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Revista Chapingo serie ciencias forestales y del ambiente

versión On-line ISSN 2007-4018versión impresa ISSN 2007-3828

Rev. Chapingo ser. cienc. for. ambient vol.23 no.2 Chapingo may./ago. 2017

http://dx.doi.org/10.5154/r.rchscfa.2016.03.012 

Artículos científicos

Un enfoque metodológico para áreas verdes urbanas: un caso de estudio en Madrid

Teresa Briz-de-Felipe1  * 

Isabel de Felipe-Boente1 

1Universidad Politécnica de Madrid, E. T. S. Ingenieros Agrónomos, Departamento de Economía Agraria, Estadística y Gestión de Empresas. Avda. Puerta de Hierro, 2, 28040 Madrid, España.

Resumen

Introducción:

Los habitantes de las ciudades son conscientes de los efectos positivos que brinda el estar rodeado de naturaleza.

Objetivo:

Se probó un método para la identificación de áreas verdes urbanas y para conocer la actitud de los actores involucrados en el proceso de enverdecimiento tanto de suelo como de altura.

Materiales y métodos:

Se cuantificaron los tejados disponibles para el establecimiento de áreas verdes. Los residentes fueron entrevistados para consultar su opinión y disposición para la instalación y mantenimiento de un tejado verde. El estudio se realizó a través de la evaluación tecnosocioeconómica. El índice de disponibilidad al enverdecimiento (WTG, por sus siglas en inglés) se utilizó para analizar la presencia o ausencia de plantas en los tejados.

Resultados y discusión:

Se propuso un nuevo índice, denominado índice ponderado de evaluación verde (GEWI, por sus siglas en inglés), para medir la "presencia de verde" en un entorno urbano. El índice establece la relación entre el número de tejados y el WTG de los habitantes. Los distritos de Salamanca (Madrid), San Martí (Barcelona) y Nervión (Sevilla) tuvieron mayor GEWI; es decir, mayor presencia de agricultura urbana.

Conclusiones:

La metodología y el índice propuestos muestran las posibilidades de las zonas de estudio para incrementar sus zonas verdes. Algunos factores como disminuir los trámites o facilitar la instalación de azoteas verdes podrían ayudar a lograr tal objetivo.

Palabras clave: Ciudades verdes; agricultura urbana; azoteas verdes; índice de disponibilidad al enverdecimiento

Introducción

El modelo urbano actual no es sostenible en muchas ciudades y las políticas verdes son algunas de las cuestiones más controvertidas. Este artículo explora un tema de tendencia: áreas urbanas verdes. La tendencia creciente de la urbanización debe considerar herramientas útiles para abordar los problemas de la falta de sostenibilidad. Esas herramientas incluyen áreas verdes, ya sea a nivel de la calle (parques y árboles en las calles) o en edificios (paredes verdes, tejados verdes, balcones y patios). El logro de una ciudad verde; es decir, un área urbana con una proporción adecuada de la naturaleza en su propio entorno, depende del espacio disponible, los recursos económicos y la actitud positiva de los ciudadanos hacia el enverdecimiento de su ciudad. Actualmente, estas áreas verdes urbanas incluyen un concepto más amplio que su significado tradicional (parques y jardines); así como también se refieren a acciones públicas y privadas, transacciones comerciales e incluso movimientos sociales, por lo que se denominan "mercados verdes urbanos" ( De Felipe & Briz, 2015).

