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Revista mexicana de ciencias agrícolas

versión impresa ISSN 2007-0934

Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.6 no.4 Texcoco may./jun. 2015

 

Artículos

 

Análisis de producción y comercialización hortícola del estado de Puebla: un enfoque de cadena de valor*

 

Analysis of horticultural production and marketing of the State of Puebla: a value chain approach

 

Ezequiel Arvizu Barrón, Yesica Mayett Moreno1, José Luis Martínez Flores1, Elías Olivares Benítez1 y Lizbeth Flores Miranda1

 

1 Centro Interdisciplinario de Posgrados-Universidad Popular Autónoma del estado de Puebla. 17 Sur 901, Col. Santiago. Puebla, Pue. C. P. 72410. México. Teléfono: 01 222 229 94 00 ext. 7527. (yesica.mayett@upaep.mx; joseluis.martinez01@upaep.mx; elias.olivares@upaep.mx; lizbeth.flores01@upaep.edu.mx). §Autor para correspondencia: arvizubarron@hotmail.com.

 

* Recibido: septiembre de 2014
Aceptado: febrero de 2015

 

Resumen

El valor de la producción agroalimentaria del estado de Puebla ocupa el sexto lugar a nivel nacional. Sin embargo, los beneficios para los productores de hortalizas de la región no han sido los esperados en gran medida debido al intermediarismo y ausencia de análisis relacionados a la cadena de valor, logística y cadena de suministro. El presente estudio recopiló la información de algunos agentes que participan en la cadena de valor de la producción- comercialización de hortalizas en cuatro municipios del Distrito de Desarrollo Rural de Tecamachalco, Puebla, México. Utilizando un enfoque de investigación mixto (la metodología funcional, de cadena de valor y de LEADER), complementada con otra de alcance exploratorio, descriptivo y transversal se identificaron y analizaron a los agentes de dicha cadena (servicios externos, producción- cosecha y comercialización). En otoño de 2013 se aplicaron encuestas estructuradas a 165 productores con "limitada vinculación al mercado, en transición o de rentabilidad frágil" de cuatro hortalizas. Se puede deducir que los tres eslabones no funcionan bajo el enfoque horizontal y vertical. El rediseño de esta cadena podría optimizar la distribución y accesibilidad de los alimentos, disminuir mermas con el respectivo incremento de su competitividad, niveles de ingreso y seguridad alimentaria.

Palabras clave: agentes de la cadena, hortalizas, integración, productores pequeños, servicios de apoyo.

 

Abstract

The value of agricultural production in the State of Puebla ranks sixth nationally. However, the benefits for vegetable growers in the region have not been expected largely due to the absence of middlemen and analyses related to the value chain, logistics and supply chain. This study collected information from various actors in the value chain of production-marketing of vegetables in four municipalities in the District Rural Development of Tecamachalco, Puebla, Mexico. Using a mixed research approach (functional methodology, value chain and LEADER), supplemented with other exploratory, descriptive and cross-range identified and analysed the agents of the chain (external services, production-harvest and marketing). In autumn 2013 survey structured to 165 producers with "limited market attachment, transition and fragile profitability" on four vegetables were applied. The three links do not work under the horizontal and vertical approach. The redesign of this chain could optimize the distribution and accessibility of food, reduce wastage with the respective increase their competitiveness, income levels and food security.

Keywords: chain actors, integration, small producers, support services, vegetables.

 

Introducción

El enfoque de cadenas de valor se ha ido adaptando dinámicamente según se entienden sus beneficios y aplicaciones (CODESPA, 2010), lo define como un modelo de análisis e intervención que busca añadir valor económico y social sostenible para las personas que conforman los eslabones más vulnerables y que tiene un gran potencial para tener resultados favorables. Otra perspectiva es a través de las convencionales "cadenas productivas" o formas de organización tradicional de los diferentes actores de las actividades económicas que van desde la producción hasta los consumidores finales de un producto (Ostertag et al., 2007). Desde la óptica socioeconómica y analítica las cadenas productivas agroalimentarias no son homogéneas ni lineales, están inmersas en actividades de compra- venta micro y macroeconómicas, complejas, dinámicas e interconectadas (García et al., 2010). La información de las condiciones de intercambio entre los agentes de la cadena se considera estratégica; puede utilizarse para facilitar el diálogo entre estos actores y propiciar el diseño de políticas públicas que fomenten su competitividad e incorporen en condiciones más favorables a productores vulnerables con acceso limitado a servicios de mercadeo y centros de distribución de productos agrícolas (García et al., 2003).

