaciones conductuales cuando es la figura materna quien tiene estas expectativas hacia los hijos, y no tanto el padre, de quien se perciben estas expectativas de una forma más global.

También hubo un factor al que se le nombró Status Quo Parental porque exclusivamente tiene que ver con el éxito económico y emocional de los padres con relación al de los hijos. El hecho de haberse encontrado esta dimensión en esta población, Otero (l992) comenta que "la autoridad se mantiene o se recobra por el prestigio" (p.48). Díaz-Guerrero (1994) señala que en la familia mexicana se confunde el ejercicio del poder y del amor. La obediencia afiliativa se lleva a cabo cuando los padres, buscan dominar a los propios hijos. La conducta posesiva sobre todo de las madres al justificar que ellas se sacrifican por los hijos y que hacen esto por amor, puede ser negativa para los hijos e impide que éstos se valgan por sí mismos, tengan una personalidad propia y por lo tanto, no se alcance la madurez. Cuando desaparece la protección de la madre por alguna razón, los hijos dependientes suelen buscar personas o conductas sustitutas que les provean de esta protección. La dimensión de Status Quo Parental demuestra que si bien los padres han inculcado en los hijos el amor, también han inculcado el poder a través del uso del recurso económico y por lo tanto, de continuar manteniendo o incrementando un prestigio. El factor de Fusión/ Individuación Intergeneracional también está relacionado con lo encontrado en este estudio apareciendo lo que comentan Boszormenyi- Nagy y Spark (2003), la existencia de lealtades invisibles o encubiertas hacia la primer generación que conllevan un sentimiento de estar en deuda. La Triangulación Intergeneracional se relacionó con la culpabilidad de los hijos al coaligarse con alguno de los padres, y por lo tanto, mantener este sentido de lealtad. Ambas dimensiones concuerdan con lo que señala Díaz-Guerrero (1994) acerca de que uno de los sentimientos que acompañan al mexicano es el sentimiento de culpa, sobre todo en el hombre debido a la confrontación con los valores extremos femeninos y masculinos y con la clara presencia de la educación que proviene de una mujer. La culpa aparece debido a una tendencia a la desviación de los valores femeninos en el hombre ya que con el fin de mantenerse sobre la línea masculina, debe romper con la línea femenina.

La convivencia familiar fue importante para esta muestra ya que, como comenta Díaz-Guerrero (1994), la familia mexicana mantiene una cohesión tradicional y cercanía de sus miembros. Tal vez por este mismo ambiente familiar, la dimensión de Divulgación Intergeneracional en la que se tiene una apertura para conversar en torno a la familia haya sido significativa.

En cuanto a la Autoridad Personal, Williamson (1981) comenta que es una etapa del desarrollo del ciclo vital en el que se puede establecer una igualdad entre los padres y los hijos, sin esas fronteras jerárquicas que los separan. La dimensión ha resultado significativa para la población mexicana en este estudio, se puede decir que las personas buscan el diferenciarse de sus padres que como consecuencia se expresa en la apertura de ambas generaciones. La dimensión de Percepción Familiar se relaciona con la Autoridad Personal debido a la permisión de la expresión de lo que sucede con los miembros de la familia, tanto nuclear como extensa, así como de revelar los errores de los padres en el pasado y que pudieran ser de utilidad para los hijos. Díaz-Guerrero (2007) comenta que con el paso del tiempo el factor de respeto, que incluye la importancia de obedecer al padre y a la madre por encima del amor, ha cambiado, en el que las relaciones de autoridad en la familia mexicana han pasado de ser relaciones de poder a relaciones de amor.

