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Revista mexicana de ciencias agrícolas

versión impresa ISSN 2007-0934

Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.2 no.4 Texcoco jul./ago. 2011

 

Artículos

 

Influencia de organizaciones en el desarrollo rural: caso de Salinas, San Luis Potosí*

 

Influence of organizations for the rural development: the case of Salinas, San Luis Potosí

 

Luz María Pérez-Hernández, Benjamín Figueroa-Sandoval2, José María Díaz-Puente1 y Silvia Xochilt Almeraya-Quintero1

 

1 Planificación y Gestión de Proyectos de Desarrollo Rural Sostenible. Universidad Politécnica de Madrid. Ramiro de Maeztu 7. Madrid, España. C. P. 28040. (xalmeraya@colpos.mx), (jm.diazpuente@upm.es). §Autora para correspondencia: luzma.ph@colpos.mx.

2 Campus San Luis Potosí. Colegio de Postgraduados. Agustín de Iturbide 73. Salinas de Hidalgo, San Luis Potosí, México. C. P. 78622. (figueroa@colpos.mx).

 

* Recibido: septiembre de 2010
Aceptado: julio de 2011

 

Resumen

La organización es considerada como elemento estratégico en el desarrollo de una localidad rural, ya que a través de ésta se obtienen mayores beneficios, permite a las personas desarrollar sus capacidades y son impulsoras de proyectos dentro de las comunidades. Sin embargo, es común que los territorios rurales cuenten con un tejido asociativo desarticulado que limita esas posibilidades. Por lo anterior se planteo conocer las causas de la escasa participación de la sociedad en grupos organizados y la problemática que enfrentan las organizaciones asentadas en un territorio, a través de un estudio de caso en el municipio de Salinas, San Luis Potosí, México, en 2009. El objetivo de este trabajo es identificar las causas que están originando que la organización no tenga impacto en el municipio, lo que permitirá formular una estrategia para lograr que ésta sea un motor de desarrollo en el territorio. Los resultados indican que la mayoría de las personas no participan en ningún tipo de organización aún cuando les gusta trabajar en grupo. En general, las organizaciones se enfrentan a dificultades para tomar acuerdos y cumplir los compromisos adquiridos. Las organizaciones formales en el municipio incluyen organizaciones económicas y de representación. Ambas presentan problemas internos relacionados con la falta de recursos económicos, la escasa capacitación y la falta de compromiso del grupo; elementos que no han permitido su consolidación y su participación en el desarrollo del territorio.

Palabras clave: objetivos, participación, territorio.

 

Abstract

The organization is considered as a strategic element in the development of a rural locality, because through it higher benefits are obtained, it allows people to develop their skills and promotes projects within the communities. However, it is common that rural areas have a dismantled association network that limits those possibilities. For that reason, the causes of low society's participation in organized groups and the problems faced by organizations were tried to know; based in a case study in the municipality of Salinas, San Luis Potosí, Mexico, in 2009. The aim of this paper is to identify the reasons why an organization does not have an impact on the municipality, allowing the formulation of a strategy and make it be an engine of development in the territory. The results indicate that most people do not participate in any organization even when they like working in groups. In general, organizations are finding it difficult to make arrangements and meet commitments. Formal organizations in the municipality include economic and representative organizations. Both have internal problems related to lack of funding, poor training and lack of commitment of the group; these elements have not allowed their consolidation and their participation in municipality's development.

Key words: objectives, participation, territory.

 

INTRODUCCIÓN

Las condiciones de pobreza en que se encuentra la población rural hace necesaria la búsqueda de alternativas de desarrollo que permitan mejorar sus condiciones de vida. Araujo (1982) señala que los contenidos esenciales de las transformaciones que implican un proceso de desarrollo, se vinculan con la búsqueda de niveles crecientes en los ingresos y su distribución igualitaria por habitante y en la participación de todos los grupos sociales en las decisiones que los afectan. En este sentido, el desarrollo local implica utilizar estrategias, donde se utilicen las dinámicas de organización social, articulando y coordinando los esfuerzos aislados de organizaciones y actores sociales para integrarlos en proyectos participativos con estructuras flexibles, pero en un mismo espacio local, integrando a la sociedad (Contreras, 2000); lo que trae como consecuencia procesos efectivos de comunicación entre los actores de una región (Cebrián, 2003).

