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Revista Chapingo serie ciencias forestales y del ambiente

versión On-line ISSN 2007-4018versión impresa ISSN 2007-3828

Rev. Chapingo ser. cienc. for. ambient vol.17 no.spe Chapingo ene. 2011

http://dx.doi.org/10.5154/r.rchscfa.2010.09.089 

Sistemas de alimentación para las cabras y evaluación cualitativa de los piensos a los que se tienen acceso durante la temporada de seca: dos estudios de caso del altiplano mexicano

 

Feeding systems for goats and qualitative assessment of feedstuffs accessible during the dry season: two case studies from the mexican highlands

 

Philipp Nagel1; Maria Wurzinger ; Luis Iñiguez2; Francisco Guadalupe Echavarría Chairez3; Manuel de Jesús Flores Nájera3; Juan Manuel Pinos Rodríguez4; Walter Jorge Gómez Ruiz4; Werner Zollitsch1

 

1 Division of Livestock Sciences, Department of Sustainable Agricultural Systems, BOKU-University of Natural Resources and Life Sciences, Vienna, Austria. Telephone: +43-1-47654-3260; Fax: +43-1-47654-3254. E-mail: maria.wurzinger@boku.ac.at (Corresponding author).

2 International Center for Agricultural Research in the Dry Areas (ICARDA), Aleppo, Syria.

3 National Institute of Forestry, Agricultural and Animal Research (INIFAP), Calera V.R., Zacatecas, MEXICO.

4 Instituto de Investigación de Zonas Desérticas, Universidad Autónoma de San Luis Potosí San Luis Potosí, MEXICO.

 

Recibido: 11 de octubre, 2010
Aceptado: 27 de abril, 2011

 

RESUMEN

El objetivo de este estudio fue caracterizar las estrategias de alimentación existentes y las principales fuentes de alimentación utilizadas en dos diferentes sistemas de producción caprina en el altiplano mexicano durante la temporada de seca. Se recolectaron plantas forrajeras importantes en los pastizales, éstas fueron analizadas para conocer su contenido de nutrientes. En encuestas y talleres participativos, los granjeros proporcionaron información sobres sus sistemas de producción. Se recopilaron análisis químicos de 43 plantas forrajeras durante la temporada de seca, estos análisis en su mayoría mostraron escasos contenidos de nutrientes. Algunas leguminosas y compuestas tuvieron un valor razonable de alimentación, pero podrían contener mecanismos de defensa los cuales limitan su uso potencial. Mejorar o incluso mantener la productividad del sistema de producción actual depende fuertemente del mejoramiento de la base nutricional, sobre todo durante la temporada de seca que es cuando las plantas forrajeras escasean. Enfoques recientes, como el cultivo de ciertas plantas forrajeras, las cuales también contribuyen a la reducción de la erosión y la pérdida del suelo, deberían ser desarrollados e implementados. La información proporcionada por los granjeros muestra que los dos sistemas de producción estudiados en el presente artículo difieren: Por una parte, los granjeros se basan principalmente en los métodos agrícolas tradicionales, y por la otra, los granjeros están continuamente en busca de nuevas opciones agrícolas con fuerte apoyo técnico de un proyecto externo.

Palabras clave: Feeding strategies; feedstuff; nutrient content; dry season; goats; Mexico.

 

ABSTRACT

The aim of this study was to characterize existing feeding strategies and main feed sources utilized in two different goat production systems in the Highlands of Mexico during the dry season. Important fodder plants were collected on the rangelands and analyzed for their nutrient content. In interviews and participatory workshops farmers provided background information about their production systems. Chemical analysis of 43 fodder plants, collected during the dry season, showed mostly poor nutrient contents. Some legumes and composites had a reasonable feeding value, but may possess defense mechanisms which limit their potential utilization. Improving or even maintaining the productivity of the current production systems strongly depend on the improvement of the nutritional basis, especially in the dry season when suitable fodder plants are scarce. Recent approaches such as the cultivation of certain fodder crops which also contribute to the reduction of erosion and soil loss should be consequently developed and implemented. The information provided by farmers show that the two production systems studied herein differ: farmers in one study site mostly rely on traditional farming methods, while in the other site farmers continuously search for new farming options with the strong technical support of an external funded project.

Key words: Feeding strategies; feedstuff; nutrient content; dry season; goats; Mexico.