Diversos documentos (Villa, 2011; DOF, 2013), reconocen que el acceso a capacitación, créditos, tecnología en la producción es prácticamente ausente para aquellos con "limitada vinculación al mercado" (72.6%), comparada con la de aquellos productores "en transición" (8.3%), con "actividad empresarial de rentabilidad frágil" (9.9%), más aún con quienes tienen una actividad pujante (8.4%) y dinámica (0.3%). Es preocupación de diversos organismos nacionales e internacionales "potenciar la competitividad de las empresas agroalimentarias procurando elevar la productividad de las unidades de baja escala" (IICA, 2010; DOF, 2013). Dicho esfuerzo también se plasma en la "estrategia agroalimentaria para la productividad" (DOF, 2013; PND, 2013- 2018) la cual propone elevar la productividad del minifundio a través de modelos de asociatividad (clúster) y la integración de la cadena productiva que otorgue un papel más activo a los pequeños productores a lo largo de la cadena de valor reconociendo y fortaleciendo sus capacidades productivas e innovadoras.

Con ello se pretende detonar el potencial hortícola regional en tanto se dinamice la producción y distribución de alimentos de manera eficiente y equitativa. Esta estrategia requiere identificar los eslabones de la cadena productiva, asesoramiento sobre la planeación de la producción, el procesamiento, la distribución y comercialización de productos visualizado a la agricultura como un proceso de valor integrado y sistémico que propicie una ganancia equitativa, un desarrollo incluyente y equilibrado para todos quienes participan.

La metodología de cadena de valor contribuye a analizar el proceso que sigue un producto desde la obtención de materia prima, procesamiento, transporte y distribución (Ahumada y Villalobos, 2011). Además identifica qué factores y agentes de esa cadena inciden en que los eslabones representados por pequeños productores y microempresarios se encuentren en una situación de pobreza permanente (GTZ, 2009; CODESPA, 2010). Este enfoque trata de incorporar una mejora sistémica y sostenible al funcionamiento de una cadena productiva, como un instrumento de análisis y diseño de estrategias para desarrollar la competitividad a nivel empresarial (Porter, 1985; Büyüközcan et al., 2008; Riisgaar et al., 2010).

El flujo de información, servicios de apoyo, así como el financiamiento deben estar presentes durante todo el proceso y análisis de la cadena de valor, tomando en cuenta a los proveedores de insumos (semillas, plántulas, agroquímicos, compostas, entre otros), pequeños y medianos productores, transformadores (empacadores, agroindustrias, distribuidores), vendedores y consumidores (Arvizu et al., 2014). El reto de esta perspectiva es conseguir que el conjunto de actores trabajen bajo principios económicos, en donde al mezclar factores de la producción (capital y mano de obra) e insumos agrícolas generen como resultado una mercancía con valor para su comercialización (Nicholson y Christopher, 2010).

Entonces resulta indispensable estructurar información directamente relacionada con la oferta y demanda de productos agrícolas con el propósito de apoyar la planeación de la producción bajo un enfoque basado en la generación de valor y calidad de los productos, el estudio de los requerimientos de los usuarios del insumo-producto (en sus diferentes etapas a lo largo de la cadena agroalimentaria), como eje rector para la planeación de la producción, distribución, diseño de estrategias de comercialización y la cooperación entre los agentes. En suma se trata de una coordinación horizontal y vertical de sus actividades (CODESPA, 2010; Ejigu et al., 2012).

En México la producción de hortalizas en los últimos años se ha intensificado debido a su importancia económica tanto en la generación de ingreso nacional como internacional. En el país se encuentra entre las 10 principales potencias mundiales en producción de alimentos, es el cuarto productor de vegetales congelados y el quinto en brócoli (DOF, 2013). Las exportaciones a socios comerciales indican que la superficie de siembra de hortalizas se ha triplicado en los últimos 10 años así como su valor de producción. El valor de la producción agroalimentaria del estado de Puebla es la sexta a nivel nacional (DOF, 2013). Sin embargo, los beneficios para los productores de hortalizas de la región con "limitada vinculación al mercado, en transición o de rentabilidad frágil" no han sido los esperados, en gran medida debido al intermediarismo y entre otros por la ausencia de análisis relacionados a la cadena de valor, logística y cadena de suministro de los procesos de producción y comercialización.

