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Revista mexicana de ciencias agrícolas

versión impresa ISSN 2007-0934

Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.2 no.3 Texcoco may./jun. 2011

 

Artículos

 

Efecto de laminillas protectoras de polietileno sobre la productividad de banano sin desflora de frutos*

 

Polyethylene protective lamella effect on banana productivity without fruit deflowering

 

Alfonso Vargas-Calvo y Roberto Rivas-Gould1

 

1 Corporación Bananera Nacional. Guápiles. Costa Rica. A. P. 390-7210, (rrivas@corbana.co.cr). §Autor para correspondencia: alfvarga@corbana.co.cr.

 

* Recibido: diciembre de 2010
Aceptado: mayo de 2011

 

Resumen

Dos experimentos fueron realizados en el Caribe de Costa Rica, tanto en época climática favorable (experimento 1) como adversa (experimento 2). Los tratamientos y el nuevo tipo de laminilla de espuma de polietileno (bajo espesor y celda cerrada) fueron: 1) sin laminillas entre manos o entre filas de cada mano (testigo); 2) con laminillas solo entre manos; 3) con laminillas solo entre filas de cada mano; y 4) con laminillas entre manos y entre filas de cada mano. Las variables medidas fueron: peso del racimo (kg), grosor (treintaidosavos de pulgada) y largo (cm de pulpa a punta) del fruto central de la fila externa de la segunda, cuarta y sexta mano y número de días de la colocación de las laminillas a la cosecha. Adicionalmente se determinaron los factores de rechazo y el número de cajas por racimo (ratio). El peso del racimo (experimento 1: p= 0.9571 y experimento 2: p= 0.5662), el grosor y la longitud de los frutos centrales de la fila externa de la segunda, cuarta y sexta mano (experimento 1: p> 0.2378; experimento 2: p> 0.1137), así como los días de la colocación de las laminillas a la cosecha (experimento 1: p= 0.5169 y experimento 2: p= 0.6916) no difirieron entre tratamientos. Independientemente de los tratamientos se observó una mayor cantidad de frutos rechazados por racimo en la época climática favorable (64.5 a 86.5 frutos) con respecto a la adversa (9.6 a 16.4 frutos). La colocación de laminillas no influyó sobre la expresión del rechazo por cicatriz de crecimiento de frutos sin desflora en el campo y no mejoró, en comparación con el testigo, la relación cajas por racimo.

Palabras clave: dimensiones del fruto, espuma de polietileno, factores de rechazo, Musa AAA, peso del racimo, protección de manos.

 

Abstract

Two experiments were conducted in Costa Rica Caribbean, both in favorable climatic period (experiment 1) and unfavorable (experiment 2). Treatments and the new type of polyethylene foam slide (low thickness and closed cell) were: 1) without lamellae between hands or between rows of each hand (control); 2) with lamellae just between hands; 3) with lamellae between rows of each hand; and 4) with lamellae between hands and between rows of each hand. Measured variables were: bunch weight (kg), thickness (1/32") and length (cm from pulp to tip) from the central fruit of the external row of the second, fourth and sixth hand and number of days since lamellae placement until harvest. Additionally factors of rejection and the number of boxes per bunch (ratio) were identified. Bunch weight (experiment 1: p= 0.9571 and experiment 2: p= 0.5662), thickness and length of the central fruit of the outer row of the second, fourth and sixth hand (experiment 1: p> 0.2378, experiment 2: p> 0.1137) as well as days since lamellae placement until harvest (experiment 1: p= 0.5169 and experiment 2: p= 0.6916) did not differ between treatments. Regardless of the treatments, it was a higher number of rejected fruits per cluster during the favorable climatic period (64.5 to 86.5 fruits) respect to adverse climatic period (9.6 to 16.4 fruits). Lamellae placing did not influence the expression of rejection by fruit growth scar without deflowering in the field and did not improve, compared with control, boxes per cluster relation.

Key words: bunch weight, fruit size, hands protection, Musa AAA, polyethylene foam, rejections factors.