Existe una fuerte relación entre que tan ecológica es una ciudad y el espacio disponible, así como la forma en que los habitantes aceptan la incorporación de la agricultura urbana a la ciudad. Los seres humanos tienen una necesidad biológica de proximidad y contacto con la naturaleza. Esta idea 'biofília' (Wilson, 1984) incluye varias dimensiones con interacciones positivas. Hay varios escenarios donde las personas que están involucradas con la naturaleza experimentan beneficios positivos. Vivir cerca de la naturaleza promueve la actividad física, ayuda a desarrollar buenos hábitos (Astell-Burt, Mitchell, & Hartig, 2014), aumenta las condiciones de calidad de vida (Koshimizu, 2015; Takano, Nakamura, & Watanabe, 2002); además, la presencia de paisajes verdes reduce el estrés (Stronegger, Titze, & Oja, 2010). Estas experiencias son fuertes argumentos a favor de promover la naturaleza urbana con el fin de mejorar la situación negativa de la calidad de vida en las megalópolis (Maas, Verheij, Groenewegen, Vries, & Spreeuwenberg, 2006). Los ambientes urbanos que incluyen áreas verdes son más convenientes que los edificios y el equipamiento urbano sin espacio de recreación verde (Hartig & Staats, 2006).

Las regulaciones locales y la planificación urbana son los instrumentos por los cuales se crean las áreas verdes urbanas. Es necesario evaluar las posibles alternativas y comprobar cómo se pueden alcanzar los objetivos con los recursos disponibles antes de tomar una decisión.

Los mercados verdes urbanos incluyen una gama multifuncional de productos y servicios heterogéneos que son difíciles de evaluar (Baycan-Levent & Nijkam, 2004). Hay algunos atributos que son comunes a todas las actividades de enverdecimiento, ya que involucran la naturaleza. Asimismo, las actividades de enverdecimiento tratan algunos otros aspectos: huella de carbono de los tejados verdes, la humedad de los muros con plantas o los beneficios del control de la contaminación donde las plantas actúan como filtros (de ruido, polvo y metales pesados). Además, existen otros aspectos específicos cuya relevancia depende del uso final: la apariencia del paisaje, la agricultura, el diseño de edificios y el ahorro energético (Jaffal, Ouldboukhitine, & Belarbi, 2012).

La evaluación de las áreas verdes urbanas también debe considerar dónde se produce el beneficio de la acción. En general, las acciones verdes se centran en la recreación de la gente (parques y jardines) y otros beneficios como la producción de alimentos o el ahorro de energía; es decir, la búsqueda de los efectos positivos sobre los usuarios finales del proyecto (Peck, 2014). En otros casos, hay efectos positivos para toda la comunidad que incluyen el paisajismo, el control de la contaminación, la gestión del agua o una menor huella de carbono, por tanto, la evaluación también debe tener en cuenta estos efectos. Por ejemplo, los vecinos que viven en un área rodeada por un tejado verde pueden ver el aumento del valor de sus casas sin alguna inversión o sacrificio propio, siendo otras personas las promotoras y responsables del mantenimiento. Por esta razón, los expertos tienen que analizar la situación y buscar metodologías que optimicen los recursos disponibles utilizando un nuevo procedimiento de gestión y tecnologías. Sin embargo, la mayoría de las actividades de investigación se centran en las dimensiones medioambientales y técnicas, utilizando análisis de costo-beneficio y de inversión, mientras que los estudios socioeconómicos que involucran la entrevista directa de los usuarios finales son solo marginales y complementarios a otros estudios.

La información necesaria para un estudio transparente y eficiente de las áreas verdes urbanas puede obtenerse de fuentes secundarias y primarias. Las fuentes secundarias incluyen estadísticas y documentos publicados disponibles para el público; una revisión de fuentes secundarias es el primer paso en un procedimiento de análisis y evaluación. Como complemento, los datos de información primaria pueden obtenerse de diferentes maneras; por ejemplo, podría hacerse con entrevistas directas personales a los interesados. El análisis puede enfocarse en la evolución histórica o puede hacerse de manera transversal. El objetivo de este trabajo fue probar la utilidad de un método para la identificación de áreas verdes urbanas, a través de un estudio de caso en Madrid, y para conocer la actitud de los actores involucrados en el proceso de enverdecimiento urbano tanto de suelo como de altura.

