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Revista mexicana de ciencias agrícolas

versión impresa ISSN 2007-0934

Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.2 no.5 Texcoco sep./oct. 2011

 

Artículos

 

Incorporación de cuentas ecológicas y servicios ambientales en las matrices de contabilidad social*

 

Incorporation of ecological accounts and environmental services in social accounting matrices

 

Adrián González Estrada, Maricela Camacho Amador2 y Dora Ma. Sangerman-Jarquín1

 

1 Campo Experimental Valle de México. INIFAP. Carretera Los Reyes-Texcoco, km 13.5. Coatlinchán, Texcoco, Estado de México. C. P. 56250. Tel. 01 595 9212657. Ext. 146. (dsangerman@yahoo.com.mx). §Autor para correspondencia: adrglez@prodigy.net.mx.

2 División de Ciencias Económico-Administrativas. Universidad Autónoma Chapingo. Chapingo, México. A. P. 56230. Tel. 01 595 9541500. Ext. 1668. (maryss-1831@yahoo.com.mx ).

 

* Recibido: octubre de 2010
Aceptado: octubre de 2011

 

Resumen

La intensidad de uso del ambiente y de los recursos naturales es tan grande, que su deterioro tiene un costo gigantesco para la sociedad, el cual no está siendo pagado por quienes más se benefician de él. Esto representa una falla del mercado y de la sociedad para lograr la sostenibilidad del sistema de producción actual. Las matrices de contabilidad social no expresan esos costos, menos aún los pagos eficientes que deberían cobrarse por ese deterioro; tampoco incluyen cuentas ecológicas y servicios ambientales. Con el fin de contribuir a la superación de estas deficiencias, los objetivos de esta investigación fueron: a) proponer un método para la introducción de cuentas ecológicas y de servicios ambientales en las matrices de contabilidad social; b) definir políticas económicamente eficientes y socialmente óptimas, para el uso sustentable de los recursos naturales y del ambiente; y c) aplicar esos resultados a México. El método usado se fundamenta en los principios de la teoría del equilibrio general y en la teoría de externalidades. Los resultados muestran que se alcanzaron los objetivos de la investigación; dado que los costos totales por agotamiento y degradación ambiental en México fueron 712 344 millones de pesos en 2004, se concluye que se requiere de una política fiscal-ambiental, que contemple un pago eficiente para financiar los servicios ambientales correspondientes, con el fin de restaurar la calidad y la capacidad productiva del ambiente y de los recursos naturales del país.

Palabras clave: degradación ambiental, equilibrio general, externalidades, política fiscal-ambiental.

 

Abstract

The intensity of the environment use and natural resources is excessive and its deterioration has a huge cost to society, which is not being paid by those who benefit most from it. This represents a market and society failure to achieve sustainability of the current production system. Social accounting matrices do not express these costs and even less efficient payments that should be charged for that damage; nor ecological accounts and environmental services. In order to help overcome these shortcomings, the aims of this research were: a) to propose a method for introducing ecological accounts and environmental services in the social accounting matrix; b) to define economically efficient policies and socially optimal for the sustainable use of natural resources and environment; and c) to apply these results in Mexico. The method used is based on the principles of general equilibrium theory and the theory of externalities. The results show that the objectives of this research were achieved; given that the total costs of depletion and environmental degradation in Mexico were 712 344 million pesos in 2004, it is concluded that a fiscal-environmental policy is required, which includes an efficient payment for financing environmental services, in order to restore the quality and productive capacity of the environment and natural resources of the country.

Key words: environmental degradation, externalities, fiscal-environmental policy, general equilibrium.

 

INTRODUCCIÓN

Está científicamente documentado que los alcances de las actividades productivas de la sociedad actual son tan grandes, que han adquirido una dimensión verdaderamente geológica, por lo que respecta a su impacto en el desarrollo del planeta tierra, en el creciente calentamiento global, en la dinámica de los climas y en la disponibilidad de recursos naturales (Vinogradov, 1991). Esos enormes efectos negativos tienen un considerable costo para la sociedad, el cual no está siendo cubierto por quienes se benefician en mayor medida de esa problemática.

