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Migración y desarrollo

versión impresa ISSN 1870-7599

Migr. desarro  no.11 Zacatecas ene. 2008

 

Artículos

 

La inmigración de jubilados estadounidenses en México y sus prácticas transnacionales. Estudio de caso en Mazatlán, Sinaloa y Cabo San Lucas, Baja California Sur

 

Omár Lizárraga Morales*

 

* Universidad Autónoma de Sinaloa. Correo electrónico: omar_lizarraga@hotmail.com

 

RESUMEN

En este artículo se analiza la migración de jubilados estadounidenses hacia México, particularmente en dos localidades en el noroeste del país: Mazatlán, Sinaloa y Cabo San Lucas en Baja California Sur. Este es un flujo migratorio que se dirige en dirección contraria a la que tradicionalmente se estudia en la migración internacional, y tiene un rápido crecimiento en algunos destinos mexicanos, pues está compuesto por los integrantes de la generación del baby boom. Se describen las estructuras sociales establecidas y algunas prácticas transnacionales de estos migrantes, así como el impacto social y económico en las comunidades receptoras.

PALABRAS CLAVE: Migración, Jubilados, Estructuras, Prácticas, Impacto.

 

ABSTRACT

This article analyses the migration of U.S. retirees to Mexico, specifically the northwestern localities of Mazatlán, Sinaloa and Cabo San Lucas, Baja California Sur. This migration goes in the opposite direction of the Mexico–U.S. flow traditionally addressed in international migration studies. It is also a fast growing occurrence, as the immigrants tend to be retired baby boomers. Their social structures and some of their transnational practices are described, along with the social and economic impact they have on the receiving communities.

KEYWORDS: Migration, Retired, Structures, Practices, Impact.

 

INTRODUCCIÓN

La gran mayoría de las investigaciones sobre migración internacional se refiere a la que se lleva acabo de los países del sur hacia los del norte, o si se quiere, de los países menos hacia los más desarrollados. Sin embargo, actualmente somos testigos de un movimiento migratorio en dirección contraria, es decir de norte a sur. Estos inmigrantes se caracterizan por estar en una edad que les permite gozar del tiempo libre y los recursos económicos para vivir fuera de su tierra de origen, dada su situación laboral de jubilados.

Los movimientos migratorios tanto del sur hacia el norte, como de manera contraria en este caso, son el resultado del desequilibrio en el sistema económico global. Por una parte, tenemos a los emigrantes de países en vías de desarrollo que se ven motivados a moverse hacia el norte por cuestión laboral. Por la otra, están los ciudadanos de países desarrollados que viajan hacia economías en proceso de maduración, pues su poder adquisitivo aumenta con sus pensiones traídas de aquellos países.

La Migración Internacional de Retiro la podemos observar en distintas regiones del mundo. En el caso del continente europeo, los principales países receptores de inmigrantes jubilados de los países nórdicos se ubican en la región mediterránea, destacando Portugal, Italia, Grecia, Turquía, Hungría y España (King et al., 1998). En Oceanía: Australia y Nueva Zelanda también son populares entre los pensionados del norte de Europa y del Asia Oriental (Shinozaky, 2006). En el continente americano: los países de Centro y Sudamérica son atractivos para los jubilados de Estados Unidos y Canadá, tales como Costa Rica, Guatemala, Colombia, Brasil, Argentina, pero sobre todo México (Puga, 2001; Papademetriou, 2006).

En la actualidad, esta corriente migratoria está compuesta principalmente por los integrantes de la generación llamada <<Baby Boom>>. Esta generación es la nacida en la posguerra, entre los años 1946 y 1964, la cual representa hoy a dos terceras partes de la población mundial, que según el Fondo de Población de las Naciones Unidas es de seis mil setecientos millones de personas (UNFPA, 2007); y tan sólo en el caso estadounidense los babyboomers representan 76 millones de sus ciudadanos (Dailey, 2005). Los académicos coinciden en que fue la combinación de factores económicos y sociales lo que provocó su surgimiento. Por ejemplo, el crecimiento drástico de la economía –como gran triunfador de la Segunda Guerra Mundial–, se combinó con el resurgimiento de la tradición de valores que tenía como centro al <<hombre trabajador>> y a la mujer dedicada al hogar, provocando un mayor número de matrimonios, a menor edad y con un mayor número de hijos (ibidem).

Según el Censo de Estados Unidos en julio del año 2008, había 114 millones 474 mil 794 adultos mayores de 45 años, esta cantidad representa el 37.59% de su población total de 304 millones 539 mil 556 habitantes (US Census, 2008). Nancy Dailey comenta que los estadounidenses de esta generación estarán en edad de jubilarse alrededor del año 2010 (Dailey, op. cit.), junto con ello, seguramente, se incrementará la práctica de emigrar –al menos temporalmente– a otros lugares.

La generación de los babyboomers, al firmarse el Tratado de Libre Comercio (TLC) tenían entre 37 y 45 años de edad, perfilándose como un sector de la sociedad estadounidense que aprovecharía las nuevas condiciones de la relación para residir en México al jubilarse. En contraste, en Estados Unidos los costos de los bienes raíces y los servicios médicos se están incrementando, y la capacidad de depender del Seguro Social y de las pensiones es cada vez menor. Aunado a esto, están las nuevas tecnologías de comunicaciones y transporte que hacen menos costosos los movimientos migratorios (Longino, 2001). Aunque a mediano plazo los transportes podrían encarecerse debido al aumento en los precios del petróleo.

Los migrantes estadounidenses de retiro, llevan a cabo prácticas transnacionales con características distintas a los que realizan los emigrantes mexicanos, por una serie de razones: 1. Por tener el recurso económico, casi todos tienen acceso a alta tecnología en medios de comunicación para mantener contacto con sus lugares de origen; 2. Dada su situación de jubilados, tienen el tiempo y el dinero para llevar a cabo viajes de retorno; 3. Por la flexibilidad de la política migratoria del Estado mexicano, los estadounidenses pueden <<entrar y salir>> del país con relativa libertad; 4. Puesto que su principal ingreso son sus pensiones, las decisiones de Estado impactan directamente en su economía, esto los motiva a participar políticamente en su país; y 5. El hecho de que sus descendientes laboren aún en Estados Unidos los motiva también a mantener comunicación continua con ellos.

A pesar de la cercanía geográfica con Estados Unidos y la tendencia creciente de este tipo de inmigración –con sus efectos económicos, sociales y culturales en las sociedades receptoras–, en México son escasas las investigaciones que la tratan.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar la dinámica actual de la migración de retiro hacia dos localidades de destino en el noroeste mexicano: Mazatlán, Sinaloa y Cabo San Lucas, Baja California Sur. Se pretende analizar las estructuras sociales, sus prácticas transnacionales, así como el impacto social y económico de esta inmigración en los dos destinos.