 

INTRODUCCIÓN

En el mercado mundial de banano las normas de calidad, determinadas fundamentalmente por las dimensiones del fruto y la apariencia de su cáscara, son cada vez más exigentes y rigurosas. Dichas condiciones demandan una mayor eficiencia tanto en la productividad como en la protección del racimo. Por esta razón, es fundamental estudiar todas aquellas prácticas que como el embolse (Robinson, 1996), la eliminación manual temprana en el campo del periantio, los estambres y el estilo terminal adheridos al fruto o desflora (Vargas et al., 2003), la remoción de frutos laterales en la mano o desdede (Vargas, 2003), el descarte de manos inferiores o desmane (Lara, 1970; Jaramillo, 1982; Vargas y Blanco, 2004) y la colocación de laminillas entre manos y entre filas de una misma mano (Dadzie, 1998; Corporación Bananera Nacional, 2004; 2005) puedan tener alguna influencia sobre el desarrollo del racimo y el aspecto de los frutos.

La ejecución de esta última labor (CORBANA, 2004 y 2005), en concordancia con los resultados de Dadzzie (1998), no logró variar el peso del racimo, las dimensiones del fruto o la cantidad de cajas obtenidas a partir de un racimo o 'ratio'. Su efecto tampoco ha podido ser demostrado en función de factores de rechazo de frutos durante el proceso de empaque como bajo grosor, speckling, mancha de látex, deformes, fusionados, cortos, mancha de madurez (Dadzie, 1998; Corporación Bananera Nacional, 2005), pero si ha sido efectiva sobre la incidencia de daño por roce de frutos con una reducción de 0.63 a 0.19-0.37 kg por racimo procesado (Corporación Bananera Nacional, 2004) y de 4.07 a 0.29% (Dadzie, 1998).

Las lesiones por roce se originan por la fricción entre frutos de la misma, o de diferente mano (Soto et al., 1992; Dadzie, 1998). Cuando son de consistencia seca y de forma larga y angosta se denominan como 'daño de punta viejo' o 'cicatriz de crecimiento' y ocurren durante el desarrollo de los frutos en el racimo o también presentar una consistencia acuosa y ser denominadas como 'daño de punta nuevo' o 'cicatriz fresca' cuando ocurren durante la cosecha y el acarreo del racimo a la planta empacadora (Soto et al., 1992).

La 'cicatriz de crecimiento' es actualmente, en los frutos con desflora en el campo, una de las causas de rechazo más comunes dentro del proceso de empaque y su expresión aumenta (Vargas, 2002) en la época climática adversa (finales y principios de año). Este comportamiento se puede relacionar con la predisposición de los cultivares comerciales de banano del subgrupo Cavendish al aumento de la curvatura del fruto durante dicha época, considerada como desfavorable para el desarrollo de la planta y del racimo (CORBANA, 2004). La cicatriz fresca, otro factor común en el rechazo de frutos y depende fundamentalmente del cuidado con el que se realice la manipulación del racimo durante la cosecha y transporte. Ocasionalmente en épocas muy secas se puede presentar también por el roce de flores (en frutos sin desflora en el campo) o por el de secciones apicales (frutos con desflora en el campo) de la fila inferior, sobre los frutos de la fila superior de una misma mano, daño conocido como 'túnel'.

Tanto la expresión de la cicatriz de crecimiento como la correspondiente a la cicatriz fresca ha tratado de ser mitigada en racimos con frutos desflorados en el campo mediante con diferentes estrategias basadas en el uso de láminas de diferentes materiales (polietileno o polipropileno) y diseños (abiertas o sin fondo y cerradas o con fondo). En estos casos, el incremento de los costos que dicha labor ocasionó, no fue cubierto en aquellos casos en que su colocación redujo la cicatriz de crecimiento (Corporación Bananera Nacional, 2004; 2005). En adición, Dadzie (1998), menciona que el uso de laminillas sólo se justifica en aquellas situaciones, donde esta cicatriz junto con aquella ocasionada por el roce de la hoja con el racimo son los mayores componentes del rechazo.

Sin embargo, ambas lesiones y especialmente la cicatriz de crecimiento pueden ser reducidas de manera eficaz eliminando la práctica de remover de manera temprana en el campo las partes florales del fruto (Vargas et al., 2003; Rivas et al., 2009). La retención o no de las partes florales en el fruto es aún motivo de controversia a pesar de que se ha demostrado que su ejecución en el campo no mejora, en comparación con la no ejecución de la práctica, el peso del racimo, las dimensiones del fruto ni la cantidad de cajas obtenidas a partir de un racimo (Vargas, 2003).