En consecuencia, los verdaderos costos de la producción actual son considerablemente mayores a los costos contables, de carácter privado, que son los que pagan las empresas y demás agentes económicos. En estas condiciones, el proceso económico resulta ineficiente desde el punto de vista económico y social, ya que los agentes económicos no se enfrentan en la toma decisiones con los verdaderos costos de sus actividades; como lo demuestran para tales casos González-Estrada (2003 y 2004); Mas-Colell et al. (1995); Varian (1997); Cornes y Sandler (2000), sino que además puede conducir a la humanidad a la catástrofe.

Tan sólo en México, el deterioro ambiental y el agotamiento de los recursos naturales, tuvo un costo en el año 2004 de 712 344 millones de pesos (INEGI, 2006), equivalentes a 9.2% del producto interno bruto (PIB) de ese año, el cual no aparece contabilizado en el sistema de cuentas nacionales, tampoco en la matriz de contabilidad social del país. Además, los responsables principales de ese deterioro no pagan a la sociedad impuesto compensatorio por el deterioro al capital natural provocado por sus actividades. Esto significa que el producto interno bruto (PIB), sobreestima 9.2% el verdadero valor neto de todos los bienes y servicios finales que produce México anualmente. Como consecuencia de que no se han incorporado las cuentas ecológicas en las matrices de contabilidad social de un país, estas últimas han resultado siempre sobreestimadas.

Tanto en el sistema de cuentas nacionales como en las matrices de contabilidad social, los recursos naturales son considerados como bienes libres, de propiedad común y sin precio alguno (Stone, 1985; Taylor, 1990). Sin embargo, los costos de las actividades económicas y sociales han llegado a ser tan cuantiosos, que resulta injustificable dejar de considerarlos en el estudio de los procesos económicos actuales. Esos costos son externalidades que están afectando los conjuntos de producción de las empresas, el ingreso y el bienestar de los habitantes de cada uno de los países del mundo.

Esas externalidades negativas, causadas por el deterioro de los recursos naturales y del ambiente, no son pagadas por quienes las producen y se benefician de ellas, por lo que no aparecen explícitamente en la contabilidad de costos privados de las empresas, tampoco se expresan el precio de las mercancías producidas. Esta es una falla del mercado, generada principalmente por las empresas; sin embargo, pagada por toda la sociedad. También es una falla de la sociedad actual y de los gobiernos de la mayoría de las naciones, porque no se está haciendo lo suficiente para resolver esa problemática.

Leontieff (1941) combinó el análisis insumo-producto con cuentas ambientales, en particular con datos sobre emisiones al aire. Sin embargo, el problema aquí investigado es más amplio y complejo, pues las matrices de contabilidad social, son súper matrices que contienen a las de insumo-producto. González-Alcot et al., (2008) encontraron que el deterioro de los recursos naturales, es directamente proporcional al tamaño de la actividad económica pero no lo cuantificaron, tampoco introdujeron los costos de la degradación en una matriz de contabilidad social para México, pues su objetivo principal fue tan sólo el cálculo de multiplicadores ambientales de los costos por degradación ambiental.

El Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI, 2006), incorporó las cuentas ecológicas en el sistema de cuentas económicas de México, lo cual es un avance de gran consideración. Sin embargo, no se ha definido todavía un método para incorporar los costos por el uso y degradación de los recursos naturales y del ambiente, así como los costos de las políticas de restauración y de servicios ambientales en las matrices de contabilidad social.

