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Valenciana

Print version ISSN 2007-2538

Valenciana vol.12 n.24 Valenciana Jul./Dec. 2019  Epub Dec 30, 2019

 

RESEÑAS

Tiempo de Revueltas. Cuatro: nota roja y sentido trágico

Jorge Alberto Ramírez* 

*Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa

Mateo, José Manuel. Tiempo de Revueltas. Cuatro: nota roja y sentido trágico [La firma de José Revueltas]. Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Filológicas/Centro de Estudios Literarios/Universidad Nacional Autónoma de México, , 2018.

El libro de José Manuel Mateo es el cuarto de una serie titulada Tiempo de Revueltas. Los tres libros anteriores son también de su autoría. Se trata de un reconocido especialista en la obra de José Revueltas, galardonado con el VIII Premio Internacional de Ensayo, concedido por Siglo XXI Editores. Este libro se concentra en los tres textos de nota roja que José Revueltas firmó en el periódico El Popular en 1942. La primera parte es un estudio muy bien informado de José Manuel Mateo; la segunda parte está compuesta por las tres notas rojas de José Revueltas; por último tenemos un apartado titulado “Apostillas”, en el que se ofrecen definiciones de los diversos términos y referencias que aparecen en las notas.

El estudio de José Manuel Mateo se titula “‘Pienso muy lejos’: nota roja y sentido trágico en manos de José Revueltas”. Lo primero que interesa al autor es esclarecer el tema de las notas rojas escritas por Revueltas. Varios críticos revueltianos coinciden en que la faceta periodística del escritor, en este género criminal, ha sido poco explorada. Sugieren también que su labor fue más abundante de lo que parece. Sin embargo, José Manuel Mateo prefiere enfocarse en lo que está documentado, es decir, en las tres notas firmadas por Revueltas en el periódico El Popular, lo que constituye hasta ahora, con evidencia, el trabajo periodístico de Revueltas en este género. Claro que (lo sabe Mateo) queda la posibilidad de mostrar mediante un examen estilístico la marca revueltiana en algunas otras notas publicadas de forma anónima en dicho periódico. Esto es posible porque, según Mateo, Revueltas además de ser un reportero era sobre todo un editor (38). Esto significa que podía trabajar con los datos recabados por otras personas y darles un estilo y forma personal.

Lo que distingue a las notas de Revueltas, según el investigador, es el punto de enfoque. Por ejemplo, en su nota sobre Gregorio Cárdenas Hernández, el célebre asesino de mujeres, Revueltas se concentra en las “cuestiones menos atractivas del suceso” (42), es decir, en las discusiones públicas que este fenómeno generó entre psicólogos especialistas, que tenían oportunidad de exponer sus teorías ante un hecho de carácter insólito. No el suceso sino los efectos del suceso (y también la psicología de los asesinos) era lo que interesaba a Revueltas. En esta nota, titulada “Día a día aparece más clara la naturaleza psico-patológica de G. Cárdenas Hernández”, publicada el 4 de octubre de 1942, Revueltas llama la atención sobre la discusión académica un poco para mostrar los prejuicios de los científicos mexicanos ante un psicólogo español que pronunció su hipótesis sobre el caso. Mateo señala que esa discusión facultativa transformó el tema en una serie de acusaciones xenófobas. La nota de Revueltas se aleja del morbo sanguinario de la nota roja para convertirse en una crónica de las disputas metodológicas de los que, en ese momento, tenían la voz autorizada para descifrar la piscología de un asesino serial.