Por ello, el objetivo general del presente artículo es generar información estructurada de la cadena de valor hortícola del estado de Puebla en el DDR de Tecamachalco, particularmente de los productores categorizados como con "limitada vinculación al mercado, en transición o de rentabilidad frágil" (Villa, 2011; DOF, 2013). Como objetivos particulares se pretende estudiar el sector de la cadena de valor hortícola del Estado de Puebla, identificar y analizar a los agentes de dicha cadena (servicios externos, producción y cosecha y comercialización) y proponer una estrategia de mejora para ésta.

 

Metodología

Metodología de análisis

Se utiliza una metodología que retoma aspectos de tres enfoques: el funcional de Malinowsky y De la Fuente (2005), el de cadena de valor (CODESPA, 2010; Trejo et al., 2011) y el de LEADER (Rey, 2010), que consiste en:

a) Identificación del sector de la cadena de valor. Mediante un enfoque territorial describe aspectos de producción, ubicación geográfica, recursos físicos y conocimiento de técnicas.

b) Identificación de agentes de la cadena de valor. Bajo el enfoque ascendente participativo se identifica el eslabón de productores ayudado de información secundaria y primaria; la primera publicada en bases de datos oficiales, la segunda es mediante entrevistas estructuradas donde se pregunta su relación con otros agentes que intervienen en la cadena.

c) Análisis de los agentes de la cadena de valor. Se basa en el enfoque ascendente. La recopilación de información se hace mediante encuestas semiestructuradas, tratando de sensibilizar a los informantes de la importancia de su participación e inclusión en los sistemas de producción y comercialización para la identificación de las debilidades y fortalezas del sector hortícola. En la recopilación de la información primaria se incluyen preguntas que dan un panorama general de aspectos técnicos (producción, cosecha y comercialización); económicos (aproximación de costos de producción,); sociales (organización para la producción y comercialización). Esta información sirve para elaborar un diagnóstico de la situación actual en que se encuentra la cadena de valor; se obtiene por municipio y de manera local de manera directa con los agentes que intervienen en dichas actividades pues es difícil encontrarla en bases de datos oficiales a ese nivel de detalle.

d) Análisis de la cadena de valor. El análisis de cada uno de los agentes de la cadena sirve para identificar el nivel de integración que tienen los productores (si existe comunicación entre ellos), y agentes externos (detecta el grado de integración entre los agentes medida a través del número de organizaciones y reuniones que han conformado), tanto a nivel vertical como horizontal.

e) Estrategia de cooperación para la mejora de la cadena. Con la identificación y análisis previo de cada uno de los agentes se podría diseñar una estrategia para la mejora en los aspectos técnicos, económicos y sociales, así como la pertinencia de una integración vertical y horizontal, que incluya iniciativas, participación y fomente confianza entre ellos. Con ello se espera incrementar la competitividad dentro y fuera de la cadena.

 

Fuentes de información, región de estudio y tamaño de la muestra

El trabajo de campo se llevó a cabo durante el periodo de otoño 2013 utilizando información primaria y secundaria. Para determinar el área de estudio, el número y ubicación de municipios así como las hortalizas a analizar, se realizó un análisis de información secundaria a nivel municipal de la superficie sembrada y cosechada, rendimiento, precios medios rurales anuales, modalidad (riego o temporal) y valor de la producción de los principales cultivos del estado de Puebla Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera SIAP-SAGARPA (2012). De acuerdo a dichas estadísticas el Distrito de Desarrollo Rural (DDR) de Tecamachalco se caracteriza por la producción de hortalizas, principalmente bajo la modalidad de riego gracias a la disponibilidad de más de 700 pozos de agua profunda en la región (CONAGUA, 2009). Considerando lo anterior y dada su importancia económica y superficie sembrada, se eligieron para su análisis las siguientes hortalizas: brócoli, calabacita, col, lechuga y zanahoria de los municipios productores de Quecholac, Palmar de Bravo, Los Reyes de Juárez y Acatzingo. Durante el recorrido de campo exploratorio en los municipios seleccionados, los informantes clave explicaron que era difícil obtener un marco poblacional para definir la muestra de los productores que en el último año agrícola sembraron cultivos del interés para esta investigación puesto que cambian con frecuencia el tipo de productos sembrados en cada ciclo agrícola, o bien, deciden no sembrar. Entonces a través del método de muestreo no estadístico dirigido, se seleccionaron a los productores agrícolas quedando de la siguiente manera (Cuadro 1).