El objetivo de esta investigación fue proponer un método para la introducción de cuentas ecológicas y de servicios ambientales en las matrices de contabilidad social que haga posible: a) obtener matrices de contabilidad social con cuentas ecológicas y servicios ambientales, que sean una solución económicamente eficiente y socialmente óptima, instrumentada como una asignación de equilibrio general de la economía con transferencias; b) definir políticas económicamente eficientes y socialmente óptimas para un uso sustentable de los recursos naturales y del ambiente; y c) modificar la matriz de contabilidad social de México con la incorporación de cuentas ecológicas y servicios ambientales.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Las fuentes del valor y los precios de los recursos naturales y del ambiente

El trabajo no es la única fuente de toda la riqueza. De acuerdo con Marx (1999), el trabajo es el padre del valor y la naturaleza, su madre. "La naturaleza es la fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni más ni menos que el trabajo" (Marx, 1985). Otra fuente de valores de uso es, desde luego, el trabajo concreto. Aquí se habla de la naturaleza en el sentido lato o general de la palabra, ya que incluye tanto el sustrato material de la producción como las fuerzas naturales.

Los recursos naturales y el ambiente, son parte de la naturaleza y contribuyen de una manera muy importante al proceso de formación del valor y al desarrollo de las economías de los países. Son condiciones esenciales de la producción y participan en el proceso de trabajo en calidad de medios de producción, pero muchos de ellos no son propiedad de nadie y los empresarios capitalistas los habían venido explotando en su beneficio, sin importarles su deterioro y sin pagar por su uso. El ambiente y los recursos naturales no fueron producidos por el trabajo del hombre, por lo que pueden tener un precio, se puede calcular su costo de oportunidad o su precio sombra, pero no tienen valor, puesto que no fueron producidos por el hombre o la mujer.

Los costos por el uso y degradación del ambiente y de los recursos naturales no fueron considerados previamente por la economía neoclásica, tampoco por la economía política marxista, debido que en el pasado eran poco relevantes. Sin embargo, en la actualidad, la magnitud de ese deterioro y daño es tal, que representa un costo explícito y tangible no sólo para la sociedad, sino también para las empresas y para las unidades familiares, al mismo tiempo que constituye beneficios considerables para otros.

El costo del uso del ambiente y de los recursos naturales en las ecuaciones macroeconómicas

Las principales variables macroeconómicas que expresan en forma sintética, la producción, el consumo y la acumulación, son las siguientes: P + M= CI + C + I + X + E; donde: P= producción bruta total; M= importaciones; CI= consumo intermedio; C= consumo final, I= inversión; X= exportaciones. Esta expresión relaciona la oferta total con la demanda total de bienes y servicios de la economía.

El indicador de la producción agregada en la contabilidad nacional es el producto interno bruto o PIB, que es el valor de los bienes y servicios finales producidos en la economía durante un periodo determinado. Por lo que la ecuación del PIB, es igual a la diferencia entre la producción y el consumo intermedio: PIB = P - CI= C + G + I + (X - M) + Bt+1 - (1+r) Bt; donde: Bt= flujos de capital recibidos por el país; r= rendimiento real; G= gastos del gobierno.

El proceso económico se lleva a cabo, entre otras cosas, mediante el uso de bienes de capital, los cuales como consecuencia de su utilización registran un desgaste o depreciación. De acuerdo con González-Estrada (1999), la ecuación fundamental de la acumulación de capital es: Ct + Kt+1 - (1 - δ) Kt + G + (Xt - Mt) + Bt+1 - (1 + r)Bt= PIBt; donde: It= Kt+1 - (1 - δ)Kt= inversión bruta de capital; δ= tasa de depreciación; Kt= stock de capital físico de una economía, el cual es un activo económico. Nótese que la depreciación: δ Kt, es lo que Marx llama capital fijo en sus esquemas de reproducción del capital.

De hecho, la ecuación fundamental de la acumulación de capital expresa tanto el consumo de capital fijo, como la formación bruta de capital. El capital circulante o consumo intermedio ya fue descontado de la producción bruta (P). Por definición, el producto interno neto (PIN) es igual al PIB menos la depreciación del capital: PIN= PIB - δKt; por lo tanto, PINt= Ct + (Kt+1 - Kt) + G + (Xt - Mt) + Bt+1 - (1 + r)Bt. Cuando existe una reevaluación de los activos de capital físico (Rt) entonces la inversión fija bruta es: It= Kt+1 - (1 -δ)Kt+ Rt; por lo que:

PIBt= Ct + Kt+1 - (1 - δ) Kt+Rt + Gt + (Xt - Mt) + Bt+1 - (1 + r) Bt.