Materiales y métodos

La motivación para el estudio de las áreas verdes y la selección de la metodología adecuada viene de la necesidad de cambiar el modelo actual de ciudad insostenible. La vegetación mejora la calidad del aire proporcionando oxígeno, eliminando partículas de polvo y metales pesados, reteniendo la humedad, actuando como un aislante térmico y acústico, así como proveyendo espacio para la recreación. Todos estos argumentos deben ser explicados a los residentes para guiarlos en la toma de decisiones sobre planes y políticas urbanas.

Las áreas urbanas verdes han sido estudiadas previamente en la literatura, centrándose en problemas limitados y en la planificación. Cuestiones como el estudio de los aspectos hedónicos (Bengoechea, 2003), la densidad urbana (Yamamoto, 2010), la ecología del paisaje (Jim & Chen, 2003), el suministro de alimentos (Orsini et al., 2014), los valores de las propiedades (Bolitzer & Netusil, 2000), los humedales (Mahan, Polasky, & Adams 2000), la calidad del aire (Smith & Huang, 1995) o los árboles y bosques urbanos (Nowak & Stevens, 1996; Tyrvainen & Miettinen, 2000) han sido objeto de estudio. Sin embargo, en nuestro conocimiento, no hay documentos que combinen el estudio de cuestiones técnicas con opiniones personales.

Tradicionalmente, las áreas verdes urbanas se situaban a nivel de la calle, en espacios reservados y generalmente en áreas públicas. Hoy en día, las nuevas técnicas de construcción permiten utilizar el espacio disponible (tejados, fachadas y patios) para las áreas de vegetación. Este estudio se centró en los tejados de edificios donde la metodología técnica permitió identificar las superficies disponibles en los distritos de Madrid, Barcelona y Sevilla y cuantificar su importancia a través de una serie de índices. El siguiente paso fue aplicar la metodología socioeconómica en uno de los distritos seleccionados (Salamanca, Madrid), la cual consistió en consultar a los residentes acerca de su opinión sobre las áreas verdes y su disposición para colaborar en la instalación y el mantenimiento de un tejado verde en sus propios edificios.

Diferentes metodologías proporcionan información sobre las áreas verdes urbanas y se utilizan con diferentes propósitos. La metodología tecnosocioeconómica se recomienda cuando existe una interacción directa y de dependencia entre ambas disciplinas, tecnológica y socioeconómica. La metodología es útil cuando los encargados de la toma de decisiones tienen que prestar atención a los equipos interdisciplinarios. Los proyectos de análisis de evaluación contingente con servicios a las comunidades urbanas y los encargados de la formulación de políticas requieren la opinión de los usuarios finales antes del desarrollo del proyecto. La evaluación económica total tiene una visión macroeconómica y considera los valores comerciales y públicos del proyecto potencial; su utilidad principal surge en los primeros pasos de la planificación urbana. El sistema de precios hedónicos, centrado en un nivel microeconómico, está orientado hacia los vecindarios urbanos para una mejor comprensión de los factores relevantes incluidos en los espacios verdes urbanos. El método de evaluación de pronóstico puede ayudar a entender el impacto potencial de diferentes proyectos en el futuro; se centra en la opinión de los expertos en el área de análisis. Por último, se recomienda la evaluación de la cadena de valor cuando el desempeño del proyecto está relacionado con diferentes actores y es importante entender la actitud de cada uno de ellos.

A continuación, se explican algunas de las características más significativas de las diferentes metodologías que podrían aplicarse en las áreas verdes urbanas, que finalmente nos lleva a la metodología seleccionada para este trabajo, la evaluación tecnosocioeconómica.

a) Evaluación tecnosocioeconómica. Se trata de un estudio transversal que se recomienda especialmente para las ciudades con espacios subutilizados y en los que se podrían desarrollar actividades ecológicas. Sin embargo, hay algunas restricciones a tomar en cuenta para poder llevar a cabo el estudio de manera eficiente: i) identificación de los espacios geográficos disponibles. En el caso de la agricultura vertical, deben existir zonas subutilizadas (paredes o tejados) en las que se puedan instalar huertos/jardines verdes; ii) conocimiento de la actitud de los principales actores socioeconómicos implicados (vecinos, empresarios, legisladores, funcionarios, organizaciones no gubernamentales [ONG] y asociaciones); y iii) relación costo/beneficio del proyecto verde que se desarrolla (Briz, Duran, & Röhrich, 2015).