El objetivo del presente estudio consistió en evaluar el efecto de un nuevo diseño de laminilla protectora (celda cerrada) y de material (espuma de polietileno de bajo espesor) sobre la productividad y los factores de rechazo de frutos de banano (Musa AAA), provenientes de racimos con frutos sin desflora en el campo.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se efectuó en una finca comercial de banano para la exportación ubicada en el Caribe de Costa Rica, (provincia de Limón, cantón de Cariari) durante junio y agosto de 2009 (experimento 1) y entre noviembre de 2009 y enero de 2010 (experimento 2), periodos considerados respectivamente como épocas climáticas favorable y adversa en referencia al crecimiento de la planta y al el desarrollo del racimo. El área experimental, común para ambos experimentos, fue sembrada en 1990 y está conformada por una mezcla los cultivares Valery (75%) y Grande Naine (25%).

La precipitación total del periodo experimental (12 semanas) en los experimentos 1 y 2, respectivamente, fue de 80 y 135 mm, las temperaturas promedio máxima y mínima fueron de 30 y 22 ºC, de 32 y 21 ºC y la humedad relativa promedio de 86 y 85.5%, respectivamente. El suelo de origen volcánico presenta las siguientes características químicas: pH 5.98; acidez 0.07; Ca 7.31; Mg 1.82; K 1.46 (cmol+ L-1; P 82; Fe 128; Cu 3; Zn 13; Mn 15 (mg L-1) y materia orgánica 7.03%. Es considerado como franco arenoso con porcentajes de arena, arcilla y limo de 56, 19 y 25, respectivamente.

La fertilización anual (2009) se efectuó mediante la adición fraccionada de 228 kg de N (11 ciclos), 72 kg de P2O5 (14 ciclos),342 kg de K2O (11 ciclos), 124 kg de MgO (11 ciclos), 63 kg de CaO (9 ciclos), así como 3 kg de B (11 aplicaciones), 4.7 kg de Zn (13 aplicaciones) y 58 kg de S ha-1. Del total anual aplicado (100%), las plantas que desarrollaron racimos en la época favorable (junio a agosto 2009 experimento 1), recibieron durante el transcurso de las 21 semanas previas (enero 2009) al inicio del experimento (junio 2009) 66 kg (29%) de N, 38 kg (53%) de P2O5, 82 kg (24%) de K2O, 58 kg (47%) de MgO, 10 kg (16%) de CaO. Por el contrario, las plantas que desarrollaron racimos en la época adversa (noviembre 2009 a enero 2010, experimento 2) recibieron durante el transcurso de las 20 semanas previas (julio 2009) al inicio del experimento (noviembre) 160 kg (71%) de N, 34 kg (47%) de P2O5, 260 kg (76%) de K2O, 66 kg de MgO (53%), 53 kg (84%) de CaO.

El combate de la Sigatoka negra (Mycosphaerella fijiensis) se realizó mediante la aspersión aérea de fungicidas sistémicos y protectores. Los mismos fueron aplicados rotativamente y en mezcla con aceite mineral (5-10 L ha-1) de acuerdo con los requerimientos y estrategias de combate propias de cada época climática para un promedio anual de 59 ciclos de aplicación. Operaciones semanales de deshoja sanitaria se utilizaron como complemento al combate químico.

En cada experimento se estudió un grupo de inflorescencias que emergieron en una misma semana y fueron embolsadas dos semanas después, en conjunto con la eliminación de la mano falsa. No se realizó el desdede de frutos laterales ni la desflora.

Los tratamientos fueron los siguientes: 1) sin laminillas entre manos o entre filas de cada mano; 2) con laminillas solo entre manos; 3) con laminillas solo entre filas de cada mano; y 4) con lamillas entre manos y entre filas de cada mano. Los tratamientos se aplicaron en racimos cuando todas las manos del mismo estaban en posición horizontal (dos semanas después de la floración). Los tratamientos se aplicaron de manera aleatoria en el campo en racimos de 11 (con la remoción de 4 manos verdaderas al desmane), 10 (con remoción de tres manos verdaderas al desmane), 9 y 8 (con la remoción de dos manos verdaderas al desmane) manos verdaderas, para retener de esa forma 7 manos en los tres primeros tamaños de racimo y 6 manos en el último de ellos.