Los activos se clasifican en económicos y ambientales. A su vez, los activos económicos se subdividen en producidos por el trabajo del hombre y la mujer y en no-producidos, que son las reservas probadas de los distintos recursos naturales. Los activos ambientales tampoco son producidos por el trabajo del hombre y la mujer, por lo que pueden tener un precio, pero no tienen valor, puesto que no fueron producidos por el hombre. Por esta razón, el concepto de activo adquiere nuevas dimensiones, al reconocerse que los recursos naturales y el ambiente interactúan con la actividad económica, incrementando o disminuyendo su crecimiento actual y futuro.

Por lo que la ampliación de la cobertura de los activos (Kt), económicos y ambientales, se puede expresar de la siguiente manera (INEGI, 2006): Kt = Kept + Kenpt + Kanpt; donde las variables de stock: Kept, Kenpt y Kanpt, representan el capital físico o "recurso económico producido", los recursos económicos no-producidos, como las reservas probadas de recursos, y los recursos ambientales, respectivamente. Ésta es la ecuación fundamental para la incorporación del capital natural en la matriz de contabilidad social, y para la modificación de la ecuación fundamental del crecimiento económico y la acumulación de capital.

El método para la obtención del balance de los activos, consiste en calcular los cambios observados entre el activo inicial (balance de apertura) y la disponibilidad al final del periodo (balance de cierre). Para integrar los balances de los activos no producidos, se requiere que los recursos sean susceptibles de ser cuantificados o, cuando menos, evaluado su cambio de calidad (INEGI, 2006). El balance total de los cambios que registran los activos no producidos, como consecuencia del agotamiento de los recursos naturales y de la degradación del ambiente, considerados como formación bruta de capital es el siguiente:

Kt+1 = Kt + (It - δKenpt) - (AGkenpt + AGkanpt +DGkanpt) + (ΔIkenpt + ΔIkanpt) + (Rkenpt+ Rkenpt+ Rkanpt).

Donde: para el período t: Kt+1= total de activos al final del periodo t; Kt= total de activos al inicio del periodo; δ= tasa de depreciación; Kept= capital físico; AGkenpt= agotamiento de los activos económicos no producidos en el periodo t; AGkanpt= agotamiento de los activos ambientales no producidos; DGkanpt= degradación de los activos ambientales no producidos; ΔIkenpt= cambios en los activos económicos no producidos; ΔIkanpt= cambios en los activos ambientales no producidos; DGkanpt= degradación de los activos ambientales no producidos; Rkenpt= reevaluación de los activos económicos producidos; Rkenpt= reevaluación de los activos económicos no producidos; Rkanpt= reevaluación de los activos ambientales no producidos; en Almagaro (2004) se discuten varias metodologías para el mismo problema.

El modelo de crecimiento sustentable de Weitzman y la renta de Hotteling

Existen tres medidas equivalentes para la imputación de un precio a los activos ambientales y a los recursos naturales: la renta neta o de Hotteling, el costo de uso o asignación por agotamiento y el costo del mantenimiento. Weitzman (1976) demostró que la anualidad que equivale al valor presente del consumo óptimo es igual al producto interno neto (PIN) valorado a precios óptimos y definido como: PINt= Ct + (Kt+1 - Kt) + Gt + (Xt - Mt) + Bt+1 - (1 + r)Bt. También demostró que el PIN, así definido, es igual al valor presente del Hamiltoniano del problema de crecimiento óptimo.

En una economía con recursos agotables, la proposición anterior significa que el PIN será igual al PIB menos la renta de Hotteling por concepto de la extracción de esos recursos; es decir, ds= donde: r= tasa intertemporal de descuento del consumo; q(t)= precio de los bienes de inversión; C(t)= consumo nacional; y por definición: dK = I(t) = , es la inversión.

