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Journal of behavior, health & social issues (México)

versión impresa ISSN 2007-0780

J. behav. health soc. ISSUES vol.3 no.1 Cuernavaca may./oct. 2011

http://dx.doi.org/10.5460/jbhsi.v3.1.27682 

Artículos empíricos

 

Depresión y ansiedad en una muestra de individuos mexicanos desempleados

 

Depression and anxiety in a sample of unemployed Mexican individuals

 

Fernanda Acosta-Rodríguez*, Mabel Rivera-Martínez*, Marco Antonio Pulido-Rull**

 

* Universidad del Desarrollo Empresarial y Pedagógico, México, D. F., México.

** Universidad Intercontinental, México, D. F., México.

 

Correspondencia

 

Recibido: 3 de Enero, 2011
Aceptado: 5 de Abril, 2011

 

Resumen

El objetivo del presente estudio fue comparar las puntuaciones de depresión y ansiedad de individuos mexicanos desempleados y estudiantes universitarios. Una muestra de 250 personas desempleadas y 346 estudiantes universitarios contestaron los inventarios de ansiedad de Beck y el inventario de depresión de Beck adaptados y estandarizados para la población mexicana. Los resultados mostraron puntajes de ansiedad y depresión más altos en la muestra desempleada; también mostraron que los puntajes de depresión son sustancialmente más altos que los de ansiedad en la muestra de individuos desempleados. Se encontraron puntajes de depresión y ansiedad más altos en hombres que en mujeres desempleadas; también se encontró evidencia de que la sintomatología depresiva podría somatizarse en síntomas físicos. Los resultados se discuten en términos de las variables que modulan los efectos del desempleo; se discuten también en términos de los costos personales y económicos del desempleo.

Palabras clave: Desempleo, estudiantes universitarios, depresión, ansiedad.

 

Abstract

The purpose of the present study was to compare depression and anxiety scores in unemployed Mexican individuals and college students. A sample of 250 unemployed individuals and 346 college students answered the Beck anxiety inventory and the Beck depression inventory, adapted and standardized for the Mexican population. Results showed higher anxiety and depression scores for the unemployed sample; results also showed depression scores were substantially higher than anxiety scores in the unemployed sample. Both depression and anxiety scores were higher in unemployed males than in unemployed females; evidence also suggests that depressive symptoms may be producing physical problems. Results are discussed in terms of the variables that module the effects of unemployment; they are also discussed in terms of their personal and economic costs.

Key words: Unemployment, college students, depression, anxiety.

 

Algunos investigadores han conceptualizado a la actual contracción económica internacional, como la más grave desde la Gran depresión de 1929 (Belluck, 2009). Durante los periodos de depresión económica, es frecuente que los medios masivos de comunicación dediquen espacios a "documentar" los efectos de la misma sobre el deterioro de la salud mental de la población; sin embargo el carácter anecdótico de esta "información" dificulta el uso de esta como elemento formal de toma de decisiones. La necesidad de información confiable sobre el tema no puede relegarse, ya que existe una estrecha relación entre la salud mental y la salud física. Por ejemplo se ha encontrado una relación estrecha entre la enfermedad cardiaca y los trastornos afectivos (véase Arnetz et al. 1991); la enfermedad mental también ha sido relacionada con el abuso del alcohol, y el mismo ha sido asociado con el deterioro del hígado y ciertos tipos de cáncer (Pöschl et al. 2004).

Por este motivo se ha conducido investigación científica sobre el tema. Una revisión contemporánea reportó 80 artículos (en los últimos 10 años) relacionados con el impacto de la contracción económica e indicadores de salud mental (véase Goldman-Mellor, Saxton & Catalano, 2010). A pesar de la abundancia de los estudios sobre el tema, estos pueden agruparse en tres grandes categorías. En primer lugar, algunos de los estudios son muestreos con grupos y poblaciones de interés. En este primer tipo de estudios es frecuente que los investigadores lleven a cabo comparaciones entre personas desempleadas y algún tipo de grupo de control; usualmente las muestras son comparadas con base en algún instrumento psicométrico que evalúa una (o varias) dimensiones de la salud mental de los individuos.

Un segundo tipo de estudios son las investigaciones tipo censo, en estos estudios, amplios grupos poblacionales son evaluados en base a indicadores demográficos que se supone reflejan la salud mental del grupo de interés.

Por último, los efectos del desempleo sobre la salud mental también se suelen estudiar desde lo que se conoce como "meta-análisis;" es decir, investigadores reúnen los estudios realizados sobre el tema en un periodo dado y mediante procedimientos estadísticos y hemerográficos derivan conclusiones generales sobre el tema de interés.