Tanto en Mazatlán, como en Cabo San Lucas, aplicamos una encuesta a una muestra de cincuenta inmigrantes estadounidenses jubilados en cada destino (25 mujeres y 25 hombres), la encuesta fue aplicada en centros comerciales a los cuales acuden personas de todos los estratos socioeconómicos, los resultados son presentados en distintas partes del artículo. También realizamos una serie de entrevistas a partícipes del fenómeno migratorio, mismas que citamos en algunos apartados.

 

LA INMIGRACIÓN ESTADOUNIDENSE EN MÉXICO

Entre los lugares de destino que prefieren los estadounidenses en el extranjero se encuentra México, país donde según Mike Davis (2006), en un plazo de diez años esta población aumentó de 200 mil a alrededor de un millón. Cabe mencionar que ni las autoridades mexicanas, ni las estadounidenses han llegado a un consenso en cuanto al número exacto de ciudadanos estadounidenses que viven en México. Según un artículo escrito por el historiador y periodista Lorenzo Meyer (2007), el Consejo Nacional de Población estimaba que había más de 385 mil en el año 2004, pero el Servicio Consular de la Embajada de los Estados Unidos en México dice que había entre 500 mil y 600 mil en ese mismo año. Meyer confirma que es razonable decir que más de un millón de estadounidenses viven en México en el año 2007.

El Instituto de Política Migratoria de Estados Unidos (Migration Policy Institute), llevó a cabo un estudio en el cual analizan la emigración estadounidense de retiro a México y Panamá. Según este estudio, en el año 2006 había un millón 36 mil 300 estadounidenses viviendo en territorio mexicano bajo una forma migratoria, sobresaliendo los estados fronterizos y algunos estados del centro del país como Jalisco y Guanajuato. De acuerdo con este estudio, los principales factores de atracción para los estadounidenses son el bajo costo de la vida y los bajos impuestos de las propiedades (Papademetriou, 2006).

Si tomamos en cuenta la población total mexicana, que según estimaciones del Consejo Nacional de Población, en julio del año 2008, es de 106.6 millones de ciudadanos (Conapo, 2008), la población estadounidense representa el 0.97% de la población en México. Cabe mencionar que este flujo migratorio tiene un acelerado ritmo de crecimiento, en Ajijic por ejemplo, en cuestión de diez años (1990–2000) aumentó un 581%, en Los Cabos 308%, y en San Miguel de Allende 47.7% (Papademetriou, op. cit.). En Mazatlán creció el 95% en dos años (2005–2007) (Lizárraga, 2007).

Tenemos que aclarar también que la cifra de estadounidenses registrados por el Instituto Nacional de Migración aumenta, si tomamos en cuenta a los que se internan al país bajo la modalidad de turistas, ya que pueden permanecer en México hasta por seis meses y ser renovado tal permiso después de ese periodo. Durante su estancia pueden adquirir inmuebles pagando un fideicomiso.

A pesar de la importancia creciente que tiene la inmigración estadounidense, son escasos los estudios de relevancia que se han hecho en México. Mónica Palma (1990) llevó a cabo una investigación de carácter histórico sobre ex combatientes de guerra norteamericanos radicados en la ciudad de Guadalajara en el periodo entre 1981 y 1984. Ella comenta que esta comunidad de veteranos bélicos, desde hace más de dos décadas, lleva una vida tranquila, confortable y solitaria en esta ciudad. En su estudio encontró que no están en permanente contacto con sus compatriotas, sin embargo, llevan una vida muy similar a la de su país de origen y tratan de preservar sus pautas culturales. Viven alejados de la comunidad estadounidense establecida en la ciudad, pues no les interesa convivir con sus paisanos, y por otro lado, no son del todo aceptados por los habitantes locales, principalmente por su sentido de superioridad.

El trabajo que realizó Mónica Palma es uno de los pioneros en cuanto a la inmigración estadounidense de tercera edad en México, sin embargo, se enfocó solamente al análisis de los estadounidenses veteranos de guerra.

Por su parte, Nora Bringas (1989) estudió el impacto del turismo residencial estadounidense en el corredor turístico de Tijuana–Ensenada, a fines de los años ochenta. Ella ve este flujo migratorio como la segunda <<colonia norteamericana>> en México después del hinterland de Guadalajara, pero que por la cercanía geográfica inmediata con Estados Unidos adquiere especial atención por sus posibles implicaciones para el desarrollo regional y la soberanía nacional.

María Luisa Cabral (2007) ha estudiado recientemente el fenómeno de la inmigración estadounidense en el municipio de Los Cabos, en Baja California Sur. Esta autora, señala la necesidad de regular este flujo migratorio, pues puede representar un peligro para la sociedad cabeña por su impacto social y económico. En su investigación resalta que son estadounidenses más del 90% de las empresas inmobiliarias que se están quedando con las costas de la península, éstas compran a bajos precios y venden a precios exorbitantes. Ante esta situación, los habitantes locales se ven restringidos a accesos de playas que anteriormente eran de la comuna.

La posición de esta autora concuerda con la de Jaime Avilés (en Palma, 2006: 134); él ve la necesidad de aplicar algunas restricciones legales a los inmigrantes en México, pues <<en San Miguel de Allende, Guanajuato, los gringos constituyen el 10% de la población, pero acaparan el 85% de los bienes inmobiliarios del casco urbano. Tienen todas las casas del Centro Histórico; sólo le rentan a extranjeros y cobran el alquiler en dólares. Además, tienen casi todos los hoteles, restaurantes, galerías, bares, y en algunos centros nocturnos, se dan el lujo de impedir la entrada a los mexicanos>>.

Por nuestra parte, como tesis de Maestría en Estudios de Estados Unidos y Canadá, realizamos una investigación sobre las redes y la integración social de los estadounidenses jubilados en Mazatlán, Sinaloa (Lizárraga, op. cit.). En este estudio encontramos que la inmigración de retiro se deriva de la actividad turística, el 95% de los inmigrantes habían visitado previamente el puerto como turistas, ellos ahora han formado organizaciones que sirven como puntos de contacto e información relevante para nuevos interesados en establecerse en las mismas condiciones; les proveen de información suficiente para venir a México y otorgan asimismo, en algunas ocasiones, alojamiento. También sirven para contactar a personas que proporcionan bienes raíces, así como información para su movilización en el puerto.

Los retirados en Mazatlán se encuentran integrados a la sociedad local. Por esto entendemos que se desarrollan las dos culturas en un ambiente de respeto y tolerancia mutua. Y aunque son pocos los que dominan el idioma español, un gran número de ellos viven en los mismos vecindarios y mantienen lazos de amistad. A su vez, mantienen un estilo de vida estadounidense.