Con estos objetivos, una combinación de análisis tecnológico, de innovación y socioeconómico se realiza siguiendo varios pasos; los costos deben ser compartidos por los promotores y los habitantes de la ciudad (a través de subsidios, impuestos, servicios administrativos, etc.). Los pasos del proceso son: 1) el uso de aplicaciones de tecnología de innovación para medir los espacios disponibles que pueden apoyar actividades verdes; 2) entrevistas con los principales actores del distrito urbano en el que se desarrolle el proyecto; y 3) una evaluación de los beneficios que se obtendrían de la creación de las áreas verdes. Los beneficios pueden ser tangibles o intangibles y puede haber un impacto directo en los promotores (mejor ambiente, alimentos, recreación y empleo) e indirectamente en el vecindario (clima local, calidad del aire, efecto en isla de calor y paisaje).

b) Evaluación contingente. Esta evaluación se basa en información obtenida de personas que utilizan el producto o servicio a través de entrevistas (cara a cara, teléfono, internet, fax, correo, etc.). El objetivo es conocer su opinión sobre la utilidad del producto o servicio, su disposición a pagar y qué modificaciones deben hacerse para mejorar la calidad y la eficiencia del producto. Este es el primer paso para entender la situación del mercado verde y puede ser usado para acciones posteriores (Kallas, Gómez-Limón, & Barreiro, 2007).

c) Evaluación económica total. En este método existen dos áreas de estudio: el valor de transacción (valor comercial) y el valor público (factores ambientales y no comerciales). El valor comercial es importante para los clientes y empresarios involucrados directamente en la transacción del mercado (es decir, compradores y vendedores) e incluye precios, condiciones financieras y otros asuntos. El valor ambiental está más relacionado con externalidades no consideradas por el mercado e incluye resultados positivos para el vecindario y el área urbana en su conjunto (Dickinson & Calkins, 1988).

d) El sistema de precios hedónicos. Este método se aplica cuando hay bienes o servicios que son el resultado de la agregación de varias características que satisfacen objetivos diferentes, pero que no pueden dividirse en partes aisladas. Esta es la situación de las áreas verdes multifuncionales que tienen un efecto en la calidad del aire, el suministro de alimentos, la biodiversidad, el paisaje y la recreación, la gestión del agua y el control de la energía y el ruido. El área debe ser evaluada a nivel global; algunos de estos efectos pueden no ser relevantes para la ciudad analizada en particular. En cualquier caso, cada comunidad tiene que establecer sus propias preferencias de atributos (Shilling, 1992).

e) Evolución del pronóstico. El análisis de la forma en que la ciudad verde evoluciona, en respuesta a diferentes políticas urbanísticas y restricciones económicas o sociales en los próximos años, es muy importante para los diseñadores urbanos, las comunidades sociales y las empresas. Como primera aproximación se puede usar el método Delphi; esto requiere que el investigador obtenga las opiniones personales de los actores involucrados en las actividades de enverdecimiento urbano. Los entrevistados pueden ser líderes comunitarios, constructores, planificadores urbanos, funcionarios públicos, políticos, investigadores universitarios o empleados de las ONG. Se realizan diferentes series de entrevistas con la intención de obtener una visión convergente sobre el estado de las áreas verdes en el futuro (Echenique, Hargreaves, Mitchell, & Namdeo, 2012).