A pesar de que los efectos del desempleo sobre la salud mental se estudian con estrategias diferentes, los resultados de los estudios son muy similares entre sí. Por ejemplo, un estudio conducido por Linn, Sandifer & Stein (1985) comparó muestras balanceadas de varones empleados y desempleados de EU. En el estudio se llevaron a cabo comparaciones longitudinales en cuanto a diferentes dimensiones de la salud mental de las dos muestras (somatización, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad, depresión, autoestima y locus de control). Los resultados mostraron que la salud mental del grupo desempleado fue significativamente más baja que la del grupo que conservó su empleo. Específicamente, los investigadores encontraron que las muestras difirieron estadísticamente en cuanto a niveles de somatización, depresión y ansiedad.

En un estudio más grande, Eriksson et al. (2010) tomaron datos de uno de los censos poblacionales de Dinamarca (una muestra de 240 000 individuos). El censo en cuestión evalúa la salud de 5% de la población de Dinamarca con una periodicidad anual. El censo evalúa salud física, pero también diferentes indicadores de salud mental. Complementariamente, el censo evalúa la situación laboral del individuo, así como diferentes indicadores de su situación económica. Usando como variable dependiente la primera admisión a un hospital psiquiátrico y como predictor la pérdida del empleo, los investigadores encontraron que los individuos desempleados tuvieron una probabilidad estadísticamente superior de ser ingresados que los individuos que mantuvieron su empleo. El dato es sugerente, ya que se obtuvo a partir del análisis de doce años de seguimiento de la muestra de interés.

Complementariamente, a la fecha se han realizados dos meta-análisis relacionados con los efectos del desempleo sobre la salud mental. El primero de ellos fue conducido por Catalano (1991). El segundo y más reciente, fue conducido por Goldman-Mellor, Saxton y Catalano (2010). Aunque el primero de estos estudios usó criterios relativamente laxos para su selección de artículos, y el segundo criterios más estrictos (se incluyeron artículos preferentemente longitudinales, los transversales solamente se incluyeron con grupos de control apropiados y adecuado control de variables extrañas), los dos trabajos llegan a conclusiones similares. El desempleo tiene efectos sobre la salud mental de los individuos, particularmente sobre la depresión. También tiene efectos importantes sobre la probabilidad de suicidio, la conducta antisocial, el abuso de sustancias y el consumo de alcohol.

En síntesis, investigación conducida a nivel muestral, censal y documental, sugieren que la pérdida del empleo tiene efectos importantes sobre la salud mental de los individuos. Sin embargo estudios recientes sugieren que los efectos en cuestión pueden ser modulados por el perfil demográfico de la persona. Por ejemplo, Artazcoz et al. (2004) usaron datos censales de la región de Cataluña en España para evaluar si el género modula los efectos nocivos del desempleo en los individuos. Los resultados mostraron que, aunque hombres y mujeres deterioran su salud mental bajo condiciones de desempleo, los efectos del mismo son más pronunciados en los primeros que en las segundas. Estos investigadores interpretaron el resultado como evidencia de que los roles sociales tradicionales asignados a cada sexo juegan un papel importante sobre los efectos que el desempleo tiene sobre la salud mental. Específicamente, interpretaron sus resultados como evidencia de que, la idea tradicional del hombre como proveedor económico primordial del hogar, es fundamental para entender la gravedad que el desempleo tiene sobre su salud mental.

Extendiendo sobre las ideas de Artazcoz et al. es posible que los roles sociales, así como las expectativas que estos generan sobre las interacciones entre el individuo y su medio, sean fundamentales para entender los motivos por los cuales la pérdida de empleo afecta (o no) a las personas. Una forma de evaluar la hipótesis sugerida por Artazcoz et al. es la de evaluar los efectos del desempleo en segmentos poblaciones que tienen diferentes roles sociales relacionados con el trabajo. Específicamente, el objetivo del presente estudio es el de comparar la ansiedad y la depresión de individuos desempleados y estudiantes universitarios (ya que los roles sociales esperados de ambos difieren, aunque ambos se encuentran fuera del mercado laboral). Si la hipótesis de Artazcoz et al. es cierta, entonces se esperaría que los niveles de depresión y ansiedad de los individuos desempleados, fueran significativamente más altos que los de los estudiantes.

Aunque el presente estudio se justifica teóricamente como una evaluación del modelo de roles sociales, también se justifica como una evaluación empírica necesaria de una problemática social nacional grave para grandes segmentos de la población mexicana.