 

DELIMITACIÓN GEOGRÁFICA DE NUESTRA INVESTIGACIÓN

Las personas que practican la Migración Internacional de Retiro (MIR) buscan aquellos lugares de destino que les ofrecen diferentes alternativas para su bienestar personal. Algunos de esos elementos pueden ser intangibles, como son el clima, las tradiciones y las costumbres diferentes; otros de carácter social, como son las estructuras relativamente estables; y, por supuesto, está el elemento económico, pues los migrantes preferirán aquellos lugares con estabilidad para eventuales inversiones. Por supuesto, independientemente de los estratos sociales a que pertenezcan, la decisión de los sujetos también tiene que ver con sus biografías personales, pues hay quienes seleccionan los destinos que estén cercanos a las urbes, en tanto que otros prefieren la montaña, y otros más tienen entre sus preferencias a los lugares cercanos a las playas.

El Instituto de Política Migratoria de Estados Unidos ubica nueve estados mexicanos que reciben mayor número inmigrantes estadounidenses jubilados, estos son: Jalisco, Guanajuato, Baja California, Baja California Sur, Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas. Seguidos por otros estados cercanos a la frontera norte como Sinaloa, Durango y Zacatecas (Papademetriou, op. cit.). El mismo documento ubica 11 destinos particulares o polos de atracción para estos inmigrantes, como lo son Guadalajara y Chapala, Jalisco; León y San Miguel de Allende, Guanajuato; Monterrey, Nuevo León; Ciudad Juárez, Chihuahua; Tijuana, Mexicali, Rosarito y Ensenada, Baja California y Cabo San Lucas, en Baja California Sur.

En este escrito nos planteamos analizar dos destinos en el noroeste mexicano. Uno de estos, mencionado como polo de atracción para los jubilados de Estados Unidos: Cabo San Lucas, y otro, que aunque no mencionado, es el municipio que mayor número de estadounidenses tiene como residentes en el estado de Sinaloa: Mazatlán (Lizárraga, 2006). Cada uno de ellos tiene sus características peculiares. Mazatlán es un destino turístico de sol y playa, que experimentó un auge en los años setenta y que, actualmente se encuentra en una etapa de lento crecimiento, comparado con otros destinos turísticos, sin embargo, se ha ido ganando la preferencia por parte de los jubilados estadounidenses como lugar de residencia. Cabo San Lucas, es un destino turístico estratégicamente planeado, relativamente nuevo, que por su infraestructura, planeación urbana, características geográficas y fomento que se le ha brindado, es de los más visitados por los turistas estadounidenses. Al igual que Mazatlán, recientemente es lugar de residencia de estadounidenses de manera permanente.

Resulta interesante comparar la inmigración estadounidense en Mazatlán y Los Cabos, puesto que ambos destinos se ubican casi a la misma distancia de la frontera norte, son los principales receptores de turistas e inmigrantes y, por lo tanto, principales competidores en el noroeste mexicano. Sin embargo, los inmigrantes que llegan a ambos lugares, en general, difieren en cuanto a su perfil socioeconómico y sus prácticas transnacionales.

 

MAZATLÁN, SINALOA

Para conocer el contexto en el cual se desenvuelve la inmigración internacional de jubilados, es necesario conocer las características históricas, económicas, geográficas y demográficas de los estados, y por supuesto de las localidades de destino, pues existe una relación directa entre las condiciones sociales y económicas de los municipios expulsores y receptores.

El estado de Sinaloa colinda al norte con Sonora y Chihuahua, al este con Durango y Nayarit y al oeste con el Océano Pacífico. La superficie total del estado es de cincuenta y ocho mil noventa y dos kilómetros cuadrados, que corresponden al 2.9% del territorio nacional. Geográficamente está constituido por dos regiones principales: la serrana y la de los valles y costas que determinan, en buena medida, las principales actividades económicas del estado: agricultura en los valles, ganadería y agricultura temporal en la zona serrana y la pesca y turismo en la costa (García, 2006).

El estado cuenta en su territorio con vías de comunicación que unen a todo lo largo las diferentes localidades, ubicadas principalmente paralelas a la costa.

La entidad dispone de tres aeropuertos con servicio nacional e internacional, uno en la capital –la ciudad de Culiacán Rosales– y los otros dos, en las ciudades de Los Mochis (al norte) y Mazatlán (al sur), comunicando turística, comercial e industrialmente a través de ellos, al resto del país (INEGI, 2005a).

La ciudad de Mazatlán ocupa el segundo lugar poblacional estatalmente y una de las más importantes a nivel turístico en México. El turismo y la pesca son las principales actividades económicas de esta ciudad. En el II conteo de población y vivienda 2005 se registró una población de 352 471 personas (INEGI, 2005b).

Mazatlán tiene un aeropuerto internacional llamado Rafael Buelna, el cual cuenta con vuelos diarios nacionales e internacionales a Estados Unidos y Canadá. Transbordadores hacen el recorrido semanal a La Paz, Baja California Sur y una variada cantidad de modernos cruceros turísticos visitan este puerto cada semana desde Estados Unidos.

 

INMIGRACIÓN ESTADOUNIDENSE EN MAZATLÁN

El Instituto Nacional de Migración, registró a 8,100 extranjeros que habitaban en el estado de Sinaloa en el año 2005, de esta cifra, el 42.35% eran estadounidenses, es decir, 3,431. El año siguiente esta población creció un 35% superando los 5 mil en diciembre del año 2006 y en el año 2007 eran ya 6,100 estadounidenses registrados en la entidad (INM, 2007). Si tomamos en cuenta la población total del municipio según el censo de población del año 2005, la comunidad estadounidense representa el 1.51% de la población total. Una reciente nota periodística (Zamora, 2007) señala que el promedio de turistas estadounidenses que ingresan al estado mensualmente es de 20 mil visitantes, pero en la temporada de invierno, de diciembre a mayo, el número asciende a 35 mil.

En cuanto a su procedencia, según nuestra encuesta, es principalmente de los estados de California (26%) y Washington (18%), seguidos de los demás estados fronterizos como Arizona (10%), Nuevo México (6%), Texas (8%), Nevada (4%) y Colorado (4%).