 

INTRODUCCIÓN

La mayoría del altiplano mexicano está conformado por zonas áridas y semiáridas. Su población depende fuertemente de la agricultura y la ganadería (Echavarría et al., 2006). 40.9 millones de hectáreas del territorio mexicano no son adecuadas para la cría de ovejas y ganado debido a las limitaciones topográficas, la temperatura y la precipitación (Mayén, 1989). Una de las razones de la importancia de la cabra sobre todo para la subsistencia de los pequeños productores (Echavarría et al., 1992; Kosgey et al., 2006), es su capacidad de sobrevivir en ambientes donde los recursos son muy escasos. En estas regiones y a lo largo del año, la dieta de las cabras se basa principalmente en la pastura, con una alimentación adicional de vegetación arbustiva nativa durante el verano y el otoño, y rastrojo al pastar en terrenos de maíz y frijol durante el invierno y la primavera.

La raza predominante del altiplano mexicano es la cabra criolla, la cual se cree que por lo general es robusta y se sabe adaptar a las condiciones de muchas de las regiones de México (Gall, 2001). Los pequeños productores tienen como objetivo principal la producción de carne de cabra en diferentes sistemas de producción y para distintos mercados (Améndola et al., 2005; Valdés, 2004). Otros estudios muestran que los pequeños productores frecuentemente mantienen a sus cabras como una reserva monetaria con el fin de poder adquirir alimentos y ropa o de realizar (grandes) inversiones por ejemplo, para maquinaria, semillas o combustible, cuando se requiera (Echavarría et al., 1992; Kosgey et al., 2006).

En estas regiones, la dieta de las cabras se basa principalmente en pastura a lo largo del año, con una alimentación adicional de vegetación arbustiva nativa durante el verano y el otoño y rastrojo al pastar en campos de maíz o frijol durante el invierno y la primavera. Las altas tasas de ocupación ganadera y la falta de manejo de las pasturas ponen en peligro tanto a la base nutricional para las cabras como al ecosistema debido al sobrepastoreo. La densidad de la vegetación disminuye y muchas de las plantas son suprimidas por la presión del pastoreo, que a su vez aumenta la presión en la vegetación que queda. Las fuertes lluvias y los vientos dan lugar a la erosión, la cual puede causar pérdidas de entre 50 y 200 t·h-1·año-1 (Estrada et al., 1999).

Existe poca información sobre la composición de los pastizales nativos y sobre las plantas forrajeras para las cabras en el altiplano mexicano (Ramírez et al., 1991; Ramírez et al., 2004). Las cabras son capaces de seleccionar las partes de las plantas que contienen mayores nutrientes. Para un mayor entendimiento de las limitaciones nutricionales de los sistemas de producción y para el desarrollo de enfoques para avances futuros (Huston, 1978), se requiere de un mayor conocimiento sobre estas plantas, sobre las partes que son consumidas y su valor nutricional.

Por ellos, este artículo se enfoca en la disponibilidad de recursos alimenticios y describe las plantas forrajeras más importantes y su valor nutricional, intentando mantener el contexto para todos los sistemas de producción mediante la derivación de información relevante para su desarrollo futuro.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Área de estudio

Se identificaron dos sitios de estudio, uno se localizó en el estado de Zacatecas (ZAC; altiplano central mexicano; con un área total de 75,300 km2 y con una población de 1,354,000) y el otro en el estado vecino de San Luis Potosí (SLP; al este de Zacatecas; con un área total 61,000 km2y con una población de 2,299,000). En ambos estados, la mayor parte de la tierra puede ser caracterizada como árida o semiárida, con casi 2/3 de la población del estado viviendo ahí (Estrada et al., 1999).

En ZAC, el estudio se llevó a cabo en el ejido de Pánuco, 2300 m sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio anual de 15.2 °C (Medina, 2004) y una precipitación anual de entre 350 y 400 mm con mayor auge entre mayo y septiembre (Flores et al., 2005). En SLP, el área de estudio fue el ejido de San José de la Peña (municipio de Villa de Guadalupe), 1,700 m (González 2005), con una temperatura promedio anual de 19.4 °C (SMN, 2004) y una precipitación promedio de 386 mm (con promedios anuales de entre 140 mm y hasta 660 mm), ocurriendo principalmente entre mayo y octubre (González, 2005).