Para la obtención de la información primaria se utilizó una encuesta semiestructurada de 47 ítems con preguntas abiertas, cerradas y opción múltiple; cabe mencionar que algunas preguntas pueden ser contestadas con más de una opción, por lo que los porcentajes no siempre sumarán 100%. Estos fueron aplicados a 165 productores durante los meses de septiembre y octubre de 2013, gracias a la colaboración de autoridades municipales y al Centro de Apoyo al Desarrollo Rural (CADER) de SAGARPA, ubicado en el municipio de Quecholac, Puebla. El análisis de la información se realizó con el Software estadístico SPSS Statistics 21.0.

 

Resultados y discusión

a) Identificación del sector de la cadena de valor: grupo de hortalizas

La actividad agrícola en el DDR de Tecamachalco, Puebla, es estratégico ya que se siembran alrededor de 158 000 ha de las cuales 36% corresponden a la modalidad de riego, el resto es de temporal (SIAP, 2012). En los últimos 20 años los productores que pertenecen a dicho DDR se han dedicado a la producción de hortalizas, ya sea por tradición de siempre haberlas sembrado o bien, por reconversión productiva debido a sus niveles de rentabilidad con respecto a granos y oleaginosas. El grupo de hortalizas analizadas se siembran principalmente en cuatro municipios del DDR de Tecamachalco: Acatzingo, Los Reyes de Juárez, Palmar de Bravo y Quecholac, siendo estos dos últimos los que dedican mayor superficie de tierras a su siembra (Cuadro 2).

En el estado de Puebla la importancia económica y social que tiene este grupo de hortalizas es considerable debido a su nivel de rentabilidad, superficie sembrada, empleos generados, inversión necesaria en la compra de materias primas e insumos para la producción y cosecha (Arvizu et al., 2014), de ahí la relevancia del estudio de la cadena de valor en los municipios seleccionados.

 

b) Identificación de los agentes de la cadena de hortalizas

Con base a la información recopilada en la fase de campo se identificaron a los agentes que participan en la cadena de valor del grupo de hortalizas estudiadas (Figura 1).

 

c) Análisis de los agentes de la cadena de valor de hortalizas

Servicios externos. Los servicios que prestan estos agentes a lo largo de la cadena de valor son fundamentales para llevar a cabo la producción y comercialización de hortalizas. Estos procesos se dan mediante la mezcla de factores de la producción e insumos, por lo que es indispensable contar con ellos cuando los agentes lo requieren. Para las actividades de siembra y cosecha, los productores adquieren los insumos agrícolas con proveedores locales (44%), regionales (44%), estatales (2%), nacionales (2%), importación (4%) y otros (6%); los dos primeros se explican por la cercanía entre el área de siembra y las tiendas de agroquímicos, por la facilidad para adquirirlos dependiendo las necesidades fisiológicas de las plantas sembradas, así como por los problemas de plagas y enfermedades que llegaran a presentarse durante su desarrollo.

Las asesorías y capacitaciones por personal especializado a los productores hortícolas son necesarias para mejorar la calidad de la producción. De los 165 productores entrevistados, 68% contestó que no han recibido asesorías o capacitación en los dos últimos ciclos de producción. El 32% restante afirmó que han recibido algún tipo de asesoría en los siguientes rubros: 1) siembra (5%) por parte de ingenieros agrónomos, amigos y proveedores de agroquímicos; 2) uso de agroquímicos (18%), por parte de autoridades del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del estado de Puebla (CESAVEP), personal de tiendas de agroquímicos y autoridades de SAGARPA; 3) proceso de producción (9%); 4) cosecha (1.2%) por autoridades del CADER de Quecholac y tiendas de agroquímicos; y 5) control de plagas y enfermedades (18.2%) por ingenieros agrónomos, proveedores de insumos agrícolas, amigos y productores de hortalizas.

Para llevar a cabo estas actividades se necesita de financiamiento antes, durante y al finalizar la producción. Los productores respondieron que disponen de diferentes fuentes de financiamiento, la principal y más importante es a través de ahorros personales (41%); ingresos remanentes de la cosecha anterior (36%); crédito bancarios (13%) y el resto complementan la inversión para la siembra con recursos provenientes de programas gubernamentales, remesas, prestamistas informales y venta de animales de traspatio.

