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Revista mexicana de ciencias agrícolas

versión impresa ISSN 2007-0934

Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.1 no.2 Texcoco abr./jun. 2010

 

Nota de Investigación

 

Fortalecimiento de la competitividad del sector agropecuario en Hidalgo*

 

Strengthening the competitivenes of the agricultural sector in Hidalgo

 

Alma Velia Ayala Garay, Dora Ma. Sangerman-Jarquín1, Rita Schwentesius de Rindermann2, Miguel Ángel Damían Huato3 y Carmen Guadalupe Juárez Rivera4

 

1 Organismo de Certificación de Implementos y Maquinaria Agrícola. OCIMA-INIFAP. Carretera Los Reyes-Lechería, km 18.5. Chapingo, Texcoco, Estado de México. C. P. 56230. Tel. y Fax. 01 595 9542964, 9542877 y 9543536. (dsangerman@yahoo.com.mx.). §Autora para correspondencia: avag72@yahoo.com.mx.

2 Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial. CIESTAAM-UACH. Carretera México-Texcoco, km 38.5. Chapingo, Texcoco, Estado de México.

3 Departamento de Agroecología y Ambiente. Instituto de Ciencias. BUAP. Av. 14 Sur 6301, Ciudad Universitaria. Puebla, Puebla. C. P. 72570. (kufbilkerem@hotmail.com).

4 Universidad Politécnica de Tulancingo. Ingenierías. Núm.100. Huapalcalco, Tulancingo, Hidalgo. Tel. 01 775 7558307. (medi_cjr@yahoo.com.mx).

 

* Recibido: junio de 2009
Aceptado: marzo de 2010

 

Resumen

La producción agrícola en el estado de Hidalgo presenta múltiples características como: propiedad atomizada, minifundio, existencia de monocultivo, productos agrícolas con mínimo valor agregado y escasa integración a nivel de cadena diferentes a la producción primaria, baja productividad, precios bajos y altos costos de producción unitarios; así como bajos ingresos. La presente investigación tuvo como objetivo analizar la competitividad del sector agropecuario en el estado de Hidalgo, con el fin de proponer alternativas para mejorar su posición en 2008-2009. Los costos de producción unitarios elevados están relacionados con los bajos rendimientos que los productores han obtenido en los últimos años. En el caso del estado de Hidalgo sólo con la existencia de apoyos económicos, como el Programa de Apoyos Directos al Campo la producción se vuelve rentable. La innovación (investigación, asesoría técnica y adopción), se convierte en el fundamento de la productividad y competitividad de las empresas y países, sin perder de vista que los procesos de integración económica, modifican tanto los sistemas nacionales de innovación, como los regionales. En esta investigación se concluyó que los costos de insumos y medios de producción, tales como: semilla, fertilizantes, renta de maquinaria, mano de obra, costo de oportunidad de la inversión y renta de la tierra; así como, la falta de registros de los costos de producción por parte de los agricultores; razón por la cual no existe un conocimiento real de los costos y de ingresos netos de éstos.

Palabras clave: productividad, monocultivo, asesoría técnica.

 

Abstract

Agricultural production in the state of Hidalgo has many characteristics: fragmented ownership, monoculture, agricultural products with low added value and minimal integration at different levels to primary production, low productivity, low prices and high costs unit production, as well as low income. This aim of this study was to analyze the competitiveness of the agricultural sector in the state of Hidalgo, in order to propose alternatives to improve its position in 2008-2009. The high unit production costs are related to low yields that producers have had in recent years. If the state only supports the existence of programs such as the direct countryside support program, production becomes profitable. Innovation (research, technical assistance and adoption), becomes the foundation of productivity and competitiveness of companies and countries without losing sight of the fact that economic integration processes, would change the national and regional innovation Systems. This research concluded that the costs of inputs and means of production such as seed, fertilizer, machinery rental, labor and the opportunity cost of investment and land rent, as well as the lack of production records by farmers; are the reason there is no real knowledge of costs and the net incomes of these.