Al preguntarles con quién vive en Mazatlán, el 58% contestó que con su cónyuge, el 40% vive solo y el 2% con familiares. Aunque no contamos con los datos exactos, nos hemos percatado de que un buen número de estadounidenses migran a Mazatlán en busca de una segunda cónyuge, como es el caso de Eugene Brady, quien incluso plasma su experiencia de estar casado con una mujer mazatleca en su libro <<Married in Mazatlán>> (Brady, 2005). Eugene conoció a su actual esposa hace diez años quien trabajaba de mesera en un bar que él frecuentaba, en el área de olas altas, ella entonces tenía veinticinco años de edad y él cuarenta. En aquel año ella estaba estudiando el idioma inglés en el centro de idiomas de la Universidad Autónoma de Sinaloa. En una de sus visitas al bar, el señor Brady la observó haciendo su tarea y se ofreció a ayudarla. Ese fue el inicio de un noviazgo que duró alrededor de seis meses antes de comprometerse matrimonialmente.

La mayoría de los estadounidenses son de clase media, profesionistas como profesores, ingenieros civiles, vendedores o burócratas cuyo ingreso promedio es entre 1,600 y 3,500 dólares al mes, este rango de ingreso es el que recibe el 65% de los encuestados. Y son pocos (2%) los que tienen un ingreso mayor de 5,000 dólares mensuales.

Al preguntarles en qué tipo de vivienda viven en Mazatlán, el 66% de los estadounidenses captados en nuestra encuesta afirman vivir en una casa de su propiedad, el 30% paga renta y el resto (4%) vive en casa de amigos o familiares.

Basándose en informes de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, un artículo periodístico (Gómez, 2008) señala que durante el boom inmobiliario que se ha vivido en Mazatlán desde el año 2003, se vendieron mil 135 unidades a extranjeros, ya sea casas o condominios, lo que da un aproximado de 94 unidades compradas al mes. Alfredo Reynaga, presidente de esta asociación en Mazatlán, señala que por cada unidad que un estadounidense adquiere, gasta en promedio 200 mil dólares, ello generó tan sólo en el año 2007, una derrama económica de 227 millones de dólares para el sector inmobiliario. Agrega que para cada casa o condominio, sus dueños gastan un estimado de 40 mil pesos en enseres como lavadoras, estufas y secadoras, y 150 mil pesos en muebles, que multiplicado por las unidades vendidas del 2006 al 2007, significan 215 millones 600 mil pesos para tiendas departamentales y mueblerías, que es donde generalmente compran estos artículos.

En una investigación anterior (Lizárraga, op. cit.) encontramos que en Mazatlán hay una derrama económica de 49 millones 410 mil pesos mensuales en gastos de recreación, servicios, consumo diario y ayudantes domésticos; y 1 millón 727mil pesos mensuales por concepto de renta de vivienda dirigida a este grupo de inmigrantes.

En Mazatlán esta inmigración ha representado una fuente de empleo para la población local. Sin embargo, ha repercutido en el acaparamiento de edificios históricos y en un alto costo de la vivienda. De igual manera, su llegada ha constituido un factor de atracción para otros estadounidenses, y por supuesto nacionales interesados en invertir en bienes raíces y servicios.

 

REDES Y PRÁCTICAS TRANSNACIONALES DE ESTADOUNIDENSES EN MAZATLÁN

En general los inmigrantes estadounidenses en Mazatlán mantienen lazos transnacionales con sus comunidades de origen. La transnacionalidad es un proceso de construcción de un espacio social mediante la unión de dos tipos de sociedades, la del país de origen y la del destino (García, 2006). El concepto de práctica transnacional hace referencia al efecto de lo que las personas hacen cuando están actuando dentro de contextos institucionales específicos, pone atención a fenómenos observables, algunos de los cuales pueden incluso ser medidos (Sklair, 2003: 81). Sus participantes se convierten en transmigrantes, es decir, en personas y comunidades que viven un proceso de constante migración, un desplazamiento recurrente y circular, con un intercambio de personas, bienes, símbolos e información (Canales y Zlolniski, 2000).

El concepto de transmigrante también puede abarcar a los grupos de personas que pasan la mayor parte de su tiempo en un país y que, sin embargo, mantienen lazos con sus comunidades de origen. El establecimiento en sus nuevos hogares permite el desarrollo de múltiples lazos sociales, económicos y políticos que se extienden más allá de las fronteras (Appadurai, 1996).

Uno de los factores que les ayuda a los estadounidenses a fortalecer la relación con su país, son sus viajes de retorno constantes, pues de los estadounidenses captados en nuestra encuesta, el 44% de ellos va una vez al año a su lugar de origen, el 42% lo hace dos veces al año, el 2% lo hace una vez cada mes y el 8% declaró no hacerlo nunca.

Sam Pealzman, estadounidense radicado en Mazatlán, dice viajar por lo menos dos veces al año a Estados Unidos, estas visitas son con el objeto de visitar a sus familiares, a sus amigos, huir de las altas temperaturas, del alto flujo de turistas en verano o simplemente por nostalgia.1 Este comentario coincide con el de Dorothy Timmons, quien visita su país dos veces al año para visitar a sus familiares. El estar distanciados de su familia, según nuestros entrevistados, es una de las desventajas de vivir en otro país. Aunque ella misma afirma que al volar de vuelta a Mazatlán después de visitar Estados Unidos, mira el faro y piensa para sí misma: <<Ya estoy en casa>>.2

Los estadounidenses jubilados en Mazatlán se mantienen enterados de lo que acontece en el puerto, por medio de la revista local <<The Pacific Pearl>>. Ésta se publica en inglés, y constituye un importante medio de comunicación e información. La mayor parte de las noticias que publican giran en torno a acontecimientos, celebraciones, fiestas, reuniones, y otros eventos que realiza la comunidad estadounidense en Mazatlán. Abundan en ella anuncios de carácter comercial: restaurantes, clubes, bares y otros sitios a donde suelen asistir.

Mediante The Pacific Pearl los estadounidenses están informados de los sucesos que afectan la vida de su grupo. También son informados por los dirigentes de sus respectivas organizaciones y por sus amigos en el puerto. La revista la pueden consultar también en su página electrónica. De las noticias internacionales, nos comentan, se enteran mediante la televisión o bien, a través de internet.

En nuestra encuesta, captamos que la mayoría de ellos mantienen comunicación con sus familiares y amigos en Estados Unidos mediante internet o teléfono, de manera continua; el 42% lo hace todos los días, el 40% una o dos veces a la semana, y el resto (18%) una vez al mes.

Para conocer la importancia de las redes sociales en la decisión de migrar a México, preguntamos en la misma encuesta si tenían amigos o familiares antes de mudarse, también preguntamos si han recomendado o recomendarían a sus familiares y amigos a Mazatlán para vivir, una vez jubilados. El 54% de nuestros encuestados respondió que sí tenían amigos antes de mudarse a Mazatlán y el 99% respondió que han recomendado o recomendarían el destino para vivir.