Desde esta perspectiva cobra importancia la participación, convirtiéndose en el instrumento clave para el desarrollo económico y social (Nogueira, 1996). Carpio (2001) señala que las iniciativas de desarrollo solo pueden abordar estrategias sostenibles, si consideran que los colectivos sociales actúan inteligentemente y tienen capacidad para analizar la realidad y responder a los problemas.

Una expresión de la participación que ha adquirido una creciente importancia en las sociedades contemporáneas es la formación de organizaciones, entendidas como agrupamientos voluntarios de personas unidas por metas comunes, reglas de funcionamiento y elementos simbólicos que dan identidad (Calvillo y Fabela, 2004).

La FAO (1994) menciona que las organizaciones rurales son agrupaciones de base, formales o informales, voluntarias, democráticas, cuyo fin primario es promover los objetivos económicos o sociales de sus miembros. Independientemente de su situación jurídica o grado de formalización, se caracterizan por ser grupos de personas que tienen por lo menos un objetivo común.

Varios autores coinciden en que los pequeños agricultores, trabajadores rurales, campesinos sin tierra, y otros grupos desaventajados de la población rural no tienen poder de negociación suficiente para lograr que sus peticiones sean atendidas. De ahí la importancia de agruparse y unir esfuerzos para formular ante las autoridades demandas que representen los intereses de la totalidad de sus miembros. (FAO, 1994; Fox 1996; Flores y Rello, 2002).

Las ventajas de la organización han sido señaladas por diversos autores y desde diferentes puntos de vista. Hay quienes señalan a la organización social como un instrumento para poder participar de los beneficios del desarrollo (Contreras, 2000); como medio para crear poder en las comunidades locales mediante el involucramiento de las personas (Vargas, 2006); y como mecanismos de aprendizaje y desarrollo de conocimientos (Chiriboga, 2003).

Las organizaciones también son importantes desde el punto de vista del capital social, ya que facilitan las conexiones sociales, la cooperación y engendran la confianza entre sus miembros (Gordon, 2005) para emprender proyectos que beneficien al conjunto de la comunidad (Moyano, 2006). Machado (2000) señala que las organizaciones cumplen con otras funciones como facilitar la ejecución de proyectos; prestar servicios a sus miembros; asumir, en determinadas circunstancias, el suministro de bienes públicos a través de contratos con el estado; facilitar alianzas productivas entre actores; ser un mecanismo importante de difusión de información y facilitar la concertación. Gómez (2002) añade que el fortalecimiento de las organizaciones es fundamental para desarrollar la sociedad civil como un medio para avanzar en la democratización de la sociedad rural.

Existen diversos tipos de organizaciones con distinta naturaleza y diferentes ámbitos de actividad. Moyano (2006) destaca las siguientes: a) las que orientan su actividad a la defensa y representación de intereses; b) las que están especializadas en algún tipo de actividad económica; y c) las asociaciones de tipo corporativo. Otra forma de clasificar a las organizaciones es de acuerdo a su régimen legal (Rello, 1990), determinado por la calidad de los miembros que legalmente pueden formar parte de cada figura asociativa y las funciones que están autorizadas a realizar. Estas organizaciones pueden ser de primero, segundo y tercer nivel.

Aún cuando existe consenso en la importancia que tienen las organizaciones en el desarrollo de una comunidad, existe una gran cantidad de organizaciones que no logran consolidarse y cumplir sus objetivos, de hecho muchas de ellas aún cuando están registradas formalmente no funcionan y otras solo se formaron como mecanismos para obtener algún apoyo el gobierno, sin que el trabajo en grupo represente para los integrantes un compromiso, por lo que no logran convertirse en impulsoras del desarrollo de sus localidades.

De acuerdo a Schejtman y Berdegué (2004) el éxito o fracaso de las estrategias de acción colectiva dirigidas al mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones rurales, depende de factores internos (valores, normas de conducta, sistemas de reglas formales, mecanismos para asegurar el cumplimiento de las reglas y compromisos y tipo de liderazgo); externos (comunicación y concertación de múltiples actores, vínculos con motores de sostenibilidad de la acción colectiva) y de contexto (individualismo versus solidaridad en el plano cultural, competencia versus cooperación en el plano económico, y democracia versus autoritarismo en el plano político).