Key words: monoculture, productivity, technical consultancy.

 

INTRODUCCIÓN

La importancia del sector agropecuario para el estado de Hidalgo radica en la contribución del Producto Interno Bruto (PIB) estatal, que en promedio es 9%, así como por la generación de empleo; ya que 23.5% de la población económicamente activa trabaja en alguna actividad relacionada con este sector, y 62.8% de la población vive en zonas rurales (Gobierno del estado de Hidalgo, 2005). Sin embargo, en materia de competitividad, el estado ocupa el lugar 28 de los 32 estados de la república mexicana (IMCO, 2008), ubicándose sólo ligeramente por arriba de San Luis Potosí, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

En el plan estatal de desarrollo del estado de Hidalgo, se plantea que el campo hidalguense enfrenta una serie de problemáticas relacionadas con la tenencia de la tierra, monocultivo y falta de financiamiento; situación que genera serias complicaciones en la comercialización de productos, provocando así el consecuente encarecimiento de los costos de producción (Gobierno del estado de Hidalgo, 2005); lo cual se ve reflejado en baja competitividad (Midley, 2006; Altmann, 2007).

Las cadenas agroalimentarias prioritarias son: maíz, frijol y cebada, por su competitividad e importancia económica y por la interacción con el sector secundario y terciario (Gobierno del estado de Hidalgo, 2005). Sin embargo, las condiciones en que se desarrollan el maíz, frijol y cebada son predominantemente de temporal con 77%, 80% y 99.49% respectivamente, y los rendimientos promedios que tiene el estado son inferiores a la media nacional en más de 40%. Ante la problemática anterior, la presente investigación tuvo como objetivo analizar la competitividad del sector agropecuario en el estado, con el fin de proponer algunas alternativas de mejorar el rendimiento de los cultivos.

El PIB agropecuario del estado de Hidalgo, en el periodo 1999-2006, creció en términos reales 2.55%, el dinamismo en este sector es mayor al de la economía en su conjunto, el PIB estatal en términos constantes se ha incrementado en los últimos años a una tasa de crecimiento media anual (TCMA) de 1.024%, (INEGI, 2007). En el sector agropecuario, se ha desarrollado un crecimiento moderado, el PIB agrícola per cápita es mayor que el nacional, la competitividad se puede medir de acuerdo al grado por el cual un país o región, produce bienes y servicios que satisfagan las exigencias del mercado y expande su PIB per cápita. En el Cuadro 1 se observa la importancia del crecimiento a través de este indicador (INEGI, 2009).

Dentro de la competitividad es importante conocer las características de las unidades de producción estatales, refiera Villarreal (2002) ésta a nivel micro, es el punto de partida. Ya que son las empresas quienes inicial y finalmente tienen que enfrentar la hipercompetencia global en los mercados locales.

El estado posee 298 309 unidades de producción, de las cuáles 83% tienen una superficie menor a cinco hectáreas y sólo 17% son mayores a ésta (Cuadro 2); ésta es una característica de la producción cuya condición de minifundio significa una desventaja para la producción rural (INEGI, 2009). Una alternativa para las pequeñas unidades de producción, es la organización para la generación de economías de escala, la actual falta de integración y coordinación en la producción agrícola, se traduce en costos más elevados de producción, y por ende, menor competitividad en el sector. Sin embargo, en el estado de Hidalgo, tan sólo 3 263 unidades de producción; es decir, el 1% han formado grupos con el fin de establecer algún tipo de organización, unión o asociación, para acceder a servicios o apoyos diversos, comprar insumos en grupo, obtener asistencia técnica, producir bajo contrato y para el procesamiento o transformación de la producción (INEGI, 2009).