Por medio de sus asociaciones, reuniones, celebraciones, y hábitos cotidianos, los estadounidenses en Mazatlán preservan su identidad. Más de la mitad (el 54%), pertenece a una organización formal de estadounidenses. Además de su función de integración social, las asociaciones de inmigrantes retirados, como clubes y grupos religiosos, desempeñan un importante papel de apoyo para los jubilados. Estas agrupaciones han convertido al movimiento migratorio de Estados Unidos hacia México en un movimiento continuo y permanente. Algunas de las asociaciones que existen en Mazatlán son: American Legion, Friends of Mexico, The Vineyard, Familia y Hands Across the Borders.

La participación política transterritorial, para los estadounidenses no es algo nuevo. En 1976, se concedió a sus ciudadanos que residen en el extranjero el derecho al voto por correo en las elecciones presidenciales y legislativas. Sin embargo, sí es nuevo el voto electrónico para las elecciones primarias del Partido Demócrata. Por primera vez en la historia de este partido, en el año 2008, sus simpatizantes pueden votar en línea para elegir al candidato a la presidencia. Esto, al hacer un proceso de registro en la página web www.democratsabroad.org. La organización <<Democrats Abroad>> cuenta con 34 comités en el mundo, incluyendo México. En este país, opera proporcionando información y facilitando el proceso electoral en algunos de los principales destinos de estadounidenses jubilados que mantienen su ciudadanía estadounidense, tales como San Miguel de Allende, Chapala, Ciudad de México, Puerto Vallarta y Mazatlán.

Desconocemos el número de electores estadounidenses que llevaron a cabo el sufragio desde Mazatlán para las elecciones primarias del Partido Demócrata en julio de 2008, sin embargo, el 85% de nuestros encuestados afirman votar para las elecciones de su país. El 52% declara hacerlo vía postal, y el 28% personalmente en Estados Unidos. El resto no respondió cómo lo hace.

Los jubilados que residen en el extranjero tienen un gran poder político, por el volumen demográfico que representan en la actualidad, y debido al ocio del que gozan, pues un grupo de personas que no labora tiene más tiempo de exigir sus derechos políticos, que un grupo de ciudadanos que practican una actividad laboral. Además, los estadounidenses que gozan de una pensión de retiro son más participativos en la política, ya que las políticas de Estado tienen un impacto directo a su persona, dada su situación.

Ellos son los que, para Ruth Rubio–Marín <<forman una nueva elite que reside en el extranjero, pero que actúan en su país de origen, y quienes generalmente sobresalen de los grupos inmigrantes; aquellos que tienen el tiempo y los recursos para participar en la política transnacional>> (Rubio, 2006).

 

CABO SAN LUCAS. BAJA CALIFORNIA SUR

Este estado colinda al norte con Baja California y el Golfo de California; al este con el Golfo de California; al sur y oeste con el Océano Pacífico. Su capital es la ciudad de La Paz. La superficie total del estado es de 73,475 km2 y representa el 3.8% de la superficie total del país y es el estado con mayor extensión litoral, con sus 2,200 km de costa que representan el 22% de las costas mexicanas.

Según el INEGI, la población total del estado es de 512,170 habitantes, Baja California Sur ocupa el número 32 a nivel nacional por su número de habitantes. La mayor parte de la población se concentra en 4 municipios; en La Paz 219,596 habitantes; 164,162 en Los Cabos; 63,830 en Comondú; 52,743 en Mulegé y 11,830 en Loreto (INEGI, 2005c).

Cabe decir que el crecimiento poblacional en el estado, se ha dado aceleradamente en los últimos treinta años. Mientras que en 1970 la población era de 128 mil habitantes, en 1980 creció a 215 mil; en 1990 ascendió a 317 mil, en el año 2000 era de 424 mil, y en el 2005 de 512 mil habitantes (INEGI, 2005d).

En Baja California Sur la inmigración es mayor que la emigración pues tan sólo en el año 2005 llegaron a vivir a la entidad 41,313 habitantes. El mismo año se calcula que salieron de Baja California Sur 10, 855 habitantes para radicar en otra entidad (INEGI, 2005e).

El municipio de Los Cabos es el que ha marcado un mayor crecimiento poblacional en el estado, en 1960 contaba con 2,861 habitantes y en el año 2000 ya eran 105,000. En la actualidad se calculan alrededor de 170,000 habitantes. La localidad de Cabo San Lucas es la de mayor crecimiento, no sólo en el estado, sino en el país con una tasa de 16% anual, superando incluso a Cancún. San José del Cabo, la cabecera municipal, tiene un crecimiento un poco menor con 14% anual y el municipio de Los Cabos, en su conjunto, tendría un crecimiento de 9% al año (Ibidem).

De la población residente en el municipio, solamente el 16% son nativos y el 46.7% son nacidos en otras entidades, como Jalisco, Oaxaca y Sinaloa (Cabral, 2006b). Se calcula que alrededor de 30 mil habitantes de Los Cabos son originarios de Mazatlán. Tal corriente migratoria se puede explicar por la oferta de trabajo que significa el desarrollo turístico, pues se ha convertido en un importante destino en el nivel nacional e internacional. La relativa pujanza económica del municipio ha permitido altas tasas de ocupación y niveles de ingreso por encima del promedio nacional. La tasa de desempleo es de 0.07%, la más baja del país (Luján, 2007).

En cuanto a las vías de comunicación, el estado cuenta con una carretera transpeninsular, misma que conecta el corredor turístico de Los Cabos. Desde esta carretera se divisan nombres de hoteles de cadena que no existen en Mazatlán, como el Hotel Hilton, Westin, Las Ventanas, Dreams, Esperanza, Pacífica, Finisterra y Melía. Estos forman parte de los noventa hoteles que durante el año registran un promedio anual de ocupación del 85% y en temporada alta del 100%.

Cada año, Los Cabos tiene un ingreso de dos mil millones de dólares, que representan el 20% del total de lo que ingresa al país en el sector turístico. Actualmente, el lugar tiene conexión directa en vuelos con 23 entidades de Estados Unidos, y tres de Canadá. El 75% de los turistas que llegan a este destino son originarios de la Unión Americana, un 20% de Europa y el resto es mercado nacional (Luján, op. cit.). Cabe mencionar que se han abierto vuelos directos desde Nueva York en la costa Este de Estados Unidos.

Cabo San Lucas, por sus características especiales para el turismo náutico, tiene visitantes de altos ingresos, quienes gastan un promedio diario de 5 mil pesos (el visitante de Cancún gasta en promedio la mitad). La principal demanda turística extranjera que arriba a Cabo San Lucas procede de California y Washington, es generalmente, de una capacidad económica superior a la de San José del Cabo (Barbosa y Santamaría, 2006).