Dado el papel que se le ha dado a la organización como elemento esencial en el desarrollo, parecería que la existencia de organizaciones en un territorio implica incidencia en el mejoramiento de las condiciones de la comunidad; sin embargo, existen factores que pueden incidir para que esto no suceda, por tal razón el propósito de este trabajo es identificar las causas que están originando que la organización no tenga impacto en el desarrollo del municipio y que deberán ser tomados en cuenta en una estrategia que permita a éstas el papel de ser motores de desarrollo en la región.

Dicha investigación se hizo a través de un estudio de caso en el municipio de Salinas, San Luis Potosí, en primera instancia para conocer la participación de los ciudadanos en organizaciones a través de una encuesta a diversos estratos de la población y en segundo lugar con entrevistas a las organizaciones existentes, para conocer su funcionamiento. Entre los resultados más importantes destacan el hecho que es un territorio con escasa participación, lo que da cuenta de la desarticulación de la sociedad; y por otro lado, las organizaciones que existen enfrentan problemas que van desde falta de objetivos e incumplimiento de acuerdos, así como falta de alianzas estratégicas y financiamiento para poder desarrollar sus actividades. Dicha problemática influye en el logro de sus objetivos y en su participación en el desarrollo del territorio.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

La zona de estudio se encuentra al oeste del estado de San Luis Potosí, localizado a 95 km de la capital del estado y a 515 km de la ciudad de México. Entre las actividades más importantes de la región están las agropecuarias y el comercio. Los principales cultivos son maíz, frijol, chile y alfalfa. La producción se destina al autoconsumo y cuando se tienen excedentes se comercializa a nivel local y hacia la región. En cuanto a ganadería, los hatos más importantes en orden descendente son ovinos, caprinos, bovinos y porcinos (Plan Municipal de Desarrollo, 2007-2009).

Sin embargo, las actividades agropecuarias se enfrentan a problemas como una precipitación errática y la obsoleta infraestructura de riego, que ocasionan rendimientos de producción muy bajos. Por otro lado la situación económica del municipio acentúa la incapacidad para la adquisición de insumos y equipo. En cuanto a la ganadería, la falta de forrajes debido a la utilización de un sistema de producción pecuaria extensivo y la degradación de agostaderos por el sobrepastoreo, proporciona índices de productividad bajos.

La situación crítica del sector agropecuario afecta otra de las actividades importantes en el municipio que es el comercio, éste se sostiene en gran parte por la cabecera municipal que se sitúa como importante centro de comunicación carretera entre los estados de San Luis Potosí y Zacatecas.

El índice de marginación del municipio lo ubica en el lugar 43 de 58 a nivel estatal (aunque el estado de San Luis Potosí ocupa el sexto lugar a nivel nacional), 70% de sus localidades se encuentran con un índice de marginación alto (CONAPO, 2005).

De acuerdo al XII Censo General de de Población y Vivienda de 2000 efectuado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), Salinas tiene una población de 26 985 habitantes. El 44.91% de la población vive en localidades con menos de 5 000 habitantes y 69.14% de la población ocupada cuenta con ingresos de hasta dos salarios mínimos.

Bajo este contexto, este trabajo se realizó con el propósito de identificar la participación de la población en organizaciones, se hicieron encuestas a diversos sectores de la población en 30 localidades y la cabecera municipal. Se aplicaron cuestionarios a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.

El tamaño de muestra se obtuvo a través del método simple aleatorio, por tamaño de población, de acuerdo a datos del censo de población y vivienda de 2005 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) con una representatividad de 90% de la población total del municipio.

Por otro lado se entrevistó a 102 productores, dicha muestra se obtuvo en base a los beneficiarios del Programa de apoyos directos al campo 2007, registrados en la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA).