En general, en el estado predomina la producción con métodos artesanales; si bien, no hay datos precisos acerca del número de pequeños establecimientos dedicados a la elaboración de este tipo de productos, de acuerdo con INEGI (2007), se estima que 2% de las unidades de producción en el estado transforman sus productos y de éstos el 28% los vende y el resto no vende (Cuadro 3). En este rubro las áreas de oportunidad se ubican en los aspectos relacionados con la implementación de buenas prácticas de manejo y sanidad a nivel de microempresa, mejora de rendimientos y prolongación de la vida útil de los productos; ya que uno de los factores que contribuyen a la competitividad de una empresa agrícola es la diferenciación de su producto, ofreciendo uno de mayor calidad y que sea preferido por los consumidores; muchas empresas agroindustriales diferencian sus productos para incrementar la cuota de mercado y desarrollar así la fidelidad del consumidor por medio del desarrollo de los proceso de control de calidad y el uso de insumos con atributos más deseables (Pensado, 2005; PECAD, 2006).

La superficie total del sector agropecuario en el estado de Hidalgo, el 58% se destina a la producción de maíz, 23% a cebada y el resto a otros cultivos (Figura 1); en la cual, la producción se ha desarrollado en condiciones de monocultivo, lo que conlleva al agotamiento de la tierra por pérdida de fertilidad, erosión, degradación, desertificación e infestación de los suelos (SAGARPA-SIACON, 2007).

Es importante mencionar que la agricultura hidalguense, depende en gran medida de las condiciones climáticas de la región; el 23.6% de la superficie cultivada cuenta con riego y 76.4% restante se cultiva bajo condiciones de temporal (Figura 2); en consecuencia, la escasez de lluvia y sistema de riego inapropiado, disminuye la producción en gran medida, con una superficie siniestrada de 34 281.28 ha en el periodo 1996-2006, que representa 10% de la superficie total sembrada (SAGARPA-SIACON, 2007).

Referente al valor de la producción, la mayor aportación lo hace el maíz, seguido de la cebada y frijol (Figura 3), en la conformación del valor total aparecen nuevos productos: chile verde, ejote, calabacita, tomate verde, tomate rojo, hortalizas que aportan en conjunto 19% del valor de la producción estatal (SAGARPA-SIACON, 2007).

Autores como (Rodríguez, 2004; Reijntjes, 2007), plantean que en países subdesarrollados, los productores en donde existe la posibilidad de siembra de otros productos como es en este lugar, además de los granos y hortalizas, se debe de resaltar que en el estado existen otros cultivos que hacen importante las actividades agropecuarias, un ejemplo de ello es que Hidalgo ocupa el primer lugar a nivel nacional en la producción de alfalfa verde y aguamiel de maguey, segundo lugar en la producción de cebada para grano y tercer lugar en la producción de ejote, así como cuarto lugar en la producción de avena para grano.

En el Cuadro 4 se observa una característica peculiar del estado; es decir, es una zona de baja productividad, al hacer un comparativo de los rendimientos promedio estatales con los nacionales de maíz, cebada y frijol, se observa que los rendimientos son menores en aproximadamente 45%, lo que repercute directamente en una menor competitividad del sector (SAGARPA-SIAP-SIACON, 2007).

Es importante mencionar, que a pesar que los rendimientos estatales son menores que el promedio nacional, existe un dinamismo mostrado por las tasas de crecimiento media anual (TCMA) positivas, entre las cuales destaca la cebada con un TCMA mayor que la nacional (Cuadro 4).

En 2006-2007, de las 575 465 ha cultivadas en el estado 34% fueron sembradas con semilla mejorada, el resto utiliza otro tipo de semilla como la obtenida en cosechas anteriores o semilla criolla. En la Figura 4, el uso de fertilizantes es bajo, ya que sólo se fertilizó 22% de la superficie. Por otro lado, en el mismo periodo, únicamente 3% de la superficie recibió asistencia técnica y 4% fue atendida con algún componente de sanidad vegetal (INEGI, 2009).

Es necesario reconocer la importancia de la tecnología utilizada y su incidencia en la productividad de los cultivos, por lo que se requiere de un proceso de mejora urgente para lograr competitividad en el estado; sobre todo, cuando en el estado sólo 5% de la superficie fue asegurada contra algún tipo de siniestros y 26 890. 77 ha y 2 173 unidades de producción; es decir, 1% del total de unidades contó con créditos (INEGI, 2009). El impacto de utilizar nuevas tecnologías depende en gran medida, de las metas y objetivos de la unidad o empresa, y de la estructura de la industria en que ésta opera (Whyte, 2005; Piedra y Kennedy, 2008; Altieri y Nicholls, 2009).