Recolección de datos

Los datos fueron recolectados durante la temporada de seca (entre febrero y junio). En SLP, se les acompañó a 7 granjeros mientras llevaban a sus animales a realizar su pastoreo diario, en este momento se hizo la recolección de las plantas forrajeras más importantes. La importancia de las plantas forrajeras fue estimada en base a la percepción de los granjeros o a la observación de las cabras en busca y consumo de éstas. Las muestras fueron colocadas en bolsas de papel durante la recolección, después fueron secadas a una temperatura de 65 °C por 72 horas, para después ser almacenadas a temperatura ambiente. Todas las muestras fueron analizadas en el Instituto de Investigación de Zonas Desérticas (I.I.Z.D) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). El contenido de materia seca fue analizado utilizando un analizador de humedad MX-50 de la compañía A&D, limitada, de Japón. Se determinó la Abra detergente neutro (NDF, por sus siglas en inglés) y la fibra detergente acido (ADF, por sus siglas en inglés) de acuerdo con Van Soest et al. (1991). El contenido energético de los alimentos fue estimado siguiendo el método descrito por Walker (1995). La proteína cruda (CP, por sus siglas en inglés) fue analizada siguiendo el procedimiento de Kjeldahl (AOAC, 1990). Para llevar a cabo este análisis se utilizó el Sistema Digestor Büchi K-437 y la Unidad de Destilación Büchi B-324.

En ZAC, se acompañó repetidamente a 3 granjeros en los pastoreos diarios (de 4 a 6 horas) y fueron encuestados enfocándose en aspectos generales y socioeconómicos. Se analizaron datos adicionales de las encuestas de 44 granjeros en el 2005, estos datos fueron proporcionados por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). En el sitio de SLP, se elaboró un cuestionario, con el cual se obtuvo información similar a la obtenida en ZAC.

Se contó con la participación de 15 personas en el taller en Pánuco (ZAC), este taller fue organizado y moderado por trabajadores del INIFAP (La Laguna, Coahuila, México). 19 participantes asistieron al taller en Matehuala (SLP). Ambos talleres se enfocaron en problemas específicos de los granjeros y de la región en general, pero también en posibilidades futuras y en esfuerzos que se necesitan para el desarrollo. En cada taller se dio una introducción general a los participantes, después continuo un debate, en donde se contaba con un moderador y con una persona que tomaba notas en un rotafolio. Esto para garantizar que todos pudieran leer las notas e incluyeran comentarios.

Análisis de datos

Los datos de la encuesta fueron capturados en Excel y analizados utilizando el procedimiento de GLM del programa estadístico SAS® (SAS, 2002) con el sitio (ZAC o SLP) o aspectos del manejo alimenticio como efectos Ajos. Se probó la interacción de los efectos Ajos, pero no fue significante y por ello se excluyó.

Se realizó un reporte por cada uno de los talleres, este reporte se basó en las notas realizadas en los rotafolios durante el ejercicio. Finalmente se realizaron comparaciones entre ambos sitios, las cuales fueron descritas cualitativamente.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Composición química de las plantas forrajeras

Se realizó un análisis químico de todas las plantas forrajeras (partes que se consumen) recolectadas mientras se acompañaba al pastoreo diario de las cabras (Cuadro 1). En el cuadro se presenta los valores para toda la planta, a excepción de alguna otra especificación.

Basándose en requerimientos sugeridos (NCR, 1981) y en el consumo de alimento previsto en cabras criollas (Williamson y Payne, 1978), las cabras que viven en los dos sitios necesitarían ingerir entre 1 y 1.5 kg de DM en la alimentación diaria, la cual contiene por lo menos 100 g de CP/kg DM. Por ello, un contenido de CP de 100 g/kg DM fue utilizado como un tipo de punto de referencia nutricional para la caracterización de las plantas según su idoneidad como fuente de proteína para las cabras. Además, las plantas forrajeras fueron clasificadas como de "muy buena calidad" con respecto a su digestibilidad, si contenían un nivel máximo de 350 g NDF/kg DM y 250 g ADF/kg DM, respectivamente (Norton, 1994; Van Hao y Ledin, 2001; Lanyasunya et al., 2006).

Entre las plantas analizadas, la Gramineae tuvo el contenido más bajo de proteína cruda y el más alto de ADF. Solo el Zea mays y la Avena sativa (no mayores a dos semanas) superaron a la otra Gramineae en su contenido de proteína cruda con un máximo de 136 y 102 g CP/kg DM (avena y maíz, respectivamente). La razón por la que la otra Gramineae presentó un bajo contenido de proteína cruda fue porque ésta fue recolectada durante la temporada de seca, cuando se encontraba en etapa de lignificación. Los granjeros observaron que las cabras continuaron alimentándose con esta planta, pero solo como último recurso, cuando no había acceso a otra planta, mientras que al inicio de la temporada de lluvia esta planta era considerada como una planta forrajera valiosa.