La segunda nota, publicada el 6 de octubre de 1942, titulada “Mi hijo será el último en juzgarme. Patético Relato de sus Crímenes hace la Filicida”, podríamos decir que es la más revueltiana. Sobre esta nota José Manuel Mateo hace una valiosa observación: en relación con la nota de Gregorio Cárdenas, esta nota sobre una madre que mata a sus dos hijas funciona de contraste, pues si la otra se convirtió en una discusión académica, ésta no tiene explicación o, al menos, no puede explicarse de la misma manera (53). En este sentido estamos en el mundo de Revueltas, oscuro y patético, trágico y cruel. La asesina, Ricarda, madre de dos hijas menores, tiene la conformación psicológica de los personajes de Revueltas. Al ser interrogada por un juez, lo que llama la atención a Revueltas es la miseria y dureza de esa mujer, por eso reproduce sus palabras: “Ricarda no miente, no inventa coartadas, no trata de exculparse” (82). La forma de esta nota es casi enteramente un diálogo entre el juez y la mujer, que a su vez, simbólicamente, es un enfrentamiento entre una concepción letrada de la justicia y un dolor innombrable. “Ni a usted ni a nadie les puedo hacer comprender, porque ni usted ni nadie han sentido lo que yo” (81), dice Ricarda. Mateo se detiene en unas palabras escalofriantes de la asesina, las cuales son el núcleo trágico de esta nota, el núcleo que también podríamos llamar “revueltiano”. La mujer que asesinó a sus dos hijas esconde un motivo más oscuro que el de la pobreza y el hambre. En la nota se lee la voz de la mujer: “Pienso muy lejos -dice textualmente Ricarda-, no en lo que me va a pasar mañana, sino [en] el porvenir dentro de cincuenta años, de diez, de cinco, y siempre será igual, por eso maté” (82). Mateo enfatiza esta “conciencia trágica del tiempo” (61) y su tonalidad desolada como elementos que interesan particularmente a Revueltas. Este énfasis se enriquece con una exposición de la tradición trágica de los griegos. Dentro de la línea de madres que matan a sus hijos, Ricarda (según Mateo) representa una excepción: no son varones a los que mata, sino mujeres. Esta excepción no la separa de la tradición trágica. Para Mateo, Ricarda tiene una conciencia trágica, muy parecida a la de Edipo, “por su capacidad de saber y por la conciencia de que sabe” (69).

La tercera nota, titulada “Gregorio Cárdenas Hernández. Motivo de una Acalorada Disputa de Médicos Especialistas”, publicada el 21 de octubre de 1942, es una extensión de la primera nota, concentrada en la discusión entre neurólogos en torno al caso escandaloso de Gregorio Cárdenas. José Manuel Mateo señala un rasgo en el estilo de las notas de Revueltas: “En estas notas no hay unidad interna, porque ni siquiera el interés de Revueltas se mantiene en torno a Gregorio Cárdenas sino que se desplaza hacia el doctor Lafora y la asamblea que lo juzga” (60). Justo esta particularidad es la que domina en la tercena nota. El caso del multihomicida se ha convertido en un linchamiento público contra un psicólogo español (Lafora) que ha vertido sus hipótesis sobre las causas criminales del asesino. La nota se transforma en una crónica con abundantes descripciones. Es la crónica de un juicio, no contra Cárdenas sino contra el médico que lo analiza. Mientras Lafora explica su metodología y el resultado de sus investigaciones, el resto de los médicos reunidos lo desacredita y no muestra empacho en manifestar su indignación por ser un español y no un mexicano quien opine sobre el caso. La nota con tales características podría condescender en un texto superficial. No lo es. Lo que ahí expone Revueltas es el flujo de conocimientos psicopatológicos y criminalísticos que circulaba en el México de los años cuarenta. La discusión va entre si Cárdenas es epiléptico o esquizofrénico y si una de las dos es la razón de su comportamiento asesino. No hay conclusiones porque la discusión se interrumpe ante la solicitud de unos de los médicos de que Lafora no participe en el simposio. En realidad las conclusiones no importan. Lo que importa es la exposición de Revueltas sobre una entusiasmada inquietud por parte de los científicos mexicanos para explicar un caso inaudito. Lo que sí cuenta con una admirable conclusión es el texto de José Manuel Mateo. El autor señala que los tres textos “están marcados por la mujer como sujeto de la violencia: las mujeres víctimas del homicida masculino, las niñas víctimas de la madre, la madre asesina porque es víctima de la miseria y el abandono masculino… incluso el doctor Lafora queda inscrito en este círculo de violencia contra lo femenino cuando se le acusa de adivinación, práctica asociada a las brujas” (59).

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