Producción y cosecha. Durante las entrevistas realizadas a los productores, se encontró que la mayoría de ellos son hombres (90%) y el resto mujeres; la edad promedio de los productores es de 55 años. El 39% pertenece al rango de edad de los 21-50 años, el 24% de 51-60, 22% de 61-70 y el 14 % de 71-90 años. Esto quiere decir que alrededor del 60% tiene más 50 años. Los años cursados de escuela oscilan entre 1 y 12; 69% cursó la primaria y sólo 32% la concluyó; 12% no cursó ningún año de escuela (no saben leer y escribir); 13% de ellos tiene la secundaria concluida y 3% la preparatoria. El tiempo promedio de dedicarse a la actividad productiva hortícola es de 24 años, sólo 10% tiene más de 40 años. La variedad de hortalizas sembradas en cada año agrícola es diversa, depende mucho de las condiciones climáticas y niveles de precios.

La mayoría siembra brócoli (66%), le sigue lechuga (58%), col (40%), cilantro (24%), zanahoria (23%) y tomate verde (22%); como productos complementarios siembran: acelga, ajo, apio, betabel, cebolla, cebollín, chile, coliflor, ejote, espinaca, frijol, jitomate, maíz, nopal, perejil, poro y rábano. El 72% de los productores consideran importante la aplicación de insumos agrícolas durante la producción de hortalizas con el fin de mejorar la calidad, 56% para aumentar rendimientos, 18% para obtener un mejor precio de venta.

La aplicación de dichos insumos principalmente es por recomendación de los proveedores de agroquímicos (25%), técnicos agrícolas (15%), amigos y familia (10%), y por experiencia de otros productores (7%). Los principales problemas o limitantes que han enfrentado los productores durante la producción hortícola han sido problemas de plagas (57.6%), bajos rendimientos (21%), altos precios en los insumos agrícolas (20%); costos de producción (15%) y comercialización (12%); asistencia técnica (11%); organización entre los productores (6%) y falta de asistencia técnica (12%).

Una vez que los productos son cosechados, 95% de la producción se destina para su venta al mercado. El resto se reserva al autoconsumo y al intercambio por otros productos; sin embargo, por el volumen de producción y grado de perecibilidad es imposible almacenarlos por periodos prolongados.

Comercialización. Los productores deciden qué y cómo producir con base en la decisión propia (72%) y sólo una pequeña proporción (15%) lo hace pensando en las características y demanda del mercado; otra parte toma en cuenta el abasto y disponibilidad de agua (19%), variaciones de los precios en el mercado (21%), y 4% lo hace por un previo acuerdo entre productor y comprador. Un poco antes del proceso de cosecha, los productores deben pensar y decidir el destino de los productos en fresco.

Para la gran mayoría de ellos (85%) el destino principal de las hortalizas cosechadas es en el área de subastas y pasillos de la Central de Abastos de Huixcolotla. El 9% precisó que lo venden a acopiadores rurales (este tipo de compradores acuden directamente a las parcelas de los productores y ahí mismo realizan la transacción); otra parte se destina a mercados locales (4%) a través de mayoristas y detallistas que asisten directamente a la central de abastos Huixcolotla; apenas 2% indicaron que su producto lo destinan a la central de abastos de Puebla. Vale la pena señalar que únicamente dos productores destinan sus hortalizas a la exportación de manera esporádica, siempre y cuando su producción cumpla con los estándares de calidad que exige la comercializadora, sin embargo, no especificaron el país de destino de la misma.

Cuando se establece una relación entre vendedor y comprador de mercancías resulta necesario e importante llevar a cabo esta negociación de manera formal, es decir, a través de un convenio o contrato legal. No obstante, la gran mayoría de los productores entrevistados (81%) señalaron que la negociación de la venta de su producto sólo es de palabra (como comúnmente se dice "cara a cara"), sin la existencia de algún convenio o contrato; el resto de los encuestados hacen trato con compradores en relación al volumen entregado (7%); calidad (4%). Otras opciones de negociación se conocen comúnmente como "irse a medias", es decir, los productores brindan la tierra y mano de obra, los comercializadores proporcionan el dinero para la compra de materia prima e insumos agrícolas (2%); el restante (2%) definen el lugar de transacción, ya sea en su parcela o en otro punto previamente acordado.