 

Método

Participantes

Participaron en el estudio un total de 250 individuos desempleados, seleccionados de una agencia de empleo de la Ciudad de México. La edad promedio de la muestra desempleada fue de 30.83 años, con una desviación estándar de 5.41 años. La muestra fue predominantemente femenina 55.6%; predominaron igualmente individuos con nivel educativo de licenciatura 56.7%, bachillerato 31.3% y técnico 7.9%. Los individuos encuestados fueron principalmente casados 51.2%. En promedio, los participantes de la muestra llevaban 6.32 meses sin trabajar, con una desviación estándar de 3.44 meses. El muestreo fue no probabilístico, por cuotas, con aquellos individuos que aceptaron libremente contestar los cuestionarios y que manifestaron encontrarse en situación de desempleo. En cuanto a la muestra de estudiantes de licenciatura, esta estuvo integrada por 346 individuos de una universidad privada de la Ciudad de México. La edad promedio de los estudiantes fue de 20.93 años, con una desviación estándar de 2.09 años. La muestra fue predominantemente femenina 62.9%; todos los individuos fueron estudiantes regulares de licenciatura con bachillerato terminado. Los individuos fueron en mayor parte solteros y vivían con su familia de origen 89.7%. Se usó como criterio de exclusión para integrar la muestra de estudiantes, el que estos se encontraran laborando; también fue criterio de exclusión el que los estudiantes declararan que sus estudios de licenciatura no fueran su actividad de vida prioritaria. El muestreo fue no probabilístico, por cuotas, en aquellos grupos naturales en los cuales los estudiantes y el profesor aceptaron libremente participar en el estudio. El nivel económico de la muestra de estudiantes puede clasificarse como medio alto, ya que un cuatrimestre en la universidad muestreada, tiene un costo aproximado de 20 000 pesos. 

Instrumentos

Se utilizaron los siguientes dos instrumentos diagnósticos debido a que han sido validados y confiabilizados en la población mexicana: Inventario para la Depresión de Beck, BDI (Jurado et al., 1998; Torres, Hernández & Ortega, 1991). Inventario para la Ansiedad de Beck, BAI (Robles, Varela, Jurado & Páez, 2001). Los instrumentos son conocidos ampliamente y han sido descritos exhaustivamente en múltiples investigaciones (véase por ejemplo Reyes & Pulido, 2011 para una revisión). 

Procedimiento

En lo correspondiente a la muestra de individuos desempleados, los instrumentos se aplicaron en la empresa de reclutamiento MANPOWER ubicada dentro de la torre del WTC en el segundo piso. Los instrumentos se aplicaron dentro de un horario de 11:00 a 13:00; la aplicación se realizó durante el mes de marzo de 2010. Para la aplicación los investigadores ingresaban a la sala de espera, y se presentaban, las instrucciones textuales que recibían los participantes fueron las siguientes:

Buenos días, nosotros somos investigadores en psicología, estamos realizando una investigación acerca de depresión y ansiedad en personas que se encuentran en busca de empleo, nos gustaría que nos ayudara, respondiendo este cuestionario. La participación en este estudio es totalmente voluntaria y no está relacionada en modo alguno con el resultado de su entrevista de trabajo. Los resultados solamente se usarán con fines de investigación y son totalmente anónimos.

Si el individuo aceptaba contestar el cuestionario se le daban las hojas impresas donde venían los inventarios y se le proporcionaba un lápiz. Una vez que los sujetos tenían el impreso se les daba la siguiente instrucción:

Le estamos entregando un sobre que contiene 2 encuestas, en él hay grupos de afirmaciones, una vez que los lea le pido que elija la afirmación en ese grupo que describa mejor como se ha sentido en la última semana incluyendo hoy.

En lo correspondiente a la muestra de estudiantes, las aplicaciones también se realizaron en el mes de marzo de 2010. Se acudió a los grupos naturales de los estudiantes y se pidió permiso al docente y a los estudiantes para aplicar el cuestionario. Las instrucciones que se dieron fueron similares a las descritas previamente, destacando el carácter meramente científico de la investigación y enfatizando que la participación en el estudio sería completamente voluntaria y anónima.

 

Resultados

El promedio de calificación de depresión para la muestra de individuos desempleados fue mayor que la obtenida para los estudiantes (29.12>6.33); el promedio de calificación de ansiedad para los desempleados, también fue superior al obtenido por los estudiantes (16.84>11.93). En ambos casos, las diferencias entre las muestras alcanzaron niveles de significancia estadística (t(594)=25.64, p<.001) y (t(594)=5.694, p<.001) respectivamente.