La cantidad de racimos por tratamiento de acuerdo con el número de manos (7 y 6 respectivamente) fueron en el experimento 1 de 11 y 15; 9 y 17; 10 y 18; 9 y 19 y en el experimento 2 de 15 y 11; 19 y 12; 16; 12; 17 y 11 para los tratamientos 1, 2 , 3 y 4, respectivamente. Para la determinación de los factores de merma y de la relación cajas, se utilizaron racimos de 6 manos. La cantidad de ellos por tratamiento fueron en el experimento 1 de 11, 11, 12, 12 y en el experimento 2 de 8, 12, 12, 8 para los tratamientos 1, 2, 3 y 4; respectivamente.

La cosecha de cada experimento se realizó en dos etapas: a las 11 y 12 semanas después de la colocación de las laminillas. En dicho momento, las manos de los racimos en los tratamientos 1 y 3 fueron protegidas, por la colocación entre ellas, láminas de cosecha usados habitualmente por la finca (Figura 1A y 1B respectivamente). En los tratamientos 2 y 4 ello no fue necesario, ya que los racimos ya contaban desde una etapa temprana de su crecimiento con la presencia de laminillas entre las manos (Figura 2A y 2B, respectivamente).

Las variables medidas fueron: a) peso del racimo (kg); b) grosor (treintaidosavos de pulgada) de la segunda, cuarta y sexta mano; c) longitud (cm) de la segunda, cuarta y sexta mano; and d) número de días de la colocación de las laminillas a la cosecha. Posteriormente en el proceso de los racimos en la empacadora se determinaron los factores de rechazo de frutos y finalmente el número de cajas por racimo.

Los factores de rechazo considerados y expresados como número de frutos rechazados por racimo fueron: a) lesión vieja o frutos con daños ocasionados por las labores de mantenimiento de la unidad de producción (roce de hojas, apuntalamiento, deshoja); b) cicatriz de crecimiento o daño ocasionado por el roce de frutos durante su desarrollo en el racimo; c) lesión nueva o daño ocasionado por la manipulación del racimo durante su transporte a la planta empacadora; d) cicatriz fresca o lesiones causadas por el roce de frutos en su transporte a la planta empacadora; e) alto; f) bajo grado, cuyos frutos presentaron, menor o mayor grosor del requerido para empaque, g- speckling o lesiones causadas por hongos (D. torulosa, Fusarium spp. y, Colletotrichum spp.), insectos (Frankliniella parvula) o agroquímicos; h) mancha de madurez o lesiones en la cáscara asociadas con una deficiencia temporal de Ca; i) deformes o frutos cuya conformación no permiten su inclusión como parte del gajo; j) cortos o frutos con un menor tamaño al requerido para el empaque; k) manejo en planta que corresponde a daños por extracción descuidada de la lámina entre manos, por daños en el proceso de desmane y selección o por deposición de grasa; y l) otros que incluye el rechazo de frutos por agrietamiento de cáscara, otros hongos, otros insectos, bacterias y luminosidad (sol).

También se determinó la cantidad de cajas de 18.4 kg netos obtenidas a partir de un racimo. Adicionalmente se estimó el costo en US$ (1US$= 546.49 colones costarricenses) de la colocación de laminillas (mano de obra y materiales) con base en registros de la labor en áreas más extensas de la finca.

El peso del racimo y del pinzote se registró con la ayuda de una romana Ballar® con capacidad para 50 kg graduada cada 200 g. El grosor del fruto se midió en la parte media del mismo, perpendicularmente al plano de la curvatura, con la ayuda de un calibrador graduado en treintaidosavos de pulgada (1 unidad o grado= 0.794 mm). La longitud se midió a lo largo de la parte externa, desde la zona de unión del pedúnculo con la pulpa, hasta el ápice (de "pulpa a punta") con una cinta métrica de plástico graduada en mm. El análisis de los datos de producción se efectuó para cada época climática por separado mediante ANDEVA con la ayuda del programa estadístico SAS (2002-2004). Los datos de factores de rechazo y relación cajas: racimo en los dos experimentos se expresaron como promedios obtenidos a partir del proceso comercial en la planta empacadora de una muestra de racimos de cada tratamiento con igual número de manos (6 manos).