A efecto de conocer el funcionamiento de las organizaciones del municipio, se realizó una entrevista a aquellas que se encuentran activas, a partir de una revisión en el registro público de la propiedad del municipio sobre las organizaciones registradas desde 2003, que estuvieran relacionadas con aspectos agropecuarios. Se encontraron 13 organizaciones que fueron incorporadas al estudio; sin embargo, en la actualidad cinco de ellas, no realizan actividades. Asimismo, se aplicaron entrevistas a informantes clave relacionados con éstas.

Se diseñó un cuestionario en el cual se incluyeron preguntas dirigidas a los dirigentes e integrantes de las organizaciones en estudio. Los temas incluidos en el cuestionario están relacionados al funcionamiento de la organización, retomando elementos como su origen, propósitos, estructura, necesidades y problemática, que permitiera identificar sus fortalezas y limitaciones y su participación en actividades dentro del municipio.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La participación social en el desarrollo del municipio

Dentro de la concepción actual del desarrollo, la participación de las personas en las decisiones que los afectan es necesaria para que sea un proceso sostenible, la mayor o menor participación da cuenta del grado de articulación de la sociedad y de las implicaciones que esto puede tener para el desarrollo del territorio.

Para el caso del municipio de Salinas, los resultados obtenidos (Cuadro 1) indican que hay un debilitamiento en la participación ciudadana, de manera general 76% de la población no participa en organizaciones; sólo en el caso de los jóvenes se presenta un porcentaje importante, 43% de estos indicaron participar en algún tipo de organización. Le siguen en importancia los adultos con 29.5%. Cabe señalar que en ambos casos el tipo de organización al que mayormente pertenecen es deportiva.

Otro indicador de dicho debilitamiento es la disminución en el porcentaje de participación en las votaciones sexenales para elección del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, de acuerdo al Instituto Federal Electoral (IFE), a nivel municipal, en 2000 hubo una participación ciudadana de 65.51% mientras que para 2006 fue 58.98%; es decir, hubo una disminución de 6.53%.

La escasa participación de la sociedad resulta en menores oportunidades de desarrollo, pues implica una sociedad desarticulada que difícilmente puede lograr beneficios comunes que afecten el territorio. Por tanto, lograr la participación de la sociedad del municipio implicaría que las personas tomen parte activa en las acciones que se desea desarrollar y se conviertan en las principales agentes de las mismas (Caride, 2005).

Por otro lado, también destacan los resultados obtenidos de la encuesta a productores, 81% de los entrevistados no pertenecen a ningún tipo de organización que los articule y los represente, lo que dificulta la canalización de beneficios provenientes de políticas y programas destinados a favorecerlos como lo señala Contreras (2000).

Cabe señalar que ninguno de los productores entrevistados menciono al ejido (estructura organizativa que especifica la Ley Agraria para el reparto y uso de la tierra), como una forma de organización, lo que implica que no se concibe a esa forma de organización como una estructura que represente sus intereses.

Lograr la participación de las comunidades para su desarrollo económico y social, como lo señala González (2006) requiere propiciar cambios mentales y de actitudes necesarias en la población, encaminados a crear las condiciones adecuadas para que participe responsablemente en su propio destino y el de su pueblo.

Por lo anterior, es necesario buscar estrategias que permitan involucrar a las personas considerando su participación en la identificación de las necesidades y las soluciones potenciales del territorio, ayudándoles a desarrollar sus habilidades, conocimiento, confianza y empoderándolos para que se organicen de forma apropiada, que les permita obtener voz en la toma de decisiones y poder en el sistema político (Armstrong, 1993).

Una estrategia para promover el desarrollo del territorio deberá incluir como primer elemento mecanismos que dinamicen los territorios, fomentando en las personas una actitud abierta y decidida para involucrarse en las dinámicas y los procesos sociales y culturales que los afecten y para responsabilizarse en la medida que les corresponda.

Cabe señalar que entre los resultados encontrados 63.4% de la población entrevistada (Cuadro 1), señaló que le gusta trabajar en grupo, lo cual es favorable desde el punto de vista de la disposición para participar en actividades que pudieran implementarse en el territorio, incentivando la formación de organizaciones que realmente cumplan con sus objetivos y beneficien a sus integrantes y su comunidad, sobre todo con los niños y jóvenes que obtuvieron los porcentajes más altos, que implica la posibilidad de incidir en ellos a esa edad para fortalecer el trabajo en grupo y la organización como alternativa para el logro de objetivos.