 

INMIGRACIÓN ESTADOUNIDENSE EN CABO SAN LUCAS

Según María Luisa Cabral, en su ponencia titulada <<Globalización, migración y la transformación de las sociedades locales: el caso de Baja California Sur>> (Cabral, 2006a), el Instituto Nacional de Migración, en el año 2005, tenía registrados a 12 mil 200 extranjeros que residían en el municipio de Los Cabos, de este número, el 96% eran estadounidenses, es decir, 10 mil 368.

Según los resultados que arrojó por nuestra encuesta aplicada a 50 estadounidenses que radican en Cabo San Lucas, su lugar de origen, al igual que en Mazatlán, es en su mayoría del estado de California (35%) y Washington (26%), seguidos de los demás estados fronterizos como Colorado (14%), Oregon (8%), Texas (6%), Nuevo México (3%). Y en su mayoría viven con su cónyuge (77%), el 9% vive solo y el 14% vive con familiares o amigos.

En cuanto a su ingreso, es mayor que el de los estadounidenses radicados en Mazatlán. La mayoría (29%) recibe entre 3,600 y 5,000 dólares mensuales, el 10% más de 6,500 y el resto entre 1,500 y 3,500 dólares mensuales.

La población estadounidense en la región de Los Cabos se encuentra concentrada en las localidades de Buena Vista, Los Barriles, Todos Santos, San José del Cabo y Cabo San Lucas, encontrándose en estas dos últimas localidades el 80 %, los que realizan actividades lucrativas componen el 75%, y lo hacen como vendedores de tiempos compartidos, de bienes raíces y en cargos de confianza, así como laborando en empresas que en su mayoría poseen capital extranjero. El resto de los residentes en el municipio son rentistas, jubilados o pensionados (Cabral, 2007).

Tomando en cuenta que la población de Los Cabos en el censo del 2005 era de 164 mil 162, los inmigrantes estadounidenses registrados representaban en aquel año el 6.57% de la población del municipio.

Sin embargo, la cifra de estadounidenses residentes en el estado, oficialmente registrados en el Instituto Nacional de Migración, está muy por debajo de la realidad, ya que muchos de ellos que residen de manera temporal o permanente en la entidad conservan su calidad migratoria de turistas. Para María Luisa Cabral (2007) son más reales las cifras del registro de entrada y salida de turistas. Los Cabos en el año 2003 registró el ingreso de 643,429 extranjeros y de la salida de 612,514, con una diferencia de 30,915 personas. Un año después, en el 2004, arribaron 1 millón 445 mil. Para el año 2005 el número de turistas se incrementó un 25%. En nuestra encuesta citada, se les preguntó cuál es su estatus legal en México y el 23% declara estar bajo la modalidad de turista.

Según la misma investigadora, la inmigración estadounidense constituye el 90% del total de la inmigración internacional, y por eso se ha convertido en un elemento importante en la vida social y económica de varias localidades del estado. Particularmente, en el municipio de Los Cabos ha transformado de manera radical la vida social, cultural, y económica de la localidad (Cabral, 2007). Un dato importante es que la zona de Los Cabos recibe más de un millón de visitantes al año, lo que es más del doble de toda la población del estado.

El flujo migratorio proveniente de Estados Unidos es el que más impacto ha tenido en la transformación de la sociedad sudcaliforniana. Muchos pobladores de la localidad han vendido su parcela ejidal a estadounidenses por algunos miles de dólares y estos bienes inmuebles multiplican después su rendimiento en beneficio de los extranjeros. Hay una importante actividad de compra–venta de la tierra, Tulio Ortiz (en Cabral, 2007) identifica casi un centenar de empresas de bienes raíces en el sur del estado, de las cuales unas sesenta son filiales con matriz en Estados Unidos, situación que sobre la cual no existen muchos datos, ya que como bien dice Tulio Ortiz, es difícil conocer las tierras que realmente están en manos de extranjeros.

Los precios más bajos en bienes raíces y sus atractivos en conjunto, están impulsando a muchos de estos estadounidenses a comprar una segunda casa en Los Cabos, por lo que en los próximos años se convertirá en el hogar de muchos jubilados de Estados Unidos. Así lo confirmó el Secretario de Turismo de Baja California, Oscar Escobedo Carignan, para el diario estadounidense La Opinión (Arenales, 2008) <<Hasta ahora demográficamente el grupo dominante está conformado por personas con plena movilidad y sin necesidad de cuidados especiales, pero pronto esperamos se convierta en el destino de muchos jubilados, incluidos los que ocuparán ayuda médica y doméstica>>.

María Luisa Cabral (2007: 43) argumenta que el creciente desarrollo turístico de Los Cabos y la inmigración estadounidense ha acarreado serios problemas sociales debido a la polarización económica,

Muchos de los indicadores de marginación que se presentan entre la población rural de los campamentos agrícolas, se presentan también en las colonias periféricas de Cabo San Lucas. Incluso problemas como el de la prostitución infantil, que se encuentran con mucha mayor gravedad en Cabo San Lucas. El dif estatal habla de más de 100,000 personas en condiciones de vulnerabilidad en el estado, sobre todo en la zona rural, pero también señala que esta condición de vulnerabilidad se incrementa en el municipio de Los Cabos.

Sin embargo, el problema más grave que plantea la presencia de tantos estadounidenses en Los Cabos tiene que ver con la ocupación del territorio, en particular por supuesto de las playas. Prácticamente toda la península está comprendida dentro de la llamada zona prohibida que establece el Artículo 27 constitucional. Existen dos formas para que lo puedan hacer legalmente, desde 1973 a través de la adquisición de un fideicomiso que ya no requiere de ningún permiso de Relaciones Exteriores y que ahora es prácticamente renovable en forma indefinida (Bringas, 1989), o registrando una empresa domiciliada en México a las que se les da trato de empresa mexicana, aunque sea 100% norteamericana, y puede comprar bienes raíces.

En internet se pueden localizar más de veinte empresas dedicadas al negocio de bienes raíces en Los Cabos, en su gran mayoría estadounidenses, con oficinas en nuestro país, en Estados Unidos y en Canadá.

Según María Luisa Cabral, entre los pocos beneficios que se obtienen de las ventas de bienes inmuebles están los impuestos sobre la renta, pero aún en ese renglón los estadounidenses ya saben cómo deducirlos o cómo reducirlos al mínimo con la asesoría de los corredores de bienes raíces.