f) La evaluación de la cadena de valor. Este método se recomienda cuando hay un flujo continuo de productos y servicios en el mercado verde urbano con diferentes fuentes. Esta es la situación de la agricultura alimentaria urbana, donde las partes interesadas, desde los productores hasta los consumidores, se reúnen en el mercado. La agricultura urbana y rural compiten con sus productos, pero desde posiciones opuestas. Los productos alimenticios rurales suelen tener precios más bajos, debido a su menor costo de producción, ya que los agricultores operan con economías de escala y están más especializados. Por el contrario, los productos urbanos son más caros, pero tienen atributos específicos (no siempre evaluados en los mercados tradicionales) como menor energía y menor huella de carbono y proporcionan beneficios positivos a los habitantes urbanos. En este caso, la sostenibilidad es un factor clave en el proceso de decisión de compra. Un método que puede aplicarse en este caso, con un análisis comparativo, es la cadena de valor, que ha sido probada en varios países para mercados regulares (Briz & De Felipe, 2012).

El análisis realizado en este estudio abarca la agricultura vertical (en altura) y tradicional, utilizando una evaluación tecnosocioeconómica.

Evaluación tecnosocioeconómica de la agricultura vertical

Este estudio consta de dos partes. En primer lugar, existe una identificación técnica de los espacios disponibles (Torres & Arranz, 2015) y, en segundo lugar, se busca información socioeconómica sobre la actitud de los sujetos que viven en el área. Siguiendo esta metodología, el primer paso fue analizar los tejados verdes con un enfoque tecnoagronómico; es decir, el grado de naturaleza presente en el medio ambiente. La forma tradicional es estudiar las características de la instalación y el mantenimiento necesario para el tejado (un enfoque estructural) como se explica en el Cuadro 1. Este análisis proporciona información valiosa, pero se necesita una visión complementaria con un enfoque diferente, un enfoque de paisaje, para el presente estudio. Por lo tanto, se propone el índice de disponibilidad al enverdecimiento (WTG, por sus siglas en inglés) que proporciona información acerca de la presencia o ausencia de plantas en los tejados, con el fin de obtener una visión inicial de la situación del tejado verde. Tal metodología se aplicó en el estudio, como método pionero en esta área de investigación.

Cuadro 1 Análisis estructural de tejados verdes. 

Tipo de tejado verde
Dimensiones Extensivo Semi-intensivo Intensivo
Substrato-edificio 60-200 mm 120-250 mm 150-400 mm
Peso 60-150 kg·m-2 120-200 kg·m-2 180-500 kg·m-2
Mantenimiento Bajo Periódico Alto
Costo Bajo Medio Alto
Irrigación Bajo Periódico Regular
Plantas Sedum, pastos Pastos, hierbas Perenales, árboles

Fuente: International Green Roof Association (IGRA, 2007)

En el Cuadro 2 se establecieron varias categorías para la densidad de verde: muy alto (MA), alto (A), medio (M), bajo (B) y no existente (N). Como primer paso, se define el índice ponderado de evaluación verde (GEWI, por sus siglas en inglés), mediante la adición de áreas verdes en tejados y paredes:

GEWI=N*WTG

donde:

N = número de manchas verdes (tejados [horizontales], paredes [verticales]) ubicadas con Google Earth (para tejados) y por observación directa (para muros). En inglés, la literatura sobre "agricultura vertical" incluye tejados y paredes, pero la traducción en español, "agricultura de altura", también se refiere a tejados y paredes.

WTG=disponibilidad al enverdecimiento

WTG = disponibilidad al enverdecimiento.

Por ejemplo, si en una calle determinada había tres tejados y paredes con una densidad alta (50 a 75 % de área verde), lo que significa WTG alto, y dos tejados con baja densidad (<25 %), lo que significa WTG bajo, el GEWI será:

GEWI=3A+2B=(3*4)+(2*1)=14

Cuadro 2 Índice de disponibilidad al enverdecimiento (WTG). 