Las organizaciones en el desarrollo local

La organización es vista como una importante expresión de la participación de las personas en el desarrollo de un territorio, pues es a través de éstas que se logran beneficios colectivos para sus asociados y los lugares donde se desenvuelven. Sin embargo, lograr incidir en el desarrollo requiere organizaciones fortalecidas que logren el cumplimiento de sus objetivos y que sirvan de motores para el desarrollo de la región, que requiere un esfuerzo importante tanto de los asociados, como de las instituciones que actúan a su alrededor para ofrecerles las herramientas que permitan su permanencia.

En el caso del municipio de Salinas, los resultados de la investigación muestran dos tipos de organizaciones asentadas en el territorio, pero que dada su situación no han impulsado el desarrollo en la región, entender su funcionamiento y su problemática dará pautas para concretar acciones que les permitan ser impulsoras de desarrollo en la región.

Se encontraron dos tipos de organizaciones constituidas legalmente; por un lado las Sociedades de Producción Rural (SPR) que de acuerdo a la clasificación de Moyano (2006) son organizaciones económicas que se definen por la realización de tareas específicas ligadas al ámbito de lo productivo-económico de los individuos que las integran (Cuadro 2). Por otro lado, la Asociación Ganadera Local (AGL) la cual, siguiendo esa misma clasificación, se encuentra dentro de una asociación orientada a la defensa y representación de intereses, para ésta su objetivo es el desarrollo de sus afiliados en su condición de ganaderos. Ambas son organizaciones de primer nivel.

El tiempo de formación de las SPR es de 1.6 años en promedio (Cuadro 2), su origen es motivado por la intervención de una institución académica en el marco de un proyecto de reconversión de cultivos en la región. La idea de organizarse no nace de ellos y hay discrepancia entre los representantes y el resto de los integrantes en el propósito de su formación. Lo anterior tiene implicaciones importantes pues es necesario que los objetivos sean claros para todos los integrantes, ya que como señala Chiavenato (2000) a partir de ellos, la organización establece las estrategias, políticas y procedimientos que guiaran su actuación.

La problemática que enfrentan las SPR es muy similar dado que el origen es el mismo. Esto implica que se han organizado por ser una oportunidad para obtener un beneficio, pero no se ve como un proyecto propio a largo plazo. González (2006) señala que la decisión de participar en una organización permite que los integrantes desarrollen el sentimiento de propiedad de las acciones a realizar, movilizando con ello las energías y esfuerzos para que éstas avancen y se fortalezca su posibilidad de sostenibilidad.

Las SPR se mueven en un contexto de economía campesina donde los lazos de confianza y parentesco son primordiales. Si bien lo anterior es una ventaja, pues hay mayor compromiso y solidaridad al interior del grupo, es cierto también que puede dominar la forma de pensar del integrante que en la familia tenga mayor autoridad y es más relajado el cumplimiento de normas y acuerdos. Como señala Wright (2005), las estructuras sociales arraigadas basadas en el parentesco y las relaciones patrón-cliente en las comunidades rurales afectan directamente la forma en cómo operan las organizaciones.

Por otro lado, en las SPR dado que no existe claridad en los objetivos que se persiguen, tampoco hay reglas y responsabilidades aceptadas por los socios. De acuerdo a Berdegué (2000) una empresa exitosa se caracteriza por un buen desempeño institucional, el cual se expresa en un sistema de normas que ordenan las relaciones entre los socios, entre éstos y la organización y entre ésta y el exterior.

Las SPR no cuentan con financiamiento de ningún tipo, por lo que la falta de recursos económicos para el emprendimiento de proyectos restan potenciales de competitividad (Camacho et al., 2005) frente a otras organizaciones que cuentan con ese tipo de apoyos.

La capacitación que han recibido es de carácter técnico, ninguna ha tenido capacitación en los ámbitos comercial, financiero y de administración por lo que carecen de las herramientas para atender estas cuestiones, por otro lado no han logrado establecer alguna alianza y obtener apoyos externos importantes (financiamiento y asesoría) para enfrentar la problemática que presentan al respecto o que les permitan incidir en las decisiones que los afectan.