Una de las diferencias que se resaltan en este análisis fue que dentro de la dimensión de Intimidad Conyugal se haya compuesto de algunos reactivos relacionados con la Fusión Conyugal, aun cuando ambos conceptos son contrarios desde la perspectiva teórica. El desarrollo del Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar de Bray et al. (1984) fue realizado hace más de veinte años y tal vez el concepto de intimidad haya cambiado para los participantes como lo proponen los autores. Brossart, Lawson y Kieffer (2006) observaron este mismo fenómeno al efectuar un análisis factorial del Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar aunque fue un número mayor de reactivos con respecto a la fusión (12) que tuvieron una carga factorial con el factor de la intimidad a diferencia de este estudio donde se comparten sólo dos, los cuales están más relacionados con el adivinar el pensamiento de la pareja y a la cercanía. Ellos proponen un refinamiento de este concepto donde tal vez la fusión y la intimidad no sean conceptos tan lejanos el uno del otro, por lo que tendría que redefinirse el constructo. Tal vez los participantes no pudieron distinguir entre el concepto de intimidad y de fusión con sus parejas y lo vieron como un solo constructo. También pudiese ser que la cultura permita una mayor cohesión (Díaz-Guerrero, 1994), con la que teóricamente se señala como fusión (Bowen, 1978/ 1998) y por ello no haya una marcada distinción en ambos constructos. La muestra de Brossart, Lawson y Kieffer (2006) estuvo compuesta por un porcentaje mayor de mujeres y se obtuvo una situación similar de conjuntar ambas dimensiones, aunque los autores comentan que debido a la afinidad afiliativa de las mujeres los factores se conformaron de esa manera. Las personas pudieron distinguir con mayor claridad la dimensión de Fusión Conyugal formando un factor que la evalúa en este estudio.

Se observó una diferencia de la escala original con respecto a la Intimidad Integeneracional al separar los reactivos correspondientes al padre con los correspondientes a la madre, como se presentó en los estudios de Brossart, Lawson y Kieffer (2006) y Lawson y Brossart (2004). Ellos comentan que sus resultados le dan soporte empírico a que las personas adultas perciben de manera diferente las relaciones que se tienen con un padre y con el otro. Lawson y Brossart (2004) en su investigación señalan que los participantes reportaron mayor intimidad con la madre que con el padre, lo cual pudiera estar relacionado con la teoría de socialización de identidad de género donde se espera que las madres sean más íntimas con sus hijos que los padres (p. e. Walker y Thompson, 1983; Walters, 1991). Brossart et al. (2006) recomiendan una evaluación de la escala de Intimidad Intergeneracional por separado y evaluar la relación con la madre y con el padre de forma independiente, aunque la literatura de la autoridad personal en general no indique que haya alguna diferencia en la relación de uno y la otra. Los resultados obtenidos dan soporte empírico a la distinción que hacen los participantes entre la relación que tienen con el padre y la relación que tienen con la madre.

Por otro lado, los factores de segundo orden de la Autoridad Personal, con referencia a la Intimidad Familiar, se conformó por dimensiones que están relacionadas con la intimidad y satisfacción con la madre, con la intimidad con el padre, con el cónyuge y con la percepción individual de comodidad al tratar temas tabú con los padres que requieren de divulgación por parte de los mismos. Erickson (1968,1993) comenta que la intimidad es la capacidad de entregarse a afiliaciones y a asociaciones concretas y de desarrollar la fuerza ética necesaria para cumplir con tales compromisos, aun cuando éstos pueden exigir sacrificios significativos. La intimidad fue la dimensión subyacente la que conjuntó a los factores originales en este factor de segundo orden subrayando las expresiones de asociaciones afectivas entre los miembros tanto de la familia de origen como nuclear al hacer indicación que, trátese de los padres o de la pareja, ambos conjuntos son parte de la familia. Tanto los padres como el cónyuge exigen un compromiso individual ante la relación que se tiene con cada uno de ellos y se ha observado que existen correlaciones positivas de la divulgación de los sentimientos, pensamientos e ideas que tienen los padres y se los transmiten a sus hijos (García-Méndez, 2007) así como también la divulgación que éstos últimos tienen con su pareja (Inman-Amos et al., 1994).

Erickson (1968) hace alusión a la intimidad como una fusión interpersonal ascendiendo hacia una pérdida de identidad, por lo que el proceso de fusión/ individuación sería el siguiente paso dentro de la autoridad personal al ser la identidad y la intimidad una relación recíproca (Whitbourne & Ebmeyer, 1990). El factor al que se le nombró como fusión/ individuación familiar contiene las dimensiones originales relacionadas con la inversión de energía en mantener las relaciones con los demás para amar y ser amadas, viviendo en un mundo en donde se depende de los sentimientos de los demás con respecto a ellos (Bowen, 1978/1998). Por lo tanto no hay diferencia entre lo emocional y lo intelectual. Sin embargo, la cohesión familiar es un fenómeno que en la cultura mexicana tiene relevancia (Díaz-Guerrero, 1994), por lo que en ocasiones la cohesión se puede transformar en fusión, como parte de la masa indiferenciada del yo (Bowen, 1978/ 1998) pero que surge como un factor importante para la convivencia familiar en la que la familia de origen y la pareja participen en conjunto. Al igual que en la intimidad, este factor pudiese estar señalando patrones intergeneracionales, en el que impacta tanto lo que se vive en la familia de origen como lo que se experimenta en la vida de pareja, por lo que se percibe la fusión como una cuestión familiar.