WTG Índice verde ponderado Área verde (%)
Muy Alto (MA) 6 >75
Alto (A) 4 51-75
Medio (M) 3 25-50
Bajo (B) 1 <25
No existente (N) 0 0

Fuente: elaboración propia (2015)

Para la primera parte del estudio fue necesario seleccionar los distritos a ser estudiados. En este caso, siete distritos fueron seleccionados al azar por conveniencia, proporcionando los recursos disponibles, pero con diferentes características de la población (ingresos y edad): tres en Madrid, dos en Barcelona y dos en Sevilla. Hubo dos razones principales para elegir estos distritos; en primer lugar, eran vecindarios urbanos con límites claros y, segundo, tenían un alto nivel de actividad (casas, oficinas, tiendas, etc.), lo que haría posibles entrevistas directas en la segunda fase de la evaluación

El estudio de la agricultura vertical se llevó a cabo con la información de la vista aérea de Google Earth. Estos datos se recolectaron para los siete distritos seleccionados y se midió la intensidad de verde. En cada distrito se identificó el número de calles a estudiar y se midieron las áreas verdes tanto en los tejados como en los patios. Cada tejado y patio de las calles seleccionadas se midió cuidadosamente para determinar el porcentaje cubierto de vegetación, utilizando el índice WTG. Estas se clasificaron según las categorías definidas anteriormente. Con esto, se obtuvo una visión general de la situación de enverdecimiento en cada calle y el área promedio de patios y tejados que eran verdes.

A continuación, se expone con detalle el procedimiento seguido en cada uno de los distritos. Por ejemplo, si tomamos las calles del distrito de Salamanca y medimos el verdor de los tejados en esas calles, obtenemos 2 muy alto (MA), 10 alto (A) y 28 bajo (B); multiplicamos esos tejados por el índice WTG para cada tipo y el resultado es un GEWI de (12 + 40 + 28) = 80. Como otro ejemplo, si se consideran los patios del distrito de San Martí en Barcelona, la presencia total de la agricultura urbana en las calles estudiadas fue: 6 muy alto (MA), 14 alto (A), 49 medio (M) y 193 bajo (B). Cuando se multiplicó por los coeficientes (36 + 56 + 147 + 193), el GEWI fue de 432. Un último ejemplo es un caso de Sevilla: los patios del vecindario de Nervión. La agricultura urbana tiene la siguiente distribución en los patios de las 30 calles estudiadas: 180 bajo (B), 10 medio (M), 8 alto (A) y 22 muy alto (MA). El GEWI es igual a 180 + 30 + 32 + 132 = 374.

Evaluación socioeconómica de la agricultura vertical

Para el análisis socioeconómico en profundidad, se seleccionó el distrito de Salamanca de Madrid. Este fue elegido porque es un distrito central con tráfico alto y actividad comercial. Entre las ciudades europeas, Madrid tiene una de las áreas verdes más altas por habitante (70 m2) y el distrito de Salamanca tiene 13,000 árboles en las calles, pero no hay grandes parques dentro de su perímetro. Debido a que el área está muy construida, una de las posibilidades para aumentar el número de áreas verdes es a través de la agricultura vertical en patios y en tejados. El distrito está situado en el centro de Madrid, con una superficie de 540 ha y un total de 144,000 habitantes según el último censo en 2014. La actividad económica se centra en oficinas y comercios con un ingreso per cápita anual de 27,000 euros en 2009. La zona fue una de las primeras áreas de planificación urbana moderna, desarrolladas por el promotor Marqués de Salamanca, en una red de calles paralelas.

El estudio socioeconómico consistió en entrevistas cara a cara con los residentes del área, con el fin de conocer sus actitudes hacia la agricultura urbana en su vecindario. Primero, la encuesta se hizo a una pequeña muestra piloto de conveniencia (n = 16 personas, empleados de la universidad). Finalmente, se realizaron un total de 178 entrevistas cara a cara en abril de 2015. Los entrevistadores pasaron varios días en los distritos mencionados reuniendo la información relevante. En algunos casos, se hicieron citas previas con los propietarios, representantes de oficinas y tiendas, pero en otros casos, las personas que entraban a las casas en el distrito fueron abordadas directamente. Algunos residentes rechazaron tomar parte en la entrevista y algunos cuestionarios no fueron completados en su totalidad, por lo cual no se consideraron en el número final.