Una vez que la cosecha se encuentra lista para ser vendida a los agentes de comercialización, el productor debe buscar canales eficientes para hacerlo. Los resultados de los cuestionarios indicaron que este sujeto vende su producción individualmente (88%), debido a que no le interesa un tipo de asociación con otros productores, o bien no sabe la forma de cómo organizarse para el proceso de comercialización; 2% de ellos indicaron que el producto lo venden a través de un grupo de productores organizados y sólo 1% por medio de una asociación. El resto no especificó la forma de comercialización de las hortalizas. Otro aspecto a considerarse antes de la venta del producto es su preparación, o bien, la forma en que los productores presentan el producto ante el posible comprador. Esta preparación consiste en la selección, lavado, almacenamiento, transporte y venta. El 54% de los productores explicaron que seleccionan el producto por tamaño, dependiendo el tipo de hortaliza (por lo general existen tres tamaños, donde el más grande es el que obtiene un mayor precio; la zanahoria es la única hortaliza que lavan con agua de pozo profundo y secan en máquinas especiales para quitar los restos de tierra y otros microorganismos, para dar una apariencia de limpieza).

Alrededor del 8% de los productores respondieron que colocan sus productos en cajas de madera y otro porcentaje similar en cajas de cartón. En contraste, 30% de ellos no hacen ningún tipo de preparación al producto. En relación al proceso de almacenamiento, un gran porcentaje de los productores (97%) no cuentan con un espacio físico para almacenar sus productos una vez que son cosechados, el resto indicaron que cuentan con un pequeño espacio físico a temperatura ambiente para resguardo.

Los productores trasladan el producto cosechado de la parcela a la Central de Abastos de Huixcolotla utilizando transporte propio (43%) y rentado (43%). Cuando el transporte es propio, el costo promedio oscila entre $100.00 y $300.00, incluyendo la gasolina y otros gastos, para un recorrido entre 5 y 25 kilómetros. Cuando es rentado, el costo oscila entre $200.00 y $600.00, y llegan a recorrer una distancia entre 3 y 20 kilómetros.

Importancia de la Central de abastos de Huixcolotla. Ubicada en la parte centro sur del estado de Puebla esta central es de gran relevancia social, económica y cultural para los productores. En ella se realiza más de 60% de la actividad comercial de productos hortícolas de la región (Arvizu, 2013). No es de extrañar que 92% de los productores opinen que ésta constituye un espacio físico estratégico tanto por la cercanía como disponibilidad de espacio físico para ofrecer y negociar el precio de su mercancía. Cerca de 84% de los productores-comercializadores explicaron que a partir de la venta de su producto en esta central, sus ingresos mejoraron. Por otro lado, 92% indicaron que esta Central es un espacio físico que facilita el encuentro entre los productores y mayoristas de origen y destino, debido a la opción que da a los productores de exhibir y negociar directamente el precio de sus productos. En general, más del 85% de los productores considera que ésta central ha sido de importancia para la región productora hortícola del DDR de Tecamachalco, puesto que forma parte fundamental del canal de comercialización de las hortalizas, desde la siembra hasta la venta al mayorista.

A pesar de que el 89% de los encuestados comentaron que esta Central facilita la comercialización de sus productos (tanto en el área de subastas como en los pasillos y bodegas) 11% manifestaron que existen restricciones para vender los productos tanto en horarios como en el número de veces que pueden acudir al mercado.

A través del tiempo los productores han tenido serios problemas con los agentes de comercialización para llevar a cabo una efectiva negociación del precio de sus productos, además de la falta de mercado en las épocas de cosecha y sobreoferta de hortalizas. El 94% de ellos explicaron que no han recibido capacitación por parte del algún organismo del gobierno estatal o federal mexicano en el tema de comercialización.

Necesidades de investigación y mejoramiento. En los procesos de producción y comercialización, el productor funge al mismo tiempo como comercializador ante el mayorista de origen, y se le cuestionó a éste en relación a las necesidades de investigación y mejoramiento que tienen para la producción de hortalizas. En orden de importancia, sus necesidades fueron las siguientes: mejoramiento genético de las semillas o plántulas (45%); manejo de plagas y control de enfermedades (39%); organización entre los productores para la producción (34%); sistema de riego automatizado (30%); asesoría para la aplicación de agroquímicos (25%) y mejoramiento de suelos (25%).