Con la finalidad de ampliar el comparativo entre las muestras, se obtuvieron los cuartiles de ambas para las dos variables dependientes del estudio, los resultados se presentan en la tabla 1.

Como se puede observar, los cortes por cuartil son más altos en la población desempleada que en los estudiantes universitarios. El hallazgo es consistente a través de las dos variables dependientes y para todos los cortes cuartilares. También es posible observar que más de 50% de los individuos desempleados presentan depresión severa (el inventario de depresión de Beck establece el corte para depresión grave en 30 y los desempleados presentan un valor de 32 en el cuartil 50%). En contraste, los estudiantes no alcanzan niveles de depresión leve, ni siquiera en el cuartil 75% (el inventario de depresión de Beck establece el corte para depresión leve en un puntaje de 10 y los estudiantes alcanzan un valor de 9 en el cuartil 75%). En lo concerniente a la ansiedad, los valores que se observan son comparativamente más bajos que los obtenidos en depresión para la muestra de individuos desempleados. Aun así al comparar el cuartil 75%, se puede observar que las personas desempleadas ya entran dentro del rango de ansiedad moderada (Beck establece el rango entre 16 y 25 puntos). Los estudiantes universitarios también entran al cuartil 75% en valores de ansiedad moderada pero con un puntaje más bajo (17<21).

Dado que los puntajes de depresión mostraron las calificaciones más elevadas, se llevó a cabo un análisis de frecuencias para determinar en qué reactivos se registraron las frecuencias más elevadas en la cuarta opción del inventario (la cuarta opción es la que muestra el mayor deterioro en la salud mental del sujeto). La tabla 2 muestra los reactivos con las frecuencias más altas en la opción cuatro.

En síntesis, la tabla sugiere que el síntoma más frecuente de la depresión, en la muestra de desempleados, es la pérdida de la iniciativa y de la voluntad (el sujeto pierde la capacidad de tomar decisiones, se siente cansado y sin la posibilidad de realizar actividad alguna). El reactivo 19 podría sugerir alternativamente que el sujeto somatiza su depresión en pérdida de apetito, sin embargo también se podría atribuir a un desmejoramiento generalizado atribuible a la pérdida de calorías en su dieta (por la caída en su poder adquisitivo). La tabla también sugiere una expectativa negativa de que el futuro traerá un cambio favorable (reactivo 2). Otro dato que complementa a la tabla 2 y que resulta igualmente preocupante es que las personas de la muestra de desempleo presentan la moda invariablemente en la tercera opción (la única excepción es el reactivo 5 donde la moda se ubica en la opción 2.

Al comparar los puntajes de depresión en hombres y mujeres desempleados, se pudo corroborar el resultado de Artazcoz et al. (2004), en el sentido de que los hombres presentan puntajes de depresión superiores a los obtenidos en mujeres (1.53 > 1.38), sin embargo la diferencia no alcanzó niveles de significancia estadística (t(246)=1.578, p=.105).

La tabla 3 muestra los seis reactivos del inventario de ansiedad de Beck que alcanzaron la mayor frecuencia en la opción 4 (la que sugiere mayor deterioro mental).

Como se puede observar en la tabla, las frecuencias en la cuarta opción para el inventario de ansiedad son sustancialmente más bajas que para el inventario de depresión. Se puede observar igualmente que las áreas que resultan afectadas son variadas; algunas de ellas, como los desvanecimientos y la sensación de ahogo resultan preocupantes. Trece de las modas del inventario cayeron en la opción 2 (levemente) y ocho cayeron en la opción 1 (en absoluto). Así pues, el análisis modal complementa a la tabla 2, mostrando que las calificaciones de ansiedad, en la muestra de desempleados, son más bajas que las calificaciones en depresión.

Se encontró que la calificación promedio de ansiedad en los hombres, es superior a la encontrada en las mujeres (1.52>.79), la diferencia alcanzó niveles de significancia estadística (t(249)=10, p=.000).

 

Discusión

En términos generales, los resultados del presente estudio muestran que los niveles de depresión y ansiedad, en individuos desempleados, son significativamente más altos que los encontrados en estudiantes cuya actividad primordial lo constituyen sus estudios de licenciatura. Los resultados muestran también que los hombres desempleados presentan niveles de depresión y ansiedad superiores a los encontrados en mujeres desempleadas (sin embargo las diferencias solamente alcanzan niveles de significancia estadística para ansiedad). Así pues, los resultados del presente estudio apoyan la hipótesis planteada por los autores, en el sentido de que individuos desempleados presentan una salud mental comparativamente más pobre que individuos que se dedican prioritariamente a sus estudios.