Resultados y discusión

Estudio tecnosocioeconómico

Una vez que todos los distritos se estudiaron, los resultados se recopilaron en el Cuadro 3. A partir de estos resultados, se puede ver y cuantificar que los distritos de Salamanca (Madrid), San Martí (Barcelona) y Nervión (Sevilla) tienen GEWI mayor; es decir, mayor presencia de la agricultura urbana en sus calles. Dado que el índice solo se refiere a edificios y casas, puede ser posible que haya parques y áreas de recreación con árboles o jardines en los distritos con menor GEWI. Un GEWI menor no significa áreas "sin árboles" o "contaminadas". El interés es solo con la agricultura urbana.

Cuadro 3 Distritos estudiados en Madrid, Barcelona y Sevilla donde se identificaron superficies disponibles para áreas verdes urbanas. 

Distrito Número de calles Total Promedio
Patios Tejados Patios Tejados
Salamanca (Madrid) 28 210 80 7.5 2.85
Chamartín (Madrid) 103 1,302 192 12.6 1.86
Prosperidad (Madrid) 16 94 21 5.9 1.3
San Martí (Barcelona) 34 432 128 12.7 3.7
Eiample (Barcelona) 23 238 45 10.3 1.9
Nervión (Sevilla) 30 374 32 12.5 1.1
Cero-Amate (Sevilla) 57 290 40 5.1 0.7

Fuente: elaboración propia, 2015

El estudio técnico proporciona un instrumento fácil, práctico y asequible para describir las áreas verdes en los tejados o los muros de un distrito urbano. Es posible medir y cuantificar el área potencialmente verde y su éxito depende del uso final por los residentes de esos edificios.

Existen otros métodos sofisticados y costosos (que no estaban disponibles para este estudio) que permiten no solo medir la superficie sino también la inclinación del tejado (Torres & Arranz, 2015). Estos métodos conceden diseñar infraestructuras verdes específicas para ser instaladas en esos tejados. Otra cuestión importante en el análisis técnico es la capacidad de la infraestructura para soportar una zona verde potencial, ya sea extensiva (con baja densidad de plantas) o intensiva (con una alta densidad de plantas).

Estudio socioeconómico

La segunda parte de esta investigación incluyó un estudio en el distrito de Salamanca de Madrid, seleccionado por sus características geográficas y socioeconómicas. El distrito está situado en el centro de Madrid y es uno de los más dinámicos en cuanto a negocios y actividades comerciales. La contaminación es muy alta (Dirección General de Sostenibilidad y Control Ambiental, 2016) y la posibilidad de crear parques o jardines a nivel de calle es casi inexistente, dada la disposición de calles y edificios. No obstante, los edificios ofrecen muchos tejados disponibles para infraestructuras verdes y el objetivo era conocer las opiniones de los residentes sobre estos temas.

La información sobre las actitudes, preocupaciones y deseos de los habitantes de los edificios fue recopilada a través de entrevistas personales. El grupo más grande de entrevistados (60 %) era propietario o arrendatario de su hogar/oficina. También hubo porteros (15 %) que tenían buena información sobre la situación. Alrededor de 60 % de las personas entrevistadas tenían un tejado que podía transformarse en un espacio verde. La mayoría de los tejados (61 %) fueron gestionados por el vecindario comunitario y solo 26 % tenía propietarios privados. Algunas personas no sabían quién era responsable de la gestión de su tejado. La preferencia por el uso final de la azotea o patio fue: jardín con flores (50 %) o huerta (50 %).

Los principales obstáculos que los entrevistados esperaban encontrar si había un nuevo uso de su espacio eran la falta de conocimiento sobre cómo manejarlo (32 %), el costo probable de la nueva actividad (29 %) y la excesiva burocracia que se tendría que enfrentar si el espacio se convirtiera en huerta o jardín (15 %). Con relación a la gestión del nuevo espacio verde, la mayoría de los entrevistados (30 %) preferiría delegar las tareas a un experto, ya sea público o privado, mientras que algunos preferirían manejar el área personalmente o con amigos y familiares (25 %). En cierta forma, estas respuestas están relacionadas con un nivel bajo de conocimiento de las prácticas agrícolas entre los ciudadanos urbanos.