De 50 muestras analizadas provenientes de 43 plantas diferentes, 30 muestras alcanzaron o superaron el contenido de proteína cruda de 100 g/kg DM, 10 de ella eran Leguminosae y 6 compositae. Referente al contenido de NDF, solo 8 muestras (3 Agavaceae, Chenopodiaceae, Compositae, Euphorbiaceae, Gramineae y Resedaceae) se encontraron por debajo del límite sugerido de 350 g NDF/kg DM. Después de quitar las muestras con contenido de ADF mayor a 250 g/ kg DM, se mantuvieron 19 muestras (7 Leguminosae, 3 Agavaceae, 2 Compositae, 2 Chenopodiaceae y otras). La combinación deseable de alto contenido de proteína cruda y bajos contenidos de NDF y ADF solo fue encontrada en 6 muestras (Agavaceae, Chenopodiaceae, Compositae, Euphorbiaceae, Gramineae y Resedaceae) y 16 muestra (7 Leguminosae, 2 Compositae, 2 Chenopodiaceae y otras), respectivamente.

Los granjeros encuestados comentaron que algunas de las plantas recolectadas como: Schinus molle, Reseda luteola, Prosopis laevigata, etc, pueden contener sustancias, que impiden el consumo de cantidades sustanciales: a pesar del alto contenido de CP y el bajo contenido de Abra (Cuadro 1) lo que convertiría a la mayoría de estas plantas en plantas forrajeras excepcionales. Los granjeros observaron que la mayoría de las cabras las evitan. Otra plantas recolectadas (Salsola tragus, Bidens odorata, erodium cicutarium, etc.) eran muy difíciles de encontrar en la mayoría de los pastizales deteriorados y por ello, no contribuían con cantidades relevantes de CP en la ración diaria. Plantas como Calliandra eriophylla, Acacia schaffneri, Senna wislizeni, etc. protegen a sus hojas y frutos con espinas para que los animales no puedan comerlos en grandes cantidades. El alto contenido de ceniza de algunas plantas (Cuadro 1) puede provenir del método de recolección: pues si se observaba que las cabras comían toda la planta, incluyendo (partes de) la raíz, se tomaban las muestra de acuerdo a esto.

Los granjeros en ambas regiones se unieron activamente en la búsqueda de forrajes para sus animales, ya que las cabras obviamente eran desafiadas nutricionalmente de manera severa durante la temporada de seca. En ZAC, los granjeros quitaron las espinas de la Opuntia stenopetala, la cual proporcionó nutrientes adicionales y agua a las cabras. En SLP, esta medida se practicó de forma más pronunciada; es decir, los granjeros cortaron hojas, flores o frutos del Agave salmiana, ayudaron a las cabras a tomar los frutos del Echinocactus platyacanthus y además proporcionaron hojas y flores de Yucca filifera en sus pastoreos diarios.

En SLP, se utilizó Medicago sativa y Zea mays (de producción hidropónica) como suplementos alimenticios para machos cabríos de raza pura y para todo el rebaño, respectivamente.

Tanto en ZAC como en SLP, el suplemento alimenticio más común fue Zea mays.

Sistemas alimenticios

Ambos sistemas de producción dependen de la utilización de vegetación arbustiva nativa. Durante la época de lluvia (de mayo a septiembre), la mayoría de los granjeros lleva a sus animales a los pastizales a pastar. En el invierno (de noviembre a marzo), los granjeros llevan a sus cabras a las tierras de labranza, donde crecen la mayoría de las plantas herbáceas después de que se realiza la cosecha de los cultivos. Con las primeras lluvias de la primavera o el verano, los granjeros inician la siembra de maíz y frijol en estas tierras de labranza, lo que genera pastizales para que las cabras pasten y se alimenten. La situación alimenticia mejora con el inicio de las lluvias. Los resultados presentados aquí son similares a los publicados anteriormente (Flores et al., 2005). Dependiendo de la disponibilidad y de las necesidades nutricionales de los animales, en ambos sitios se utilizó maíz y frijol como suplementos, ya sea la planta completa o el residuo de cultivo. Esto coincide con previas investigaciones (Mayén, 1989). En ZAC, las dietas fueron suplementadas de diciembre a enero y en SLP de noviembre a mayo. Hace algunos años los granjeros de SLP comenzaron a sembrar avena sin riego durante la época de seca, así mismo sembraron semillas de maíz, utilizando capacidades residuales de un sistema hidropónico en un invernadero pequeño, el cual era usado principalmente para la producción de vegetales. De este modo, les fue posible proveer alimentos suplementarios específicos, apuntando a un aumento en la longitud del periodo de lactación.