El tercer factor de segundo orden se configuró con base en el poder y desigualdad entre el hijo adulto y los padres, y está enraizado esencialmente en la dependencia, desde la niñez del hijo adulto hacia los padres (Williamson, 1982a). La intimidación intergeneracional mantiene una jerarquía entre la primera y segunda generación, por lo que la disolución de esta jerarquía estaría impulsada por la diferenciación del sí mismo en la adultez, y como consecuencia, la propia individuación y la consecución de la autoridad personal (Ng & Smith, 2006; Williamson, 1981, 1982a). Lo anterior conlleva a una capacidad de establecer una relación de compañerismo y de intimidad entre los hijos y los padres sin estar controlado o aceptando una cantidad inadecuada de responsabilidades para otros, manteniendo la autonomía mientras se está involucrado con los demás; de lo contrario, se regresaría al proceso de fusión perdiéndose la independencia hacia los padres. En la familia mexicana, la obediencia afiliativa sigue siendo un supuesto en el cual se sostiene y en el que se incluye el respeto a los padres como figuras de autoridad (Díaz-Guerrero, 1994), y mientras se hace lo posible por obedecer a los padres para que los hijos sigan siendo amados por los primeros, también es menor la posibilidad de alcanzar una autoridad personal (Bowen 1978/ 1998). Sin embargo, el cuarto factor nombrado Autoridad Personal podría señalar que, aunque la cultura tiene un peso importante en la relación con los padres a través de la obediencia y el respeto, existe la voluntad de una diferenciación del sí mismo del sistema familiar, siendo parte de un proceso a nivel individual y cultural, en el que la persona tiene la intención de establecer una relación de compañerismo y de intimidad con sus padres mientras mantiene un nivel de individuación donde las jerarquías intergeneracionales se disuelven (Williamson, 1982b). García-Méndez (2007) señala que empieza a observarse una transición en la familia mexicana, la cual mantiene cosas tradicionales como el respeto a la autoridad y el status quo familiar, pero busca cambiar algunas cosas, es decir, busca la autoafirmación y ser independiente, pero aún tiene temor a la autoridad.

El último factor conformado en el análisis de segundo orden fue el de Triangulación Familiar. Esta dimensión contiene a los factores que están relacionados con la convivencia de la pareja con los padres de cada uno, con la coincidencia del conflicto marital con relación a problemas de disciplina con los hijos y con el intercambio de información privada relacionada con la vida en pareja con éstos últimos. Bowen (1978/ 1998) y Minuchin (1998) comentan que para desplazar las tensiones en la familia suelen aparecer alianzas o coaliciones. Para Bowen (1978/ 1998) la base de todo sistema emocional es el triángulo, en el que dos pueden establecer una relación placentera y un tercero estará luchando por recibir el favor de uno de ellos o rechazando a uno de los miembros. Cuando la tensión crece en la relación de pareja, será mayor el número de personas involucradas en varios triángulos interdependientes, que comúnmente suelen ser miembros de la familia extensa, como abuelos, parientes cercanos, entre otros (Williamson, 1982b). En este caso, cuando el conflicto entre la díada aumenta, se tiende a involucrar no solamente a los hijos, sino también a la familia de origen, que estaría relacionado con el proceso de fusión/ individuación. Bowen (1978/1998) comenta que lo que sucede en estas situaciones en esta fusión se debe a cierto grado de inmadurez, la cual suele estar relacionada con alguna disfunción de algún miembro de la familia. Cuando existe tensión, la familia nuclear puede estabilizarse con la familia de origen mediante el contacto emocional. La aportación de los factores de segundo orden de la autoridad personal en el modelo propuesto tendrá que ver con un proceso circular en el que la intimidad versus la fusión estarán planteando el ciclo de la autoridad personal con respecto a la vida en pareja.

 

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Nota

1Para mayor información o uso del Cuestionario de Autoridad Personal en el Sistema Familiar contactar con James H. Bray, Ph.D., Department of Family & Community Medicine, Baylor College of Medicine, 3701 Kirby Drive, 6th Floor, Houston, TX, 77098, jbray@bcm.tcm.edu

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