José Zarate, un pescador local, comenta en un artículo elaborado Rodrigo Vera (2008: 9) de la revista Proceso, que <<Poco a poco, los gringos se están adueñan–do de nuestras playas. Ponen sus guardias privados y sus cercas de alambre para bloquearnos el paso. Hasta con satélite vigilan que nadie entre a sus costas. Nos están quitando el mar.>> Y continúa José Zarate,

Bahía de Muertos, una bahía muy bonita a donde antes íbamos a bañarnos con la familia, o las playas de Punta Arena, son playas donde ahora ya no podemos pasar porque los gringos están construyendo centros turísticos a todo lujo, sólo para ellos. Hasta les ponen nombres en inglés. Muchos nombres originales de la península están siendo cambiados por los estadounidenses, empezando por el nombre mismo de Baja California Sur, al que ahora lo sustituyen por la contracción <<Baja>>. A la ciudad de Loreto ya se le empieza a llamar Loreto Bay, porque es el nombre del conjunto residencial para extranjeros que se está construyendo a pocos kilómetros de ahí. Bay of Dreams es el nombre que sustituyó al nombre original de Bahía de Muertos.

Tulio Ortiz, director de la revista local La Tijereta, y citado en el mismo artículo, comenta que son alrededor de sesenta empresas estadounidenses las que controlan el mercado inmobiliario en la península, entre las cuales destacan: Re/max realty, Century 21, Linda Neil Properties, Cabo Realty, Land 's and Realty, Grimes Properties, Baja Peninsula Real Estate, Rionda & Knapp, Costa Realty, entre otras.

El boom inmobiliario de Los Cabos se advierte de manera explosiva desde el año 2003. En todo el municipio, abundan oficinas de bienes raíces, con aparadores que exhiben fotografías de lujosas residencias y extensos terrenos costeros que se venden por acres.

Según Greg Redderman, propietario de la agencia de bienes raíces Re/Max de Cabo San Lucas, en el área existen casas ubicadas cerca de las montañas con precios que oscilan entre 300 mil y 600 mil dólares, u otras frente al mar entre 600 mil y 1.2 millones de dólares. Incluso, algunas más lujosas con precios de ocho o 10 millones de dólares. Sin embargo, se está dando una escalada de precios, por lo que muchos estadounidenses prefieren comprar terrenos que oscilan entre 150 y 700 mil dólares, en el corredor a San José del Cabo y construir sus hogares. El mismo Grez Redderman nos comenta que el boom inmobiliario en Los Cabos inició alrededor del año 2002, y sus principales compradores provienen del estado de California. (Entrevista por el autor con el Sr. Greg Redderman el día 10 de abril del 2008.)

Al entrevistar al gerente de la agencia de bienes raíces Century 21, Ted Downward, coincide con Greg Redderman en cuanto al origen de sus clientes, la mayoría son estadounidenses, 70%, el 20% canadienses y el resto de otras nacionalidades. Los provenientes de Estados Unidos son en su mayoría del estado de California, Washington y Texas. Los precios de las viviendas en su inventario oscilan entre 150 mil y 10 millones de dólares.3 Ted Downward agrega que las agencias de bienes raíces estadounidenses tienen ventaja frente a las pocas mexicanas, pues sus compatriotas confían más en una agencia transnacional. Un nota periodística señala que los principales compradores de bienes raíces en Baja California Sur son estadounidenses del sur de California (60%), particularmente de Los Angeles, San Bernardino, Riverside y Ventura. Otro 20 % son originarios de San Diego y el otro 20% del norte de California y de los estados de Washington, Arizona y Nevada (Morales, 2006).

El negocio de bienes raíces se convierte en una importante actividad económica para la región, si tomamos en cuenta que el 80% de los estadounidenses que viven en Cabo San Lucas, vive en casa propia y el 11% paga renta. Sin embargo, sucede lo que en el corredor Tijuana–Ensenada, a fines de los ochenta: <<los empleos generados son insuficientes, los beneficiarios con este tipo de inmigración han sido las inmobiliarias y constructoras, pues han fraccionado el litoral y destinándolo a la venta de terrenos y casas habitación>> (Bringas, op. cit.).

Mike Davis (2006) señala que en Los Cabos se ha elevado tanto el precio de bienes raíces, que va más allá de lo que se pueden permitir unos empobrecidos habitantes locales. Como consecuencia, son empujados hacia barrios insalubres, o forzados a emigrar. De esta forma, la vida en bellos espacios naturales es ahora inasequible para sus residentes nacionales. Esta <<colonización tardía>> como él la llama, crecerá aún más en el noroeste de México con el desarrollo de la Escalera Náutica.4

 

REDES Y PRÁCTICAS TRANSNACIONALES DE ESTADOUNIDENSES EN CABO SAN LUCAS

Los estadounidenses en Cabo San Lucas, al igual que en Mazatlán, llevan a cabo movimientos migratorios circulares. La transmigración es realizada por la mayoría de ellos, pues según la encuesta realizada, el 29% va una vez al año a sus lugares de origen, el 57% dos veces al año, 11% una vez al mes y el resto (3%) una vez cada dos años.

Un ejemplo de estadounidense transmigrante es el caso de Carrie Duncan, propietaria de la revista en idioma inglés, Gringo Gazette. Ella radica en el puerto por tres semanas con visa de turista y regresa por tres semanas a San Clemente California, así lo hace durante todo el año, desde hace 13 años.5 O tenemos el caso de Cameron Briggs, asistente de la Cabo English Church, quien dice viajar a su natal San Diego California seis veces al año para visitar a familiares, él cuenta con la ciudadanía mexicana.6

Al preguntar en nuestra encuesta con qué frecuencia se comunican con sus familiares y amigos en Estados Unidos, el 57% respondió que lo hace todos los días, el 40% una o dos veces a la semana y el resto (3%) una vez al mes.

También se les preguntó cómo es que se entera de las noticias de Estados Unidos mientras se encuentra en México, el 50% de ellos respondió que lo hace mediante páginas de internet, el 33% por televisión, el 10% por periódicos locales y el 7% por amigos que viven en Cabo San Lucas. También se les preguntó cómo se enteran de las noticias locales, encontramos que el 20% lo hace mediante vía electrónica y el 29% mediante periódicos y revistas locales impresos en inglés. Las revistas de este tipo que circulan en Cabo San Lucas son: Destino Los Cabos, Los Cabos News y la Gringo Gazette.

Al igual que en Mazatlán, en Cabo San Lucas preguntamos en nuestra encuesta si tenían amigos o familiares antes de mudarse, y en su caso, si han recomendado o recomendarían a sus familiares y amigos el lugar para vivir una vez jubilados. El 63% de ellos respondió que sí tenían amigos antes de mudarse a Cabo San Lucas y el 94% respondió que lo ha recomendado o recomendaría para vivir.