Los granjeros arreaban a sus cabras durante el día y por la tarde las regresaban a los rediles. Además de que los llevaban a zonas con buena alimentación, les proporcionaban plantas forrajeras, las cuales se encontraban protegidas con espinas o fuera de su alcance (ejemplo la especie Agavaceae y la especie Cactaceae).

Las especies de plantas forrajeras encontradas en el sitio de ZAC difieren de aquellas recolectadas en sitio de SLP. Aunque, algunas plantas estaban presentes en ambas áreas, se observaron especies diferentes en los dos sitios. Plantas como la especie Flourensia cernua, Larrea tridentata, Zinnia acerosa y Artiplex, las cuales se esperaba ser encontrar entre las plantas forrajeras más importantes de ZAC (Flores et al., 2005) no se encontraron, y en el sitio de SLP se encontraron pero de manera muy escasa. Los granjeros reportaron que las cabras consumen estas plantas, lo que podrían poner en peligro esta especie, sobre todo si se presentara una alta presión de pastoreo (Estrada et al., 1999).

Aspectos de manejo del ganado

En general, la cría de cabras fue crucial para la supervivencia y el ingreso de los granjeros y sus familias, en ambos sitios. Las cabras utilizadas en ambos sitios son caracterizadas por su relativa baja producción lechera y producción de carne (Gall, 2001), además de su robustez. Los granjeros de San José de la Peña (SLP) comentaron que la introducción machos exóticos de raza pura para el cruzamiento, aumenta la producción de leche de su rebaño. Al mismo tiempo, ellos tuvieron que buscar una nueva estrategia de alimentación para mantener el nivel de producción lechera. Galina et al. (1998) observó que en ambientes semiáridos de México, los suplementos en los animales juegan un papel importante para mantener la producción de leche caprina y el ingreso de los granjeros, mientras se conserva la biodiversidad de los pastizales.

Por otra parte, los granjeros enfatizaron que los machos exóticos de raza pura o los machos cruzados con una proporción alta de genes exóticos, a menudo reaccionaron con mayor sensibilidad a las condiciones adversas de los pastizales. Una de las preocupaciones que se expresó en este sentido fue que la vegetación con espinas afectó el comportamiento alimenticio de las cabras exóticas y dañó el bienestar de los animales, lo que pudo haber contribuido con una escasa producción y mortalidad; otros estudios señalan a los problemas reproductivos de las razas exóticas de clima templado en ambientes tropicales (Mellado et al., 2006; Mariante et al., 2009; Dickson-Urdaneta et al., 2000). Esto debe ser considerado en actividades de desarrollo futuro con el fin de convencer a los granjeros que ellos son capaces de mantener animales de cría altamente productivos o especialmente valiosos solo si implementan medidas de manejo adecuadas.

A excepción de los granjeros de San José de la Peña (SLP), quienes adquirieron machos cabríos debido a su participación en un proyecto, la mayoría de los granjeros de México, dependen de los machos cabríos criollos. En algunas ocasiones, el gobierno y otras organizaciones otorgan machos cabríos a los granjeros como subsidios o para experimentos. Se podrían alcanzar mejores resultados dentro de los proyectos participativos, cuando los granjeros están involucrados desde el inicio (Kosgey et al., 2006), y no sólo con las medidas aisladas. No obstante, en ambas regiones, las condiciones climáticas junto con el estado nutricional influyeron en las actividades productivas de las cabras. Es más probable que el apareamiento ocurra durante la temporada de lluvia, debido a la mala condición corporal de la mayoría de las cabras durante la temporada de seca. Sin embargo, ya sea la preñez o la fase de crianza de las crías se presenta frecuentemente en la temporada de seca con condiciones muy difíciles.

Se encontraron diferencias en el enfoque de la producción entre los dos sitios de investigación. La producción de cabras en SLP se enfocó a la cría de cabras y a los productos lecheros, los cuales eran consumidos por la familia de los granjeros o vendido en los pueblos de los alrededores. En SLP, los productos lecheros en general fueron más apreciados y mejor pagados, especialmente durante la temporada de seca, donde había menos leche disponible. En ZAC, los animales adultos fueron principalmente producidos y vendidos en mercados locales, la producción lechera no fue relevante para el ingreso de la mayoría de los granjeros, pero si fue importante para la nutrición de las familias de los granjeros, a pesar de que se mencionó que las cabras sólo podrían ser ordeñadas durante la temporada de lluvia.