Hartwick (1990 y 1977), basándose en Weitzman (1976), con el fin de obtener la trayectoria óptima que maximiza el bienestar social, dadas las restricciones de capital y las condiciones sociales y económicas de una sociedad, planteó el siguiente modelo dinámico: e-rt U(C(t)) dt; = -E + D; = f(K, L, E) - C(t) - h (S, E) - g(S, D); donde: r= tasa social de descuento; C(t)= consumo nacional; U(·)= función social de bienestar; S= reservas del recurso, = derivada de S con respecto al tiempo; E= extracción; D= nuevos descubrimientos de reservas; h(.)= función que representa los costos de extracción; g(.)= función de las actividades de exploración; K(t)= stock de capital físico de la sociedad; L(t)= disponibilidad de fuerza de trabajo; f(K, L, E)= función de producción o ingreso nacional.

El Hamiltoniano en valores corrientes es: HC(t)= U(C(t)) + λ(t) (-E + D) + µ(t) (f(K, L, E) - C(t) - h(S, E) - g(S, D)); donde: λ(t) y µ(t)= multiplicadores dinámicos de Pontryagin y representan los costos de oportunidad de las reservas de recursos y del capital, respectivamente. El Hamiltoniano evaluado con las condiciones de primer orden es: HC(t) = U(C(t)) + UC(t) + (fE - hE) (-E + D); dado que: U(C(t)) UCC(t); entonces: ; por lo tanto, PIN= C(t) + (fE - hE) = C* (t) + K* (t) - RE* + gDD*; donde: E*= extracción óptima del recurso; R*E*= costo de la extracción del recurso; gDD*= costo de oportunidad de las nuevas reservas descubiertas por la exploración evaluadas por su costo de oportunidad; y R= (fE - hE) es la renta unitaria del recurso, renta de Hotteling o costo de oportunidad del recurso in situ.

Método para la introducción de cuentas ecológicas y de servicios ambientales

El procedimiento que se propone a continuación, está basado en el método para la introducción de externalidades en la teoría del equilibrio general propuesto por González-Estrada (2003 y 2004). Con el fin de introducir los costos por agotamiento y degradación de los recursos naturales en la matriz de contabilidad social, primero es necesario que se introduzcan en las funciones de decisión los agentes económicos, costos y beneficios de uso del ambiente y de los recursos naturales, como lo sugiere Wan (1992) para toda clase de externalidades. Luego, se debe introducir una cuenta de capital ambiental y de recursos naturales en la matriz de contabilidad social, respetando siempre las ecuaciones de balance contenidas en esa matriz como el carácter biproporcional de la misma (Stone, 1985).

A continuación, se deben identificar aquellos agentes económicos que se benefician del usufructo del capital natural, que es social; es decir, aquellas unidades económicas que se benefician de esos recursos; no obstante, no incorporan en su estructura de costos el costo del uso y deterioro de ese capital. Después, se debe calcular una solución económicamente eficiente y socialmente óptima, instrumentada como una asignación de equilibrio de mercado con transferencias (González-Estrada, 2004). Más adelante, se debe introducir en las matrices de contabilidad social una cuenta de servicios ambientales óptimos.

El cálculo de una solución con esas características necesariamente requiere de una adecuada redistribución de los recursos iniciales (González-Estrada, 2003). Se requiere que los impuestos recabados por concepto de degradación ambiental y agotamiento de los recursos, se correspondan con los costos de los servicios ambientales óptimos, para reponer la capacidad productiva de los recursos (González-Estrada, 2004).

Por último, con el fin de completar la solución, se debe definir una política ambiental óptima socialmente y eficiente en el sentido económico. Una vez obtenida la matriz de contabilidad social con cuentas ecológicas y servicios ambientales, la renta de Hotteling se calculará de la siguiente manera: R= VBP - CI - SS - CCF - rCF; donde: VBP= valor bruto de la producción; CI= consumo intermedio o capital circulante; SS= sueldos y salarios; CCF= costos fijos o capital constante; rCF= ganancias del capital.