Para Andersen (2005); Altimir (2003) además de los factores anteriores, las políticas de gobierno son otro factor que influye en la competitividad de los productores en diferentes regiones o países. En México es conocido que una de las principales políticas del gobierno federal para los productores agrícolas, es el PROCAMPO el cual se creó con la finalidad de hacer transferencias directas para compensar el ingreso de los productores del sector agropecuario, ante la apertura comercial derivada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y por la desaparición de los esquemas de subsidios a precios e intervención directa en el mercado de productos agrícolas.

No obstante, a este objetivo original se han sumado una serie de objetivos colaterales, ampliando la expectativa de efectos multiplicadores no sólo con respecto al ingreso del productor, sino también en lo referente al impacto en la modernización y capitalización de la unidad productiva, a la protección del medio ambiente a través de proyectos ecológicos y la competitividad del productor mediante la reconversión productiva, entre otros, que difícilmente se pueden lograr (Galindo, 2000; Fritscher, 2004; Nadal y Wise, 2005; Ayala, 2008). Sin embargo, en Hidalgo no todos los productores se encuentran inscritos en el padrón de PROCAMPO, un dato importante de mencionar es que el número de unidades de producción beneficiadas con este subsidio son apenas 149 365, lo que representa 50% del total.

Análisis de rentabilidad de la producción de cebada y maíz

Cebada

El estado de Hidalgo ocupa el primer lugar en la producción nacional de cebada para grano, con 22 261 530 toneladas en 2005-2007, Tlaxcala y el Estado de México ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente (SAGARPA-SIACON, 2007). En el estado la producción aumentó a una tasa de crecimiento media anual 3.25% entre 1980 y 2007, a pesar de que 99% de la producción se realiza en condiciones de temporal, en el transcurso de ese periodo los productores de cebada para grano de Hidalgo han duplicado la producción.

En la Figura 5, se observa una forma de medir la competitividad de los granos es a través de su productividad, desafortunadamente aunque Hidalgo es el principal estado productor de cebada en México, los rendimientos han crecido a tasas menores al promedio nacional (SAGARPA-SIACON, 2007).

El BANXICO (2009), refiere que la relación beneficio-costo en el cultivo de cebada es bajo, sobre todo porque se trata de parcelas pequeñas sujetas a contra tiempos, ya que los ingresos obtenidos sólo permiten ciertas utilidades, cuando la cosecha rebasa 1 790 t; ésta referencia plantea que la superficie rentable estimada, que se debe sembrar para obtener tres salarios mínimos mensuales durante seis meses del ciclo del cultivo es 29.4 ha en Tulancingo y 44.8 ha en Pachuca.

Para cuantificar la competitividad a nivel unidad de producción, se analizaron 25 encuestas de productores en el Municipio de Tepeapulco, Hidalgo, sobre costos de producción. En el estudio de rentabilidad que se hizo a nivel de unidad de producción, se encontró que la cebada se obtiene en suelos de temporal con bajos rendimientos, el promedio obtenido por hectárea es de 1.5 t, la mano de obra que es utilizada en el proceso de producción es familiar, los productores manifestaron que contratan jornales sólo esporádicamente para las actividades productivas (PEDAS, 2005).

El sistema de producción es mecanizado; ya que cuentan con maquinaria agrícola, tractores e implementos para las actividades del cultivo. Por ejemplo, los encuestados manifestaron contar con tractor, los cuales poseen implementos agrícolas, como arados y rastras. En lo que se refiere al proceso de producción, no existen grandes diferencias entre las labores que los productores realizan y estas son: barbecho, rastreo, siembra y fertilización, aplicación de herbicida, aplicación de fungicida y trilla o cosecha (De Janvry, 2005; Enkerling, 2006).