 

RESULTADOS

La ausencia de interacción entre los tratamientos y el número de manos presentes para la mayoría de las variables (experimento 1; p> 0.1228 y experimento 2; p> 0.5044) permitió presentar los resultados, de cada época ignorando el segundo de esos factores.

El peso del racimo (experimento 1: p= 0.9571 y experimento 2: p= 0.5662), el grosor y la longitud de los frutos centrales de la fila externa de la segunda, cuarta y sexta mano (experimento 1: p> 0.2378; experimento 2: p> 0.1137), así como los días de la colocación de las laminillas a la cosecha (experimento 1: p= 0.5169 y experimento 2: p= 0.6916) no difirieron entre tratamientos (Cuadro 1).

Los frutos rechazados por racimo debido al daño por lesión vieja se manifestó con más intensidad en los tratamientos 3 (laminillas entre manos) y 4 (laminillas entre manos y entre filas) del experimento 1 (4.5 y 9 frutos respectivamente), en comparación con los tratamientos 1 (sin laminillas) y 2 (laminillas solo entre manos) del mismo experimento, esto casi desapareció en los tratamientos del experimento 2.

La cicatriz de crecimiento se presentó únicamente en los tratamientos 3 (2.5 frutos) y 4 (0.5 frutos) del experimento 1 y en el tratamiento 3 (0.5 frutos) del experimento 2. La lesión nueva no mostró un comportamiento definido pero al igual que en los dos factores anteriores se expresó en una baja cantidad con respecto al rechazo total de frutos por racimo tanto en los tratamientos del experimento 1 (1 a 8.5 frutos) como en los del experimento 2 (0.2 a 2.3 frutos). La cicatriz fresca sólo se presentó sólo en los tratamientos 3 y 4 del experimento 1 (2 y 0.5 frutos; respectivamente) y el tratamiento 2 (1 fruto) del experimento 2.

No se presentó rechazo de frutos con un grosor mayor o menor al estipulado para empaque. Se observó rechazo de frutos por speckling sólo en los experimentos 2 (1.5 frutos) y 4 (11 frutos) del experimento 1. La mancha de madurez se expresó con más intensidad en el tratamiento 2 (laminillas entre manos) de ambos experimentos (15.5 y 4 frutos en experimentos 1 y 2; respectivamente). Los frutos deformes y con menor longitud a la estipulada para su comercialización (cortos) fueron los componentes más importantes del total de frutos rechazados por racimo en los tratamientos del experimento 1 (28 a 30.5 frutos) mientras que ello solo aplicó para los frutos deformes del experimento 2 (3.3 a 8.7 frutos).

La cantidad total de frutos rechazados por racimo fue más alta en los tratamientos del experimento 1 (64.5 a 86.5) con respecto a los del experimento 2 (9.6 a 16.4). La colocación de laminillas al racimo no mejoró la relación de cajas/racimo en comparación con el testigo sin ellas (Cuadro 2).

El costo (material) de cada laminilla fue de US $ 0.088. Considerando racimos ya desmanados con 7 manos presentes, la cantidad de laminillas necesarias entre manos y entre filas de cada mano sería de 13. Dado que cada laminilla podría usarse cuatro veces, el costo de uso por racimo sería de US $ 0.286. El costo de la colocación de la laminillas (mano de obra) fue de US $ 3.57 ha-1; costo que fue US $ 1.33 ha-1 (59.34%) más alto sobre la tarifa habitual de embolse semanal por hectárea (US $ 2.24 ha-1).