Instrumentos y estadísticas utilizadas

Se revisó la literatura relacionada con la explicación del funcionamiento general de una matriz de contabilidad típica (Kehoe, 1996; Vinicio, 2006). También se usó la matriz de contabilidad social de México 2004 elaborada por Barboza et al. (2009), la cual fue modificada por los autores(as) de esta investigación, con el fin de incorporar en ella las cuentas ecológicas y los servicios ambientales. También se utilizó el material estadístico del sistema de cuentas económicas y ecológicas de México 1999-2004 (INEGI, 2006).

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Introducción de las cuentas ecológicas en la matriz de contabilidad social

Para el año 2004 los costos totales por agotamiento y degradación ambiental (CTADA), representaron aproximadamente 9.2% del PIB, equivalentes a 712 344 millones de pesos. ¿Cómo fueron introducidos esos costos tan considerables en la matriz de contabilidad social?

Los recursos naturales, incluyendo dentro de ellos al medio ambiente, son "apropiados económicamente" por el capital, de hecho o por derecho, para usarlos en el proceso productivo. Constituyen, por ello, una forma de capital natural o social que es apropiado económicamente, sin costo alguno, por los capitalistas productores de mercancías, ya que proporcionan insumos y recursos a las actividades productivas y contribuyen a una mayor creación valores de uso y valor económico. En consecuencia: Y= At f (KE, Lt); donde: At=nivel de tecnología; KE= total de activos de capital físico y activos correspondientes al ambiente y recursos naturales; Lt= trabajo (González-Estrada, 1999; 2002).

De acuerdo con Wan (1992), para obtener una solución eficiente en presencia de externalidades, es necesario que se introduzcan estas últimas en las funciones de decisión de los agentes económicos. En consecuencia, con el fin de introducir los costos por agotamiento y degradación de los recursos naturales en la matriz de contabilidad social, primero se debe introducir una cuenta de capital ambiental y natural. Para ello, se debe dividir la cuenta de capital en dos cuentas: la cuenta de capital físico, y la cuenta del capital natural. Esa operación se debe llevar a cabo respetando tanto las ecuaciones de balance contenidas en esa matriz como el carácter balanceado y biproporcional de la misma.

La demanda por los recursos debe imputarse a las unidades familiares y a las empresas proporcionalmente al uso que hagan de esos recursos; es decir, en proporción directa a su participación en el PIB. Al igual que las demás, la cuenta de capital natural debe estar balanceada. El resultado de este proceso se muestra en el Cuadro 1.

El deterioro del capital natural supone pérdida de oportunidades económicas (disminución del potencial productivo) y de costos económicos directos o indirectos, por lo que se hace necesario calcular el precio económico del ambiente y de los recursos en forma tal, que sea comparable con el de otros bienes y servicios. Con el fin de obtener el equilibrio y el balance de la matriz de contabilidad social, después de la introducción de cuentas ecológicas.

Otro resultado, observable en la matriz del Cuadro 1, es que las rentas por capital natural y agotamiento de recursos que se apropian, como si fueran ganancias, las empresas capitalistas y las unidades familiares son respectivamente: 173 864 y 538 479 millones de pesos, respectivamente. Con base a González-Estrada (2004), se concluye que esas cantidades son iguales, precisamente, a los costos por agotamiento y degradación que deben de pagar anualmente esos agentes económicos. Pigou (1910), propuso se cobrase un impuesto equivalente a la disparidad entre el costo social y los costos privados.

Matriz de contabilidad social con cuentas ecológicas y con servicios ambientales

La introducción de una cuenta de servicios ambientales óptimos, presupone el cálculo de una solución económicamente eficiente y socialmente óptima, instrumentada como una asignación de equilibrio de mercado con transferencias. De acuerdo con González-Estrada (2003), el cálculo de una solución con esas características necesariamente requiere de una adecuada redistribución de los recursos iniciales. Con base en los resultados obtenidos por González-Estrada (2004), se concluye que los responsables del deterioro ambiental deben pagar el impuesto ambiental óptimo, que en valor total es igual al monto perdido del capital natural, siendo éste para el año 2004 de 712 344 millones de pesos para el país.