En la siembra utilizan en promedio 150 kg de semilla certificada por hectárea. La fertilización es uno de los factores más importantes dentro del proceso productivo de cebada, los productores aplican urea, a razón de 100 kg ha–1 y también utilizan plaguicidas y herbicidas en el proceso de producción.

Finalmente, la cosecha consiste en la trilla mecanizada, después viene la formación de pacas; una característica importante de la cosecha es la cantidad de mano de obra que requiere; en promedio de 8 a 10 jornales por hectárea. Dado que la maquinaria en la mayoría de los casos es propia, una forma de estimar el costo, al igual que para la mano de obra familiar, fue el cálculo del costo de oportunidad, que se refieren al sacrificio de otras alternativas al dedicarse a producir cebada (Cuadro 5).

De acuerdo con los resultados obtenidos, se observa que el productor de cebada gasta $ 5 585.00 para producción de 1.5 t, rendimiento promedio obtenido en una unidad de producción en esa zona. Los gastos en insumos (fertilizantes, semilla certificada y herbicida) representan 33% de los costos totales, mientras que el uso de maquinaria representa el rubro de mayor importancia con 36%. Además el costo de producción por tonelada es de $ 3 700.00.

Únicamente considerando el apoyo de PROCAMPO de $ 1 300.00 por hectárea, para el ciclo primavera-verano 2009, la producción de cebada se vuelve rentable con una ganancia unitaria de $ 843.00 por hectárea, pero sin subsidio la producción de este cultivo no sería rentable (Cuadro 6).

En la Figura 6, se observa que mientras a nivel nacional ha disminuido una TCMA de 2.47%, en Hidalgo ha sido a una tasa mayor de 2.93% en el periodo 1980-2007 (SAGARPA- SIACON, 2007). Aunque ambos precios han decrecido, en el estado son mayores que los nacionales, aspecto no favorable para los productores de Hidalgo. Al ser altos, indican que existen precios no competitivos, ya que la teoría marca que la habilidad de las empresas o productores de ofrecer sus productos a menores precios que sus competidores permite ser competitivo. En otros sectores, muchas empresas diferencian sus productos para incrementar la cuota de mercado y desarrollar así la fidelidad del consumidor (Sukhatme y Balkrishna, 2004; Zandstra, 2004; Piedra y Kennedy, 2008).

Maíz

Para analizar los costos de producción de maíz en el estado, se usó la información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP, 2008) de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA, 2008) y se hizo un análisis de rentabilidad. El maíz sigue siendo el producto agrícola más importante en la alimentación de las personas y los agricultores lo producen básicamente para consumo familiar.

La superficie cosechada de maíz a nivel nacional en los años 2005-2007 fue de 7.1 millones de ha, y el estado de Hidalgo participa con más de 235 000 ha anualmente; superficie que representa 58% de la superficie agrícola en la entidad (SAGARPA- SIACON, 2007) y más de 100 000 productores están dedicados a esta actividad.

La superficie promedio es de 2.5 ha por productor y se generan 33 jornales ha–1 (Gobierno del estado de Hidalgo, 2005). El valor de la producción durante 2005-2007, fue de $1 300 000.00 en promedio que representa 49% del valor total de la producción agrícola en el estado.

El cultivo de maíz se encuentra distribuido en todas las regiones del estado, sobresaliendo por sus altos rendimientos el Valle del Mezquital, la Vega de Metztitlán y el Valle de Tulancingo; obteniéndose en el primero de ellos, un rendimiento promedio de 8.5 t ha–1. El resto del estado comparativamente con las zonas de riego, presenta deficiente desarrollo tecnológico que repercute en bajos rendimientos que fluctúan entre 0.73 a 1.2 t ha–1. En el periodo 2005-2007 se tuvo una producción promedio de 600 404 toneladas en las dos modalidades de riego y temporal.