Estas organizaciones (SPR) son muy jóvenes, y no han logrado consolidarse, su problemática requiere enfocar esfuerzos que permitan solucionar cuestiones internas tales como: planteamiento de objetivos, valores, reglas y una estructura organizativa acorde a sus necesidades, elementos que del análisis de experiencias exitosas han sido fundamentales para el éxito de una organización.

En el caso de la AGL, ésta tiene 64 años de funcionamiento (Cuadro 2), surge del interés de los ganaderos más importantes de la región para consolidar la ganadería, que en ese momento era una de las actividades con mayor auge.

Por ser una organización de más tiempo ha logrado consolidarse en su forma de trabajo interno, con objetivos claros para los socios, reglamento y una estructura definida, ya que quienes la integran tienen una expectativa clara de lo que pueden obtener, al pagar la membresía.

Esta organización a lo largo de su trayectoria ha logrado obtener financiamiento de instancias públicas, capacitación técnica para sus agremiados, alianzas con proveedores y compradores de ganado, elementos que le han dado cierta estabilidad.

La problemática de esta organización radica en que hay conflictos de poder al interior, falta de transparencia en el manejo de los recursos, cartera vencida, escaso financiamiento, falta de infraestructura, y alianzas que no representan beneficios reales para los socios.

Dada su problemática esta organización no ha incidido en el desarrollo del territorio, si bien en sus inicios significo un impulso importante en la dinámica del desarrollo de la región al lograr la representación de los intereses de un sector importante en la región, ahora se expresa su incapacidad para lograr el bienestar de sus integrantes, hacer los cambios pertinentes en cuanto a sus formas de trabajo, estructura organizativa y la forma de llegar a acuerdos con diversos agentes que puedan incidir en los procesos que desarrollan.

Al igual que las SPR, en esta organización se requiere poner énfasis en la capacitación, en aspectos administrativos, manejo de grupo y solución de conflictos, de igual manera se requiere de la preparación de cuadros de líderes capaces y honestos que conduzcan a la organización hacia el logro de beneficios para todos. Estos puntos deberán ser atendidos por una estrategia que permita el desarrollo de las capacidades de las personas, al respecto Klisberg (2001) expresa que los logros de las organizaciones han tenido como pilares la formación de capital humano y social, el potenciar el capital social sobre el financiero, así como formas de gestión novedosas de las organizaciones.

En ambos casos, es necesario buscar mecanismos que incrementen la participación de las personas, aun cuando estas organizaciones están constituidas legalmente, uno de los problemas manifestados por ellas es el escaso compromiso de los integrantes con la organización y la dificultad para cumplir los acuerdos establecidos, lo que señala que será necesario reforzar cuestiones de empoderamiento dentro de las organizaciones. De acuerdo a Contreras (2000) los sujetos a través de organizaciones económico sociales empoderadas, podrían construir espacios de poder local en los territorios que se insertan.

De esta manera se hace necesario emprender una estrategia de fortalecimiento y apoyo a la construcción de organizaciones sociales fuertes, con capacidad y legitimidad como lo menciona Echeverri y Ribero (2002), que puedan incidir en las políticas públicas y las decisiones que los involucren.

 

CONCLUSIONES

La participación de hombres y mujeres en el planteamiento de estrategias, es indispensable para el desarrollo de las comunidades a través de la organización, y es uno de los pilares en el desarrollo local.

Se requiere incrementar el tejido asociativo del territorio que alcance mayores posibilidades de desarrollo, siendo una alternativa el trabajo con los niños y jóvenes a través de la formación de equipos de trabajo en diversas actividades, que permita identificar las ventajas de la organización.

Es necesario incentivar la participación en el territorio, involucrando a sociedades y organizaciones a tomar parte en las decisiones que se lleven a cabo en el municipio y que les afectan para darle solución a sus problemas.

Las organizaciones asentadas en un territorio, deben ser impulsoras de desarrollo a través de la generación de capital social, facilitar la ejecución de proyectos y dinamizar el territorio a través del involucramiento de las personas.

 

LITERATURA CITADA

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