Por último, la introducción de una cuenta de servicios ambientales óptimos, requiere que los impuestos recabados por concepto de degradación ambiental y agotamiento de los recursos, esté en correspondencia con los costos de los servicios ambientales óptimos, para reponer la capacidad productiva de los recursos (González-Estrada (2004). La matriz de contabilidad social con cuentas ecológicas y servicios ambientales óptimos, que resulta de ese proceso se muestra en el Cuadro 2.

Se asume que es el Estado quien recauda los impuestos ecológicos y quien los invierte en servicios ecológicos. Cualquier solución descentralizada si es óptima debería ser cuantitativamente igual a la anterior.

La solución propuesta versus la ecuación fundamental del crecimiento económico

De acuerdo con la contabilidad macroeconómica, el ingreso de un país es igual al ingreso de los factores de la producción: Yt = WkKt+ WlLt. Obsérvese que el factor capital aparece a precios de mercado, sin consideración del daño ambiental y sin tomar en cuenta el uso de los recursos naturales, por lo que esa solución del mercado no es eficiente. González-Estrada (2004) demostró que para que fuese eficiente, se requeriría introducir un impuesto ambiental, que hiciese pagar ese costo a los que se benefician del deterioro del ambiente y del uso de los recursos naturales. En consecuencia, se debe modificar la cuenta del ingreso nacional medido por el ingreso de los factores y consecuentemente, la ecuación fundamental de la acumulación de capital: Ct + Kt+1 - (1 - δ)Kt = Yt = WkKt + WlLt.

De acuerdo con González-Estrada (2004), la nueva ecuación fundamental del crecimiento económico que expresa una solución económicamente eficiente y socialmente óptima, instrumentada como una asignación de equilibrio general con transferencias, es: Ct + Kt+1E - (1-δE)KtE + GE = (1-τE) Wk Kt E + WlLt; donde: GEe KtE ; Ct= consumo nacional; Kt+1E = suma total de activos al final del periodo t con capital natural; δE= tasa de depreciación del capital natural; Kt= monto total de activos; KtE= monto total de activos con capital natural; τe = impuesto ambiental óptimo; Wk= tasa de ganancia del capital; Wl= tasa salarial; GE= recabado por el uso del capital natural; Lt= gastos en fuerza de trabajo.

En la ecuación anterior ya aparece el capital natural dentro de los activos totales, su depreciación, el impuesto ambiental óptimo y el pago ambiental, elementos necesarios para una solución eficiente económica y socialmente óptima.

Política fiscal ambiental y servicios ambientales, por sector productivo

Con base en lo demostrado por González-Estrada (2004), se debe aclarar que la política que pretenda alcanzar los niveles más bajos de deterioro del ambiente y de los recursos naturales no necesariamente será eficiente y óptima. Además, "toda política óptima de control debe coincidir con el régimen de propiedad existente". La solución social o económica óptima puede instrumentarse como una solución de equilibrio general o de equilibrio de Nash (1950) definido por Fundenberg y Tirole (1992), si se define rigurosamente un sistema de transferencias e impuestos que cumpla con las condiciones matemáticas de esa solución.

En caso que las industrias no tengan el derecho de deteriorar el ambiente, que se les imponga un impuesto óptimo por usar los recursos y por degradar el medio ambiente no es por sí mismo, una asignación de equilibrio general. De acuerdo con lo que González-Estrada (2004) mostró para un caso análogo, se puede postular que con el fin de implementar esa solución óptima en el mercado, como una asignación de equilibrio con transferencias, es necesario que lo recabado por concepto de impuestos por el deterioro del ambiente, sea transferido como una compensación que se destine al mejoramiento del ambiente y a la reposición de su capacidad productiva previa; es decir, a los servicios ambientales.