Otras necesidades mencionadas en menor proporción pero presentes en sus labores diarias fueron: mejoramiento en los procesos de comercialización; acceso a créditos; métodos para alcanzar la inocuidad de los productos agrícolas; agregación de valor en la postcosecha; almacenes especializados para resguardar la cosecha por un tiempo más prolongado; necesidad de transporte especializado para llevar los productos a los mercados regionales; marcas y etiquetas que distingan al producto de los demás; entre otros.

 

d) Análisis de la cadena de valor del sector hortícola

La información generada y estructurada de las diferentes actividades de producción y comercialización hortícola permitió entender cómo se encuentra articulada su cadena de valor. Se puede deducir que los tres eslabones (servicios externos, producción y comercialización) no funcionan bajo el enfoque horizontal y vertical; sin embargo, se llevan a cabo procesos productivos y de comercialización a pequeña y mediana escala en donde interactúan diversos agentes para ofertar productos hortícolas de calidad. La mayor parte de los insumos agrícolas se adquieren en la región aledaña a la producción facilitando su compra-venta y disponibilidad inmediata. Sin duda, los productores requieren asesoría y capacitación en temas de producción, comercialización y organización, con el fin de mejorar la cantidad y calidad ofertada de hortalizas al mercado.

Las fuentes de financiamiento para llevar a cabo la producción y comercialización son otro problema al que se enfrentan pues no existen instrumentos financieros adaptados a las condiciones con las que ellos trabajan. La Central de Abastos de Huixcolotla se ha convertido en el principal destino de los productos hortícolas del DDR de Tecamachalco, debido a que en ese espacio físico se tiene la oportunidad de negociar el precio del producto "cara a cara" entre el productor y mayorista de origen sin un documento legal o convenio. Por otro lado, no existe un criterio técnico que rija la selección del producto por tamaño y calidad; la falta de almacenes especializados hace aún más difícil el proceso de comercialización.

 

Conclusiones

Una estrategia de cooperación para la mejora de la cadena de valor hortícola en la región de estudio debería considerar el rediseño de la cadena de suministro y logística de sus actividades productivas y de comercialización para garantizar una mejor distribución y accesibilidad de los alimentos, disminuir mermas en el proceso de producción- comercialización, en apoyo a la competitividad de los productores de transición con el respectivo incremento en sus niveles de ingreso y su seguridad alimentaria.

Debido a la baja escolaridad de los sujetos de estudio, la enseñanza en innovación tecnológica y procesamiento de hortalizas en la fase poscosecha, podría incrementar su vida de anaquel diferenciando el producto fortaleciendo su competitividad y la posibilidad de negociar un mejor precio en el mercado.

Reforzar la inocuidad de los alimentos a través de análisis fitosanitarios, calidad de agua de riego, análisis microbiológicos y residuos tóxicos, permitiría evaluar la calidad de las materias primas utilizadas, el control en todas las fases de su elaboración, el cuidado en el transporte, almacenamiento y venta de alimentos asegurando la comercialización de alimentos sanos e inocuos en empresas nacionales e internacionales. Con gran énfasis se recomienda implementar capacitación en el manejo seguro de pesticidas y fertilizantes para evitar riesgos en la salud de los productores, y dar seguimiento al papel que juegan los proveedores de dichos insumos.

El apoyo a la formación de modelos de asociatividad, integración y cohesión social de productores, fortalecerían su capacidad de autogestión y negociación conjunta de opciones de financiamiento, del precio de sus insumos y productos, aspectos administrativos y legales con autoridades municipales, estatales y federales propiciando una ejecución equitativa de los recursos públicos destinados para este efecto.

La generación de información (inteligencia de mercados) sobre precios de insumos, productos y servicios a nivel nacional e internacional optimizaría la toma de decisiones referente a la planeación de los volúmenes de producción, el producto, los almacenes, costos y rutas de transporte a mercados alternativos al de la Central de Abastos de Huixcolotla. De esta manera se aprovecharía el producto en áreas diversas donde exista desabasto propiciando reducción de mermas y recuperación de la inversión.

 

Agradecimiento

Los autores(as) agradecen a la Dirección de Investigación de la UPAEP y al CONACYT por el financimiento recibido para esta investigación. Se agradece también al Centro de Apoyo de Desarrollo Rural (CADER) de Quecholac por las facilidades para entrevistar a los productores y comercializadores de hortalizas.

 

Literatura citada

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