 

DISCUSIÓN

La ausencia de diferencias productivas (peso del racimo, grosor y longitud del fruto central de la fila externa de manos seleccionadas y días desde la colocación de las laminillas hasta la floración), en los racimos sin desflora en el campo entre los tratamientos con (tratamientos 2, 3 y 4) y sin (tratamiento 1-testigo) laminillas, concuerdan con los resultados de la Corporación Bananera Nacional (2004, 2005) y Dadzie (1998) en racimos con desflora en el campo. Esta falta de efecto sobre las variables de producción, sugeriría que la modificación del microclima en el racimo inducido la laminilla, probablemente fue de mucho menor magnitud que aquel ocasionado por la funda de protección, cuya colocación en todos los racimos brindó el suficiente beneficio productivo (Lara, 1970; Daniells et al., 1992; Soto, 1992; Johns, 1996; Robinson, 1996) el cual afectó, de igual manera e independientemente del tratamiento, a cada una de las unidades experimentales.

El rechazo de frutos por lesión vieja, promedio determinado como parte del proceso comercial de una muestra de racimos, con igual número de manos indicó que su ocurrencia fue más alta en la época favorable y particularmente en aquel tratamiento donde las laminillas se colocaron entre manos y entre filas de cada mano (tratamiento 4). Este resultado probablemente estuvo influido por la inexperiencia del encargado de la colocación de las laminillas, toda vez que dicha práctica había introducida recientemente en la finca. Ello en conjunto con la alta susceptibilidad a la manipulación de los frutos en dicha etapa temprana de crecimiento. Sin embargo, se subsanó en el experimento 2, en virtud de la mayor experiencia del personal encargado, cuyo resultado fue la desaparición de este factor de rechazo. La cicatriz fresca se expresó en una magnitud muy baja en todos los tratamientos y no fue en este caso un problema de calidad.

La cicatriz de crecimiento no representó, tal y como se indica en los resultados, una parte del deshecho de frutos en ninguno de los tratamientos con laminillas en relación con el testigo sin ellas. Ello sería el resultado en el manejo en el área experimental y total de la finca, de la retención en el campo de las partes florales del fruto de los racimos del experimento, práctica que ha demostrado ser una estrategia eficiente para la reducción de este factor de merma (Vargas et al., 2003; Rivas et al., 2009).

No se presentaron frutos rechazados por alto o bajo grado, condición que sustentaría de manera indirecta la ausencia de un efecto aditivo (alto grado) o reductivo (bajo grado), sobre el crecimiento del fruto entre frutos de racimos sin y con laminillas, efecto que en todo sería uniformemente dado por la colocación en todos los racimos del experimento de fundas protectoras.

El rechazo de frutos por speckling fue mayor en el tratamiento con laminillas entre manos y filas de cada mano (tratamiento 4), probablemente dado por una combinación de la funda con las laminillas, que pudo provocar una condición especial de humedad relativa dentro de la funda, producto de la mayor cantidad de laminillas colocadas en el racimo. El rechazo de frutos por mancha de madurez podría tener un origen diferente a los tratamientos e independiente de la colocación o no de laminillas.

Independientemente de los tratamientos, tal y como se muestra en los resultados, hubo en la época favorable más frutos rechazados por deformes y cortos con respecto a la época adversa. Esta condición, aparentemente contradictoria, probablemente estuvo influida por factores de manejo agronómico ajenos al tratamiento y a la época climática relacionados fundamentalmente con la nutrición mineral del cultivo.

De acuerdo con los registros de aplicación de la finca, las plantas que desarrollaron racimos en la época favorable (junio a agosto) recibieron menos N, K2O, MgO y CaO, que aquellas que desarrollaron racimos en la época adversa (noviembre a enero). Dicho efecto se expresó también en función de una reducción de la longitud del fruto. Esta diferencia en la nutrición mineral fue probablemente el factor responsable de limitar la respuesta productiva del racimo en la época favorable. Su mitigación, mediante la mayor adición de nutrimentos ya indicada en el capítulo de materiales y métodos, propició respuesta en la disminución de este factor de merma para la época adversa.

La merma debida al rechazo de frutos en la empacadora, se dio fundamentalmente por la extracción poco cuidadosa de las láminas de protección usadas tradicionalmente para protección del fruto que se colocan entre cada una de las manos del racimo al momento de la cosecha, lesión denominada como 'fricción de espuma'; esta operación se efectuó solamente para los tratamientos 1 y 3. Este problema no se presentó en la época adversa, dado que se exigió el cumplimiento cabal de remoción cuidadosa de los dispositivos de protección de cosecha mencionados.