Para ello se requiere de la acción decidida del Estado, de acuerdo con lo postulado por Stiglitz (2000). Los resultados de este procedimiento se muestran en el Cuadro 3, donde se muestran los principales sectores económicos, los costos totales por agotamiento y degradación ambiental (CTADA) que generan, así como la aportación al producto interno bruto de cada uno de ellos. También se muestra el impuesto ambiental óptimo que debería pagar anualmente cada sector, según la solución óptima con transferencias:

El sector 6, correspondiente al transporte, almacenamiento y comunicaciones, es el que genera más costos por agotamiento y degradación ambiental (109 074.2 millones de pesos) y representan 45.12% del costo por degradación; sigue en importancia el sector 2 de la minería, con un costo por degradación 44 488.7 millones de pesos, equivalentes a 31.6%; en tercer lugar el sector 4 de la construcción, con 25 511.3 millones de pesos, equivalentes al 19.69%; sigue el sector agropecuario, la silvicultura y la pesca, cuyas actividades productivas tienen un costo social de 49 226.3 millones de pesos, equivalentes a 13.5% del la suma total de impuestos ambientales eficientes.

En el resto de los sectores, el impuesto es menor a 3%. Resulta obvio, de acuerdo con González-Estrada (2003 y 2004), que dado que la política fiscal-ambiental anterior es óptima por construcción, entonces cualquier otro mecanismo alternativo de mantenimiento de la capacidad productiva del ambiente y de una explotación racional de los recursos naturales, si es eficiente y óptimo, será necesariamente equivalente, desde un punto de vista cuantitativo, a la política fiscal-ambiental aquí propuesta.

La necesidad del cambio social y del cambio técnico y del desarrollo de la productividad

El trabajo de González-Estrada (2003) infiere que los efectos Stolper-Samuelson sobre la degradación ambiental, dependen de la naturaleza tecnológica de las empresas que producen esa externalidad negativa, por lo que resulta crucial impulsar el cambio técnico en todas las empresas, con el fin de hacer un uso más eficiente de la naturaleza, especialmente las que más deterioran los recursos naturales y el ambiente.

Por lo tanto, una política ambiental eficiente, óptima y sustentable, sería aquella que, además de contener lo dicho hasta aquí, promoviera sanamente, sin distorsiones en la economía (externalidades) y con un daño ambiental óptimo, el crecimiento acelerado del cambio técnico y de la productividad total de los factores, PTF (Parente y Prescott, 2000; González-Estrada, 2002). Para la aplicación de una política fiscal-ambiental como la ya señalada, "se requiere crear las condiciones sociales, económicas e institucionales, para la adopción de innovaciones técnicas más eficientes económica y ambientalmente en los procesos productivos" (González-Estrada, 2002).

 

CONCLUSIONES

Es necesario soluciones económicamente eficientes y socialmente óptimas, en las que se imponga un pago ambiental, con el fin de restaurar la calidad y la capacidad productiva del ambiente y de los recursos naturales. Es indudable que en la sociedad actual no será nada fácil aplicar esta política, pues contaría con una oposición formidable, principalmente por los intereses creados que se benefician del uso y deterioro del ambiente y de sus recursos naturales. A pesar de ello, tienen que llevarse a cabo, porque los costos alternativos que tendría el no hacer caso al deterioro ambiental y del agotamiento de los recursos naturales serían aún mayores. El hecho que los beneficiarios de la degradación de los recursos no estén dispuestos a pagar por el daño causado, representa una falla de mercado, por lo que resultan necesarias la intervención del Estado y la acción colectiva de la sociedad.

La instrumentación de políticas ambientales y ecológicas eficientes económicamente y optimas desde un punto de vista social, requieren de cambios socioeconómicos y tecnológicos importantes cuya aplicación apremia. ¿Será capaz la sociedad actual de llevarlos a cabo?

 

LITERATURA CITADA

Barboza, C. I.; Vázquez, A. J. y Matus, J. A. 2009. Matriz de contabilidad social 2004 para México. Agrociencia. 43:551-558.         [ Links ]

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