Para analizar los costos de producción en el estado, se usó la información de SAGARPA-SIAP (2007). En el Cuadro 7 se puede identificar que el costo total de la producción de maíz en Hidalgo bajo condiciones de riego, 17% de los costos totales durante el ciclo primavera-verano 2007, corresponden a las diferentes actividades de producción mecanizadas; 42% son costos por la compra de insumos, agua y energía eléctrica.

En el Cuadro 8, si consideramos que el año agrícola 2007, se obtuvo un rendimiento promedio de 5.8 t en riego y el producto fue vendido a $ 2 010.00 por tonelada, el productor de maíz obtuvo una ganancia de $ 312.00 por hectárea; por otro lado, si se considera el subsidio de PROCAMPO, la ganancia total por hectárea fue de $ 1 612.00 (SAGARPA-SIAP, 2007).

Al analizar la ganancia unitaria, cada productor obtiene por la venta de una tonelada de maíz $ 54.00, al considerar el apoyo de PROCAMPO, la ganancia se incrementa a $ 278.00 por tonelada, pero no todos los productores cuentan con este subsidio ya que de acuerdo con la información oficial del total de unidades de producción en el estado, sólo 126 828 productores estuvieron inscritos en el padrón; es decir, 42% durante el ciclo primavera-verano 2007 contaron con el apoyo.

Los problemas de rentabilidad se agravan por la baja productividad, al igual que la cebada, en promedio los rendimientos en el estado de Hidalgo son menores que los nacionales, más 70% de la producción se obtiene en condiciones de temporal. Aunque los rendimientos han crecido, su dinamismo ha sido menor que los rendimientos nacionales.

Otro problema que afecta la rentabilidad en el maíz, es la caída constante de los precios reales pagados al productor, estos han disminuido a una tasa de crecimiento media anual de 3.43% desde 1980 hasta 2007, lo que implica que el productor obtenga mínimas ganancias a través del tiempo.

Aunado a los bajos rendimientos, a la caída de los precios del grano en términos reales y el aumento de los precios de fertilizantes y demás insumos; el índice de precios de los fertilizantes refleja una tasa de crecimiento promedio anual 25% entre 1980 y 2007.

 

CONCLUSIONES

La producción agrícola en Hidalgo, presenta las siguientes características: propiedad muy atomizada, que se ve reflejada en minifundio, existencia de monocultivo, productos agrícolas con poco valor agregado y escasa integración a niveles de cadena diferentes a la producción primaria, baja productividad y rentabilidad, resultando altos costos de producción unitarios. Entre los costos de operación, el uso de la maquinaria representa una proporción importante, y en estos, un componente fundamental son los costos relacionados con la preparación del terreno.

Se destaca la falta de registros de los costos reales de producción y de sus ingresos netos por parte de los agricultores, además de los costos de producción unitarios elevados están relacionados con los bajos rendimientos que los productores han obtenido en los últimos años; por lo tanto, con la existencia de apoyos como el PROCAMPO la producción se vuelve rentable.

De acuerdo al INEGI (2009), de un total de 166 699 unidades de producción en el estado, la problemática para el desarrollo de las actividades productivas mencionadas por los productores es: la pérdida por cuestiones climáticas (86%), pérdida de fertilidad del suelo (29%) y alto costo de insumos y servicios (25%), así como la falta de capacitación y asistencia técnica (14%).

Lo anterior señala que, en el estado es necesario un mejoramiento tecnológico que contemple las necesidades de eficiencia económica y la preservación de las condiciones ecológicas para mantener el recurso suelo; de tal modo, se deben adecuar las tecnologías para un mejor uso estratégico de los recursos productivos disponibles; el modelo de producción que se debe inducir en la región deberá tener como objetivo básico, el combate de la erosión que actualmente experimenta la región, lo que implica incluso reconvertir algunas de las zonas que están explotándose en áreas de restauración ecológica.

Para el campo hidalguense, es necesaria la organización de productores, como base para la innovación, la implementación de bitácoras de manejo administrativo y técnico, que permita identificar las prácticas sobre las cuales inducir los cambios tecnológicos.

 

LITERATURA CITADA

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