El rechazo de frutos definido como 'otros' conformado por aquellos con agrietamiento de la cáscara o daños por bacterias, insectos y sol no permitió determinar, para ninguno de ellos, un comportamiento definido en relación con los tratamientos evaluados.

La similar cantidad de cajas obtenidas a partir de un racimo o 'ratio' entre los diferentes tratamientos, concuerda con la falta de diferencias que se determinaron entre ellos, para las variables productivas (peso del racimo y dimensiones del fruto), así como a la poca influencia de aquellos factores de rechazo que podría ser mitigados con el uso de laminillas (cicatriz de crecimiento y cicatriz fresca). Este último aspecto tiene su origen en la retención en el campo de las partes forales del fruto, condición que minimiza el daño por roce.

Dadzie (1998), indica que el uso de laminillas sólo se justifica en aquellas situaciones, donde las cicatrices provocadas por el crecimiento del fruto y por el roce de hojas son los mayores componentes del rechazo de frutos de banano. Ello también debe ser considerado en relación con otros factores de merma, toda vez que en experimentos realizados por la Corporación Bananera Nacional (2004; 2005) en racimos con desflora en el campo, cuando hubo una reducción (0.63 a 0.19-0.37 kg por racimo procesado) de la cicatriz de crecimiento, el incremento en rendimiento (0.02 a 0.04 cajas de 18.4 kg netos más a partir de un racimo) del racimo en planta no cubrió los costos asociados a la labor.

Independientemente del costo de mano de obra y del material utilizado, la colocación de laminillas permitiría un traslado más rápido del racimo de la unidad productiva al cable, y por consiguiente el ingreso de más racimos a la planta empacadora en una jornada diaria por cuadrilla. Dado el pago de la cosecha que se efectúa en todas las fincas dedicadas a la exportación es por contrato, el beneficio de una cosecha más rápida se trasladaría a los operarios y su costo a la finca.

Sin embargo, en los racimos sin desflora en el campo, donde la cicatriz de crecimiento se reduce, el uso de este tipo de laminilla colocada de manera tardía (a la cosecha) entre las filas de una misma mano, en conjunto con las láminas tradicionalmente usadas entre manos, podría ser de utilidad cuando por circunstancias especiales de clima (época adversa), manejo (nutrición mineral), manipulación (frutos con desflora en el campo) o acarreo; las lesiones por roce de frutos sean quienes se manifiesten de manera importante.

Dado que la cantidad de manos presentes de los racimos usados en el estudio, correspondieron con aquellos de mayor presencia en la finca, considerados a su vez de tamaño pequeño a mediano, su manipulación durante la cosecha y traslado sería mas sencilla y ayudaría a que la lesión causada por la cicatriz fresca, similar a la determinada en este trabajo, fuera de una magnitud tan baja. No obstante, en fincas con racimos de mayor tamaño, en donde la manipulación del mismo requiere de mayor esfuerzo y cuidado, no se podría descartar la influencia sobre dicha lesión de un tipo de laminilla de menor grosor y costo colocada a la cosecha, entre las filas de una misma mano en conjunto con la colocación entre manos de las láminas tradicionales de cosecha.

 

CONCLUSIONES

Bajo las características propias en que se desarrollo el estudio, el uso de laminillas no fue una estrategia de manejo, que brindó un mejoramiento de la productividad de racimos de banano con frutos sin desflora en el campo. Bajo esta estrategia de manejo tampoco hubo un beneficio económico y más bien representó un costo adicional a la labor de embolse del racimo. Sin embargo, la colocación a la cosecha de laminillas más delgadas y de menor costo entre líneas de cada mano (junto con la colocación de las láminas de cosecha), podría ser una opción para reducir la expresión de la cicatriz fresca, cuando por diferentes aspectos de clima y manejo el daño por roce sea un aspecto a considerar.

 

AGRADECIMIENTO

Los autores agradecen a la gerencia y al personal administrativo y de campo, de la finca Campo 5 por la valiosa colaboración prestada.

 

LITERATURA CITADA

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