Por otra parte, hubo una reacción positiva a la idea de los tejados verdes, y los entrevistados estaban dispuestos a utilizar sus tejados de una manera diferente. La cantidad máxima que invertirían en el reacondicionamiento de sus tejados, en su "nueva aventura verde", es, para 76 % de los encuestados, menos de 3,000 euros, mientras que 18 % estaría dispuesto a gastar 3,001 a 5,000 euros y 6 % más de 5,000 euros.

En resumen, el distrito madrileño de Salamanca tiene un alto potencial de instalación de tejados verdes, según la información técnica y socioeconómica. Alrededor de 475,000 m2 ofrece muchas posibilidades de transformación, ya sea en tejados verdes regulares o capital intensivo y elementos de trabajo (invernaderos). Teniendo en cuenta los resultados de las entrevistas personales, se sugiere que la promoción de tejados verdes en el distrito de Salamanca siga diferentes estrategias. Una acción debe orientarse hacia los tejados comunitarios de vecindad (61 % de los disponibles) y los beneficios para los residentes: actividades comunes, fiestas privadas, huertos ornamentales, etc., dependiendo del uso que deseen.

Otra estrategia podría ser dirigida a los propietarios privados ya que tienen la oportunidad de ampliar su espacio de hogar en espacio al aire libre con uso recreativo. Esta posibilidad es muy popular y ya hay diferentes iniciativas para fomentar las actividades. El jardín botánico, la universidad y los servicios de extensión del ayuntamiento ofrecen cursos introductorios para personas interesadas en crear su propio huerto o jardín. Este es un tema clave ya que muchos entrevistados estaban interesados en esta opción, pero no sabían manejarlo (33 % de la población). Además, casi un tercio de los encuestados (30 %) estaban a favor de delegar el mantenimiento de los jardines o huertos, por lo que esta es una gran oportunidad para los empresarios privados que ya están iniciando negocios enfocados en estas áreas urbanas específicas.

Otra estrategia importante es la simplificación de la burocracia y la facilitación de la conversión de los nuevos tejados verdes. Los residentes estaban dispuestos a instalar los tejados, pero como la inversión innovadora es alta, iniciativas como los subsidios directos o el crédito fomentarían la conversión y podrían complementar el desembolso inicial mencionado por los habitantes que estaba entre los 3,000 y los 5,000 euros.

Conclusiones

El aumento de la cantidad de espacios verdes en los edificios podría ayudar a aliviar los graves problemas de contaminación que enfrentan muchas ciudades. En este estudio se identificaron los principales actores en las áreas verdes urbanas, sus opiniones y reacciones a las condiciones actuales, para luego mostrarles las posibles soluciones. Este trabajo plantea una metodología técnica y socioeconómica original en dos etapas; es una metodología asequible, fácil y disponible que podría ser utilizada en la identificación de tejados para infraestructuras verdes. Se propone un nuevo índice para medir la "presencia de verde" en un entorno urbano; el índice, denominado índice ponderado de evaluación verde (GEWI, por sus siglas en inglés), establece la relación entre el número de tejados y el WTG de los habitantes. Este estudio mostró las diferencias en tejados verdes potenciales entre diferentes distritos. El segundo paso fue el estudio socioeconómico en el distrito madrileño de Salamanca, pues es crucial conocer las actitudes y necesidades de los residentes urbanos y hay una gran oportunidad para mejorar su calidad de vida a través de la creación de tejados verdes. Ambos análisis pueden servir para definir estrategias con el fin de mejorar la calidad de vida urbana a través de la infraestructura de tejados verdes.

References

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Recibido: 08 de Marzo de 2016; Aprobado: 13 de Marzo de 2017

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