De acuerdo con Huston (1978) las necesidades nutricionales de las cabras difieren entre las razas y también entre las cabras en diferentes lugares, zonas, localidades geográficas. La heterogeneidad obvia del ganado criollo observado agrega a las dificultades para el desarrollo y la implementación optimizada conceptos de alimentación y de cría. Las encuestas realizadas en ambos sitios muestran que los distintos enfoques de producción tienen que ser manejados con diferentes estrategias de alimentación. Como se observó en San José de la Peña (SLP), los granjeros estuvieron en busca de un nuevo suplemento alimenticio, de manera constante y fundamental, para las cabras en periodo de lactancia. Se debería dar una atención específica a la situación nutricional durante la temporada de seca, cuando la producción lechera se encuentra obstaculizada pero los precios de la leche y de los productos lecheros son altos. Los granjeros en Pánuco (ZAC) principalmente se enfocan en la producción de carne, practican estrategias de alimentación tradicional y comúnmente no se involucran en actividades de innovación con el fin de desarrollar el sistema de producción. A pesar de que las cabras en Pánuco (ZAC) fueron desafiadas por las condiciones adversas, los granjeros podrían todavía vender sus animales en el mercado, mientras que la producción lechera no fue posible durante la época de seca.

Perspectivas de los granjeros

En las encuestas, los granjeros de ZAC señalaron que la mayoría de sus hijos no tenía interés de continuar con la producción de cabras, mientras que en SLP, los jóvenes mostraron interés en la producción de cultivo y en la crianza de ganado o incluso ya habían heredado el ganado de sus familias. Entre otros, un factor importante para esta actitud fue un proyecto en curso en SLP, el cual ofrecía perspectivas para la sobrevivencia económica de los granjeros. El apoyo financiero que ellos recibieron por parte del estado y del gobierno federal y por parte de otras organizaciones privadas y públicas, así como la asistencia de un consultor profesional, los ayudó a identificar e implementar nuevos enfoques. La instalación de programas de desarrollo es esencial para el compromiso de los granjeros y la continuación de actividades correspondientes aun después de una terminación formal de tales programas (Kosgey et al., 2006).

Los esfuerzos para mejorar y desarrollar los sistemas de producción agrícola necesitan tratar factores más allá de los aspectos técnicos de la producción de las cabras: mientras que los granjeros en el sitio ZAC solicitaron un mejor apoyo público del sistema de producción de cabras en general, la sociedad rural sufrió problemas sociales tales como una alta tasa de migración, especialmente de los jóvenes, quienes se dirigen hacía centros urbanos, dentro o fuera de México, lo cual con lleva a la falta de mano de obra en las granjas. Estos problemas sociales, la deficiencia en la infraestructura y las opciones para un desarrollo futuro han sido abordadas anteriormente (Estrada et al., 1999).

 

CONCLUSIÓN

Además de la falta general de plantas forrajeras, las cuales contienen una cantidad suficiente de proteínas y otros nutrientes, el valor alimenticio de importantes plantas forrajeras es muy variable. Los animales son desafiados nutricionalmente, especialmente durante la temporada de seca. Por lo que se deben encontrar soluciones sustentables que mejoren la capacidad de producción y que al mismo tiempo mantengan o mejoren la estabilidad ecológica del ecosistema agrícola. Una de las pocas opciones para la producción forrajera se encuentra en el uso adecuado de tierras de cultivo, incluyendo el suministro del agua. Acciones innovadoras, tales como el cultivo de avena en la temporada de seca, podrían servir de ayuda para prevenir la perdida de suelo y también para ayudar a los granjeros a mantener sus animales a pesar de esta temporada difícil. Cambios más importantes en el sistema de producción sólo pueden ser realizados dentro del marco o de los programas participativos con buen diseño, incluyendo apoyo financiero y transferencia de conocimientos.

 

AGRADECIEMIENTOS

A BOKU-Universidad de Recursos Naturales y Ciencias Vivas en Viena por su apoyo financiero. Los autores están agradecidos con los miembros del INIFAP CIR NORTE CENTRO e INIFAP Zacatecas por su apoyo.

 

LITERATURA CITADA

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