También en Cabo San Lucas, al igual que en Mazatlán, identificamos asociaciones conformadas por estadounidenses, algunas de ellas son Cabo English Church, Los Cabos Tomatoes, Liga mag, alma Humane Society Fundraiser, Amigos de los niños de Cabo San Lucas y Optimist Club Cabo San Lucas. Según nuestra encuesta, el 11 % de los estadounidenses pertenece a una de estas asociaciones.

En cuanto a la participación sociopolítica, los estadounidenses la practican efectuando su voto en elecciones locales y presidenciales de Estados Unidos, pues la gran mayoría de los encuestados (83%) así lo confirman. El 45% de ellos viaja a sus lugares de origen y vota personalmente, el 9% lo hace vía electrónica.

 

CONCLUSIONES

De este trabajo de investigación podemos concluir que la Migración Internacional de Retiro es un tipo de movimiento propio de los desequilibrios que provoca la estructura jerárquica del sistema económico mundial.

En el caso de los estadounidenses, la plusvalía que adquieren las pensiones en los países de América Latina, es el principal factor de atracción para migrar. En contraste con el elevado costo actual de la vivienda en el lado norte de la frontera, el moderado costo de vida que prevalece en México los llevó a establecerse en estos destinos. Lo anterior está relacionado con el actual estancamiento del ingreso promedio de los estadounidenses y el alza de costo de la vivienda y el seguro médico.

La migración de jubilados estadounidenses hacia la región noroeste de México adquiere un mayor volumen, considerando la cercanía geográfica y factores demográficos y climáticos comparados en las localidades de origen y destino.

Según captamos en nuestra encuesta, los estadounidenses inmigrantes en Mazatlán y Cabo San Lucas son principalmente provenientes de los estados de California y Washington, sin embargo, captamos algunas asimetrías. Mientras que en Mazatlán el perfil socioeconómico promedio es de un nivel medio, conformado por profesionistas, burócratas, pequeños empresarios, en Cabo San Lucas abundan los grandes empresarios, inversionistas y directivos jubilados con un ingreso superior. En este último, también hay un mayor número de estadounidenses que mantienen actividades económicas, según observamos, un buen número de los clientes de tales establecimientos, así como muchos de sus empleados, son en su mayoría sus compatriotas.

Los estadounidenses jubilados en Mazatlán y Cabo San Lucas, según encontramos, mantienen un gran número de viajes de retorno y prácticas transnacionales con sus lugares de origen, en este sentido, las redes sociales desempeñan un papel determinante. Cabe mencionar que encontramos diferencias en algunas de estas prácticas:

1. Los radicados en Cabo San Lucas llevan a cabo un mayor número de viajes a Estados Unidos al año; 2. En este destino también mantienen una mayor intensidad de comunicación con sus familiares y amigos mediante internet y teléfono; 3. En Mazatlán tienen un mayor interés en votar políticamente en sus localidades de origen, que los radicados en Cabo San Lucas y 5. Los estadounidenses en Mazatlán tienen un mayor interés de organizarse en asociaciones de inmigrantes.

Encontramos que la experiencia turística previa influye en la elección del destino en la migración de retiro. En Mazatlán el 95% de los estadounidenses que viven ahí, habían visitado al menos una vez el puerto como turista. Éstos manifestaron haberles gustado el lugar para vivir, y decidieron comprar viviendas y mudarse permanentemente aquí una vez retirados. En Cabo San Lucas el 97% así lo declaró también.

Los inmigrantes retirados estadounidenses en ambos puertos, decidieron establecerse en este lugar, toda vez que ya tenían previos contactos con otros compatriotas, lo que habla de la importancia que representan las redes sociales; las que a su vez provocan el incremento permanente de la inmigración, pues existe una espiral creciente compuesta por redes sociales–migración–redes sociales.

El número de estadounidenses jubilados en los dos lugares seguirá creciendo aceleradamente en los próximos años, debido a la jubilación masiva de los baby–boomers, y a la buena referencia de los ya instalados hacia otros migrantes potenciales.

En ambos lugares, la mayoría de los estadounidenses vive en casa propia, lo cual se traduce en un importante movimiento inmobiliario y una derrama económica para la región por su alto poder adquisitivo. Sin embargo, la mayor parte de las ganancias del sector se queda en manos de extranjeros.

Los gobiernos locales de los dos destinos pueden convertir esta corriente migratoria en una palanca importante para el desarrollo regional. Nos referimos no sólo por la derrama económica que dejan en estos lugares como demandantes de bienes y servicios de todo tipo, sino por su alto capital humano. Un buen número de los que inmigran a Mazatlán y Cabo San Lucas tiene un perfil educativo alto, algunos con posgrados: profesores, ingenieros, médicos, informáticos, gente de negocios; hombres y mujeres con mucha experiencia y un abundante conocimiento intelectual que aún puede ser aprovechado.

Una reflexión que es conveniente hacer, es el hecho de que la inmigración estadounidense en México, no ha sido hasta ahora lo suficientemente valorada, no sólo en su totalidad, sino ni siquiera, en su importancia económica, social, política y cultural. En esta investigación no abundamos en la inmigración de estadounidenses que mantienen aún actividades laborales y de negocios, en torno a ella aún hay mucho por investigar y analizar. Este escrito ha tenido como propósito despertar el interés del lector y llamar la atención de los interesados en el estudio de las migraciones internacionales, señalando algunas de las características más destacadas, pero es conveniente seguir profundizando en futuras investigaciones.

 

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Entrevistas realizadas

Entrevista realizada por el autor al Sr. Sam Pealzman el día 5 de octubre del 2006.

Entrevista realizada por el autor a la Sra. Dorothy Timmons el día 23 de Enero del 2007.

Entrevista con Greg Redderman el día 10 de abril del 2008.

Entrevista con Ted Downward el día 10 de abril del 2008.

Entrevista con Carrie Duncan el día 13 de abril del 2008.

Entrevista con el Sr. Cameron Briggs el día 8 de mayo del año 2008.

 

NOTAS

1 Entrevista realizada por el autor al Sr. Sam Pealzman el día 5 de octubre del 2006.

2 Entrevista realizada por el autor a la Sra. Dorothy Timmons el día 23 de enero del 2007.

3 Entrevista realizada por el autor al Sr. Ted Downward el día 10 de abril del 2008.

4 Escalera Náutica es un proyecto impulsado por el Fondo Nacional de Turismo en el 2001 en el que se plantea la construcción de infraestructura marítima de lujo en 22 puertos en los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa.

5 Entrevista realizada por el autor a la Sra. Carrie Duncan el día 13 de abril del 2008.

6 Entrevista realizada por el autor al Sr. Cameron Briggs el día 8 de mayo del año 2008.