Los resultados parecen confirmar la hipótesis de Artazcoz et al. (2004) en el sentido que la congruencia entre los roles asignados (y aceptados) socialmente por los individuos y sus actividades cotidianas son un predictor de su salud mental. Es decir, tanto en la muestra de individuos desempleados como en la muestra de estudiantes universitarios, la falta de empleo es un factor común, sin embargo los primeros muestran un deterioro superior al de los segundos. Las diferencias probablemente pudieran atribuirse al hecho que los grupos pertenecen a estratos poblacionales a los cuales, socialmente, se asignan papeles diferentes (estudiar a unos y trabajar a otros), sin embargo no puede descartarse la posibilidad de que otras diferencias muestrales pudieran explicar las diferencias entre los grupos (tómese en cuenta que los grupos comparados no fueron balanceados). Una posibilidad que no debe descartarse es la de que mientras los individuos desempleados viven bajo condiciones de escasez de recursos, los estudiantes muestreados pertenecen a un estrato poblacional privilegiado (que puede pagar colegiaturas cuatrimestrales superiores a los 20 000 pesos).

A pesar de que en el presente estudio los grupos comparados no se encuentran balanceados, y que difieren en variables diferentes de la variable independiente, en general los resultados obtenidos son congruentes con la bibliografía del área; tanto con las investigaciones en las cuales se comparan grupos muestrales (Linn, Sandifer y Stein, 1985), como con las investigaciones basadas en censos (Eriksson et al., 2010), como con las revisiones hemerográficas (Catalano 1991; Goldman-Mellor, Saxton y Catalano 2010). Es decir, tanto el presente estudio como en los realizados previamente, se sugiere que la salud mental de los individuos decae cuando ocurre la pérdida del empleo.

Artazcoz et al. (2004) interpretaron los resultados de su investigación como evidencia de la importancia de las variables cognoscitivas sobre el efecto del desempleo en los individuos. Los resultados del presente estudio parecen apoyar esta idea. De hecho los resultados de ambos estudios parecen apoyar las ideas de Beck (1967) y Ellis (1979), relativas al origen de los trastornos depresivos y de ansiedad. Tanto Beck como Ellis conceptualizan a la depresión y a la ansiedad, no como el resultado de eventos ambientales concretos, sino como el resultado de la interpretación particular que hace el individuo de los mismos. Esto bajo ninguna circunstancia sugiere que la atención psicológica del paciente desempleado debiera ignorar el asunto de la falta de empleo; sugiere en cambio que la aproximación terapéutica debe ser dual y que debe atender tanto el desarrollo de las habilidades que le permitirán al sujeto insertarse en el mercado laboral, como las interpretaciones particulares que el sujeto deriva de su situación (y que resultan auto derrotantes en su propósito por encontrar un nuevo empleo).

Los resultados del presente estudio, en particular los que tienen que ver con la somatización de la depresión y la ansiedad, también parecen apoyar la idea postulada por Dooley, Fielding y Levi (1996) y Jin, Shah y Svoboda (1995), en el sentido de que el desempleo tiene, al menos, dos costos para los gobiernos. El primero de estos costos es político, ya que el desempleo puede alejar a los segmentos que lo padecen de los grupos que detentan el poder (y minar así su posibilidad de perpetuarse). El segundo de estos costos podría reflejarse en un aumento en los gastos nacionales de salud, ya que los resultados del presente estudio (y de otros, véase por ejemplo McKee-Ryan et al. 2005) sugieren que el malestar psicológico con frecuencia deteriora físicamente al individuo y aumenta su uso de los sistemas públicos de salud.

Catalano, Novacco y McConnell (2002) han sugerido un tercer costo que parece evidente en México. Específicamente dichos autores han asociado al desempleo con la violencia y la disolución del "contrato social." Dado que en los últimos tres años el país ha tenido que aumentar sensiblemente su gasto en "seguridad," valdría la pena investigar con mayor detenimiento esta posibilidad y determinar si parte de dicho gasto no estaría mejor empleado en la generación de empleos.

 

Referencias

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Los autores desean agradecer a la UNIVDEP, a la Universidad Intercontinental y al APIEC-UIC, por su apoyo para la conducción del presente estudio, así como a Marco Antonio Pulido Benítez por su revisión del texto. La contribución de los autores al escrito fue equiparable. Para mayor información relacionada con el presente estudio, se puede contactar a Marco A. Pulido Rull en: mpulido@uic.edu.mx

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